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Title: Cupidon en formation

Ship: Marichat

Genre: AU, Slash, Humor, WAFF y poquito Angust.

Word Count: 32,200

Word Count per Chapter: 2,600

Rating: PG-13

Chapters: 5/18

Beta: Unbetated.

Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v

Music: Dancing in the Moonlight by Jubël

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

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—¿Estás buscando otro trabajo? —Alya arqueó la ceja cuando vio la pila de periódicos sobre la mesa de la cafetería. Su mejor amiga tenía la cuchara en la boca mientras miraba los anuncios y encerraba algunos.

—Tengo que cubrir unos gastos inesperados. —Musitó aún con la cuchara en la boca.

Frunciendo el ceño, Marinette retiró la cuchara y la llevó a su plato. Cerró ese periódico para abrir otro.

Tomando uno de los que Marinette ya había marcado, Alya frunció el ceño profundamente.

—No me digas que esto tiene que ver con tu novio.

—No... —Marinette negó inmediatamente encerrando otro anuncio. Tal como iba, terminaría trabajando como hostess y eso era un rotundo no, o sino regresaría al taller de ropa. Ya estaba trabajando en el 'Seven Eleven' y no podía darse el lujo de ir a otro trabajo con poca paga o sino no tendría tiempo para sus clases. Y claro, hacer que Chat trabaje era otro rotundo no.

—No sabía que te gustaban los chicos con caprichos caros. —Murmuró su amiga, aun mirando el periódico. Obviamente, Marinette estaba encerrando trabajos fáciles con las horas mínimas y paga no tan mínima.

Marinette no era de las que gastaban. Su dinero ocasionalmente se iba en ropa y el resto era para sus clases de arte y diseño. Había sacrificado la comida antes, comiendo solo fideos instantáneos por una semana para poder tener sus lienzos y tela.

Por eso, no había otra cosa en la que Alya pensara que Marinette necesitara más dinero.

—No me gustan así. —Se defendió, aunque tenía el presentimiento de que Alya no le creía.

Esta mañana cuando había tenido que ir a clases desde que Chat Noir llegó, el adorable cupido le había preguntado si podía ir con ella. La expresión de tristeza en su rostro cuando Marinette se negó estaba empezando a hacerla sentir culpable. Usualmente, llevar a un invitado al salón de arte no era problema ya que los profesores solían ser más relajados. A algunos incluso se les pedía ser modelo de la clase si el tema lo requería.

Pero la razón por la cual Marinette no podía llevar a Chat consigo, era porque Chat aún vestía la extraña ropa tipo vestido griego y no podía esconder las orejas al mismo tiempo que el antifaz, se cansaba muchísimo. Por supuesto, la ropa y el antifaz le quedaba bien al cupido, pero eso no quería decir que Chat podría ir con ella a la universidad usando eso.

Fue entonces que Marinette se dio cuenta que necesitaba más dinero para poder darle comodidad a Chat.

El cupido necesitaba: comida, la cual solo eran vegetales, ya que Marinette no quería que Chat enfermara si comía otra cosa. Apropiada y moderna ropa. Así como también, lo que Marinette asumía que sería más caro, los productos de baño para Chat. Necesitaría los polvos con esencia de rosas, sales, shampoo y acondicionador, guante de ducha, jabón líquido y loción corporal, ambos con aroma a rosas.

Chat quizá no tenía ni idea de qué era la mitad de esas cosas, pero la piel de Chat se veía tan delicada que Marinette quería que el cupido pudiera mantenerla así de cuidada en la Tierra.

Especialmente porque Marinette sabía lo importante que era el cuidado de la piel para un gato. Bueno, Chat no era un gato, ¡pero se comportaba tan delicado como si lo fuera!

Además, necesitaba conseguir dinero para llevar a Chat al zoológico o invitarlo a salir a algún otro lado, ya que en el contrato se estipula que el mentor debe mostrarle el mundo humano al cupido que esté a su cargo.

Tal vez Chat sí le salía caro después de todo, suspiró internamente.

Alya parpadeó extrañada mirando su celular, el cual sonaba.

—Uh, Amiga... Estás llamándome. —Dijo mostrando toda la confusión que sentía. Al principio, creyó que accidentalmente le había colocado el mismo ringtone para alguien más, pero en la pantalla parpadeaba el nombre 'Mari'. —¿Perdiste tu celular? —preguntó escéptica, esta no sería la primera vez que Marinette perdiera su celular.

—¿Huh? —Marinette arqueó la ceja y buscó su celular en los bolsillos antes de detenerse cuando todo caló. Ya que Chat había lucido decepcionado cuando se fue, Marinette le había dado su celular y le había enseñado cómo realizar llamadas. Si algo, ya sea algún problema, pregunta o lo que sea, sucediera, Marinette le había dicho que la llamara porque lo último que quería era que Chat se perdiera en las calles al tratar de encontrarla.

Estaba claramente estipulado que era su responsabilidad mantener a Chat Noir libre de daños, y Marinette estaba segura de que al cupido de alto rango no le haría gracia y nunca le perdonaría si a Chat le pasaba algo.

—¡¡Mari~ tengo ham~bre~!! —el cupido se quejó infantilmente en cuanto Marinette contestó desde el celular de su amiga.

—Estaré en casa en una hora. —Informó, aliviada de que era solo por comida por lo que Chat le había llamado. —Revisa en el lado derecho de la alacena..., debe haber alguna bolsa de golosinas. ¡¡Pero no comas nada más!! No quiero que accidentalmente comas carne. —Instruyó suspirando internamente, deseando haber hecho desayuno extra para que el cupido comiera.

—De acue~rdo... —dijo Chat, yendo hacia la alacena.

Al escuchar a Chat buscando entre las cosas, hizo que Marinette se sintiera culpable de hacerlo esperar en casa sin nada de comida auténtica. Ahora mismo, Chat era como un pobre e indefenso gatito. No podía comprar o cocinar y no sabía qué contenía carme o no, tampoco sabía qué comer y que no.

—¿Quieres que te compre algo del mini super? —preguntó Marinette, preguntándose si había alguna comida en particular que pudiera comprar para resarcir eso.

Hubo un ligero silencio antes de escuchar un:

—Mmm...oye, oye ¿y qué es un mini super?

—Um, ¿hay alguna fruta o vegetal que quieras que te compre? —Marinette rehízo su pregunta, recordando que Chat le dijo en la mañana que los jardines de donde venía, habían muchas frutas y vegetales.

Marinette envidiaba ese lugar. Eso le ahorraría mucho dinero.

Chat pausó para pensar.

—¿Hay nabo, achicoria o fresas en la Tierra?

—¿Nabo? —Marinette hizo un gesto desaprobatorio, no era fan de ese vegetal. —Te llevaré fresas, ¿si? Ya podemos comer nabo y achicoria en otro momento. —dijo y suspiró aliviada cuando Chat, sin muchas ganas, accedió.

En su humilde opinión, el nabo no sabía bien.

—Te tiene comiendo de su mano. —Concluyó Alya, en cuando Marinette terminó la llamada, haciendo gestos con la mano.

Sin negar nada, Marinette le devolvió el celular, mirándola intensamente.

Ignorando las bromas de su mejor amiga, Marinette regresó a seguir buscando trabajos, cuando de pronto un pensamiento cruzó su mente.

—¿Tienes algún libro sobre comida vegetariana que puedas prestarme? —dijo mirándola esperanzadoramente.

—Unos cuantos... —respondió.

Arqueando la ceja acusadoramente, Alya vio que la expresión del rostro de Marinette se iluminaba antes de cambiar a otra como si acabara de pensar en algo más.

Siguiendo la mirada de Marinette, la encontró con los ojos puestos en su cintura.

—Y... ¿podrías prestarme un par de jeans de Nino?— agregó, achicando los ojos como si estuviera midiendo, mentalmente, la figura del novio de su amiga.

—... En tanto se los devuelvas en una sola pieza. —Respondió, tratando de averiguar qué quería hacer Marinette con la ropa de Nino.

Mientras que no sea para un proyecto de arte, todo bien, Nino tenía muchos jeans y no extrañaría uno, pero tal vez lo extrañaría su fuera de la temporada pasada y volviera a ponerse de moda. Te lo llevaré después de clases.— Dijo, viendo esta como la oportunidad perfecta para conocer al chico que Marinette estaba escondiendo de ella. Ya que Nino también vivía cerca de la universidad, no le tomaría mucho sacar la ropa e ir al departamento de Marinette.

Sorprendentemente, Marinette accedió.

Pareció que pasó una vida antes de que terminaran, por fin, las clases y Alya fuera a casa de Nino por la ropa.

Al llegar a su casa, buscó un par de libros de cocina, todos con recetas suficiente como para que Marinette cocine lo que quiera, y la ropa de Nino, la cual dobló y colocó en una bolsa.

Tarareando feliz, fue al departamento de su amiga. Alya sonrió al saber que conocería al novio de Marinette.

La última vez que Alya había escuchado sobre un chico en la vida de Marinette, fue después de que terminaran cuando le había preguntado por qué lucía tan deprimida.

Aparentemente, durante el segundo periodo, un chico la había invitado a salir y desde entonces fueron novios por dos meses.

Marinette se había encariñado con él al llegar a conocerlo. Básicamente, Marinette era del tipo al que le desagradaba hablar con personas que no conocía pero era de las que se encariñaba rápido.

Pero justo cuando Marinette se había encariñado con él, este chico decidió terminar. Su explicación fue que aun cuando Marinette era atractiva y agradable, era aburrido estar con ella porque no tenía iniciativa para nada, siempre tenía que ser él. Claro, Alya nunca supo qué chico había sido ya que Marinette nunca se lo dijo.

Alya por fin llegó al departamento. La renta era barata pero el lugar era agradable, aun cuando era pequeño.

Preguntándose si Marinette ya había regresado del mini super, Alya tocó la puerta un par de veces.

Con un 'click', la puerta se abrió ligeramente.

Marinette miró detrás de ella como si verificara por si había algo ahí, antes de abrir totalmente la puerta y dejarla pasar.

—¿Me das los pantalones? —pidió en cuanto su amiga entró.

Alya le extendió los jeans rasgados.

Extendiendo los pantalones, Marinette los miró cuidadosamente.

Alzando las cejas, Marinette fue al closet y sacó una correa antes de regresar al baño en donde Chat la estaba esperando.

El sexy cupido estaba recostado en el lavado, usando solo unos bóxers blancos.

Esa fue la imagen que Marinette encontró cuando entró al baño.

Bóxers. Marinette los había comprado de camino, un tanto enojada por el hecho de que una señora mayor no dejaba de husmear cuando ella revisaba las tallas.

Honestamente, ¡las amas de casa no tenían vergüenza!

—Ten... usa estos. —Dijo, dándole los pantalones antes de girar hacia la puerta para que Chat se vistiera.

Después de unos minutos, Marinette empezó a preguntarse por qué el cupido estaba tardando tanto, hasta que de pronto escuchó un pequeño quejido antes de un zapateo nada gentil.

—¡¡Mari~ está ajustado!! —Chat se quejó, saltando, tratando de arreglar los pantalones.

Marinette giró incrédula.

—¿Cómo podría estar ajustado? ¡Eres más delgado que Nino! —dijo pero se arrepintió en cuando Chat le dio una mirada acusadora.

Marinette suspiró internamente, debería tener cuidado de criticar la figura de ese cupido vanidoso.

El cupido tenía sentimientos delicados.

—¡Mi trasero es grande, ¿de acuerdo?! ¡Y mi cola no entra! —Chat hizo un puchero palmeando sus lados y agarrando su cola. Su trasero ligeramente grande eran el complejo que mantenía oculto, pero Alix insistía en que tenía bonito cuerpo y que no debería esconderlo que a muchas chicas les gustaría verlo con ropa más ajustada.

Aun así, no podía evitar pensar que Marinette estaba siendo muy insensible ahora mismo.

—Gatito, la ropa está bien... te ves bien. Puedes meter tu colita en una de las piernas y si no, ocúltala con todo y el antifaz, las orejas las podemos disimular —Aseguró, agradeciendo el que a Nino le guste usar pantalones ligeramente holgados. A juzgar por lo ceñido que le quedaba los pantalones en las caderas a Chat, una talla más pequeña y no hubiera podido entrar.

Subiendo el cierre y abrochando el botón, Marinette procedió a colocar la correa y a asegurarlo en la cintura de Chat.

Le dio al cupido una de las camisetas nuevas que había comprado, era negra con líneas de colores y una camisa blanca arriba le ayudó a abrochar cada botón antes de salir, pero lo pensó mejor y la abrió y le remango las mangas, si, era mejor así.

—Ven, Alya está esperando. —Dijo.

Asomando su cabeza desde el baño, Chat vio la sala con curiosidad.

Una sonrisa se formó en sus labios cuando vio a su invitada.

Chat salió corriendo del baño.

—¡Alya~! —gritó emocionado, abrazando a la confundida chica.

—Gatito, no...hagas eso... —dijo Marinette, separando al cupido de su mejor amiga.

Aparentemente, Chat había visto un documental sobre un país extranjero, quizá Italia, en donde abrazar era una costumbre al saludar. Afortunadamente, Chat sabía que no debía dar besos en la mejilla o sino Marinette tendría que explicar cosas sobre el origen del cupido.

Alya, calmadamente, miró al chico, quien estaba usando los pantalones que ella había traído, acompañado de una camisa.

Arqueando la ceja, miró a Marinette para que le explicara el por qué, este bastante atractivo chico con orejas de gato y ojos hermosamente verdes, estaba en su departamento usando ropa que no era suya.

Alya pausó. Bueno, tal vez no necesitaba saber los detalles de lo que Marinette le había hecho a la ropa de este chico, pero creyó que al menos algún tipo de explicación sería viable.

—Uh, Chat, ella es mi mejor amiga, Alya Cesaire...y... —dijo Marinette, nerviosa, atrapada bajo la inquisidora mirada que su amiga le estaba dando. —Uh, Alya...é-él es mi- —tartamudeó, incapaz de salir con alguna explicación razonable hasta que Chat la interrumpió.

—Oh, mi nombre es Chat Noir. —Dijo animado y sonriendo con inocencia. —Es un placer conocerte. —Hizo una rreverencia tomando su mano y besando el dorso, sin notar la tensa atmósfera.

Estaba emocionado porque era la primera vez que Marinette le presentaba a otra humana.

Chat notó que esta chica era atractiva, casi tanto como su mentora, y se preguntó si todos los humanos eran así de atractivos.

—El placer es todo mío, 'Chat'. —dijo Alya sonriendo encantadoramente mientras retiraba su mano de la de Chat. —No tienes idea de lo aliviada que estoy de que Mari haya encontrado a alguien. —Dijo mirando divertida a su amiga. —¡Mari nunca me presenta a nadie!

Chat asintió.

—A mí tampoco me presenta a nadie.

Marinette miró la extraña escena... ¿Alya había pensado que Chat era su pareja? Bueno, si pensaba así, sería más fácil si Alya creía que estaban sentimentalmente envueltos, y así no tendría que explicar que Chat era un primo lejano de Dios-sabe-donde, a quien debía cuidar por un mes. Al menos de esa forma, aún si Chat y Alya se volvían amigos, para cuando el cupido tuviera que irse, simplemente diría que terminaron, y Alya como la buena amiga que es, no preguntaría nada.

—¿Cómo te está tratando Mari? —preguntó, mirando sospechosamente la ropa que Chat estaba usando. —Espero que no sea ruda contigo. —agregó, preguntándose si la razón por la cual Marinette estuvo obligada a cocinar para Chat, fue porque había sido ruda con él en la cama anoche. Nunca habría pensado que Marinette podía ser alguien salvaje en la cama.

Moviendo la cabeza para dejar de pensar en eso, Alya notó que acababa de conocer muchos lados de Marinette que no conocía.

Marinette gruñó ante la sugerente pregunta, ¡y aun así Alya se preguntaba por qué nunca le presenta a sus novios!

—Alya, mejor ayúdame con la comida, ¿quieres?

Continuará...


Me esta costando trabajo publicar estos días, es que aquí en casa es un caso total jajajaja y la adaptación de mis niñas les está costando un pelín más de lo que imaginaba.

Pero prometo hacer lo mejor posible en traerles lo que debo.

Nos leemos el próximo sábado~

Besitos de murciélagos empalagosos para todos~