( - з -)

• • - • - • - • - • -

Title: A Twist of Fate

Ship: Adrinette

Genre: AT, fantasy, romance, fluff, Angust, mucho, mucho, muuuucho Angust

Word Count per chapter: 6,800

Word Count: 86,000

Rating: NC-17

Chapters:8/24

Beta: Un-betated

Disclaimer: No son míos, si lo fueran, esto sería vídeo!!!

Music: SOBER ROCK by NOVEL CORE

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

• - • - • - • - •

Era una extraña sensación, pensó Marinette. Se sentía adormecida y sus sentidos estaban difusos. La Marinette en la caja estaba recostada en el piso, inmóvil, apenas con vida. Escuchaba voces hablando sobre las medicinas que deberían darle, pero no le importaba. No podía imaginar su vida, su futuro después de lo que había pasado.

Apenas y reconocía la situación, todo lo que encontraba en sí misma eran pensamientos negativos.

¿Por qué debería regresar a la vida? ¿Por qué debería despertar? Todo había perdido total sentido.

Solo miró la oscuridad en donde antes había existido una puerta. Suspiró.

~¡Hey Marinette, no deberías perder las esperanzas! ¡Tienes que despertar... despertar para Adrien!! ¡Él te ama! Debes decirle que sientes lo mismo... para verlo sonreír. Él te ama solo a ti, quiere casarse contigo... sin importar el pasado ni nada más... Así que sí, ¡tienes que despertar pero ya! ¡No quieres verlo triste, no otra vez! ~

Marinette trató de darse valor pero no tuvo éxito cuando escuchó a su madre llorando y cómo el maldito chico trataba de reconfortarla. Marinette no se sentía mejor.

~¡Es tu culpa, Maldito zorro astuto... es solo tu culpa! ~ Nunca había odiado tanto a alguien antes. Los humanos son codiciosos, hacían lo que fuera por obtener lo que querían aún si eso implicaba la destrucción de otros.

¿Este chico era un fan? ¿Este chico de verdad la amaba? De ser así, entonces debería dejarla vivir feliz. ¿No era esa la cosa más racional? Si amas a alguien, eres feliz viéndolo feliz. Qué mal que solo algunas personas sepan lo que es amar de verdad.

Nadie sabe lo que el futuro depara... pero en ese momento, Marinette estaba desesperada debido al hecho de que era verdad.

¿Qué pasaría entre Adrien y ella ahora? ¿Cómo reaccionaría Adrien? ¿Iría a verla o ya no? ¿Ya no le llevaría rosas ni grullas...? Todo lo que había prometido... ¿se había cancelado?

Marinette conocía a Adrien. Sabía que bajo esa apariencia de playboy, en realidad había un chico muy sensible, inseguro... un chico que se preocupaba por el resto, y que era fácil de lastimar.

¿Cómo reaccionaría Adrien al saber que tenía 'novio'?

Lo más jodido de todo para ella, era que no podía hacer nada.

Ella sabía que era una mentira...

Ella sabía lo que sentía por Adrien y la enloquecía el hecho de que no pudiera decirlo en voz alta.

Y ahora... miren dónde estaba... había regresado al escenario en donde había estado al inicio...solo que ahora... se sentía peor.

Deseaba sacar su pequeño diario y escribir ahí, tal cual lo hacía cada noche después del trabajo. Su preciado diario, aquel que escondía muy bien para que nadie lo leyera... especialmente Adrien.

Pero ahora... ahora todo lo que quería era que Adrien lo leyera y entonces entendería todo. Entendería su comportamiento, cada significado de sus palabras... el anhelo que ella sentía por él... aquel anhelo que tenía desde niños. Un anhelo que la enloquecía más cada día que pasaba. Pero... ¿quizá así era mejor? No serían aceptados de todos modos.

~¡No! Pelearé con el mundo entero... pelearé contra todos por él. Todo mi anhelo... es correspondido... Adrien los corresponde... ¡Adrien al fin los corresponde! Juntos, pelearemos contra todo... juntos lo lograremos...~

Marinette podía escuchar más claro ahora, tal vez era el efecto de la medicina que el doctor le había dado. Aún se sentía adormecida, pero sus sentidos estaban más claros.

Escuchó que la puerta se abrió y su corazón se aceleró.

~¿Adrien? ~

—Lo siento, vine lo más rápido que pude. —Se escuchó la voz de Chloé para decepción de Marinette.

—¿Chloé? ¿Quién te informó? —preguntó Sabine, sorprendida.

—Estaba con Adrien cuando alguien llamó, de hecho yo fui quien contestó. Él se disculpa por no poder venir pero está preocupado, y me pidió que viera a Marinette en su lugar.

Eso era una gran mentira. Después de que Adrien se embriagó, Chloé lo llevó a casa e inmediatamente lo dejó en la cama. Adrien no despertó, solo murmuró en sueños el nombre de Marinette y Chloé creyó que así era mejor. Sabía que no era sabio decirle que ella había empeorado, así que solo lo dejó descansar y fue al hospital rápidamente. Tenía las llaves del departamento de Adrien debido a su trabajo como manager y su estrecha amistad, así era más fácil llevar a Adrien a casa y cuidarlo.

~¿Adrien fue con Chloé después de lo que pasó? ~ La mente de Marinette iba de prisa y sintió que se llenaba de celos. Adrien y Chloé... ellos siempre habían sido algo que Marinette no podía averiguar. Ese par eran amigos desde hace tantos años que ya había perdido la cuenta. Había veces en las que los 3 salían juntos a patrullar, pero Marinette se sentía como una intrusa en esos momentos.

~¿El lazo entre Adrien y Chloé es más fuerte que el de Adrien y el mío? ~ tuvo ganas de llorar y se sintió insegura. En ese momento, no se sentía requerida, sentía que si nunca despertaba, todo sería mejor.

Pero como siempre, trató de pensar positivamente y trató de ver las cosas diferente y pensar que Adrien tenía muy buenos amigos y que debería sentirse agradecida con Chloé por estar ahí siempre para Adrien. Maldición...tenía tantas preguntas y ninguna respuesta...se sentía exhausta.

—¿Pero Adrien está bien, cierto? Lucía muy pálido cuando se fue. —Preguntó la mamá de Marinette.

Chloé miró brevemente al chico que estaba sentado al lado de Marinette y luego a Marinette.

¿Por qué tenía un mal presentimiento al ver eso?

—No, para nada. Él está bien. Solo... está cansado debido al trabajo. Dijo que lo lamentaba y que no quería preocuparlos. —Chloé mintió otra vez.

Marinette no estaba segura de ello, conocía muy bien a Adrien. Inmediatamente se preocupó.

Al chico al parecer no le importó la tensión que había en la habitación, ya que corrió como loca perdida hacia Chloé.

—¡Oh! ¡Chloé! ¡Es decir, Señorita Bourgeois! ¡Soy tu gran admirador! ¡Estoy tan feliz de poder verte tan de cerca! ¡Haces un gran GRAAAN trabajo como manager, pero extraño verte de modelo, es que tu cuerpo es WOW! ¡¿Podría estrechar tu mano?! Soy Vincent, el novio de Marinette. ¡Ella habla mucho de ti!

Los padres de Marinette y la misma Chloé estaban más que sorprendidos.

Eso fue un movimiento nada inteligente.

Sabine se sintió triste... ¿cómo era que el novio de su hija podía comportarse así cuando su novia estaba en el hospital peleando entre la vida y la muerte? ¿Y Admirar de forma tan descarada el cuerpo de otra mujer?

—Eh... Bueno... —Chloé estrechó su mano brevemente pero no se sentía para nada entusiasmada, sin embargo, debía ser educada. Aunque por otro lado estaba sorprendida de que Marinette escogiera a un chico como Vincent para que sea su novio.

Claro, el chico era guapo, con el cabello teñido de castaño claro y delgado, ojos grises, y buen rostro, no era para nada alto, de hecho era mucho más bajo que Adrien con su metro noventa y cinco, este chico con esfuerzo alcanzaba el metro ochenta, no era nada sorprendente la verdad.

Chloé nunca pensó que este era el tipo de chico que a ella le gustaba, de hecho lo veía imposible, después de todo el drama que tenía por Adrien cuando eran niños. Pensó que la chica tenía mejor gusto, Marinette siempre lucía tan seria y pensaba como un adulto cuando trabajaba, pero fuera del trabajo era toda luz y sonrisas, lugar que pisara lo iluminaba con su buen humor y bueno... este chico no encajaba en esa imagen.

~¡Oh...por...Dios...!~ Marinette deseaba no poder escuchar lo que estaba pasando ahora mismo. Era tan vergonzoso... el que su supuesto novio se comportara así... estaba haciendo que sus padres se sintieran tristes con su actitud... Marinette palideció.

¿Y si la prensa se enteraba de esto? ¿Y si el chico revelaba 'todo'? ¿Y si revelaba cosas que nunca había pasado?

Ni siquiera sabía cómo lucía el chico, pero podía imaginarlo... seguro era el tipo de chico que las acosaba en la calle y gritaba como maldito desquiciado cuando los reconocía al ir disfrazadas en la calle o de los enfermos que enviaban notas raras o los querían tocar de mala forma.

La Marinette en la caja, suspiró mientras estaba sentada.

~¿Cómo es que algo así podía pasar? Adrien... te quiero a mi lado y no a... eso... ~

—Sí, bueno como sea. Mucho gusto, Vicente.

Molesto al chico y mintió Chloé por tercera vez en el día. Ok, este chico es el novio de Marinette, así que debía ser un poquito educada, pero no le agradaba en nada. Por una milésima de segundo incluso se preguntó si era verdad o no.

El hecho de que ni siquiera Adrien supiera que Marinette estaba viendo a alguien ya era bastante sospechoso. Sabía que, esos dos a pesar de la frialdad que había entre ellos a veces, aún se preocupaban por el otro y sabían cosas de la vida del otro... ¿o era que últimamente habían estado en tan malos términos? No podía ser, los veía a diario y no había notado más distanciamiento del normal.

Shock tras shock... Chloé pudo deducir. Hace solo 2 horas se encontró con Adrien y desde entonces el día dio un giro. Primero supo que su mejor amigo estaba aún enamorado de Marinette Dupain-Cheng – no era que nunca lo había sospechado o algo así – y ahora...veía el tipo de chico que estaba con Marinette. No sabía qué hecho la shockeaba más.

—Lo siento... —dijo el enfermero al entrar. —Pero deben retirarse, La señorita Dupain-Cheng necesita descansar y ya es tarde. — y le sonrió a Vincent.

Los padres de Marinette asintieron y fueron al lado de su hija. Su madre se inclinó y besó la mejilla de Marinette.

—No vuelvas a asustarnos así, cariño. —Dijo con lágrimas en los ojos.

—Te amamos, Marinette y no queremos perderte. —La voz de su padre estaba llena de calidez y la Marinette en la caja suspiró.

Ahora no podía prometer nada. No se sentía saludable ni bien. Su mente estaba entre la línea de la consciencia y la inconsciencia. No sentía dolor, solo se sentía vacía. La inconformidad llenaba su cuerpo, causando que la Marinette en la caja no pudiera ponerse de pie. Estaba sentada, pero sentía que su energía se iba y al final, cayó al piso.

~ Por favor... al menos... déjenme soñar con Adrien...~ cerró los ojos y recibió con gusto la oscuridad.

El doctor entró a la habitación y fue hacia la cama, con una expresión triste. Él les había prometido a los padres de Marinette que la salvaría. Pero ahora parecía que era difícil.

—No me rendiré Marinette, pero tú tampoco te rindas. —Miró las máquinas que, nuevamente, mantenían con vida a la delgada chica.

「༻ ༺」

Adrien se sintió sudoroso cuando abrió los ojos. La cabeza le empezó a doler tan pronto como la consciencia regresó, sus ojos inmediatamente se cerraron tras ser abiertos.

—¡Argh! —sabía lo que era. Tenía resaca. Una fea resaca tras beber mucho. Se sentía vacío y adormecido... —Quizá así se sintió Marinette cuando entró al hospital... —musitó, tratando de aclarar su mente y sentarse. Abrió los ojos pero los achicó mientras gruñía, su visión estaba borrosa. La resaca era una cosa... pero se sentía intranquilo... —¿Por qué estuve bebiendo? ¿Y dónde? —Su mente era un caos, tratando de juntar el rompecabezas de lo que había pasado la noche anterior. Tenía imágenes de Marinette en el hospital y luego imágenes borrosas de Chloé, pero no entendía bien. —Carajo, cómo podré visitarla así... —enterró la cabeza en sus palmas, frustrado. —Además... no he hecho la grulla... debo levantarme y debo... —se detuvo cuando todo lo que pasó cayó.

La razón por la que fue a beber a ese bar... lo recordó todo... al chico... el recuerdo de sus sueños y corazón siendo destrozados... la imagen de aquel chico sosteniendo la mano de Marinette... susurrando su nombre. Adrien se sintió más mareado de súbito. Su estómago se apretó, se sintió enfermo y con ganas de vomitar. Al cerrar los ojos e inhalando profundamente, logró calmarse un poco. Sostuvo los cobertores y miró al lado. Miró la fotografía que tenía de Marinette y él.

Qué bonito sueño fue mientras duró... Marinette nunca sería suya...

Adrien se culpó a sí mismo por darse falsas esperanzas. Pero

¿Cómo no podía ser cierto?

Podía jurar que a veces escuchaba la voz de Marinette...

—Estoy paranoico... —por un momento solo miró en blanco frente a él, sintiéndose mierda, con una terrible dolor de cabeza mientras que su corazón literalmente se apretó. Miró al otro lado de la gran cama.

Marinette jamás se recostaría ahí... nunca le sonreiría amorosamente y nunca la besaría.

Podía olvidarla... tenía que olvidarla...

Y si Marinette de verdad escuchaba algo, entonces tenía que disculparse. Sin importar lo difícil que le resultaría volver a entrar a esa habitación, sabía que tenía que dar ese paso. Solo deseaba que este chico no estuviera ahí. No tendría el suficiente valor para enfrentar esa situación.

Adrien sabía que tenía que ponerse de pie, pero no tenía ganas. Solo se sentó, sintiéndose sólo y vacío en su cama, apretando la foto de Marinette en sus manos, temeroso de que no solo la verdadera Marinette sino también esta foto, le serían alejadas.

Esta no era la primera vez que tenía resaca, pero ahora mismo se sentía solo, porque el verdadero problema no era el alcohol. El verdadero problema era este sentimiento que lo perseguiría toda su vida.

Todo esto vino tan de súbito que Adrien no quería entender esos hechos. Sabía que tenía que actuar como si nada hubiera pasado... si no podía ver las cosas, entonces no estaban ahí... o eso pensaba... bueno, no era que lo pensara, era solo que así la desesperación se iba, pero sabía perfectamente que estaba mintiéndose.

Con pasos pesados logró salir de la cama y se puso de pie. Sentía que su cabeza era un caos y tuvo que recostarse en la pared para apoyarse.

¿Era solo una resaca?

En ese momento, la puerta se abrió.

—¿Marinette? —preguntó inconscientemente.

¿Marinette? ¿Cómo podría ella estar ahí?... era solo una esperanza desesperada. ¿Y si solo había soñado todo? ¿Y si ella estaba bien y estaba yendo hacia él?

Obviamente los milagros no existen. Aún si el accidente de Marinette había sido solo un sueño, ella no iría a su 'hogar'.

Adrien vio que Chloé entró a su habitación y cuando sus miradas se encontraron, supo que algo andaba mal, aunque Chloé trataba de ocultarlo, por muy mala personalidad que tuviera Chloé, no era una mentirosa.

—¿Qué sucede? —Adrien preguntó con voz temblorosa.

—¿Qué? —Chloé lo miró y mostró una falsa sonrisa. —Nada Adrien. ¿Estás mejor? —caminó hacia él para sostenerlo ya que lucía a punto de caer en cualquier minuto. Por el bien de su mejor amigo, prefirió no decirle que Marinette había empeorado.

—¡Al carajo, Bee! ¿Qué sucede? Sé que algo mal sucede... es con respecto a Marinette, ¿cierto? —los ojos de Adrien se iluminaron con desesperación y Chloé no supo si responder o no. Adrien lucía alterado y notó que no solo la resaca lo afectaba sino que también no estaba en la mejor de sus condiciones.

Sabía perfectamente cómo estaba Adrien. Pensaba en las cosas más horribles pero no las demostraba, aun cuando estaba carcomiéndose con segundos pensamientos. Sin importar lo mucho que tratara de proteger a Adrien de su propia miseria, sabía que debía decirle la verdad.

—Adrien... será mejor que te sientes. —Lo guio a la cama y lo miró a los ojos. —¿Recuerdas lo que pasó ayer? —preguntó y recibió un asentimiento por parte de Adrien. —¿Todo?

—Bee... no soy imbécil... ok, tal vez bebí demás pero sé lo que pasó.

—Entonces recuerdas que me confesaste que sigues enamorado de Marinette... —Chloé lo miró.

—¿Q-qué? ¿Te lo dije? —Adrien se sonrojó y se sintió más mareado de súbito. —Uh...Chloé...yo...

—No pasa nada, Adrien. —Sonrió y palmeó su hombro con tristeza. —Y... recuerdas a su... cosa esa, bueno el novio, ¿no? —La rubia lo miró y vio que el rostro de su amigo se ensombreció, mientras se aferraba al cobertor. La foto de Marinette permaneció a su lado y cuando Chloé lo notó, su corazón se apretó. —Cielos, Adrien... vas en serio con ella... ¿Esta vez, vas muy, muy en serio no?

—Lo sé. —Adrien asintió.

—Lo siento... no sé qué decir... ese chico no es lo que le conviene a Dupain-Cheng, desearía que ella... te hubiera escogido. Es que es ridículo, absoluta y totalmente ridículo. —Chloé volvió a abrazarlo por el torso.

Adrien suspiró y trató de recomponerse.

—Si ese chico hace feliz a Marinette, así sea bueno o no, no me importa, yo solo quiero que ella sea feliz... aún si no es conmigo. —Rió amargamente. —¿Y después de todo, cómo pude haber siquiera pensado que ella se enamoraría de mí de nuevo? He sido el peor idiota de todos durante años, Bee. Es normal que se cansara de mí.

Ante esto Chloé no respondió. No quería decirle a Adrien lo que ella pensaba al respecto, porque aparentemente estaba errada. Y no quería entristecer más a Adrien al alargar esta conversación. Sabía que lo pondría peor al contarle el estado de Marinette.

Chloé siempre supo que Marinette estaba enamorada de Adrien. Ella había visto las miradas que Marinette le echaba a Adrien desde la secundaria.

Y cuando les toco patrullar juntas, una vez vio a "Ladybug" sentada a solas en un tejado, leyendo o más bien dicho, viendo una revista en donde salía la foto de Adrien, con ojos llenos de anhelo y tristeza. Chloé a veces también notaba que Adrien miraba a Marinette de la misma forma que miraba a Ladybug, cuando aún nadie sabía de la identidad del otro y ella era un dolor en el culo para todos los demás héroes. Y bueno, era normal que madurara y se convirtiera en una buena portadora y guardiana, ya no estaba tan lejos de ello de todas formas. Pero en ese entonces, no estaba segura de sí Adrien correspondía sus sentimientos. ¿Adrien lucía inseguro y tal vez asustado? Bueno, su tonto-amigo siempre era difícil de leer.

—¡Bueno, Bee habla! ¿Qué pasó? —dijo Adrien con voz temblorosa.

—Bueno... después de que decidí que ya habías bebido demasiado, te traje a casa y tu celular sonó. Respondí la llamada porque pensé que podía ser importante y yo sé que me tienes prohibido contestar a mi o a Sabrina pero creí que era realmente, realmente importante y... —Chloé se quedó en silencio antes de mirarlo directamente a los ojos.

—¿Y? —preguntó Adrien con el corazón en la garganta debido a la preocupación.

—Tenía razón. Era importante. Era del hospital. Marinette empeoró. —Chloé suspiró y vio el rostro de Adrien con preocupación de que fuera a desmayarse en cualquier momento.

—Dios... —Adrien escondió su rostro en sus manos y trató de ganar compostura.

—¿A qué te refieres con que 'empeoró'? —temió preguntar pero tenía qué. Su corazón latía como loco, quería llorar.

¿Qué le había pasado a Marinette? Estaba recuperándose rápidamente, día a día y todos estaban felices pero ahora...

—Hablé con su mamá después de que el enfermero raro nos dejó a solas. Ella dijo que no mucho después de que te fuiste, el cuerpo de Dupain-Cheng empezó a temblar y entró en shock. Los doctores le dieron alguna medicina y pudieron estabilizarla, pero han tenido que colocarle las máquinas nuevamente. —Chloé suspiró y vio que la mirada de Adrien se tornó más y más triste tras cada palabra.

—Es mi culpa... —susurró. —Después de que su novio entró, creo que ella se dio cuenta de todo lo que le he hecho y... se puso peor. Yo... tengo miedo de que empeore aún más, si la visito... pero tengo que disculparme... debo decirle que lamento haberme comportado como lo hice.

—Adrien... —Chloé tocó su hombro de manera amical. —Eso es ridículo, totalmente ridículo. Deja de decir tonterías. Sin importar lo que hayas hecho, estoy segura que no fue tu culpa.

—Lo es, Bee... ¡tú no sabes lo que le he hecho! La besé en los labios, le susurré palabras de amor... me comporté como su pareja. Le dije a diario que si regresaba, estaríamos juntos... Dios, incluso le dije que quería... que nos casáramos. —Adrien quería esconderse.

¿Por qué estaba diciéndole todo esto a Chloé? Tal vez era el efecto colateral del alcohol, o solo su desesperación.

—¿Ehh? ¿Hiciste qué? —ante esto, Chloé estaba muy sorprendida pero pronto notó que no debería, Adrien no tenía el sobrenombre de 'gato tonto' por nada.

—¿Ves? Debo haberla asustado. —Adrien suspiró indefenso.

—Adrien, tú... ¿de verdad crees que escucha lo que le decimos? No quiero decepcionarte o algo, pero...

—Yo creo en ello... quiero creer en ello. Bee... a veces... puedo jurar que escucho su voz llamándome.

—¿Y qué dijo? '¿Adrien vete inmediatamente'? —Chloé trató de aligerar la tensión con una broma pero vio que no tuvo éxito, Adrien no sonrió, luciendo perdido. —Hey... no creo que a Dupain-Cheng le moleste lo que le hayas dicho.

Ante eso, Adrien lució incrédulo.

—Es decir... Adrien, he notado cómo te mira a veces... y cuando aún usábamos los prodigio, la vi a solas, mirando una fotografía tuya en la revista y lucía triste. Ella se interesa por t-

—Ya no. —interrumpió, pero se sintió sorprendido al escuchar eso.

¿Marinette de verdad hacía eso? ¿Aun después de lo de su padre?

Los dos años posteriores que aun conservaron los prodigios, para cuidar de Paris, por si alguna nueva amenaza llegaba.

¿Marinette aún se interesaba por él de esa manera?

—¿De verdad piensas eso? ¿Piensas que Dupain-Cheng te odia? Ridículo, totalmente ridículo. ¡Abre los ojos, Adrien! Puede que no lo recuerdes pero ayer me dijiste te salvó de ese accidente. ¿Crees que si no le importaras te habría salvado?

—Pero... tiene novio...

Chloé se quedó en silencio.

—Bueno... nunca he visto al chico antes y dudo que sea el tipo de chico por la cual Marinette se enamoraría.

—¿Qué intentas decirme? —Adrien abrió los ojos.

—Nada, pero... ¿no crees que es extraño?

—¿Qué? ¿Crees que alguien pueda venir y mentir así? Nadie tiene las agallas para hacer eso, Bee. Ningún chico está tan loco. Sería muy riesgoso. Si no es cierto y Marinette despierta, ¿cómo crees que reaccionaría? Demandaría al chico y él podría parar a la cárcel. No, Bee... eres muy amable por tratar de hacerme sentir mejor, pero no lo creo. Lo siento, no hay nada extraño ahí.

Chloé solo suspiró y lo miró sorprendida cuando salió para ir a la ducha.

—Deberías descansar, puedo acomodar tu agenda si quieres. —Protestó Chloé y también se puso de pie, tratando de hacer que Adrien se recostara. Adrien la miró, sin ser capaz de pelear, no tenía ganas.

—Suéltame. Tengo que verla. Haz lo que quieras con mi agenda. Tengo que disculparme con ella y tal vez después de eso, estaré mejor. —Adrien la miró a los ojos. —Por favor, Chloé. Tengo que ir. Debo ir.

—No estás como para ir ahí Adrien y lo sabes. Te ves pálido y... bueno... te ves muy... 'Iug'

—No me importa, Bee. Debo ir. Además, tienes que ir a trabajar. —Adrien señaló.

—Es domingo, no tengo qué. Y tú tampoco, si lo digo yo, es bueno ser la manager ¿no? y deberías besarme los pies por ser tan buena manager que tienes tiempo libre y te dejo hacer el tonto mucho tiempo, anda ya ámame. —Chloé sonrió y le extendió los brazos para que la abrazara.

—Eres un caso perdido, Queen Bee, pero gracias. —Jalo a la rubia en una abrazo que Dios sabía que necesitaba con muchas ganas y la chica solo ronroneo feliz por el abrazo de su mejor amigo —De todos modos tengo que salir. Tengo algo importante que hacer. Tomó las llaves de su auto pero Chloé lo sostuvo de la mano.

—No. No vas a conducir.

Adrien empezaba a sentirse enojado. Sabía que Chloé quería hacer algo bueno por él, pero era muy testarudo como para escucharla. Necesitaba decirle a Marinette lo arrepentido que estaba.

Miró brevemente la rosa que compró el otro día para Marinette. La compró antes de saber lo de su novio.

La rosa yacía en su escritorio, su esencia... todo de ella era hermosa... aún a pesar de sus espinas.

Igual que el amor. El amor podía ser hermoso, rojo como la pasión, arrebatador, pero a veces podía lastimar...mostraba sus espinas...era júbilo y agonía en uno solo. Dos corazones podían fundirse en uno, pero podían ser alejados en este caprichoso mundo. Muchas fuerzas estaban en contra del amor... ¿amor? Las personas no sabían lo que era verdaderamente el amor. Al menos no todas. Ellas solo buscan a otras para aligerar la soledad. Y entonces, después de meses o años, las dejan para buscar otras.

Adrien no quería era. Estaba enamorado de Marinette, desde hace tantos años que ya había perdido la cuenta. Y lo único que había hecho era alejarla mientras se hacían adultos. Tal vez por temor a lo que pasaría si se acercaba mucho a ella. Tenía miedo del día en que tal vez no pudiera reprimir sus sentimientos y obligaría a la menor a hacer cosas que nunca haría por su propio pie.

Pero después de todo lo que había pasado, Adrien se sentía más y más enamorado con el pasar de los días, sentía que era lo que las personas llamaban amor verdadero.

¿O era fuerte porque era prohibido? ¿O era porque jamás podría tener una verdadera relación amorosa con ella? Adrien había estado feliz cuando pensó que sí podían... pero tenía que ver de una vez que eso solo era un cuento de hadas.

—Sabes que no puedes detenerme Bee. —Dijo con voz determinada. La cabeza le dolía, pero no le importaba.

—Ok, entonces yo te llevaré. —Chloé respondió con el mismo tono de voz.

—Gracias. —Adrien sonrió un poco. Chloé era una verdadera amiga, siempre estaba ahí para él cada vez que necesitaba su apoyo. Sabía que no debía temer que Chloé le fuese a decir algo a alguien sobre su enamoramiento por Marinette. Sabía que no necesitaría pedírselo para que no lo hiciera.

「༻ ༺」

Eran las 10 am para cuando llegaron al hospital. Chloé aparcó el auto y se dirigieron juntos al edificio. Cuando llegaron al piso de Marinette, Adrien la miró con ojos llenos de tristeza.

—Por favor, Bee. Necesito estar a solas con ella. —Chloé asintió y beso su hombro.

—¡Sé fuerte, Adrien! —Estaba tan preocupada por su amigo.

Adrien dio un paso y cuando estuvo por abrir la puerta, se detuvo congelado, mirando a Chloé lleno de miedo.

—¿Y si me odia tanto que se empeora con solo escucharme? —preguntó preocupado.

—Ridículo, totalmente ridículo...no será así, tonto. ¡Solo entra!

Adrien respiró profundamente y abrió la puerta con manos temblorosas.

「༻ ༺」

La Marinette en la caja se sentó al lado de la pared oscura. Solo eso la rodeaba, solo el lugar donde estaba, se encontraba rodeada por una ligera luz. Tarareó una canción triste mientras se balanceaba sosteniendo sus piernas en su pecho.

Mientras se balanceaba, se tambaleó y cayó al piso con un ruido sordo. Era lo mismo que su vida, pensó. Empezando como una niña, con esperanzas y sueños... luego quiso más y más y ganó cuanto pudo. Pero las personas son así... siempre quieren más y ella no era la excepción.

Primero fue una jugadora de baseball, luego se interesó en el diseño de modas, luego entró a GABRIEL'S Pensó que estaría feliz si solo diseñaba...y luego cuando fue puesta detrás como ayudante en una pasarela, quiso debutar como diseñadora...

Al igual que sus sentimientos... miraba a Adrien de lejos... primero solo deseó, aun cuando quizá nunca fueran pareja, ser su amiga...cuando se volvieron amigos, deseó ser más.

Cada deseo era como un naipe... y cuando había muchos, uno excediendo al anterior, se derrumbaba... y cuando eso pasaba, la persona se sentía vacía... sola y asustada.

De pronto, una cálida sensación la recorrió y se sintió maravilloso, sintió que el adormecimiento se iba y la vida regresaba a ella.

¿Qué podía ser?

—Marinette... —escuchó la voz que no pensó escuchar. Una voz que anhelaba y amaba con tanto fervor. Su cuerpo y corazón notaron que Adrien entró a la habitación.

~¿Adrien? ¡Adrien! Cielos... ¡Adrien! ¿D-de verdad estás aquí? ¡Te extrañé horrores!~ la Marinette en la caja trató de ponerse de pie y lo consiguió. Lejos de donde estaba, la silueta por la rendija de la puerta aparecía nuevamente.

Deseaba que Adrien la besara, deseaba decirle que ese chico mentía.

Adrien solo llevaba minutos o segundos en esa habitación, pero ella ya se sentía mucho mejor... aunque... Adrien estaba callado.

No dijo nada durante muchos minutos y Marinette ni siquiera sintió la mano de Adrien sobre la suya como acostumbraba.

~ Di algo, mi amor... por favor...~

—Marinette, si de verdad escuchaste todo lo que te dije antes... y si de verdad sentiste todo lo que te hice... yo... sé que estás enojada conmigo. —Su corazón se apretó al ver a la menor rodeada de máquinas nuevamente, le recordaba al primer día que la fue a visitar.

~¿Enojada? ¡No Gatito, no lo estoy! Recibí feliz cada una de tus palabras, cada uno de tus roces... y no sabes lo mucho que me gustaría responder todo el afecto que recibo de ti. ~

Adrien caminó hasta la cama y Marinette sintió su presencia más de cerca, pero no la tocó, permaneció lejos.

—Tal vez el que hayas empeorado es mi culpa... porque ya te hartaste de las cosas que te hice.

La Marinette en la caja corrió desesperadamente hacia la silueta que veía. Sí, veía la silueta de Adrien, pero no podía moverse.

~¿Tu culpa? ¿Crees que es tu culpa? Tonto... eres tan tonto... jamás podría tener suficiente de tus roces y palabras de amor... Adrien... cuando despierte, ¡te patearé el trasero con fuerza! ~

—¡Lo siento, Marinette! ¡Tal vez nunca vayas a perdonarme y entiendo si no lo haces, pero solo quiero que sepas que lo lamento! —Adrien hizo una profunda reverencia mientras su voz temblaba y sus ojos se aguaban. —¡No sabía que tenías novio! Cielos...te he hecho tantas cosas...

~¿Adrien? ¡Te amo! ¡Solo a ti! Te amé desde la primera vez que te vi. No tengo novio, y no hay nada que deba perdonarte. Tú me mantienes con vida... eres mi luz... Dios, por favor... permite que mis palabras lleguen a Adrien... dale una señal, algo... lo que sea... no puedo hacerlo por mí misma, no puedo responderle... ¡deja que suceda el milagro! Él tiene que saber... no puedo soportar el escucharlo así, sufriendo. ¿Cómo puedo decirle que no hizo nada malo? ~

¿Dónde estaba el siempre animado Adrien que le daba poder para vivir y sentirse sana? Dónde estaba el Adrien que la molestaba aún en coma y jugaba con la grulla como un niño... en aquel momento había podido ver la silueta de Adrien, pero ya no... por un segundo pudo, pero cuando su estado empeoró, sus sentidos se adormecieron.

¿Dónde estaba la esperanza del amor de su vida?

Ese chico lo alejó de ella.

Marinette deseaba poder regresar en el tiempo. Mientras escuchaba al lloroso Adrien, rogando por su perdón, la Marinette en la caja empezó a llorar silenciosamente y se acurrucó, abrazando con fuerza sus rodillas.

~ No hay nada que perdonarte, Adrien. Pero si te vas y nunca regresas a visitarme, jamás te lo perdonaría. ~ Marinette pensó desesperadamente, pero sabía que eventualmente lo perdonaría. Le perdonaría todo a Adrien.

Tenía miedo de que Adrien fuera a seguir con su vida y se consiguiera a alguien.

~ No... Adrien no es así... él no... Él... ¿y bueno, qué? ¿Esperará por mí? Creo que debo despertar de mi ilusión de una vez...~

—Si quieres... nunca más volveré a molestarte. Quiero que estés bien y que no te pongas mal con las cosas que suceden a tu alrededor.

~ Entonces quédate... quédate conmigo. ¿Puedes escucharme Adrien Agreste? Quédate conmigo. ~ La Marinette en la caja gritó, pero sus palabras no llegaron a Adrien.

—Pero quiero que sepas que siempre estaré ahí para ti. Puedes venir a mí cuando te sientas triste, seré el hombro en donde llorarás. Mejoraré todo, prometo mantener distancia. Pero si necesitas un mejor amigo, estaré ahí las 24 horas si así lo quieres. Sacrificaré mi vida por ti.

~ Adrien... quiero que... quiero que estés ahí... en cada segundo de mi vida... hablándome, riendo, besándome... quiero que estemos juntos. Te amo de la misma forma que tú a mí. Y... ¿sabes lo que soñé anoche? Soñé que estábamos sentados en una nube, y me abrazabas fuerte, me acariciabas y me susurrabas. Fue maravilloso... Adrien, quiero que cuando vengas a verme, me saludes con un beso. Los quiero de regreso, quiero que me digas Bichito, My Lady y Princesa ante cada oración, quiero todo de ti Adrien. ~

Adrien se quedó en silencio y Marinette rogó porque haya escuchado sus palabras.

—Marinette, para mí, solo tu felicidad es lo que importa. Si eres feliz así... puedo ser feliz, también, sabiendo que tienes la luz en tu vida.

~ Sí, la tengo y eres tú Adrien. Mi felicidad eres tú. ~

En ese momento, la puerta se abrió y Vincent entró con una rosa en su mano. Esa rosa...

Marinette sintió la esencia... no era la misma que Adrien siempre le llevaba... cada vez que se sentía un poco triste, la esencia de las rosas de Adrien permanecían en el aire. Las rosas que estaban en la mesa al lado de su cama, la cuidaban y le daban confort hasta que Adrien llegara. Pero ahora, eso se había terminado.

—¡Oh... Hola Adrien! —Asintió con la cabeza y Adrien trató de no mostrarse tan triste así de súbito.

—Hey. —Saludó mientras su corazón se apretaba cuando Vincent se apresuró a ir al lado de Marinette.

—¡Amor! ¡Te extrañé mucho! ¿Cómo estás hoy? ¡Te traje una rosa, espero que te guste!

~ No, no me gusta. ¡Te odio! ¡Vete! ¡Vete y déjame a solas con Adrien!! ~ Marinette se sintió frustrada y enojada. ~ ¡Y si vuelves a llamarme 'amor' frente a Adrien, el día que despierte de este jodido coma, haré que lo pagues en grande! ~

Lo tendría presente para cuando despertara. Ahora mismo, lo que la mantenía con vida era que le pondría fin al sufrimiento de Adrien y se le declararía. Podía imaginar lo que pasaría si Adrien se consigue una novia mientras ella permanecía ahí, incapaz de responder.

—Debo irme. Adiós Vincent y... Marinette, espero que te mejores pronto. —Trató de no llorar y logró mantener compostura mientras salía de la habitación. Miró alrededor pero no vio a Chloé.

—¿Esa tonta...me dejó aquí? —siseó.

—Jo-Joven Adrien... —escuchó una voz detrás de él y giró, encontrándose con el enfermero de Marinette.

—Hey.

—M-me gustaría decirle que lamento lo que pasó con su amiga. Si necesita alguien que...lo reconforte, solo quiero que...sepa que... —se sonrojó. —Estoy aquí.

Adrien sonrió ligeramente.

¿Reconfortarlo? Solo había una persona en el mundo que podía hacerlo y esa persona jamás lo haría.

—Gracias. —Musitó. Este chico se veía agradable, pensó Adrien.

Habían días en los que venía a ver a Marinette y se sentía mal, este chico siempre le decía 'ánimo' y esas cosas. Nunca hablaban mucho tiempo, pero... ¿por qué habrían de hacerlo? Aunque el chico parecía preocuparse. Adrien esperaba que el enfermero no se enamorara de él porque entonces definitivamente saldría lastimado.

—R-recuerda mi nombre, ¿cierto? —preguntó tímidamente.

—Sí, Allan. Gracias por tu amabilidad y por siempre ayudarme cuando estoy decaído. Cuídate. — Adrien estaba por irse cuando las palabras del chico lo detuvieron de súbito.

—Te amo Adrien Agreste. —Allan sabía que Adrien estaba enamorado de Marinette, pero esperó que su lazo no fuera lo fuerte suficiente y que después de que Adrien supiera del novio de Marinette, entonces se alejaría. Allan no podía saber si la tristeza de Adrien era por el estado de Marinette o por su amor supuestamente no correspondido.

Cuando Adrien giró para verlo, su corazón se detuvo tan rápido que pensó que podía salir flotando.

—Lo siento. No puedo corresponder jamás a tus sentimientos. —Dijo Adrien con voz triste pero determinada. —Lo siento.

Allan quiso decir algo, pero la voz de Chloé lo interrumpió.

—Hey Adrien, ¿estás bien? —caminó hasta su amigo, mirando altiva al enfermero.

—Sí... estoy bien. —Mintió. La verdad era que no lo estaba. Todos estos eventos lo tenían mal y se sentía débil, su cabeza le dolía y estaba sudando frío. Estaba cansado y bueno, tenía una enorme resaca.

Chloé no estaba convencida, pero decidió no argumentar nada.

—Vamos, te llevaré a casa.

—Sí, más te vale. Pensé que me habías dejado aquí. Aunque sé que no eres lo valiente suficiente como para hacerlo. —Bromeó Adrien, tratando de no pensar en el hecho de que podía desmayarse en cualquier minuto. Se sentía hecho trizas.

—Estaba en el baño, tonto. ¿Pensaste que te dejaría aquí? ¡Ridículo, totalmente ridículo!! —dijo pero sonrió amablemente mientras colocaba uno de sus brazos por sus pequeños hombros, para apoyarlo amicalmente.

—Puedo ir sólo, tonta. No estoy físicamente retrasado. —Gruñó.

—No, pero sí estás mentalmente retrasado. —Chloé sonrió.

—¡Cállate! —Fue lo último que Allan escuchó antes de que los dos chicos desaparecieran en el elevador.

Mientras los veía, sentía celos.

El hombre al cual amaba, ya tenía a alguien a quien amar y sin importar lo que hiciera con Vincent, Adrien no se rendiría con Marinette. ¿Cómo podría, si tenía tan buenos amigos como Chloé Bourgeois, apoyándolo?

'Apuesto que Chloé sabe el pequeño secreto de Adrien y su amor por Dupain-Cheng.' Pensó Allan. Bueno, era hora de plan B.

Sacó su celular y marcó un número.

—Hola. Escuchó que el hombre al otro lado del teléfono respondió.

—Hola Xavier. Soy Allan. ¿Aún eres el editor del 'Daily Paris'?

—Sí, ¿por qué?

—Sabes... tengo información sobre las estrellas más brillantes de GABRIEL'S. ¿Te interesa? —sonrió.

—¿Sobre Adrien Agreste y Marinette Dupain? ¿Quién rayos NO estaría interesado? ¡Dime!

—¿Podemos encontrarnos después del trabajo? ¿A las 6 pm en el café de siempre? —rió.

—¡Sí, hoy tengo tiempo, nos vemos!

Allan se sintió satisfecho consigo mismo. Le habían enseñado a no rendirse, sin importar lo que tuviera que hacer.

「༻ ༺」

—Entonces, ¿cuál es la información sobre Agreste y Dupain? —preguntó Xavier cuando se sentó frente a Allan en el café.

—Bueno... se supone que Marinette Dupain-Cheng está en el extranjero, ¿no?

—Sí, está estudiando diseño en Londres, por lo que sé. —Respondió sacando su notebook.

—No es cierto. Ella está en nuestro hospital, en coma. —Dijo y ante esto, el hombre lo miró incrédulo.

—¿Qué?

—Sí, está en nuestro hospital desde hace un mes, y su novio la está cuidando.

—¿Tiene novio? ¡Wow! —el chico escribió todo en su notebook. —Esto será titular. ¿Sabes cuál fue la causa del accidente? —preguntó.

—Hmm... No estoy seguro, pero tiene algo que ver con Adrien Agreste. Chloé Bourgeois —me lo dijo.

—¡Wow!! ¿Allan, eres amigo de ellos? ¡Genial! ¿O sea que la ex modelo y ahora manager te dijo que Adrien Agreste causó el accidente o qué?

—Sí, así mismo. Pero me pidió mantener el secreto, aunque siento mucha pena por Cheng. Me pregunto por qué el siempre bueno Adrien Agreste hizo algo así.

—Oh, escribiremos sobre ello, no te preocupes. Increíble~ con este artículo seremos el número uno. Y Alya Cesaire quedara atrás por mucho y por mentirosa al haber publicado aquel artículo falso. ¿Sabes cuál es el nombre del novio de Marinette?

—Sí. Su nombre es Vincent Aza.

El periodista anotó todo y sonrió.

—Gracias, Allan. Te debo una.

—Sí, exactamente... no te atrevas a mencionar mi nombre. —Dijo con tono serio.

—Oh, lo sé. Si lo hiciera, ya no serías mi chico-informe.

Allan rió.

—Buen chico.

'Ahora tendré muchas razones para reconfortar a Adrien. Primero, a la que ama tiene novio...y ahora, su mejor amiga lo traiciona. Chloé mala~ y luego, se le vendrá encima el infierno por ser el causante del accidente. ¡Oh, soy un genio! ¡Allan Baptiste, este hombre será tuyo!' pensó totalmente complacido.

Continuará...


Estos dos son de esos personajes que ODIIIIIIAS pero con ganas (me esforce, me esforce) nos leemos el próximo sábado!!! (Ahora si... Al menos eso espero)

Besitos de murciélago para todos~