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Title: A Twist of Fate
Ship: Adrinette
Genre: AT, fantasy, romance, fluff, Angust, mucho, mucho, muuuucho Angust
Word Count per chapter: 8,600
Word Count: 86,000
Rating: NC-17
Chapters:22/24
Beta: Un-betated
Disclaimer: No son míos, si lo fueran, esto sería vídeo!!!
Music: Genesis by Dua Lipa
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Adrien no supo por qué tenía esta esperanza, estaba enojado consigo mismo. En el break, fue rápidamente al vestidor... para encontrar nada. Claro, Marinette no estaba ahí, ya debía saberlo: LA VIDA NO ES UN CUENTO DE HADAS.
Se sintió desesperado, no sabía cuánto más podría tolerarlo. Sintió claramente a Marinette, la imaginó despertar. Ahora nada. No podía sentirla como lo hacía, como si el espíritu de ella ya no estuviera presente como antes. Trató de llamar a Chloé para saber si algo había pasado, pero no le contestaba la llamada.
Era el infierno para Adrien. La preocupación estaba carcomiéndolo y lo hizo temblar. ¿Por qué tenía esta sensación? Marinette no... Había muerto, ¿verdad?
"La flor de primavera que florece con hermosura
Para mis ojos, no se ven así
Si tú no estás aquí
No hay nada que ver en este mundo
Nada importa"
Adrien no pudo reprimir un suspiro.
Ya había pasado más un año sin Marinette a su lado, sin ella en el trabajo. La vida diaria estaba congelada, para Adrien el tiempo disminuyó en un significado negativo, así que para él, era más que el momento actual, se sentía que había pasado más tiempo.
"So now I'm sitting in the dark
Missing the light that you brought to my life
and it just ain't fair
To reach you I swear"
Estaba sentado en el vestidor, las luces estaban apagadas ya que nadie más estaba ahí. El break se había terminado, lo sabía pero no le importaba. Escuchó las gotas de lluvia caer, golpeando la ventana ligeramente e imaginó lo bien que le haría acurrucarse con Marinette, mirando juntos la lluvia caer.
Maldición, estaba tan casando.
Muy cansado.
¿Cuánto más soportaría esto?
"I' rather have a rainy day with you
than see the sunshine alone
Or have a hundred days of winter with you here in my arms
I'll be your shelter from the storm
just to have you by my side
If we could meet now
if we could meet now"
—¿Qué estás haciendo aquí en la oscuridad? —dijo Alix con voz suave y preocupada. Podía entender perfectamente al chico. Cada día la situación empeoraba. Primero el accidente de Marinette, luego lo del enfermero, luego la prensa y ahora incluso los fans...
Colocó una mano en su hombro, transmitiéndole sin palabras que no estaba sólo.
—Tu pelea es nuestra pelea, así siempre ha sido y así será.
Adrien alzó la mirada y sus ojos, los cuales se habían adaptado a la oscuridad, vieron claramente la expresión de Alix. Eso hizo que su corazón se apretara debido a lo egoísta que estaba siendo. Preocupando a los demás, haciendo que los demás sintieran pena por él. Era tan patético. Tenía que mostrar fuerza, no podía permitir que el humor de su preciada amiga decayera, así que solo sonrió y abrazó a Alix.
—Gracias, Alix.
Cuando se distanciaron, tomó el brazo de su amiga, jalándola hacia la puerta, fingiendo que estaba animado nuevamente, aunque no podía engañar a Alix, ella lo conocía bastante bien.
—¡El escenario nos está esperando~!
「༻ ༺」
—Marinette —Chloé susurró suavemente, su voz estaba temblando un poco. Estaban esperando, con tantas ganas, que Marinette despertara, pero nunca creyó que sucedería cuando ella estuviera a solas con Marinette. ¡Adrien habría estado feliz de haber estado ahí!
La habitación estuvo en silencio por unos momentos mientras ambas peleaban con sus emociones. Marinette aún estaba comprendiendo que ya podía comunicarse y Chloé estaba tratando de recuperarse del shock.
Si escuchaba a su corazón, abrazaría a su amiga tan fuerte que quizá la lastimaría. Pero estaba tan feliz de que el milagro ocurriera. Solo, se preguntaba una cosa. ¿Ella estaba bien? Era obvio que aún no podía salir de hospital, ya que acababa de despertar. Aún debía estar débil, tal vez ni siquiera podría caminar bien pero ahora mismo estaba muriendo por cumplirle su deseo.
Marinette miró sus alrededores, su sonrisa era hermosa, sus ojos estaban brillando. No podía creerlo, estaba viva nuevamente. Recuperada. Se había liberado de esa angosta caja, de su prisión y ya era capaz de comunicarse nuevamente con el mundo.
Miró sus manos y empezó a mover sus dedos. ¡¡No era un sueño!! La expresión en el rostro de Chloé le dijo eso también: ella estaba de regreso.
Había tantas cosas que quería decir, sobre lo agradecida que estaba, sobre lo feliz que estaba de que ella y Adrien tuvieran tales amigos. El apoyo que recibían era increíble y cada uno fue un paso para que ella abriera los ojos al mundo. Como si estuviera subiendo unas escaleras, cada suceso indicaba un paso y ahora estaba arriba, esperando a que otra escalera llegara.
Las palabras podrían haber salido, como corriente de agua imparable, pero solo dijo una cosa:
—Por favor...vamos. Quiero verlo. —Las ansias de pronto ver a Adrien, como si estuviera a punto de reunirse con alguien a quien admirara se sentía como una niña emocionada. Entusiasmada. Llena de vida.
Cuán verídico era el dicho de; si tu mente es estable y tu humor es feliz, puedes enfrentar los obstáculos del cuerpo.
Pero ella no notó si algo no estaba del todo bien, ya que su cuerpo aún recordaba haber estado por mucho tiempo en cama, sin moverse, y no estaba en su mejor forma.
Le causó un poco de shock a Chloé el ver a Marinette poniéndose de pie como si acabara de despertar de una noche de sueño. De cualquier forma, este no era el caso y ella estaba segura que los doctores no sonreirían y le dirían a Marinette 'ok ya puedes irte', así que Chloé sabía que tenía que cumplir con una tarea. Una bastante difícil. ¿Cómo podría robar a una de las diseñadoras más famosas de París, del hospital sin que nadie lo notara? Eso era algo que debía tener solución en un minuto.
Estaba dividida entre qué hacer, pero su mente aún estaba adormecida debido a los súbitos acontecimientos.
—¿Qué hay de los doctores...? —preguntó cuándo vio la determinación en los ojos de Marinette, los cuales estaban buscando algo en la habitación, sus pasos eran inestables y a veces tenía que sostenerse de algo, pero se erguía rápidamente.
Esta era Marinette y nunca le gustaba mostrarse débil.
—Me encargaré de eso si me prestas tu celular. —Ella sonrió y sus ojos repararon en Chloe con un asentimiento, tomando su decisión. —Bee... me gustaría... usar tu casaca para cubrirme un poco al salir. No quiero que nadie me reconozca. —Su corazón estaba latiendo y la miró con ojos de ruego.
Lo amaba.
Amaba el hecho de poder expresarse, de poder hacer los gestos que le gustaba. Atesoraría esta habilidad, algo que cada persona saludable pasaba por alto.
Ahora ella había sido enriquecido con la experiencia de cómo es cuando la cosa que das por sentado, desaparece en un segundo.
Había aprendido una lección.
Atesorar todo, incluso las más pequeñas, no obviar nada porque uno no sabe lo frágil que puede ser.
Bee miró a Marinette y ella tambaleo, era el único signo de debilidad en Marinette. Vio que Marinette estaba fingiendo que no estaba al tanto de ello. La escena era adorable, ella estaba preparándose como una pequeña niña que estaba esperando a que sucediera lo mejor en su vida.
La rubia sonrió y no dijo nada, solo le ofreció su brazo.
—Puedo caminar sola. —Marinette hizo un puchero, pero cuando dio otro paso, miró a Chloé y aclaró su garganta un poco sonrojada.
—Ehmm... bueno... gracias. —Tomó la oferta de la rubia y se colocó la casaca, dejando la capucha sobre su cabeza, la cual afortunadamente era como mínimo una talla más grande que la suya.
—Debemos ser cuidadosas, Marinette. Estoy segura que sabes que si los doctores se dan cuenta, no podremos salir. —Dijo y Marinette asintió, colocándose mejor la capucha, pero estaba al tanto que no podía esconderse mucho ya que eso llamaría la atención. Chloé arreglo sus cabellos en dos largas coletas, fingiendo que era una chica de menos edad, mientras se acurrucaba al lado de Chloé.
Chloé se tensó un poco y pensó que si Adrien estuviera ahí, ella se ganaría un viaje al hospital y ocuparía la habitación de Marinette, pero solo sonrió. Era parte del juego y sabía bastante bien que Marinette estaba de acuerdo. No era que no atrajera atención, pero esperaba que todo estuviera bien.
Chloé trató de comportarse natural, incluso saludando a las enfermeras en el camino, quienes ni siquiera sospechaban que 'su hermanita', quien estaba aferrándose a ella. Cuando bajó la mirada hacia Marinette, notó que Marinette de verdad podía lucir como una chica menor si quería.
Llegaron a la salida y recibieron el aire fresco, lo cual hizo que el humor de Marinette se iluminara. Respiró profundamente y miró alrededor, la capucha aún la protegía, escondiendo su rostro. Sus ojos estaban brillando. El clima era bueno, aunque el sol no estaba brillando tanto y el viento estaba muy fresco.
Marinette estaba agradecida, aunque la luz estaba lastimando sus ojos, pero de todos modos, se sentía viva otra vez, aun cuando era como si saliera de prisión.
¿Cómo pudo soportar tanto tiempo dentro? No lo sabía.
Pero bueno, las personas siempre soportan más de lo que podrían imaginar. Si están en una situación que creen que no soportarán, de súbito ocurre un milagro y siempre siguen de pie. Y solo en momentos de dificultad, pueden ver quiénes son sus verdaderos amigos.
Chloé estaba agradecida de haber llegado tan lejos, pero se golpeó a sí misma. ¿Y ahora qué? Si tomaban un taxi, estaba segura que no podrían seguir con la fachada de Marinette. Debió haber llamado a Jean y cuando sacó su celular para marcar, un auto cerca de ellas, tocó la bocina. Por una milésima de segundo la rubia pensó que habían sido atrapadas, pero cuando miró en dirección del sonido, vio al amable hombre sonriéndoles desde la ventana, ondeando la mano. Un peso dejó a Bee y llevó a Marinette al auto.
Cuando entraron, Chloé respiró profundamente.
Huh, ha sido una coincidencia, gracias señor Jean, nuevamente me salvó.
¿Cómo era que siempre estaba a tiempo en los lugares indicados? Si no fuera porque estaba sucediéndole a ella, tal vez Chloé no creería que fuera posible.
—Sabes, los ángeles están del lado de las personas buenas. ¿Alguna vez has pensado que te cuidan desde arriba?— la suave sonrisa hizo que los ojos de Chloé se abrieran un poco, pero en cuanto sintió a Marinette moviéndose en su sitio, su cadena de pensamientos se perdió y su atención estuvo totalmente en ella. Era un poco extraño para Chloé. Estaba sentada al lado de Marinette, quien estaba viva nuevamente.
—Me ves como si fuera un fantasma. —Marinette la miró y rió, sus ojos aún estaban brillando. Era algo bueno el poder comunicarse nuevamente con el mundo. Jean miró por el espejo y sonrió.
—Me alegra que estés bien Marinette. Siempre supe que regresarías, usted es bastante fuerte.
Marinette le sonrió y miró por el espejo para atrapar su mirada.
—Muchas gracias. Maestro Fu. —Dijo educadamente y estuvo agradecida de que pudiera hablar con libertad para tener una pequeña conversación con él.
—¡Momento! ¡¿Eres Fu?! —Chloé grito. —¡¿Cómo?! ¡¿Eh?!
—Fu puede hacer esto Bee, siempre ha podido... disfrazarse así, solo que lo mejoro. —Dijo Marinette y Fu asintió.
—Tardaste en notarlo, Queen Bee. —Fu soltó una risita.
—¡Y una mierda! ¡Bien podías haberme dicho! ¡Esto es ridículo, totalmente ridículo! —Chloé refunfuño mucho.
—¿Cómo estas Marinette? —Pregunto Fu ignorando los murmullos de Chloé.
—Bien, saben, escuché todo lo que las personas decían, pude sentir todo lo que hacían. Era solo como si estuviera paralizada. Era horrible, pero al mismo tiempo me enseñó muchas cosas, —suspiró, pensando en los eventos pasados y eso le hizo tener más ganas de ver a Adrien.
Las palabras se atascaron en Chloé mientras la escuchaba. Ella siempre se estuvo preguntando si Marinette era capaz de escucharlos o si reconocía sus alrededores mientras estaba en coma. Y aun cuando estaba jugando con las opciones, tal vez ese era el caso, no habría pensado que ella de verdad escuchaba todo y vivía los sucesos como si estuviera con ellos. Debía haber sido bastante difícil y a veces tal vez también aterrador.
—¡Oh! —Marinette giró hacia la rubia, sacándola de sus pensamientos, parpadeando con mirada interrogante. —¿Me prestarías tu celular y darme el número del hospital? —pidió con ojos de cachorro e hizo que Chloé sonriera y cediera a su pedido.
Después de que Marinette se disculpara cientos de veces por el teléfono con el doctor y prometiera regresar en cuanto hiciera lo que tenía que hacer, ella le devolvió el celular a Chloé. Claro, fue regañada, pero su doctor era una persona amable. Marinette se convenció que si aún se sintiera muy mal, no habría podido salir de la cama. Tal vez el shock de que ella había sido capaz de hacerlo, hizo que el doctor cediera. Pero de todos modos, hizo que ella le prometiera que se cuidaría y que regresara en cuanto pudiera.
El corazón de Marinette latió de prisa, incrementando más cuando estuvo cerca del hall del desfile.
Aún tenía que estar apoyada de Chloé, de cuando en cuando, pero era lo terca suficiente como para intentar caminar por su cuenta la mayor parte del tiempo. Su cuerpo aún estaba débil, tenía que admitirlo, pero no le importaba. Chloé estaba ligeramente divertida sobre lo persistente que Marinette podía ser e imaginó la forma en la que Adrien sería domado. Eso la hizo sonreír e incluso tuvo que reprimir una risa. ¡Menuda imagen!
Marinette estaba muriendo por ver a Adrien, así que puso en marcha su plan haciendo que los ojos de Chloé casi se desorbitaran.
—¿Quieres qué?
—Por favor, Bee, ¡por fa~! —usó su táctica de 'ojos de cachorro' y era condenadamente irresistible. Chloé entendía que Marinette tuviera energía y estuviera feliz, pero estaba saliendo con planes que ella no podía seguir. La razón por la que nuevamente soltó un suspiro y asintió, era porque entendía a Marinette.
Después de tanto tiempo de espera, era natural que Marinette estuviera impaciente. No estaba siendo molesta, ni pesada, estaba como debería, pero la pasión hacia lo que quería estaba flameando por dentro y notaba en sus alrededores también.
—Pero por favor, al menos hazlo de la forma en la que él no te vea, sino se alocará y nadie sabrá lo que podría pasar... por decir lo menos... por eso... por favor... —Chloé se rascó la cabeza explicando y Marinette solo sonrió. No podía evitarlo, quería ver a Adrien trabajar.
Los alrededores del hall estaban vacíos. Los fans estaban disfrutando del desfile y eso podía escucharse desde afuera. Mientras se acercaban a la entrada, Marinette aún estaba escondida, Chloé nuevamente se preguntó si era buena idea o no. Dejar que Marinette fuera a solas a la audiencia para ver el desfile, aún si solo era un poco, era tan 'no Marinette', pero... era entendible bajo las circunstancias.
—Lo siento, pero... —dijo el staff que estaba en la puerta, pero su voz cesó. Había veces en las que los alocados fans, quienes no podían conseguir tickets, iban y causaban caos durante el concierto. Y por una milésima de segundo, la chica del staff no reconoció a las personas frente a ella. Creyó reconocer a Chloé, pero pensó que solo era un buen disfraz, pero cuando Marinette se quitó la capucha, la chica jadeó. Eran reales.
—Podemos entrar, ¿cierto? —Marinette preguntó con una sonrisa y la chica solo asintió, aun mirándola con ojos bien abiertos. Era obvio que no la regañarían, ya que era Marinette a quien estaba dejando entrar. Sin ticket, pero bueno. Ella era la diseñadora, así que solo se hizo a un lado para dejarla pasar.
—Por favor no lo comentes en twitter o en otro lado, ¿sí? —dijo Chloé y la chica solo asintió. Cuando entraron, el resto del personal tuvo la misma reacción y no trataron de detenerlas. Cuando Marinette se puso al lado de uno de los del staff cerca del escenario, estando cubierta por la capucha y también por el abrigo de Chloé, casi infarta al hombre.
Marinette le indicó un 'sh' y el chico apartó la mirada. ¿Estaba viendo a un fantasma o era la verdadera Marinette Dupain-Cheng quien estaba a su lado?
Era la última parte, era obvio. Marinette estaba perdida en la sensación de calidez al mirar a Adrien y a sus modelos, incluso podía ver a Nino desde arriba de su zona de Dj. Durante mucho tiempo, no había sido capaz de ver sus rostros, de hablarles, de salir con ellos... ahora sabía que apreciaría cada pequeña conversación con estos chicos, quienes eran preciados para ella. Su corazón latió rápido y sus ojos se aguaron un poco debido a la felicidad mientras miraba a Adrien. Empezó a temblar un poco debido a las emociones apiladas dentro de ella al ver a Adrien caminar como si fuera la primera vez, como si lo viera como su Idol, como si su sueño se hiciera realidad.
Ella estaba ahí, y tan pronto como la canción terminó, pudo ir al backstage. Sentía que podía perderse en esos verdes ojos y aferrarse a esos fuertes brazos por toda la eternidad. Adrien se veía tan guapo, pero tan cansado al mismo tiempo, y eso lastimaba el corazón de Marinette. El chico había pasado por mucho y ella esperaba que pudiera sanar su corazón, esperaba poder darle felicidad.
La canción estaba por terminar cuando Adrien abrió los ojos y la miró directamente a ella. Sus miradas se encontraron y Marinette vio que Adrien casi deja de caminar. Uhh, esto era justo lo que Chloé le había dicho que evitara. Debía evitar no ser vista. ¿Cómo era que Adrien sabía a dónde mirar? Era el lazo entre ellos, ¿no?
Marinette apartó la mirada y tan rápido como sus piernas se lo permitían, fue por el pasillo en donde Chloé estaba esperándola, atrapándola y evitando que cayera.
—¿Todo bien Cheng? —preguntó preocupada y Marinette solo asintió.
—Sí. Y ahora... llévame con él.
「༻ ༺」
Adrien no podía quitarse esa imagen de la cabeza. Juraba haber visto a Marinette, pero claro, al regresar al vestidor, no había nadie. Era la segunda vez en ese día y eso estaba empezando a enojarlo. Ya se había vuelto loco, ¿no?
Ya estaba imaginando a Marinette en todos lados. Estaba feliz de que hubiera sido la última parte, no estaba seguro de haber podido seguir modelando. Necesitaba calmarse. Era una vida alocada, con alocadas cosas, esperando por cosas inciertas, solo... esperando cada día.
¿A dónde lo llevaría? ¿A un hospital mental?
Pero cada vez decía que estaba bien, que siempre podría enfrentar los siguientes obstáculos y no se derrumbaría. No lo haría ahora tampoco. No se detendría y no perdería la fe sin importar lo difícil que era el camino. No lo haría.
Regresó al backstage y pasó de largo a todos sin decir nada. Sin saludar, sin asentir, sin hacer absolutamente nada, solo iba con una expresión enojada, como si nadie estuviera ahí. ¿Con quién estaba enojado? Con él mismo. Cuando pasó de largo, Alya quiso detenerlo, pero Alix la sujetó, evitando que lo hiciera, mientras movía la cabeza antes de mirar con tristeza a Adrien, quien entró al vestidor.
Pronto, Nino, Luka y Kim llegaron a donde estaban ellos y el moreno, suspiró. Todos estaban más y más desesperados con los días y sin importar lo mucho que trataban de negarlo, estaban empezando a sentirse cansados. Estaban preocupados por Adrien, pero también por Marinette. Aunque tenían la fe, de verdad querían que ese día llegara pronto. Por el bien de todos.
—Todo estará bien. —Escucharon una voz viniendo detrás de ellos y Alya suspiró. Cuántas veces habían escuchado esa frase y estaba segura que Marinette también estaba pensándolo... si tan solo supiera lo que estaba pasando.
—Sí, eso habría dicho Marinette. —Dijo, aun mirando en dirección del vestidor, pensando profundamente, sin darse cuenta que los demás habían girado en shock. Ante la risa que escuchó, viró la cabeza de súbito, sin creer lo que sus ojos veían.
Se sintió un poco paralizada, su mano estaba temblando. Los demás compartían la misma sorpresa y sentimientos ya que solo podían estar ahí, mirando con el mentón hasta el piso.
¿Esto era real?
La compañera de batallas, la amiga a la que habían extrañado, Marinette Dupain-Cheng estaba de pie al final del pasillo, no lejos de ellos, luciendo tan elegante y hermosa como siempre. Su calmada aura llenaba sus corazones y los chicos pelearon con sus lágrimas. Siempre tenían una inexplicable sensación de cuidado cuando Marinette estaba cerca.
Cuando sus miradas chocaron, Dios sabe cuánto tiempo pasó, los recuerdos los inundaron, todo por lo que habían pasado, todos los momentos en los que solo habían podido verla durmiendo, atrapada en sus propios sueños y mente.
Los ojos de Marinette brillaron de felicidad, con sentimientos de agradecimiento. Era visible el temblor en su cuerpo debido a las emociones reprimidas. Quería estallar en lágrimas de alivio. Podía verlos otra vez. Les diría todo, les diría que escuchó cada broma, cada palabra que le dijeron, cada aliento.
—Hey, les traje un regalo. —Chloé giró también en el pasillo y guiñó un ojo, su corazón se llenó de calidez cuando vio la reunión. Al menos el equipo ya estaba completo otra vez. Estaba segura que este accidente, sin importar lo terrible que había sido, tendría buen efecto en sus vidas. Pero si Adrien empezaba a escribir canciones cursis una tras otra, lo golpearía, pensó sonriendo.
Kim fue el primero en recuperarse del shock y corrió hacia Marinette con una sonrisa más grande que la de siempre.
—¡Marinette~! —dijo pero fue halado hacia atrás por Alya, quien sonrió. Al mismo tiempo sus ojos estaban brillando con lágrimas contenidas.
—Yo primero, soy su mejor amiga.
Marinette rió. Sus compañeros jamás cambiarían. Habían regresado al humor que siempre habían tenido antes del accidente. Pero dentro de ella, sabía que su grupo siempre fue algo especial con fuertes lazos entre ellos, ayudándose cuando lo necesitaban. Uno siempre conoce a sus amigos cuando está en necesidad. Y estos chicos, eran personas en quienes siempre podía confiar.
Antes de que cualquiera llegara a ella, Chloé se colocó en frente como si fuera su escolta y sonrió.
—No, primero Adrien.
Alya sonrió y le indicó a los demás que corrieran y sacaran a Chloé del camino, pero claro de una forma amical.
—Si dejamos que Agreste lo haga, entonces nadie tendrá oportunidad de abrazar a Marinette ¡¡jamás!!
—Es cierto. —Chloé fingió pensarlo, pero luego se alejó y dejó que Marinette saltara a los brazos de sus compañeros. Estaba sonriendo y abrazó a todos, riendo cuando Kim dijo: '¡abrazo de grupo!'.
Cuando se calmaron y dejaron de abrazarse, el corazón de Marinette dio un salto.
El momento había llegado... por fin vería a Adrien.
De súbito empezó a sentirse un poco nerviosa y su corazón estaba latiendo más rápido de lo que pensó. ¿Cómo entraría al vestidor? ¿Qué debería decir?
Alya lo notó y palmeó su hombro, sonriendo antes de guiñar.
—Yo me encargo, yo haré de la presentadora. —Aclaró la garganta y abrió un poco la puerta sin tocar, viendo al deprimido Adrien de pie frente a la puerta.
—Agreste, hay una fan que quiere verte. —Adrien escuchó la puerta y no ayudó a que su humor mejorara. Estuvo un tanto sorprendido que Alya haya dicho algo así. ¿Qué era? ¿Una broma?
Al ver ninguna reacción, Alya abrió un poco más la puerta, pero solo asomándose, viendo a Adrien mirando fuera de la ventana, sin estar de mejor humor.
—Agreste, esta fan tiene muchas ganas de verte. —Su voz era seria pero con ruego y un poco de burla. Se sentía malvada, pero bueno, estaba segura que Adrien lo olvidaría en cuanto viera a su 'fan'.
—No me jodas, Alya. —Adrien bufó, suspirando enojado. ¿Qué pasaba con ellos? Ellos siempre respetaban su humor. Sin hacer bromas tontas, sin hacer nada que lo deprimiera aún más. Sabía que últimamente andaba de un humor de perros, pero no podía evitarlo. Y esto era simplemente... nada divertido.
—Pero Agreste...
—Dije; ¡no me jodas! No me importa si es una fa.. —Adrien empezó a decir pero su voz murió en su garganta cuando escuchó la voz que lo interrumpió. Sus ojos se abrieron grandes, aún mirando la ventana y cuando vio por el vidrio, se reflejó a una chica cuya belleza brillaba. No se atrevió a girar, los segundos se sintieron como si fueran años, décadas.
—Oh, ¿entonces no quieres verme? —fue la oración de una familiar voz que lo dejó mudo. Marinette encontró su valor y peleó con su nerviosismo. Adrien lentamente, muy lentamente, giró por encima de su hombro. Sabía que si esto era una ilusión o un sueño otra vez, no podría tolerarlo más, estaría muerto.
Jadeó cuando giró abruptamente, sus manos estaban temblando, su corazón se aceleró y su garganta se apretó. Sus ojos se aguaron y pensó que había caído inconsciente debido a la sobrecogedora emoción; felicidad.
Por fin, aquí estaba, Marinette, de pie frente a él, cerca de la puerta, su cabello estaba largo, halado hacia atrás en dos coletas, pero dejando que algunos mechones cayeran, enmarcando su rostro. Adrien estaba hipnotizado, no podía moverse, abrió la boca para hablar pero nada salió, su mente era un desastre, aún no podía entender lo que estaba pasando. ¿Podía ser real? Había soñado tantas veces con esto, no era otra ilusión ¿verdad?
Vio a Marinette sonriéndole cariñosamente, con cálidas emociones en sus profundos orbes azules, las cuales brillaban de felicidad, brillaban debido a la capa de humedad... ¿lágrimas? Adrien supo su respuesta en unos segundos, supo todas las cosas que antes no había sabido. Sabía que sus ojos reflejaban lo mismo.
¿Cuánto tiempo pasó mientras estuvieron ahí de pie? No lo sabían. No les importaba.
Todo lo demás se desvaneció, solo los dos existían.
Adrien estaba temblando y la vio tratando de controlar sus emociones.
Entonces, con un súbito movimiento, Marinette rompió el hechizo y Adrien sintió que su propio cuerpo recibía en sus brazos a la chica.
La sostuvo con fuerza y sintió que su abrazo era regresado. Ella era el amor de su vida, a quien creyó había perdido para siempre, la chica por la que había peleado por tanto tiempo, pero que valió la pena mantener la fe, valió la pena esperar y no rendirse.
El agradable aroma de Marinette lo llenó y enterró la cabeza en los cabellos de ella, sollozando, sus lágrimas se mezclaron con los suaves cabellos.
—Marinette... Marinette... —Adrien lloró, repitiendo el nombre una y otra vez, abrazándola con fuerza, tanto que podía llegar a ser incómodo para ella, pero no podía controlarse.
Pero Marinette no estaba incómoda. Abrazó a Adrien tan cerca como pudo, dejando que la calidez la llenara completamente, haciéndola sentir viva otra vez.
Esta calidez... la había ansiado por tanto tiempo. Tal vez la vida era dura, traía muchos obstáculos para enfrentar, pero definitivamente valía la pena vivir. Y a veces las cosas duras eran necesarias para abrir los ojos de las personas. Para hacerles darse cuenta de las cosas, para decirles 'hey, la felicidad está más cerca de lo que piensas, solo mira alrededor. Hey, ¿no está a tu lado?' las personas vivían con los ojos abiertos a todos... ¿pero de verdad estaban abiertos?
—Adrien...
Marinette enterró la cabeza en el cuello de Adrien, bebiendo la cómoda esencia, presionándose contra el pecho e inmediatamente sintió cuán protectores eran los brazos que la rodeaban, llenándose de salvedad. Sus lágrimas cayeron en silencio, abrazando a Adrien tan fuerte como podía, pero no dijo nada por unos momentos.
No necesitaban palabras, se sentían conectados. La sensación de ser solo la mitad de una persona, de vivir el día a día sin rumbo aun recorriendo las metas, de vivir una vida aun cuando se sentía la falta de algo... acababa de desaparecer.
Les tomó un rato hasta que se calmaron, hasta que pudieron aflojar el agarre, pero sin soltarse del todo. Adrien alejó su rostro del cabello de Marinette, al mismo tiempo que ella alzaba la cabeza. Sus miradas chocaron y ambos danzaban el mismo baile de innegable afecto y calidez.
—Ya veo... no has cambiado, aún sigues siendo un gatito llorón, Agreste. —Marinette susurró juguetonamente y escuchó que Adrien daba una risa suave, una que no sonaba falsa. Adrien ya casi había olvidado cómo no fingir sus sonrisas.
—Tú tampoco has cambiado... aún eres tan hermosa como siempre, My Lady, aunque tu cabello ha crecido. —Bueno sí, en el hospital no se lo habían cortado. Adrien llevó su palma a la mejilla de Marinette secando sus lágrimas suavemente mientras que la otra aún descansaba en la cintura de ella. Vio que Marinette se inclinaba en el roce, cerrando los ojos, dejando salir un suave suspiro mientras sus labios se curvaban en una sonrisa. Adrien trató de tatuar la escena. De quemarla en su corazón. Su Marinette estaba despierta, aquí con él... sosteniéndolo y aparentemente amándolo tanto como él amaba a Marinette.
Esos perfectos labios... Adrien se inclinó más cerca. Había soñado con esto por mucho tiempo.
¿Podría cerrar la distancia sin tener que temer perder a Marinette debido a ello?
La verdad era que... ya no habían temores... ya no habían más preocupaciones... esa parte de su vida había terminado y ya podía cerrarla, podía virar la hoja y empezar nuevamente... una completa y pura, solo escrita con amor y felicidad.
—Sé que debí habértelo dicho antes... mucho antes... pero ahora no me contendré más... no estaré más en negación... de esto es de lo que estoy más seguro... —Adrien susurró, tocando su frente con la de Marinette. —Te amo Marinette. Te amo más que a nada en el mundo, más que a mi propia vida. —Dijo Adrien con voz quebrada, quería ser determinado pero la felicidad que sentía hizo que su voz temblara.
—Lo sé Adrien... lo sé todo... yo estaba contigo todo el tiempo. Yo también te amo, nunca he dejado de hacerlo. —Marinette respondió, su voz era suave y llena de amor.
Este era el momento en el cual ambos no podían seguir conteniéndose. No había razón para hacerlo.
Marinette cerró los ojos y segundos después los suaves y temblorosos labios del rubio descendieron sobre los suyos, tocándolos con tanta emoción que cegó sus sentidos. Este era el momento más feliz de su vida, pensó Marinette. Ahora podía responder, ahora podía hablar, podía expresar sus sentimientos, podía... mostrarle a Adrien que sentía lo mismo.
Su beso era gentil y lento lleno de amor y ninguno quería terminarlo. Marinette abrió los labios y recibió la húmeda lengua de Adrien, empezando a moverla en un amoroso baile.
Sus manos rodearon el cuello de Adrien mientras sentía que el rubio apretaba las suyas en su cintura.
'No necesitas preocuparte, Adrien... nadie me apartará de tu lado, nadie nos separará jamás, lo hiciste bien. Peleaste orgullosamente y ganaste.'
—Woo~— escucharon la voz de Chloé viniendo de la puerta en cuanto el beso terminó. Tenía un tono de diversión pero a nadie parecía molestarle. Adrien sentía que no podía dejar a Marinette, así que solo alzó la cabeza y miró a Chloé. Marinette tenía la misma cadena de pensamientos, no quería apartarse de los brazos de Adrien, por ello, solo descansó la cabeza en el pecho del rubio, mirando a su manager desde ahí, con los brazos aun sosteniendo fuerte a Adrien.
Chloé podría haber llorado de felicidad. Al menos, las cosas estaban como se suponían que debían. Por fin después de tanto, la vida de Adrien estaba en el camino correcto, el sufrimiento había terminado.
—Pienso que una nueva era en el equipo empezó, pero hey, ¿o sea que desde ahora tendremos que acostumbrarnos a esto? —Alya bromeó, señalando al par que aún estaba abrazado. —Me volveré millonaria con las fotos Ladynoir. Solo imagínenlo. —Presionó más su broma y guiñó un ojo.
Fue ignorada por la pareja y sujetada por el borde de la ropa por Nino, quien la sacó de la habitación. Chloé era la única que se quedó con ellos, y aunque quería darles tiempo a solas, sabía que debían regresar pronto al hospital.
Todo se sentía tan correcto, ver a Marinette enterrando el rostro en el cuello de Adrien mientras que lo sostenía con fuerza, tanto que Chloé se sintió culpable de tener que romper el ambiente, pero tenía qué. Sin muchas ganas, dio un paso más cerca y atrajo la atención al hablar.
—Marinette, tienes que regresar al hospital como lo prometiste. —Dijo ligeramente, viendo que Marinette solo asintió contra la piel de Adrien, aún aferrada a él como si fuera su último día en la Tierra. Como si temiera que los volvieran a separar. Era una escena conmovedora y bastante cálida para Chloé. Ya no tendría que ver a su amigo todo descorazonado y estaba agradecida por ello.
Las palabras de Chloé calaron en Marinette y supo que debía cumplir su promesa, no podía seguir siendo infantil. Estar fuera de la cama después de tanto tiempo, la hizo sentir bien pero tenía que admitir, se sentía un poco cansada. Pero al mismo tiempo se sentía como nunca antes se había sentido en su vida. Tan cálida, tan segura, tan amada.
Adrien miró a Chloé, sus brazos aún estaban aferrados a Marinette, pero aflojó el agarre después de escuchar sus palabras. Su mejor amiga tenía razón. Lo más importante ahora era dejar que Marinette tuviera el apropiado cuidado médico y el descanso. Ya tendrían mucho tiempo para disfrutar de la cercanía del otro desde ahora y Adrien se juró que la protegería para siempre. Sonrió mirando a su novia con ojos cálidos, hablando con voz conciliadora.
—Iré contigo.
Los ojos de Marinette brillaron, asintiendo. Aún era tan increíble para ella el poder responderle a Adrien.
—Iré después de ustedes, tengo que hacer algo primero. —dijo Chloé y les indicó la puerta. —Ok, tortolitos, es tiempo de salir de la jaula.
Después de que Adrien y Marinette estuvieron dentro del minibús, el cual tenía lunas polarizadas. El auto partió pasando a los fans, quienes no tenían ni idea de quien estaba ahí, que estaban frente a la zona de parqueo. Chloé usó el backstage para salir.
Los fans estaban ya de camino a la estación, no muchos vivían cerca del hall, así que ella la tuvo fácil para irse sin ser notada, y claro, usando sus hoodies.
Fue a la zona de parqueo, buscando el taxi. Le había dicho al hombre que en caso de emergencia estuviera ahí hasta que él regresara, claro pagaría por sus servicios, pero sin importar cuánto lo buscaba, el taxi amarillo no estaba por ningún lado.
Chloé quería agradecerle, pero parecía que tenía que buscar otra forma. Fu seguro tenía una buena razón para no haber esperado y Chloé lo aceptaba. Todo estaba bien así que no necesitaba de sus servicios en el momento.
Hasta que noto algo... Ni Pollen, ni Tikki ni el ruidoso de Plagg salieron en ningún momento.
¿Dónde estaban?
—Hey. —Chloé escuchó una voz detrás de él. Giró y vio al resto sonriéndole.
—No era justo que quisieras ir sola al hospital después de Marinette y Adrien. —Alya sonrió y tomó el brazo de la rubia, jalándola con el grupo hacia donde otro minibus estaba esperándolos.
—¿Vieron a Pollen o alguno de nuestros Kwamis? —Al fin pregunto la rubia, todos negaron y al fin notaron que ningún Kwami estaba ahí.
—¿Se fueron, sin despedirse? —Pregunto Alya con tristeza.
—No tienes que despedirte nunca de un amigo ¿no? —Alix dijo poniéndose sus audífonos sin mirar a los chicos que estaban en silencio y desconcertados. —Los volveremos a ver, créanme que lo sé. Soy la guardiana del tiempo después de todo. —Guiñó un ojo y todos les sonrieron.
—Gracias Chicos, gracias por todo. —Dijeron al unísono mirando por la ventana, se volverían a encontrar...
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En el hospital, el doctor examinó a Marinette y le recomendó que se quedara una semana más, pero Marinette prometió que se cuidaría y trató de persuadirlo para que la dejara ir a su casa. Primero el doctor estaba necio, no lo permitía, pero después de que Marinette dijera que tomaría toda responsabilidad y que sus exámenes mostraban que se encontraba bien, logró sacarle un 'sí'.
Adrien le aseguró que él personalmente cuidaría a Marinette y claro, también sus padres. La única condición del doctor fue que si Marinette no se sentía bien, entonces regresaría y se quedaría un tiempo.
—¿Y ahora quieren que los dejemos a solas? —Alya fingió un puchero cuando el par estuvo por irse del hospital, justo cuando todos llegaban.
—Prometo que podrán pasar tanto tiempo como quieran con Buginette después de que regresemos. —Adrien trató de salir lo más rápido posible, no podía esperar decirle a la familia de Marinette que su hija estaba de regreso. Su corazón se aceleró al pensarlo.
—Cuidado, tomaré eso como una promesa, Agreste. —Alya sonrió y le guiñó un ojo a Marinette, quien rió. —Tanto tiempo como yo quiera. —Dijo con voz de diversión la cual gritaba un obvio reto, pero Adrien tenía la cabeza en la reunión que tomaría lugar.
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El corazón de Marinette estaba latiendo rápido en su pecho cuando estuvieron de pie frente a la puerta de su casa. Por cuánto tiempo había esperado por esto, ver a su familia con su pareja a su lado, tener aceptación plena y entendimiento. ¿Su padre seguiría siendo amable ahora que los viera juntos?
—¿Lista? —Adrien le sonrió y la tomó de la mano por unos segundos, apretándola.
El timbre sonó en la residencia y Marinette tembló ligeramente, sosteniendo la mano de Adrien con fuerza, esperando a que la puerta fuera abierta. Sus latidos eran rápidos sabía que pronto vería a su familia, tal vez no podría reprimir las lágrimas. Los amaba tanto y ella los había lastimado.
Escucharon los pasos haciéndose más cercanos, y el click de la puerta cuando la vieron abrirse. Contuvieron el aliento.
Gina abrió la puerta completamente y el casco de motociclista que tenía en la mano, cayó.
Gina miró a su nieta con ojos bien abiertos, sus labios temblaban y no podía decir nada.
Ambas estuvieron viéndose por varios minutos, ambas sin poder hablar debido a la felicidad. Gina fue quien rompió el hechizo y saltó a los brazos de Marinette, llorando, sosteniéndola lo más fuerte que podía.
Adrien sintió que su corazón iba hasta el cielo, era conmovedor, había deseado tanto devolverles a la familia la integrante faltante. Sabía que él no era la causa del accidente pero dentro de él se sentía culpable y responsable por lo que pasó.
Ver todo desde el lado correcto era lo mejor del mundo.
Entró a la casa y vio a Sabine acercándose a ellos. De la forma en la que él estaba de pie, bloqueaba la vista de Marinette y su abuela, así que la señora solo lo vio a él.
—Oh, Adrien, ¿qué sucedió? —preguntó un poco preocupada y fue entonces que el rubio se dio cuenta que Sabine aún no había visto a Marinette. Con sonrisa amable y ojos ligeramente húmedos, se hizo a un lado lentamente revelando a las dos que aún estaban abrazadas.
Sabine colocó una mano en sus labios y el placentero shock hizo que liberara todo su estrés en un mismo instante, haciendo que las lágrimas cayeran por su rostro.
Su hija estaba en casa. Había estado esperándola tanto, siempre rogaba porque esto sucediera, y ahora por fin era real, ¿o era solo una ilusión? ¿Un sueño? ¿Una alucinación debido a que era lo que quería ver?
—Mari...nette... —dijo, temblando como una hoja y Adrien caminó para apoyarla, sonriéndole cálidamente, su corazón saltaba de felicidad. Marinette soltó a su abuela y corrió a los brazos de su madre, acariciando su espalda mientras ella lloraba.
Marinette fue capaz de reprimir sus lágrimas y estaba hundiéndose en la calidez del abrazo de su madre. No dijeron nada en unos instantes, no había necesidad de hacerlo.
Marinette recordó la última vez que se habían abrazado así. Había sido hace tantos años. Se prometió que pasaría más tiempo con su familia desde ahora
—Regrese... Mami... —susurró, aun sosteniendo a la mujer que le dio la vida, tratando de transmitirle el agradecimiento que sentía, dejando que una terca lágrima bajara.
—Bienvenida... Marinette... —dijo Sabine, aún en shock como para hablar normal.
Gina se colocó al lado de Adrien y lo abrazó amicalmente. Y pensar lo mucho que había odiado a Adrien en ese entonces... nunca habría imaginado que estaría tan agradecida con él, pero todo había sido un malentendido y Gina estuvo feliz de que todo hubiera sido aclarado. Su nieta, su estrella, merecía a alguien que la cuidara como lo hacía Adrien.
Adrien recibió el gesto y miró el casco. Estaba seguro que le pertenecía a Marinette y que Gina lo atesoraba como si fuera de oro.
—Gracias señora Gina, aún estoy agradecido por su ayuda. Gracias. —Dijo Adrien, recogiendo el casco y dándosela a la mujer, quien lo aceptó con una sonrisa.
—Y yo tengo que agradecerte por mantener tu promesa de traer de regreso a mi niña. — Gina sonrió, sus ojos reflejaban su sentir.
—Sabine, no encuentro mis llaves. —Escucharon la voz de Tom viniendo desde afuera con Rolland y Wang.
—Tom estoy seguro que debe estar en la bolsa. —Dijo Rolland con tono impaciente.
—Tengo frío, ¡date prisa! —la queja se escuchó y Marinette rió. Desde adentro, el cerrojo estaba puesto y aún si encontraran su llave, no podrían entrar.
—Yo lo hago. — Dijo Marinette y con una gran sonrisa corrió a la puerta, abriéndola y viendo a su padre, abuelo y tío prácticamente metidos en la bolsa de compras, en plena competencia de quien encontraría primero la llave. Ninguno de ellos notó que la puerta había sido abierta.
—Pues ya la abrí~ —Marinette canturreó, esperando la reacción con el corazón latiéndole a lo loco. Abrir... sí, otra puerta se había abierto. Primero, la puerta a la vida, ahora la puerta de la casa de su amorosa familia.
Los tres hombres alzaron la cabeza y Tom tuvo que sostenerse para no caer. El mundo dejó de girar mientras padre e hija estaban mirándose a los ojos. Había miles de palabras en sus mentes, las cuales querían decir, pero ninguna salió de sus labios. En lugar de eso, llegó un fuerte abrazo, mientras que la bolsa de compras era olvidada en el piso cuando el padre sostuvo a su preciada hija, tratando de entender la situación.
—Estás... asfixiándome... —dijo Marinette peleando nuevamente con las lágrimas y riendo un poco.
Rolland y Wang estaban viendo la escena con las bocas abiertas, pero cuando se recuperaron de la sorpresa gritaron:
'¡Marinette!' y pronto Marinette fue envuelta en otro abrazo, de pie en el medio y tratando de respirar entre risas. Recibía tanto amor que se sentía en el cielo. Sentía como si el destino quisiera recompensarla por todo el tiempo que perdió.
Pronto, estuvieron sentados alrededor del comedor.
No había necesidad de preocuparse, Marinette se dio cuenta que su padre recibió a Adrien y que ya lo trataba como uno más de la familia. Era tan agradable y tan difícil de creer. La situación de la cual las personas decían: demasiado bueno para ser cierto.
Pero era real, después de todas las cosas crueles por las que habían pasado, parecía que tenía un final agradable. Estar en coma y tener que pasar por tanto dolor y preocupación, habían hecho que Marinette disfrutara más de la vida, las pequeñas cosas, así sea solo una charla o cena. Disfrutaba ser libre.
—Ha sido un largo día, ¿estás bien? ¿No estás cansada? —Adrien preguntó preocupado cuando se dirigieron a la habitación de Marinette y ella trastabilló casi cayendo.
—Estoy bien, Adrien. —Marinette le aseguró a su pareja, recostándose en él, caminando mientras los brazos de Adrien la apoyaban tomándola de la cintura. No se sentía enferma, solo que su cuerpo aún estaba débil. De hecho, estaba segura que era casi un milagro el que pudiera haber salido de la cama, sobre todo caminar tanto, pero estaban rodeados por tantas cosas irreales que no pensó más en ello.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando Adrien la cargó y ella gritó sorprendida, pero luego rodeó el cuello del rubio, sosteniéndose con fuerza, acurrucándose en su hombro.
—Hey hey, si vas a actuar así de adorable, no estoy seguro de dejarte dormir. —Adrien advirtió con una sonrisa malvada y besó la cabeza de Marinette.
—Oh~ ¡estoy en peligro! —Marinette dijo con ojos traviesos, aunque estaba sintiendo cómo el cansancio robaba más y más su energía.
Adrien no era tonto y no había planeado hacer nada esta noche. Primero, Marinette tendría que reponer sus fuerzas, descansar mucho, dormir mucho y relajarse.
La bajó cuidadosamente sobre la cama y casi se derrite ante la dulce sonrisa que le dio Marinette.
Aún no podía creer que esto estaba pasando, pero no se quejaba. Se colocó bajo los cobertores, tomando a su pareja entre sus brazos, disfrutando la forma en la que Marinette se acurrucaba lo más cerca que podía, descansando el rostro en la curva de su cuello.
—¿Recuerdas la primera vez que dormimos en esta cama? —escuchó que Marinette preguntó riendo y su aliento cosquilló a Adrien.
—¿Cómo Chat Noir con Marinette o como Adrien y Marinette? —Pregunto de forma juguetona. —En ambas te veías tan adorable cuando te acurrucabas en mí, en sueños todo el tiempo. —Recordó. Había sido hace muchos años, cuando aún eran niños. Pequeños e inocentes niños, sin saber lo cruel que podía ser el mundo.
—Eras tú el que se acurrucaba en mí. —Marinette lo miró sonriendo y sus miradas chocaron. Sí, así era como debían ser las cosas. El afecto que se reflejaba en sus ojos, el cuidado por el otro, el amor...era un lazo que muy pocas personas compartían en este mundo.
—Me prometes que... si cierro los ojos, ¿la oscuridad no me llevará? —Marinette susurró en la oreja de Adrien cuando se inclinó más cerca, aferrándose más a él.
—Sin importar qué oscuridad espera, pelearé. Te lo prometo, Marinette. No te apartará. Y nunca podrá. —Adrien acarició las suaves mejillas con sus dedos, haciendo que Marinette se relajara más y suspirara suavemente.
—Me siento tan bien. Gracias, Adrien. —sonrió con los ojos cerrados, sintiendo que estaba recostada en una nube llena de calidez.
—Bienvenida, Buginette. —El rubio se inclinó, dándole un prolongado y amoroso, a Marinette quien acarició los cabellos de Adrien sintiéndose más feliz que nunca.
Ambos sabían que pronto tendrían que enfrentar a Gabriel y al mundo, pero ahora mismo nada importaba, solo ellos mismos.
Se durmieron en un cálido abrazo, deseando que el tiempo se detuviera.
"Deseo que el día en el que tenga que irme para siempre
Sincronicemos nuestros días
El 'nosotros' del ayer quienes estaban empapados por la lluvia
Abrirá las puertas que se conectan con el mañana
Siempre a tu lado, donde sea, profundamente
Con fuerza, sentí nuestras manos, sosteniéndose a la del otro, con fuerza volviéndose uno
Siempre quise decirte 'Gracias'."
「༻ ༺」
Días después, Chloé marcó el número de Fu. Le debía tanto al hombre y sabía que este regalo no alcanzaría para pagar todo el bien que Fu había hecho, pero al menos esperaba que el hombre disfrutara el ticket para el spa más lujoso en París. Con una sonrisa, Chloé sacó su celular y marcó.
—El número que usted ha marcado, no existe. —Escuchó la respuesta de la grabadora y sus ojos se abrieron. Tal vez se equivocó, así que trató pero obtuvo el mismo resultado? ¿Tal vez algo le había pasado a Fu?
Empezó a sentirse preocupada. Sin importar quién era, quien se relacionaba con la prensa frecuentemente tenía pequeños 'accidentes' y Chloé no quería que el hombre fuera la próxima víctima.
Ella no era del tipo que dejaba las cosas de lado y se iba sin haberlo intentado.
No pensó mucho y decidió ir a la compañía de taxi y buscarlo ahí.
Ya que era su único día libre, fue a la compañía y se dirigió a la recepción.
—Buenas tardes, señorita, ¿en qué puedo ayudarla? —un hombre como de 40 años le preguntó, mirándola. Tal como pensó, al hombre no le importó quién era, solo la miró esperando una respuesta.
—Buenas tardes, estoy buscando a alguien que trabaja aquí. Su nombre es Jean Pierre.
El recepcionista la miró con el ceño fruncido y volvió a preguntar.
—¿Está segura del nombre?
Chloé parpadeó y vio el nombre de la compañía. ¿Tal vez estaba en el lugar equivocado? Pero no, el nombre era el mismo.
—Sí, estoy segura. Él me ha ayudado mucho estos días y estoy aquí para agradecerle. Por favor dígame dónde está.
—Jovencita por favor, vaya con sus bromas a otra parte, adiós. —El hombre movió la cabeza y su voz sonó enojada. Chloé empezó a perder la paciencia.
—Mire, si no me dice dónde está, entraré y lo buscaré yo misma. —Su tono rayaba en el enojo.
—¿Dice Jean Pierre? Puedo decirle dónde está. Él era mi mejor amigo, y está en el cementerio. Murió hace dos años en un accidente de auto en un día de lluvia, no hay forma en la que usted lo haya visto, ahora adiós.
Por unos momentos, Chloé solo se quedó de pie ahí, sin poder moverse. ¿Era alguna broma? De ser así, no era divertida, así que trató de llamar nuevamente a Fu, pero obtuvo lo mismo. Decidió llegar al fondo de todo y buscó el nombre desde el servicio de internet en su celular. Después de unos links que no eran de ayuda, sus ojos se abrieron cuando llegó a uno que decía 'fatal accidente de auto'. Entró ahí y se congeló con los ojos bien abiertos. El hombre de la foto era el mismo taxista que él estaba buscando para agradecerle.
Era cierto.
El hombre había muerto en un accidente de auto en un día lluvioso. Los reportes decían que otro auto perdió el control y el taxista viró el auto para sacrificarse y no dañar a la persona que venía a su lado, su nieto.
Esta nueva habilidad de Fu era espeluznante... ¿podía transformarse en personas muertas?
—Sabes, los ángeles están del lado de las personas buenas. ¿Alguna vez has pensado que te cuidan desde arriba?
La oración del amable hombre hacía eco en su cabeza mientras salía del edificio y miraba el nublado cielo.
—Gracias. Fu o Jean, quien sea... Gracias.
Continuará...
Si se lo preguntan, se dice que algunos monjes chinos, en su grado más grande de energía si pueden transmutar o meeeedio traer a la vida a ciertas personas... Así que se me hizo buena idea mezclar eso con Fu, ya que él tmb viene de un templo de Artes Shaolin.
Y si se lo preguntan, si, SEGUIRE EXPLOTANDO EL ADRIEN QUE CANTA HASTA NO MAS PODER JAJAJA.
Yo tenía razón en que si puede cantar y no me bajo de ese mame NUNCA!!!!
Nos leemos la próxima semana con el capítulo final!!!
Besitos de murciélago para todos ~
