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Title: Cupidon en formation
Ship: Marichat
Genre: AU, Slash, Humor, WAFF y poquito Angust.
Word Count: 32,200
Word Count per Chapter: 1,600
Rating: PG-13
Chapters: 6/18
Beta: Unbetated.
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music: Kyouran Hey Kids!! By The oral Cigarettes
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Perezosamente recostado en la cama, con la cual Chat había peleado durante una hora para regresarla a ser una cama y no un sofá, el cupido miraba la TV. Tenía en sus manos el control con el cual hizo zapping esperando encontrar algo interesante.
Pero nada.
Solo estaban transmitiendo repeticiones de dramas
Suspirando, Chat aventó la revista sobre la mesa de centro.
No había podido ver mucho tiempo a Marinette, ya que la azabache estaba trabajando hasta tarde por la noche, y mientras tanto, Chat se la pasaba viendo dramas, animes y documentales, esperando a que el tiempo pasara rápido.
Nunca había pensado que el tiempo pudiera pasar tan lento.
Para ahora, Chat ya sabía las funciones de cada botón en el control remoto, e incluso podía grabar sus shows favoritos.
Con las largas horas de ver series cada día, Chat ya sabía los nombres de sus actores y actrices de voz preferidos.
Grabó y vio cada uno de los show en los que salía su actriz favorita, al punto en que hizo que Marinette comprara las series antiguas para poder verla ahí.
Ocasionalmente, Marinette veía animes con él, cuando tenía tiempo, pero Chat estaba muy concentrado como para notar que Marinette se quejaba de las tramas.
Había un anime que era su favorito, parcialmente porque Chat encontraba que uno de sus personajes era extremadamente adorable y también porque el personaje le recordaba un poco a Marinette. Debido al hecho de que ambas eran atractivas pero un poco extrañas al punto de llegar a ser dramáticas, pero sobre todo le recordaba a Marinette, porque tenía que ver el anime una y otra vez para no pensar en el hecho de que estaba sólo.
Ahora mismo, había decidido ver el primer capítulo y rió cuando vio y escucho la expresión de la chica al encontrar al protagonista. Eso le recordó a la forma en la que Marinette había actuado cuando lo conoció.
Después de que los créditos terminaron, apagó la TV.
Sus adoloridas piernas le pedían salir de la cama.
Aburrido, decidió lavar los platos.
Esa era la única tarea que tenía permitida hacer en casa.
No podía tocar la lavadora.
Para nada.
Marinette no le había dicho nada, hasta que un día, Chat trató de ayudarla a hacer la colada mientras ella estaba en clases.
Chat había echado toda la ropa y había colocado detergente, de la forma en la que había visto a Marinette hacerlo.
Ya que Chat no sabía cuánto de detergente debía poner, agregó tres porciones más, solo por si las dudas, y le apretó el botón de 'encendido'.
Media hora después, Chat escuchó unos ruidos extraños, dudosamente se asomó y vio que el jabón había cubierto el piso del baño, inocentemente, creyó que si le echaba agua encima, la espuma se iría de la misma forma que en la bañera. Así que tomó un pequeño cubo de agua y lo echó por todo el piso... pero... eso solo agregó más problema al problema.
Ahora era piso estaba mojado y con espuma, y fue en ese momento que Marinette regresó.
Marinette lucía al borde del llanto, pero suspiró y se calmó.
Sacando muchas toallas debajo del lavabo, empezó a secar el piso.
Luego, amablemente le pidió una explicación, la cual Chat se la dijo de inmediato.
Después de escuchar que el cupido había intentado hacer la colada, Marinette le agradeció y le dijo que estaba feliz de que intentara ayudar, pero concluyó en que lo mejor sería que no se hiciera cargo de la colada.
Desde entonces Chat estaba cargo de lavar los servicios, y de arreglar la pila de DVDs y libros que Marinette le compraba.
Sabiendo que Chat se aburría en casa, Marinette había pasado por la biblioteca y había llevado a casa unos libros para que el cupido leyera.
La mayoría de los libros que Marinette tomó prestados de la biblioteca eran para niñas, cuentos de hadas o de historias de amor, las cuales Marinette hojeaba el contenido de primera mano, ya que una vez le llevó un libro de romance adulto el cual tenía palabras que Chat no entendía, y cuando le había preguntado, Marinette solo se había sonrojado al no saber cómo explicarle el significado de esas palabras.
Mirando el reloj, Chat frunció el ceño.
Marinette llegaría a casa en cualquier momento, pero luego solo tendría 3 horas antes de ir a trabajar otra vez.
Viendo los documentales, Chat había entendido que, en el mundo humano, las cosas no se obtenían de la misma forma que en Shangri-La.
Aquí existía una cosa llamada dinero. Y precisamente para tener dinero, Marinette tenía que trabajar hasta tarde por la noche.
Chat estaba empezando a preocuparse ya que sentía que él era la razón por la cual Marinette tenía que trabajar tanto ya que los primeros días que estuvo ahí, su mentora tenía más tiempo para él en comparación de ahora.
Marinette debía estar trabajando mucho para apoyarlo, así como aquel padre de una familia en África, quien trabajaba día y noche para llevar dinero a casa.
Las lágrimas se juntaron en sus ojos al recordar el estado de los niños, delgados y apenas comiendo algo, así como también por la forma en la que su padre trabajaba para llevar algo a su familia.
Al no querer ser una carga monetaria para Marinette, Chat le preguntó si podía trabajar para ayudarla, pero Marinette se negó.
Ella le había dicho que para trabajar en Francia se requería muchas cosas, como identificación y eso, y que los trabajos no eran fáciles.
Los clientes franceses a veces eran bastante quisquillosos con el servicio, y había tipos que podían aprovecharse de sus compañeros de trabajo, y eso era algo que Marinette no quería para Chat, ya que el joven cupido era bastante inocente.
Chat asintió, pero la sensación empeoró al saber que Marinette tenía que trabajar durante horas.
—¡Regrese! —anunció mientras se quitaba los zapatos y casaca. Dejando su mochila en el piso, entró.
Chat sonrió al escuchar la voz que había extrañado, se puso de pie del comedor y abrazó a su mentora acunándola en su pecho.
Marinette acarició su espalda con gentileza y alzó las bolsas frente a ella.
—Tengo que irme en unas horas, pero compré la cena. —Rió divertida por la forma en la que el rostro de Chat brilló al saber que comería croissants.
Marinette dejó las bolsas en la mesa para que Chat empezara a ver qué había.
Dentro, había diferentes tipos de sabores de panes, así como también varios envases que contenían solo vegetales tales como espinacas y eso.
Sacando los champiñones y algunos pequeños croissants y mini quiches, Chat le extendió los quiches que quedaban a Marinette.
—¿Quieres ciruelas encurtidas?— preguntó en broma sabiendo lo mucho que Chat odiaba las ciruelas encurtidas.
—No...— musitó, haciendo un puchero y mirándola mal por haber sugerido algo así. La primera y última vez que Chat había comida ciruelas encurtidas, las lágrimas se juntaron en sus ojos ante el insoportable sabor.
Chat se habría quitado el sabor con las uñas si no hubiera sido una grosería, y en su lugar, había tenido que beber mucha agua para quitarse el mal sabor.
Inmediatamente después de cenar, Marinette decidió dormir un poco antes de ir a trabajar, recostándose un momento mientras Chat lavaba los platos.
Contento, fue por el libro que había estado leyendo, para enseñárselo a Marinette cuando regresara.
La historia era sobre un gatito que vivía en el norte en donde hacía mucho frío y por eso decidió hacer un viaje al sur porque era más cálido.
Al ser de su gusto, Chat había querido leerlo junto con Marinette... pero...girando, notó que Marinette estaba dormida y que pronto volvería a irse.
Chat miró el cansado rostro mientras fruncía el ceño.
Había círculos negros debajo de los ojos de Marinette debido a la falta de sueño, y Chat pensó que su mentora había perdido algo de peso.
Caminó hasta la cama, y se recostó, lentamente cerrando los ojos.
Hora y media después, la alarma sonó, sacando a Marinette de sus sueños.
Gruñó cansada y se quitó la alarma. Aún con sueño se sentó, bostezando y estirando sus brazos antes de salir de la cama para cambiarse.
Chat silenciosamente vio cuando Marinette salió del baño con ese feo uniforme beige al cual estaba empezando a odiar.
—Llegaré tarde, así que duerme.— Dijo mientras se colocaba las zapatillas.
Chat asintió, y se puso de pie justo cuando la puerta se cerró.
Odiaba ese sonido, porque el que se cierre la puerta le indicaba que Marinette lo dejaba sólo en la casa.
Apretó los puños y mordió sus labios.
Fue al comedor y alzó los periódicos, buscando las llaves.
Marinette le había dado unas llaves con una bonita cadena.
Lo que a Chat más le gustaba del llavero era que Marinette lo había diseñado junto con su amigo, Nathaniel, un corazón negro en el centro con un cupido gatuno y su arco. En la parte izquierda del corazón, había una rosa amarilla, el símbolo de la calidez y felicidad.
Por fin encontrando las llaves debajo de todos los periódicos, Chat las tomó y salió tras de Marinette.
Afortunadamente, Marinette aún estaba un poco cansada y estaba yendo a paso lento a la gasolinera.
Chat, inteligentemente, se iba escondiendo, mientras observaba lo más disimulado que podía, a su mentora.
Ahora mismo, había un gato riñendo a Marinette por haberle pisado la cola.
Marinette se disculpó y le prometió llevarle atún mañana.
Unas cuadras más abajo, había una enorme gasolinera. Había un enorme camión estacionado sacando una manguera muy grande y tenía un cartel que decía '¡Peligro, no pase!'
Sin prestar atención al cartel, Marinette caminó haciendo que Chat se preocupara.
Unos minutos después, Marinette reapareció en una parte visible de la gasolinera en donde un hombre estaba ordenándole que llevara las cosas pesadas de un lado a otro.
Chat vio horrorizado el trabajo de su pequeña mentora, la vio quitarse el sudor ocasionalmente al trabajar sin descansar, llenando los tanques, limpiando los autos y cargando las llantas.
Si no estaba haciendo una cosa, estaba haciendo otra, y hasta ahora, Chat había notado que ese hombre estaba ordenándole a Marinette que hiciera cosas más pesadas, y para su descontento Marinette lo hacía sin chistar.
Chat sintió que sus rodillas se hacían débiles y sus puños se hacían blancos por la fuerza, al pensar que él era una carga para Marinette.
Su corazón se apretó al pensar que Marinette tenía que hacer ese tipo de trabajo por él.
Incapaz de seguir viendo la tortura física de su pequeña mentora, Chat regresó a casa.
No recordaba cómo ni en qué momento llegó.
Continuará...
Taraaaaan~ ya llegue!!!
Se los dejó y me vooooy~
Besitos de murciélagos para todos~
