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Title: Cupidon en formation

Ship: Marichat

Genre: AU, Slash, Humor, WAFF y poquito Angust.

Word Count: 32,200

Word Count per Chapter: 1,600

Rating: PG-13

Chapters: 6/11

Beta: Unbetated.

Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v

Music:

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

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—¿Por qué trabajas en una gasolinera, pequeña? ¿No dijiste que eras estudiante? —preguntó uno de los encargados.

El hombre era respetado por ser uno de los encargados más jóvenes en la construcción y Marinette estaba bajo su supervisión.

Honestamente, a Marinette le agradaba el hombre y trabajar para él hacía que todo fuera más tolerable.

Bebiendo el agua y después de disfrutar de la sensación de frescura, Marinette respondió.

—Estoy cuidando de alguien muy especial para mí. —dijo con una sonrisa.

El trabajo era pesado, pero el saber que estaba haciéndolo por alguien más, hacía que valiera cada esfuerzo.

Totalmente opuesto a la vez en la que trabajó para comprar sus cosas.

—Es una persona con suerte. —Bromeó el hombre, codeándola. —¿Por qué no vas a casa temprano esta noche?

—¿Eh? Es decir q- —Marinette abrió grandes los ojos. El encargado era estricto a pesar del buen humor que se cargaba.

—A menos que quieras trabajar más... —respondió con diversión en la voz.

—¡No! ¡Ya me voy! —anunció y reunió sus cosas rápidamente.

El hombre sonrió al verla irse a una velocidad increíble, como si temiera que fuese a cambiar de opinión y la hiciera quedarse.

Marinette era la que más trabajaba de ellos y ya que era la más joven, ellos tendían a fiarse mucho de ella.

Dejarla irse horas antes no haría daño, pensó Xavier Ramier, además prefería eso que a tener a Marinette lastimada debido a la fatiga que su pequeño cuerpo no toleraría.

Los accidentes eran muy recurrentes en las gasolineras.

••ஓ๑๑ஓ••

Lentamente abrió la puerta de su departamento, Marinette se sorprendió al encontrar a Chat aún despierto. El cupido estaba sentado frente a la cama como indio y el rostro enojado. La expresión de enojo y tristeza de Chat cuando la vio frente a él, fue desgarradora.

—Gatito, ¿qué sucede? —preguntó preocupada, pero Chat no respondió, en su lugar, miró el reloj y luego la miró confundido.

—Llegas temprano... —dijo sorprendido.

—Xavier me dejó salir temprano... ¿Estás bien? —preguntó, arrodillándose frente a él.

—Princesa, hay... ¿hay algo que pueda hacer por ti? —susurró, mirando el piso. Si Marinette no le dejaba trabajar, entonces al menos quería saber si podía hacer algo para hacer más tolerable su duro trabajo, el cual tenía que hacer el doble por tenerlo a él ahí.

Marinette lo miró desconcertada.

—¿Qué...?

—Es solo que... Siento que siempre soy una carga para ti. Estoy viviendo en tu hogar sin ayudarte monetariamente, no puedo cocinar, ¡ni siquiera puedo hacer la colada! ¡Y eso no me deja ver bien como hombre! —gritó con una mirada de enojo en sus ojos verdes.

Un pequeño silencio cayó entre ellos.

—Um, ¿sabes dar masajes? —preguntó Marinette después de un rato, frotando sus tensos hombros, sonriéndole tímidamente al joven cupido.

Chat asintió silenciosamente. Había estudiado el arte de los masajes en Shangri-La, mayormente porque le gustaba recibirlos y quería aprender a hacérselos él mismo. Claro, el curso era extenso, pero Chat notó que le gustaba dar masajes porque podía hacer que el que los recibiera, se sintiera mejor y relajado como Bunnix después de practicar box.

—¿Podrías darme un masaje? Mis músculos están adoloridos por el trabajo... —dijo Marinette. —Oh, pero primero iré ducharme.

Al salir de la ducha, Chat la estaba esperando de pie.

—Recuéstate boca abajo en la cama, quítate la blusa, no te preocupes no mirare nada. —Dijo el cupido cubriendo sus ojos con ambas manos.

Chat se sentó sobre ella, y gentilmente masajeó sus rígidos hombros.

Marinette amortiguó un gemido ante los suaves movimientos de las manos de Chat. Tal vez había estado excediéndose en el trabajo, y por eso sus hombros la habían estado molestando toda la semana.

—Gatito, tus masajes son más de lo que pueda desear como compensación. —Murmuró Marinette, colocando la almohada bajo su cabeza.

La forma en la que las grandes manos de Chat se movían se sentía increíble, incluso llegó a pensar que así debía sentirse cuando uno iba a un spa.

—Pero- —Chat estaba por quejarse pero vio que Marinette estaba con los ojos cerrados y tenía la respiración estable.

Hizo un puchero pero siguió ejerciendo presión en el cuerpo de Marinette.

Si esto era todo lo que podía hacer por ella, entonces se aseguraría que Marinette despertara sintiéndose ligera y sin dolores musculares.