Marinette trató de ser tan fuerte como podía.
Los recuerdos que había creado con Adrien fluyeron a su mente cuando se recostó en su cama esa noche. Su mente estaba llena de los recuerdos de cuando solían jugar, de cuando se preocupaba por Adrien y Chat Noir. El simple acto de cuando Adrien llevaba una mano para acariciar sus sudorosos flequillos que estaban adheridos a la frente de Marinette, los gestos, las dulces y gentiles palabras ante las batallas más peligrosas y difíciles: todo eso llegó de súbito a Marinette.
Ahora me la paso en el lugar de mi mente
en donde aquellas aventuras sí se sienten,
nostalgia mayúscula
de tu carne envolvente
devorando a la mía;
lugares de mi memoria
donde sonaba nuestra canción de fondo,
y sí que dolía...
La menor presionó sus labios cuando su mente recreó las escenas de cuando ella y Adrien estaban en la cama; el mayor sobre ella, dejando un reguero de besos en su rostro antes de lenta y amorosamente reclamar los labios que habían estado esperando por mucho. El momento en que sus labios se tocaban, era la sensación más perfecta.
Pero en realidad, era doloroso para Marinette el recordar esas escenas y hundirse en los recuerdos de lo que fueron sus días felices.
Tan irónico como parezca, Marinette sabía que extrañaba a Adrien. Adrien le había enseñado cómo amar. Adrien le había enseñado a vivir. Por ello, Adrien no era alguien a quien pudiera olvidar con facilidad.
Las lágrimas de Marinette se formaron inmediatamente y escaparon de los ojos de la menor, quien no hizo nada para detenerlas. Cada lágrima que había llorado era evidencia clara de cuánto sentía por Adrien; el amor, el anhelo, el dolor...
De alguna forma, deseaba que esas lágrimas eliminaran todo el dolor que sentía, porque la verdad dolía mucho.
'¿Por qué aún me duele...?' se preguntó a sí misma. Pensó que ya lo había superado. Marinette pensó que por fin la tormenta había cesado.
Pero no.
Estaba equivocada.
¿Qué se suponía que pasaría ahora?
Se habían vuelto a ver. Todo lo que Marinette recordaba era, tan pronto como había salido de la casa de Luka, que había sentido sus rodillas temblando por ese momentáneo encuentro que había tenido con quien había sido su pareja. Era de sorprenderse cómo es que Adrien podía afectarla tanto con el más mínimo efecto.
¿Por qué Adrien estaba aquí?
Eso era algo que ella no sabía.
No tenía ni idea de por qué estaba ahí, en ese lugar, en donde ella estaba escondiéndose y consolándose desesperadamente, persuadiéndose para superar todo.
Nostalgia mayúscula
de tu presencia callada
en cada rincón de mi mente;
de tu respirar en sueños
y tu despertar sobresaltado,
de tu intrínseco sentimiento
de tu aroma y tu palacio.
Esconderse ni siquiera era la palabra. Marinette se corrigió. Ella había buscado refugio en algún lugar lejano para permitirse olvidar, para de alguna forma sanar los pedazos rotos de su corazón y vida.
¿Era que no tenía permitido tener algo de libertad? ¿Qué había de, quizá, tener un poco de paz?
En un intento de alejarse de Adrien, Marinette llegó a su departamento, cerrando la puerta, y hundiéndose en el frío piso, tragándose su miseria en un instante.
Estaba herida y aun así, sus recuerdos sobre ella y Adrien, enamorados, fluían en su mente.
Marinette solo podía llorar mientras las imágenes rompían su corazón una y otra vez.
Tal como cuando el sol se ponía, el brillo de Marinette se había alterado, difuminado y oscurecido, parecido a la oscura noche como cuando la Luna no salía.
Para Marinette, esta noche sería una larga noche.
『 *• •*』
Adrien, por otro lado, había golpeado su rostro, frustrado.
Después de TANTOS meses de búsqueda, aquí estaba Marinette, y él no pudo ni hacer ni decir nada para evitar que la menor se fuera. Su encuentro había sido breve ya que había sido extraño.
Muchas veces pensé que al tenerte de frente
podría contarte de cuánto te pienso
y que el extrañarte es tan inmenso,
que siempre tendría el dado
que me indicara cuántos pasos dar
para al fin estar a tu lado;
me engañé y fingí poder vivir
sin ti a mi lado.
La frustración que estaba sintiendo en el momento, lo enojó demasiado. Estaba enfadado con él mismo por ser idiota. Marinette había estado de pie cerca de él, simplemente mirándolo, y Adrien había escogido ser cobarde en ese momento.
Ver a Marinette después de todo lo que había pasado era...
Le dolía saber que él había sido la causa de las lágrimas de Marinette.
Soy tonto porque al tenerte de frente
solo me quedé impresionado
y ahora quiero golpearme
por no haberte besado...
¿Nunca sería capaz de dar con su Luna?
『 *• •*』
Marinette se quedó en casa. No quería dejar su refugio; tenía mucho miedo de encontrarse con Adrien o algo así.
No estaba lista para hablar con él.
Por ahora... No, pensó. NUNCA estaría lista para enfrentar a Adrien.
Tener a Adrien frente a ella solo resultaría en romper más su corazón, aún más si tuviera que ver de nuevo a la esposa de Adrien, sonriendo felices y saludándola y queriendo volver a ser una de sus amigas. Si eso pasara, su mundo se sacudiría y se derrumbaría.
¿Cómo poder ser amiga de la persona a la cual Adrien había elegido para pasar su eternidad?
¿Cómo poder ser amiga de la persona que era su rival por el corazón de Adrien?
Kagami era linda y mucho tiempo fueron amigas, incluso compañeras de batalla muchas veces, pero de eso a poder aceptar el hecho de que era la esposa de Adrien, bueno, le dolía
Adrien ya había tomado su decisión y Marinette sabía que había perdido esta batalla.
Marinette había dejado todo lo que pudiera recordarle a Adrien...pero la persona a la que había estado tratando de olvidar la había visto, la había cazado aun cuando no estaba durmiendo.
『 *• •*』
Los días pasaron y afortunadamente, Marinette no se encontró con Adrien en las calles cada vez que salía. Fue bueno el que no le hubiera dicho a Luka dónde vivía. De esa forma, aún se sentía cómoda en su secreto departamento.
Pero era agotador.
Esconderse de alguien a quien quería olvidar la estaba agotando y Marinette se encontró drenada por pensar en cómo podría escapar de Adrien.
Había pensado mucho en cómo podría evitar encontrarse con Adrien.
Tal vez era hora de aclarar las cosas y superarlo ya que sus planes siempre tenían agujeros.
Eran solo patéticos intentos suyos, Marinette lo sabía.
Sonrió amargamente ante sus pensamientos. Adrien ya la había superado, ¿entonces para que incluirlo en su propia miseria?
Decidida, Marinette salió de su escondite y se encontró a sí misma admirando la vista del Sol nuevamente. El cielo estaba teñido de naranja y rosa con matices de rojo y púrpura cuando el Sol brilló en su degradación de dorado.
La vida era dulce cuando uno sabía cómo apreciar las cosas más simples. Hacía que la vida fuera más fácil y más dulce.
Marinette encontraba admirable el Sol, y no pudo evitar bañarse en su calidez. Se recostó más en el tronco del árbol, cuyas ramas se mecían suavemente con el viento, las suaves y curvadas extensiones bailaban con la gentil brisa. Las flores rosadas estaban cayendo gentilmente, cubriéndola, reuniéndose alrededor de donde ella estaba relajándose.
La escena le recordó algo hermoso de sus épocas de adolescente.
『 *• •*』
Aquellos primeros días de adolescencia, cuando estaba en la misma posición en la que estaba ahora; relajada y en paz, mirando el silencio cómo el Sol se disponía a descansar.
En aquel entonces, ella estaba en esta apacible escena y miraba la puesta de Sol mientras cierto gato negro jugaba por los alrededores.
Claro, no era otro más que Chat Noir; su mejor amigo, su compañero de batalla, su pareja.
Al contrario de Marinette, quien creía que la puesta de Sol era la más triste del día.
Adrien amaba dicha puesta de Sol porque se sentía más relajante, para él, que cualquier otra hora.
Adrien amaba cómo la puesta de Sol le daba una sensación de tranquilidad.
Adrien simplemente amaba la sensación serena que llegaba con el atardecer.
'Adrien...'
La menor hundió su rostro en sus palmas.
-¿Por qué no me dejas olvidarte? -Marinette le preguntó a nadie en particular. La pregunta estaba dirigida más a ella misma que a otra persona, de hecho.
En su mente, podía escuchar el eco de la risa de Adrien, la forma en la que hablaba fascinado sobre el atardecer y todo lo que parecía sorprenderlo. Adrien podía ser tan niño a veces. Era una persona de mente simple que apreciaba las cosas que la mayoría de personas daba por sentado.
El Adrien de aquel entonces estaba tan lleno de vida; despistado y adorablemente tonto cuando era Chat Noir pero el mundo de Adrien en aquel entonces revolvía alrededor de Marinette y ella deseaba regresar a aquellos tiempos en donde sus recuerdos eran los más hermosos y en donde había sido la persona más feliz.
Las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas. Dentro de ella, sabía que nunca podría superar lo que tuvo con Adrien.
Ella solo había amado a Adrien y no intentaba romper sus votos, nunca.
Marinette se aferró a los recuerdos de su 'matrimonio', queriendo ser feliz aún si solo era en su mente, quería traer a la vida aquellos vívidos recuerdos que habían creado juntos. Su matrimonio puede que sea nada para algunos, pero era todo para ella.
-Te extraño, gato tonto... -susurró con anhelo mientras las lágrimas caían. -Tonto, tonto, tonto... -dijo entre sollozos.
Olvidar parecía ser lo más difícil de hacer en este mundo.
『 *• •*』
La noche estaba brillando por los rayos lunares y aun así, Adrien sentía como si todo dentro de él pareciera estar hundiéndose en la oscuridad.
Eclipse...
La mejor forma de describir lo que estaba pasándole ahora, era un eclipse. Todo estaba oscuro. No podía encontrar paz y sabía que él y Marinette necesitaban aclarar las cosas entre ellos; superarlo para que ambos pudieran, nuevamente, vivir sus vidas.
Adrien empezó a caminar sin rumbo, sin estar consciente de que sus pies lo habían llevado a un parque. Decidió sentarse en uno de los columpios y empezó a mecerse, tan gentil como pudo, mientras disfrutaba el cielo nocturno. La Luna estaba mirando en su dirección, bañándolo con su brillo.
Adrien sonrió mientras veía la Luna en silencio.
Era hermosa.
La Luna, era un constante recordatorio de Marinette.
De súbito tuvo ganas de ver a la menor y sostenerla entre sus brazos. Deseaba volver a acariciar la piel de Marinette, sentir su calor, respirar la dulce esencia de su bichito.
Un suspiro dejó sus labios mientras seguía sentado en el columpio, mirando la gentil Luna.
『 *• •*』
Marinette agitó los párpados y estuvo un poco desorientada cuando el oscuro cielo y la Luna la saludaron.
-¡Genial! ¡Me quedé dormida aquí! -musitó entre dientes y mentalmente se golpeó antes de decidir ponerse de pie.
Estiró su cuerpo, el cual estaba entumido por haber estado sentada. Palmeó sus shorts, liberándose del polvo antes de ir a la salida del parque. Marinette se tensó cuando escuchó unos sollozos proviniendo a unos pasos de ella.
Sintió escalofríos.
La menor de pronto sintió miedo de lo que pudiera ver si se asomaba.
Conquistando su miedo, Marinette caminó unos pasos hacia donde podía escuchar los sollozos, los cuales se hacían más fuertes, y pudo ver a un hombre sentado en uno de los columpios, llorando y tratando de amortiguar sus sollozos en sus palmas.
El corazón de Marinette se compadeció del extraño y en un intento por hacerlo sentir mejor, fue hacia los columpios y se sentó a su lado. De alguna forma, la calidez proviniendo del extraño se sentía familiar para ella.
-Ten... -dijo Marinette después de extender su pañuelo y dárselo al extraño, interrumpiendo el llanto del chico. -Sé que no es mucho, pero te ayudará a secar tus lágrimas.
Esa voz...
Adrien dejó de hundirse en su miseria en el momento en el que escuchó la voz. Ansiaba escuchar la sensual voz haciendo eco en sus oídos, regañándolo cada vez que hacía algo tonto, y susurrándole delicadamente palabras de amor; asegurándole que todo estaría bien. La voz de Marinette siempre había logrado calmarlo.
-Hey, ¿estás bien? -Marinette volvió a preguntar cuando el hombre se negó a hablar.
Sin darle una mirada, Adrien tomó el pañuelo y rápidamente secó sus lágrimas. Marinette sonrió un poco antes de mirar el cielo nocturno.
-Sabes, me asustaste con tu llanto. -Marinette rió suavemente, empezando a mecerse.
Era divertido ser una niña de vez en cuando.
-No fue mi intención, lo lamento.
Aquellas palabras fueron suficientes para hacer que Marinette dejara de hacer lo que hacía.
Inmediatamente giró y vio al hombre que había estado tratando de evitar como plaga.
-Lo lamento, M'Lady.
Marinette quería irse; escapar de la situación en la que estaban. Adrien estaba ahí, sentado a su lado. ¿Cómo se suponía que lidiaría con el hombre que amaba y trataba de odiar al mismo tiempo?
En un instante, Marinette dejó el columpio y se alejó del hombre. Estaba por dar su cuarto paso cuando una mano sostuvo su brazo derecho, jalándola hacia el otro cuerpo. Marinette solo pudo parpadear cuando notó que estaba encerrada por aquellos fuertes y gentiles brazos cuando Adrien los envolvió por su cintura.
-Te extraño. Te extraño tanto, Marinette... -el mayor le susurró.
Esas palabras parecieron hacer maravillas en ella ya que en lugar de negarse, se encontró a sí misma aferrándose al mayor.
-Adrien...-Marinette hizo el intento de enterrar su rostro en la curva del cuello de Adrien, sus manos inconscientemente se aferraban a la ropa del rubio. 'Yo también te extraño, Adrien.'
Los brazos alrededor de la cintura de Marinette, se apretaron. La forma en la que ella dijo su nombre, hizo que Adrien quisiera llorar. Era un misterio para Adrien cómo es que su nombre podía sonar tan especial cuando Marinette lo decía en voz alta.
-Lo siento, amor.
'Lo siento, amor.'
Se sentía tan bien escuchar aquellas sinceras palabras saliendo de los labios de Adrien. Se sentía tan bien, pero aun así, rompió más el corazón de Marinette.
-Esto está mal, Adrien... -susurró. Su voz era tan leve que solo Adrien podía escucharla, considerando la proximidad que tenían.
La mano de Adrien sostenía a Marinette por la cintura mientras que la otra empezaba a trazar líneas en su espalda, calmando a la menor.
-¿Cómo es que puede estar mal cuando se siente tan correcto?- fue la respuesta de Adrien. -No huyas de mí otra vez, M'Lady. Me tomó mucho tiempo encontrarte, por eso por favor, no te escondas de mí de nuevo.
-¿Por qué estás haciendo esto? -logró preguntar, confundida con la situación. Su corazón estaba latiendo como loco dentro de su pecho pero Marinette no encontró el valor para alejarse. Por fin, nuevamente, sentía lo que era ser abrazada por Adrien.
-Vamos a casa. Te explicaré todo luego. -Dijo Adrien firmemente, con la intención de no dejar que Marinette se alejara de él.
La menor alzó la mirada, sus ojos preguntando algo en silencio. Adrien solo sonrió con complicidad y presionó sus labios contra la frente de Marinette. Algo dentro de ella se sintió en paz con el gentil movimiento de Adrien. Las ansias, el dolor, la miseria; todo eso fue olvidado en el momento en el que Adrien la abrazó.
Marinette se sintió en paz.
El gentil apretón en su mano hizo que Marinette regresara a la realidad. Miró sus manos y sonrió cuando se dio cuenta que Adrien había entrelazado sus dedos. Sus manos encajaban perfectamente. En ese momento, Marinette sintió que habían regresado al pasado; cuando su amor era fuerte.
De la mano, ambos salieron del parque y ella lo guio hacia su casa. Después de esta noche, Marinette esperaba que Adrien siempre encontrara su camino...hacia ella, hacia Marinette, en donde Adrien pertenecía verdaderamente.
『 *• •*』
Adrien sonrió cuando sintió que el agarre en su mano se apretaba. Silenciosamente esperaba que su eclipse terminara pronto. Después de esta noche, Adrien deseaba que él y Marinette fueran uno nuevamente, que ambos pudieran empezar de cero. No como Adrien y Marinette, sino juntos.
El momento en el que ella cerró la puerta, inmediatamente sintió unos brazos rodeando su cintura.
-Te extrañé, Buginette. ¿Por qué te fuiste sin decirme nada? -escuchó que Adrien preguntaba, su voz estaba bañada en desesperación.
-Aun cuando quiera decírtelo, no tengo razón para hacerlo, Adrien. -Marinette respondió un tanto dudosa.
-Sabes, estoy feliz de haber venido aquí con Luka.
Marinette se relajó en el abrazo de Adrien. Se sentía tan bien el estar así de cerca de Adrien.
-¿Por qué estás aquí? ¿No se supone que deberías estar de luna de miel? -sus palabras fueron amortiguadas por la camisa de Adrien pero no le importó. Tenía la sensación de que el mayor entendería.
Adrien rió.
-No hay ninguna luna de miel.
-¿Eh?
La forma en la que Marinette frunció el ceño, lució adorable a ojos de Adrien. Había pasado algún tiempo desde que había visto las expresiones de Marinette. Mientras más miraba el rostro de la azabache, las ganas de besarla se hacían más fuertes pero se contuvo.
-¿No viste las noticias? -preguntó el mayor.
Marinette lo miró con contemplación.
-No. -Respondió después de un rato. -¿Por qué?
-Kagami canceló la boda.
'Kagami canceló la boda.'
Las palabras hicieron eco en la cabeza de Marinette. Con ojos bien abiertos, miró a Adrien.
-¡¿Pero por qué?! -exclamó. -¡Luka dijo que todo había salido bien! -Marinette estaba en shock con las noticias.
-Y así fue. -Adrien asintió. -La boda de Kagami con su amigo salió bien.
-¡¿Se casó con otro?! ¿Pero por qué se lo permitiste? Tú la amas, ¿no? -la pregunta saltó en la cabeza de Marinette. De alguna forma, no podía comprender la situación.
-Eso creí.
-Lo creías, ¿pero...?
-Pero nadie puede reemplazarte en mi corazón.
Marinette sintió que se sonrojaba. Se sentía avergonzada debido a la sinceridad y honestidad en la voz de Adrien.
-Entonces eso significa... -la menor musitó. Sonaba con esperanza y eso hizo que Adrien sonriera.
Entonces aún había una oportunidad para ellos.
-Síp. Aún estoy soltero y disponible. Técnicamente, creo.
Marinette frunció el ceño mientras preguntaba.
-'¿Técnicamente?'
-Estamos casados, ¿recuerdas? -Adrien le sonrió con torpeza.
Marinette rodó los ojos pero se encontró a sí misma abrazando más a Adrien.
-¡Gato Tonto!
Ambos terminaron riendo.
-¿Por qué es que estás aquí? -Marinette preguntó después de alejarse de Adrien, caminando hacia la cocina.
Adrien fue tras ella. Se sentó en una de las sillas mientras Marinette buscaba algo en el fridge.
Adrien se puso a jugar con los efusivos Kwamis que salieron a saludarlo después de tanto tiempo, Plagg estaba durmiendo en su cabeza como siempre lo había hecho, el pequeño Kwami negro estaba feliz de volver a dormir en el cabello suave y esponjoso de Adrien.
Marinette se inclinó un poco y Adrien sonrió cuando los ceñidos shorts que Marinette estaba usando, le dieron una maravillosa imagen del trasero de la menor.
-Deja de mirar mi trasero. Puedo sentir que estás viéndome, Agreste. -Marinette giró y le dio una mirada burlona a Adrien.
Adrien rió ante la acusación.
Ambos eran perfectos para el otro.
-Luka quería visitar a su familia. Él simplemente me trajo.
Marinette fue hacia la mesa y le dio a Adrien una fría lata de cerveza después de presionarlo contra la mejilla del mayor cuando le dijo.
-Aún eres muy sexy, Buginette.
-¿Y por qué aceptaste venir con él?- preguntó después de sentarse al lado de Adrien y dejar la fruta cortada en trozos pequeños para los Kwamis que atacaron con hambre el plato.
-Extrañaba este lugar. Es mi ciudad natal, ¿recuerdas?
Los ojos de Marinette se abrieron grandes.
-¿Eh? ¿Tú y Luka son de aquí?
-¿Lo has olvidado? -Adrien arqueó una ceja antes de llevar la lata a sus labios.
-¡Pues es que no pensé que sería en este Van de Loira!
Adrien rió.
-Princesa, ¿cuántos Van de Loira hay en Francia?
-No lo sé. Uno, supongo. -Marinette hizo un puchero.
Adrien la vio a los ojos.
-De cualquier forma, estoy feliz de haberte encontrado aquí. -Dijo quitándose a Plagg de la cabeza, porque el Kwami estaba dejando caer gotas de jugo de la sandía que estaba comiendo en el cabello de Adrien, pero el Kwami negro se negó a moverse de ahí, por más que Adrien trataba de apartarlo.
De haber podido derretirse, Marinette estuvo segura que lo hubiera hecho.
Adrien era así. Sin esfuerzo alguno, podía cambiar el ambiente; ir de algo casual a romántico o tierno.
-De hecho, se supone que no deberías. -admitió después de un rato. El mayor la miró intrigado. -Fue Luka quien me pidió que despertara a su amigo. No sabía que tú eras ese amigo. La verdad Adrien, Luka está jugando a la celestina.
Adrien asintió ansiosamente.
-¡Lo sé! Ha estado molestándome desde la noche que me regresaste tu anillo. Pero aun así, tengo que agradecerle. ¡Espera! ¿Te molestaría decirme qué habrías hecho si sabías que ese amigo era yo?
-No hubiera tocado la puerta. -Dijo muy casualmente.
El dolor cruzó los ojos de Adrien. El hecho de que Marinette no quisiera verlo, lastimaba su corazón.
-Ya veo. Me odias tanto que estás dispuesta a no volver a verme, ¿huh?
Marinette pellizcó la punta de la nariz de Adrien mientras sonreía.
-No hubiera tocado porque solo me hubiera infiltrado a tu habitación y te hubiera besado hasta que despertaras, jadeando por aire.
Las palabras de Marinette parecían haber tenido un efecto más positivo ya que Adrien sonrió brillantemente.
Tomando la iniciativa, Adrien ladeó el mentón de Marinette para que sus miradas chocaran.
-Estoy esperando. -Dijo, esperando que ella entendiera a lo que se refería.
El travieso brillo en los ojos de Adrien, le dieron la pista. Marinette arqueó la ceja y volvió a pellizcar la nariz de Adrien.
-En tus sueños, gato tonto. -bromeó.
-Eso estaría bien pero no puedo esperar por tanto tiempo M'Lady.-tomó el rostro de Marinette entre sus manos y reclamó los labios de la menor en un apasionado beso.
Se sentía bien besar a Marinette después de tanto tiempo.
Se sentía correcto.
Perfecto.
『 *• •*』
-Si hubiera sabido que te quedabas aquí, no me hubiera quedado en la casa de Luka. -Adrien empezó una conversación casual después de que Marinette hubiera llamado a su madre.
-¿Por qué? ¿Vives cerca de aquí? -preguntó con curiosidad.
-Sí.
-¿Dónde?
-La casa que está al lado de la tuya es conocida por las fans como la residencia veraniega Agreste.
-¡¿En serio?! -Marinette casi gritó. Adrien asintió. -Bueno, en ese caso, diría que estábamos destinados a encontrarnos en Loire. -Rió. -¿Dónde está tu padre...? Tu casa siempre está a oscuras cada vez que la veo, hace mucho que no veo a Gabriel. -Marinette se recostó en el counter de la cocina, para alimentar a los kwamis y mirando a Adrien, desde donde estaba cómodamente sentada.
-Está con Félix en Londres, así que puedes tenerme todo para ti sola, esta y las noches venideras.
-¿Y a eso te refieres...? -Marinette arqueó una ceja pero no reprimió la sonrisa que llegó a sus labios.
-A nada~. -sonrió con un brillo travieso en los ojos. -¿Quieres cocinar para mí, Buginette?- Adrien preguntó de súbito.
-No eres mi novio, Agreste. No tienes ese privilegio.
Adrien sonrió mientras se ponía de pie, caminando hacia donde estaba su amada.
-Tienes razón. No soy tu novio. -Susurró mientras se acomodaba entre las piernas de Marinette.
Marinette asintió tímidamente pero envolvió las piernas alrededor de las caderas de Adrien jalándolo más cerca.
-Me alegra que entiendas.
-Puedes apostarlo. No soy tu novio porque soy más que eso.
-¿Es decir...?
-Soy tu esposo, ¿recuerdas? -Adrien sonrió victorioso.
-¿Eh?
-Mira tu mano izquierda y velo por ti misma Princesa.
Marinette lo hizo y jadeó cuando lo vio. Su 'anillo de bodas' estaba en su lugar.
-¿Cómo...?
Adrien se alzó de hombros.
-Es un truco mágico de familia.
-Gracias, Adrien. -Marinette sonrió.
Adrien se inclinó más cerca de ella y presionó sus frentes.
-Te amo, Marinette. Perdón por todo el dolor que te he causado
Marinette se tomó la libertad de besar a Adrien en los labios para dejar que el mayor dejara de culparse.
-Dejemos todo en el pasado ya que ahí es a donde pertenece. Te amo y tú me amas, todo lo que necesitamos es superarlo y nada más. ¿Cierto, amor?
Emocionado por las palabras de Marinette, asintió mientras sus labios se unían a los de la menor, en un apasionado, profundo y amoroso beso.
Marinette solo se alejó cuando escuchó que el estómago de Adrien gruñía. Ese ruido ocasionó que riera.
-Estás hambriento. -Bromeó. Adrien lució avergonzado y ella lo besó una última vez antes de bajar del counter y empezar a reunir los ingredientes para cocinar.
Ver a Marinette cocinando con todos los Kwamis alrededor jugando y "ayudándole" hizo que Adrien se sintiera feliz y satisfecho. Por fin, Marinette era suya nuevamente. No necesitaban charlas prolongadas y explicaciones sin fin para que el otro entendiera la situación, porque un corazón que ama siempre entiende.
Siempre.
El pasado no es tan importante como el presente.
Adrien y Marinette.
Juntos, él y Marinette retomarían su relación, resarcirían el tiempo perdido.
Se besarían, abrazarían y se acurrucarían después de hacer el amor.
Tendrían citas, actuarían tonta y alocadamente.
Pelearían, llorarían, romperían cosas cuando estuvieran enojados. Bromearían con el otro, harían el amor con rudeza en donde quisieran, y se susurrarían infinitas palabras dulces mientras estuvieran recostados en la cama.
Marinette jugaría baseball mientras Adrien jugaría soccer...
Marinette iría de compras, cocinaría, diseñaría y ordenaría la casa.
Adrien fumaría, iría de fiesta, y desordenaría todo.
Marinette alimentaría a todos los Kwamis.
Adrien sacaría a pasear a los Kwamis.
Se dormirían, tratarían de echar al otro de la cama, y compartirían el mismo cobertor.
Marinette se enfadaría, haría pucheros y berrinches.
Adrien sería renegón, tonto y romántico.
Adrien y Marinette.
Imperfectos pero perfectos.
A pesar de todo, Adrien estaba seguro que su amor los mantendría juntos.
Su amor había sido probado y todo valió la pena porque al final ninguno se rindió.
Marinette no perdió la fe en él incluso cuando Adrien flaqueó.
Amor: es el motor de Adrien y Marinette.
Así había sido y así siempre sería.
Adrien había sido tonto al pensar que su culpa y sus sueños de tener una familia sería su máxima felicidad.
Oh, qué equivocado estaba.
El ver a Marinette sonriéndole otra vez, Adrien sabía que no lo cambiaría por nada.
Marinette es la que más lo conocía.
Fue Marinette, más que Ladybug a quien Adrien le había dado su todo.
Su corazón solo latía por Marinette Dupain-Cheng.
Sonriendo, Adrien fue hacia donde Marinette estaba ocupada cocinando, moviendo el contenido de la olla, mientras platicaba con Tikki y Pollen.
Adrien abrazó a Marinette desde atrás, sus brazos la mantuvieron en su lugar. El mayor colocó su mentón en el hombro derecho de ella mientras la menor lo miraba con amor y las risitas de Tikki y Pollen se escuchaban, mientras dejaban la cocina.
Todo estaría bien.
『 *• •*』
Adrien se inclinó para besar los labios de Marinette, con fuerza y rudamente.
Sus gemidos quedaron atrapados dentro de la boca del otro mientras disfrutaban su clímax.
Adrien colapsó sobre su pareja mientras empezaba respirar agitadamente; teniendo cuidado de no aplastar a su pequeña princesa.
Marinette enredó los dedos en los cabellos de Adrien, jugando con las húmedas hebras con las que hacía contacto. Rió ligeramente cuando sintió a su pareja besando la comisura de sus labios.
Permanecieron en silencio; ambos felices de estar juntos y unidos.
Siendo capaz de recuperar el ritmo de su respiración, Adrien dejó un beso en sus entrelazadas manos. Sus labios rozaron dos metales circulares que ambos usaban en sus dedos anulares.
-Nunca te dejaré ir, Marinette. -Fue un susurro, pero las palabras eran serias y firmes.
La gentil mirada que Adrien estaba dándole, hizo que Marinette entendiera que el mayor había dicho en serio cada palabra. Adrien por fin estaba en casa, en sus brazos, en su corazón...con Marinette. La menor se movió un poco y besó los labios de su pareja.
-Te tendré conmigo siempre, Adrien... -respondió cuando apretó el agarre en la mano de Adrien, su mano libre se movió para colocar un sudoroso mechón tras la oreja de su novio antes de por fin acariciar la mejilla del rubio mientras se miraban. Sus ojos gritaban su amor.
Adrien supo que con esta segunda oportunidad, sus sueños y culpas ya no importaban más.
Adrien y Marinette.
Prometió nunca volver a dejar el lado de Marinette, se comprometió a amarla y solo a ella.
Sin importar qué.
Una sonrisa adornó los labios de Adrien.
-¿Qué?
-¿Hmm?
-¿Por qué sonríes?
-Solo me acabo de dar cuenta que teniéndote como mi esposa no suena tan mal después de todo.
-¡Tonto! ¡Tu solo quieres una ama de llaves!
-Lo sé. Es solo que tengo la prometida más hermosa del mundo.
-Eres tan tonto.
-Soy tu esposo. Y eso es lo que hacemos los esposos. -Sonrió. -Además de esto... -susurró en la oreja de Marinette mientras volvía a embestirla.
-Maldito... -Marinette lo miró. Aún estaba cansada y su cuerpo aún estaba sensible y hormigueando, pero SU hombre era insaciable y ella deseaba tener más de Adrien.
Era loco.
Una sonrisa se abrió paso en el rostro de Adrien.
-No deberías decir eso.
Los ojos de Marinette se abrieron y antes de poder decir algo coherente, su pareja movió sus benditas caderas nuevamente y Marinette estuvo muy entregada como para hacer algo al respecto.
-Ungh~ Adrien~ hnn~ -fue lo que escapó de los labios de la menor, muy para deleite de Adrien Agreste.
Sí. Adrien estaba seguro de que nunca volvería a dejar a Marinette mientras miraba su rostro, lleno de placer y felicidad. El corazón de Adrien se sintió como si fuera a estallar con la mezcla de emociones que estaba sintiendo dentro de él.
Al final, él le pertenecía a Marinette, así como Marinette le pertenecía a él; en corazón, cuerpo y alma.
Y Adrien no podía esperar a empezar su vida marital con su compañera, con su Princesa.
Nuevamente.
El Sol por fin estaba en casa y junto con su Luna; su Eclipse por fin había terminado.
THE END.
Al fin lo hemos terminadooo!!!
Está trilogía la siento aunque pequeña, bastante concisa y sin cabos sueltos. (Arreglo los guiones en la semana)
Siempre he visto a Marinette como alguien que da segundas oportunidades sin pensar tanto en que hicieron o no antes esas personas, (menos con Lila xD) así que quería reflejar eso aquí.
Lo seguiré diciendo, amo los poemas de nans_5 quedan tan bien!!! Me gustaría colaborar contigo de nuevo en el futuro.
Aquí trabajamos con puro artista de calibre grande, aquí no nos andamos con medias tintas xD.
Ahora si, como siempre, les dejo el hermoso poema entero.
M)
Ahora me la paso en el lugar de mi mente
en donde aquellas aventuras sí se sienten,
nostalgia mayúscula
de tu carne envolvente
devorando a la mía;
lugares de mi memoria
donde sonaba nuestra canción de fondo,
y sí que dolía...
Nostalgia mayúscula
de tu presencia callada
en cada rincón de mi mente;
de tu respirar en sueños
y tu despertar sobresaltado,
de tu intrínseco sentimiento
de tu aroma y tu palacio.
(A)
Muchas veces pensé que al tenerte de frente
podría contarte de cuánto te pienso
y que el extrañarte es tan inmenso,
que siempre tendría el dado
que me indicara cuántos pasos dar
para al fin estar a tu lado;
me engañé y fingí poder vivir
sin ti a mi lado.
Soy tonto porque al tenerte de frente
solo me quedé impresionado
y ahora quiero golpearme
por no haberte besado...
En fin, espero lo hayan disfrutado y nos leemos en otra historia~
Besitos de murciélago para todos~
