Noxus se había vuelto su hogar, pero no lo sentía como el mismo, tenía un sabor raro que no le brindaba confort. Los días parecían ser eternamente nublados, los habitantes a veces se tornaban groseros con ella, lo más curioso era que no habían brindado una fiesta de bienvenida, por lo que escucho decir a las mucamas, se rumoreaba que el encargado de la ciudad se encontraba de viaje.

Llevar una nueva vida no se había tornado tan perturbador, pero le era difícil adaptarse a las miradas de las jóvenes, por lo que no salía muy seguido. La mayoría de las tardes se dedicaba a tocar la viola, en ausencia de sus padres iba a charlar con el personal de limpieza y cocina del lugar que parecían ser como ella, ninguno nativo del pueblo.

Otras veces acompañaba a su madre a aburridas reuniones, en lo que terminaba escapándose o yendo a un lugar diferente.

Lo cierto era que odiaba Noxus, no había alegría, en las calles no se apreciaban niños jugando, no había muchos mercados al aire libre, todos estaban ocultos lo que provocaba que sean muy oscuros. Las mujeres parecían que no conocían otro diseño de vestido, todos escotados y completamente negros, algunos eran más elegantes, otros más informales. Era como si un artista no tuviera imaginación y hubiese pintado en un lienzo la misma persona repetidas veces.

Ese martes eran de los días que se consideraban insoportables, Morgana no estaba, tampoco su madre, ya era aburrido tocar la viola sola… Pero la vela se le encendió, guardo su preciado instrumento en el estuche y tomo varios papeles, antes de partir se observó tres veces en el tocador, no estaba conforme.

Le aviso a las empleadas que saldría unas horas y que le avisaran a sus padres donde estaría, camino tan solo unos pasos, antes de tocar la puerta se sonrojo, con unos golpes produjo un ruido que indicaba que alguien estaba de visitas. Se emocionó al ver los ojos miel de su primo del otro lado.

-No sabía que vendrías…- Se rasco la cabeza –pasa…- le permitió la entrada a la terrorífica propiedad, pero el estar cerca de Talon no le ocasiono esa sensación.

-En realidad no sabía que hacer…- Miro el suelo –traje unas partituras y mi viola por si querías intercambiar…- él le sonrió, pasaron a la sala.

-Me parece una gran idea, llegaste en buen momento, hoy no tuve lecciones por lo que me di la libertad de estar en casa…- le ordeno a una de las mucamas que prepara té y llevara cosas dulces para acompañar.

-Que buena noticia, mis padres no están, tampoco mi hermana, como no conozco a nadie, creí que sería buena idea venir…- Le sonrió, él se sentó a su lado y coloco su mano encima de la de ella.

-Créeme me gustó mucho volver a verte Kayle…- Ella lo observo detenidamente, y sentía la palma de la mano de él ardiendo, ella también tenía la misma sensación en su estómago. Unos pasos se escucharon y el aparto inmediatamente para fingir, tomó los pentagramas que ella había llevado.

Sirvieron el té, pero la joven dejo intacta la taza ya que lo sentía muy caliente, tomo su estuche y se lo mostro a Talon, delicadamente observo el instrumento.

-¿Te lo podría cambiar?- Ella rio, y noto como la observaba –era broma, está muy bien cuidado, ¿cuánto tiempo tiene?-

-Unos 6 años, desde que empecé a estudiar me acompaña- Se escuchó el ruido de la madera sonar. Talon suspiro y se levantó.

-Iré a ver quién es…- Ella asintió y tomo la viola para sentir el perfume de su primo en las cuerdas, sentía calidez cada vez que lo sentía cerca o pensaba en él, la voz de una persona desconocida hizo que pierda sus pensamientos. –Te dije que tengo visitas, no puedo practicar…- Le hablaba a otro joven que había ingresado.

-Ay vamos, hay que aprovechar que no tuvimos lecciones, no te hagas el ocupado…- El intruso apareció por la sala –vaya, una hermosa doncella…- Hablo, ella se incomodó al notar su confianza.

-Más respeto, es mi prima y no eres quien para hablarle así…- El ojimiel lo miraba con odio, peor aun cuando vio como se le acerco a Kayle –no te invite a pasar…- Pero solamente recibió ignorancia.

-Hola damisela, es todo un honor presentarme, me llamo Francis Dubois…- Tomo la mano de la rubia y la beso.

-Soy Kayle Du Couteau…- Hablo secamente, no le dio más charla, para alejarlo puso la excusa del té, bebió un sorbo pero aun lo hallaba caliente.

-Vaya veo que sabes tocar un instrumento, el violín verdad?- Ella lo miro penetrante y con un poco de enojo.

-Es una viola…- Respondió sin emoción.

-Ah, disculpa…- Comento –llego en buen momento ¿no es así? Estaban por tomar el té…- Se intentó sentar al lado de Kayle pero ella se adueñó del sillón completo para luego dejarle espacio libre a Talon, el tomo su taza y con mirada de asesino observaba a su compañero.

-De seguro estabas espiando si llegaban mis hermanas…- el rio tímidamente –pero lamentablemente no tienes chance… Así que ni se te ocurra volver a hacer esto…- hablo serio sin retirar la mirada.

-Creo que exageras, pareces hermano mayor, anda solo son primos…- Lo interrumpió.

-Nos criamos juntos, le saco dos años, suficientes para considerarla una hermana menor, además mis tíos no van a pensar en ti ni de broma, son personas de alta categoría como mis padres, no eres digno…- Kayle lo observaba preocupada.

-Tranquilo Talon solo quería que ella se sintiera cómoda, no debe tener amigos, la puedo llevar a conocer la ciudad y si de asuntos políticos se trata sabes que no me entrometeré…-

-No es eso, sino que la idiotez es una grave enfermedad y difícil de curar…- hablo con sarcasmo y miro fijamente a la rubia –sé que llama la atención verla, por eso me comporto de esta forma…- el joven suspiro, mientras que ambos parientes terminaban su merienda, una empleada toco la puerta para avisarle que los padres habían regresado.

-Olvidas tus partituras…- le aviso el ojimiel.

-Te las presto por si las quieres ver, mañana vuelvo, ¿vas a estar?- Le pregunto y el asintió.

-Ven después del almuerzo, te enseñare mi estudio- le regalo una sonrisa y se marchó a su hogar.

-Qué envidia… Enserio tiene una gran belleza…- Comento Francis.

-¿Envidia? Dime que no la espiaste cuando ella vino a casa…- La mirada lo delato –ya te lo advertí, no lo intentes…- Camino lentamente.

-Si de acuerdo, ya que no me quieres aquí me voy, pero Talon reflexiona tus palabras, parece que el enamorado eres tu… Pero ahora amigo te lo digo seriamente es tu prima, ¿quién sale perdiendo?- El quedo helado y volteo desafiante.

-Nunca mencione eso, ¿por qué piensas en cosas ridículas? Solo porque todavía no me haya enamorado de alguien de aquí no significa que lo este de ella, simplemente no me interesa… Pero como te lo dije la cuido porque es como una hermana para mi…- Volvió a la sala de estar sin darle importancia a la respuesta, tomo asiento en el sillón, todavía sentía su fragancia en la sala. Tomo suavemente los papeles para mirar la melodía, que le hacía recordar a ella, cerró los ojos y llevo al pecho la esencia de la rubia.

"Mi hermosa Kayle si supieras lo mucho que sufrí cuando nos apartaron… Nadie sabe esto, pero siempre me gustaste…"