Aclaración: Debería responder reviews al final de la historia... pero soy tan vieja escuela que respondo todo al mensaje privado xD
Gabriel Agreste regresó, frustrado, a su oficina. Ni bien se puso de pie frente a su pantalla, la tomó y la lanzó lejos importándole más bien poco si había hecho el respaldo de su último diseño antes de sentir las emociones de Chloé Bourgeois llamándole poderosamente para akumatizarla.
Un suspiro largo exhaló de su boca, apretándose el tabique de la nariz. Poco a poco, fue volviendo a tener control de sí mismo.
No había notado que Nathalie estaba en la misma habitación hasta que tosió. A saber si por su estado delicado de salud, o bien, solo para llamar su atención.
—Tengo lo que me pidió.
Cuando menos, algo le salía bien en el día.
—La obra en la que participará Adrien no tiene un antecedente real más allá de un par de leyendas que solo se encuentran en la red.
Gabriel alzó una ceja.
Nathalie le extendió su tableta para que pudiera revisar mejor la información recabada.
—Y aunque las aptitudes docentes de la señorita Bustier son más que resaltables, tampoco hay una forma real de comprobar que ella escribió la obra.
—Esas leyendas... ¿de qué tratan?
Nathalie, honestamente, no quería hablar al respecto. Le había parecido un chiste de mal gusto por parte del destino al momento de dar con aquella información, y temía que las aspiraciones de Gabriel escalaran hacia un techo incapaz de tocar.
—Así como abre la obra. El personaje de Keel Freezis menciona la existencia de siete poderosos objetos similares a los Miraculous. En la red se comenta que esos dichosos objetos fueron reales alguna vez e intentan respaldar su existencia con algunos hechos históricos a lo largo del mundo. Contenedores del pecado, les dicen.
—¿Alguno que te convenza de su veracidad?
Nathalie apretó los puños.
—No estará pensando en intentar ir por ellos, ¿no? ¡Solo son leyendas! —Exclamó finalmente.
Sin embargo, Gabriel ignoró su enfado. También, lo aplacó alzando su mano libre.
Nathalie apreció muy poco el bulto que los anillos de su jefe formaban por todo el guante. Sintió aquello como una muda amenaza.
—Claro que no. Ahora que estoy más cerca que nunca de obtener los prodigios de Ladybug y Chat Noir, sería una perdida de tiempo empezar una nueva búsqueda.
Tiempo que, claramente, ya no tenía.
—Puedes retirarte, Nathalie. Y ordena un nuevo monitor para mí trabajo.
Su asistente asintió. Le dejaría la tableta para que leyera todo lo que quisiera y lo demás lo haría en su viejo escritorio.
Gabriel volvió a su soledad y fue a sentarse dónde pudo.
En principio, solo le había ordenado a Nathalie investigar la procedencia del guión que le había facilitado su hijo. Pues como un hombre fanático de la cultura, el título de la obra llamó su atención y curiosidad. Nunca había escuchado de ella y el libreto estaba muy bien trabajado como para tratarse de un producto amateur. Definitivamente debía tener un antecedente. Alguna producción anterior que no tuvo el placer de disfrutar en su momento.
Pero la información recabada por Nathalie solo llegó a confundirlo más. Habían cosas que nunca esperó.
—Hay gente muy aburrida estos tiempos, ¿no? —Preguntó a la nada, suspirando.
Cuando menos, tenía algo para entrenenerse leyendo en tanto esperaba a alguien más para akumatizar.
El primer ensayo ocurrió como pudo esperarse. Muchos aspectos necesitaban pulirse con urgencia, pero dentro de todo, no había resultado tan mal. El ánimo de todos los chicos estaba bastante arriba, entusiasmados por aquel proyecto que prometía ser más ambicioso que los anteriores en los que estuvieron trabajando, por lo que todos dieron lo mejor de sí para demostrarlo.
Todo pasó como si el intento de akumatización de Chloé no hubiera ocurrido hace apenas una hora. O al menos, eso intentaron aparentar.
El ambiente tenso tras lo ocurrido perduró algunos minutos, estando expectantes ante un posible segundo intento de posesión por parte del Monarca.
Sobretodo Marinette y Adrien, aunque al final y por fortuna no ocurrió nada.
Chloé se había aburrido de aquel ambiente. Así que para sorpresa de todos, se ofreció ser la primera en la ronda de diálogos que la señorita Bustier programó para la tarde.
Todos tuvieron que interpretar una pequeña escena en solitario de sus personajes, a fin de que pudieran encontrar una conexión con ellos si es que no lo habían hecho ya al momento de leer el librero por primera vez.
Y no fue mucha sorpresa que Chloé supiera hacer su papel. El personaje le quedó como un guante, pero al mismo tiempo se sintió diferente. Por primera vez, todos incluyendo a Sabrina, pudieron ver una elegancia y pose en su voz y en sus gestos que de normal Chloe Bourgeois jamás demostraba ante nadie.
Esto animó a qué Zoé quisiera ser la siguiente, asombrada por un talento que al parecer compartía con su media hermana.
Luego fue Alya, quien no iba a permitir que Chloé la hiciera quedar mal, así que hizo lo mejor que pudo en su turno. Nino la respaldó siendo el siguiente, repitiendo de mejor manera lo mostrado el día anterior a sus amigos.
Y así sucesivamente.
Quienes tuvieron problemas para expresarse fueron Juleka, Luka y Marinette. Por lo que tuvieron que quedarse un rato más con la señorita Bustier para hablar al respecto.
Al finalizar la hora de ensayo, Zoé tuvo muchas ganas de decirle algo a su media hermana.
—¿Entonces, tomaremos algo antes de ir a casa?
Chloé no parecía prestar mucha atención a las palabras de Sabrina, cosa que no era algo novedoso. Cómo tampoco lo era la pelirroja cargando con todo mientras caminaba a la par de su amiga. Sin embargo, esta vez había un motivo y no solo su usual indiferencia.
Llevaba ya un par de cuadras en dirección a su plaza favorita leyendo el librero una vez más, murmurando las líneas de su personaje e intentando imaginar cómo acompañar el diálogo con su cuerpo. Era una vista que asombraba, incluso a Sabrina.
Incluso a Zoé.
—¡Espera, Chloé! —Llamó la rubia, corriendo detrás del par.
Sabrina tuvo que tirar levemente de la blusa de su amiga para al fin hacerla aterrizar en tierra.
—¿Qué te pasa? —Quiso reclamar la mayor, sin embargo, las ganas de molestar a alguien no se quedaron en su garganta. Sobretodo al ver a su media hermana. —¿Y tú qué quieres?
Zoé intentó recuperar el aliento antes de responder, sujetandose de sus rodilla. Había sido una carrera algo larga.
—Chloé... yo no sabía que...
Sabrina se rió divertida por la vista.
—No sabía que actuabas tan bien, —dijo al fin, alzándose erguida.
Claro que más que tomarlo como un halago, lo sintió como un ataque. De igual forma, no le iba a dar el gusto de verse herida.
—¿De qué te sorprendes? ¡Por supuesto que soy una gran actriz! Y planeo serlo una vez me largue de esta horrenda ciudad.
—¿Por qué no ensayamos juntas?
La propuesta de la chica dejó desconcertadas al par.
—¿Y eso como por qué?
Pero Chloé no se mostró convencida.
—Bueno, prácticamente nuestros personajes son los principales durante toda la obra. Así que creo que es una buena idea, —le sonrió Zoé de forma sincera.
A decir verdad, esto era solo una excusa (más que válida) para pasar tiempo con Chloé. Pues, después de verla ensayar, aunque fuese unas pocas líneas, sintió algo en el pecho. Quizá lo que necesitaba para conectar de una buena vez con su media hermana.
Chloé, por su parte, no se veía muy segura al respecto. Seguía sin convencerle aunque fuese un buen argumento. La obra en sí trataba de ellas dos, de sus personajes y cómo sus acciones hacían avanzar la trama. Era natural que tuvieran que coordinar sus actuaciones para que todo resultara lo más natural posible.
Su mente estaba dividida. Por un lado, no quería estar cerca de ella por motivos que acaso solo Sabrina conocía, por el otro, no quería darle la razón en sus motivos. Claro que Chloé pensaba que no necesitaba ayuda de nadie para dar una buena actuación a la hora de la verdad, pero tampoco quería que su gran presentación se viera opacada por la mediocridad del resto.
Y solo Zoé podia ser capaz de hacerlo por ella misma, si no estaba a la altura. Al menos, ese fue la conclusión a la que llegó.
—¿Sabes qué? Creo que te haré un favor. Sabrina, dale el honor de llevar mi bolsa por mi.
Sabrina jadeó fuerte. Y quiso protestar. Sin embargo, Chloé hizo oídos sordos y siguió avanzando, leyendo el librero entre calles.
Se detuvieron en la zona de alimentos del segundo piso de la plaza. Chloé se había desentendido de las chica un momento para ir al sanitario, en tanto Sabrina y Zoé repasaban un poco el libreto.
—Creo que esto salió conveniente hasta para mí, Chartette y Allen parecen ser muy buenos amigos, —dijo Sabrina mientras apartaba el rostro para beber de su malteada.
—Entonces podemos quedar para ensayar las tres. —Y Zoé pensó que teniendo a Sabrina de su lado, las negativas de Chloé hacia su persona serían cada vez menos.
—Me parece una estupenda idea.
Y Sabrina se quedó leyendo el guión una vez más.
Zoé se sentía bien. Al parecer, había encontrado en la clase de su media hermana un grupo igual de fascinado por el teatro que ella. Cuando menos, uno comprometido.
Claro que eso le había quedado claro desde antes del incidente de Reina Banana, pero siempre era un gusto reafirmarlo. Y ahora parecía que a Sabrina también gustaba de aquello.
—Pero es triste, ¿no?
Zoé parpadeó repetidamente, volviendo a la realidad.
—El qué..
—La relación entre Rilliane y Allen. Ambos no saben lo que son del otro, aunque dejen pistas de que sí. Sin embargo, por el bien común, deciden hacer caso omiso a ello para resguardar a su gemelo.
Aunque usó esas palabras, Sabrina suspiró con un aire y una sonrisa soñadora.
—Es tan lindo. Siempre quise un hermano.
A priori, Sabrina no pensó en el impacto que pudo tener haber dicho eso frente a Zoé. Y ella sabía que no lo había hecho con mala intención, tan solo se había dejado llevar por la emoción que la obra era capaz de transmitirle.
Aunque, claro, el rostro de Zoé no siempre coincidía con el rostro interno de su razonamiento. Cuando la pelirroja la miró algo triste, sintió culpa.
—Lo siento, —murmuró.
—No tienes qué.
—Ella no te odia.
Zoé se quedó callada.
Sabrina se aseguró de que Chloé no estuviera cerca, antes de acercarse tanto como pudo a la rubia para decirle algo en secreto.
—Ella... verás, no soy su mejor amiga por nada. Aunque no lo parezca. Chloé suele abrirse poco conmigo, pero cuando lo hace te sorprendería lo honesta que puede llegar a ser. Incluso brutal. —Se sonrió, divertida por un recuerdo sin llegar a decirlo.
—Pero, ¿por qué dices que no me odia?
—Ella solo está confundida. Es decir, hasta hace realmente poco se enteró que tenía una media hermana viviendo en New York. En parte está dolida con su madre por nunca decirle el secreto, y ya sabes que de por sí su relación es... complicada.
Por decirlo de una forma amable, pensó Zoé. Quizá, un segundo punto en común que tenía con Chloé.
—Lo que quiero decir es que quizá deberías ser más paciente con ella. Y no te dejes llevar por lo hiriente que puede llegar a ser. —Sabrina alzó la mirada un poco y su cuerpo de tensó al ver a la aludida caminando en dirección a ellas de vuelta. —Pero yo nunca te dije nada, ¿ok?
—Ok.~
—¿Qué están cuchicheando ustedes dos? —Demandó saber Chloé, tomando su asiento.
—¡N-Nada! Solo... Zoé me estaba dando unos consejos para... una escena.
Chloé alzó una ceja. No parecía muy convencida pero tampoco quería prestar su atención en algo que no estuviera relacionado a su persona.
—Como digan. En tanto no me hagan ver mal en la presentación, aceptaré que le des a Sabrina tantos consejos como sean necesarios.
Zoé asintió. Y muy discretamente, sonrió con agradecimiento a Sabrina.
Pensó que quizá, las actrices de Chartette y Allen podrían llevarse igual de bien que sus contrapartes ficticias.
Notas finales: Que se note que nunca he pensado en Chloé como mal personaje. Creo que buena parte del fandom coincide con ello xD
Al menos aquí quiero más enfatizar en lo orgullosa que puede llegar a ser... como Riliane.
Si alguien se lo ha estado preguntando y no son tan viejos como yo (?) la obra que están realizando existe, con el mismo nombre, pero no hay una producción en inglés siquiera. Únicamente en japonés. Además de que esta misma obra se basa en una serie de canciones de Vocaloid que en su conjunto componen lo que se conoce como "La Saga del Mal", por si gustan darle una escuchada al buen Akuno-P (Mothy)
Las canciones sin embargo son Spoiler alert, y las que componen el hilo central de esta historia son "Daughter of evil", "Servant of evil", "Daughter of white", "Re:gret message" y "Re:birthday"
