Después del beso no han vuelto a hablar, la rubia había iniciado con lecciones por lo que le llevaba la mayor parte del día.

La cena en familia era una costumbre que no perdían, pero esa noche Morgana estaba ausente por lo que la mesa se veía un poco vacía.

-Kayle… Estábamos viendo con tu padre algunos asuntos- le comento su madre, ella trago fuertemente la comida –hablábamos sobre el futuro de ambas…- menciono, tomo agua para no mostrar su nerviosismo –¿Qué piensas en unir familias?- el tema le cayó como agua helada –el amigo de Talon parece ser buen candidato…- la observo y en su interior sentía mucho miedo –¿qué dices de que se case con Morgana?- un gran alivio recorrió sus venas.

-Me parece una excelente idea…- Sonrió –además se los ve bien juntos- sus padres se alegraron.

-Por el momento alguien para ti no hemos encontrado… No hay un joven que nos agrade… A excepción de Varus y bueno Talon…- Tomo agua, esperaba que no sospecharan nada. –Pero ya vamos a encontrar alguien hija- comento su madre.

"No necesito a nadie más que a Talon, ustedes mismos lo dijeron, pero no creo que se atrevan a unirnos siempre les importo las opciones de las demás personas…"

Esa noche se encontraba estudiando para el día siguiente, repasaba las palabras que le iban a tomar. La vela estaba a punto de consumirse, pero tenía de sobra, escucho que una piedra golpeo la ventana, salió inmediatamente al balcón y se encontró con una carta en el suelo.

Volvió a toda prisa a su habitación para leerla, encendió otra vela para evitar quedarse sin luz, miro la letra no hacía falta saber quién se la había enviado.

Querida Kayle:

Como te encuentras? Pasaron cuatro días desde que no nos hemos podido ver y no he aguantado las ganas de volver a besar tus labios.

Tu padre me conto que habías empezado tus lecciones y que estabas muy atareada por lo que no cuentas con el tiempo para visitarnos. En fin no te escribía para que sientas que soy una víctima, simplemente te quiero advertir que no vuelvas tarde a tu casa, procura estar antes de las 6 en ella…

Si, pensaras que te estoy controlando, te equivocas, lo digo por tu seguridad, resulta que ayer volvía a las 7 a casa, si tuve demasiadas tareas, y me topé con la misma anciana que vimos en la fiesta de mi hogar. Intento decirme palabras extrañas que no comprendí, solamente la ignore y seguí mi camino, cuando creí que ya se había marchado me la vuelvo a topar y me dijo que nos quedaba poco tiempo, que aquí llegaste a traer el caos, no solo eso sino que me apunto con su crucifijo y me dijo que yo también era otro, intento cortarme un mechón de cabello pero en ese momento, oportuno para mi suerte, Varus se acercó para preguntarle a la señora si necesitaba algo, en ello se marchó diciendo que la catástrofe iba a comenzar y que era nuestra culpa. Después de eso no me podía mover, me costó unos cuantos minutos pronunciar palabra, fui acompañado hasta la puerta por Varus.

Parece que mi rostro demostraba gran terror porque mi padre lo noto inmediatamente por lo que tomo precauciones, de ahora en más me espera un chofer para llevarme a todos los lugares.

No es que te quiera asustar, simplemente quiero advertirte, por favor no confíes en esta gente no sabes con quien nos podríamos encontrar, lo lamento pero no he podido dormir tranquilo de solo saber que algo te puede suceder, más ahora que nos hemos distanciado un poco.

Tal vez este no sea el medio para informarte esto, pero presiento que las paredes oyen, es por eso que necesito que apenas termines de leer quemes el papel, es importante que nadie se entere.

Te deseo buenas noches.

Te quiero mucho mi amor…

Tuyo Talon.

Podía sentir su esencia, era como si el mismo le estuviera hablando, un escalofrió le recorrió por el cuerpo al imaginarse a esa maldita anciana intentado tomar un mechón castaño, pero una gran incógnita le despertó. Tampoco era casualidad que les haya hablado a ambos, o había un espía o existía una creencia de que el amor entre primos traía masacre a las ciudades, pero como lo predijeron, nadie hasta el día de hoy se pudo percatar de sus actuaciones, sus tíos aun creían que se comportaban como hermanos, sus padres igual. Morgana, Cassiopeia y Katarina opinaban que ambos eran muy unidos por la crianza de ambos, Varus no había demostrado sospechas, Francis podría ser uno pero era demasiado insistente y tan narcisista que jamás se podría dar cuenta de su amorío.

Quemo la carta tal cual se lo había pedido su primo, sin poder volver a sus apuntes, las dudas habían aumentado, de verdad existía una persona que sepa su secreto.

Las preocupaciones siguieron hasta su cama, iba a intentar dormir aunque le costara demasiado, apago la vela y empezó a pensar en Talon y los pocos días que le faltaba para verlo, ya que era costumbre ir a almorzar o que su familia fuera.

Kayle se había despertado con el alba, camino hasta la ventana donde corrió las cortinas para encontrarse con los primeros rayos del sol.

Pensó en que tenía un tiempo para repasar, tomo asiento en su cama y los papeles para leer un poco más, así se sentiría lista para esa mañana.

Un fuerte ruido hizo que pierda la concentración, inmediatamente salió de su habitación para dirigirse a donde provenía el sonido. Bajo las escaleras a toda prisa, sin percatarse de las personas que estaban trabajando.

Se topó con una de las empleadas, quien noto su anomalía.

-Señorita Kayle… ¿Le sucede algo?-

-Oí un ruido…- La joven rio.

-Si señorita, eso se debe a que estamos trabajando, sus padres en cualquier momento se van a levantar y el desayuno tiene que estar listo- la rubia se sintió un poco mal porque no la comprendía, volvió a su habitación tras el incidente, pateo su cama con furia, estaba segura lo que oyó, su oído está bien desarrollado.

Tomo asiento en la cama, si en realidad eran varios quienes opinan igual que esa mujer, después de todo su primo le había advertido que tuviera cuidado.

Empezó a arreglarse, cuando observo su pelo, la mirada de sus compañeras, la de sus primas y la forma de hablar de su tía.

"¿El cabello rubio lo consideraran un pecado?" se preguntó, ahora que lo pensaba en Noxus no existía una persona que tuviera el pelo así como lo tiene ella. "¿Será que en realidad les molesta?" pensó "además, ¿por qué siempre visten de negro?" no podía encontrar respuestas, pero de lo que si estaba segura era que algo extraño estaba pasando en esa ciudad.

Apenas bebió un poco del té, exactamente ese día algo la tenía intranquila y no podía sacarse esa duda de la cabeza, aunque se dijo a si misma que era todo su imaginación.

Escucharon que golpearon la puerta y ella fue a atender, encontrándose con el cartero quien le entrego dos sobres, se despidió y volvió al comedor.

-Para ti papá…- le entrego la correspondencia.

-Fiesta este mismo sábado… Y te invitan a participar Kayle, seguro que a Talon también- le sonrió y un rubor apareció en sus mejillas.

-Se ve que estas feliz hija, de a poco puedes hacer fama con la viola- Ella asintió y volvió a su taza.

Antes de tomar rumbo a sus clases, decidió pasar a saludar a su familia, golpeo suavemente la puerta y se encontró con Talon.

-Buenos días- dijo tiernamente.

-Buenos días, ¿quieres pasar?- ella negó.

-Venía a saludar, ya que tengo unos minutos, ¿te enteraste de la fiesta del sábado?-

-Sí, nos enviaron la invitación, también pidieron que tocara…- Noto la alegría de la rubia.

-A mi también, de vuelta compañeros…- Le sonrió, a él le sorprendía su naturalidad para actuar, ya que sus tíos los observaban y no sospechaban nada.

-Bueno, entonces ven a cenar esta noche quiero que nos organicemos, dile a tus padres- Ella se emocionó.

-Sí, me parece buena idea, por cierto ¿sabes de que familia es la fiesta?-

-No me lo dijeron, pero lo que sé es que es en un lugar muy bonito, espero que sea de tu agrado…- Ella asintió.

-Bueno ya me voy, en la noche vengo- Acaricio su mano, cuando volteo para irse el la detuvo tomándola del hombro.

-Te espero, suerte en tu clase- sus mejillas de tiñeron de escarlata, volteo a verlo, tentada por besarlo, pero escucho a su madre hablarle.

-Nos vemos después…- corrió con mucha energía al coche.