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Title: A Twist of Fate

Ship: Adrinette

Genre: AT, fantasy, romance, fluff, Angust, mucho, mucho, muuuucho Angust

Word Count per chapter: 2,100

Word Count: 86,000

Rating: NC-17

Chapters:4/24

Beta: Un-betated

Disclaimer: No son míos, si lo fueran, esto sería vídeo!!

Music: Saturday Night by MISFITS

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

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Adrien siempre tenía la esperanza que al ir a la habitación en donde estaba Marinette, ella lo estaría esperando despierta. Antes de entrar a la habitación, siempre se detenía a recuperar la compostura y a respirar profundamente, preparándose para lo que sea que estaba esperándolo, sería fuerte y le mostraría una sonrisa a Marinette. Pero era más y más difícil cada día.

Habían pasado semanas desde que Marinette había estado así y lo triste era que: su condición no tenía progreso. Aún eran las máquinas lo que la mantenían con vida, aún no reaccionaba. Pero Adrien no perdía las esperanzas. Sin importar lo difícil que fuera, mantenía la fe. Miró la grulla que había llevado y sonrió ligeramente.

Tal como lo prometió, no había día en que no llevara una rosa y una grulla, y las personas estaban empezando a preguntarse quién era 'la admiradora secreta' que seguía llevándole regalos.

Adrien se preguntaba cómo era que no se daban cuenta que era él quien dejaba los regalos...

¿Cómo es que no se daban cuenta que era él quien iba día a día?

Los padres de Marinette estaban desconcertados, y los chicos hablaba frecuentemente de eso y Nino incluso bromeaba con que haría de detective y que encontraría a la persona que le daba los regalos.

Claro está, aún no sabían que Adrien visitaba a Marinette, y ellos estaban un poco enojados con él debido a ello, especialmente Luka, quien sabía lo importante que era Adrien para Marinette, además sentía que Adrien estaba traicionando a la menor al no ir a visitarla.

Adrien abrió la puerta y fue recibido por la misma vista de siempre. No podía evitar sentirse un tanto decepcionado, pero aun así sonrió. Tal vez Marinette siente todo lo que pasa, aún si no puede verlo... pero a veces Adrien pensaba que era un poco tonto por pensar así.

¡Pero hey! Todo vale cuando se trata de mantener la fe.

—Buginette... —saludó al delicado cuerpo que yacía en la cama, enseñándole el obsequio. —Es una grulla verde esta vez. ¿Sabes por qué?

La Marinette en la caja alzó la mirada y suspiró. Cada día era lo mismo... sin importar cuánto quería responder, cuánto quisiera moverse... no podía. Si intentaba con fuerza, podía ponerse de pie, pero eso era todo. Si daba un paso, se tambaleaba cansada y odiaba sentirse así de débil.

Una y otra vez escuchaba la misma oración: 'Todo depende de Marinette'.

Sabía que no era cierto.

Ella quería estar en los brazos de Adrien, ir a diferentes lugares con él. No quería esperar más, pero... sin importar lo mucho que lo intentaba, todo era peor. La frustración que sentía por no ser capaz de responder, tomaba su energía y la carcomía desde adentro y el miedo de, nuevamente, ver borrosa la imagen que se vislumbraba en la puerta, no le hacía nada de bien.

Su cadena de pensamientos desesperados fue calmada un poco por la reconfortante mano sobre la suya, la cual estaba jugando, gentilmente, con sus dedos.

—Es verde... —dijo Adrien. —...porque verde es el color de la esperanza.

~ Esperanza...~ Marinette repitió en su mente, sintiéndose agradecida con Adrien.

Adrien a pesar de su ocupada agenda y de la posibilidad de ser descubierto, siempre estaba ahí y creía en ella.

Marinette empezaba a sentirse avergonzada por su desesperación.

¿Por qué no podía ser tan fuerte como Adrien? ¿Por qué no podía tener un poco más de esperanza?

Tal vez eso era lo que le hacía falta.

Sintió que unos dedos acariciaban sus cabellos y de pronto se sintió ligera y calmada. Solo este pequeño roce de Adrien hacía milagros y hacía que sus pesimistas pensamientos se fueran.

Pero hoy Adrien estaba muy callado.

¿Había pasado algo?

—Cuando despiertes, te tengo una sorpresa. Solo... por favor dame la fortaleza para poder decirte lo mucho que te amo cuando despiertes. Yo... a veces es difícil, Princesa... cuando estoy a solas en mi departamento y pienso en cosas... me siento culpable... yo... decidí que mientras estés aquí, me comportaré como tu pareja pero... cuando pienso en lo que dirías si supieras tras estar recuperada... me aterra a veces. Aun así no soy capaz de detenerme... solo... a veces creo que te retengo con estos sentimientos... siento que sabes de ellos y que me odias tanto y por eso no quieres regresar. —Balbuceó Adrien, su voz se escuchó quebrada, sin ser capaz de seguir formando más oraciones.

~ Adrien... eres tan tonto... de verdad te mereces ese sobrenombre de gato tonto... si no te me declaras, yo lo haré... y te golpearé por haber dicho esto... solo espero no olvidar todo lo que ha pasado aquí cuando despierte... pero aún si eso sucede, me declararé. ¡Lo haré! ~

La Marinette en la caja extendió su mano en dirección a la puerta, esperando acercarse para poder abrirla más. Pero no sucedió. La puerta siguió donde estaba y ella no podía alcanzarla.

~ No llego... ¿por qué?~

—Lo siento... creo que estoy diciendo puras tonterías... —Adrien miró el rostro de Marinette... y sus labios. Cada día el deseo era más fuerte, pero aún no besaba a Marinette... no podía.

Si tan solo supiera que ella también deseaba lo mismo, lo mucho que ansiaba que llegara el día en el que Adrien la besara, como Marinette, no como los anteriores besos de Ladybug y Chat Noir. Una vez casi lo hizo, pero solo casi.

Por un lado, Marinette estaba feliz de que Adrien tomara en cuenta lo que podía sentir, pero estaba cansándose de que Adrien siempre supusiera cosas. Pero...era obvio que era difícil para el mayor.

El tan esperado beso tampoco llegó hoy.

Adrien solo se inclinó y besó su frente con delicadeza. Se quedó unos momentos más, hablando con ella sobre muchas cosas. Pero la hora de su ida llegó muy rápido, en opinión de ambos.

—Me voy, mi Princesa. Promete que te portarás bien. —Bromeó y sonrió ligeramente.

~ Gato tonto. ~

Cuando abrió la puerta e hizo el amago de salir, chocó con un enfermero que estaba a punto de entrar.

El chico casi cayo, pero Adrien lo sostuvo por la muñeca.

—L-lo siento... —murmuró el menudo enfermero, sintiendo que su corazón casi se detuvo, sonrojándose cuando vio quién lo estaba sosteniendo.

El chico miró los profundos y brillantes ojos verdes, las ligeramente ondeadas hebras doradas, las cuales casi rozaban los hombros del chico. No podía creer su suerte.

—No pasa nada. —Dijo Adrien con una sonrisa antes de darle un asentimiento en despedida.

—¿A... Adrien Agreste? —preguntó sorprendido. El enfermero siempre había sido fan de Adrien.

—Si. Con permiso. —Dijo antes de salir.

El chico lo miró irse aún sonrojado y con el corazón latiéndole a mil.

「༻ ༺」

Adrien estaba echado en su cama, exhausto. Ningún ruido se colaba por la ventana abierta, incluso el aire estaba silencioso, las oscuras cortinas se quedaron quietas cuando la brisa pasó más leve. Aún tenía su ropa de trabajo, no se había molestado en colocarse sus pijamas, mientras seguía mirando el techo, con los brazos detrás de su cabeza.

Suspiró pesadamente y miró al lado en donde estaba su pequeña mesa de noche. Había una grulla verde, como la que hizo para Marinette, y una fotografía de ambos.

Ya no lucían así, de hecho esa foto no era actual, era de hace como 1 o 2 años.

Siguió mirando la foto, sintiéndose incapaz de apartar la mirada de la sonrisa de Marinette, de su hermoso rostro y de su delicada figura. Cuando llevaba el cabello largo con puntas rosa y esa expresión cálida, lucía como una ninfa.

¿Cuándo volvería a verla así?

Esto era una agonía. Extrañaba muchísimo a Marinette.

Por las noches, se sentía más pesimista. Cuando todo estaba en silencio y oscuro, tenía más tiempo para pensar y se sentía triste.

El pensar en que quizá no volvería a ver la sonrisa de Marinette, nunca más, apretaba su corazón y lo hacía sentirse desesperado. Pero sabía, que no podía hacer nada para ayudarla... aun así, deseaba hacerlo.

Estiró la mano y tomó la grulla y la foto, acariciando el rostro de Marinette.

¡Cuánto deseaba poder hacerlo real!

Estaba jugando con la grulla entre sus dedos, mirándola cuidadosamente. El mismo objeto reposaba al lado de Marinette ahora... tal vez... tal vez podía conectarlos y podía soñar con ella esta noche. ¿Eso era mucho pedir?

Adrien cerró los ojos e imaginó que Marinette solo estaba en el baño y que en cualquier momento iría a la habitación y se recostaría a su lado y le daría esa maravillosa sonrisa y cálidos besos...imaginó que se acurrucarían juntos la noche entera.

—Si de verdad tienes el poder de hacer realidad los deseos... por favor, escúchame. Quiero soñar con ella... —susurró a la grulla y la deslizó por sus dedos hasta el otro lado de la enorme cama.

—Buenas noches, My Lady... —dijo y abrió los ojos, besó la fotografía y volvió a cerrar los ojos.

'Despierta pronto... no puedo vivir sin ti.'

「༻ ༺」

Adrien quería abrir los ojos pero no podía. Lo intentó una y otra vez, pero fue inútil.

~¿Qué sucede? ~ quiso decirlo pero no pudo. ~ Ok, no es divertido...~ pensó al no poder moverse. Se sintió enojado. ¿Los otros estaban jugándole una broma? ¿O qué rayos estaba pasándole?

—Lo siento, no podemos saber si despertará del coma o no. —Escuchó una voz triste y no pudo creerlo.

~¿Coma? ¡Espera, espera! Algo no está bien aquí, no soy yo el que está en coma... ¿O algo también me pasó? ~ sintió miedo pero mayormente porque pensó en Marinette.

¿Qué había pasado con ella? ¿Dónde estaba?

—Yo creo en Adrien. —Escuchó la voz que ansiaba escuchar por semanas.

~ Marinette...~

Era como un deja vù.

Aunque... todo había sucedido al revés. A él se le había dicho la misma oración y él había respondido lo mismo antes...

No podía ser cierto...

Estaba confundido.

Pero se sentía aliviado de que Marinette estuviera bien. Solo...

¿Cómo es que habían cambiado de lugar?

—Adrien... —Escuchó que Marinette decía.

~ Marinette, Buginette... ¡maldición! ¿Por qué no puedo hablar? ¡Al carajo con esta mierda! ¡Marinette! ¡¿Estás bien?! ~

—No sé si puedes escucharme o no, pero te amo. Es por eso que salvé tu vida... no te sientas culpable...yo...

Adrien no entendía nada. Todo esto era tan confuso. ¿Quién había salvado a quién? ¿Y por qué él estaba en coma? No era que le molestaba tomar el lugar de Marinette, ¡pero esto era agonizante! Sobre todo porque no podía responder.

De pronto detuvo su cadena de pensamientos al darse cuenta de sus palabras... ¿amor?

~¿T-tú...me amas? ¡Yo también te amo, Marinette! ¡Te amo! ~

—Pero no sé lo que sientes por mí, así que... no puedo hacer nada más que solo mirarte de lejos.

~¡Carajo! ¡No te atrevas a hacer eso! ¡Estoy aquí, puedo escucharte! ¡Marinette!! ¡¿Sabes qué?! ¡Bésame! ¡Bésame y puede que despierte! ~

Era una horrible sensación cuando sabías que alguien te amaba y tú no podías responder nada, y no porque no quisieras, sino porque tu voz no salía. Esto era lo peor que uno podía sentir.

—Tengo que irme... pero regresaré... Adrien... eres mi vida y confío en que un día estaremos juntos. Gracias por los obsequios... eso me mantuvo con vida.

~¿Obsequios? ¡No te vayas! ¡Marinette! ¡No te vayas! ¡Carajo! ¡¿Hay alguna forma en la que ella pueda saber lo que pienso?!~

—¡¡Marinette!! —Gritó sentándose en su cama mientras respiraba pesadamente, mirando hacia la grulla que yacía en el piso, producto de su súbito movimiento. Era un sueño... solo un sueño... pero había sido tan real... demasiado real... y aquella tristeza en la voz de Marinette fue tan...

Enterró el rostro en sus manos.

¿Y si así era como se sentía ella cada vez que la visitaba? ¿Y si escuchaba todo y tal vez acababa de comunicarse con él a través del sueño para dejarle saber cómo y qué se sentía?

Rió amargamente.

¿Estaba así de loco que ya estaba pensando así?

Pero... no podía pensar en nada más. Su corazón no se lo permitía. No podía convencerse de que no era cierto. Necesitaba ver a Marinette, lo más pronto posible. No sabía si podía esperar a que amaneciera.

Estaba sudando frío y perdido en sus pensamientos nuevamente.

Entonces... Tal vez... si ella de verdad se sentía como él se sintió en sus sueños... si así era como se sentía Marinette... entonces era más que agonizante.

De pronto sus ojos se abrieron grandes cuando recordó una oración del sueño:

'Gracias por los obsequios.'

Continuará...


Hoy si llegue bien jajajajaja

Ahhh, amo tanto este fic aunque es bien melancólico

Recuerdo que el primer título que tuvo fue "Incapaz de responder"

Pero nunca término de convencerme y al final se quedó con el nuevo~

Dejando eso de lado... Estoy muy emocionada por estos cambios (si, metí a Zoé para algunos pedacitos) creo qe tmb le daré más "pantalla" a Kagami

Anyway~ Espero lo hayan disfrutado, se hayan divertido y nos leemos el próximo sábado~

Besitos de murciélago para todos