Capítulo 2
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Ningún personaje me pertenece, a mía solo la historia.
El inspector estaba muy tranquilo— acostado en su gran cama, en su departamento junto a varios papeles — la señorita Tsukino se había llevado al chico y daba gracias, ya que no aguantaba los chillidos del niño, no era que siempre estuviera en el hospital, pero su ayudante Rei ya no diría que era un ogro. Pero lo que tenía en la cabeza era el caso de los señores Tsukino. Serena, no, la señorita Tsukino era la más feliz en ese momento, con el caso en en la manos de él ella por fin se retiro a Gotō.—De eso ya un mes —.murmuró por lo bajo.
Levantó la mano y tecleó el botón rojo parpadeante de su contestador. La voz del aparato se escucho fuerte y claro en la habitación de su recamara, diciendo que tenía tres mensajes nuevos comenzó con el de su hermano...
—¿Seiya, hermano cómo te va? Mamá estará más que contenta de tenerte en casa para su cumpleaños ¡Ah y dijo que te quiere ver con una chica! Bueno te veré pronto hermano menor.
Luego el de la empresa... —Seiya mañana barbacoa en casa de Umino. Es una orden nunca te diviertes hazlo por mi. ¡Mi mujer anda muy alocada por el embarazo, ayuda!
—Típico de ti, Jedite. Uf tendré que llamar a Rei.— murmuró el inspector.
El último mensaje le sorprendió un poco, bueno mucho, la señorita Tsukino le decía en cortas palabras que deseaba verlo y si podía ir a Gotō ese fin de semana. Y ya era jueves, así que si quería verla tendría que salir al día siguiente. Su jefe lo mataría, como su mejor amigo que es, pero él deseaba verla y decirle como iba el caso.
—Así ella sabrá que puede confiar en mi. — la cabeza de Kou era un caos, su vida de trabajo le consumía casi todo su tiempo y su familia ya lo resentía pero él es un As a la hora de resolver casos y su hermano mayor casi no lo entendía—ya que solo se dedicaba a casar y divorciar personas; ya que siempre decía que era más fácil y nada estresante—. Su madre era la típica mamá que quería un nieto. Y su vida personal bueno... era mejor decir falta de vida personal.
—Bueno solo me queda ir a Gotō. Esa chica hace que tome un vuelo de aquí hasta esa isla—. Kou supo en ese momento que estaba mal, muy mal, nunca tomaba vuelos por sus clientes y lo peor era que esa niña no era su cliente, si no el estado—. Rayos la edad me esta matando o es mi falta de vacaciones a Jedite y Yaten les pediré mis días rezagados.
Rápidamente tomo él su teléfono celular y marcó a su ayudante y más que feliz le recibió su llamada.
—¡Que deseas Kou! Déjame dormir.— Rei rujió por la bocina.
—Rei cómprame un billete de avión para mañana a Gotō.— Rei le contesto a que isla, mientras esta estaba preparando todo por Internet. Mientras le verificaba la información para no equivocarse.
—Si a Isla Naru en la mañana-tarde, gracias.—Kou reprimió las ganas de reír mientras escuchaba todos los juramentos de su ayudante.
—Isla Naru, Mañana, tres y treinta. No llegues tarde. Reservación en el hotel que esta más próximo a la estación de ferry , el boleto lo tendrás que comprarlo tú mismo jefe. Todo arreglado—Kou sintió como colgaba el aparato. Así que ella no estaba tan feliz por ese viaje.
Además le quitaba las ganas de ir a ese almuerzo que su jefe organizo. Para él salir con Rei a eventos de trabajo en habientes familiares no le parecía propio, podría darle ideas equivocadas.
La mañana llego y Kou empezó a empacar lo necesario, en la noche no lo terminó todo porque quiso esperar por lo más básico para el día siguiente.
—Son las ya las tres y quince, pronto tendré que subirme a esa maquina infernal. Odio volar. Bueno mejor le mando un mensaje a la señorita Tsukino.—. El inspector tomo su teléfono móvil y marcó el numero que ya poseía en marcado rápido mientras pensaba «esa chica me esta trastornando.» . Rápidamente tecleo el mensaje para la chica Tsukino.
"Srt. Tsukino. Quiero decirle que en estos momentos viajo a Naru.
Dígame el lugar que prefiere para vernos.
Atte. Inspector Kou ."
Cuando Kou abordo el avión por políticas de seguridad y un montón de cosas que no escuchó tubo que apagar el aparato telefónico. Solo esperaba llegar lo más pronto posible a allí.
El aterrizaje era lo de menos que a Seiya Kou le apetecía, solo mirar por la ventanilla el descender del pájaro de acero le provoco arcadas, la aeromosa le paso una bolsa de papel para que él pudiera hacer ejercicios de respiración. Solo cuando por fin pudo bajar se sintió feliz y tranquilo mientras las nauseas salían de su sistema.
—Ah, este lugar es hermoso. — la vista de Seiya se poso en casi todo lo que lo rodeaba, era bello, algo tradicional pero en sí todo Japón era algo tradicional.
—¿Señor dónde lo llevo? —. un taxista le habló en un forzado ingles pero él le contesto en japones para que el taxista lo pudiera entender. Y le dijo su destino.
—Estación de ferry . ¿A qué hora sale el último para Naru?
—¿Naru? Ohm creo que a las seis. Sip a las seis. Pero creo señor que si llegara a tiempo. No por nada soy un buen taxista.
Mientras Seiya se daba cuenta que Naru era una ciudad muy conocida por los turistas que por los propios japoneses.
(...)
Cuando cerro la puerta del cuarto del hostal, Kou encendió su teléfono, lo primero en salir fue el saludo personalizado de su mamá "Querido hijo, feliz día. Te ama mamá. Besos". Kou solo sintió un poco de vergüenza al leer eso. «Aun soy un hijo de mami, si mi novia viera esto, se reiría de mi».— Cuando Kou pensó eso, rápidamente lo deshecho, no tenía novia. Ni mujer por ahora. Triste realidad. En la parte superior en punto del lente LED parpado dos veces y la luz roja le indico junto al icono, un mensaje nuevo.
"Agradezco que venga con tan solo poca anticipación, si pudiera hoy mismo.
Pero temo que eso no se podrá, mi hermano mayor esta aquí, un milagro he de decir.
Lo veré mañana en el desayuno, nueve treinta en mi casa.
Mandadme su dirección y le mandare al chófer.
Estará a las nueve en punto, en su puerta."
—Que chica.— Seiya se noto sonriendo. No sabía con precisión lo que le ocurría pero desde que peleo con ella en ese hospital, y por los tramites de los cuerpos de los padres de ella—con varias visitas de ella en la estación de policías—, le pareció una dama en todo el sentido de la palabra. Aunque el hermano mayor de ella jamás se presento en el hospital o en la estación de policías con eso Kou supo que algo andaba mal.
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Continuara...
