( - з -)
• • - • - • - • - • -
Title: Cupidon en formation
Ship: Marichat
Genre: AU, Slash, Humor, WAFF y poquito Angust.
Word Count: 32,200
Word Count per Chapter: 1,600
Rating: PG-13
Chapters: 3/18
Beta: Unbetated.
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music: Love Nwantiti remix by Dj Yol, Ckay y AX'EL
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
• - • - • - • - •
Friendo los pimientos rojos y el ajo a fuego lento, Marinette miró con curiosidad a la pequeña forma acurrucada en su cama.
Había pasado un día entero y Chat Noir seguía durmiendo, el sol incluso ya se había puesto.
Marinette había contemplado despertarlo muchas veces pero no lo había hecho.
Tenía miedo de que los cupidos necesitaran más tiempo de sueño que los humanos, o que había una enorme diferencia entre el cielo, o de donde viniera Chat, y París.
Cociendo a fuego lento los ingredientes en aceite de oliva, Marinette apagó la estufa después de 20 minutos en los que el picante se unió al aceite. Marinette estaba mezclando la pasta y espinacas con el ajo y pimienta, cuando escuchó un suave quejido con su nombre. Giró hacia la cama y vio que Chat por fin había despertado.
—¿Qué estás haciendo? —murmuró cansado, viendo que Marinette mezclaba algo.
El departamento estaba lleno de un aroma que Chat jamás había olido antes, pero que extrañamente hizo que su estómago gruñera.
Chat frotó su vientre, preguntándose si había zanahorias, achicoria o fresas en la Tierra.
Estaba empezando a tener una extraña ansia por su fruta y comida favoritas.
—Um, estaba cocinando... ¿te unes? —dijo Marinette.
De hecho, había cocinado lo suficiente como para dos, en caso de que Chat tuviera hambre al despertar. No comer nada en todo el día, no podía ser sano, ya sea uno un humano o no.
El pensar en que los cupidos comieran la misma comida que los humanos, jamás se le cruzó a Marinette.
—¿Qué estás..., cocinando? —preguntó con curiosidad. —Yo solo puedo comer frutas y vegetales...
Los cupidos eran cercanos a la especie de los ángeles, y solo podían comer cosas puras como agua o vegetales.
Nada que fuera animal era permitido ser consumido ya que comer la carne de una criatura que alguna vez estuvo viva, era considerado un horrible pecado.
—Oh, uh, yo... hice pasta... —respondió Marinette, verificando que todos los ingredientes que haya usado no tengan nada que alguna vez estuvo con vida. Recordaba que su mejor amiga, Alya Cesaire, quien era una estricta vegetariana, se quejaba sobre 'siempre debes asegurarte'. Aparentemente, trozos de carne molida eran empleados en gran medida en el aderezo y también era el ingrediente oculto en muchos de los alimentos envasados.
Alya siempre preparaba su propia comida por esa razón, y Marinette hizo una nota mental sobre pedir prestado el libro de comida vegetariana de su amiga la próxima vez que la viera.
—¿Qué es pasta? —Chat ladeó la cabeza, preguntándose si 'pasta' era algún tipo de planta que solo existía en la Tierra... aunque lo que sea que fuera... el nombre no se oía muy apetecible...
—La pasta es una comida procesada... hice peperonccino, el cual contiene ajos, pimiento rojo, aceite de oliva, sal y espinaca. —Explicó Marinette, sin notar la expresión perdida en el rostro del cupido de orejas negras, ante la mención de cada ingrediente, aparte de la espinaca.
Dado que su mejor amiga era vegetariana y a veces se quedaba a cenar, la pasta en su departamento era libre de huevo. Afortunadamente, de todos los tipos de pasta que Marinette podía cocinar, la cual no era mucha, escogió cocinar la favorita de Alya.
Esta vez Marinette usó peperonccino en lugar de anchoas, aun cuando eso le daba un sabor extra.
Chat le sonrió inocentemente, haciendo que Marinette lo relacionara con un ángel.
—¿Necesitas ayuda?
—No, ya está. —Marinette se negó, colocando las tostadas y croissants a un lado. Yendo hacia la mesa de centro, Marinette tomó el control remoto y encendió la TV para que Chat viera algo mientras esperaba a que la cena fuera servida.
La TV, Marinette estaba segura, que sería una buena forma para que Chat Noir aprendiera sobre la Tierra. Después de todo, ¿quién viviría sin una?
El joven cupido miró 'la caja', sorprendido.
—Mari... ¿Por qué hay personas en esa caja? —Chat Noir preguntó dudosamente tocando la pantalla de la TV, pero alejándola rápidamente como si tuviera miedo de que la 'caja mágica' lo absorbiera también. Después de observarla por unos segundos más, Chat se dio cuenta que la caja era pequeña y se preguntó si podía contener hadas.
—¿Huh? —Marinette arqueó una ceja. —¿Te refieres a la TV?
—¿TV...? —Chat Noir frunció el ceño, tratando de recordar de donde había escuchado esa palabra antes. Su rostro se iluminó cuando recordó que Alix se quejaba de no poder ver TV en su mundo. Alix le había enseñado que la TV era una caja mágica que les mostraba a las personas lo que pasaba en el mundo, como si fuera un oráculo.
Marinette miró por encima del hombro para ver a Chat mirando, interesado, un drama.
Aliviada de que Chat Noir no le preguntara cómo funcionaba la TV, siguió poniendo los platos.
Pronto, Marinette escuchó un grito proviniendo de la sala, casi soltó el plato debido a ello.
—¡¿Chat...?! — Marinette lo llamó preocupada.
Chat Noir estaba sentado con las rodillas contra su pecho, sosteniendo el cojín fuertemente entre sus brazos.
La mitad de su rostro estaba escondido detrás del cojín mientras el cupido veía intensamente la TV.
—¡¡Mari!! ¡¡Ellos están besándose!! —Chat Noir exclamó con una sonrisa avergonzada y las orejas muy alertas. —Nunca había visto un beso real... ¡¡Solo en los libros!!
En las lecciones básicas del 'Arte del Amor', Chat Noir había aprendido que besar era una demostración de amor en el mundo humano. Según el libro, había diferentes niveles de besos. Por ejemplo, la pareja en la TV estaba dándose un beso de nivel 1. El simple roce de labios, el cual era descrito como un inocente beso.
Chat siguió viendo con fascinación a la pareja que se besaba mientras su cola se movía con curiosidad, justo como la de un gato de la Tierra, sintiéndose como un estudiante en el zoológico viendo curioso el comportamiento de un animal.
Sonriendo divertida ante el inocente comportamiento del cupido, sonrojado, viendo la TV, Marinette regresó a la cocina para servir la comida.
El aroma de la pasta inundó todo el departamento mientras Marinette colocaba el agua y un pequeño bowl con ensalada césar hecha con salsa de queso azul.
Al leer la etiqueta de la salsa de queso azul, Marinette frunció el ceño al leer que contenía salsa inglesa, la cual contenía anchoas, ahora entendía por qué Alya siempre decía que debía asegurarse, así que simplemente volvió a lavar la ensalada de Chat y le puso miel con un poco de vinagre.
—¡La cena está lista..., lávate las manos! —dijo Marinette.
Chat Noir parpadeó confundido, mirando desde el cojín.
Notando que la mirada de confusión que le dio el cupido, Marinette señaló el baño.
—Ve al lavabo.
Chat Noir, sin muchas ganas de dejar la TV, fue al baño y lavó sus manos. Suspiró aliviado de que el grifo fuera igual que en su mundo. No quería sentirse tonto y molestar a Marinette con algo tan trivial.
Momentos después, Marinette fue hacia él.
—¿Usaste jabón? —preguntó, viendo que Chat tenía las manos bajo el chorro de agua.
Marinette no estaba segura de sí las bacterias existían de donde venía Chat Noir, pero ya que en la Tierra había millones, el cupido necesitaba usar jabón antes de comer.
Marinette no tenía ganas de quedarse soltera de por vida por hacer que el joven cupido se enfermara.
Chat ladeó la cabeza.
—¿Qué es jabón?
En lugar de responder, Marinette sostuvo un frasco de jabón líquido.
—Extiende las manos. —Dijo, vertiendo el jabón. Colocando un poco en las suyas, Marinette tomó con gentileza las manos de Chat entre las suyas, frotándolas meticulosamente antes de llevarlas bajo el agua. —Todo listo. —Exclamó, extendiéndole una toalla para que secara sus manos.
Regresando al comedor, Chat miró de plato a plato, sorprendido, ante los bonitos colores de la comida humana.
En su mundo, la comida de ellos tenía el mismo color, las espinacas se comían con espinacas, no mezcladas con algo de otro color.
Sentándose, Chat imitó a Marinette para sostener una cosa llamada 'tenedor'.
—¿Sabe bien? —preguntó preocupada. No estaba segura de sí su comida sería del gusto de un cupido, quien tenía el presentimiento que nunca había comido este tipo de cosas. Al menos eso pareció cuando Chat llevó el tenedor a su boca y frunció el ceño.
Marinette mordió su labio, esperando la respuesta de Chat Noir.
Mordiendo suavemente, el cupido saboreó la comida, moviendo su cola de forma gustosa. La pasta, como Marinette la llamaba, sabía bien, tanto que hizo que su rostro se iluminara.
—¡La pasta es deliciosa! —respondió, inmediatamente llevando otra porción a sus labios antes de probar la ensalada.
La ensalada tenía una capa brillosa y dulce y Chat, quien siempre comía sus ensaladas sin nada más, se sintió complacido al sentir el sabor actual.
Ahora entendía por qué Alix se quejaba sobre haber subido de peso en la Tierra.
—Chat, ¿te duchas? —preguntó Marinette al terminar de comer. Ya que el joven cupido no sabía de la existencia del jabón, Marinette no estaba segura de sí hacían algún ritual de limpieza, tal vez el ducharse no era necesario en un mundo tan puro...
—¡Por supuesto que me ducho! —Chat dijo. El ducharse era su actividad favorita, y Chat Noir no podía imaginarse no ducharse. ¡El inhalar las dulces esencias de las rosas o el sentir la calidez del agua rodeando sus adormecidos músculos, era tan relajante!
—Eso es bueno. —Respondió. —Llenaré la bañera entonces.
Chat Noir asintió e instantes después fue al baño cuando Marinette le dijo que todo estaba listo.
Chat Noir entró y Marinette salió para que el cupido se desvistiera.
Tomando la toalla blanca que estaba en el estante, la envolvió en sus caderas. Sus manos sostuvieron la puerta del área de la bañera y se detuvo en seco al ver su reflejo. Frunció el ceño al ver su delgado pero un poco marcado cuerpo, tocó su pecho, nada feliz, decidiendo que le pediría a uno de sus amigos que lo lleve al gimnasio al regresar a Shangri-La, antes de por fin deslizar completamente la puerta.
Sosteniendo los platos que Chat había dejado en la cocina, Marinette los dejó en el lavabo empezando a lavarlos. Al terminar, escuchó el grito del cupido.
—¡¡Marinette!! —Gritó con fuerza desde el baño.
—¡¿Qué sucede?! —preguntó en cuanto entró al baño, deteniéndose en seco al ver a Chat cubierto solo con la toalla alrededor de sus caderas, admirando la visiblemente suave piel y sus anchos hombros y los brazos marcados pero no exagerando, y el abdomen marcado. Tragando en seco, inconscientemente, Marinette lo miró esperando una respuesta.
—¡¡Marinette!! ¿Por qué no hay flores? —Chat hizo un gesto despectivo mientras señalaba la bañera, la cual tenía solo agua y ningún pétalo rojo flotando. Incluso había olfateado el agua pero no tenía ningún aroma y era obvio que no había ninguna sal de baño, ni nada parecido.
—¿Flores? —repitió confundida. —¿Te bañas con flores?
—Rosas rojas... —especificó el cupido.
Las únicas excepciones que Chat Noir hacía era cuando usaba jazmines o lirios, ya que eran sus favoritos después de las rosas. Sin embargo, las rosas rojas estaban siempre en el primer lugar, ya que tenía un aroma dulce, un bonito color y era la personificación del amor.
Entonces, ¿por qué no usar rosas?
—Lo suponía... —Marinette musitó por lo bajo. —Espera. —Dijo, buscando entre el estante. Su ex novio solía llevar sales de baño cuando se quedaba a pasar la noche, para que ella se las pusiera y lo excitara más.
Vagamente recordaba haber visto uno en algún lugar cuando limpió hace unos días. Suspiró aliviada cuando encontró el paquete brillante de color rosado y leyó la etiqueta, la cual decía que contenía aroma a rosas.
Marinette no estaba muy segura, pero concluyó que el aroma sería como el de una auténtica rosa.
Vertiendo el polvo en el agua, lo mezcló con su mano para extenderlo.
—¡¡Mari!! ¡Wow El agua se pone rosada! —gritó emocionado. —¡¡Y huele más dulce que las rosas!! —exclamó antes de introducirse a la bañera.
Cerrando los ojos, Chat Noir echó el misterioso y pigmentado líquido por su cuello y hombros, sintiendo el agradable aroma.
Claras gotas rosadas caían por sus hombros, y sus labios formaron una brillante sonrisa ante la sensación de deleite.
Al verlo sonreír, Marinette concluyó que necesitaría comprar más de esas pequeñas bolsitas para su cupido.
De hecho, si eso hacía que Chat Noir sonriera tan feliz como ahora, entonces la compra valdría cada céntimo invertido.
Continuará...
Listo~
Vine con el de hoy y soy feliz!!!
Amo ver este fic ya arregladooooo, no tienen idea de cuanto me estresaba que estuviera mal editado y con guiones cortos o incluso sin ellos jejeje.
Espero lo estén disfrutando tanto como yo y nos leemos pronto~
Besitos de murciélago para todos~
