Las personas dicen que la experiencia es el mejor maestro que uno pueda tener en toda su existencia.
Eso probaba ser cierto ya que ella no podía negar que la experiencia le había enseñado una gran lección en la vida.
[Te daré tan solo un minuto
para salir de este hogar diminuto,
date prisa que si no lo haces
no habrá tiempo para estar de luto...]
Un suspiro escapó de sus labios y una sonrisa amarga se formó.
Mirando hacia atrás, no podía decir que la vida no había sido buena con ella, porque era obvio que sí.
Su vida no era una que podía describirse como una brisa tranquila en el mar pero tampoco había sido el puro infierno.
Sus años jóvenes fueron de hecho felices, armoniosos aún si incluía los lados llenos de dolor y agonía.
[Empaca ya, que necesito espacio
para ordenar mis pensamientos que escruto.]
Marinette sabía que la vida sin dolor y agonía junto con felicidad, no era considerada vida en sí. La vida debía enseñarle a uno la felicidad y penurias que una persona debe sentir mientras está en la Tierra, cuando aún la persona está en control de su TODO menos de su suerte, su destino.
El destino había sido su enemigo constante desde que se enamoró.
El destino la amaba tanto que alejó la razón por la cual latía su corazón.
Una sonrisa se formó en sus labios mientras Marinette movía la cabeza.
¿Desde cuándo se volvió tan resentida con el destino?
—¡Hey, Mari! Ya casi es hora. Será mejor que estés lista.
Marinette alzó la mirada y vio que Alix era la que había ido a verla.
Ella asintió y le dijo que le diera otros 30 minutos y que entonces estaría lista.
—Más vale. Y asegúrate de ir a su departamento. —Alix le dijo firmemente antes de dejarla a solas, diciéndole que esperaría por Marinette en dicho lugar.
Marinette masculló su respuesta y rió dentro de su cabeza. Era divertido estar en contacto con los amigos de cuando era joven. Aunque su grupo de amigos del instituto se había desintegrado, ellos aún seguían siendo amigos, de una u otra forma.
Su viaje como niños había sido de mucha ayuda para desarrollar sus talentos, habilidades, y sus personas.
『 *• •*』
Habían pasado por muchas peleas menores cuando eran niños; empezaron a entenderse mutuamente cuando entraron a la universidad. La partida al extranjero por parte de uno de sus miembros hizo que su lazo se hiciera más fuerte y empezaron a entenderse más. Aprendieron a lidiar con el otro mientras pasaban los años y estar en el grupo hizo que todo valiera la pena.
"No", Marinette pensó. Ellos ya no eran más compañeros ni amigos de clase sino camaradas; eran mejores amigos ahora.
Aunque el tiempo les había agregado 5 años más, todos ellos, aún actuaban de la misma forma en la que lo hacían cuando eran adolescentes, como cuando Marinette aún tenía 24.
Las cosas cambian cuando las personas maduran.
Adquirieron más conocimiento sobre la vida, algunos para mejor otros por el contrario. Pero todo, cada pequeña cosa, importaba.
El mundo seguía cambiando.
[Escoge lo que no dejarás
mientras que ver el reloj avanzar yo disfruto.]
No se arrepentía de haber sido parte de una agencia de modas tan épica. Los tiempos en los que estaba bajo el manejo de esa agencia habían tenido gran impacto en su vida.
Aunque aún ahora, todos eran amigos y la mayoría de ellos aún estaban en la industria del entretenimiento de una u otra forma.
Era genial.
La vida era buena.
Hey, Marinette, ahora era diseñadora de modas indie, solía trabajar sola la mayor parte del tiempo, pero no se negaba a una colaboración con GABRIEL'S o alguna otra casa de moda que le interesara.
Max era uno de los mejores programadores informáticos de Francia.
Alya era una reportera que rara vez la veias en Francia
Alix y Kim eran deportistas reconocidos en sus ramos respectivos.
Juleka era una de las mejores actrices y modelos en el país y aun salía con Rose.
¿Y el otro? ¿Cómo podría olvidar al hombre que había afectado su vida en más de una forma en la que pudiera pensar?
Como ellos, Adrien aún era famoso. Ahora era el modelo principal de GABRIEL'S y pronto seria el sucesor, Adrien ascendió muy alto como modelo.
Ella estaba feliz por Adrien. El grupo de amigos había pasado por muchas cosas difíciles pero habían ganado. Habían conquistado su pelea y habían salido victoriosos.
Todos ellos aún eran ganadores en el juego que la vida había empezado por ellos.
Un zumbido fue escuchado y Marinette verificó su celular para confirmar que era Alya quien estaba llamándola.
—Hola
—¡Los chicos, y yo ya estamos aquí! ¿A qué hora vendrás? —Alya preguntó con un tono ligeramente decepcionado.
Marinette rió.
—Estaré ahí pronto. ¿Por qué siguen preguntándome?
Un suspiro se hizo audible y Marinette tuvo que tragar en seco. Claro, ella sabía por qué era que estaban preguntándole.
—En serio, estoy bien, Alya. No tienes que preocuparte por mí. —Dijo suavemente.
—¿Lo estás? —fue la astuta pregunta-respuesta.
Marinette cerró los ojos. Trató de recordar lo que sintió en cuanto recibió el sobre dorado. Era bonito. Las letras estaban impresas en un diseño intrincado. Pero cuando supo lo que era, el material pareció quemar su piel. La destruyó por dentro pero decidió ser feliz por el bien de todos.
De cualquier forma, sabía que esto pasaría. Así era como las cosas debían ser. Tener una probada del cielo no significa que permanecería por siempre en la vida de uno.
—¿Mari...?
—Estaré bien, Alya. Envíale mis saludos a todos. Estaré ahí antes de... —Marinette miró su reloj de mano y volvió a hablar. —...antes que el reloj dé las 10.
—Te veré en dos horas y media entonces, amiga. —Dijo Alya antes de que Marinette se despidiera y colgara.
Marinette inhaló profundamente y trató de mantener sus emociones a raya.
Era feliz por él.
Pero sin importar cuanto siguiera repitiéndose esas palabras, Marinette solo sentía las enormes ganas de llorar y morir.
Tomando sus llaves, salió de su departamento, cerrando todo...dejando todo atrás...
Incluso su corazón...
『 *• •*』
Marinette miró la iglesia frente a ella. La noche era fría y cargada de nieve, pero era lo buena suficiente como para amortiguar sus emociones, para entumirla.
Se arrodilló, llevando sus manos a su pecho y cerró los ojos. Sus labios empezaron a moverse en una silente oración; pidiendo guía, agradeciendo al ser divino por las bendiciones que recibía y pedía por la felicidad y paz de todos.
No quería dejar ese lugar, ni cuando terminó de decir sus oraciones. Se sentía segura ahí, cómoda e invencible, como si nadie pudiera lastimarla.
[Recoge ya todo,
que a causa de ti tengo miedo
de compartir con alguien más
aquello que el escribir me hace sentir.]
—No esperé verte aquí. Fue la suave y gentil voz, la cual hizo que Marinette dejara su tranquilo estado.
La persona se arrodilló al lado de ella y musitó sus oraciones antes de ponerse de pie, y estirar la mano para que la menor la sostuviera.
Marinette sonrió y tomó la mano. Cuando estuvo de pie, preguntó.
—¿Qué te trae aquí a esta hora, Luka?
Luka se alzó de hombros y ambos empezaron a salir de la iglesia, encontrando nada apropiado el hablar de cosas personales en un lugar sagrado.
Una vez en la nieve, Luka la miró.
—Tu cabello está largo.
Marinette rió ligeramente.
—No tengo tiempo para cortarlo. No has contestado mi pregunta, Lu.
Luka sonrió.
—Oh, eso. No lo sé. Solo tuve ganas de rezar. Además, tenía el presentimiento de que vería a una hermosa y solitaria ninfa en esta iglesia en particular.
—¿Una ninfa? No sabía que tenías interés amoroso en las criaturas míticas. —Marinette rió.
—Sí. Me gusta una ninfa que usa una blusa negra y jeans oscuros y tiene el cabello negro azulado con las puntas rosadas, y atada en una media coleta.
Marinette arqueó una ceja.
—Pues yo digo que la ninfa que has visto es bastante hermosa. —Bromeó, sabiendo que Luka estaba hablando de ella.
—Tus fans lo piensan y Adrien también.
Marinette dejó de caminar y permitió que Luka se le adelantara unos pasos.
Luka llegó a la banca de madera y se sentó antes de mirar a Marinette, quien permanecía de pie a mitad de camino.
—¿Por qué te ves tan triste, Ma-Marimanette?
Marinette bufo divertida, ante lo que dijo Luka, no era posible que después de tantos años, aun recordara ese vergonzoso momento, pero después pensó en la pregunta. Sabía que no solo lucía triste. Estaba triste.
—Las ninfas son de naturaleza juguetona. Sonríen, ríen de casi todo lo que ven. Pero ¿por qué tú luces diferente? Es extraño que ellas se sientan de la forma en la que tú te sientes.
—No soy una ninfa, Lu. Fue la respuesta de Marinette antes de caminar hasta la banca y sentarse al lado de su amigo.
—¿Es por él?
[Me intimida pensar que por tu culpa
alguna persona desconocida
pueda hacerme parecer vulnerable en seguida.]
—Sabes que lo es. —Marinette musitó y jugó con la nieve mientras movía el pie. —Siempre lo es...
—Lo lamento, Marinette...
Marinette movió la cabeza gentilmente.
—No tienes qué. No es como que ha muerto o algo así. Debemos estar felices por él, ¿sabes? —respondió suavemente y permitió que el frío viento besara su rostro. En algún lugar dentro de su corazón, deseó que la fría nieve adormeciera todo dentro de ella.
—Desearía estarlo. Pero sabiendo el estado en el que estás, me hace tener ganas de sacudirlo hasta que entienda. —Una risa amarga escapó de los labios de Luka.
La noche estaba haciéndose más fría conforme pasaban los minutos pero Luka pensó que la vacía y distante mirada en el rostro de Marinette era mucho más fría que la nieve.
—Lo nuestro terminó mucho antes de esto. Tú eres uno de sus mejores amigos, estoy segura que lo sabes. —Marinette comentó y juntó sus manos.
—¿Por qué no lo volvieron a intentar? Después de Hawk Moth, pudieron hacer muchas cosas, Marinette.
Marinette cerró los ojos antes de volver a abrirlos y mirar a Luka con una sonrisa triste en su rostro.
—Todo cambia, Lu. —Sentenció. —No puedo tener control de lo que no tengo. Además, él parece feliz con su vida ahora. Debemos estar felices también, por él al menos.
—¿Entonces por qué no lo estás? —Luka no pudo evitar preguntar.
—Lo que estoy atravesando es mucho más complicado. —Marinette respondió. Era difícil ser feliz pero eso no significaba que no lo estaba intentando.
—¿Pero lo estarás? —una dudosa pregunta salió del chico a su lado.
—El tiempo me curará. Eso lo sé. —Marinette susurró y miró la iglesia nuevamente.
[Gracias a ti hoy se agrega un día más
a las lista de los que me desconocí,
no me reconocí en los bocetos
de aquel nuevo trazo
porque si me preguntaran
lo único que quiero es un abrazo...
[pero no de tí.]
El frío silencio los envolvió a ambos y nadie se atrevió a romper el hielo.
Uno, tres, cinco, siete, nueve segundos pasaron y Luka no pudo evitar hablar.
—Él se 'casó' contigo aquí, ¿no?
Marinette sonrió.
—Sí. Esta era su iglesia favorita. Fue solo un impulso, una tonta esperanza de poder estar juntos para siempre aun con todo el embrollo de los Miraculous y Hawk Moth. Pero mientras más lo pienso, el 'para siempre' es solo una forma de pensar. No existe.
—¿Cuántos años han pasado? —Luka volvió a preguntar, notando la amargura entrelazada en la voz de Marinette.
Ella se alzó de hombros.
—No vale la pena recordarlo, Lu.
Una mentira no vale la pena ser recordada, pensó Marinette.
—¡Pero fue divertido! Ese idiota incluso lloró después de que yo los declarara recién casados. —Luka rio ante lo que dijo. Adrien podía ser tan tonto a veces. Pero era dulce. Los esfuerzos de Adrien habían valido la pena, ya que tenía a Marinette, su pareja, sonriendo feliz y contenta y Adrien había sido el más feliz en ese entonces.
Marinette sonrió.
—Sí, lo fue y sí, él lloró.
Esa ceremonia de 'matrimonio' había sucedido cuando aún estaban a punto de descubrir a Mayura y a Hawk Moth, desde que era guardiana cada uno de los héroes sabían las identidades del otro y cada uno se hizo cargo de su prodigio por un tiempo. Adrien había sido tan dulce en ese entonces y Marinette había estado plenamente feliz; satisfecha con lo que ella y Adrien tenían, Ladybug y Chat Noir eran mejores peleando y si necesitaban ayuda siempre podían contactar más rápido con cada portador.
Pero todo cambia.
Siempre cambia ya que el cambio es lo único constante en este mundo.
—¿No vendrás a su departamento? —Luka quiso saber. Podía entender si Marinette no iba al departamento de Adrien para la celebración.
—Lo haré.
—Ya veo..., es triste que no puedas venir. —Luka dijo en voz baja.
—Dije que iré. —Marinette volvió a decir.
—¡¿Eh?! ¡¿Lo harás?!
Marinette asintió con una pequeña sonrisa.
—Él es mi amigo y antiguo compañero de batallas después de todo.
—Eres muy buena, ¿lo sabes, Marimanette?
—Eso es lo que dicen, ¡¿puedes parar ya con lo 'Marimanette'?! —Marinette se alzó de hombros y miró el cielo. No había estrellas brillando en el vasto cielo nocturno, la luna lucía tan sola allá arriba en el oscuro mar del interminable espacio. De alguna forma, podía verse a sí misma como la luna; solitaria y triste por estar sola a pesar de su belleza, a pesar de los millones de personas admirándola.
Sí, ella era como la luna.
Hermosa, fría y solitaria.
Un sonido interrumpió el silencio de Marinette y Luka.
—Tu celular, Lu. —Dijo Marinette cuando Luka no respondió.
Luka frunció el ceño y tanteó su celular.
—Es Adrien.
—Contesta. Me quedaré callada.
Luka miró a Marinette, quien ahora estaba mirando el cielo nuevamente. Sentía pena por la bonita chica que estaba a su lado y que en algún momento fue un bonito 'crush' el que tuvo con ella.
—¿Sí? —Marinette escuchó la voz de Luka.
—Estaré ahí en un momento. ¡¿Qué?! ¡No! ¡No estoy en una cita! ¡Aún no puedo ir, idiota! —Luka dijo después de un rato.
Marinette rió, sabiendo bien que Adrien podía ser tan cargoso cuando exigía algo.
Adrien escuchó la risa y estuvo seguro que no era la de Luka.
—'¿Con quién estás?' —preguntó.
—¿A qué te refieres con eso?
—'Escuché una risa.' —Insistió Adrien. Faltan 15 minutos para las 11 y Luka se suponía que debía estar con él desde hace una hora. Más le valía a su mejor amigo que no estuviera en una cita mientras su fiesta se llevaba a cabo.
—¿Risa? ¡No me he reído, idiota!
—'Tú no. Pero escuché que alguien lo hizo'. —Adrien dijo, convencido de que había escuchado una familiar risa.
Luka giró hacia la mujer a su lado y preguntó.
—Marinette, ¿te has reído? Adrien dice que escuchó a alguien reírse.
Marinette presionó los labios mientras Luka mordía su labio inferior y golpeaba su cabeza.
¡Genial! Ahora Adrien sabía que estaba con Marinette.
—'¿Marinette...?' —Adrien susurró. —'¿Estás con Marinette?'— pidió confirmación.
¿Por qué Luka estaba con Marinette a esta hora?
—Estaré ahí pronto, Adrien. —Dijo Luka antes de colgar.
—Debemos irnos ya que ya sabe que estamos juntos. —uka le informó a Marinette quien solo asintió.
"Era hora de enfrentar los miedos", Marinette pensó.
『 *• •*』
El sol ya había salido y el viento soplaba suavemente. Hoy, esperaría a que su novia caminara por el pasillo. La alfombra roja estaba cubierta de pétalos blancos, rosados y rojos.
Todo el jardín había sido decorado. Había lirios blancos, lirios orientales y tulipanes amarillos adornando los lados de las sillas asignadas para sus amigos y familia y para algunas personas importantes, como su padre y Nathalie y su manager.
La música empezó a sonar y el cortejo avanzó con pasos lentos y calculados. Cada invitado estaba sonriendo mientras veían a las pequeñas niñas vestidas de dorado yendo por el pasillo, los pequeños niños lucían gallardos con sus trajes negros.
Adrien se puso más nervioso cuando vio a su futura esposa.
Ya le habían dicho sobre los nervios de la boda, por eso, trató de dar lo mejor de sí para calmarse.
Había escogido a Chloé y Luka para que cantaran en la celebración junto con Nino, sus mejores amigos siempre estaban para él.
De todas las unidades de músicos y cantantes que conocía, las voces de Luka y Chloé eran las que sonaban mucho mejor para las canciones de amor. Sus voces podían producir una melodía única, la cual hacia que las canciones sonaran con más sentimiento.
En menos de 3 horas, ya sería un hombre casado. Un nuevo camino esperaba por él y debía estar feliz por ello pero... solo estaba asustado.
—Relájate, viejo. ¿Esto es lo que has estado esperando, recuerdas? —escuchó que Nino le decía en voz baja.
En lugar de calmarse, Adrien solo sintió más pánico. Necesitaba a alguien que le asegurara que todo estaría bien, que todo terminaría bien y que Marinette estaría esperándolo cuando todo esto terminara.
¡Espera! ¿Marinette? ¿Esperándolo?
Adrien tragó en seco y trató de aclarar su mente de seguir yéndose por el lado equivocado.
Era claro que Marinette no estaría esperándolo después de todo. La menor ni siquiera iría a su boda.
La música estaba terminando y ahí estaba su novia, esperando a que él sostuviera su mano.
Adrien lo hizo.
Sus manos se entrelazaron y Adrien la llevó a donde debían estar.
Los invitados se quedaron en silencio y solo la melodía del piano y el violín podían dejarse escuchar.
Todo iba de acuerdo al plan pero el siguiente momento desestabilizó las emociones de Adrien.
La voz de Marinette resonó en el lugar; estaba cantando la canción de amor que había escrito para ella, en un momento de inspiración, era bien sabido de sus clases de canto y piano cuando eran niños y él había escrito esa canción para Marinette.
Era agridulce a oídos de Adrien.
Después de todo, sí fue.
La canción tuvo que terminar con el primer coro ya que el que haría la ceremonia habló.
Adrien giró hacia el lado y la encontró.
Marinette estaba yéndose de la ceremonia. Estaba usando un vestido color crema con flores rosadas, su cabello estaba dos tonos más oscuro de las puntas, de la última vez que la vio. Aún con la espalda de Marinette hacia él, sabía que era la menor, su antigua pareja.
—Adrien, ¿podría por favor prestar atención?
Pero Adrien no podía.
¿Por qué Marinette había decidido ir? ¿Por qué tenía que cantar una canción que expresara nada sino el amor de Adrien por ella?
—¡¿Marinette?! —gritó a la figura que estaba alejándose. Se puso de pie de la silla y corrió tras ella, dejando a su sorprendida novia detrás. Corrió lo más rápido que podía pero sus amigos lo detuvieron, sosteniendo sus brazos. Todo lo que pudo hacer fue gritar el nombre de la menor, pidiéndole, rogándole que regresara.
—¡Marinette! —siguió gritando a pesar de los audibles jadeos sorprendidos de las personas que estaban ahí.
Pero todos sus esfuerzos fueron en vano.
Marinette siguió alejándose, sin mirar a Adrien.
[Te cuide mucho tiempo,
pero agradece, que al menos esta vez
si te di como mínimo un minuto
para poderte despedir...]
Y Adrien solo pudo ver a Marinette desapareciendo de su vista.
Marinette siguió con la mirada en frente, dando lo mejor de sí para no mirar atrás mientras las lágrimas empezaban a humedecer sus mejillas.
—Quiero pensar que has tomado la decisión adecuada, Gatito mío. Ámala y sé el buen esposo que siempre soñaste...
THE END?
Aqui Nilsa con un "nuevo" One Shot, en realidad es de los que tenía guardados, peeeeroooo, que lo he arreglado :3 basándome en un precioso poema de nans_5
Siento que este FIC quedaba PERFECTO con este poema, realmente, realmente me imaginé este FIC con el poema.
Nani... Espero ni haber jodido tu obra con el FIC y tal vez haber captado la esencia en él... Si no, siempre lo podemos volver a hacer
Les dejo el poema completo~
Te daré tan solo un minuto
para salir de este hogar diminuto,
date prisa que si no lo haces
no habrá tiempo para estar de luto...
Empaca ya, que necesito espacio
para ordenar mis pensamientos que escruto.
Escoge lo que no dejarás
mientras que ver el reloj avanzar yo disfruto.
Recoge ya todo,
que a causa de ti tengo miedo
de compartir con alguien más
aquello que el escribir me hace sentir.
Me intimida pensar que por tu culpa
alguna persona desconocida
pueda hacerme parecer vulnerable en seguida.
Gracias a ti hoy se agrega un día más
a las lista de los que me desconocí,
no me reconocí en los bocetos
de aquel nuevo trazo
porque si me preguntaran
lo único que quiero es un abrazo...
[pero no de tí.]
Te cuide mucho tiempo,
pero agradece, que al menos esta vez
si te di como mínimo un minuto
para poderte despedir...
Nos leemos pronto con Soleil~
Besitos de murciélago para todos~
