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Title: A Twist of Fate

Ship: Adrinette

Genre: AT, fantasy, romance, fluff, Angust, mucho, mucho, muuuucho Angust

Word Count per chapter: 5,300

Word Count: 86,000

Rating: NC-17

Chapters: 13/24

Beta: Un-betated

Disclaimer: No son míos, si lo fueran, esto sería vídeo!!!

Music: Mejores amigos by Yera y Morat

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

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Adrien miró al chico, no entendía por qué estaba ahí. Nadie podía saber dónde estaba la casa de Chloé a menos que fuera uno de sus amigos o los malditos reporteros sensacionalistas.

Adrien sentía un poco de lástima por el chico. Aún recordaba su confesión y se sentía agradecido de que hubiera ido hasta ahí. Pero algo era sospechoso. Adrien no podía encajar las piezas del rompecabezas. Había muchas cosas en su cabeza, persiguiendo una tras otra, confundiéndolo. Solo habían dos cosas de las que estaba seguro: él ama a Marinette más que a nada y que puede confiar en sus amigos.

—¿De qué quieres hablar? Mira, si es sobre eso otra vez, ya te dije que lo siento, no puedo estar contigo.

—No, no es sobre eso. —Allan bajó la mirada, fingiendo tristeza. La verdad era que estaba sintiéndose celoso y solo deseaba que Marinette muriera. —Solo estaba preocupado por usted. Luce mal y soy enfermero y solo quiero que esté bien y que las cosas terminen bien para usted. —Dijo, mirándolo a los ojos. Esperaba que el corazón de Adrien se derritiera ante esa expresión. Ningún hombre podría ignorar cuando los miraba con ojos de cachorro, hetero o no. Bueno, de hecho, ningún hombre podría resistirse a él. Siempre obtenía lo que quería.

—Aprecio tu preocupación, pero estoy bien. —Adrien dijo.

—Lo que quería decir era que... puede contar conmigo cuando quiera... deseo ser de ayuda. — Dijo el chico.

—¿Cómo supiste que estaba aquí? —Adrien preguntó calmadamente.

—Pasaba por aquí. Vivo cerca. Lo vi a usted y a la señorita Bourgeois saliendo de un auto... debí haber venido antes pero quería hablar con usted a solas. —Mintió. La verdad era que Xavier le había dicho dónde estaba Adrien.

—¿De qué? ¿Para decirme qué?

—Decirle que... que por favor vigile sus alrededores. No confíe con facilidad en las personas. Yo s... —lo que sea que quería decir fue interrumpido por las palabras de Adrien.

Adrien sabía que no era inteligente el interrumpir a alguien, pero tenía que preguntar esto lo más pronto posible. La frase de 'no confíe en las personas' hizo que algo raro se despertara en él.

Sí, empezaría a investigar las cosas. Alguien le reportó a la prensa sobre este accidente... alguien que tiene algo en su contra. Y por alguna razón, la imagen del novio de Marinette llegó a su mente.

'Es imposible, él no podría saberlo...', pensó mientras interrumpía al chico con la pregunta:

—¿Conoces al novio de Marinette?

—Bueno, no somos los mejores amigos, pero nos conocemos desde hace un año o año y medio. Salimos de cuando en cuando. Él me dijo que tenía una novia famosa, pero solo tras mitad de año me dijo que era la señorita Marinette. Lamento que todo haya terminado así, pero el parece ser un buen chico, él está cuidándola, ¿no? —Allan sonrió. Tenía que hacer que Adrien creyera que Vincent era un buen chico, para que Adrien se sintiera culpable y por fin se rindiera.

—Ya veo. Entonces... han sido pareja desde hace tiempo...— Adrien lució deprimido.

—Sí, así es. —Allan agregó.

'Bien hecho. Parece que Adrien se lo creyó todo, así que: al siguiente paso'.

Nadie debía saber que Allan había estado en el bar cuando Adrien le había contado todo a Chloé.

¡Qué coincidencia! ¡Era el destino!

—Por favor, escuche lo que tengo que decirle. Tengo un amigo periodista y cuando nos encontramos me dijo que la señorita Bourgeois habló sobre el accidente con él. No podía creer que mi amigo hubiera escrito ese tipo de cosas sobre usted, pero dijo que estuvo sorprendido de que la señorita Bourgeois estuviera tan dispuesta a hablar con esa libertad. Todos siempre pensaron de ustedes como los mejores amigos y bueno es su manager. No quiero lastimarlo con esto, yo solo quiero aconsejarle que quizá a los que consideren sus amigos, puede que lo traicionen. Celos por el trabajo, o cosas así existen y las personas hacen muchas cosas por su propio beneficio. Por favor tenga en cuenta esto, y sepa que soy su amigo.

Adrien no sabía qué decir. Estaba más confundido ahora y se sentía asqueado con el mundo entero.

¿Qué era cierto? ¿Qué era falso? Confiaba en Chloé... quería confiar en ella.

—Él también le preguntó a la señorita Bourgeois por qué lo hacía... y la razón fue un shock. No puedo decírselo. No quiero lastimarlo más. Solo...por favor, joven Adrien, tome en cuenta lo que he dicho. —Lo miró, jugando al desesperado pequeño ángel.

'Sí, sufre...confúndete...y luego ven a mí. Te amaré más de lo que cualquiera pudo haberlo hecho.'

—Por favor, vete. —Dijo Adrien, apartando la mirada.

—Adrien, yo...

—Por favor...— Adrien repitió y Allan asintió.

—Está bien... lamento haberlo molestado, Joven Agreste. —Allan lo miró, ahora siendo más educado al usar el 'joven', mirando su expresión. Por unos cortos segundos, se sintió culpable. Adrien Agreste no lucía como él mismo.

El Adrien al que siempre veía en el escenario y pasarelas, brillaba, con ojos que podían mirar profundamente en las almas, desbordando encanto y pasión. El Adrien que ahora veía no brillaba y tenía ojeras. Su cabello, caía desordenadamente sobre sus hombros.

Allan solo agito la mano a forma de despedida y se fue sin muchas ganas pero en cuanto escuchó que Adrien cerraba la puerta, se sintió un poco desesperado y se propuso no dejar que su plan desapareciera.

Adrien cerró la puerta... la puerta que los separaba a ellos, a sus mundos... y Adrien siempre cerraría la puerta entre ellos, porque Marinette existía.

Allan caminó y miró al lado, viendo que había un anuncio de una pet shop. El animal representativo era una mariquita, la cual estaba sonriendo.

Mariquita... Marinette...

Desde que inicio en el mundo del diseño esa era su marca, un caparazón de mariquita, como la famosa y desaparecida heroína Ladybug, ella decía que era un tributo, pero al final la gente reconoció la mariquita por Marinette Dupain-Cheng y no por haber sido de Ladybug.

—Maldita zorra, te adueñas de todo lo que no es tuyo. — Achicó los ojos al mirar la imagen. Con un súbito movimiento, arrancó el anuncio, arrugándolo y lanzándolo al piso. —Ese también será tu destino, Marinette...

Tenía el plan perfecto. Mientras pasaba el tiempo, el plan variaba ligeramente, pero el resultado sería el mismo. Para tener a Adrien, Allan haría lo que fuera aún si eso le costaba la vida de Marinette.

Esperaba con todo el corazón que Adrien dudara de Chloé ahora y que viniera hacia el buscando confort. Al menos Adrien parecía estar profundamente deprimido ahora.

'No te preocupes, Adrien. Yo te ayudaré. Y solo yo soy el que puede. Esperaré...pero si no vienes a mí...verás lo cruel que puede ser el mundo.'

「༻ ༺」

—¡Regrese! —dijo Chloé en cuanto abrió la puerta de su departamento. Había bolsas de compras en su mano, con todo tipo de comida y algunas bebidas que había traído del bar favorito de Adrien.

Se retiró los zapatos y miró alrededor. No recibió respuesta, así que Adrien debía estar dormido.

Tan silenciosa como pudo, fue de puntillas a la cocina y puso las cosas sobre la mesa. Antes de empezar a cocinar, quería ver que Adrien estuviera bien. Había tenido una extraña sensación que no la dejaba en paz desde hacía algunos momentos, así que necesitaba ver cómo estaba su amigo.

Chloé fue a la habitación, hallando nada. En la sala y nada. Adrien no estaba.

—¿Adrien?— miró alrededor. —¿Dónde estás?

Silencio.

Silencio mortal.

Solo el sonido de las hojas en los árboles podía escucharse debido al fuerte viento.

Chloé se preocupó. ¿Dónde podía estar Adrien? Esperaba que Adrien no hubiera salido con ese clima, pero mientras más veía el departamento, más se daba cuenta que; Adrien se había ido.

—Esto es ridículo totalmente ridículo... — suspiró, moviendo la cabeza. Fue entonces que Chloé vio que había una nota al lado del sofá.

'En tanto las cosas no se aclaren...en tanto no sepa lo que esté pasando alrededor de mí...en tanto esté perdido en la oscura desesperación de qué es cierto y que no... Adiós.

Gracias por todo Queen Bee.

Adrien.'

Chloé se congeló al leer esa nota y se preocupó más que nunca. ¡Ese idiota! Necesitaba encontrarlo. Conocía a Adrien desde hace tiempo y sabía lo terco que podía ser. Aún si no hiciera nada peligroso, el clima estaba de lo peor con lluvia y viento pesado y lo recomendable era quedarse en casa uno o dos días.

—Gato tonto... —suspiró y tomó su abrigo.

「༻ ༺」

Adrien se arrodilló al lado de la cama del hospital, sin molestarse en acercar la silla. Su cansado cuerpo no podía hacerlo de todos modos, además así, podía estar más cerca de su único rayo de luz. De Marinette.

Normalmente sería difícil caminar con este viento, mucho menos correr...como lo había hecho. Sus prendas estaban arrugadas, y sus cabellos estaban más desordenados de lo normal.

La melena rubia de Adrien caía en su rostro mientras testarudamente se cerraba a la realidad por algunos minutos, solo arrodillado ahí, escuchando la respiración de Marinette. Imaginaba que estaba en casa, solo viéndola dormir. Decidió olvidar el hecho de que Marinette tenía novio...quien sorprendentemente estaba con ella desde hace mucho tiempo, eso si lo que Allan había dicho era verdad.

¿Verdad...? ¿Qué era verdad?

"Tú tienes a alguien

Pero nos conocimos de todos modos"

—Buginette... — Adrien susurró con voz débil. Empezó a perder toda la esperanza que tenía.

¿Por qué la vida era así?

Él siempre se quejaba de tener que levantarse para ir a trabajar. El despertar temprano era algo que no le gustaba. Se quejaba con Marinette y con los demás y sí, había sido muy molesto. Vivía un día a día, con amigos rodeándolo, con la fama rodeándolo, al lado de Marinette y él solo lo había ignorado.

Se enojaba de las cosas pequeñas, aun cuando no debería, debido a su frustración y aburrimiento sobre la vida.

¿Por qué siempre era lo mismo?

Ahora deseaba que fuera lo mismo. Podía ver el valor de aquellos días monótonos. Si pudiera regresar a ello, no se quejaría sobre nada, no sería una molestia con sus quejas o pondría cara de malo, pero más importante...no ignoraría a Marinette.

La Marinette en la caja alzó la mirada, se sintió feliz, sus oraciones no habían sido inútiles. Adrien estaba aquí. Pero la voz de Adrien la asustó un poco. Estaba tan derrotada, tan triste.

¿No le había probado lo suficiente para hacerle saber que lo necesitaba?

~¿Adrien, me escuchas? Te diré lo que quiero. ¿Adrien? ~

—Princesa... por favor dime... ¿qué es verdad...? ¿Qué es mentira...?

Parecía que Adrien no escuchaba los pensamientos de Marinette ahora, lo cual hacía que ella se sintiera un poco desesperada.

¿Algo se había interpuesto y estropeado su lazo?

—Dicen... que mis amigos están en mi contra... que Bee está en mi contra...no quiero creerlo pero... pero... — Adrien apretó la mano de Marinette y la llevó a su frente, la cual estaba inclinada cerca de la cama, enterrando los delgados dedos en su agarre, mientras sus cabellos la acariciaron un poco.

~ Oh Dios... ella no está en tu contra, los que están en tu contra son esos chicos. Adrien, solo no te rindas, sé que eres lo fuerte suficiente para encontrar la verdad. Y yo regresaré a ti, lo prometo, sin importar lo que tenga que hacer. Pelearé mi propia pelea y seré tu fuerza, así como tú eres la mía ahora. Lo siento, lamento no poder hacer nada por ti, ahora. ~

Las lágrimas se reunieron en los ojos de Marinette y desearía poder hacer más que solo gritar en sus pensamientos.

—Sé...que no puedo hacer nada más que quejarme...incluso ahora, que estás así...no hago nada más quejarme y quejarme. Incluso fui grosero con tu padre... lo siento. —Miró el rostro de Marinette, esperando verla abrir los ojos, esperando verla sentarse y gritándole que no se quejara, que sea fuerte, que es tonto por creer en mentiras. Pero ese milagro no ocurrió. Los ojos de Marinette aún estaban cerrados al mundo.

~ Gatito tonto...no te disculpes. Es entendible que te quejes ahora y mi padre...yo también le habría gritado. Estoy orgullosa de ti. Adrien...sé fuerte, por favor sé fuerte ~

—Permíteme...ser egoísta una vez más Marinette...déjame decirlo...— la voz de Adrien estaba rota y tembló un poco. —Si despiertas...y has escuchado todo lo que he dicho, y si yo malentendí tus acciones anteriores, entonces eres libre de golpearme... libre de gritarme... solo deja que lo diga una vez más... te amo. Eres la única razón por la que no renuncio a mi vida.

Esas palabras, entibiaron el corazón de Marinette y el borde de la puerta se hizo más y más brillante.

La Marinette en la caja miró su mano, la que sabía que Adrien estaba sosteniendo, y cerró los ojos. Lentamente, muy lentamente cerró la mano en un puño.

Adrien alzó la cabeza y miró con ojos bien abiertos a la chica en la cama, cuyos dedos se habían cerrado alrededor de su mano. No era un sueño ni una ilusión, Marinette estaba apretando su mano. El corazón de Adrien latía desesperadamente rápido, lleno de esperanza.

—¿Ma... Marinette?— miró con esperanza, incluso sus lágrimas habían dejado de caer.

~...lo hice... ¡lo logré! ¡Adrien! ¡Adrien! ¿Me escuchas? ~ Marinette intentó nuevamente.

Adrien solo la miró, pero conforme pasaban los minutos y nada pasaba, la esperanza en los ojos de Adrien empezó a desvanecerse. Marinette no abría los ojos, no decía nada. Pero por ahora, este pequeño milagro de Marinette apretando su mano fue suficiente para darle fuerza. Aunque no podía sentirse un poco decepcionado. Nuevamente había esperado por mucho.

—Gracias... incluso así, sigues apoyándome. ¡Muchas gracias Buginette! Aún si fue coincidencia... me hace pensar que escuchas lo que digo. —Adrien besó su mano, la cual aún estaba aferrada a la suya. No quería soltarla. Sabía que no debería estar aquí, el padre de Marinette aún no lo había perdonado, pero estaba listo para enfrentar a todos. No dejaría el lado de Marinette. Solo lo haría, si era Marinette la que se lo pedía. Y estaba preparado para ello...al menos siempre se decía a sí mismo que estaba preparado para ello. Preparado para el día en el que Marinette abriera sus ojos, le dijera que lo sentía mientras sostenía la mano del chico, con la misma mano que estaba sosteniendo la de Adrien ahora mismo. Quería estar preparado. Aunque sabía que se despedazaría si algo llegara a pasar.

~ Gatito tonto... ¿cómo podría ser coincidencia? Adrien...siempre has sido tan ciego...por favor abre los ojos y mira con claridad. Mira a través de tu desesperación. Sé que es difícil, pero al menos inténtalo. Yo también te amo, y aunque no pueda expresarlo ahora, ya llegará el día en el que pueda. Creo en ello, vamos a creer en ello juntos. ~

Marinette se sentía bien y en momentos como este se sentía fuerte. Lo sabía, cada momento como este, la ayudaba a estar mejor y a sentirse viva. Este accidente la hizo una adulta y estaba segura que Adrien también estaba siendo uno. Si de verdad llegaba en el día en el que estarían juntos, sabría que su lazo nunca desapareciera otra vez.

Allan se detuvo frente a la puerta de Marinette y se congeló. Escuchó que alguien hablaba.

¿Esa voz... era de Adrien?

Allan se enfadó.

¡Por qué no los podía separar! ¡Por qué Adrien no podía ser suyo de una vez!

Hasta ahora había pensado que su plan sería muy difícil y nada correcto. No era malo, pero la desesperación podía hacer que alguien hiciera cosas sin considerar ni siquiera el resultado.

Uno no debería dejar que la desesperación hablara y actuara por uno, pero en un momento débil, todos podían cometer errores.

Allan asintió, iba a hacerlo... esta misma noche.

'Dile adiós, Adrien Agreste... porque la próxima vez que la veas será en su funeral. De todos modos, ya está casi muerta, yo solo le daré una pequeña ayuda, será mejor para ella, ¿de qué vale vivir así de todos modos? Su vida es nada. Así que tanto ella como tú, deberían estar agradecidos conmigo.'

Ya que Allan era enfermero, podía tener el turno de la noche, así que arregló todo para que se lo dieran.

Solo había unos cuantos doctores y enfermeras en el hospital, quienes también tenían el turno de la noche, así que no sería notado con facilidad.

Y por eso, no fue sospechoso que entrara a la habitación de Marinette ya que era su enfermero.

Solo tenía que esperar a que Adrien se fuera.

—Prometo que no te dejaré sola, My Lady. No me importa quién diga que no puedo estar a tu lado, lo haré. —Dijo Adrien y su voz sonaba más determinada ahora. —Regresaré, me escabulliré aquí cada noche, lo prometo. —Se inclinó hacia Marinette y gentilmente acarició sus largos cabellos negros.

Aunque se sintió feliz de que Marinette sostuviera su mano, no pudo evitar sentirse también triste. Quería que Marinette despertara otra vez, sin importar lo que le fuese a decir. Ya sea que lo fuera a ignorar o a rechazarlo, todo lo que quería era que despertara y tuviera una vida feliz.

Se puso de pie, mirando a la atractiva chica por unos minutos, recordando aquellos días, recordando aquella vez en Niza en el mar. En ese entonces habían estado tan felices y habían sido tan pequeños. Cuánto deseaba poder regresar el tiempo hasta ese día y vivir todo desde ahí. Cambiaría muchas cosas en su vida. Recordó haber visto aquella luz púrpura en el último día en Niza con Marinette en el mar y cómo habían jugado en el agua después de ello.

"El color de amanecer que vimos juntos

Era un hermoso púrpura"

El mar...Adrien tenía que ir ahí, lo necesitaba... deseaba poder llevar a Marinette ahí con él, pero era imposible. Nuevamente se sintió desesperado. Marinette lo calmó, pero ahora acababa de recordar todos sus problemas. Aún no sabía qué debería creer.

¿Quién mentía? ¿Quién no?

Estaba confundido, no podía pensar claramente.

Marinette sintió nuevamente la desesperación de Adrien y quiso ayudarlo, pero sin importar cuánto intentaba ir a la puerta que estaba viendo, no llegaba a ella.

Mirando a Marinette, Adrien no pudo soportar más la vista. Creyó que estaba enloqueciendo.

¿Por qué? Por qué tenía que pasar esto? ¿Por qué Marinette? ¿Por qué ella?

Movió la cabeza y salió corriendo del hospital. El viendo fresco lo recibió, haciendo que su piel se congelara de súbito, haciendo que la calidez de la mano de Marinette que había estado en la suya, empezaba a desaparecer.

Adrien sabía que huir era infantil, pero es que no había podido seguir soportando la vista de Marinette así. No con todos los recuerdos fluyendo en él como una fuente que acababa de romperse y pronto estaba convirtiéndose en un río.

Seguía corriendo, tratando de que esos recuerdos no lo afectaran, tratando de seguir confiando en sus amigos, tratando de confiar en Chloé. Pero solo había una pregunta haciendo eco en su mente: '¿por qué?'

Marinette se sentía indefensa, quería abrazar a Adrien, decirle que todo estaría bien, decirle quién mentía y quienes eran los que estaban de su lado. Solo podía esperar y rezar para que Adrien lo notara por sí mismo o que alguien viniera en su ayuda.

「༻ ༺」

Adrien no notó lo cansado que estaba, solo seguía corriendo hasta que llegó al Sena.

El Sena, el cual solía estar en calma, ahora reflejaba lo que él sentía por dentro. El viento hacía que la corriente rompiera en pequeñas pero furiosas olas bajo el oscuro cielo, incluso el color del Sena era más oscuro de lo normal. Las pequeñas olas estaban furiosas, y rompían contra las otras y los bordes.

El agua es fuerte, puede matar a las personas, pero del otro lado era indefenso. Indefenso ante el viento que la llevaba como quería.

¿Era correcto no decirle adiós a Marinette?

Debía ser, ya que se había aferrado a su mano... pero

¿Marinette sabía quién estaba sosteniendo su mano?

Adrien no sabía por qué la duda llenaba su corazón otra vez. Había escuchado la desesperada voz de Marinette y luego sintió que se aferraba a su mano.

¿O solo lo había imaginado?

"El hecho de no poder decir adiós apropiadamente

Muestra que estoy siendo honesto

No soy bueno expresándome con palabras

Pero las palabras 'te amo' hacen que me exalte"

Él amaba a Marinette más que a nada en el mundo y no podía tolerar verla así, no podía calmarse. No quería verla encerrada en otro mundo.

¿Marinette sentía dolor? ¿Estaba sufriendo?

Quería salvarla.

Y a él mismo también... ¿a dónde podría ir ahora? ¿A casa? Con Chloé? ¿Con Nino o con otro compañero? No quería que nadie lo viera tal como estaba, colapsando a mitad del Pont Marie, llorando como niño pequeño. Ya no podía con todo.

「༻ ༺」

Allan miró alrededor antes de asomarse a la habitación de Marinette.

Bien, estaba sola.

Después de lo que le había pasado el día anterior, incluso si había sido un milagro el que sobreviviera a esa crisis, nuevamente había tenido que ser conectada a las máquinas, solo a unas cuantas, pero eran las responsables de la vida de Marinette.

Allan caminó hasta la cama y miró a la chica. Esta era la chica que estaba volviendo loco a su pobre Adrien, esta era la chica que tenía el corazón y alma de Adrien, ella era quien hacía que Adrien rompiera las reglas. Él la odiaba.

¿Por qué él no podía ser el indicado? ¿Por qué tenía que ser Marinette?

Allan podía ver que el lazo entre esos dos chicos era algo fuera de este mundo. Allan notaba cosas que Adrien no. Para el, era obvio que Marinette estaba enamorada de Adrien y si despertaba algún día iría con Adrien, lo abrazaría, se le declararía... y... y...

Allan movió la cabeza. No podía dejar que eso sucediera. Y eso solo podía ser evitado de una sola forma... el lazo que estos dos chicos compartían solo podía ser separado con la muerte. Y el sería la que se quedaría con Adrien sin importar qué.

Ya lo había decidido y no se echaría para atrás. Esta noche sería la muerte de la atractiva chica, dueña del corazón de quien amaba.

Dio un paso hacia la máquina y sabía que solo tenía que desconectarla, y todo se terminaría, el corazón de Marinette dejaría de latir ya que la máquina no la ayudaría a respirar.

Colocó su mano en el cable y la miró por un prolongado momento, pero cuando vio en su mente la imagen de los dos chicos otra vez, con un súbito movimiento lo desconectó.

Sonrió, mirando a Marinette, pero se congeló.

Ella aún estaba respirando con normalidad.

—¿Qué rayos...? —dijo sorprendido. Eso solo podía pasar si Marinette estaba en una buena condición, lo suficiente como para no necesitar de las máquinas. Y al parecer este era el caso.

¿Pero cómo podía suceder en tan corto tiempo? ¿La presencia de Adrien funcionaba como una medicina o qué?

Estaba atónito, pero no se rendiría. Tenía un arma secreta.

Siempre le gustaba aprender y por ello, sabía todo sobre diferentes tipos de medicinas y tóxicos.

Sabía que había un tóxico que no podía ser detectado, se diluía en la sangre y la persona que moría debido a ello luciría como si hubiera muerto de un infarto, nada sospechoso.

Este plan fue hecho desde el día que supo que Adrien amaba a Marinette y al no saber cuánto tiempo ella dependería de las máquinas, mantuvo consigo el tóxico todo el tiempo, en caso de que la oportunidad se presentara. Marinette tenía muchos amigos y Agreste estaba casi todo el tiempo ahí, así que no podía hacerlo, pero ahora...era la hora. Sacó un pequeño frasco de su bolsillo y una jeringa. Cuando estuvo lleno hasta la mitad, Allan colocó el frasco en la mesa de al lado de la cama.

Giró hacia Marinette y volvió a mirarla.

La Marinette en la caja estaba empezando a sentirse incómoda. Escuchó ruidos pero definitivamente no se trataba de Adrien. No era Adrien el que estaba en la habitación ahora, pero la persona tenía un aura familiar...era Allan, Marinette notó.

¿Qué estaba haciendo aquí tan tarde? Ella nunca tenía revisiones así de tarde.

—¿Quieres decir algo antes de morir?— Allan se burló, llevando la jeringa cerca del suero colgante de Marinette.

~¿Qué? Hey... ¿qué tratas de hacer? Tú...tú...oh Dios... ¡No! ¡No puedo morir, no! ¡Tengo que vivir por Adrien! ¡Tengo que...Adrien!~

Marinette se desesperó.

¿Era su fin?

「༻ ༺」

Una extraña sensación apretó el corazón de Adrien y alzó la mirada, aún de rodillas en la fría y dura superficie del puente. Se sentía extraño y preocupado, sentía que algo estaba por pasarle a Marinette.

¿Era solo su imaginación?

No lo sabía que estaba seguro que necesitaba ir por Marinette lo más rápido posible. Se puso de pie y olvidó todo lo demás, su cansancio y sus problemas. Solo corrió en la misma dirección por donde vino, tan rápido como pudo, hasta el hospital.

「༻ ༺」

—Oh, si no dirás nada, entonces buenas noches, bella durmiente. —La aguja estaba casi tocando la bolsa de suero de Marinette pero una voz detuvo a Allan.

—Tal vez ella no tenga nada que decirte a ti, pero yo sí. ¿Qué rayos estás haciendo?— la voz le pertenecía a Chloé. Estaba buscando a Adrien y había esperado encontrarlo ahí, pero en lugar de Adrien, se encontró con... esto...

—Oh Chloé... la que traicionó a mi pobre Adrien. ¿No te das cuenta? Estoy liberando a Marinette de su dolor. —rió y giró hacia Chloé, mostrándole la jeringa. Los ojos de Chloé se abrieron grandes.

—¿Por qué estás haciendo esto? —preguntó, tratando desesperadamente de pensar en una solución para evitar que Allan lo haga.

—Porque amo a Adrien. —dijo y eso hizo que Chloé lo mirara desconcertada.

—¿Amas a Adrien? Déjame decirte algo, tú odias a Adrien. Si haces esto ahora, solo harás que Adrien sufra un dolor que jamás será curado. —Trató de razonar.

—¿Y? Yo lo reconfortaré. —Allan se alzó de hombros.

—¿Reconfortarlo?— Chloé preguntó incrédula. Estaba enojada pero no lo demostraba.

¿En qué estaba pensando esta bastardo?

—Tú no conoces a Adrien...créeme, yo lo conozco, él no podrá ser reconfortado después de esto. ¿Sabes lo que hará si algo le pasa a Marinette? Se matará. ¿Quieres eso? En cuanto sepa sobre la muerte de Marinette, él la seguirá. Estoy muy segura de ello. ¿Quieres que Adrien muera? —Chloé esperó poder razonar aun cuando le era imposible mantener el temple.

Pero tenía miedo, cualquier movimiento y le costaría la vida a Marinette.

—No lo hará porque lo amo y Marinette tiene novio de todos modos. —Allan miró a Chloé a los ojos.

—¿Te das cuenta de lo que dices? ¿No ves más allá de tu maldita nariz? ¿Crees que eso detendrá los sentimientos de Adrien? ¿Solo porque Marinette tiene novio? No hagas nada tonto, ven, baja eso. No amas a Adrien, no es amor si eres capaz de hacer algo como esto.

Allan rió y movió la cabeza.

—No, no, chica linda, el cuento llega a su fin aquí.

—¿Bee...?

Escuchando la débil voz de Adrien, Allan rápidamente escondió la jeringa tras él.

Mierda.

No pensó que Adrien regresaría

¿Por qué había regresado?

Adrien no entendía nada.

¿Por qué Chloé estaba aquí? ¿Y por qué se sentía tan extraño otra vez? Como si la vida de Marinette estuviera en peligro. No era posible que Chloé quisiera hacerle algo a Marinette, ¿verdad? No. Eran tonterías.

Miró a Marinette, notando que respiraba rítmicamente, todo parecía estar bien con ella. Adrien soltó un suspiro. Tal vez estaba muy cansado y por eso sentía que algo malo estaba por pasar.

Chloé se congeló.

¿Ahora qué diría o haría? Si le decía a Adrien lo que Allan estaba por hacer, el chico lo haría justo frente a Adrien. En tanto él se sienta a salvo, no haría nada, al menos no ahora. Pero desde este momento, Chloé vigilaría a Marinette, cada día si debía.

Giró la cabeza y miró a Adrien. La vista le causaba dolor.

Los ojos de Adrien estaban rojos y lucía como algún vagabundo que acababa de salir de debajo de puente.

Solo hizo lo único que le cruzó por mente en este momento. Fue hacia Adrien, tomando su mano y luego yendo hacia la cama, viendo que Allan retrocedió un poco para esconder lo que había dejado sobre la mesa.

Chloé tomó la mano de Marinette e hizo que Adrien se aferrara. Los llorosos ojos de Adrien miraron a su amiga y escuchó la voz de Chloé.

—No la dejes a solas. —Chloé palmeó su hombro y giró. —Allan cariño, me gustaría hablar contigo, ¿podrías venir un momento? —trató de sonar normal y nada enojada.

El chico no tuvo más opción que seguir a Chloé, rápidamente escondiendo el frasco en su bolsillo. Cuando estuvieron afuera, Chloé giró hacia él.

—Si tocas un solo cabello de mi amiga, no sabrás lo que es tener a Queen Bee como enemiga, bastardo. No te atrevas. Llamaré a la policía o te hare algo peor. —Chloé lo amenazó en cuanto las puertas se cerraron tras ellos.

—Eso no sería prudente, Señorita Bourgeois, nadie te creerá. Además, hay malos rumores sobre ti, ¿recuerdas? —sonrió y Chloé contuvo las ganas de golpearlo. —No lo haré. ¿De acuerdo? Le daré a Adrien una última oportunidad. Con una condición. —Ladeó su cabello y sonrió. Chloé apretó los puños.

—No se lo dirás a nadie. Nada. Si me entero que alguien más lo sabe, mataré a Marinette en ese mismo momento. Sabes... no quería hacerlo al principio, tenía otros planes. —Sí, de hecho sí, el asunto principal era la conferencia de prensa, tenía sorpresas para Adrien para ese momento.

—Entonces, eres tú quien está en contra de Adrien... —tenía sentido, ahora todo estaba claro para Chloé. Tal vez era cosa de Allan el que su nombre estuviera tan mal parado, tal vez él era el que había hecho el artículo.

¿Pero cómo?

Mientras Chloé no supiera quién era el o la ayudante de Allan, lo más sabio era jugar bajo sus reglas.

—No le dirás nada a Agreste. Si lo haces, me aseguraré que Marinette jamás despierte. ¿Entendido?

No había seguridad de que Allan no lo fuera a hacer, pero Chloé no pudo hacer nada más que asentir. Ella también ya saldría con un plan. No sabía quiénes eran los que ayudaban a Allan, pero sabía quiénes no.

...Los chicos, y Adrien, obvio no.

Y Chloé estaba segura que pensaría en algo con los chicos para evitar que Marinette muriera. Decidió que lo más sabio era no decirle a Adrien.

—Buena chica. Ya verás que no lo haré, al menos no ahora...no hasta que te portes mal. Pero recuerda esto, Chloé, ahora soy yo quien mueve los hilos aquí. Y sé que eres lo inteligente suficiente como para no decirle nada a Adrien o a alguien más. Nunca sabrás quién es quién me ayuda. —Giró para irse, pero se detuvo y volteó. —Oh solo una cosa más, alienta a Adrien a que deje a Marinette porque la vida de Marinette depende de eso. Estoy ansiando que llegue la conferencia de prensa. —Rió y ondeó su mano.

Chloé solo se quedó de pie, pensando algo.

Ella era Queen Bee con o sin prodigio y Queen Bee siempre gana. Chloé estaba segura de ello y sabía bien con quién podía hablar. Tenía que ser cuidados. Agradecía a Dios el ser buena actriz, de esta forma, las cosas irían más leves.

¿Allan quería jugar con venenos? Bueno, pues así sería.

Continuará...


Ay que cosaaaas~

Los dejó esperando a la próxima semana!!!

Queen Bee, te amoooo

Besitos de murciélago para todos!!!