Capítulo 4

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Gracias por esperar y aquí esta la continuación.

Y como siempre los personajes no me pertenecen solo la historias


En alguna parte de Japón.

—Llegó llegó, Darien llegó mamá—. La voz de la única princesa resonó por toda la casa.

—Ami, amor no grites ya no tienes edad para hacerlo.— Luna su madre la regaño.

—Oh mamá. Déjame por favor déjame.

—Ya lo veo. Pero mamá tiene razón a tu edad y estas feliz como una niña en verme, madura Em.*

—Ami mi nombre es Ami que te cuesta. Pero ni eso va ser que te vea mal, estas aquí. Hermano.

—Si pequeña volví a casa.

La pequeña familia real se encontraba en el castillo que ha pertenecido a la familia de los Shield. El castillo, no, palacio de Milenio. Que el cual compartían con su primo el príncipe Diamante Black-Moon un Koreano muy chic, según las revistas de farándula.

—Creí que solo vería a mi primo Diamante y mira llego y me doy la sorpresa que ya estas aquí.

—A tu hermana y a mi nos gusta aquí, en Tokio ya casi no salimos por esas revistas de chismes y prensa del corazón.

—¡Mamá! Eso es lo más emocionante, cada vez que leo una veo a mi hermano con una modelo diferente hasta tengo un álbum ¡oh hermano eres muy fotogénico!.

—Oh Ami, basta con eso. Solo dicen puras tonterías por no decir mentiras y calumnias.

La merienda llego y en eso la familia se puso a seguir hablando de la vida amorosa de Darien, bueno, solo Ami era la que podía hacerle frente a su hermano y salir impune y claro Luna que no por nada era la madre.

(...)

Isla Naru, Gotō.

Taiki trabajaba noche y día, ya después de cuatro meses la herencia de los Tsukino aún estaban en prologa y ninguna noticia era favorable para esa familia. Cuando el teléfono sonó y viendo que era su hermano contesto.

—Alo, Seiya.

—Taiki te llame por qué el caso se cerro, la muerte de los señores Tsukino no se resolvió creo que no hay nada que hacer, Jedite junto con Yaten hicieron todo y lo sé porque yo estuve ahí en todo. — Seiya sonaba afligido y Taiki supo que lo que más le preocupaba era la reacción de Serena, su hermano estaba en una crisis hormonal y él pensaba que solo eran las mujeres.

—Ya Seiya. Y cómo tomo la noticia la señorita Serena.— tenía que saber si esa chica tenía los pies en la tierra.

Tras un silencio Seiya contestó— Serena está bien, supo que si sus padres han muerto y el dinero ha desaparecido es por que los querían fuera. Y Haruka anda en Hong Kong por asuntos personales que no me dijo Serena.

—Eso esta bien, por ahora. Y el testamento no se esfumo, solo que no lo han dado por la forma de la familia, hasta que Serena cumpla los veintiuno se los darían, pero ya lo hizo el banco tiene solo un mes más para el papeleo y si no lo vamos apelar contra el banco y el bufete. Espero no salga nada malo.

Seiya al otro lado de la linea estaba sorprendido, Taiki estaba haciendo todo lo posible y él sabía que no lo hacía por Serena, si no porque era su hermano.

—Gracias, Taiki. No sabes como te lo agradezco. Y se que Serena también.

—Sí como sea. Pero aun no estoy feliz por esa fijación tuya por esa niña.— Taiki siempre velaría por su hermano pequeño incluso si este no creía que era necesario.

—Lo tomaré en cuenta.—al decir eso la comunicación ceso. Y Taiki suspiro, su hermano no estaba bien. Y para la crisis de los cincuenta faltaba por lo menos unos veinte años más.

(...)

Nahu, Japón

En la oficina del departamento policíaco de la región, el despacho de Kou estaba iluminado. En el se estaba colocando todo en orden para levantar la orden para llevarla al juzgado.

—Señor Kou, ya todo listo.

—Gracias Hino. Puedes irte ahora.

Seiya, quieres... quieres ir a la fiesta de que mi padre dará— . Seiya levanto la vista y se quedo mudo, era ella, su ayudante con la mirada chocolate brillante, la que lo miraba con tanta expectación, y le había llamado por su nombre de pila. No era la primera vez que ella lo hacía pero en ese momento y por las palabras dichas parecía más intimo.

—Rei, no creo que sea adecuado que yo fuera, es decir soy tu superior y no creo que sea muy bien visto que me involucre en tus asuntos familiares.

—Pero yo te a acompañado antes a reuniones del equipo, aunque sé qué también yo era una invitada; pero... como has dicho eres mi jefe, mi superior, mis padres quieren conocerte en ese sentido... yo no deseo que ellos crean otra cosa... ya que tú tampoco lo haces—. Rei se trabo un par de veces, pero termino por decir todo lo que ella pensaba que tenía que decir.

—Rei... esta bien. ¿Cuándo es? —. Seiya accedió por el bien tanto de él como el de ella. Aunque era egoísta. En ese tiempo no había visto a Serena y Rei era su ayudante y la única mujer que estaba con él casi todo el día y era la persona más cercana que tenía en el trabajo aparte de sus amigos Yaten y Jedite.

(...)

El fin de semana llegó rápido y eficaz, y con ello Rei lo espera con una enorme sonrisa. Rei se miraba, se detallaba en forma critica, su atuendo era casual, juvenil — como ella— un hermoso vestido ligero floreado, de cintas dobles y un escote cuadrado —aunque principalmente blanco, con esas florecías amarillas, verdes claro y morrón —que hacía ver cintura y busto perfecto por la línea elástica en el. Y claro con los elegantes botines de tacón algo bajo de color café piel.

—Te ves bella. Hermana.

—Gracias, Hotaru. Crees que... me veo guapa.— . Rei se mordió el labio, que en ese momento era de un color uva intenso.

—Mi hermana policía preocupada por la moda.— Hotaru se rió bajito— estas bien así, y tú jefe debería ser un idiota si no se fija en ti.

Rei se sonrojo, su hermana y madre sabían que a ella le gustaba, bueno, le gustaba mucho su jefe y Kou era un hombre muy guapo a su ver. Así que estaba nerviosa y su padre no llevaba mejor las cosas. Casi nunca se veía a Rei así por un caballero porque eso era para ella, Seiya Kou era un caballero para Rei .

—Hijas mías, es hora, su padre ya esta en la parrilla y tú estas espectacular— la madre de las chicas se fijo en su hija mayor y se sorprendió al verla tan femenina. Sus hijas eran hermosas.

Cuando las tres damas de la familia Hino salieron al patio trasero donde se llevaría el almuerzo casual para la celebración de compromiso de Hotaru Hino, la hija menor.

—Suegro esto se ve bien, usted cocina muy bien.

—No puedo creer que mi bebé Hotaru se case con un hombre que no sepa cocinar.

—Pero si soy un Chef, señor Souichi.

—Si, si Fiore, lo que tu digas.

—Señora Cyprine, Rei y me bella flor, Hotaru. Que bellas están.

Al pasar algunos minutos Rei miraba consecutivamente la puerta de la casa. No se podía imaginar que Kou no fuera, por que no la había llamado.

Cuando la puerta sonó Hotaru se paro y fue directo hacia la casa, Rei la miro y su hermana le dijo con un movimiento que sería propio ir ella ya que era la encargada de la fiesta.

—Señor Kou. Bienvenido. —. Kou miró a Hotaru, no era la primera vez, pero ese día era especial para esa chica, Kou le tendió un paquete pequeño y la felicito. Hotaru lo tomó y lo acompaño donde los demás estaban.

—Madre el señor Kou llegó.— Seiya miro a la familia de su ayudante y cuando su mirada pasó a Rei se congelo «Era esa Hino, estaba bellisima». —Solo Seiya, Hotaru. Me conoces desde hace casi cuatro años, solo Seiya.

—Seiya—. Otro escalofrió sufrió Seiya al oír su nombre, pero esta vez de Rei. Qué era lo que le pasaba. Nunca lo sabría.

Rei, Rei estas bella. — aclarando su garganta Seiya se fue a hablar con ella de trabajo ese era un tema muy seguro.

Toda la tarde paso rápida y la pequeña celebración sufrió su inevitable fin. Hotaru y Fiore felices en su mundo, Souichi y Cyprine también.

Cuando se posaron las siete y cuarto en el reloj de la casa Hino, Seiya decidió irse— pasar una tarde agradable fue muy refrescante para él. Y Rei también se maravillo de ver a Seiya en jeans y con una camisa de botones floja. Seiya Kou llegó como era en realidad y hombre de veinte y siete años. Apuesto y caballeroso.

—Seiya te acompaño—. Seiya se levantó de su asiento con Rei a la par y ambos se encaminaron por el pasillo de tierra del jardín para la salida de atrás. Donde Seiya había dejado el carro.

—Fue muy agradable, Rei, gracias. Necesitaba desconectarme del mundo.

—Lo sé, Seiya. Yo solo quería que tuvieras una tarde libre de estrés a pesar de que mi familia no es tan tranquila. Espero te ayas divertido.

—Mas que Fiore, sí. — ambos rieron, Fiore fue el blanco de insultos y bromas de Don Souishi.— papá es un poco brusco con él por el hecho que se casará con Hotaru, solo por ello.

—Pobre entonces del tuyo Rei, se ve que eres su hija más consentida—. Seiya paró de hablar eso estaba fuera de lugar y al ve la cara de su ayudante— toda roja, o eso pensó, era de noche y no miraba muy bien.

—Papá no es así. — cuando esas frases quedaron en el espacio. Tanto Kou como Hino, se miraron y cuando Kou pensó que lo más sensato era irse le asalto una duda... como serían los labios —ahora morados — de Rei, se le metió en la cabeza, tanto así que se aproximo a ella. Rei irradiaba luz propia, estaba feliz por fin miraba que la al final de la tarde Seiya la besaría era como sus novelas de amor solo que no contó con...

—Rei ya estas... —Hotaru se sintió pequeña al ver la mirada que su hermana mayor le dedico, si metió la pata. — lo siento, pero papá ya esta en la parrilla otra vez. Ya sabes el postre. Mamá.. helado.. papá con la parrilla la esta desmontando.. mm —Hotaru no completaba una oración sin ver a Seiya y Rei.

—Seiya, gustas quedarte al postre.

—No. Yo ya me voy. Adiós Rei, Hotaru.— dicho eso salió por la puerta y Rei quería matar a su hermana.

—Lo siento Rei, pero tardabas y papá bueno.. lo lamento tanto.

—Ya que, tampoco creo que me besara así como así y si lo hacía no sabría como mirarme después. Déjalo.

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*Em el nombre de Ami se pronuncia Eymi por eso su hermano le dice Em.

Continuara...