Era la cuarta vez en el día que se echaba el perfume. Su cabeza estaba sintiéndose ligera debido al aroma, pero sabía que era mejor así.
Como omega, Marinette sabía que olía diferente. Y su aroma siempre había sido fuerte. Su lucha por fingir ser Alfa o siquiera una beta parecía estar pasándole factura ya que nadie sospechaba de su verdadera identidad.
De verdad odiaba cuando las personas la juzgaban por ser débil o melosa dado a su estatus, así que esa era la forma que encontró para estar arriba.
Pero últimamente, cuando despertaba, sentía su propio aroma en su habitación, y quizá también era porque su celo estaba cerca.
Alya, la otra omega con la que compartía departamento, había confirmado eso como señal de su celo. Ella era la única que sabía que Marinette era una omega – aparte de sus padres. No había forma en la que Marinette pudiera esconderlo de ella, no desde esa fiebre que le dio el mes anterior. Su aroma era tan fuerte que Alya lo supo al instante.
Al menos la chica le ayudó – y eso que solo fue el anuncio a su celo.
Su verdadero celo llegaría el mes siguiente; es decir, este mes.
Marinette estaba al tanto de su celo, y pronto todos a los que pasaba de largo en la universidad sabrían que era una omega. Por eso ahora se ponía mucho perfume para cubrir su aroma dulce.
Alya tosió cuando entró a la habitación.
—¿No crees que es demasiado?— ondeó la mano frente a su rostro para retirar el fuerte aroma. —Cuando tu celo llegue ni siquiera esos perfumes podrán cubrirlo, ¿sabes? —Marinette suspiró.
—Sí, pero estos son perfumes para Alfas, así que quizá funcionen.— Dijo, Alya frunció el ceño y suspiró.
Después de ir a sus clases, Alya cambio de tema y se quejó sobre el horrible ensayo que tenía que hacer para mañana – y el cual aún no había terminado. Pero cuando Marinette preguntó por qué no lo hizo antes, la chica solo cambió de tema.
{...}
—¿Puedes sentirlo?— estaban sentados en una banca en el campus. Adrien se había saltado las clases como los demás, solo para recibir los cálidos rayos del sol – cosa rara en otoño.
—¿Qué? ¿Tu inhabilidad para callarte?— Marinette comentó con sarcasmo mientras tenía los ojos cerrados y disfrutaba la calidez.
Nino rio con la cabeza en el regazo de Alya y Marinette miró enojada a Adrien a tiempo para verlo haciendo pucheros, algo que no admitiría que encontraba adorable.
—No. Ese aroma dulce, ¿pueden olerlo?
Nino esnifó audiblemente el aire, sin notar la preocupada mirada que Alya y Marinette compartieron.
—Sí...— el otro sentenció.
—Oh, quizá soy yo.— Alya trató de cubrirlo, pero Nino movió la cabeza.
—No, no es tuyo. Es diferente.— Obviamente el Alfa conocía el aroma de su omega.
Y eso provocó que Marinette temiera ser descubierta.
—Sí, huele a...no lo sé...— el Alfa al lado de Marinette pausó y trató de pensar en una forma de describirlo. —No lo sé, pero es agradable.
—Pero si no es Alya, ¿entonces quién es?— Nino preguntó haciendo que Adrien dejara de esnifar el aroma.
—Quizá un omega había estado aquí antes de llegar.— Marinette dijo y todos asintieron haciendo que Alya y ella suspiraran aliviadas.
{...}
—Ustedes ya pueden irse, nosotros aún tenemos que hacer ese horrible ensayo.— Alya casi se quejó mientras se erguía, despidiéndose de Marinette y Adrien, y siendo seguida por un adormilado Nino.
—Aún podemos huir y vivir de mi música.— Marinette escuchó que Nino le sugirió a Alya, haciéndole reír antes de responder algo pero como ya estaban lejos, la menor no escuchó la respuesta.
—¿Quieres regresar a tus clases?— Adrien preguntó perezosamente y Marinette movió la cabeza. —Entonces..., ¿qué hay de jugar videojuegos en mi dormitorio? —Marinette estuvo tentada por la idea pero tenía algo de miedo que la presencia de un Alfa hiciera que su celo llegara más pronto.
—De hecho, tengo algo que hacer... Así que solo iré a casa.— Marinette dijo con tono de disculpa y Adrien asintió antes de ofrecerse acompañarla, cosa a la que la menor accedió.
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—¿Irás a la fiesta de Kim mañana?— Adrien preguntó mientras Marinette trataba de evitar la sensación en su pecho cada vez que accidentalmente sus manos se rozaban. No tenían que estar tan cerca al caminar, pero la omega no se quejaba.
—No, aun cuando Alya y Alix están casi obligándome a ir,— Marinette respondió casualmente y Adrien pareció decepcionado.
—Ah...yo estaba esperando que fueras, pero sé que no te gustan esos ambientes.
La omega le sonrió y Adrien devolvió el gesto. Estaban caminando más lento mientras se miraban, sentía algo en su piel con la forma en la que los verdes ojos del Alfa la observaban.
No notó cuando alguien en una motocicleta pasó muy cerca de ella; Adrien la jaló antes de que pudiera ser golpeada. Y entonces de súbito, Marinette tuvo el rostro en el cuello del Alfa, respirando su aroma, y todo en lo que pudo pensar fue en eso..., en la esencia de Adrien.
Y entonces lo sintió. Su sangre fluyó rápido, yendo hacia el sur. De súbito se sintió caliente y sus manos se aferraron a la casaca de Adrien.
—Marinette, ¿estás bien? Tú...— miró el rostro de la menor y se congeló. Marinette estaba sonrojada y lo miró a través de pesados párpados. Si el sonrojo en su rostro no era suficiente para saber lo que pasaba, Adrien definitivamente pillaría el aroma dulce. —Espera... Tú...
Marinette quiso huir y esconderse hasta que Adrien se olvidara de ella, pero la presencia de un Alfa la hizo quedarse en su sitio.
Adrien se acercó más y habló con voz ronca.
—¿Eres una omega, Buginette?— la menor se mordió el labio para reprimir un gemido cuando Adrien dijo su apodo tan cerca de su rostro. No podía mirarlo, así que se fijó en sus zapatos.
¿Qué debía hacer ahora? ¿Empujarlo y huir?
Después de considerar sus opciones por unos cuantos segundos, solo asintió. Nunca había mentido sobre ser una Alfa o beta, pero Adrien quizá lo había supuesto. Así que ahora estaba obviamente en shock con esa revelación.
—Eso explica mucho.— El Alfa casi susurró y Marinette sabía que tenía que ir a casa y alejarse de Adrien.
El Alfa estaba descontrolando su cuerpo.
—T-tengo que irme. Por favor...solo...no le digas a nadie. —Adrien asintió y tras preguntar si Marinette quería su compañía, fue rechazado. Vio la figura de la menor yéndose hasta que llegó a su edificio, y el Alfa ya no pudo verla más.
{...}
—Rayos.— Marinette maldijo cuando cerró la puerta de su departamento, descansando su frente tras cerrarla.
Estaba jodida.
El que Adrien supiera que ella era una omega no era nada grande ya que el Alfa era confiable, pero el verdadero problema era que Marinette aun podía sentir su aroma en su vestido. Vestido que estaba haciéndole sentir más caliente. Fue a su cama, quitándose la ropa en el camino. No le importaba lo que Alya pensara cuando regresara a casa, solo quería ir y ocuparse de sí misma.
Estaba por quitarse el vestido, pero se dio cuenta que no podía. Necesitaba el aroma del Alfa.
La omega esnifó su propia prenda y todo en lo que pudo pensar fue en Adrien, Adrien, Adrien.
Marinette se recostó en su cama y separó sus piernas, necesitaba sentir algo dentro de su resbaladizo canal.
Se había corrido tres veces antes de que la primera ola se fuera, la omega no había podido permanecer despierta después de eso.
{...}
Alya estaba regresando a casa con Nino a su lado, explicándole cómo es que no podrían sobrevivir solo con la música de Nino, cuando ubicaron a Adrien sentado en una banca en el parque cerca de su edificio.
—Hey, Adrien, ¿estás bien?— Alya estaba preocupada, y miraba alrededor. —¿Mari no estaba contigo? 'Dónde está?— Adrien alzó la mirada hacia la omega frente a él.
—Está en casa. Quizá deberías ir a verla.— Alya se sintió ansiosa.
Ya lo sabía.
—¿Por qué? ¿Algo pasó?— Nino preguntó preocupado, pero Adrien solo siguió mirando a Alya como si tratara de decirle algo. Los ojos de la omega se abrieron grandes y Nino se sintió incómodo con la forma en la que el otro Alfa estaba mirando a su omega.
—¿Ya lo sabes?— la chica preguntó en un susurro y Adrien asintió. Nino envolvió un brazo alrededor de la cintura de su pareja, posesivamente, antes de aclarar su garganta.
—¿Por qué siento que me perdí de algo?— Nino preguntó más para sí mismo mientras se relajaba cuando Adrien dejó de mirar a Alya.
La omega no dijo nada más y de pronto giró, casi corriendo hacia su edificio. Por un momento Nino se preguntó si debía correr tras ella o quedarse con Adrien, pero después de que el Alfa le dijo que fuera tras ella, se apresuró a seguir a su novia.
{...}
Cuando Nino alcanzó a Alya, ya estaban frente a su puerta, la omega ya buscaba sus llaves. Nino sintió un aroma diferente en el aire, como aquel que sintió antes, pero se hizo más fuerte cuando Alya abrió la puerta.
—¿Mari?— Alya dijo entrando y su Alfa notó la ropa en el suelo mientras su novia seguía el rastro, yendo a la habitación de Marinette.
No pudo ver nada cuando Alya abrió la puerta, pero sabía por su expresión que Marinette estaba ahí. El aroma que invadió su sentido obviamente pertenecía a un omega en celo. Pero no era momento para el de Alya, así que... Y algo hizo click en su cabeza.
—Espera... eso...— Alya lo miró esperando a que dijera lo que era obvio. —¡¿Hay una omega con Marinette ahí?!
Alya se golpeó mentalmente y le dijo al Alfa que hablarían mañana, pero que tenía que tenía que irse.
Nino estaba confundido, pero igual cedió. Su Alfa interior estaba diciéndole que no debía dejar que la omega casi lo echara del departamento, pero no le importó. En lugar de eso, se quedó en el pasillo, conectando sus pensamientos.
—Entonces... Si esas prendas eran solo las de Marinette...— Nino frunció al pensar. —Es Mari. ¡¿Marinette es una omega?!
{...}
—¿Estás segura que vas a estar bien?— Alya preguntó por quinta vez esa noche. Estaba preocupada de dejar sola a su amiga en su celo, cuando sabía que necesitaba su ayuda – ya se había sentido mal al dejarla sola esta mañana porque tuvo que terminar su ensayo.
—Sí, no te preocupes. De verdad quieres ir a esa fiesta. Estaré bien.— Marinette le sonrió.
Alya frunció el ceño pero asintió y se despidió, por fin cerrando la puerta. Marinette suspiró y caminó hacia el sofá cuando la puerta de súbito volvió a abrirse.
—Si pasa algo, no dudes en decírmelo.— Alya dijo volviendo a abrir la puerta.
—Sí, mamá.— Alya hizo un puchero antes de reír y definitivamente cerrar la puerta.
Encontró a Nino esperándola, recargado en su auto fuera del edificio, ya que Alya no le dejó entrar a su departamento debido a que las feromonas de Marinette estaban por doquier.
—¿Está bien?— Nino preguntó conduciendo a la casa de Kim. Alya asintió.
—Es difícil para ella porque es su primera vez.— Alya revisó su celular para verificar si Marinette le había enviado algún mensaje.
—Estoy seguro que estará bien.— Nino sostuvo su mano y Alya se calmó – el roce de su pareja siempre le hacía sentir mejor. —Pero al menos Adrien dejara su crisis existencial.
—¿Qué?— Alya lo miró como si ahora fuera ella quien se perdió de algo.
—Él siempre estaba quejándose de cómo es que se sentía atraído por Mari, pero que era raro ya que los dos eran Alfas.
Alya no estaba sorprendida ya que había notado cómo es que Adrien miraba a su amiga, pero eso le hizo preocuparse más.
¿Qué haría ahora que sabía que Marinette era una omega y estaba teniendo su primer celo? Sabía cómo era Nino como Alfa, pero no sabía sobre Adrien. Claro, el chico era una buena persona, pero, los alfas tendían a cambiar sus comportamientos cuando había un omega en celo cerca.
¿No era peligroso ahora que Marinette estaba ahí sola?
Nino sintió la preocupación de Alya y sostuvo más fuerte su mano.
—No te preocupes. Adrien nunca la lastimaría.— Alya le sonrió y trató de relajarse ya que ya podía ver la casa de Kim a la distancia – en donde algunos betas corrían semidesnudos en el jardín. —Además, Mari dijo que estaría bien, ¿no?
{...}
Marinette definitivamente no estaba bien.
Justo después de que Alya se fue, otra ola de calor la golpeó, pero estaba tan cansada de tocarse, que en lugar de introducir sus dedos otra vez, solo se tendió en el frío suelo de la sala usando nada más que sus panties. Podía sentir el calor, pero trató de pensar en algo más.
Algo como... Comer helado al lado de una piscina. Sí, eso estaba bien.
Nada sexual, nada que empeorara su celo. Pero entonces una imagen de un Adrien lamiendo seductoramente su helado de vainilla llegó a su mente y Marinette se irguió abruptamente.
De inmediato sintió los escalofríos y soltó un quejido. Su primer celo llegó tarde en comparación a los otros omegas, pero era como si el dolor tratara de compensar todos los meses que Marinette no tuvo que preocuparse por ello.
Cuando estaba tratando de dejar de pensar en Adrien todo mojado al lado de la piscina, su celular sonó. Pensó que era Alya llamando para ver si estaba bien, pero el nombre en la pantalla no era el suyo.
—¿Hola?— una ronca voz habló y Marinette tembló, sintiéndose más caliente que antes. Respiró tratando de actuar lo más normal que podía.
—H-hola, Gatito...
—Cómo... ¿Cómo estás?— el Alfa preguntó y Marinette dijo que estaba bien, tal como se lo dijo a Alya muchas veces antes. —Estaba pensando ir a ver cómo estabas pero pensé que quizá eso sería peor.
Marinette solo dejó salir un sonido de entendimiento y se quedaron en silencio.
—¿Siempre es así?— Adrien preguntó tratando de hacer que la omega dijera algo. Quería al menos escuchar su voz.
—No lo sé, es el primero.— Marinette se dio cuenta que la voz del Alfa estaba mojandola y quizá su ropa interior estaba completamente húmeda ahora.
—¡¿El primero?!— dijo en shock y Marinette supo por qué.
No era común que un celo llegara tan tarde; y cuando eso pasaba, no había misericordia.
—Buginette, ¿estás segura que estarás bien estando sola?
Marinette se preguntó cómo supo que estaba sola, pero quizá Nino se lo había dicho.
—Sí, estaré bien.— Marinette estaba tratando de controlarse y no gemir. Pero su mano libre parecía tener voluntad propia ya que estaba retirando su ropa interior sin su consentimiento.
—Uh... ¿Necesitas algo?— la omega se mordió el labio ante el sonido de la voz del Alfa...tan preocupado...pero aun tan...Alfa.
Alfa.
Marinette sintió que sus dedos rodeaban su entrada, y pudo sentir la humedad ahí.
—Sí...— y eso fue todo, no tenía control de lo que hacía. Su mente le decía que esperara y hablara bien con Adrien sobre sus sentimientos, pero su cuerpo necesitaba algo diferente, y lo necesitaba ahora.
—¿Q-qué?— Adrien trató de fingir que no escuchó a Marinette gimiendo, pero fue imposible.
—A ti...— Marinette gimió otra vez cuando insertó dos dedos al mismo tiempo.
Por los bajos gemidos y jadeos, el Alfa tenía una idea de lo que la menor estaba haciendo ahora y casi se desmayó con la imagen que estaba dándole.
—Mari...nette...
La omega gimió cuando el Alfa dijo su nombre, haciendo que Adrien pasara saliva.
—Espérame.— Su tono era exigente pero gentil, y Marinette sintió que su centro palpitaba al mismo tiempo que sus latidos se detenían.
Decidió dejar el suelo de la sala e ir a su habitación, el celular quedó olvidado ahí después de que Adrien colgó.
El Alfa fue al departamento de Marinette, diciéndose que solo ayudaría a la omega y no la tomaría – ya que ni siquiera se le había declarado aún.
Cuando estuvo frente a la puerta del departamento, recordó dónde es que Alya escondía la copia, y abrió la puerta. De súbito, el dulce aroma lo mareó.
'No la tomes, no la tomes', Adrien repitió como mantra mirando alrededor tratando de encontrar a la omega antes de escuchar un sonido saliendo de una de las habitaciones. Siguió repitiendo su mantra tratando de calmarse hasta llegar a donde el sonido salía; cuando de pronto, lo que vio le hizo cambiar de parecer por completo.
'No la tomes, no la to-
—...demonios...— las palabras no eran suficientes para describir cómo es que Adrien se sentía en ese momento: Marinette estaba reducida a un desastre que gemía con el trasero meneándose en el aire tratando de hacer que sus dedos se introdujeran más. Por un momento, eso fue todo lo que vio hasta que la omega miró por encima de su hombro, directo hacia Adrien.
—Adrien...— la omega gimió, mientras introducía más profundo sus dedos y gemía más alto.
'Así que esto es como estar en el cielo...', Adrien pensó.
Su plan de no tomar a Marinette se fue volando con el primer gemido que Marinette hizo al decir su nombre, su cordura decreció con cada maravilloso gemido que el Alfa escuchaba.
—Gatito, por favor...— la omega estaba sintiéndose impaciente con el Alfa que parecía congelado en su sitio solo mirándola.
Cuando volvió a mover el trasero, Adrien por fin se movió hacia ella.
El Alfa vio el líquido bajando por los muslos de Marinette y todo en lo que pudo pensar fue en qué sabor tendría. Con cada paso sentía el dulce aroma de la omega haciéndose más intenso – estaba enloqueciéndolo.
Sujetó las suaves nalgas y las separó, teniendo una bonita vista de las entradas de Marinette con sus dedos aun moviéndose. No dudó en introducir su lengua, haciendo que la omega gimiera más.
Sabía tan bien y tan dulce, Adrien casi no pudo detenerse. Pero ya que su miembro estaba dolorosamente duro en sus pantalones, le hizo detenerse y quitárselos.
La omega se recostó de espalda y vio al Alfa quitándose los zapatos; sin evitarlo, la menor siguió tocándose entre las piernas y jugando con sus endurecidos pezones. La boca de Adrien salivó con la vista.
Subió sobre Marinette y la omega separó las piernas colocándolas alrededor de la cintura de Adrien, adrede restregando su húmeda entrada sobre la cima de la dureza de Adrien, haciendo que ambos gimieran ante la sensación.
El mayor quiso besarla, pero no sabía si debía. En lugar de ello, se movió a su cuello, llenándolo de besos y lamidas haciendo que la omega sujetara su cabello.
—Tómame ya, por favor...— Marinette arqueó su espalda y el Alfa perdió lo último de su cordura. Adrien separó más las piernas de la menor y lubricó su dureza con el líquido transparente que salía de la entrada de la omega.
Embistió y Marinette gimió, disfrutando la sensación de ser llenada lentamente por Adrien, ardía, pero no era un ardor tan fuerte. La omega se acostumbró rápido y estaba gimiendo y jadeando, pero el Alfa se quedó quieto por un momento para asegurarse que la menor se acostumbrara a él.
—Gatito...muévete...— Marinette dijo con voz exigente y eso hizo que los instintos de Alfa de Adrien quisieran mostrar quién estaba en control.
El mayor fijó sus muñecas en la cama y retrocedió hasta que solo la cima de su dureza estuvo dentro de la omega, solo para volver a embestir con fuerza.
Marinette casi gritó cuando Adrien golpeó su lugar especial; el Alfa siguió golpeando el mismo lugar una y otra vez. Frotó su nariz en el cuello de la omega, su aroma hacía que su mente volara y no lo dejaba pensar en nada más que en Marinette.
Adrien estaba tratando de dar lo mejor de sí para no reclamar a la omega que ahora gemía su nombre, y sintió una sonrisa socarrona formarse en su rostro ante la idea de que los vecinos pudieran escucharla gritar el nombre del Alfa.
—Ah... ¡Adrien, aaah!— Adrien pudo sentir que su nudo crecía y soltó las muñecas de Marinette para sujetar sus caderas. Embistió en ella lo más rápido que podía y la omega ya estaba gimiendo con el creciente nudo dilatándola más.
El Alfa se movió a su cuello y succionó la piel, asegurándose de dejar marcas. La omega se corrió con un sonoro grito, seguido de un gemido que sonó mucho como el nombre de Adrien cuando su nudo estuvo completamente formado en ella.
Marinette gimió suavemente cuando Adrien se corrió dentro de ella, susurrando su nombre en su oreja.
La omega acarició la espalda de Adrien perezosamente mientras el mayor descansaba su cabeza en su pecho, masajeando de forma relajada sus senos, recuperando su aliento, ambos muy cansados como para decir algo.
Sus cuerpos estaban descendiendo de su nube; además el nudo de Adrien dentro de Marinette los hizo quedarse conectados por un tiempo más.
En el abrazo del otro, ninguno notó cuando se durmieron.
{...}
Adrien despertó con el celular de Marinette sonando en la sala. La omega estaba durmiendo bajo él, y con cuidado se alejó de ella escuchándola quejarse en su sueño. Dejó la cama, casi tropezando al caminar hacia el molesto sonido.
—¿Mari? ¿Estás bien?— escuchó la voz de Alya cuando respondió.
—Uh...está durmiendo, pero está bien.— la voz de Adrien estaba ronca y cansada y hubo un silencio antes de que Alya volviera a hablar.
—¡¿Adrien?! ¡¿Qué haces ahí?!— la omega preguntó en shock y el Alfa pudo escuchar la voz de Nino repitiendo su nombre.
—Creo que estoy ayudándole,— Adrien se sonrojó ante el recuerdo de lo que habían hecho hace una hora y ante la realización de que aún estaba desnudo.
—¿Crees?
—Estoy ayudándole,— Adrien dijo firmemente y supo que su tono hizo que la omega se quedara callada.
—Escucha, ¿estarás con ella durante todo su celo?— Nino tomó el celular de la mano de su novia y ahora estaba hablando con Adrien.
—Eso creo, si ella me lo permite.
—¡Entonces Alya, te quedarás este fin de semana en mi casa!— el Alfa estaba muy feliz con esa situación, y Alya habló a corta distancia.
—Escucha, será mejor que cuides de ella. Te enviaré un mensaje explicándote lo que tienes que hacer y-— Alya se detuvo abruptamente, quizá debido a una mirada de Niño.
—No te preocupes, estoy seguro que estarán bien.— dijo con voz calmada y la omega suspiró.
—No me importa, igual le enviaré las instrucciones.— La chica respondió y Adrien se preguntó si habían olvidado que él también estaba ahí.
{...}
—Te digo, estaba teniendo dificultades porque pensé que eras Alfa.
Marinette volvió a reír y casi se ahogó con su cereal. Estaba usando solo el hoodie de Adrien, porque fue lo primero que encontró después de la segunda ronda en la mañana, y tenía los pies entrelazados con los de Adrien debajo de la mesa.
—Me alegra que al menos alguien creyera que era una. Mis esfuerzos no fueron en vano después de todo.— Su sonrisa era brillante como su suave piel, y el Alfa podía ver las marcas moradas en su cuello producto de la noche anterior.
—Nino también lo creyó.— Adrien tenía la boca llena de pan cuando habló, la omega casi no pudo entenderle.
—Nino es un idiota, él no cuenta.— El alfa rio y el corazón de Marinette se detuvo un momento.—Pero si hubiera sabido que yo también te gustaba, te habría dicho mucho antes que era una omega.
Adrien se sonrojó y sonrió con timidez, su rostro tenía el mismo color que el de Marinette.
—Sí...
La omega comió más de su cereal mientras Adrien miraba la pieza de pan en su mano.
—Sabes, lo hicimos dos veces, pero aún no...no nos hemos besado...
Marinette alzó la mirada y sintió que su rostro ardía, aun cuando un beso era mucho más inocente de lo que habían hecho. El Alfa la miró a los ojos y Marinette sintió que su corazón se derretía. Se puso de pie y rodeó la mesa para sentarse en el regazo de Adrien.
Sujetó el rostro del mayor y miró de sus ojos a sus labios. Adrien cerró los párpados y Marinette lo besó, sus corazones parecían estar listos para estallar.
El beso era lento y apasionado, la omega acariciaba con dulzura el rostro de Adrien. El Alfa frotaba sus caderas con sus pulgares, haciendo que Marinette gimiera involuntariamente.
El mayor aprovechó para profundizar el beso y lamer la caverna de la chica.
La siguiente ola de calor estaba ahí y la omega estaba segura que Adrien también podía sentirla. Cuando el mayor sujetó sus nalgas mientras su lengua jugaba con la suya al mismo tiempo, Marinette no pudo evitar gemir más audible, pero fue amortiguado por el beso de su Alfa.
Ninguno quería que el fin de semana terminara.
{...}
—¿No tocarás primero?— Nino preguntó mientras veía a su novia abriendo la puerta en la tarde del lunes.
—¿En mi propio departamento? Cúbrete los ojos y dejade respirar. — Alya miró al Alfa y entró al departamento, abriendo lentamente la puerta sin saber qué esperar.
Todo estaba en silencio y tranquilo – excepto por algunas botellas vacías en el suelo. No podía ver ni a Adrien o Marinette y tenía algo de miedo como para buscarlos.
Pero no necesito hacerlo, ya que Marinette salió del baño después de que Nino cerrara la puerta tras ellos, siguiendo las indicaciones de su omega.
—Está más limpia de lo que pensé,— Alya admitió, mirando la mesa.
—Sí. Tratamos de limpiar esta mañana. —La omega lucía cómoda con su pijama puesta, y Alya estuvo agradecida de que estuviera bien y que su celo no haya tardado en terminar ya que un buen Alfa le había ayudado. —Sea lo que sea que estes haciendo, Nino, puedes dejar de hacerlo. —Dijo y el Alfa la miró con una sonrisa hasta que sus ojos se abrieron enormes.
—¡Espera!— Nino gritó y corrió hacia Marinette. —¡¿Qué es esto?!— el Alfa señaló acusadoramente hacia su cuello y Alya se acercó para ver qué era. Y entonces lo vio.
—¡Rayos..., ¿te marcó?!
Marinette se sonrojó mucho y Adrien llegó justo para ver el cuerpo de su ahora novia siendo analizado por Alya.
Un instinto de alejar a la omega de Marinette lo recorrió, pero eran seres civilizados, así que solo se aclaró la garganta y Alya dejó de analizar las otras marcas moradas en el vientre de Marinette para mirarlo.
—¡No creo que haya habido algún punto que dijera que reclamaras a MI mejor amiga sin MI consentimiento en la lista que te envié!— Alya sonó ofendida.
—¿Y necesito de TU consentimiento?— Adrien arqueó la ceja y miró a la omega con brazos cruzados frente a él.
Mientras ellos discutían y Marinette los miraba demasiado cansada como para intervenir, ninguno notó que Nino tomó una foto de la marca en el cuello de Marinette para mostrarle a Kim y contarle de la unión de sus amigos.
THE END.
