Temporada 2

Capitulo 8

Han pasado un par de días desde el ataque, aún nos encontramos en el hospital recuperando nuestra fuerza. Como es frecuente, Dashie y las demás venían a ver cómo estábamos, mi querida me contaba como estaba Diana; por estos días que pasé en el hospital Dashie y las demás se encargan de ella '¡Qué risa, pobres!'

Ya mejor de salud, pasé a ver cómo estaba Twi. Al entrar a su habitación la vi ocupada con un libro en frente de ella y más de ellos levitando alrededor.

- ¿Twilight? Twilight…- no me respondía. Estaba concentrada, muy concentrada. Me acerqué a ella, levanté mi casco y le aparté el libro de la vista, que dio como resultado un grito de ella.

- ¡Ah! Eres tú, Golden- calmándose de la sorpresa- Estoy ocupada, quiero saber que eran esas cosas.

- ¿Y ya tienes algo sobre eso?- pregunté.

- Hasta el momento no. Parece que ya estás mejor- dijo contemplándome.

- Sí, y tú también; sólo pasé para ver cómo estabas. Bueno, mejor te dejo trabajar- para no interrumpirla más, empecé a salir. En el umbral de la puerta me llamó.

- Golden… gracias por todo.

- De nada. Eso es lo que hacen los amigos- dije con una sonrisa.

Al estar a punto de salir, veo entrar al simpático dragón Spike cargando varios libros. Me causó algo de gracia. Cuando salí del hospital, me enteré que, como siempre, Pinkie organizó una fiesta.

Los días pasan y la rutina se repite: ir a trabajar a Sweet Apple Acres, pasar para buscar a Diana y demás. Desde entonces Dashie y yo, bueno, desde que tuvo que cuidar mi pequeña hermana, digamos que ya está más cerca de mí y pasamos más tiempo juntos.

Ha pasado mucho tiempo desde que tuve ese sueño, de los primeros días en que llegué aquí, y hasta el momento no le he contado a nadie. La oscuridad, ellas. Como sea, supongo que se están repitiendo por lo que pasó antes, nada más. Para despejar mi mente y disipar alguna duda (más que las escolares por Diana), me dirijo al castillo de Twi.

Al llegar noté que la puerta estaba abierta, alguien había entrado. Entré por mi propia invitación. Nunca estuve dentro de él, y quería saber cómo era por dentro. Como afuera, el interior estaba hecho del mismo material cristalino o algo así. Caminé por tan impresionante lugar hasta notar a dos pegasos vestidos con armadura; parecían de la Guardia Real. Avancé con cuidado, su presencia podía significar que Celestia estaba en este sitio.

Caminé con cautela, pero con confianza, dirigiéndome a los guardias.

- ¡INTRUSO!- escuché exclamar. Sin dudarlo, los guardias se abalanzaron sobre mí.

- ¡Hey! ¡Esperen! Soy amigo de la Princesa Twilight- intenté razonar con ellos, pero me sujetaron sin más. Alzaron vuelo y me llevaron dentro del salón de los Tronos.

- Su alteza, encontramos a este intruso merodeando en el castillo.

- Hola- dije nervioso frotándome la cabeza.

La Princesa Celestia de Equestria estaba allí, en frente mío. Sin que en ella se expresara un gesto de sorpresa, habló.

'Guardias, retírense' ordenó. Los mismos obedecieron y cruzaron el umbral de la puerta, dejándonos solos. Al verla con su típica calma y serenidad, sólo dijo 'Volviste.'