Bueno, llegamos al tercer día. No estoy muy satisfecha con este porque teniendo en cuenta que el tema es "cama"... yo también tenía otras espectativas. Pero bueno, mi inspiración trabaja de formas misteriosas.
Me jode que no funcione AY, pero bueno.
No beteado porque estoy en el trabajo y mi jefe no quiso hacerlo (?)
3.- Iwaizumi x Oikawa: Para ser la primera vez compartiendo la misma cama, Oikawa pensó que sería más... "movido".
Oikawa Tooru pensó que el día que tuviera que compartir cama con su amigo y compañero Iwaizumi Hajime, las cosas serían un poco más… movidas.
Los escenarios por su cabeza volaban en todas direcciones y posiciones que había tenido el cuidado de estudiar para poder llevar a la práctica, aunque en algunas se cuestionaba si su cuerpo podría llegar a ser tan flexible. Se entrenaba todos los días, tenía que poder, definitivamente. Imaginaba a un Hajime salvaje arrancando su ropa a mordiscos, arañando su cuerpo, dejando marcas de propiedad porque, obviamente, Tooru es propiedad de Hajime desde los cinco años, hay cicatrices que lo demuestran, así como Iwaizumi es de su completa propiedad.
Aunque puede que Iwa-chan no conozca este hecho… aún.
Sí, puede que sólo estén en un estúpido campamento con escases de camas y pues "ustedes son amigos de la infancia ¿no? Deben estar acostumbrados". Y no, carajo, no lo están porque resulta que en la casa de ambos siempre hay futones disponibles para que puedan dormir y eso en general es una mierda. Porque Oikawa ya tiene la boda planeada, hasta el cementerio donde los enterraran el uno junto al otro y parece que Iwaizumi lo único que quiere es graduarse y salir corriendo a la vida independiente y adulta sin pensar que no estarán en la misma universidad.
Qué mierda.
Así que está en esa incómoda cama, refunfuñando como niño pequeño porque no es justo que aparte de todo tenga que soportar a alguno del equipo roncando plácidamente. Mañana todos van a estar corriendo por todo el puto campamento hasta que Tooru se siente en paz de nuevo con el universo. Lo cual puede tomar todo el día.
—¿Estás despierto? —Pregunta Iwaizumi a su lado, acostado sobre su lado izquierdo y dándole la espalda a Oikawa.
—No —gruñe, porque tampoco está de humor para molestar a Iwa-chan, lo cual habla de la gravedad del asunto.
—Pareces irritado —intenta de nuevo Iwaizumi, consiente de los arranques que puede tener su capitán.
—No estoy irritado —dice, claramente irritado, girando el cuerpo que antes tenía boca arriba contemplando la oscuridad el techo con una aterradora concentración, y quedando sobre su lado derecho, dándole también la espalda a Hajime.
—¿Te molesta compartir cama conmigo? —Oikawa debería saber más que nadie que Hajime difícilmente se da por vencido con algo, así que continúa preguntando y presionando.
—¡Claro que no! —es casi un grito su respuesta, sentándose de golpe en la cama y mirando con irritación el bulto a su lado. Se tapa la boca de inmediato al darse cuenta que pudo despertar a sus compañeros.
—¿Entonces? —Iwaizumi se incorpora, quedando también sentado en la cama y volteando a ver a Tooru—. ¿Qué te pasa?
¡Me pasan muchas cosas! Quiere gritar. Quiere decirle lo difícil que es tenerle a su lado sin tener una vergonzosa erección. Quiere decirle que le duele su indiferencia y que intente dormir dándole la espalda. Quiere gritar y despertar a todos en esa habitación para que se vayan a la mierda en el bosque porque es la primera vez que comparten cama y no lo puede disfrutar sin que alguien note cosas raras. Sin que Iwaizumi considere raro que él disfrute mucho el que tengan que estar tan juntos.
Pasan tantas cosas y está tan frustrado que sólo le lanza una mirada molesta y vuelve a hacerse un ovillo en la cama, cubriendo todo su cuerpo con su manta y dándole la espalda a Iwaizumi, como este quería desde el inicio.
—Nada —vuelve a decir porque, coño, él no es tan patético para avergonzarse de esa manera.
Iwaizumi no es idiota, por mucho que Oikawa le moleste siempre con eso. Si se trata de Tooru es bastante perceptivo, como si leyera un libro abierto sobre lo que siente, sobre lo que dice o quiere. Hajime sabe, no con certeza, pero se hace una idea, lo que Tooru quiere, y le da un poco de risa que pueda ser tan asertivo en todos los aspectos de su vida menos en los que él está implicado. Tener esa cama para ellos dos, juntos, sus cuerpos en roces continuos porque tampoco es que sea tan grande, aunque tenga que ignorar el estar rodeados por otros diez adolescentes es un lujo que han estado desperdiciando las últimas horas. Quizás hacerse el indiferente tuvo el efecto negativo, siempre pensó que Oikawa se impondría un poco más.
Con él nunca se puede dar nada por sentado.
—Qué tal… —dijo después de soltar un suspiro y volver a acomodarse en la cama. Comenzó a tironear de la manta con la que Tooru decidió convertirse en oruga, ya que era la única en la cama y se estaba congelando. En un pequeño hueco que logró hacer metió uno de sus pies, algo frío por el ambiente y entrando en contacto con la piel caliente de Oikawa, el cual soltó un gritito de indignación—. ¿Qué tal si me dejas entrar ahí contigo Kusokawa? Me estoy congelando.
Tooru se removió, intentando negarse, pero en fuerza era casi imposible vencer a Iwaizumi, quien forzando un poco logró colarse en el capullo de mantas y abrazarse a la espalda de Oikawa antes de cubrirlos a ambos, metiendo una de sus piernas entre las de su armador y enterrar su rostro en el cuello que apetitosamente se mostraba frente a él, aspirando su olor.
El estremecimiento de Oikawa vibró por todo el cuerpo de Iwaizumi, quien contuvo el comentario sarcástico que tenía en la punta de la lengua y prefirió seguir con las cosas de forma tranquila. Podía imaginar el rostro caliente y rojo de Tooru como si lo tuviera justo en frente en ese momento, su respiración era agitada y a pesar de eso se detuvo unos segundos cuando Hajime logró colar una de sus manos entre su pijama, acariciando la piel de su vientre.
—¿Así es más tranquilo? —Y realmente era una pregunta simple, pero Oikawa sabía la malicia escondida entre el tono de voz tranquilo, el aliento cayendo sobre su clavícula y el rápido palpitar de su corazón.
—Joder, noooo… —jadeó sin poder evitarlo porque la respuesta era un rotundo sí, a pesar de todo.
Se quedaron en silencio un largo rato en el que Iwaizumi temió quedarse dormido. Podía simplemente hacerlo y dejar las cosas como estaban. Pero no quería pasar otros diecisiete años de su vida en un tira y afloja interminable sólo porque Oikawa había llegado a la conclusión de que ellos no podían ir más lejos que esto.
—He estado viendo departamentos para cuando vaya a la universidad —dijo Hajime después de un largo rato en silencio.
Oh, tenía un chiste muy bueno en mente cuando sintió el cuerpo de Oikawa más duro que una piedra entre sus brazos, pero no se dejó amedrentar por eso. Era un tema que tenían que tocar sí o sí.
—Tiene buena ubicación, buen espacio y no muy caro…
—Bien por ti —masculló Oikawa desde su lugar, enterrando más el rostro entre la almohada, deseando poder mover sus brazos, los cuales estaban envueltos junto a su cuerpo en los brazos de Iwaizumi, poder tomar la almohada y golpear a Iwa-chan con ella hasta la muerte. Pero pensé que gruñir disconforme podría ayudar también.
—Queda cerca de la estación del tren, entre tu universidad y la mía. La renta podemos compartirla entre los dos. Deberíamos intentar buscar trabajo no muy lejos. Bueno, yo al menos que no tendré una beca. La cuestión es que sólo cabe una cama y…
Hajime tuvo que hacer todo lo humanamente posible para poder mantener su cuerpo dentro de la cama cuando Oikawa se volvió a incorporar de golpe, dándole un empujón y, pudo notar entre la oscuridad, mirándole con la expresión de incredulidad más graciosa del mundo.
No te rías, no te rías. Se dijo para evitar quitarle la seriedad al momento.
—¿Qué dijiste Iwa-chan?
—Que sólo cabe una cama…
—¡Eso no! —replicó, esta vez sin importarle que alguien se despertara—. ¿Quieres vivir conmigo?
—Pensé que era obvio.
—¡¿En qué universo es obvio?! —Tomó a Iwaizumi de su pijama al decir eso, frustrado por la situación, lo cual es irónico ya que Hajime imaginó una reacción más alegre.
—Si no quieres puedo…
—¡Pero claro que quiero, maldita sea Iwa-chan!
—¡¿Entonces por qué me estás gritando?! —llegó finalmente al límite de su paciencia Iwaizumi, también tomando el pijama de Oikawa y juntando peligrosamente sus rostros.
—Nunca me dijiste nada, pensé que tú… que tú no querías… sólo hablabas de la universidad y de buscar un departamento y un trabajo y nunca me dijiste o pediste mi opinión.
Oh…
Puede que Iwaizumi lo olvidara, si era sincero.
¿Ups?
—Creí que era obvio —comentó un poco más calmado, soltando a Oikawa, pero sin alejarse demasiado—. Aparte, no quería que tú tomaras todas las decisiones porque seguramente lo harías a tu propia conveniencia. Busque algo práctico para los dos.
—Sólo cabe una cama —gruñó de nueva cuenta Oikawa, acomodándose en la cama, de frente a Iwaizumi, quien pasó su brazo alrededor de su cintura, metiendo la mano para poder acariciar su espalda.
—¿Para qué necesitamos otra? —fue la respuesta de Hajime.
Y a Tooru no se le ocurría para qué podían necesitar otra cama.
Pensó distraído, cuando sus labios colisionaron de forma tranquila y suave, en un beso que había tardado demasiado en llegar, que si en algún momento se peleaban y tuviera que patear a Iwa-chan fuera de la cama, siempre tendrían un sofá cómodo. Pero dudaba mucho poder dormir sin él en su cama de ahora en adelante.
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