Temporada 2
Capitulo 4
Es un día tranquilo en Ponyville, Applejack me dio de vuelta mi viejo trabajo. Así como era normal ya, me preparé y, dejando a Diana en la escuela, me dirigí a la granja. Distraído en mis pensamientos, sin fijarme por donde iba, choqué con la princesa Twilight, que estaba de igual manera despistada sin que notara su alrededor.
- Perdón, disculpa- ofrecí mi casco para levantarla.
- No, no, no. Fue la mía, iba distraída leyendo unos libros. Perdón- tomó mi casco levantándose- Pero si eres tú, Golden ¿Cómo estás?
- Bien- respondí- Disculpa Twi, no te pasó nada, ¿Verdad?
- No realmente- usando su magia, levantó el libro que leía.
- Bueno, me tengo que ir. Voy a llegar tarde con AJ.
Luego de trabajar fui a buscar a Diana. Al llegar, me la encontré jugando con las Cutie Mark Crusaders. Se divertía sobremanera con ellas; Diana había cambiado bastante de que estamos juntos, confiaba más en los demás.
- ¡Hermano, hermano!- me llamaba, cuando me vio sólo sonreí. Me acerqué a ella- ¡Mira! Son mis amigas- presentándome a cada una de ellas- ¿Puedo quedarme a jugar con ellas un poco más?- les tenía confianza sin duda.
- De acuerdo- asentí con la cabeza- Más vale que no se metan en problemas- ellas asintieron y se fueron corriendo. Grité- ¡No llegues tarde! ¡Nos vemos en casa!- despidiéndome de ella, tomé su alforja y me la llevé a casa.
En el camino me encontré con Rainbow sobrevolando el pueblo y el castillo. Presenciar aquello siempre era un espectáculo que tardé tiempo en volver a vivir. Continué mi caminar.
- Hey, doradito- escuché a Rainbow bajando hacia mí.
- ¡Ah! Rainbow, ¿Cómo estás hoy?- le dije.
- Bien, practicando mi vuelo ¿y tú?
- Aquí, llevado esta cosa a mi casa- indicándole la alforja- Si quieres puedes acompañarme.
- Bueno, ya no que no tengo nada más interesante que hacer, ¿Por qué no?- dice algo nerviosa.
Caminamos por el pueblo conversando, nos reímos bromeando hasta que llegamos a mi hogar. Abrí la puerta e invité a pasar a Rainbow.
- Un poco vacío es este lugar- comentó.
- Sí, lo sé- dije colocando la alforja en una mesa. Le mostré la casa- Nada mal, ¿No?- dije.
Riéndonos un poco, salimos. Cerré la puerta y nos fuimos. Ella me pidió seguirla. Más tarde ya salimos del pueblo. Estaba por mostrarme algo que, según ella, me haría gritar de emoción.
- ¡Está listo, doradito!
Ella tomó altura, la suficiente, lanzándose de inmediato en picado a toda velocidad. Me preparé por si algo inesperado llegaba pasar.
Y de repente, a no más que a algunos metros del suelo, se escuchó un estruendo ensordecedor y una enceguecedora luz me deslumbró. Me quedé abrumado por tal espectáculo, luego pude ver una aureola del brillantes colores alejándose del centro donde había estado Rainbow ¡Había sido testigo de una Rainplosión Sónica! ¡Magnífico!
- ¿Y qué tal doradito? ¿Fue genial?
- ¡Eso fue increíble Rainbow!- grité de la emoción mientras me acercaba a ella.
- Si… ¿Si te gustó?- preguntó algo nerviosa, como si necesitara mi respuesta.
- Pues claro, Rainbow. Siempre igual de asombrosa- le dije- Bueno, tenemos que volver- agregué con una sonrisa.
