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Title: A Twist of Fate
Ship: Adrinette
Genre: AT, fantasy, romance, fluff, Angust, mucho, mucho, muuuucho Angust
Word Count per chapter: 7,900
Word Count: 86,000
Rating: NC-17
Chapters: 17/24
Beta: Un-betated
Disclaimer: No son míos, si lo fueran, esto sería vídeo!!!
Music: Me Myself and I by 5SOS
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Marinette estaba sola otra vez, los ruidos se fueron, su familia y amigos se fueron a sus casas a seguir con sus vidas. Aunque estaba agradecida con ellos, ella a veces pensaba que era relajante el estar a solas. De cualquier forma, ahora estaba ansiosa, demasiado preocupada y frustrada y la única cosa que veía en su mente era a Adrien recostado frente a su departamento con un Plagg histérico
¿Qué hacia Plagg ahí? ¿Tikki también estaba ahí?
Podía sentirla, pero no estaba segura.
La Marinette en la caja cerró los ojos y se enterró en los recuerdos que compartía con Adrien, los recuerdos que tenía con el chico al que amaba con locura. Marinette lo sentía, lo sabía, se sentía orgullosa de tener el amor de Adrien, pero también sentía que su corazón se apretaba. Eso hacía que Adrien sufriera mucho, y todo lo que ella quería era proteger al rubio, quería despertar y salvarlo, pero todo lo que podía hacer era rezar pensando en que sus recuerdos la mantendrían con fuerza.
Después de todo lo que había pasado, el novio falso, lo ocurrido con su familia; Adrien no la había dejado. Sabía que Adrien no podía ir y visitarla y aunque extrañaba a Adrien, sabía que Adrien lo intentaba. Intentaba todo. Pero siempre podía tenerlo cerca en sus recuerdos.
~ Adrien ~
"En este mundo intentaste,
No dejarme atrás.
No hay otra forma,
Ruego a Dios que me permita quedarme.
Los recuerdos alivian el dolor,
Y ahora sé por qué.
Todos mis recuerdos te mantienen cerca.
En momentos de silencio,
Imaginándote aquí.
Todos mis recuerdos te mantienen cerca,
En susurros silentes, lágrimas silentes"
Marinette regresó en el tiempo, cuando eran adolescentes, cada vez que Chat Noir la sostenía con fuerza al ser lastimada o como Adrien al protegerla... Adrien siempre fue un buen amigo y Marinette estaba segura, que podía ser la mejor pareja que podía desear.
Sentía el frío viento colándose por la ventana como si fueran mariposas acariciando su rostro. Sí, hacía frío, pero no lo sentía así mientras imaginaba que el viento era la cálida mano de Adrien. Recordaba más y más y sentía que Adrien estaba ahí, el viento rozando su mejilla era como una cálida mano, pensó y la Marinette en la caja sonrió.
"Me hiciste prometer que lo intentaría,
Para recuperar mí camino en esta vida.
Espero que haya un camino,
Dame una señal de que estás bien.
Recuérdame otra vez que todo vale la pena,
Para que pueda ir a casa."
De no ser por Adrien, ella ya se habría rendido desde hace mucho tiempo. Pero le hizo una promesa a Adrien, tendría fe en su futuro, sí, todo estaría bien.
'Debes ser paciente, ser paciente es tener la mitad del camino hecho. No rendirse es la otra mitad.'
Todo el dolor, todo el sufrimiento valdría la pena si un día pudiera abrir los ojos y descansar en el cálido y seguro abrazo de Adrien. Se imaginó lo que se sentiría tener a Adrien sosteniéndola amorosamente. Anhelaba eso, lo anhelaba tanto que dolía.
¿Dónde estaba su amor ahora? Algo le decía que ya no estaba en peligro, pero aún quería tener una señal que Adrien estuviera bien.
~ Gatito... ¿estás bien? ~
Pronto, vio a Adrien de pie en la oscuridad la cual de cuando en cuando flameaba de color azul, como si fueran olas. Marinette apretó su mano en su pecho cuando sintió el dolor.
~ Ngh...~ alzó la mirada y vio a Adrien cerca, sus ojos estaban en blanco, llenos de nada y su ser irradiaba tristeza.
~ Por Dios... Adrien...~ las lágrimas bajaban por el rostro de Marinette, y no solo en la caja. Esta vez, la verdadera Marinette, recostada en la cama de hospital, derramó lágrimas aún con los ojos cerrados. Trató de darle sentimientos positivos a Adrien, trató de reflejar sus recuerdos como si fueran fotos o imágenes. Y... los vio reflejándose en los ojos de Adrien...
¿Podía ser que... ¿podía ser que Adrien estaba viendo lo que ella estaba pensando?
Estaba pensando en cada oportunidad que había sonreído debido a Adrien, pensaba en los recuerdos que compartieron, deseando... esperando que Adrien de verdad pudiera verlos.
"Todos mis recuerdos te mantienen cerca.
En momentos de silencio,
Imaginándote aquí.
Todos mis recuerdos te mantienen cerca,
En susurros silentes, lágrimas silentes
Todos estos recuerdos,
Veo tu sonrisa.
Todos estos recuerdos los guardo con cariño}
Marinette cerró los ojos y sonrió entre lágrimas. Imaginó que Adrien la tenía entre sus brazos, besándola.
{Cariño, sabes que te amaré,
Hasta el fin de mis días."
Abrió los ojos y vio que los ojos de Adrien se volvían con más vida. Escuchó que Adrien decía su nombre, pero no tenía fuerzas para responderle. Se sintió cansada, como si hubiera estado trabajando durante días sin parar.
"Todos mis recuerdos te mantienen cerca.
En momentos de silencio,
Imaginándote aquí.
Todos mis recuerdos te mantienen cerca,
En susurros silentes, lágrimas silentes"
~ Adrien...no te rindas ~
Se escuchó a sí misma decir y luego cayó en un profundo sueño.
「༻ ༺」
Chloé y los demás, estaban sentados en la sala de la residencia Agreste. La madre de Adrien estaba sentada al lado de su hermana, sus manos estaban unidas y la cabeza de la mujer estaba en el hombro de su hermana. Félix quería ir a la cocina a traer bebidas para los chicos, pero todos le dijeron que no era necesario. De hecho, se sentían un poco extraños al estar ahí, pero no podían evitarlo. La preocupación era muy grande para ellos como para importarle otra cosa y tal vez a la familia tampoco le importaba.
—Gracias por preocuparse tanto por mi hijo. Veo que él tiene muy buenos amigos. —Dijo agradecida Emilie. Ella conocía a los chicos, especialmente a Chloé, ya que era visitante frecuente en la casa y eso nunca había cambiado.
—No hay necesidad de agradecer, nos agrada Adrien, y lamentamos estar aquí, pero solo queríamos... —Chloé guardó silencio.
—Quieren saber cómo se encuentra cuando despierte y quieren estar a su lado, lo sé. Gracias. Quédense todo lo que quieran. —Aseguró Emilie. Su hermana también asintió.
Chloé estaba preguntándose ¿si ellas y Félix habían visto la conferencia de prensa? ¿Qué opinaban de lo que Adrien había dicho? ¿Ellos aceptaban a Marinette como la única luz de esperanza para Adrien, o estaban en contra de ello? Chloé sabía la buena relación que había entre Marinette y la madre de Adrien, así que esperaba que todo saliera bien.
En la habitación, Adrien ya estaba despierto y mirando por la ventana. Había pasado tanto tiempo desde que estuvo en la casa de sus padres, en su propia habitación. Oh, cuántas veces Marinette lo había visitado ahí. Siempre la pasaban bien, y cada vez que ella lo visitaba casi siempre se le hacía tarde para irse, así que al final terminaba quedándose ahí. Adrien recordaba que Marinette tendía a acurrucarse cerca de él mientras dormía. En aquel tiempo, él se decía a sí mismo que él y Marinette eran solo amigos cercanos y que era normal sostenerse cerca al estar dormidos. Y bueno, a Marinette no parecía molestarle.
Recordó aquel día de invierno que pasó con Marinette. Descansó su frente contra la ventana y sus ojos se llenaron de lágrimas cuando vio: la nieve estaba cayendo... la primera nevada, como aquel día.
"Mientras estábamos escuchando a John Lennon
En una noche cuando la nieve caía en Tokio
Ese día, tú y yo, miramos por la ventana cómo se apilaban"
—¡Adrien~!— una Marinette de 16 años exclamó con ojos brillantes, mirando por la ventana. Estaban en la habitación de Adrien, escuchando un CD, uno de John Lennon para ser exactos.
—¿Hmm? —Adrien, quien tenía 17 años, la miró y fue hacia ella. Marinette lo tomó de la mano y lo llevó a la ventana.
—¡Está nevando! —Marinette dijo feliz, jalándolo cerca, riendo, Adrien la rodeó con los brazos y asintió sonriendo.
—¡¡Ah, cierto!! ¡Es la primera nevada~! —sonrió más.
"Fue un corto amor, tan corto como la vida de una burbuja
Incluso las fotografías no permanecieron
Pero el invierno era especial para mí"
El invierno era algo especial... era una pequeña historia de amor entre ellos en ese entonces, era solo que no lo notaban... pero conforme crecieron, la cercanía desapareció. Tal vez ese fue uno de los últimos días en los que sostuvo a Marinette de esa forma. Si esa era una historia de amor... y ellos solo estaban destinados a tener un corto periodo de tiempo como historia de amor en caso de que Marinette no despertara, entonces Adrien quería recordar eso para siempre.
"La licencia de conducir que acabo de recibir,
Contigo sentado a mi lado
Vayamos a la ciudad a ver la nieve caer"
—Oye, Marinette... ¡vayamos a pasear, será más bonito ver la nieve desde el auto!— dijo Adrien y vio que Marinette lo miraba bastante feliz.
Aunque Adrien estaba un poco nervioso, había pasado solo una semana desde que le dieron su licencia de conducir, pero estaba confiado en sus habilidades de manejo, además sería más cuidadoso porque era Marinette a quien llevaría de paseo.
"No me importa si no nos vemos mañana
Llévame lejos de este lugar
Un mundo de azul cobalto, la blanca melodía de un piano...
Los cristales que caen bailando desde el cielo
Atrapémoslos juntos"
—Marinette... —susurró Adrien. —Regresa y llévame de aquí... —lentamente se hundió en el piso. —Regresa, mi amor... y atrapemos los copos de nieve como una vez lo hicimos.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de su puerta. Giró la cabeza y fue a abrirla lentamente.
Vio a su familia y a los chicos. Era obvio, todos estaban preocupados por él. Trató de sonreírles, pero falló. Era incapaz de sonreír. No ahora, no hasta que sintiera a Marinette cerca otra vez, no hasta que pudiera ver su rostro.
—Gracias por preocuparse, pero estoy bien. —Dijo tratando de lucir bien pero su voz contenía cansancio. Su madre miró a sus amigos y estaba pensando en cómo decir que lo mejor sería si se marcharan, pero antes de que pudiera decir algo, Alix ondeo su mano.
—Gracias por todo, pero tenemos que irnos ahora. —Dijo, entendiendo bien la situación. Miró a Adrien y asintió. —Solo nunca te rindas, Adrien. —los ojos de Adrien se abrieron un poco, eso era lo que Marinette también le había dicho. Sonrió verdaderamente y asintió.
—Nunca lo haré.
—¡Hey, hermano! Descansa, ¿sí? —Nino le enseñó el pulgar y Adrien asintió otra vez.
—¡Hey, hermano! ¡Lo haré!
—Dejaré que hagas comentarios nada agradables sobre mí. —Alya dijo sonriendo.
—Oh, ¿en serio? —Adrien sonrió.
—¡Y te escribiré todos mis chistes y te los traeré para que te entretengas y te mejores! ¡Ah si tienes que hacer tus rutinas si no quieres bajar musculo!—Kim dijo con una enorme sonrisa.
Adrien fingió estar asqueado.
—¿Quieres matarme, Kim?
Pero luego sonrió. Estaba agradecido con todos ellos, no podría desear tener mejores amigos que ellos. Estos amigos no estaban en su contra. Él creía en ellos. Y sabía que Chloé también formaba parte de esa confianza.
Miró a la rubia, y ella también lo miró, sin decir nada, solo jalándolo en un amical abrazo, palmeando su espalda. Adrien también la abrazó. Cuando se alejaron, Chloé asintió y Adrien siguió su ejemplo.
Sí, tenía fe en Chloé.
—Félix, por favor, acompáñalos a la puerta. —Dijo Amelie y el chico asintió desapareciendo con los 5 chicos. Amelie y Emilie entraron a la habitación y ambas vieron con preocupación a Adrien
Adrien suspiró.
—No moriré y no me rendiré tampoco. — Dijo y se sentó en el borde de la cama. Tenía que lucir fuerte.
—Por supuesto que no lo harás. —Dijo su madre, sentándose a su lado. —Hijo, ¿quién te hizo decir esas cosas en la conferencia de prensa? ¿Fue tu padre? ¿Uso su... Uso su anillo? —preguntó su madre.
Los ojos de Adrien se abrieron grandes.
—¿Qué? No, nadie... todo salió de mí... —Adrien esperó que no hicieran una escena. No podría tolerarlo, no ahora.
Más tarde... quizá...
Su madre asintió y palmeó su hombro.
—Adrien... escogiste el camino más difícil. —Sus ojos brillaron de entendimiento y asintió. Su cálida sonrisa nunca desapareció, ella también era así cuando su hijo era un niño. Adrien podía recordarlo, pero estaba bastante sorprendido. ¿Su madre no quería pelear o había aceptado sus sentimientos por Marinette con tanta facilidad?
—¿No vas a... no vas a regañarme?
—Bueno... debería regañarte porque has tardado mucho en darte cuenta de lo que sientes por ella. Solo, no te rindas o te ahorcaré. —Sonrió. Estaba orgullosa de Adrien, orgullosa de ver a su hijo así de fuerte.
—Estaré abajo, iré preparando la comida. —Amelie se excusó.
—No arruines la cocina. —Emilie frunció el ceño, haciendo reír a su hermana, quien al hacer eso, lucía como Adrien.
—¿Hey, hey, dónde está mi 'gracias, hermanita'? —Amelie bromeó, comportándose así para entretener a Adrien, aunque bueno, ella normalmente era así. Adrien le sonrió, pero su sonrisa empezó a desaparecer al imaginar a Marinette y a él estando así, sería bueno, muy bueno. Marinette y él, viviendo juntos en una casa, bromeando y demostrándose amor... Adrien bajó la mirada y fue entonces que su tía salió.
Su madre lo miró desde su posición, sentándose a su lado.
—Adrien...
—No te preocupes, mamá. Estoy bien. —Dijo y trató de fingir otra sonrisa, pero sin éxito.
—No tienes que fingir frente a mí. Cuéntame todo, Adrien. Ella me agrada, de verdad que sí. Pero la odié cuando supe que ella era la causa de tu sufrimiento, pero... verte declarando tus sentimientos y tu más grande secreto en frente de tantas personas... me hace sentir orgullosa.
Adrien peleó por no llorando, no podía.
—Bueno... no podía pensar en nada más en ese momento. —Dijo, fijando sus ojos en el piso. Sabía que si miraba a su madre, rompería en llanto.
—Ella regresará a ti... Marinette regresara y te hará feliz. Siempre se preocupó por ti y yo siempre pensé que eran pareja, así que... —Adrien la interrumpió.
—No lo somos.
La mujer estuvo confundida. Ella conocía a Marinette, había visto cómo interactuaban juntos, había visto que Marinette siempre se preocupaba por su hijo y la forma en la que lo miraba. Últimamente, ya no iba a visitar a Adrien, y eso la hizo preocupar, pero ahora había visto a su hijo declarar sus sentimientos y eso la había hecho dejar de preocuparse.
—Ustedes... ¿terminaron?
Adrien la miró incrédulo.
—Nosotros... nunca estuvimos juntos. La amo, pero... no sé si ella me ama... es decir, espero que sí, a veces... puedo sentirlo, yo... —Adrien pudo su mano frente a su boca y cerró los ojos, no quería llorar.
Ella lo jaló en un abrazo fuerte y Adrien no pudo soportarlo más. Rompió en llanto, aferrándose a su madre como si fuera un niño. Enterró el rostro en la curva de su cuello y sollozó con fuerza.
Ella acarició sus cabellos.
—Ella te ama Adrien. Tal vez no te has dado cuenta, pero lo hace. Siempre lo ha hecho. —Las lágrimas se reunieron en sus ojos.
Adrien había sufrido mucho, ya era suficiente. ¿Por qué la vida no podía ser más simple para su hijo?
—Mamá... ya no puedo tolerarlo más... pude con lo tuyo... pude con lo de mi padre... pero esto... —Sollozó y se abrazó más a su madre. —Quiero estar con ella, quiero a mi Buginette. No puedo... no puedo soportarlo más. —Dijo con voz rota, vertiendo sus sentimientos en cada palabra. Ni siquiera se preguntó por qué era que su madre decía con tanta seguridad que Marinette también lo amaba, él no podía pensar ahora mismo. No podía.
—¿No piensas que ella está ahora mismo contigo? —acarició la espalda de su hijo, sintiendo que él se aferraba más a ella.
—Ella... ella tiene novio... ella... —Adrien sollozó. Había veces en las que podía olvidar a Vincent, pero había veces en las que la depresión nublaba su mente y todo parecía oscuro y pesimista, recordando todo lo malo. Su madre lo miró sorprendida.
—¡Estás seguro? ¿Marinette te lo presentó?
—N-no... —sollozó.
—Entonces... no puedes estar seguro. Adrien, escúchame... nunca te lo dije, pero... pienso que es tiempo. —Le sonrió y Adrien alzó la mirada con expresión desconcertada.
—¿Decirme qué?
—Yo noté que había algo extraño entre tú y Marinette y... pensé que la razón sería un rompimiento amoroso... debido a... como se comportaba. —Alejó la mirada al recordar a la chica de pie en la puerta de su casa.
—¿Cómo se comportaba? Ella dejó de visitarme por años. Tantos que perdí la cuenta. —Adrien dijo con amargura, aun abrazando a su madre. ¿Cuántos años habían sido?
—Ella llamaba... cada vez que no ibas a trabajar... o cuando te enfermabas... Marinette venía aquí. Decía que no quería causarte problemas... pero que le gustaría saber cómo estabas... ella estaba preocupada. —Los ojos de Adrien se abrieron un poco y sintió que las lágrimas amenazaban con caer otra vez.
—¿Recuerdas el té de jazmín y el sándwich con muchas aceitunas que siempre te daba cuando enfermabas? —sonrió y vio que Adrien asentía.
—Era de ella... siempre venía cada vez que te enfermabas... y me lo daba.
Los ojos de Adrien se abrieron más y movió la cabeza sin querer creer lo tonto que había sido. Cómo era que nunca se había dado cuenta que Marinette no lo odiaba. Su corazón se llenó de calidez y amargura al mismo tiempo.
En ese momento, Adrien se arrepentía de haber sido frío con Marinette, había tenido miedo de que sus emociones como un amor no fueran reales y por eso, había actuado frío, ignorándola y pensando que ella no se preocupaba ya que Marinette había seguido la corriente a su comportamiento. Ahora que pensaba en ello, Adrien podía notar lo que antes no... que Marinette había adelgazado... sus ojos habían perdido la vida. Y todo era su culpa. ¿Tal vez por eso se hizo novia de Vincent? ¿Para olvidar el dolor que le había causado?
—Cielos... —Adrien susurró y las lágrimas cayeron.
—Ella nunca dejó de preocuparse por ti, Adrien... ni siquiera una vez. Dudo que otra persona ajena pueda preocuparse así por ti. Marinette es una maravillosa persona, hijo y están destinados a estar juntos. Pero... conociéndote... piensas que no debes declarártele, ¿no? Deja que te diga algo; olvida eso. Sé un hombre Adrien y recibe sus sentimientos.
«Sé que has recibido los tuyos...y estoy segura... que si ella hubiera escuchado lo que dijiste durante la conferencia de prensa, estaría feliz. —La mujer sonrió pero sus ojos se aguaron. Adrien ya no estaba llorando, pero la expresión en su rostro hizo que el corazón de su madre se apretara.
Adrien no podía decir nada. Estaba desconcertado ante lo que su madre había dicho y se culpaba a sí mismo, más y más cada minuto. Él no fue el que causó el accidente. Pero... era el culpable... de todo lo que había pasado durante los años.
—¿Ella... me perdonará? ¿Ella olvidara de quien soy hijo? ¿Me perdonara por lo que mi padre hizo? ¿Me amará a pesar de lo que soy? —Adrien preguntó con voz rota.
—Ella nunca estuvo enfadada contigo en primer lugar. —Susurró y lo abrazó más.
'Se siente agradable...' pensó Adrien y cerró los ojos. Amaba a su familia y estaba agradecido con ellos.
—Mamá... —dijo suavemente.
—¿Sí?
—Si ella... me... elige... —los ojos de Adrien estaban llenos de emociones, solo al hablar de Marinette, pensar en ella hacía que Adrien mostrara su lado suave. —¿La aceptarás?... ¿la recibirás con los brazos abiertos? —Adrien sentía que estaba durmiéndose. Acababa de despertar, era cierto, pero no podía evitarlo. Se sentía muy cansado.
—Enfréntalo, hijo, la aceptamos incluso antes de que tú lo hicieras. —Rió y Adrien sonrió con los ojos cerrados, sumido por su sueño.
—Eres la mejor... —dijo antes de dormirse.
「༻ ༺」
Adrien se sintió ligero y abrió los ojos. Una familiar esencia lo llenó y se sintió a salvo. Miró alrededor y pudo entender perfectamente dónde estaba. Sus ojos se abrieron y no sabía cómo había llegado ahí.
Estaba... en la habitación de Marinette. En su cama. Pero... ¿cómo había llegado ahí? Lo último que recordaba era la conversación que tuvo con su mamá.
Adrien estaba confundido, pero la gentil sensación acarició su corazón. Habían pasado muchos años desde que estuvo en esta habitación... como Adrien o como Chat Noir. Habían tantos buenos recuerdos... pero... esto era un sueño, ¿cierto? Debía ser, ya que Marinette estaba en el hospital y él estaba... en su propia casa. ¿O no?
Todo parecía tan real, incluso la brisa que entraba a la habitación, acariciando su rostro. No sabía qué era real y qué era parte del sueño. ¿Tal vez lo que había sido un sueño era el accidente y esta era la realidad? Entonces, ¿él acababa de ir a visitar a Marinette, se había quedado dormido en su habitación y ahora se despertaba? El corazón de Adrien palpitó con fuerza en su pecho y sintió que se salía en cuanto la puerta se abrió.
Contuvo el aliento mientras lentamente giraba y sus ojos se abrieron nuevamente cuando vio a la persona entrando. La hermosa criatura con largo cabello hasta la cintura, irradiaba elegancia y cada movimiento suyo era grácil.
Los ojos de Adrien se llenaron de lágrimas y empezó a temblar.
'Gracias a Dios. Gracias a Dios que el accidente solo fue un sueño.'
Claro, ahora lo entendía... era solo el destino el que le había mostrado lo que sería de él sin Marinette, ¿cierto? Para que cuando despertara pudiera valorar a quien estaba a su lado.
—Marinette... —dijo Adrien con voz temblorosa, llena de emociones. No le importaba si ella se sorprendía o algo, él iría y la abrazaría, la sostendría con fuerza, vertiendo su corazón, y le diría lo mucho que la amaba y que lamentaba todo. Pareció una eternidad hasta que ella giró. Adrien contuvo el aliento y pensó que se desmayaría.
Ahí estaba su Buginette, a quien había creído estaba en el hospital, de pie frente a él, sana y sin rasguños.
Estiró una temblorosa mano en dirección de la azabache, susurrando nuevamente su nombre, pero Marinette ni siquiera lo miró.
—¿Buginette?
Ella lo pasó de largo con un pequeño suspiro.
Adrien estuvo en shock y el miedo lo recorrió. ¿Había hecho algo para merecer ese trato silencioso?
'Piensa, piensa...' se dijo a sí mismo, pero no podía recordar haber hecho algo. Esta situación lo hacía sentirse más y más confundido. ¿Dónde estaba? ¿Qué era real?
—Buginette, ¿pasa algo? —preguntó otra vez con voz temblorosa, pero no obtuvo respuesta. Adrien vio a Marinette sentándose en su mesa, abriendo un cajón y suspirando otra vez.
—Princesa... si hice algo que te molestara, por favor dímelo. No me ignores así, Bugi... d-de... de hecho... q-quiero decirte algo...
Adrien se acercó más y su mano quiso tocar el hombro de Marinette, pero algo increíble ocurrió, algo que hizo que la boca de Adrien se abriera parcialmente.
No podía tocarla porque él mismo era como un fantasma.
Su mano no podía tocarla, ya que se volvía transparente.
Entonces, era un sueño, ¿no? Claro... era muy bueno para ser verdad.
Suspiró y decidió que solo vería a Marinette tanto como pudiera. Miró alrededor y algo llamó su atención. El calendario en la mesa. Podía recordar esa fecha. Ese día fue cuando ocurrió el accidente.
¿Su mente y sueños estaban jugando un juego cruel?
La volvió a mirar, y notó que la ropa de Marinette era la misma que usó aquel día.
¿De qué iba todo esto?
La habitación estaba en silencio solo el 'tic tac' del reloj se podía escuchar.
Adrien la vio y marcaban las 4 de la tarde. Aquel día, ellos se reunieron a las 7 de la noche.
Escuchó que Marinette suspiraba otra vez y vio una triste expresión en su bonito rostro. De alguna forma lo sabía... esto era lo que realmente había pasado aquel día y él había sido halado al pasado.
Extraño giro del destino... ¿Alix lo hizo?
Si fuera un film, él milagrosamente podría cambiar los hechos. Pero no parecía serlo, Marinette no lo escuchaba y él no podía tocarla.
Entonces ¿cuál era la razón de esto? ¿Un castigo para él que el destino le tenía? ¿Para hacerlo sufrir más?
Vio que Marinette sacaba un cuaderno del cajón y lo dejaba sobre la mesa. No era solo un cuaderno, era uno especial, con un cerrojo. Marinette se puso de pie y fue a su guardarropa, abriéndolo y arrodillándose hasta una caja. La retiró de su lugar y dentro de ella, había una pequeña caja roja. Ella la tomó y la llevó a la mesa.
El corazón de Adrien latió rápidamente cuando Marinette se acercó, esperó que un milagro ocurriera, que pudiera sostenerla del brazo y jalarla en un abrazo, pero incluso los sueños no eran cuentos de hadas.
Marinette se sentó y abrió la caja, dejando ver una pequeña llave, con la cual abrió el cuaderno. Delicadamente empezó a hojear las páginas y Adrien desesperadamente quiso leer algo pero no pudo. No podía ver qué estaba escrito, su mente no registraba las letras.
—Adrien... —Marinette susurró con voz rota y eso hizo que los ojos de Adrien se abrieran grandes.
¿Por qué Marinette estaba diciendo su nombre?
Y... la expresión de ella, lastimaba su corazón. Marinette parecía destruida y triste. Sus ojos estaban escondidos por sus largos mechones pero no parecía molestarle.
Adrien vio que Marinette empezaba a escribir algo en el cuaderno pero, nuevamente, no pudo leerlo.
¿Qué podía ser? ¿Un diario? ¿Marinette tenía un diario?
Las letras eran muy borrosas para los ojos de Adrien y sin importar cuánto se concentraba, solo se nublaban más.
Adrien odiaba el no poder hacer nada más que mirar. Quería leer lo que estaba escribiendo y más importante, quería saber por qué Marinette estaba susurrando su nombre. Su corazón se llenó de esperanza, pero también con tristeza. Aún si de verdad era el pasado y esto era lo que había pasado... ¿él no podía cambiarlo, no?
Vio que ella miraba su reloj y susurraba.
—Seré fuerte, Adrien... hoy... sin importar qué, te diré lo que siento.
Eso hizo que el corazón de Adrien se detuviera por un segundo antes de que latiera tan rápido que dolía.
'¿Qué sentía?'¿Era en serio? ¿Su mamá tenía razón?
—¡¿Por qué... por qué fui tan tonto y no me di cuenta de nada?! ¡¿Por qué fui tan cobarde?! —Adrien gritó y aún creía que quizá podía ser escuchado, pero no. Marinette solo cerró el cuaderno y la llave fue regresada a su lugar, perfectamente escondida.
Vio que ella volvía a mirar el reloj y fue hacia el espejo, mirando su reflejo.
Adrien contuvo el aliento. Marinette era hermosa. Aquellos delicados y suaves mechones, quería acariciarlos... quería ir ahí y tomarla por su delicada cintura para besarla y alejar la tristeza del rostro de la persona que más amaba.
Adrien estaba temblando mientras las lágrimas quemaban sus ojos. Marinette lucía como una muñeca de porcelana, perfecta e increíblemente hermosa, pero... con el miedo de ser destruida en cualquier momento. ¿Por qué no lo había notado aquel día?
Estiró la mano hacia ella, pero solo tocó el aire. Nada de ella era real.
Vio que Marinette arreglaba su ropa y respiraba profundamente mientras asentía determinada.
Las lágrimas que quemaban los ojos de Adrien, cayeron cuando vio a Marinette pasándolo de largo hacia la puerta.
El cruel sonido del reloj... el momento que se acercaba más y más a la hora del accidente.
—Marinette... mi princesa... no salgas, no vayas... no... Por favor... —cayó de rodillas y lloró al ver a Marinette sosteniendo el picaporte.
—No... No... ¡No quiero que pase ese accidente, no quiero! Marinette... regresa... no... No salgas... no... —Adrien repitió y empuñó las manos, rogando pero el único sonido que escuchó fue el de la puerta cerrándose, el cual era más agudo de lo que jamás había escuchado, lastimando sus oídos como si fuera el furioso ruido de un trueno.
Estaba sólo... acompañado solo por el sonido del 'tic tac' el cual lo estaba enloqueciendo, sabiendo que Marinette estaba encaminándose a una miseria.
「༻ ༺」
Chloé estaba a solas en su departamento, Pollen estaba descansando a su lado. Estaba acostumbrada a la presencia de Adrien ahí, así ella estaba más calmada al poder vigilarlo mejor.
Estaba sentada en la cama que Adrien había usado cuando estuvo ahí, todo eso, mientras miraba el dictaphone en su mano.
De pura suerte lo recuperó, era como si el destino estuviera de su lado... o mejor dicho, del lado de Adrien, ¿no?
Lo que le preocupaba ahora no era solo Allan, sino también cómo las cosas cambiarían para Adrien en GABRIEL'S, necesitaba estar ahí como la manager de Adrien.
Decidió que necesitaba despejar su mente, pensar en todo y tratar de averiguar si era bueno o no seguir en contacto con el taxista.
Se puso de pie y dejó el dictaphone en su bolsillo. Dio unos cuantos pasos, pero movió la cabeza. No debería llevarlo con ella, ¿y si lo volvía a perder? Lo más probable era que no tuviera esa misma suerte de que alguien lo encontrara y se lo regresara.
Lo dejó en el velador y salió de la habitación.
「༻ ༺」
En GABRIEL'S había un jaleo entre casi todos los managers de GABRIEL'S. Estaban discutiendo cosas y mirando hacia la puerta de la oficina de Gabriel, en donde el hombre estaba teniendo una charla con el periodista que causó el jaleo.
—No hay tal cosa como mala promoción, hijo, pero esto es demasiado. —Dijo Gabriel cuando se sentó en su silla, sin lucir preocupado. Tenía cara de poker y le asintió a Xavier para que también se sentara. —Mi hijo siempre ha sido un chico-problemas entre mis modelos pero siempre ha sido el mejor para crear rumores. Debido a que nunca se comporta como queremos, lo hicimos ser el objetivo de muchos rumores e incluso hicimos un pequeño acuerdo con él mismo. Pero todo estaba bajo control hasta que tú llegaste y jodiste todo.
Xavier tragó en seco. Sabía que Gabriel Agreste era el rey de la prensa y si quería, él podía destruirlo no solo a él, sino también a la editorial.
—Yo...
—¡¡Shh!! —Gabriel lo interrumpió y lo miró. —Pero estoy acostumbrado a él. Sé lo terco que puede ser mi hijo. Así que, te preguntaré... ¿cuál es el siguiente movimiento?
—¿S-siguiente movimiento? —Xavier lucía calmado pero la verdad era que se moría de miedo. Gabriel estaba calmado, y eso era bastante aterrador. ¿No veía el jaleo que había en su empresa? ¿O no le importaba?
—Hagamos un acuerdo, mocoso. —Sonrió y el periodista habría dicho 'vete a la mierda', si no fuera Gabriel, por ello, se quedó callado. —¿Planeas avergonzar más a mi hijo, no? Puedes hacerlo, pero a mi ritmo. Trabajé mucho en la imagen de odio entre él y Marinette y con el 'Agreste causó el accidente', me ayudaste a reforzar esa creencia. Fuiste tú, ¿no? No es que me importe. Siempre puedo corregir el error de la prensa.
Xavier estaba sorprendido. Este hombre era el demonio mismo, pero al mismo tiempo era el ángel guardián de su propio hijo.
—De hecho, yo...
—Habla. —Gabriel asintió.
—No trabajo sólo. Y mi siguiente plan, o... mejor dicho el plan de la persona que me encomendó todo esto es... lanzar... un artículo con un rumor... sobre... un chico y Adrien. Sobre la reacción del novio de Adrien tras la conferencia de prensa. —Xavier estaba sorprendido cuando Gabriel rió y aplaudió.
—¡Perfecto, perfecto! No sé con quién más trabajas hijo, pero ese alguien le acaba de salvar el trasero a mi hijo. Yo habría hecho lo mismo... un chico, fingiendo ser el novio de Adrien... espera... ¿a quién le pedí que lo hiciera la última vez?... Hmm... Bueno, no importa... entonces, el caso está así; un chico haciendo un lío por lo que su amado Adrien dijo sobre su amor de tanto tiempo... Mi hijo siendo gay, será un escándalo grande, me agrada la idea. ¿Quieres incluirme como el malo? ¿Que fui yo quien le dijo a Adrien que dijera esas cosas? Hazlo, estaremos bien. Pero no propagues rumores sin mi consentimiento la próxima vez o si no te destruiré. Soy muy sensible con el tema de Marinette y Adrien pero al mismo tiempo admiro la valentía de Adrien. Él es un reto y yo amo los retos. Puedes irte. Lo que acabamos de acordar tiene que salir publicado mañana mismo. Puedes escoger al chico que quieras pero él no recibirá dinero por fingir ser el novio de Adrien. Ok, puedes irte. —Dijo Gabriel y giró su silla, dándole la espalda a Xavier, quien estaba más que sorprendido pero sabía que tenía que haber lo que Gabriel quería para poder salvarse a sí mismo y a su hijo.
Estaba por ponerse de pie y decir palabras educadas, pero se congeló cuando volvió a escuchar al hombre.
—¿Estamos? —la voz demandó respeto y sostenía la sensación de 'atrévete a decirlo y te arrepentirás'. Xavier empezó a ya no envidiar más a los modelos de esa empresa. Ese, era un mundo duro.
「༻ ༺」
El tic tac del reloj se convirtió en un fuerte 'beep' y luego en una melodía. Le tomó a Adrien varios segundos hasta que se dio cuenta que era su celular lo que estaba escuchando y despertó. El sueño... o mejor dicho la visión del pasado se llevó lo que le quedaba de sentido común a Adrien. Lo sacaba de sí y lo hacía sentir culpable aún más de lo que ya estaba. No le importó el sonido de su celular, el cual pronto cesó gracias a que Plagg lo apago... y lo único que escuchaba era... el tic tac de su reloj de pared y un distante 'despierta'. Movió la cabeza y cubrió sus orejas con las manos, mientras seguía moviendo la cabeza y sentía temblar sus manos.
'¡No, no, no, no!'
Cerró los ojos y su rostro reflejó dolor. Nada le dolía físicamente, pero ahora sentía más dolor que las heridas físicas pudieran causarle. El accidente... del cual al final, él había sido la causa.
La melodía de su celular y las palabras de Plagg se mezclaron con el sonido del reloj otra vez y lentamente dejó que sus manos bajaran de sus orejas. Miró su celular.
—Padre. —Leyó. Era hora de estar frente a su padre... su destino... de su momento en el cual era parte del mundo del entretenimiento. —¿Sí? —respondió con voz calmada.
—Fue algo tonto decir eso hijo. ¿Pensaste en las consecuencias? ¿No verdad? Claro que no, nunca piensas antes de actuar. —Escuchó que decía.
—Padre, no causaré más problemas, iré y renunc... —pero fue interrumpido.
—Escucha Adrien, no intento echarte, pero debes seguir la corriente.
—¿Hacer qué? —preguntó sorprendido.
—Mañana tu 'novio' hará un jaleo por lo que dijiste en la conferencia de prensa. Solo te llamé para que por si alguien te pregunta, tú actuarás según tu nueva imagen.
—Yo...estoy cansado de mentir, padre. Yo...
—No fue una pregunta Adrien, fue una orden. Aún eres parte de mi empresa y lo serás mientras yo te quiera aquí. Me das mucho dinero, hijo, así que no te echaré. Te guste o no. ¿Tenemos un acuerdo, lo olvidas?
—No mentiré. Lo siento padre, estoy cansado de eso. Quiero renunciar. —Aún estaba aturdido como para tener una discusión como esta.
—Si Marinette es importante para ti, no lo harás. Será mejor que no eches a perder también su carrera, ¿no? —Gabriel amenazó y aún por su tono, Adrien podía saber que estaba sonriendo. Necesitó de todo su autocontrol para no lanzar su celular al piso. No dijo nada solo cerró los ojos y respiró profundamente. —Entonces, te lo encargo hijo. —Con esto dicho, Gabriel cortó la llamada y todo lo que el chico escuchó fueron los 'beeps' al otro lado de la línea.
Adrien lanzó su celular a la cama.
—¡Carajo! —empuñó las manos y golpeó la mesa, luciendo enojado y cansado al mismo tiempo.
—¡Ya cálmate! —Grito Plagg de la nada y Adrien recordó que estaba ahí, que no era una alucinación. —¡Escúchame bien mocoso imprudente! ¡Este NO es momento de tener un bajón emocional de nuevo, tienes que levantarte TÚ SOLO, tienes que hacer esto por ti y por Marinette! ¡Ya me harte de verte lamiendo tus heridas como un gato herido! ¡Te vas a levantar, vas a pensar en lo que te acabamos de mostrar Fluff y yo en tu sueño! ¡Me costó mucho trabajo conectarme con Fluff para entrar en ese momento de Marinette y traer ese trozo de información! ¡Esta vez vas a ser libre y te vas a perdonar por las cosas que crees que hiciste! ¡No sé si no te ha llegado el memo, pero NO ERES DIOS! ¡No todo es tu culpa! —Plagg tomo aire y miro a Adrien con enojo. —¡Ya basta de culparte! ¡Ya basta de auto compadecerte! ¡Ya basta de ser el Adrien Agreste de catorce años al que todos hieren y lo tratan como quieren! ¡Vas a salir de esto y cuando lo hagas vas a ir con Marinette y le vas a preguntar TODO de frente! —Grito y Adrien seguía mudo —¡Entendiste o no! —Pregunto de nuevo Plagg y Adrien movió la cabeza y abruptamente se puso de pie.
Plagg tenía razón...
Tenía que ir a la casa de Marinette, eso era más importante ahora. Tenía que averiguar si el diario era real o solo había sido una ilusión. Salió de la habitación y bajó corriendo las escaleras.
—Oh Adrien, ¿comerás algo? Tu padre habló conmigo y yo no estoy de acu- —su madre preguntó pero el chico no se detuvo.
—Ya regreso. —Dijo y rápidamente salió de la casa, dejando a su familia en shock.
Saltó al taxi y le dio la dirección de la casa de los padres de Marinette. Apenas y podía esperar. ¿Y si era real? ¿Debía serlo, no? Era mucha coincidencia. Ni siquiera lo pensó más. ¿Qué diría cuando llegase? No podía pensar. Incluso olvidó, por una milésima de segundo, que ya no era bienvenido ahí. Solo cuando el taxi se detuvo y miró la casa, se dio cuenta de cuánto tiempo había pasado desde la última vez que estuvo ahí y por qué. Pero tal vez la madre de Marinette lo escucharía. Tenía que intentarlo. Con sudorosas palmas, como un universitario antes de su examen, trató de recomponerse.
'Por favor... por favor... déjame hablar con ella.'
Rogó silenciosamente y empezó a caminar, inseguro pero luego fue más determinado. Tenía que saber si ese diario existía o no.
No tenía ni idea de qué hacer, pero se detuvo frente a la puerta y llevó una mano al timbre.
Antes de hacerlo, un auto se detuvo al lado de la casa, y el tío de Marinette y su padre salieron.
Estaban conversando y estaban tranquilos. Claro que, eso cambió cuando lo vieron en la puerta.
Los ojos del padre se volvieron fríos como el hielo y la ira flamearon en sus rasgos.
—Buenas tardes, señor, yo... —dijo educadamente pero fue interrumpido por un golpe en el rostro. No devolvió el golpe, obvio, solo se quedó ahí y miró directamente a los furiosos ojos del padre de Marinette.
—¡¡LARGO DE AQUÍ, AGRESTE!!! —gritó y su voz salió con odio.
—Por favor... me gustaría hablar con su esposa. —Adrien reunió todo su poder y el hombre lo miró sorprendido cuando lo vio caer de rodillas, haciendo una profunda reverencia. —Por favor... —Adrien susurró. No le importaba el orgullo.
—Tienes 5 segundos para largarte antes de que llame a la policía. —Dijo con tono fuerte.
Adrien lo miró, sus ojos estaban rogando, llenos de tristeza y cansancio. No se movió de su lugar, se quedó ahí, solo mirándolo a los ojos.
—¿Estás sordo, Agreste? ¡¡LARGO.DE.AQUI!!
Adrien bajó la mirada y se puso de pie lentamente. No sería una sabia idea el empezar a pelear o el irrumpir en la casa, ignorando a padre. Tenía que esperar, lo sabía.
—Sí, señor... —se alejó, mirando a la tercera persona que no dijo nada, pero lo miró con respeto. Adrien escuchó que la puerta se abría y giró. —Señor...
La mano del padre se detuvo en el picaporte y lo vio.
—Yo... me odio a mí mismo de la forma en la que usted me odia. —Confesó y con una reverencia giró, yéndose.
Ambos hombres lo miraron con rostros sorprendidos, sin entender nada.
「༻ ༺」
El pasillo del hospital estaba en silencio, solo unas pocas enfermeras salían y entraban de las habitaciones, pero Adrien aún esperaba que la madre de Marinette estuviera al lado de su hija. Solo necesitaba hablar con ella. Si ella no estaba ahí, Adrien necesitaría llamar a la casa.
Se detuvo frente a la habitación de siempre y respiró hondo. Con un asentimiento, giró el picaporte y la vista de siempre lo recibió. Marinette en la cama, aún incapaz de responder. Ella estaba a solas, su madre no estaba ahí como Adrien había esperado, pero en ese momento, estaba un poco aliviado y agradecido de ello. Podía estar con Marinette completamente a solas.
—Marinette... —susurró gentilmente y la Marinette en la caja alzó la mirada con ojos de esperanza, Plagg salió de su escondite y revoloteo cerca de Marinette.
'¿Donde? ¿Dónde hago conexión? ¿No puedo ver una entrada hacia su cabeza? ¿Tikki tendrá que estar aquí?
Plagg seguía revoloteando cerca de Marinette con mil y un pensamientos en su cabeza, quería ayudar más, pero sabía que necesitaba a Tikki para crear una conexión, sin ella era imposible, el mostrarle el sueño a Adrien lo había drenado casi por completo, no lo podría hacer de nuevo.
~ ¡Adrien! Estaba tan preocupada. ¡Oh Adrien! ¿Estás bien? ¿Cómo está el pequeño Plagg? ~ secó una lágrima de su rostro y se puso de pie, corriendo hasta la puerta, en la cual podía ver una borrosa silueta con una lucecita verde a su lado.
Adrien se acuclilló al lado de la cama y miró alrededor. Nadie estaba ahí, no había ningún ruido afuera tampoco, así que tomó la mano de Marinette y la apretó. Este era su único lugar de paz, aunque la vista siempre lo lastimaba. Las lágrimas empezaron a humedecer la mano de Marinette y ella lo sintió temblar. Cuánto deseaba tomar la mano de Adrien y jalarlo en un abrazo para aliviar su dolor.
—Yo... tuve un sueño... Marinette... ¿fuiste tú la que me lo mostró? ¿O solo fue una ilusión? Plagg dice que hizo conexión entre Fluff tu y yo, pero no sé qué creer.
'Gracias por la confianza' Fue el susurro que recibió de Plagg ofendido por desconfiar de él. 'Me encanta que después de tantos años, confíes en mí, es gratificante, en serio.' Siguió con tono enojado, revoloteando frente a Marinette, buscando alguna solución.
—Te vi... aquel día del accidente... vi que escribías algo. Tú... ¿eso era real?— la voz de Adrien era débil y a veces se quebraba.
~ ¿Escribía? ¡Cielos! ¡Mi diario! ¡Adrien, es real, por favor, encuéntralo! ~ Marinette empezó a golpear la puerta con sus manos pero no hubo efecto.
No podía escapar, aún estaba atrapada en la suave oscuridad. Cayó de rodillas y apoyó su espalda a la puerta, cerrando los ojos, concentrándose en la calidez de la mano de Adrien. Pensó que enloquecería.
¡Ya era suficiente de no estar juntos! ¡Ya era suficiente de esta línea entre la vida y la muerte!
—Yo... mi padre está enojado conmigo, pero... yo ya no podía... negar mis sentimientos... —dijo Adrien y una lágrima cayó por el rostro de la Marinette en la caja.
~ Te amo tanto, Adrien. Y me culpo a mí misma... porque estás sufriendo debido a mí. Por favor... Dios, alguien, lo que sea, por favor... ya es suficiente. ¿Qué de malo he hecho? ¿O qué de malo él ha hecho? ¿Por qué nos hacen esto? Hicimos lo que nos pidieron, peleamos hasta el cansancio, ¿este es nuestro pago? Al menos déjame darle una verdadera señal. O... aún si quieres castigarme por algo, no lo hagas con él... déjalo ser feliz. Por favor... ~ cerró los ojos e imaginó en su cabeza que se erguía y besaba delicadamente los labios de Adrien.
Adrien cerró los ojos y tocó sus labios, mirando a Marinette. Podía jurar que acababa de sentir unos cálidos y delicados labios sobre los suyos, pero ¿cómo podía ser? Marinette aún estaba sin moverse frente a él y nadie más estaba aquí.
La miró por algunos minutos, esperando, soñando. Sentía que estaba lleno de energía y poder y no podía explicar por qué a veces en momentos como este, de alguna forma, su fe se hacía más fuerte.
—No te preocupes, Marinette... de alguna forma, siento que el día en el que nos volveremos a ver está cerca. En ese momento serás libre de juzgarme y regañarme. Pero... permíteme... ser egoísta una vez más... por última vez... —dijo y cerró los ojos, inclinándose hacia los labios de Marinette. Era solo un delicado roce, pero contenía tantas emociones, tanto amor que Marinette encontró la fuerza para apretar la mano de Adrien en la realidad.
El rubio estaba en un estado que ni siquiera se sorprendió, solo sostuvo la mano de Marinette con más fuerza y aun cuando sus labios se separaron, él siguió sobre la hermosa chica y le sonrió, acariciando su rostro con su mano libre.
—No puedes dormir tanto, princesa, tu príncipe te sacará de aquí. Eso te lo puedo jurar, porque nunca me rendiré, te amo.
La Marinette en la caja abrió los ojos y sonrió.
~ Estoy esperándote. ~ tocó sus labios, en donde aún sentía la celestial calidez que dejó los labios de Adrien. ~ Y eso, puedo jurártelo. ~
「༻ ༺」
Después de salir del hospital, necesitaba hablar con alguien. Y este alguien, resultó ser Chloé. Necesitaba decirle a ella sobre el extraño sueño que tuvo y tal vez pedirle a Chloé que buscara el diario.
Cuando llegó a la casa de Chloé, tocó el timbre, pero no hubo respuesta, así que lo intentó nuevamente. Cuando aún no obtuvo respuesta, sacó la llave de su bolsillo. Tenía una llave extra ya que últimamente había vivido en la casa de Chloé.
Giró la llave y abrió la puerta.
—¿Bee?
Miró alrededor pero el departamento estaba vacío y oscuro. Encendió la luz y volvió a mirar alrededor pero se dio cuenta que ella no estaba en casa.
—Genial... —suspiró y decidió descansar hasta que llegara. Primero fue a la cocina y bebió la botella de agua del fridge, luego fue a la habitación. Se sentó en la cama ya que sentía que la cabeza estaba doliéndole mucho. Pensó que podría ignorarlo, pero el dolor era intenso tras unos minutos, mientras decidía tomar alguna pastilla. No sabía dónde encontraría una pero abrió el cajón del velador.
Arqueó una ceja cuando vio un dictaphone ahí. Tuvo curiosidad. ¿Bee programaba su agenda así? ¿Grabándose así misma escuchándose después? Eso le divertía a Adrien, así que lo sacó y lo rebobinó. No tomó mucho hasta que toda la cinta quedara rebobinada.
Se volvió a sentar en la cama y presionó 'play', sonriendo. Pero su sonrisa murió y sus ojos se abrieron grandes.
La grabación... no era la que había esperado escuchar...
