El tan esperado día de la fiesta llego, la familia Du Couteau se encontraba en los preparativos, la rubia había elegido un hermoso vestido blanco, en la zona de la pechera lucia detalles dorados, las mangas eran cortas pero cubrían sus hombros. Detrás en su espalda un hermoso moño acompañaba la decoración.

Como peinado había dejado libre su flequillo y dos mechones que ondulo con papeles apenas salió del baño. El resto lo amarro formando un rodete que amarro con una cinta blanca. Utilizo aros de oro y se puso una gargantilla para su cuello. Sus manos las cubrió con un par de guantes blancos que le llegaban a la altura del codo, los cuales también tenían detalles en dorado para que haga juego con el vestido.

Su familia la esperaba en el hall, una vez listos marcharon, el salón quedaba un poco lejos, por lo que fueron unos cuantos minutos de viaje.

La joven iba un poco nerviosa, todavía no sabía el nombre del organizador de la fiesta, y ella iba a tocar allí, miro por la ventana y contemplo la hermosa luna, de a poco perdía los ánimos de asistir, deseaba volver a casa y acostarse.

-Bien, ya llegamos…- Anuncio Morgana – ¿No sabías si Varus está invitado?- Su hermana no soltaba su brazo por nada en el mundo.

-Te dije que no lo sé, pero su alto rango lo debe estar…- hablo tranquilamente, mientras tomaba el estuche de su viola.

-Creí que Talon te diría algo, no jueguen conmigo…- Dramatizo su doble.

-No hacemos ese tipo de broma, lamentablemente no te podré acompañar en la primera parte, lo siento…- Dijo tímidamente.

Al ingresar a la fiesta se encontraron con una decoración un tanto tétrica para el gusto de la rubia, las mucamas llevaban mascaras al igual que los de la banda, y algunos que hacían malabares.

-Un baile de máscaras…- dijo emocionada Morgana.

-Es uy tétrico…- Dijo Kayle, mientras se dirigía a buscar a Talon, un guardia enorme la detuvo.

-Señorita, ¿necesita que guarde su abrigo?-

-Gracias que amable- le sonrió.

-Por favor, este es mi trabajo, si usted gusta puede servirse una copa de vino, en la mesa hay diferentes platos pueden disfrutar… Ah y se me olvidaba, puede buscar una máscara en la mesa que está allí-

Las hermanas aun caminaban juntas, ambas se sentían un poco observadas, Morgana noto como algunas mujeres hablaban entre ellas y las miraban con envidia.

-No me siento bienvenida…- hablo bajo la rubia.

-Yo tampoco, tengo miedo Kayle, ¿si nos vamos?- respondió.

-No sería mala idea…-hasta que alguien las detuvo, para su suerte un conocido.

-¿Doncellas perdidas?- les pregunto Varus.

-No, pero siento que no nos quitan la mirada, tengo miedo…- dijo Morgana.

-Descuiden se pueden quedar conmigo…-

-No en realidad, yo los dejo solos por unos momentos, ¿viste a Talon?- El peliblanco asintió.

-Está en la barra, hace unos minutos llego…- La ojiazul tomo dirección hacia donde le habían indicado, tal cual lo esperaba allí estaba su primo, se acercó lentamente y se sentó a su lado.

-Hola…- El volteo a verla y le regalo una sonrisa.

-Hola, te estaba esperando, ven- la guio por un pasillo hasta ingresar a una pequeña habitación. –Nos permitieron utilizar este lugar para que podamos afinar tranquilos- apenas cerró la puerta, la tomo del brazo para atraerla hasta si y besarla –al fin unos minutos a solas…- el día de la cena no pudieron tener un solo minuto, ya que Cassiopeia estuvo en casa toda la tarde y no quiso dejar a Kayle en paz.

-Te extrañe…- le respondió, el beso duro un buen momento hasta que decidieron hacer sus tareas antes de que alguien se percate de su gran ausencia.

Mientras afinaban, y hacían pruebas de algunas melodías, la rubia se ruborizo al notar la mirada del castaño.

-¿Pasa algo?- le cuestiono.

-No, solo que estas muy hermosa hoy… Pareces una novia…- La volvió a besar tomando delicadamente sus mejillas. Ella también lo estuvo observando muy detenidamente.

-Tú también estas muy guapo…-Agrego –y si yo soy la novia tu eres el novio…- Llevaba su traje elegante negro, no había atado completamente su cabello sino una parte, mientras que el resto de sus mechones caían en su rostro, toda una obra de arte.

Antes de volver a la fiesta aprovecharon en besarse unos minutos más, el salón estaba más lleno que cuando habían llegado.

-¿Tus padres no te dijeron el nombre del organizador de la fiesta?- Cuestionó la rubia.

-No, en realidad dijeron que no decía de quién provenía… Sospecho que deben ser los Lachapelle…- Respondió el castaño.

-¿Quiénes?- pregunto tímidamente.

-Los encargados de la ciudad, siempre hacen este tipo de fiestas… Y les gusta el misterio- habló.

El salón se había llenado, varios hombres hablaban con Talon sobre asuntos que no le interesaban a la rubia. Decidió tomar un recreo apartándose de su primo, acepto una copa de vino, máscaras la observaban, la tensión aumentaba, se sentía insegura, cada vez el ámbito se tornaba más tenebroso…

"Era como si estuviera en un lugar sin vida, mi alrededor eran simples marionetas que intentaban decirme algo, no logro descifrar que es lo que quieren, ocultan algo, me están rodeando… Si en ese preciso momento en que pienso que me estoy volviendo loca, alguien a quien no sentí detrás mío poso su mano en mi hombro provocando que la sangre se me congelara…"