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Title: A Twist of Fate

Ship: Adrinette

Genre: AT, fantasy, romance, fluff, Angust, mucho, mucho, muuuucho Angust

Word Count per chapter: 3,300

Word Count: 86,000

Rating: NC-17

Chapters:5/24

Beta: Un-betated

Disclaimer: No son míos, si lo fueran, esto sería vídeo!!!

Music: Bad Child by Tones and I

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

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Los chicos estaban un poco sorprendidos. Ellos sabían que Adrien era algo tonto, ¡pero no sabía que tanto así! Arquearon una ceja cuando su padre y Chloé regañaron a Adrien, por quinta vez en el mismo día.

Adrien estaba más que extraño... Durante la sesión de fotos, no podía concentrarse, lucía como si su mente estuviera en otro lado y no en el trabajo. Eso le causó muchos errores, durante la grabación del programa se equivocó tres veces, lo cual no era mucha sorpresa, pero olvidar el speech tan seguido era mucho incluso para él.

El otro asunto al cual los chicos NO estaban acostumbrados era a que Adrien estaba muy callado, miraba a cada instante su reloj y ellos podían sentir que algo andaba mal.

Adrien lucía cansado y estresado. Desde que Marinette estaba hospitalizada, todos notaron ese cambio y aún no podían entender por qué Adrien nunca iba a visitarla. O al menos eso era lo que ellos suponían. Solo Alix era la única que leía entre líneas y sospechaba algo. ¿Tal vez Adrien tenía algo que ver con lo que pasó?

Adrien reprimió un suspiro y volvió a mirar su reloj. Quería ver a Marinette lo más pronto posible. Pero no podía saltarse el trabajo, eso sería muy raro.

—¡Hey Viejo! —Nino caminó hacia él, haciéndolo salir de sus pensamientos, logrando que lo mirara pero aún sin decir nada.

Adrien estaba enojado con todo, lo único en lo que podía pensar era en Marinette y en el sueño que tuvo. Estaba muy preocupado de que eso fuera real... estaba preocupado de que Marinette estaba cerca, escuchando todo y peleando por responderle.

Recordó todo su sueño, recordó que gritaba para que ella lo escuchara, pero la menor solo se fue...

—¿Qué te pasa? —Nino siguió presionándolo molestamente... bueno, no era que fuera molesto, era solo que ahora mismo Adrien veía todo en un pesimista color gris.

Apartó la mirada y musitó.

—¡Nada! —antes de salir de la habitación por un poco de café caliente.

—¡Espera! —dijo Alix haciendo que Adrien girara. —Ven al hospital con nosotros. —Pidió con una mirada seria.

—No. —Respondió suavemente, casi en un susurro.

—¿Cómo puedes ser así? —Nino exclamó y apretó las manos. —¡¿No sabes lo importante que eres para ella?! ¡Sin importar cómo te comportaras, sin importar lo imbécil que fueses, ella siempre terminaba hablando de ti y preocupándose por ti! —Nino bajó la mirada. —Ella merece algo mejor. Merece alguien que no le dé la espalda. ¿Llamas a esto 'amistad', Adrien Agreste?

'¿Ella merece algo mejor? ¿amistad?'

La mente de Adrien lentamente registró las palabras y su corazón se congeló.

Nino tenía razón... ¿cierto? Él fue quien arruinó la vida de Marinette. Por su culpa ella sufrió... y siempre fue así.

¿Pero ahora?

Ahora egoístamente estaba fingiendo ser la pareja de Marinette.

'No tengo el derecho... lo siento Marinette... sí... no debería... ¡No! ¡No! ¡No! ¡Jamás!'

Estaba a punto de cambiar de parecer pero recordó las palabras de Marinette: 'Gracias por los obsequios'.

Pero era solo un sueño... una ilusión. Simplemente había escuchado lo que quería escuchar

Estaba tan confundido y triste y no sabía qué hacer.

—¡Di algo, maldición! —Nino siguió gritando cuando vio que Adrien se quedó inmóvil, mirando la puerta del estudio de Marinette.

Esta vez, los ojos de Adrien se abrieron grandes. Por una milésima de segundo pudo ver como si estuviera sentado en una caja... no... No podía verse así mismo, solo podía sentir... era una extraña sensación... como si viera cosas a través de los ojos de otra persona. En la oscuridad, mientras que la puerta estaba lejos y las imágenes apenas visibles; sintió que la imagen se desvanecía y su cabeza punzó con fuerza.

—¡Argh! —Sostuvo su cabeza, cerrando los ojos por algunos segundos y casi perdiendo el balance.

—¡Adrien! —Alix se apresuró a ir a su lado y lo sostuvo mirándolo preocupada.

—¿Viejo? —Nino preguntó con voz más calmada que la anterior.

Adrien miró la puerta y luego a Alix.

—Estoy bien. No te preocupes.

—Creo que debes descansar. —Dijo pero Adrien negó.

—No, estoy bien.

—Adrien... —Max quien estaba revisando los aparatos técnicos caminó hasta donde estaban Adrien y Alix, viendo que lo soltaba pero sin dejar ese dejo de preocupación.

—Si estás preocupado y estresado debido a la condición de Marinette... no crees que... ¿deberías enfrentar tu miedo cara a cara? Ven con nosotros. —Dijo el chico de lentes, colocando una mano en el hombro de Adrien.

¡Ok, esto era suficiente para Adrien! Por supuesto, los otros no sabían qué iba a visitarla a diario, y era mejor si seguían desconociéndolo. No deberían saberlo... no deberían.

—Sí, ven c-

—¡Déjenme en paz! —Gritó enojado y no pudo evitar salir corriendo.

—¡Adrien!

—¡Viejo!

No le importaba nada, estaba a su límite. Ocho semanas... Durante esas 8 semanas, Marinette se la había pasado en el hospital y su condición no había cambiado. Las máquinas seguían manteniéndola con vida.

No estaba mejor, no daba señales de vida aparte de sus débiles latidos, y eso hacía que Adrien sufriera más y más. Quería pensar que era una pesadilla... solo una pesadilla y que pronto despertaría e iría a trabajar y vería a Marinette nuevamente, revoloteando alrededor de él poniéndole y quitándole prendas a diestra y siniestra y de vez en cuando pinchándolo con alguna aguja o alfiler, para solo darle una sonrisa tensa por su descuido.

Cuando salió corriendo no notó el cielo gris, ni las espesas nubes oscuras cubriéndolo. Pronto, sin mayor advertencia, empezó a llover, haciendo que las personas se apresuraran a buscar algún refugio.

Pero Adrien no. Él solo corrió en la lluvia, dejando que su ropa se empapara, sin siquiera molestarse en tomar un taxi.

Tenía que verla.

No podía soportarlo más. Sentía que no estaba cuerdo, no sabía cuánto tiempo más podría contener esta desesperación. Sin importar lo lejos que estuviera su mente, el comportamiento automático que se había impuesto, no olvidó ir a su departamento por la rosa y la grulla.

Él se lo había prometido y no rompería su promesa.

No había día que no las llevara, y hoy no sería la excepción.

Tembló, no solo por el frío o su ropa húmeda... sino por sus lágrimas retenidas. Rápidamente tomó sus obsequios y salió corriendo tan rápido como podía.

Las gotas de lluvia no empaparon la grulla, Adrien la protegió como si fuera un pequeño ser vivo que necesitaba refugio.

Pronto, llegó a su destino, el hospital. Sin molestarse en saludar a los doctores y enfermeras, pasó rápidamente deteniéndose en una puerta y respirando profundamente para recuperar la compostura.

Estaba sin aliento y su pecho subía y bajaba pesadamente, al igual que sus latidos. No solo por haber estado corriendo...sino también por la pequeña chispa de esperanza que siempre tenía cuando estaba de pie frente a esa puerta.

Abrió lentamente y entró.

Su corazón se apretó cuando vio a Marinette.

Aún estaba igual... con aquellas máquinas rodeándola.

Fuera, se escuchaba el distante sonido del trueno, pero pronto empezaría a llenar el mundo con su imponente ser.

Adrien se hundió en el piso al lado de la cama de Marinette, enterrando su rostro en el borde de la misma y el brazo de la menor.

~ Gatito... ¿qué pasó? ¿Qué sucede? Amor por favor... dime algo...~

Recordó el sueño que tuvo anoche...

Marinette sintió que tenía el poder de decirle a Adrien cómo estaba... recordó que había podido verlo en su sueño...

¿Cómo?

No lo sabía, solo sabía que había podido confesar sus sentimientos.

¿O era solo un sueño? ¿Era un sentimiento que no había podido llegar a Adrien?

—Marinette... —susurró Adrien, su voz fue amortiguada y ella sintió que restregaba su rostro contra su brazo, también supo que su cabello y su rostro estaban húmedos.

¿Estaba lloviendo? Entonces... ¿por qué Adrien no fue en auto?

—L-lo siento... esta vez... la... la grulla es... azul... —musitó Adrien, mientras colocaba sus manos en la cama y apretaba las sabanas. No podía contener más las lágrimas. Tal vez debería irse... no debería mostrarle a Marinette lo deprimido que estaba. No tras ese sueño... no ahora... —Azul es... el color de... —No pudo terminar de hablar, las lágrimas cayeron sin más. El líquido salino fluyó libre, mojando el brazo de Marinette. —Te extraño, Marinette. Te extraño mucho... —dijo y sollozó. No podía soportarlo más, sabía que llorar así no era muy masculino, pero no le importaba. —Buginette... mi Princesa... no puedo... no puedo vivir sin ti...

~¡Adrien...no llores, por favor! No puedo verte triste...~

La Marinette en la caja se puso de pie lentamente, y con dificultades dio un paso hacia la puerta en donde la imagen ya no estaba borrosa.

~ Solo un poco más...un paso más ~

No pudo ir más lejos antes de colapsar y sentirse miserable.

—Perdóname, Marinette... después de ese sueño no debería ser tan infantil... debería ser más fuerte...tengo qué... —dijo entre sollozos.

~¿Sueño?~

La Marinette en la caja alzó la mirada esperanzadoramente.

~¿Mi mensaje fue enviado? ~

Pronto, sintió que Adrien se relajaba un poco y dejaba de llorar, pero no abandonó su posición, solo se quedó ahí con el rostro enterrado en su piel, permaneciendo en silencio. Muy en silencio.

A Adrien no le importaba si alguien abría la puerta y lo encontraba así. No le importaba el mundo entero.

Su único mundo era Marinette, nada más. Y eso era todo lo que le importaba.

Luego sintió que Adrien se movía y se distanciaba de ella un poco. El mayor bajó la mirada, podía sentirla y escuchó voces.

—Creo que ese sueño, fue tu señal... tal vez soy muy idiota al creer esto, después de todo, los cuentos de hadas no son reales, pero siento que entre nosotros hay un vínculo que es capaz de crear maravillas. —La voz de Adrien aún sonaba triste, pero también con determinación. Vio que la silueta borrosa se volvía más y más clara tras otra palabra.

De pronto, Adrien se quedó en silencio y ella se preguntó qué pasaba antes de sentir una cálida respiración cosquilleando su mejilla y... sintió que sus latidos se aceleraron.

—Te amo... —Escuchó que Adrien susurraba y pronto, sintió un par de suaves labios sobre los suyos. Era un tacto gentil, cálido pero valió para que el mundo de Marinette se detuviera por un momento. La calidez de los labios de Adrien contra los suyos, la forma en la que el mayor mordía su labio tan gentilmente... era un simple roce pero Marinette sintió que su cuerpo se fortalecía más y más.

Cuánto deseaba poder responder el dulce beso.

Le rendija de la puerta empezó a brillar un poco y se sintió ligera como para poder dar un paso más...

~Uno... dos... uno... dos...~ según los latidos de Adrien, la Marinette en la caja se propuso ir hasta la puerta. Aún con dificultades, pero con más poder...y esta vez resultó.

Cuando los labios de Adrien dejaron lentamente los suyos, la Marinette de la caja no pudo seguir avanzando y cayó. Alzó la mirada en pánico pero vio sorprendida que la puerta estaba más cerca y la imagen estaba más clara.

Adrien se sentó y Marinette pudo sentir que estaba acariciando su cabello con una de sus manos.

—Mi hermosa Bella Durmiente... —dijo Adrien con una pequeña sonrisa. —Se supone que debías despertar con el beso de tu príncipe. —Picó con gentileza los labios de Marinette con su dedo. —¿Qué princesa hace que su príncipe espere mucho tiempo, hm?— trató de sonar divertido haciendo que la Marinette en la caja riera.

~¡Tonto... no soy una princesa, soy una heroína, bueno ex heroína! ~ dijo, pero sonrió. No podía creer que Adrien la había besado, era demasiado bueno para ser cierto. ¿Cuánto tiempo había esperado por esto...? y por fin había pasado. Recordaría la sensación una y otra vez.

~¡Adrien...te amo tanto!~

Escucharon que la puerta se abrió y Adrien rápidamente se irguió y se sentó como si nunca hubiera tocado a la durmiente chica. Por un segundo se preguntó por qué estaba siendo interrumpido, pero pronto se dio cuenta que aún no era de noche. Él había ido más temprano, no había ido en su hora habitual.

—¿A... Adrien...? —escuchó una voz sorprendida y cuando giró la cabeza vio a los padres de Marinette. Inmediatamente se puso de pie.

—Tanto tiempo sin verlos. —Dijo educadamente y logró sonreír un poco.

—Yo... nosotros pensamos que... nunca... —dijo la mujer pero sonrió. —Gracias por venir a visitar a nuestra hija, Adrien. Estoy segura que esto... significa mucho para ella. —Dijo ella antes de que Tom le extendiera la mano a Adrien para estrechársela.

—Espero que mi princesa mejore pronto. —Dijo pero se regañó a sí mismo.

'¡Carajo... acabo de llamarla Princesa en lugar de Marinette! ¡Y estoy delante de sus padres!' pensó.

La pareja se miró brevemente cuando lo escucharon referirse a su hija con tanta confianza.

Marinette rió en sus pensamientos.

~ Mi tonto gatito...~

—Gracias, Adrien. Estamos seguros que ella estará bien pronto.

—Yo también. —Respondió determinado y eso hizo que la pareja lo mirara. Algo había cambiado en él y era visible para ellos.

El silencio cayó en la habitación ya que ninguno sabía qué decir.

~... ¿qué sucede? ¿Este tonto acaba de decirle a mis padres que quiere casarse conmigo o qué?~ Marinette pensó con diversión.

—Eres una persona muy amable, Adrien. Gracias por estar ahí para nuestra hija. —Volvieron a agradecer sonriendo.

—No hay necesidad de agradecer, Señora Sabine. Yo siempre estaré ahí para ella. —Dijo con una sonrisa y miró a Marinette.

Esperaba que sus ojos no lo traicionaran. Al principio siempre peleaba con sus sentimientos y luego notó que no podía mirar a Marinette a los ojos con expresión de amigos. Siempre había este brillo en sus ojos cuando la miraba, lo sabía, pero no podía sentir cosas por ella, cuando estaba supuestamente enamorado de Ladybug, así que los embotelló y todo fue para peor cuando se entero de que no era un humano real, pero la botella era de un cristal muy delgado y definitivamente muy pequeña, cuando vio que sus sentimientos se desbordaron.

Es por eso que evitaba mirar a Marinette en donde fuera, no podía arriesgarse.

A veces cuando lo hacía, se perdía en la vista y olvidaba el speech, o se tropezaba o algo pasaba. Bueno, las fans y los otros pensaban que era porque era... un poco tonto.

「༻ ༺」

Fuera de la habitación, el mismo enfermero que había chocado con Adrien antes, estaba de pie frente a la puerta. No era la hora de la revisión aún, pero quería entrar a la habitación porque ahí estaba él... Adrien Agreste... el único por quien daría todo. Desde la primera vez que lo vio en la pantalla, se enamoró de él.

Él tenía la misma edad que Marinette, 21 y sentía que era cercano a Adrien, porque siempre lo miraba...en los programas, en los posters, en las revistas...

Estaba tan feliz cuando lo vio y bueno, tal vez... si iba ahí más seguido podían volverse amigos y luego... podrá declarársele. Estuvo por abrir la puerta cuando de pronto escuchó unas voces familiares.

—No te preocupes por él, Kagami. Ya vendrá. —Dijo Alya, mientras Alix asentia en silencio.

—Sí, pero... Ni siquiera responde el celular, ¿ves? Y tampoco está en casa.

—Kagami... no perderemos a Adrien aún si así lo quisiéramos. —Dijo Luka palmeándola en el hombro. —Él siempre regresa después de hacer berrinches.

Kagami suspiró y saludó al enfermero, quien solo asintió mientras se sonrojaba al ver fallido su intento de entrar a la habitación.

—¡Marimanette! —Luka abrió la puerta y entró con mucha energía. Los otros lo siguieron y al principio solo notaron a los papás de Marinette.

—¡Hola! —Saludaron, sus ojos se abrieron grandes al ver la tercera figura cercana a la cama.

—¿Adrien? —Kim, Nino y Luka exclamaron al unísono. Alix y Alya lucieron sorprendidas. Adrien viró el rostro de la innecesaria exclamación.

—¿Sí? —Musitó. Nino sonrió con amabilidad y fue hacia él.

—Viejo, estás aquí.

—Sí. —Fue la corta respuesta de Adrien mientras se sentía avergonzado. Alix aún lo miraba con preocupación.

—Estás empapado. —Señaló.

—Ah... mmm... no es nada, ya se saciará. —Frotó su frente. Si Marinette pudiera reír, lo haría.

~¡Oh Dios, él es tan lindo!~ pensó.

—'¿Saciará'? Adrien eres tan tonto, es sacará. —Alya movió la cabeza, sonriendo. Kagami notó algo que estaba en la mesa. Había una grulla y una rosa nueva pero... la grulla... estaba húmeda...

Miró de la grulla a Adrien, en shock, pero lo escondió, hasta que su mirada se topo con la de Alix que solo se alzó de hombros casi de forma imperceptible.

'¿Podría ser que...?' pensó, más sabía que los demás y notó con facilidad las cosas. Aunque, no estaba del todo segura.

—Oh, Adrien, es cierto, te resfriarás, deberías ir a casa.

'¿Ir a casa? No... Quiero quedarme con mi Princesa.'

Pensó, sabiendo que no podría decirlo en voz alta...no podía. Y nunca podría. ¿Tendría que enterrarse en mentiras por el resto de su vida?

—Estamos orgullosos que tu testarudez te haya dejado por fin visitar a Marinette. —Nino sonrió.

—Pero mucha bondad puede hacer daño, así que ve a casa. ¡Anda, anda! —Bromeó Luka.

Bueno de hecho, Adrien acababa de notar que tenía frío. Mientras había estado al lado de Marinette, no había sentido nada de frío, pero ahora...

—Bueno, supongo que ya debo irme. —Dijo ondeando la mano hacia los padres de Marinette. —Le deseo una pronta recuperación a su hija. —dijo y Alix notó que la mirada de Adrien, la cual iba hacia Marinette, se volvía cálida y amorosa.

¿Acaso era que...?

—Voy a pasar —Escucharon una voz mandona, sorprendiéndose que era Chloé, seguida de Zoé y Sabrina quienes solo menearon la cabeza en negación y suspiraron designadas.

—¿Chloé? —Adrien arqueó una ceja. No podía evitar estar celoso de Chloé ya que ella y Marinette se llevaban bastante bien después de un tiempo, encontraron similitudes en su personalidad, principalmente ese sentido del humor cruel.

—¡Adrichuuu~! —Chloé saludó. —¡Hola! —Dijo y fue hasta la cama de Marinette, depositando un beso en su mejilla. —Eh bicho feo. ¿como estas?

~¡¿Qué rayos haces, Chloé?! ¡No te atrevas a volver a besar mi mejilla! ¡¿Cómo crees que estoy?! ¡Estoy en coma, tonta!~ Marinette se quejó.

—Gracias por venir Chloé, pero ya nos vamos...—Adrien tomó a su amiga del brazo, tratando de no mostrar sus celos.

—¡Ow! —Dijo Chloé antes de repetir su usual '¡Ridículo, totalmente ridículo!'.

Los demás los miraron, algunos con la ceja erguida y otros moviendo las cabezas. Los padres de Marinette simplemente rieron.

—Nuestra hija encontraría esto muy divertido si lo viera... —Sabine dijo con tristeza.

~¿Divertido? No mamá. ¡No después de que Chloé casi me besó delante de mi novio! ¡Y sigue con lo de bicho feo, han pasado 4 años desde que el maestro Fu y el maestro SuHan regreso al templo con los Miraculous y ella sigue con lo mismo!~

—Ella se pondrá bien. —Dijo Adrien con determinación haciendo que todos lo miraran.

—Adrien.

—Marinette es una persona fuerte, regresará con nosotros. —Adrien asintió.

—Adrien...— Luka susurró sorprendido ante la expresión del otro.

—Bueno, ya debemos irnos. —Dijo.

—Vete tú si quieres, yo no. —Chloé rió. —Aparte no se me olvida la payasada de hace rato, mira que salir sin terminar el trabajo, ¡eres ridículo, totalmente ridículo! ¡E irresponsable!

—Oh, por supuesto que también te vas, Bee. Tenemos mucho de qué hablar.

Chloé hizo un puchero y se alzó de hombros.

—¡Bien~! Pero ¿por qué no viniste en taxi? ¿Olvidaste cómo se usa el celular? —rió. —Bye Bicho. Mejórate pronto, Sabrina, envía a mi celular la agenda del tarado de Adrichu. —Ondeó la mano.

—Se llama Marinette Dupain-Cheng. —Dijo Adrien mientras tomaba a Chloé del brazo.

'Extrañaré a Marinette todo el día...' pensó enojado.

—Fue un gusto verlos. —Dijo Adrien girando hacia los papás de Marinette antes de girar hacia la menor y sonreír un poco.

—Nos vemos, Prin... uh, Marinette. —Corrigió. Era extremadamente difícil referirse a Marinette por su nombre.

~¿Ya te vas? ¿Tan pronto? Nos vemos mi gatito. Ven pronto. Te estaré esperando.~

Marinette pensó mientras que la Marinette de la caja suspiraba. Solo podía pensar en el beso que había recibido de Adrien. Se sentía mejor físicamente.

~ Adrien... espero que cuando vuelvas a visitarme, pueda regresar tu beso. ~

Adrien y Chloé salieron mientras que la chica rubia estaba siendo tan ensimosa como antes, solo por molestarlo. Pero sin importar qué cosas le decía, Adrien la ignoraba.

'Espero...que podamos encontrarnos en mis sueños otra vez, Buginette. Por favor...regresa a mí...pronto...'