Somos latidos sin rumbo
Que laten desesperados
Y que alteran nuestros estados.
El lugar se quedó en silencio un momento mientras todas las personas miraban al novio.
Era inesperado el estar atestiguando al hombre que se casaría, en tal estado. Unos murmullos empezaron a circular el lugar justo cuando susurros de teorías sin sentido hacían eco y flotaban en el aire. Lo que se especulaba de antaño, al parecer era real tomando en consideración las acciones de Adrien y Marinette.
Con un suspiro, Nino giró y palmeó el hombro de Adrien; diciéndole que pusiera en orden sus emociones.
Adrien cerró con fuerza los ojos sabiendo que él y Marinette ya no tenían nada.
¿Somos? No, ya no más
Pero ¿sería mucho pedir
Que en mi mente ya no deambularas?
Todo lo que tuvieron, se terminó hace años.
De alguna forma, estaba sintiéndose culpable por no haber tomado la oportunidad para intentarlo nuevamente con Marinette.
¿Pero por qué estaba sintiendo tanta tristeza y arrepentimiento?
Adrien sabía que debían superarlo. Pero aún estaba esta pequeña voz que le decía que no podía aceptar el hecho de que nunca más volvería a sostener a Marinette entre sus brazos, que nunca tendría la oportunidad de besar a Marinette ni tomar su mano.
Ya no aguanto mi sangre que hace
Cómplice de un latir desgastado,
Y de eso, muy lento nace
Un sentimiento equivocado.
Todos esos pensamientos fueron suficientes para hacer que Adrien sucumbiera.
El siguiente sonido que todos escucharon en el lugar fue el tormento de Adrien; el dolor en su voz era suficiente para dejarles saber a todos que su pena era el amor que había perdido.
Y nada tenía que ver con la mujer vestida de blanco, mirando a quien se suponía sería su esposo.
—¡Adrien!
Gritos e histéricos movimientos corporales le dejaron saber a Nino y Luka que su amigo estaba al tanto de cada uno de sus pasos.
—¡Adrien! ¡Despierta! —Nino seguía tratando de sacar a su amigo de sus sueños. La fiesta había terminado y él y Luka le había ayudado a Adrien a limpiar el lugar.
Desafortunadamente, su mejor amigo se había dormido cuando Nino había estado lavando los servicios y Luka el baño.
Sin estar al tanto de las cosas, Nino se asustó cuando lo escuchó gritar el nombre de Marinette antes de ser seguido por un desgarrador llanto.
Un fuerte golpe en la mejilla de Adrien por parte de Luka, hizo que abriera los ojos.
Y ahí estaba, la vacía y muerta mirada que Luka vio en los ojos de Marinette temprano aquella noche.
Adrien empezó a sollozar, asustando a Nino, Luka estaba más calmado porque entendía un poco más acerca de todo el asunto.
Hoy me siento arrepentido
Incluso obligado y muy amarrado;
Hay tanto amor en mi mochila
Que se desborda y se desperdicia
En brazos de alguien más…
—¡Se fue! ¡Marinette se fue! —dijo en pánico.
—¿De qué hablas?
—¡Me dejó! ¡La traicioné! ¡Ella cantó durante la ceremonia! ¡Pero se fue! ¡La llamé pero se fue! —Adrien siguió llorando, su cuerpo estaba temblando y su corazón estaba apretándose tanto que le dolía.
—Viejo, fue solo un sueño. Aún tienes 6 días antes de tu boda. —Dijo Nino en un intento de calmar a su mejor amigo.
—¡No, Nino! ¡Todos estaban ahí! Tú y yo y Luka estábamos usando trajes elegantes. ¡Mi novia estaba ahí, en su vestido de novia! ¡Todos estaban ahí! ¡Marinette incluso cantó antes de que la ceremonia empezara! ¡Lo sabes, Nino! ¡Tú estabas ahí! ¡Ya me he casado!
—Adrien, solo fue un sueño, cálmate. —Trato esta vez Luka de calmarlo.
—¡No puede haber sido un sueño, Luka! ¡Todo era real! —Adrien insistió antes de detenerse, frunciendo el ceño cuando vio a Nino usando un delantal azul sobre su ropa de siempre. —¿Por qué...?
—¡Por fin! —Nino soltó un suspiro aliviado. —Pensé que no te darías cuenta. Te dormiste, viejo. No estás casado. Aún no.
—¿Marinette? —una pregunta incoherente fue dicha con voz insegura.
—Estuvo aquí hace poco, para tu fiesta, pero se fue después de devolverte el anillo, ¿recuerdas? —Luka dijo cuándo regreso de la cocina con un vaso con agua que le ofreció a Adrien, pero el pobre rubio estaba temblando tanto que el agua en el vaso se movía violentamente salpicando todo, al final Nino lo sostuvo por él y se lo ofreció a su amigo.
Adrien tanteó sus bolsillos, buscando el anillo de boda que Marinette le había regresado, pero no encontró nada.
—No lo tengo, Luka. —Dijo, sus ojos se llenaron de lágrimas. Adrien siguió buscando en sus bolsillos, silenciosamente pidiendo que el anillo rozara sus dedos.
Nino, miraba preocupado a Luka y este suspiró derrotado.
—Estás usando el anillo de Marinette en tu meñique izquierdo, Adrien. —informó.
Aún dudando, Adrien bajó la mirada hacia su mano; vio en silencio el brillar del anillo.
—Oh
Nino y Luka se recostaron en la cama, relajándose.
—Nunca es tarde, viejo. —Dijo Nino.
—Tienes que decidir por ti, por tu futura esposa y por Marinette. No puedes tener todo, ¿lo sabes, verdad?
Adrien asintió y trazó el anillo. Se sentía frío pero tan correcto el tenerlo en su dedo. Era como si Marinette estuviera cerca, sosteniéndolo.
Y tanto que contar
Que no hay tinta ni poema
Para poder explicar…
Siento la infinita distancia
Que hay de tu corazón al mío
Pero dime ¿puedo ser abrazado?
[solo por ti]
—Si la escojo a ella... —dijo musitó en voz baja. —Le causaré vergüenza y dolor a Kagami y a su familia...
—Piénsalo, viejo. —Fue la respuesta en tono serio por parte de Nino. —Escoge a Kagami pero tú y Marinette terminarán lastimados, Kagami también saldrá lastimada porque tú no podrás darle todo de ti a ella. En algún momento, le mentirás aun cuando no quieras o lo intentes.
—¿Y si la escojo a ella? —Adrien quiso saber.
—Escoge a Marinette y terminarás lastimando a Kagami y a su familia pero serás feliz y ella también. —Luka pausó un momento. —De cualquier forma, alguien saldrá lastimado sin importar cuánto lo evites.
—Pero... eso es muy egoísta, ¿no lo creen?
Luka suspiró.
—Si lo pones así, entonces así es. Marinette te ha liberado. No tienes obligaciones de ningún tipo con ella. —Quería que Adrien viera. —Pero, ella es la única por quien tu corazón late, es la única a quien anhelas.
—Amo a Kagami...
Nino movió la cabeza gentilmente mientras Luka suspiraba exasperado y un tanto enojado con Adrien por no aceptar las cosas.
—No lo ves, ¿verdad, viejo? —Siguió Niño
—¿Ver qué?
—Que Marinette es la única a quien amas. Tu miedo de lastimar a Kagami y a su familia es lo que te frena de cancelar la boda.
Adrien aún estaba sumido en el silencio. Lo que Nino había dicho era cierto, no podía negarlo. ¿Pero las cosas saldrían tal como Adrien y Marinette lo deseaban si lo volvían a intentar?
—Mi sueño era tener una familia. Tener una esposa y mis propios hijos. —Dijo Adrien. —No podré cumplir mis sueños si escojo a Marinette... el verla... el verla me recuerda todo el daño que mi padre le hizo y el que algunas cosas son irreversibles en la memoria... y en el cuerpo.
—Si eso era lo que de verdad querías, entonces nunca hubieras intentado nada con Marinette, después de lo de tu padre. —Dijo Luka
—Pero es que es así, chicos. De verdad quiero tener mi propia familia sin remordimientos de conciencia, sin vergüenza al mirarla a la cara por saber que mi padre fue el causante de todo lo que pasamos y el que ella saliera lastimada de forma irreversible.
—Si es como dices, ¿entonces por qué te enamoraste de ella, incluso mucho antes de saber que era Ladybug? Sabes que no puedes tener tu propia familia si la tienes como pareja, aquel golpe..., bueno, sabes que le hizo y aun así peleaste y estuviste a su lado y ¡lo que es peor es que permitiste que Marinette te siguiera amando!
—Nunca fue mi intención. —Adrien respondió.
—Eres tan egoísta. —Luka no pudo evitar comentar. Se preguntó a dónde los llevaría esta conversación.
—Si la necesidad de tener a Marinette es lo que llamas ser egoísta, entonces lo soy. —Adrien respondió. —La necesito siempre a mi lado. Necesito que se preocupe por mí. Necesito que me ame.
—Entonces debes estar agradecido. Marinette te amó y satisfizo tus necesidades, estuvo ahí y comprendió todo el lio de tu padre toxico, aun cuando no debería, incluso perdonó a tu padre por haberla lastimado de aquella forma cuando... cuando estaba embarazada y tu padre fue el culpable que lo perdiera y que jamás pudiera volver a tener hijos. —Dijo Luka.
—Todo se hizo realidad, éramos felices pero aun así terminamos de esta forma. Así que dime, Luka, si dejo a Kagami y la pongo en una situación en la que ella y su familia odiarán, ¿qué me garantiza que Marinette me aceptará otra vez? Que me ha perdonado a mí y a mi padre por lo que le paso. —Adrien preguntó, sopesando sus opciones bastante bien. El ser impulsivo nunca le había hecho bien.
También quiero ser perdonado y…
Por segunda vez ¿puedo ser amado?
—Viejo, ya hemos hablado del hecho de que no es tu culpa que a tu padre se le zafará un tornillo e hiciera todo lo que hizo, fuiste una víctima como todos nosotros y miles de personas más. Y en cuanto a Marinette, a veces el corazón sabe lo que es mejor para ti, que tu mente.
—¿Ah sí?
—Eso creo. —Nino respondió. —Dime, viejo..., ¿tu sueño de tener tu propia familia es tan importante para ti que estás dispuesto a vivir el resto de tu vida con una mujer a la que no amas enteramente? ¿Seguir con la boda solo para que puedas tener hijos y permanecer lejos de Marinette y flagelarte por una culpa que jamás ha sido tuya y que ella ni siquiera te culpa por ello?
—Ese era nuestro sueño en primer lugar. Y es una culpa con la que cargare de por vida, el que Marinette perdiera a nuestro hijo y que no pudiera tener más. —Adrien se alzó de hombros.
—Eso suena patético para mí, Adrien. —Luka sentenció incrédulo. Una mirada a Adrien y supo que se aferraría a su decisión. Él siempre era así; seguía algo que ya había decidido.
Por única vez, Luka deseó que Adrien reconsiderara todo.
—Hazme saber si dejarás a Marinette. —Dijo cuándo no pudo tolerar el horrible silencio que los había rodeado, por ello, decidió dejarlo. Se sentía enojado, y sabía que un enfrentamiento entre Adrien y él no era una buena idea.
Luka se puso de pie, tomo su chaqueta y arregló su camiseta. Le asintió a Nino, indicándole que se iba, ignorando a Adrien por completo.
—¿Por qué? —Adrien quería saber mientras veía a su amigo yendo hacia la puerta.
—¿Quién sabe? —pausó. —Puede que yo sea el que le ayude a olvidarte, casi lo logro una vez, puede que si lo intento mejor, lo logre. —Luka remarcó enojado. Y Nino abrió los ojos como plato.
Luka no hablaba en serio... ¿no? Eso ya era agua pasada...
¿Por qué Adrien escogía ser terco en este momento?
Ni Nino y mucho menos Luka podían entenderlo.
—¡Al demonio que lo harás! —Adrien gruñó cuando su mente procesó lo que su amigo había dicho. Marinette siendo de Luka... de nuevo, no sonaba bien a sus oídos.
—De cualquier modo, vas a seguir adelante con lo de la boda, ¿no? No tienes palabra en esto. Marinette necesita a alguien que esté con ella; para ayudarle a superarlo, para que te olvide. En este momento, lo cierto es que eres un idiota, Agreste. —la voz de Luka era tranquila pero sus palabras golpearon a Adrien.
—No te atrevas, Luka. —Adrien amenazó. Y Nino se paró para ponerse al medio por si los golpes empezaban a llegar.
—Marinette no significa nada para ti ahora, Adrien. ¿Aún no te das cuenta? ¿Has hecho a un lado tus sentimientos por ella, recuerdas?
—Yo n-
—Basta. Tener miedo y que seas egoísta no implica que puedas ser idiota. —Sentenció Luka sin importarle el tono enojado de su amigo ya que él, también, estaba enojado.
—¡Sabes que no es cierto! —Adrien siseó, cuando se puso de pie y Nino se puso en medio apartando a Adrien de Luka, Adrien estaba apretando los dientes después de que las palabras escaparan de sus labios. —¡Amo a Marinette y no puedo dejar que la tengas tú!
—Tu duda dice otra cosa. Me pregunto si de verdad la amas... o si acaso alguna vez lo hiciste, la admiración es muy distinta al amor Adrien, tú no la viste destrozada como yo cuando no la mirabas. —Dijo y las palabras se anclaron a la cabeza de Adrien.
¿Se había convertido en alguien tan frío e insensible que incluso Nino y Luka dudaban de lo que pudiera sentir por Marinette?
Luka lo miró.
—No te preocupes, Adrien. Seguiremos tu juego idiota. Pero déjame decirte que lo que sientes es correcto. —Mantuvo su foco en él. —Sentir y pensar son dos cosas diferentes, Agreste... —con eso dicho, dejó a solas a Nino y Adrien.
Una vez afuera, el aire fresco llegó y Luka lo recibió exponiendo sus sentidos. Alzó la mirada y sonrió cuando vio que había una estrella adornando el cielo nocturno, junto con la luna.
Ya no estás solas, majestuosa Luna.
Pensó mientras caminaba, decidiendo ir a casa.
—De cualquier forma, es una pena que el Sol no pueda estar contigo cuando sales...apuesto que el sol estaría feliz de compartir el cielo contigo. Aun cuando, él ilumine la Tierra, el Sol debe estar triste al estar en el cielo, sólo, cuando la mañana llega.
Tan absurdo como parezca, el Sol y la Luna le recordaban a dos personas cuyo amor era puro pero no estaban hechos para estar juntos. Eran tal como el Sol y la Luna; persiguiendo al otro pero nunca siendo capaz de alcanzarlo.
『 *• •*』
Uno, tres, cinco días pasaron y Marinette echó una última mirada a su departamento.
Este había sido su hogar por tantos años. Había pasado muchos días y noches llenos de diferentes emociones, pintada con todo lo que la vida podía ofrecerle. A pesar del duro trabajo, este lugar la mantenía segura dentro de su abrazo...pero hoy...había recogido todo. Las cajas estaban selladas y apiladas en una de las esquinas de la sala.
Marinette fue a su ahora vacía habitación y se echó en el suelo, cerró los ojos, colocó las manos tras su cabeza, mientras su pecho subía y bajaba con pausa.
Pasado mañana, pensó, Adrien ya sería un hombre casado.
Y ella no podía hacer nada al respecto. Dijo que sería feliz pero no podía encontrar la voluntad para hacerlo.
Dejar ir es una cosa difícil de hacer aun cuando fuera inevitable. ¿Por qué las personas tenían que aferrarse tanto a algo o alguien cuando al final uno moriría sólo?
Marinette se preguntó en dónde estaba el confort que les podían ofrecer cuando uno desaparecía de la Tierra sin ellos.
Mañana, saldría con sus amigos, y al día siguiente estaría en Val de Loira.
Dejaría Paris para permitirse olvidar, sanar; vivir otra vez.
Paris estaría atestado después del domingo ya que la prensa cubriría la boda de Adrien y ella no necesitaba nada de eso por ahora.
A veces, los viejos recuerdos eran más fáciles de lidiar, era mejor que una nueva ola llena de dolor.
Tener a Adrien viviendo dentro de su mente y corazón era suficiente para ella.
Algún día, como cada otra persona, Marinette lo olvidaría...olvidaría a la persona a quien aprendió a amar.
Porque algún día, sabía que estaría feliz y que su vida aún sería buena.
Marinette le sonrió a Tikki y Plagg que la miraban con pesar y se sonrió a sí misma. Su vida había sido una carrera llena de aventura pero no se arrepentía de nada. Era divertido experimentar cosas que las personas normales no.
Y bueno, las personas decían que los cambios siempre eran para bien.
¿O no?
Cansada de sus previas actividades, Marinette se durmió a mitad de su habitación, recostada sobre nada más que el frío y duro suelo, mientras todos los kwamis de la caja revoloteaban en el departamento recogiendo sus pocas pertenencias para meterlas al mundo de los kwamis.
『 *• •*』
Afuera, el cielo se pintaba de naranja, amarillo y ligeros matices de rosado. El sol estaba poniéndose. La brisa fresca era muy tranquilizadora y nada podía ser más bonito que presenciar la pacífica puesta de Sol.
Era hermoso, pensó, ver que el sol por fin tenía su descanso.
La estrella más grande que el hombre conocía había trabajado mucho para evitar que se congelen por el frío invierno.
Por fin, el Sol podía dormir, Adrien pensó, admirando cómo el anillo yacía en su dedo, brillando con belleza simple contra el suave Sol.
No es acertado tener encerrado el amor,
Pero es que tu dolor me acecha
Y abre la brecha
Que me impide demostrar mi calor.
『 *• •*』
Seis meses después de la boda de Adrien, Marinette se encontró a sí misma en un parque no muy lejos de donde vivía.
Val de Loira era un lugar tranquilo para vivir y eso era justo lo que Marinette y los Kwamis necesitaban, necesitaban un lugar donde nadie supiera de su existencia y lo que sus poderes hacían.
Aquella batalla los había marcado para siempre de distintas formas y la gente sabía al fin quienes eran los dos héroes principales detrás de la máscara que tanto tiempo cuidaron de Paris.
Estuvo asustada las primeras semanas ya que había algunos que la reconocían pero la mayoría de las personas no sabían de ella como Ladybug y eso estaba más que bien para Marinette.
Necesitaba algo de tiempo fuera del mundo de la fama y el heroísmo.
En general, disfrutaba vivir en Val de Loira ya que todos eran cálidos y de corazón noble.
Amaba salir a caminar por las calles y diferentes niños se detenían para saludarla con sus inocentes sonrisas.
A veces, Marinette cantaba y jugaba para esos niños como si fueran suyos.
No era de sorprenderse por qué a ella y Adrien les gustaban los niños. Ellos hacían que uno se sintiera amado y apreciado.
Adrien debe estar muy feliz por haberse casado con la mujer que amaba. Todo estaba yendo bien para Adrien, pensó Marinette.
Se sentó en uno de los columpios y vio el atardecer.
El ocaso, para ella, era la parte más triste de día. Era dramático y hacía que las personas estuvieran nostálgicas.
Para este tiempo, las estaciones habían cambiado y pronto, las flores empezarían a florecer y todos estarían emocionados ya que la estación de las flores siempre les traía nueva esperanza para el romance...para un pacífico romance...
Aun así, Marinette no sentía la necesidad de ello. Dentro de ella, siempre sería de aquel hombre a quien le había entregado el corazón hace muchos años... y quien nunca tuvo el valor para devolvérselo.
Como si la realidad la llamara, Marinette encontró paz en Val de Loira y no tenía planes de irse pronto. Había empezado a amar Loira por su simpleza y la vida ahí era templada.
Le hacía bien, pensó, pero extrañaba ir de compras en las grandes y concurridas ciudades. Ante ese pensamiento, Marinette sonrió un poco.
Por fin, una verdadera sonrisa surcó sus labios después de mucho tiempo.
Marinette miró el extenso horizonte y vio que el Sol lentamente se ocultaba. Era desafortunado que el Sol y la Luna no pudieran verse, ellos serían una bonita pareja y sería divertido ver el cielo con dos cuerpos celestiales adornándolo.
Irónicamente, el Sol y la Luna le recordaban a Adrien y a ella misma.
Desde el punto de vista de Marinette, ellos debían haber sido una bonita pareja, ella y Adrien...
De cualquier forma, había cosas que no estaban destinadas a ser.
Era triste pero la realidad podía ser cruel y Marinette sabía que no podía controlar todo.
A veces, desea desesperadamente ser una chica normal y arreglar las cosas entre ellos.
Si tan solo pudiera...
Entonces quizá...quizá ella sería la que se hubiera casado con Adrien.
Pero Marinette se dio cuenta que había nacido como Marinette, para ser Ladybug, porque se suponía que debía enamorarse de aquel hombre.
Uno llamado Adrien Agreste.
『 *• •*』
Adrien miró la casa frente a él. Habían pasado meses desde que la veía, esperando silenciosamente. Esperando interminablemente a que su dueña regresara pero no había un final positivo a ello.
Conocía de memoria esta casa.
Había dormido ahí tantas veces que había perdido la cuenta.
El Sol estaba arriba otra vez y brillaba en el cielo.
Por centésima vez ese día, Adrien suspiró pesadamente.
¿Por qué se había ido sin ser vista?
Con la ayuda de las gafas oscuras, Adrien alzó la mirada y se maravilló por la forma en la que el Sol hacía que la Tierra brillara.
El Sol siempre era enmarcado para los estados felices. Los niños incluso lo dibujaban con una sonrisa mientras brillaba.
En oposición a los demás, Adrien creía que el Sol era solo otra solitaria estrella. El Sol tenía el deber de iluminar la Tierra, pero debía sentirse solitario al estar ahí, sin ninguna compañía por tanto tiempo...largas horas de hecho.
Como el Sol, Adrien no tenía a nadie que lo acompañe mientras esperaba por el regreso de la menor.
¿Alguna vez regresaría? ¿O estaba esperando en vano?
『 *• •*』
Era solo otro día y Marinette había regresado a Paris para entregar su nueva colección a su agencia. Era una colección, una que expresaba la complicada cosa llamada amor. Terminó de diseñarla cuando estuvo en Val de Loira; su inspiración era el recuerdo de Adrien y ella; su pasado.
Marinette sonrió cuando salió del edificio, recibiendo los rayos del sol. Decidió ir de compras ya que pasaría mucho tiempo antes de que pudiera visitar Paris otra vez.
Como siempre, la zona de compras estaba concurrida. Su disfraz probaba ser efectivo ya que estaba yendo sin contratiempos.
Estaba pensando en comer algo cuando de súbito chocó con alguien.
—Lo siento. —Escuchó que la persona dijo.
Marinette sonrió, moviendo la cabeza.
—No pasa nada. No me fijé por donde iba, lo siento.
La voz sonaba familiar así que alzó la mirada, tratando de ver tras el disfraz. Aquellos labios, aquellos pómulos y la curvada nariz fueron suficientes para que supiera con quién había chocado.
—¿Marinette?
Marinette estuvo en shock al haber sido reconocida. Miró al chico y sonrió.
—¿Kim?
Kim sonrió y asintió.
—¡Ha pasado tanto tiempo, Marinette! No te vi desde la fiesta de Adrien, en donde por cierto te fuiste temprano.
—Sí. Había algo que tenía que hacer. Bueno, ¿estás sólo? —Marinette preguntó sin querer hablar sobre Adrien y las cosas relacionadas con él.
—De hecho, sí. Solo necesitaba comprar un accesorio nuevo y por eso no sentí la necesidad de venir con alguien. Pero ya que estamos aquí, ¿quieres ir por café? —Kim la invitó.
—¡Me encantaría! —Marinette casi gritó, emocionada por hablar con su amigo.
『 *• •*』
Adrien frunció el ceño ante la escena frente a él. Sabía muy bien con quien estaba yendo Kim. Incluso desde esa distancia, sabía que la otra persona era Marinette.
Su corazón siempre lo sabía.
—¿Adrien...? —escuchó que la mujer a su lado decía. —¿Estás bien?
Adrien la miró y sonrió.
—Sí. Pensé que vi a alguien que conozco.
La mujer asintió.
—¿Comprarás algo?
Adrien negó.
—¿Terminaste con tus compras? Me gustaría ir a casa.
—Entonces vamos. Ya tengo todo lo que quiero. Le sonrió. Estaba feliz de tener a Adrien a su lado, atendiendo cada una de sus necesidades como el caballero que es.
Adrien les echó una última mirada a sus amigos y supo que no podría seguir.
No cuando acababa de ver a Marinette así. Riendo, aunque la mirada en sus ojos eran prueba suficiente de que estaba sintiendo algo diferente.
『 *• •*』
Por las siguientes semanas, el parque se había convertido en el lugar favorito de Marinette y los Kwamis que revoloteaban en silencio para ejercitarse, lejos del ojo humano, Marinette los dejaba fuera casi siempre y los Kwamis estaban felices por eso, ningún otro portador los dejaba salir tanto, Marinette había descubierto que mientras el prodigio estuviera en la caja, los Kwamis estaban fuera de peligro por ser atrapados.
Así que los dejaba salir siempre y solo entraban si querían dormir, todo era por decisión de los Kwamis, ella no les ordenaba nada.
Cuando el Sol no estaba muy brillante o caliente, el parque se llenaba de niños corriendo y gritando, algunos terminaban llorando solo para ser reconfortados por sus amigos o sus madres.
Era divertido de ver a los niños tratando de atrapar a Noroo o Plagg; entibiaba y suavizaba su corazón. Y cuando el ocaso llegaba, uno por uno, los pequeños acompañantes de Marinette y los Kwamis se iban a casa y lo siguiente que Marinette sabía era que estaba a solas, sentada en su columpio favorito, viendo lo que quedaba del Sol y las estelas de colores que dejaban los Kwamis al pasar volando.
—Nunca me imaginé encontrarte aquí, Marinette.
Marinette frunció el ceño y giró para ver al hombre que se sentó en el otro columpio.
—Nos encontramos en los lugares más insólitos, ¿no lo crees, Luka? —Marinette rio.
Luka empezó a moverse lentamente, mirando al Sol descansar, cuando una pequeña estela de luz azul se acercó a él y lo abrazo en la mejilla.
—Hola Zass, ¿has sido bueno? —Pregunto Luka y Zass asintió feliz de ver a su portador después de tanto tiempo —Me alegra, amiguito. Ve con los demás. —Zass asintió y después de un abrazo más a Luka, voló tras Plagg que lo esperaba
—Sí... —Siguió Luka después de despedirse de su pequeño amigo reptil
—¿Qué tal salió la boda? —Marinette quería saber.
Luka miró la vista frente a él. Los tintes de naranja, amarillo y rojo pintaban todo con colores cálidos, mientras los pequeños Kwamis volaban, Marinette era muy responsable, así que no le preocupaba que los Kwamis estuvieran sueltos, si Marinette estaba con ellos, todo estaba bien.
—Salió bien. —Siguió mientras miraba a Tikki discutir con Plagg por algo que el Kwami negro había hecho.
—Ya veo. —Marinette respondió y no pudo pensar en nada más. —Adrien debe haber estado muy feliz.
—Irónicamente, sí.
—Entonces, ¿por qué estás aquí?
—Quería algún tiempo libre.
—¿Y por qué Val de Loire?
—Nací aquí. —Este es el lugar donde crecí hasta que Juleka cumplió 5 y nos mudamos al Liberta.
Marinette giró hacia Luka con una mirada de shock.
—¡¿Eh?! ¿Cómo es que no lo sabía?
—Adrien debe haber estado ocupando tu mente cuando eran adolescentes, como para que no lo recuerdes. —Bromeó y Marinette no pudo evitar reír ligeramente.
—No puedes dejar de molestarme, ¿verdad? — Luka solo sonrió a modo de respuesta y Marinette río más.—Estás sólo?
—No. Traje un amigo conmigo. ¿Y dónde estás quedándote?
—A unas cuadras de aquí.
—¿Quieres cenar en mi casa? Mi capitana ha cocinado mucho y no traje a Chloé conmigo.
No había peligro si quedaba con un amigo, Marinette pensó, así que asintió.
Pasaron los siguientes minutos en silencio mirando a los Kwamis que empezaron a bostezar y Marinette los mando a descansar, los Kwamis podían ir por si solos a casa si no eran distancias largas.
Cuando el Sol terminó de ponerse, Luka decidió que debían ir a su casa ya.
Conversaron todo el camino, recordando sus días cuando aún eran niños.
Era divertido recordar esos días.
『 *• •*』
—Regrese~
—Bienvenido Marinero. —La voz de una mujer los recibió. Luka invitó a Marinette a pasar y ella saludo a Anarka, quien iba de salida ya que tenía que recoger a Juleka.
Luka habló con su madre por un momento y decidió ir con ella, diciendo que había pasado mucho tiempo desde que recogió a su hermana de donde sea que estaba.
En ese momento, Marinette tuvo ganas de disculparse ya que nadie estaría en casa pero Luka se negó.
—Mi amigo está aquí. Se niega a dormir en su propia casa cada que estamos en Loira. Está arriba. Es la habitación de la izquierda. Asegúrate de despertarlo, estoy seguro que tiene hambre. —Luka dijo y cerró la puerta, yendo tras su madre.
Marinette movió la cabeza pero hizo lo que Luka le dijo.
Marinette tocó la puerta y esperó a que alguien la abriera.
Nadie lo hizo.
Trató una y otra vez y ya estaba enfadándose por ser ignorada.
Rodó los ojos, enojada, cuando escuchó un 'click' y la puerta se abrió desde adentro.
Lo que recibió a Marinette fue una desordenada cabellera dorada ondeada que cubría el rostro del chico.
Este chico era un tanto más alto que ella, pero no importaba ya que ella no estaba ahí para ver al amigo de Luka.
Él llevaba una camiseta negra entallada y unas bermudas que terminaban justo debajo de sus rodillas, y sus pies estaban descalzos. En sus muñecas tenía pulseras que eran similares a las que Marinette estaba usando en ese momento, solo que en diferentes colores.
Adrien se despertó de su sueño cuando el molesto golpeteo de la puerta persistió. Solo había dormido por 30 minutos antes de que el sonido lo despertara. Llevó una mano y retiró sus cabellos de su rostro antes de darle una mirada enojada a la persona, convencido de que vería a Luka con su tonta sonrisa en el rostro.
Cuando lo hizo notó su error ya que el mundo dejó de girar cuando vio a quien lo había despertado.
Los ojos de Marinette y de Adrien estaban enfocados en el otro y ninguno se atrevió a hablar.
Ambos estaban congelados, ninguno se molestaba en parpadear, estaban sorprendidos de ver al otro después de tantos meses.
Adrien, a ojos de Marinette, lucía como siempre solo que con un aura más feliz, ligera y brillante. Adrien lucía tan relajado. Los largos y desordenados cabellos rubios lo hacían lucir más masculino a ojos de Marinette.
Por otro lado, Marinette parecía estar viviendo pacíficamente, contenta con su vida, Adrien pensó mientras la miraba.
—Lu dijo que debía despertarte antes de irme. No sé a dónde se fue pero Luka dijo que regresaría pronto.
—¿Ah sí?
Marinette asintió.
—Bueno, me retiro, bye— la menor se disculpó, dándole la espalda y yéndose.
Afortunadamente para Marinette, Adrien aún estaba con el shock de verla y su mente procesó todo muy tarde ya que cuando Adrien quiso hablar con ella, la menor ya se había ido.
Claramente necesité más de un minuto
Para entender que solo tú
Puedes ser todo lo que yo disfruto.
『 *• •*』
De hecho, ambos eran como el Sol y la Luna.
Las oportunidades de Adrien para ver a Marinette era solo una después de muchos meses.
Aun así, dejó que la oportunidad se fuera de sus manos...
Adrien se preguntó cuándo sucedería el próximo eclipse...
Ya que esa sería la última oportunidad que tendría para disfrutar de la compañía de Marinette...
THE END?
Nos tardamos en traerlo!!!
Pero tenía que leerlo mil y un veces antes de sentirme satisfecha con el resultado de donde debían ir los pequeños fragmentos o estrofas, (Nani, avisame y corrigeme si la cague :v) según yo son versos, pero no sé y prefiero preguntar~
Realmente estos fics quedan súper bien con los poemas de nans_5
Si esta mujer se hiciera una cuenta donde ponga todos sus poemas, ya me verían usarlos a cada rato (hay varios que me has mostrado que he dicho "Este quedaría perfecto aquí" xD) pero no me los robo, namas por respeto :v
Y les vuelvo a dejar el poema~ (que hizo especialmente para este fic~)
¿Somos? No, ya no más
Pero ¿sería mucho pedir
Que en mi mente ya no deambularas?
Ya no aguanto mi sangre que hace
Cómplice de un latir desgastado,
Y de eso, muy lento nace
Un sentimiento equivocado.
Hoy me siento arrepentido
Incluso obligado y muy amarrado;
Hay tanto amor en mi mochila
Que se desborda y se desperdicia
En brazos de alguien más…
Y tanto que contar
Que no hay tinta ni poema
Para poder explicar…
Siento la infinita distancia
Que hay de tu corazón al mío
Pero dime ¿puedo ser abrazado?
[solo por ti]
También quiero ser perdonado y…
Por segunda vez ¿puedo ser amado?
No es acertado tener encerrado el amor,
Pero es que tu dolor me acecha
Y abre la brecha
Que me impide demostrar mi calor.
Claramente necesité más de un minuto
Para entender que solo tú
Puedes ser todo lo que yo disfruto.
Nos leemos de nuevo en la tercera y última parte de nuestra trilogía ASTROS~
BESITOS DE MURCIÉLAGO PARA TODOS
