Aclaración: Se lo que piensan. No acabo uno y ya empiezo otro...
... no me arrepiento
La señorita Bustier solía dejar proyectos curiosos. A veces con cosas que no tenían nada que ver con su asignatura. Sin embargo, desde que había visto a los chicos montando una película en tiempo récord, por su puesto que quiso verlos repetir la hazaña pero con algo que, sin duda, iba a requerir un esfuerzo adicional por su parte.
—¿Una obra de teatro? —Rosita pronunció entusiasmada.
—En realidad, un musical, —corrigió la docente, sin llegar a perturbar el estado de ánimo de la chica de rosa. —Debajo de sus escritorios he dejado el guión final de la obra e incluso me he tomado la libertad de decidir los personajes.
El título impreso sobre la portada llamó de inmediato la atención de todos los alumnos.
—¿La hija del mal?
—¡Oiga! ¿Por qué tengo que ser yo la hija del mal? —Chloé no demoró en hacer evidente su enfado.
Con tal de asegurarse de haber conseguido de entrada el papel principal, hojeó las últimas páginas del librero hasta dar con el reparto. Y claro que el protagónico era suyo, sin embargo, no era lo que había esperado.
Las risas del resto del grupo no tardaron en hacerse notar.
—A decir verdad, es un título que te queda bastante bien, —fue la puya que no dudó en soltar Marinette.
—¡Ridículo! ¡Totalmente ridículo!
La señorita Bustier intentó calmar la situación, en tanto el resto siguió la acción de Chloé y fueron directos a buscar a qué personaje iban a representar.
—Michaela Arkrow, —Marinette susurró.
—Germaine Avadonia, —Alya tuvo un buen presentimiento con ello.
—Kyle Marlon, —Adrien habló.
—Keel Freezis, —Nino, a su lado, chocó codos con el chico.
—Ney Futapie, —Lila sintió curiosidad por ese personaje.
—Mariam Futapie... —Juleka no se sintió muy cómoda con el suyo.
—Chartette Langley... —vaya nombre, pensó Sabrina.
La señorita Bustier hizo sonar sus palmas para recuperar la atención de los jóvenes.
—Esto contará como proyecto para calificar el fin de año. Por muy pequeña que sea su participación, todos recibirán la misma calificación, así que esfuércense al máximo, —animó la docente.
La campana anunció el fin del periodo, sin embargo, la profesora aún tenía algo que agregar.
—Los ensayos también contarán para calificación, así que quiero verlos a todos una hora después de clases, ¿quedó claro?
Chloé ni siquiera se molestó en prestar atención. Ni muerta interpretaría un papel que no resaltara lo fantástica perdona que era en realidad.
—Inaceptable, totalmente inaceptable...
Durante el descanso, los cuatro miembros primerizos de la resistencia en contra de Monarca se reunieron en su guarida secreta. Hacia algún tiempo que el supervillano había dejado de dar señales de vida, por lo que aquel sitio se había desocupado hasta ese entonces.
Nino y Adrien leían entusiasmados el guión, viendo que al final sus personajes eran buenos amigos dentro de la obra.
Alya, por otra parte, intentaba disimular su alegría viendo que cuando menos su personaje iba a darle su merecido al que Chloé estaba por interpretar.
De los cuatro, la más incómoda que se sentía en cuanto al relato sin duda era Marinette.
—¿Por qué a mí? —Se quejó la azabache, escondiendo el rostro detrás de sus manos.
—Vamos, no está tan mal, —quiso animarla su amiga.
—¡No es justo! Mi personaje es uno de los que muere a mitad de la obra, ¡y su número musical es absurdo! ¿Por qué alguien compondría algo dedicado a las cebolletas?
Nino rio con ganas.
—Sí, pero aquí dice también que el personaje de Adrien caería rendido a tus pies al primer vistazo.
Adrien se sonrojó con fuerza, lo mismo que Marinette ante aquel ataque tan gratuito, teniendo al rubio delante de ellas.
Su reacción hizo reír a carcajada limpia al par de enamorados.
—Y eso mismo hará que el personaje de Chloé quiera lincharme... —y había otro detalle al respecto, —para colmo, el personaje de Lila me da el golpe de gracia.
Nadie más que Adrien pudo entender la desdicha de la chica en eso último.
—Oye, tranquila. Lo harás muy bien. Quizá podamos convencer a la señorita Bustier que cambie algunas cosas, cómo tú número musical,—animó Adrien, queriendo mostrar de alguna forma su apoyo hacia Marinette.
Ella le sonrió cálidamente, ante la atenta mirada de Alya que se infló el pecho satisfecha por el resultado de su pequeña broma.
A decir verdad, después de haber leído el primer acto y algunos episodios salteados dónde aparecían sus personajes, habían encontrado la historia bastante emotiva.
Una reinterpretación del cuento del principe y el mendigo, dedujeron, aderezado con una buena pisca de romance, drama y sobretodo, tragedia.
Mucha tragedia.
Ninguno de ellos consideró que un musical pudiera narrar una historia tan triste.
—¿Creen que Chloé acceda a participar?
—Más le vale. No estoy dispuesta a perder una calificación solo por sus caprichos, —sentencio Alya, retomando la lectura del libreto.
—Además, todo el primer acto parece haber Sido escrito por y para ella.
—Incluso parece que hubo una cierta inspiración en los Miraculous.
Marinette compuso una mueca confusa.
—Mira. La obra empieza con Keel Freezis narrando acerca de la existencia de siete poderosos objetos perdidos a lo largo del tiempo, capaces de dotar a sus portadores un poder inimaginable.
—¡Ey! ¡Es verdad!
Nino ni siquiera lo había notado, y eso que era el primero en aparecer durante la obra.
Motivado por aquella interpretación, se puso de pie y se alejó unos pasos de sus amigos. Cogió aire y preparó su voz, dispuesto a presentar la escena delante de sus amigos.
—En este mundo existen varias historias, todas enlazadas a la existencia de varios objetos perdidos a lo largo del tiempo. Y todas convergen aquí, menos dos.
Alya se sonrió, pensando que Nino quizá estaba sobreactuando.
—La espada Venom. La copa de Conchita. Los cuatro espejos de Lucifenia. La muñeca de Clockworker. Las tijeras de Levianta. La cuchara de Marlon. La llave Grim, el final.
Marinette seguía el relato en su librero, y coincidió con Adrien. Quizá sí que había algo de inspiración en los Miraculous.
—Aquel que sea capaz de reunir los siete contenedores del pecado, podrá hacer su deseo realidad.
Alya y Adrien aplaudieron y Nino hizo una galante reverencia.
—Oigan, falta un personaje.
La señorita Bustier esperó a que la joven se desocupara. En principio, aquella jovencita no tenía la obligación de participar, pero muy en el fondo sintió que invitarla a la obra le ayudaría a estrechar un lazo que temía nunca fuese a reconciliarse.
—Zoé, ¿puedo hablar un momento contigo? —Llamó de forma amigable la docente en cuanto tuvo oportunidad.
La chica de nuevo ingreso se volteó a verla con una sonrisa amable.
—Claro, ¿necesita algo, señorita Bustier?
La profesora sacó de su bolso una copia extra del librero.
—De hecho, sí. —Y lo extendió a la joven, quien no entendía de qué se trataba todo ello.
¿Otra película?
—Quiero que seas Allen Avadonia en mi obra.
Notas finales: Esto no será copia y pega. Claro que no. De hecho, los dramas familiares me pueden mucho...~
