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Title: A Twist of Fate
Ship: Adrinette
Genre: AT, fantasy, romance, fluff, Angust, mucho, mucho, muuuucho Angust
Word Count per chapter: 7,000
Word Count: 86,000
Rating: NC-17
Chapters: 19/24
Beta: Un-betated
Disclaimer: No son míos, si lo fueran, esto sería vídeo!!!
Music: Ni tu ni Nadie by Alaska y Dinarama
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Había una tormenta pero Adrien se encontró a sí mismo de pie ahí en pleno viento, el cual hacía que las olas rompieran con fuerza. Estaba de pie en un bosque, pero ¿dónde era eso? ¿Y por qué estaba ahí? Nunca había estado ahí antes. El cielo era gris con amenazadora lluvia, apuntando a que podría ponerse peor... a pesar del fuerte viento el cual estaba soplando místicamente, haciendo que las hojas susurraran en un lenguaje extraño. Toda la atmósfera era fuera de este mundo aun cuando había muchos bosques así en este lugar, Adrien estaba seguro de ello.
El viento desordenaba sus largos cabellos y el abrigo, ya que él seguía ahí de pie, sentía la necesidad de hacerlo.
¿Pero por qué? No lo sabía. ¿Estaba esperando a alguien o a que sucediera algo?
Y sobre todo... ¿cómo llegó ahí? Ni siquiera lo recordaba.
Miró al otro lado y vio a una persona de pie con largas prendas blancas, las cuales se parecían a un puñado de sábanas e incluso la cabeza de esa persona estaba cubierta con el material.
¿No tenía frío?
Adrien estaba temblando.
La cabeza de esa persona estaba apuntando al piso, sus suaves hebras largas danzaban con el viento. Cuando alzó lentamente la mirada, el velo cayó de su cabeza y lo miró con ojos tristes. Eran los mismos ojos que él había extrañado ver, tanto que dolía y una pequeña luz roja estaba a su lado revoloteando.
—Marinette...
—Por favor... encuéntralo... entérate de todo... lo que está escrito ahí... Adrien... sálvame... ya no quiero estar aquí más tiempo. Quiero estar contigo.— La voz de Marinette era más y más distante con cada palabra que decía y Adrien tuvo miedo cuando vio que el mar se volvía más salvaje y él era alejado de Marinette.
Quería saltar al agua, nadar aún si tuviera que hacerlo mucho, no podía quedarse ahí y ver la solitaria figura de Marinette del otro lado. Tan cerca pero tan lejos...
—Princesa... lo haré, yo... —estaba por saltar al mar pero algo no lo dejó, algo lo retenía. Adrien empezó a forcejear y a gritar. —¡Iré con ella! ¡Nadie me detendrá! ¡Iré!
Vio que el lugar desaparecía y sus ojos se abrieron más mientras peleaba con su propio cuerpo.
—¡Marinette! ¡Marinette!— gritó y se sentó en la cama, aferrado a las sábanas mientras que su mente estaba nublada, no sabía dónde estaba.
Plagg estaba tirado a su lado inconsciente y respirando pesado.
—Oh Plagg, lo siento tanto amigo. —Lo tomo y lo acomodo en su almohada, antes de suspirar.
Después de algunos minutos, recordó todo. Estaba en la casa de Chloé, había llegado hecho un desastre y había estado llorando, luego le había exigido a Chloé que hiciera algo para que Marinette despertara. Había perdido los papeles anoche, todo el estrés lo estaba consumiendo y estaba empezando a impacientarse más y más cada día. Lo que era peor, era que Allan seguía llamándolo y enviándole mensajes de amor.
Rayos... en qué se había metido...
「༻ ༺」
Chloé ya tenía suficiente de ver sufrir a Adrien. La noche anterior aún la hacía sentir mal, la hacía sentir desesperada y enojada consigo misma. Enojada por no poder hacer nada por Adrien. ¿Cuándo terminaría esto? O mejor dicho... ¿hasta cuándo resistiría Adrien? él lucía peor día con día y sus ojos habían perdido su brillo.
Chloé había tomado una decisión. La última cosa que pudiera ayudar, pero quería, primero, hablarlo con los chicos así que fue a GABRIEL'S. Tenía curiosidad por saber qué dirían los chicos y tal vez no sería una mala idea contarle a Adrien sobre su decisión, pero luego lo pensó mejor. Adrien ya tenía suficiente de preocupaciones, si Chloé le decía lo que había planeado, Adrien estaría más preocupado aún.
En cuanto llegó a GABRIEL'S, ignorando todas las formalidades sobre saludar a las personas en los pasillos, corrió hasta el espacio de Adrien, tocó la puerta y la abrió un poco.
—Voy a pasar. —se asomó y a la primera persona que vio fue a Alya.
—¡Oh, claro! ¿Qué sucede?
Chloé sonrió y entró, mirando alrededor mientras se sentaba.
—¿Dónde están los demás? —trató de no tamborilear los dedos, aunque era difícil no hacerlo. Todo estaba empezando a tensarla y a hacerla sentir cansada. Ella sabía que no era solo su estado y podía imaginar que los demás estaban pensando en soluciones todo el tiempo. ¿O quizá solo estaba siendo paranoica? Pensaba que el demonio mismo estaba haciéndolos sufrir, al hacerlos sentir cansados, pero con el cerebro aun trabajando, manteniéndolos buscando soluciones y cosas que quizá solo empeorarían la situación.
—Ya llegarán. ¿Sucedió algo? —Alya preguntó preocupada. Sentía que estaba por volverse loca.
Cada vez que veía a Chloé, sus entrañas se apretaban hasta tener la seguridad que Adrien estaba bien.
—¿Cómo está Adrien?
Chloé respondió rápidamente porque había notado lo alterada que estaba Alya, pero escuchó que la puerta se abría y vio a Alix, Kim y Nino entrando.
—¡Oh Bee! —Nino y Kim ondearon la mano.
—¿Adrien está bien? —fue lo primero que Alix preguntó y eso hizo que Chloé sonriera. Alix de verdad se preocupaba. Adrien era afortunado por tener tan buenos amigos como ellos.
—Bueno, de eso quería hablarles. —La manager rubia suspiró. —Él estaba fuera de sí ayer y estoy preocupada por él... y... pienso que... tal vez es una loca idea pero... ya saben la 'ayuda' que le dio Gabriel a Adrien con lo que hizo. ¿Qué pasaría si nosotros... le hacemos escuchar el dictaphone... ¿creen que... nos ayudará?
Hubo un silencio en la habitación. Un gran silencio, las expresiones de todos eran serias y pensativas. Por prolongados minutos nadie se atrevió a hablar, nadie se atrevo a romper el seguro silencio, nadie quería tomar la responsabilidad pero Alix por fin lo rompió.
—¿Crees que sea una buena idea? —su voz aún era insegura.
—¿Qué de malo podría pasar? Es decir... a Gabriel... le interesa el dinero... y Adrien y Marinette le traen mucho... no creo que quiera que Marinette muera... no puede darse el lujo de ser tan descuidado... —Chloé trató de razonar. Era una buena idea, ¿no? Notó que los demás también estaban dudando, pero no se arrepentía de haber soltado la bomba.
Los chicos se miraron entre ellos, sin saber qué hacer. No sonaba como un mal plan, pero todos estaban asustados de lo que Gabriel podría hacer. Ninguno podría predecir el siguiente movimiento de Gabriel, pero el hombre ya se había pronunciado en el caso. Estaba bien si confiaban un poco en él, ¿no?
—Ok. —Alya dijo, no podía permitirse ser una cobarde. La decisión tenía que ser tomada aun cuando esta era riesgosa o... ¿había más soluciones? Tal vez no. —Sin importar lo que Gabriel le haga, ¡él se lo merece! Y debo tener fe que él no lastimará ni a Agreste ni a Marinette. —La morena golpeó la mesa con su puño. Eso hizo que Alix sonriera y sintiera también, sintiéndose más ligera.
—Ok, entonces debemos dárselo a Gabriel. ¿Alguien se opone? —La pelirroja miró alrededor, examinando los rostros pero debido a que nadie alzó la mano, Alix miró a Chloé.
—Entonces ve. Y dáselo. —Tomó la responsabilidad al dar la última palabra, esperaba que todo resultara favorable para Adrien.
Con esto, Chloé se puso de pie y los miró, sintiendo que tenía algún vínculo con ellos. Las personas se llegan a conocer cuando hay problemas. Llegan a saber quién finge y quién no.
—No se preocupen chicos. Siento que la suerte estará de nuestro lado. —Con un último asentimiento y sonrisa, aunque un poco nerviosa, salió yendo hacia Gabriel con un determinado suspiro.
「༻ ༺」
Vincent aún estaba en shock por el artículo. Era una obvia mentira, pero ¿por qué Agreste estaba comportándose así? ¿Podría haber cambiado tanto?
Recapitulando lo que había pasado, desde las sombras claro está, ya que él había tenido mucho que hacer últimamente y no tenía tiempo para ir siempre con Marinette, no creía que Agreste hubiera cambiado de un día para otro.
Él aún estaba enojado con Allan, pensaba que el chico se había excedido. ¿Cómo podía alguien comportarse así? El matar... era... una locura. ¿Podría hacer que Allan regresara a ser quién era? Allan no siempre fue así. Derrotando su enojo, decidió escribir un mensaje a Allan y encontrarlo en el café de siempre.
El clima era agradable y cuando salió, la brisa acarició sus cabellos. Suspiró y alzó la mirada, tenía tantas cosas en la cabeza. Estaba pensando en lo que había hecho y en el resultado de las cosas, todo el camino estuvo pensando, tanto que casi olvida bajar.
El café estaba cerca de la estación, así que no tardó y cuando entró vio a Allan ya sentado en la mesa de siempre. Sabía que era muy de súbito, pero no podía mantenerlo con él... todos sus pensamientos, todas sus preguntas.
—Hola Al... —Vincent caminó hacia él y lo miró a los ojos.
—¿Qué? ¿Cambiaste de parecer? ¿Quieres que seamos amigos otra vez? Ya era hora. —Allan se alzó de hombros y dio un sorbo a su bebida.
—El artículo... ¿no es cierto, no? —fue todo lo que Vincent preguntó, aun mirándolo y sentándose frente a él.
—¡Por supuesto que es cierto! —mintió. —Él se dio cuenta que me ama. ¿Qué pensaste? ¿Que de verdad él podía amar a un cadáver? Y bueno, depende de ti esperar por Marinette o no, pero yo soy enfermero, veo muchas cosas y he experimentado mucho en esta área, no creo que despierte. —Allan se alzó de hombros pensando en ¿por qué Marinette no moría de una vez? Así todo sería más fácil.
—Sabes... he estado pensando. —Vincent bajó la mirada. Había pensado mucho y empezaba a arrepentirse en cómo se había comportado. Algún día todos se darían cuenta de lo que habían hecho ambos. Vincent era aún muy joven, apenas saliendo de la adolescencia y era inseguro. —Aún si Marinette despierta... ¿puedo obligarla a amarme? ¿Eso... tendría sentido?
Allan lo miró con la ceja arqueada.
—¿Qué te pasó? Tú nunca hablarías así. Claro que tiene sentido. Tú solo debes mover bien tus cartas. Hay amor que puede ser obtenido a la fuerza. Ella se acostumbrará a ti. ¿Para qué pensar en sus sentimientos? Cielos... has cambiado mucho. —Allan pidió otra cerveza.
—Sí, pienso que he cambiado... pero no creo que para mal.
—¿Qué carajos pasa con tu ola de culpa y sentir tu alma? ¿Eres tarado? Aún no puedo entender qué ven todos ustedes en Marinette, pero si ella te parece sexy entonces tíratela y oblígala a estar contigo. Si eso pasa y está contigo, entonces eso es lo único que importa. — Allan dio otro sorbo con una expresión satisfecha.
Vincent no dijo nada, solo recordó la noche anterior. Quería visitar a Marinette, pero Adrien estaba ahí, llorando y tan fuera de sí, ni siquiera notó que lo había pasado de largo. La tristeza en los ojos del rubio hizo que Vincent se congelara y se sintiera culpable. Adrien estaba verdaderamente enamorado de Marinette, ¿no? Al principio, él pensó que también la amaba, pero... no era amor. Quien de verdad se merecía a Marinette no era él y bueno... él ya estaba cansado de esperar a que despertara. Había muchas otras chicas en el mundo, así que ¿por qué perder el tiempo en solo una, por muy sexy que fuera?
—No... Yo... ya estoy cansado de esperar... y ¿sabes? ¿Por qué mejor no buscamos a otros chicos para nosotros? —trató pero Allan lo miró.
—Estás jodiéndome con tu actitud de mierda. Últimamente solo me enervas. Yo quiero a Adrien y ya lo tengo. Fin de la historia.
—No creo que de verdad ames a Adrien. —Vincent susurró. Había una cosa que no le había dicho a nadie. La noche anterior cuando él fue a visitar a Marinette después de Adrien, en cuanto Marinette escuchó su voz, una lágrima cayó de sus cerrados ojos. Esto shockeó a Vincent y le hizo ver que tal vez él había estado actuando mal. Sin importar cuánto uno quiera algo, ¿es felicidad si lo consigues al mentir a diario? No te sentirías más aliviado de alma y corazón si eras honesto y aún si no conseguías lo que querías, eso te haría sentir orgulloso por haber actuado con tus verdaderos colores, ¿no? ¿Había algo tan importante como para aferrarte a él aun usando la fuerza? No... Vincent se dio cuenta que estaba en el camino equivocado.
—¿Qué mierda anda mal contigo? —Allan estaba muy enojado.
—No puedo cambiar tu forma de pensar, ¿cierto? Entonces creo que mejor me voy. —Vincent se excusó y se puso de pie, dejando el dinero en la mesa.
—Oh, ahora eres un santo, ¡qué divertido! —Allan rió. —¿Entonces no debo tener miedo de que le hagas algo a mi Adrien si mato a Marinette, cierto? —sonrió.
—No dije eso. —Vincent lo miró con seriedad y luego salió del café.
—Bastardo... —fue todo lo que Allan pudo decir cuando se fue, antes de seguir bebiendo. Ni siquiera había terminado su licor cuando su celular vibró con un mensaje.
'Al,
Debemos estar en la oficina de Gabriel Agreste hoy a las 5 pm. No llegues tarde.
Xavier.'
—¿Eh?... qué rayos... —El chico miró su reloj, 15:20. No entendía por qué era necesario que él también fuera ahí, pero pagó por su licor y fue a casa a vestirse.
「༻ ༺」
Allan estaba mirando alrededor. ¿Por qué había sido llamado? Miró a Xavier y lo vio nervioso, inmediatamente tuvo un mal presentimiento. El elevador se abrió y fueron a la oficina de Gabriel. El viejo este quería felicitar a Adrien y a él, ¿o qué? No lo sabía.
La oficina era justo como se la había imaginado. Típico de un hombre como Gabriel.
—Aquí estoy. —Dijo sin importarle hablar con educación.
Gabriel giró en su silla para verlos a ambos antes de reparar en el chico, mirándolo con diversión.
Sin siquiera saludar al chico, fue directo al punto.
—Hiciste un buen trabajo, trayendo publicidad y por lo tanto, más personas están siguiendo las actividades de Adrien, pero ahora dejarás en paz a mi hijo. Sé que el artículo es falso, solo lo hice para salvar su trasero. Él es un 'golden boy' aquí, trae muchísimo dinero, no lo dejaré irse tan fácilmente. Esa es su única suerte. Pero su valor se degrada cuando hay muchas estupideces alrededor de él, y tú solo estás consiguiendo enojarlo. Especialmente con esto...—Alzó la mano y Allan jadeó cuando vio el dictaphone.
—¿Qué...? —ya no lucía tan determinado ahora.
—Hablas sobre querer llevarte a otra de mis 'golden girls' y tsk tsk... estás jugando con fuego, ¿sabes lo que le hago a las personas que quieren acortar mis fuentes de ingresos y arruinar mi negocio? —lo miró a los ojos, con una sonrisa, pero sus ojos prometían peligro para aquellos que lo desobedecieran.
Antes de que Allan pudiera decir algo, Gabriel volvió a hablar.
—Te recomiendo que sigas mis reglas, si no quieres que tu familia sufra algún accidente o uno en el que tú te veas envuelto. Y si aún dudas de mi poder, solo te diré que basta una palabra mía y serás despedido del hospital, algo que haré, porque no confío en ti.
Allan no podía creer que fuera verdad, después de todo lo que hizo, no podía ser este el final, él había ganado, no dejaría ir a Adrien.
¡Arreglaría las cosas! ¡Lo haría!! Estaba enfadado.
'Maldito viejo, ¡debiste morir hace años!', pensó.
Jadeó cuando Gabriel llevó su celular e hizo la llamada frente a ellos.
—¡Hey! Qué mierd... —dijo, pero Gabriel lo interrumpió.
—¡Hey, cuida tu boca! ¡O quieres que también me encargue de que no te contraten en NINGÚN otro lado! ¿Quieres eso? A decir verdad, quería darte dinero por tu trabajo, pero cambié de parecer. Y por si no lo sabes, te diré que tengo muchos conocidos entre la policía. ¿Crees que estarán felices de escuchar esta grabación? —ondeó el dictaphone con una sonrisa. —¿No, verdad? Puedes retirarte. Pero es inútil ir con Marinette ahora, no te dejarán entrar. Y no creo que esto valga tu vida o la de tu familia. —Gabriel le dio la espalda mirando la ventana. —Puedes irte.
—¡¡Arrogante viejo de mierda!! ¡¡Me vengaré!! —Allan gritó pero Gabriel solo rió y le indicó a la mujer al lado de su escritorio: —Llama a la policía. Y trae a Adrien aquí.
「༻ ༺」
Allan estaba más que furioso. ¿Qué creía Gabriel? ¿Solo porque era el jefe y tenía dinero podía comportarse así?
'¡Naah! ¡Solo espera viejo, te quitaré a tu 'golden girl' no sabes que tengo amigos en el hospital y ellos están de mi lado! ¡Tu preciada 'golden girl' morirá!'
Estaba cegado de ira, lo único que copaba su mente era matar a Marinette. No le importaba si podía o no entrar al hospital, era obvio que lo haría, él era buen actor y ahora su propósito valía cada medida.
En cuanto salió de GABRIEL'S, vio un taxi del otro lado de la calle. Perfecto.
'¡Eh, lo dije, el destino me ama! Estamos destinados Adrien, el destino quiere que Marinette muera para que tú puedas estar conmigo.'
Esa era la ironía de todas las cosas buenas y honestas. ¿Vivir honestamente? ¿Por qué? ¿Qué de emocionante había ahí? Si puedes hacer tu vida como quieras entonces ¿por qué seguir reglas? ¿Qué de bueno le llegaba a las personas que siempre eran auténticas? ¿Para ir al cielo? ¡Qué ridiculez!
Miren ahora, un taxi justo en el momento y en el tiempo indicado.
Sonrió aún sin saber cuál sería el final de su historia.
¿Las cosas de verdad eran como parecían? ¿Era bueno solo juzgar al ver y ser feliz aún antes de tener la certeza? ¿El destino de verdad estaba del lado de ese tipo de personas? Uno debe esperar hasta el final y celebrar las cosas solo después, nunca antes.
Allan subió al taxi y le dio la dirección del hospital.
El conductor miró por el espejo retrovisor, al chico, sonrió y puso en marcha el auto sin decir nada.
Allan se puso cómodo, pero luego se sentó normal cuando se dio cuenta que no era la dirección a donde iría.
—¡Hey! ¡Es por la otra calle! —gruñó impaciente, pero el conductor no hizo el amago de cambiar de dirección. —¿Está sordo? ¡Dije que es por la otra calle, imbécil! ¡Deténgase, iré en otro auto! —Allan estaba enojado nuevamente.
La respuesta llegó en un tono calmado mientras que los ojos del conductor estaban puestos en la carretera.
—No, esta es la dirección correcta, joven. Lo estoy llevando a donde debe ir. —Dijo y miró por la ventana, sonriendo y asintiendo a la chica que estaba en la calle moviendo su mano en despedida. Los ojos de Allan se abrieron de golpe.
—¿Qué... qué rayos...? Por qué ella... ¿quién eres? —su voz mostró lo sorprendido que estaba. El tono de su voz estaba temblorosa, no de miedo sino de enojo.
—Soy solo un conductor, señor. Uno que prefiere ayudar a las personas honestas. —Con eso dicho, Allan se dio cuenta de todo y estuvo más enojado que antes.
Chloé sonrió cuando vio el auto desaparecer de su vida y susurró.
—Gracias, señor Jean.
「༻ ༺」
Adrien estaba caminando hacia GABRIEL'S, no se molestó en llamar a un taxi ni nada, necesitaba calmarse un poco y pensar.
Empezó a preguntarse ¿qué era peor? ¿Estar a solas en una ciudad llena de gente o estar a solas en un lugar donde no había nadie, solo un campo que no tenía fin? ¿No es así la vida? O la tristeza... sí, Adrien sentía que el campo representaba su mala suerte y tristeza, pero tal vez también su esperanza de que todo mejoraría. ¿Uno nace con fe? No... Uno... labra su fe...
"Entre la gente en la ciudad, los hombros chocan contra los otros,
Estoy a solas
En un eterno campo, el viento sopla sin sonido, estoy a solas.
¿Me pregunto en cuál de ellos tendré más ganas de llorar?
Poniéndole un check a cada uno, me hago más adulto"
"¿Porque la corriente de valor y poder
Inesperadamente derriban la pared de tortura?
Tal vez es por la amabilidad
La seriedad extrema que las personas habían, inesperadamente, mostrado.
Gracias"
Decidió que pensaría positivo sin importar lo que sucediera. Cada día estaba más y más fuera de sí y lo sabía. Si no dejaba de pensar negativamente, o mantenía fuerte su esperanza, podía que llegase a morir. Incluso la llama de una vela puede ser fuerte, brillar orgullosa, pero si un viento más fuerte era suficiente para hacerla desaparecer entonces nunca fue tan fuerte. No valía el brillo que tenía.
Sí. Si no se recomponía, perdería la cordura y con ello, la esperanza. Su temblante esperanza.
Se lo había prometido a sí mismo muchas veces, ser fuerte, pero esta vez estaba seguro de poder hacerlo y así de la nada, el pensar en cosas positivas, trajeron emociones positivas. Sintió que el poder lo llenaba y sintió a Marinette cerca aun cuando ni siquiera estaba cerca del hospital.
Estaba agradecido, incluso con su padre, él podía ser estricto y todo pero esta vez había salvado su trasero con el rumor. Esta vez no solo era el 'golden boy' que le dejaba dinero. Aún si tal vez Gabriel ni siquiera lo consideraba desde su punto de vista, le había hecho bien aquel artículo.
Adrien se dio cuenta que no siempre tenía que ser amable. Se sintió culpable por usar a Allan, pero la amabilidad podía ser su fin en el caso de él. Y aún no podía perdonarlo por lo que había planeado.
Adrien no sabía qué esperar de su padre cuando abrió la puerta de su oficina.
—¿Me llamaste, padre? —preguntó y Gabriel asintió.
—Me aseguré que el tipo vaya a prisión y no te moleste más. Puedes estar agradecido conmigo.
La boca de Adrien se desplomó hasta el piso, en shock al escuchar eso. ¿Gabriel? ¿Los ayudó a él y a Marinette?
—No me malentiendas Adrien, no apoyo tu relación con Marinette, así que NO hagas nada obvio. Si ella despierta, podrá regresar a trabajar, pero ustedes dos no harán NADA. O en su defecto, háganlo con discreción. No me importa lo que hagan en tanto no salga a la superficie. No siempre estaré salvándolos, eso cuesta. Si alguien les toma alguna fotografía o si los descubren, lo pagarán. Ambos. De menos hasta que decida quién de los dos es mi sucesor.
—S... sí. —Dijo Adrien aún sin poder creerlo. Pero cuando empezó a calar en su cerebro, estuvo feliz por primera vez de haber entrado a GABRIEL'S.
—Puedes irte. —Dijo, dándole la espalda.
—Gracias... papá. —Adrien sonrió, mirando la espalda de la silla y el reflejo de su padre en la ventana.
Después de todo, Gabriel podía hacer cosas buenas.
—Dije que puedes irte. —Fue su respuesta y Adrien solo sonrió más. Estaba por abrir la puerta cuando Gabriel habló otra vez. —¡Adrien!
—¿Sí, señor? —preguntó educadamente, sentía que se lo debía.
—Ahora pon toda tu energía en el desfile que viene. Quiero verte profesional, luciendo los diseños que esa niña hizo pensando en ti ¿entendido? —Dijo y Nathalie que sonreía con comprensión le dijo 'Te quiero' solo con sus labios.
—¡Sí! —Adrien asintió y sintió que estaba embargado de fuerza. Aún no podía entender el proceder de las cosas, había sido tan rápido y tan inesperado, ahora casi todos sus problemas estaban resueltos. ¡Así de la nada! Se sentía más ligero pero no del todo. No en tanto Marinette siguiera en coma.
「༻ ༺」
En la casa Dupain-Cheng, el teléfono sonó. Ya era de noche y ambos, ella y su esposo, acababan de regresar del trabajo.
Su esposo estaba leyendo el periódico mientras que la TV estaba encendida, solo para tener algún ruido de fondo.
La mujer acababa de subir las escaleras, quería verificar si el diario era real o no.
—¿Puedes contestar? —dijo desde arriba y su esposo alzó las cejas dejando el periódico al lado y respondiendo la llamada.
—Hola, Tom al habla.
—Señor. Tom... soy Vincent. —El chico estaba nervioso, estaba sentado a solas en su habitación, el ocaso cubría el lugar y se volvía más oscuro tras cada minuto.
—¡Oh! ¡Vincent! ¿Cómo estás? —la voz del padre se iluminó. Le gustaba este chico para su hija y él era un gran motivo para mantener lejos a Agreste, demostrándole al muy bastardo que su hija no estaba enamorada de él.
—Yo... estoy bien... llamé para... decirles algo. —Reunió todo su valor y esperó lo peor. Pero pensándolo bien, se merecía lo que le dijeran. Había mentido a toda la familia y bueno... a toda la nación.
—¿Qué sucede? —preguntó y Vincent respiró profundamente.
—Yo... sé que no debí... pero mentí y... lo lamento señor Tom, perdóneme.
—¿De qué estás hablando? —Tom preguntó confundido.
—Yo... no soy el novio de Marinette, y... ni siquiera fui yo quien le llevaba las rosas y los origamis y... cielos, lo siento tanto... no le diga a la policía, por favor. —Rogó.
—¡¿Qué?! —preguntó en shock y trató de digerir todo lo que acababa de escuchar. Pero cuando quiso preguntar algo ya era tarde, el chico había colgado.
Mientras tanto, Sabine entró a la habitación de Marinette y miró alrededor con tristeza. Tan vacío... con tantos recuerdos. Ella siempre empezaba a sentirse débil al entrar a esta habitación, pero ahora tenía qué. Era por el bien de su hija y por el de Adrien.
Con pasos lentos se acercó más y más al lugar que Adrien le había dicho. ¿Encontraría el diario? ¿O era solo un sueño desesperado del chico?
Estaba segura, que de encontrar algo ahí, el amor de ese par era algo fuera de este mundo. ¿De otro modo, cómo podría Adrien saberlo?
Con temblorosas manos, abrió el cajón y sus ojos se abrieron grandes cuando encontró el pequeño cuaderno ahí. Su corazón martilleó en su pecho, y sintió la piel de gallina. ¿Podía ser que Adrien pudiera comunicarse en sueños con Marinette? ¿Era posible que su hija estaba guiando al chico? ¿Ella estaba al tanto de las cosas que sucedían a su alrededor?
Dejó el cuaderno en el escritorio y fue al closet.
¿Encontraría ahí la llave?
Buscó caja y... ahí estaba. Tal como Adrien había dicho.
Regresó al escritorio y probó la llave. Tras un 'click' el diario se abrió.
Sabine tuvo que sentarse porque sus piernas temblaban demasiado. Se sintió culpable al abrir el diario, sabía que no debía leerlo ya que Marinette no había escrito ahí para que alguien lo leyera.
Pero ella sabía que debía hacerlo y esperaba que su hija la perdonara.
Empezó a leerlo desde la primera página y mientras más leía, más lágrimas se reunían en sus ojos. Ahí estaba todo escrito. Los pensamientos de su hija sobre las cosas, sus preocupaciones, sus deseos, sus tristezas, su felicidad, sus batallas... y... su pelea perdida por un 'amor no correspondido'.
Las cosas se pusieron más y más clara para la madre mientras leía las líneas y entendía más las acciones de Marinette. ¿Por qué no lo notó antes? Pudo haber hablado con ella, ayudarla a pelear sus miedos. Marinette siempre se veía tranquila, pero para ella ahora todo era claro, su hija estaba fingiendo un personaje, actuaba tranquila para protegerse, para no preocupar a las personas, para no poner presión a sus seres queridos siempre trató de ser 'perfecta'. Siempre ser la calmada Marinette Dupain-Cheng y la heroína Ladybug.
¡Cuánto deseaba haberse dado cuenta de todo esto antes!
¡Cuánto deseaba haberle dicho a Marinette que su amor era correspondido y que Adrien la amaba más que a nada!
—¿Por qué... por qué los castigas tanto? —suspiró y decidió leer las últimas páginas. Era del día antes del accidente. Las lágrimas de Sabine rodaron por su rostro cuando las leyó.
'Debía haber sido fácil solo encararlo y decirle: te amo.
Busqué la ocasión, la oportunidad de decirlo, pero al último minuto me arrepentí. Me quedé en silencio.
Pero... estoy cansada de esto. Cansada de siempre velar por el bien de los otros y nunca pensar en mí misma, en mis propios sentimientos. Cansada de temer un rechazo. No puedo saberlo hasta que no lo haya intentado.
Cansada de sentarme en mí departamento después de trabajar, pensando en él... en lo que está haciendo, en dónde está...
Estoy cansada de sentir celos cada vez que sé que está en algún club, estoy cansada de mantener mis sentimientos por él en secreto. No... Ya no más.
Hoy le diré lo que siento. Sin arrepentimientos. Si él no corresponde mis sentimientos, lo cual me temo es así, entonces trataré de olvidarlo. Me aseguraré de ello. Si... milagrosamente corresponde mis sentimientos entonces... por fin podremos ser felices. Quiero que este tenso sentimiento se vaya, ya no quiero que sea frío conmigo... o al menos... me gustaría saber la razón de su comportamiento así hacia mí. Sé que yo también soy así con él, pero... no quiero. Quiero saber lo que está pensando. Sin importar qué. Quiero saberlo.
Adrien Agreste, hoy te diré mi verdad, este será el último tramo de nuestro confuso desastre.'
Y así acababa la entrada. Y lo que seguía eran hojas en blanco. Muchas hojas en blanco que Marinette pudo haber llenado con tanta felicidad de no haber sucedido el accidente. Habían tantas cosas por escribir, pero el destino alzó su brazo y la oscuridad cubrió el camino de la historia de Marinette y Adrien.
—No... Aún está desarrollándose. —Sabine susurró entre lágrimas. Cerró el diario y su enterró en su pecho, rogando para que Marinette despertara, que fuera capaz de decir lo que quería y que fuera capaz de vivir feliz después de tantas cosas crueles.
—¡¡¡Qué rayos!!! ¡¡Todos son unos jodidos mentirosos!! —escuchó que su esposo gruñía y escuchó sus pasos indicándole que estaba subiendo las escaleras.
¿Es buena idea enseñárselo? Sabine decidió que sí, él debía saberlo.
—¡¡Maldita sea!! —gritó en cuanto entró a la habitación. —Primero el maldito de Agreste y ahora Vincent. Llamó para decir que no es el novio de Marinette. ¿Qué...? —detuvo sus gritos cuando vio las lágrimas en los ojos de su esposa.
—Cariño, ¿qué sucede? —fue a su lado, olvidando todo su enojo pero Sabine no dejó que la abrazara, retrocedió.
—Te lo diré si prometes no hacer un drama si te abres a la verdad. —Dijo determinada.
—¿De qué estás hablando? —preguntó, confundido.
—Esto. Lo encontré en el mismo lugar en que Adrien lo vio en sus sueños. —Sabine le extendió el diario. Al principio, pensó que era una buena idea mostrárselo a su esposo, pero ahora se dio cuenta que era su única oportunidad para ver la verdad, la única oportunidad para hacer que él aceptara a Adrien. Estaba segura que su esposo se enfadaría, pero lo aceptaría, ¿no?
—¿Qué es esto? —preguntó más confundido y solo miró el libro preguntándose qué era y por qué se lo había dado.
—Léelo. Léelo cuidadosamente, porque lo que está escrito ahí, es tu hija. Todos sus sentimientos, pensamientos y... amor. Acéptalo o cállalo. Pero no permitiré que te interpongas entre ellos. —Tenía que estar determinada, había tenido suficiente de no ser escuchada. Con esto dicho, Sabine salió de la habitación, dejando a solas a su esposo.
El hombre estaba desconcertado cuando su esposa salió de la habitación y miró el cuaderno, y aunque no tenía idea de lo que podía ser y por qué era importante que él lo leyera, lo abrió y empezó a leer.
「༻ ༺」
Adrien estaba de pie frente al hospital, mirando la ventana de Marinette y el oscuro cielo. Vio un avión cruzar el cielo, mostrando sus pequeñas luces. Cuán pequeño se veía... como una estrella...
"Podemos fingir que los aviones
En el oscuro cielo
Son como estrellas fugaces
Podría desear algo ahora mismo"
¿Puedo pedir un deseo? ¿Puedo creer que es una estrella? Un deseo a una estrella...
Marinette... regresa a mí... y nos sentaremos en un avión... será nuestro vuelo, nuestra vida... podemos viajar a donde queramos, manteniendo a estas 'estrellas' en nosotros.
Entonces, ¿puedo fingir que puedo pedir un deseo?
"Y ellos dicen qué desearía
Si tuviera la oportunidad
Así que avión, lo siento, llego tarde
Estoy de camino así que no cierres tu puerta
Si no llego a tiempo, entonces cambiaré mi vuelo
Y estaré ahí al final de la noche"
No me rendiré, lo intentaré una y otra vez, iré al mismo ritmo que tú. Volar alto en los cielos, contigo.
"Podemos fingir que los aviones
En el oscuro cielo
Son como estrellas fugaces
Podría desear algo ahora mismo
Asumo que aun cuando podamos pedirle algún deseo a los aviones
Quizá, quizá pueda regresar a aquellos días"
¿Podría regresar al pasado y cambiarlo? ¿Tendría el mismo final si lo hiciera? Supongo que... nunca lo sabré... solo una cosa... Marinette...
Déjame desear...
Déjame desear que te daré la buena noticia que pronto despertarás en este mundo.
"Entonces aquí estoy y vuelvo a decir
Espero que podamos pedir algún deseo a los aviones"
Adrien sonrió cuando el avión desapareció en el horizonte.
Él entró al hospital a contarle a Marinette lo que había ocurrido.
「༻ ༺」
¿Cuándo tendría la mejor de las noticias? ¿Cuándo despertará su amor?...
Empezó a preguntarse y su sonrisa murió cuando se acercó a la habitación. Antes de poder abrirla, sintió que su celular vibraba en su bolsillo.
—Uhh...— revisó el ID: Alix. —Hey. —Contestó con una sonrisa. —¿Qué sucede? —cierto, no le había contado a sus amigos que su padre había salvado su trasero, ¿cómo pudo ser tan descuidado? Ellos habían hecho tanto por él y seguían haciéndolo cada día, así que merecían saber.
Cada vez que lo pensaba, olvidaba incluso sonreír, ellos siempre estaban ahí para él, apoyaban cada paso.
"Si olvidas cómo sonreír, acércate a mí
Fingiré y seré tu arlequín"
—¿Adrien? tenemos buenas noticias para ti.
"Con esperanza (no mires atrás)
Esta mañana el sol saldrá (paso a paso)
Rompiendo a través de la oscuridad (sigue deseando)"
Adrien tenía la esperanza que fuera que Marinette había despertado y entonces abriría la puerta y encontraría a una sonriente Marinette, saludándolo con un cálido abrazo. Seguía deseado... aunque sabía, en su mente, que ya sabía la respuesta.
—Dime, y yo te contaré algo más. —Dijo Adrien, esperando la respuesta con el corazón latiéndole a mil.
—Chloé le dio el dictaphone a Gabriel y decidió ayudarlos a ambos. Creo que hablará contigo mañana. —Dijo la pelirroja y esperó a que Adrien dijera algo, pero el chico solo estaba ahí, con lágrimas de agradecimiento reunidas en los ojos cuando la realización lo golpeó. Claro, su padre no haría cosas como estas por cuenta propia. —¿Adrien?
"No estás sólo
Tienes amigos
Ponte de pie y sigue adelante"
Las buenas noticias que quería compartir... eran las mismas... ¿y era el resultado de la obra de sus amigos? Estaba conmovido, ellos lo habían salvado... nuevamente. Aún si estaba a solas a veces, cuando nadie lo rodeaba físicamente, no lo estaba del todo y estaba muy agradecido.
—¿Adrien? ¿Cariño, me escuchas? —preguntó Alix.
"¿Me escuchas? TE HAREMOS SONREÍR y reír
Después de reunir un poco de gentileza, mira! La flor del valor florecerá
Sí, para ti. Sí, haremos que estas flores lleguen lejos."
Esto le daba mucho valor. Que habían personas de su lado, amigos... verdaderos amigos, haciéndolo sonreír nuevamente, haciéndolo fuerte. Sentía que podía hacer cualquier cosa, que estaba lleno de energía. Como si algo hubiera florecido en su corazón, abriendo los pétalos y brillando de valor y esperanza. Esta flor, la cual estaba cuidada con amistad y fuertes lazos, no todas las personas tenían la suerte de experimentarlo.
—Hey Adrien, ¿estás bien? —la voz de Alix sonaba preocupada ahora.
Le tomó algún tiempo hasta que Adrien encontró su voz pero aún estaba temblando un poco.
—Lo que quería contarte...era lo mismo. Ya he hablado con mi padre, Bunnix, todo está bien, quería llamarte para decírtelo, pero... parece que fuiste más rápida.— No permitió que las lágrimas escaparan, pero no podía calmarse para tener la voz estable. —Gracias Alix... gracias a todos. No sabes lo mucho que su apoyo significa para mí. —No estaba avergonzado de mostrar sus emociones, dejando que su voz temblara mientras se repetía en la mente como un mantra
'Gracias, gracias, gracias.'
—No pasa nada Adrien, no tienes que agradecernos. Te lo dijimos, estamos aquí para ti, para siempre.
Sentía por el tono de voz de Alix, que estaba sonriendo. Todos eran como una familia, ayudándose sin esperar nada en retorno.
Cuando se despidió, su mano también estaba temblando. ¡Todos eran tan amables con él!
Con esto, sintió más fuerzas para entrar a la habitación de Marinette y tenía mucha más esperanza para pensar positivamente y no tener esa sensación de tristeza cada vez que entraba.
—Buginette... —sonrió y no apartó la mirada de su amor aún mientras iba a la cama. Se inclinó y le dio un suave beso, haciendo que el corazón de Marinette latiera desbocado.
~ ¡Adrien! ¡Te extrañé mucho! ~ La Marinette en la caja sonrió y pudo sentir el calmado estado de Adrien mientras que su corazón latía aún más fuerte. Tenía el presentimiento de las buenas noticias. Podía sentirlo.
Adrien se sentó en el borde de la cama sosteniendo la mano de Marinette, mirando a la atractiva chica por un momento, solo hundiéndose en la vista, el agradecimiento hacia ella aún permanecía en cada una de sus células.
Y sentía, sin importar si Marinette aún estaba 'durmiendo', que lo apoyaba.
—¿Sueñas My Lady? ¿Es loco pensar que tenemos el mismo sueño? —con su mano libre acarició la mejilla de Marinette.
—No Adrien, pueden hacerlo. —Dijo una vocecita que Plagg reconoció y salió disparado a abrazar a la dueña de esa voz-
—¡Tikki! ¡Estás bien! ¡Terroncito ya estás bien! ¡Por eso pude contactar con Marinette anoche! —Plagg estaba furioso al ver a su amiga repuesta, después del bajón emocional que tuvo, fue peor que cuando enfermo.
—Hola Plagg. —La pequeña Tikki respondió el abrazo. —Ya estoy bien, el maestro Fu y el maestro Su Han me dejaron venir a ver a Marinette. Hola Adrien. —Dijo al separarse de Plagg.
—Hola pequeña Tikki, ¿estás bien? —Preguntó al tomarla entre sus manos y esta asintió.
—Lamento haber tardado tanto. —Dijo con un semblante triste al ver a Marinette ahí tendida.
—Todo está bien ahora Tikki, estamos juntos ahora. —Adrien sonrió.
"Aún si nos separamos, soñamos con el mismo mañana en nuestros corazones.
Si nos sostenemos con fuerza de las manos, no nos perderemos jamás.
Cosas divertidas, (no mires atrás)
Imaginando (paso a paso)
Tu sonrisa, (sigue deseando) la veo"
—Oye Buginette... si pudieras tener un solo deseo, ¿cuál sería? Para mí... sería el ver tu dulce sonrisa, la cual sigo imaginando cada vez que me siento perdido, que nuestras manos siempre estarán unidas, entrelazadas de la misma forma que nuestros corazones. Lo imagino... imagino las cosas divertidas que haremos. ¿Estás esperando por eso Buginette? ¿Lo mismo que yo? ¿Mi deseo podrá ser real?
~ Tu deseo es mi deseo, Adrien ~ Marinette cerró los ojos y su alma estaba más calmada, sentía el lazo que la conectaba a Adrien Plagg y Tikki y sentía la brillante luz que le daba iluminación y valor para seguir.
—Tengo buenas noticias. —Dijo Adrien, jugando con los dedos de Marinette mientras Tikki lo miraba atentamente. Estamos a salvo, mi padre nos salvó otra vez. ¿No es genial?
"Está bien de esta forma
No hay prisa
Porque te mantengo atrapado en esta sensación"
—Aunque tenemos que comportarnos. —Rió, mirando a Marinette con cálidos ojos llenos de amor. —Sabes... los demás te extrañan. Tenemos que agradecerles por hacer que mi padre diera este pasó, ellos ayudaron mucho y... todos desean que regreses con nosotros.
~ Lo haré, Adrien. Lo deseo con todo el corazón. Y no dejaré que vuelvas a llorar, te haré sonreír junto con los demás. ~ La Marinette en la caja vio aparecer una flor, ligeramente brillante, en su mano, una delicada flor que contenía calidez y valor. Imaginó que estaba dándosela a Adrien y cerró los ojos.
"TE HAREMOS SONREÍR y reír otra vez
¡Seca esas lágrimas que has derramado hasta hoy, mira! La flor del valor florecerá.
Sí, para ti. Sí, haremos que estas flores lleguen lejos."
~¿Sabes que estoy contigo? ~
"Donde sea
Cuando sea"
—Marinette... ¿qué estás soñando? ¿Dónde estás? —Adrien sintió que la flor dentro de él brillaba más y por una milésima de segundo vio a Marinette sosteniéndola, aunque sus ojos aún estaban cerrados y sonrió.
"¿Dónde estás ahora? ¿Qué estás haciendo?"
~ Adrien... ¿sabes que te escucho? Y estoy contigo como los demás. Y todos te amamos... aunque yo te amo más. ~ rió y deseó poder decirlo en voz alta.
"Te escucho. Ten valor, ESTAMOS CONTIGO
TE AMAMOS"
~ Sin importar dónde esté, te haré esta promesa, siempre seré tu apoyo. ~ La Marinette en la caja abrazó la flor cuidadosamente y Adrien sintió como si él estuviera siendo abrazado y como si acabara de escuchar la voz de Marinette.
"¿Puedes escucharme? TE HARÉ SONREÍR y reír
Después de reunir un poco de gentileza, ¡mira! La flor del valor florecerá
Sí, para ti. Sí, haremos que estas flores lleguen lejos."
