Sí, bueno, ayer se supone que debía publicar este, pero por ciertas cuestiones no pude.
Más vale tarde que nunca.
El tema es Primera vez xP
5.- Iwaizumi x Oikawa: No siempre la primera vez es la mejor.
1
Hay muchas cosas en la vida a las que Hanamaki no les encuentra lógica alguna. El combo raro de Karasuno, por ejemplo, el peinado de Kindaichi o su irremediable atracción por Matsukawa. Pero si hay que elegir algo para ponerlo en primer lugar de cosas que de verdad no entiende y a la que le urge una explicación, es porqué las cosas entre Oikawa e Iwaizumi nunca pueden funcionar de forma normal.
Uno cree que después de tener tu primera vez después de años de tensión sexual las cosas marcharían como la seda. No que se estarían ignorando todo el tiempo y dedicándose miradas cargadas de significado pero sin decirse nada. Todos en Aoba Jousai sentían que la tensión podría cortarse a rebanadas y servirse en un sándwich.
Hanamaki recuerda su primera vez con Matsukawa con especial cariño. Y medio Aoba también porque quizás no se contuvieron en un viaje de entrenamiento fuera de la prefectura y sí, todos duermen en la misma habitación pero hay cosas que se dan y no puedes posponerlas para después porque se pierde la magia.
En fin, Maki debe concentrarse más en el tema actual antes de tener una erección y arrastrar a Matsun hasta el armario de escobas. Otra vez. Puede escuchar a Oikawa sermonearlo en su cabeza y no es agradable.
La cuestión es que, cuando te vuelves novio de tu mejor amigo debes conseguir un reemplazo con el cual despotricar contra él y cederle el título de mejor amigo. Hanamaki tomó el honor con Oikawa y Matsun con Iwaizumi porque los dos son conscientes que no existen otras pobres almas en el mundo capaz de sobre llevar esa responsabilidad. Y si ellos no se ofrecían amablemente imagina a Oikawa corriendo hasta Karasuno para llorar sobre un aterrado Kageyama y a Iwaizumi gruñir –sí, gruñir- junto a Kyoutani porque parece ser que así esos dos se comprender mejor. Pero ese par parece que no han entendido muy bien el nuevo concepto en el que se encuentran Issei y Takahiro porque su mutismo se extiende con todos, sin soltar prenda de porqué después de follar por primera vez parece que se quieren matar más que antes. Maki tenía la vaga ilusión de que tendrían que ponerse horarios para monopolizar el cuarto de escobas y no que Oikawa custodiara cada tanto la puerta y les llamara inmorales.
Seis días después de toda aquella situación, tuvo que atacar de frente.
—Muy bien, ¿es eyaculador precoz o por qué parece que ahora sí se odian? —Quizás debió tener más tacto, preguntar poco a poco o no hacerlo casi a gritos en medio de la calle cuando iban camino a casa. Pero tiene varios días sin poder magrearse en condición con su novio y también le está pasando factura.
Y el cabronazo de Oikawa hace de oídos sordos a su pregunta porque sigue caminando, con el ceño fruncido, y sin volver a verle.
—¿O fue a ti a quien no se te paró? —sin reacción aún, Maki comenzaba a enojarse—. Ya sé, ¿Gruñó el nombre de alguien más mientras lo hacían? —Y quizás era cruel la pregunta, o verdadera, pero uno no puede ayudar si tiene que adivinar lo que sucede—. Lamento que entre ustedes las cosas…
—¡No fue eso! —respondió al fin Oikawa. Lucía bastante molesto y agitado.
—¿Entonces? Si no quieres que imagine lo peor, tendrás que decirme.
Con un sonrojo, Oikawa comenzó su historia.
2
—¿Te dijo que eras malo en el sexo? —Masculló Matsun, sentado en una banca del parque y con un muy sonrojado Iwaizumi a su lado—. ¿Te dijo que le dolió como el infierno y que eras malo en el sexo? —Agregó como si Hajime necesitara reproducir de nuevo esas palabras—. ¿Y tú le dijiste que encontrara a alguien más que soportara su temperamento para también soportar follarle? ¿Sabes cuántos hombres y mujeres quisieran…?
—¡Lo sé! —Interrumpió Iwaizumi conocedor, más de lo que le gustaría, de la cantidad de gente que Oikawa tenía a sus pies—. Estaba molesto…
—Hombre, te entiendo, no justifico tus palabras pero si Maki me hubiera dicho eso la primera vez que lo hicimos me hubiera ido a follar con alguien más de inmediato —pensó mejor sus palabras por un segundo—. O quizás no porque es normal que duela la primera vez. Estás metiendo tu pene en su trasero, eso ni siquiera se supone que sea normal, pero aquí estamos, la comunidad gay cada vez más grande. Algo bueno habrá que te la metan. Deberíamos probarlo…
—¿Te podrías concentrar en el tema? —gruño Hajime, más frustrado que antes.
—Sí, perdón, cuando pienso en Maki siempre divago, sólo pienso en como… —detuvo su camino de ideas antes la mirada aterradora en la cara de su compañero—. Como decía —carraspeó—, es normal que duela, podrás usar todo el bote de lubricante y dedearlo todo lo que quieras andes de meterla, pero de que duele, duele. Estoy seguro que no todo fue dolor o te habría pateado.
—No fue todo dolor, logró correrse y me dijo varias veces que lo hiciera más rápido. Aunque no sé si para que terminará ya o porque le gustara. La cuestión fue una vez pasada la emoción, todo lo que hacía era quejarse que le dolía y que era un bruto que no sabía hacerlo bien.
—Bueno, es Oikawa, quejarse es algo como su especialización. Quizás golpear así tu ego de macho fue el problema, era un momento íntimo donde al menos debieron hacer arrumacos o sea lo que hagan ustedes. Pídele perdón tú y seguro te deja follarlo de nuevo. Y entonces compra una botella de lubricante para su principesco trasero.
—Puede comportarse como una diva, pero Oikawa no es como una mujer…
—Escucha con atención Iwaizumi, te daré una lección de vida y sexo.
3
—¿Le dijiste que era malo follando? —Maki tomó como un sí muy avergonzado el patético movimiento de cabeza de su capitán, el cual tenía ambas manos cubriendo su rostro en señal de vergüenza y arrepentimiento—. ¿Sabes que es normal que duela? —Otro asentimiento—. ¿Y también sabes que no fue tan terrible verdad? —Un asentimiento más—. Hombre, quizás esa fue la primera vez de Iwaizumi con una persona y tú destrozaste toda su confianza —Hanamaki ignoró totalmente el jadeo ahogado que provenía de ese par de manos, ahondando más en la herida porque era su deber como mejor amigo, decirle cuándo estaba siendo un completo pendejo—. No me sorprendería que no quisiera hacerlo contigo nunca más y que esté furioso, digo, a fin de cuentas se sintió bien después de un rato pero la reina no pudo soportar un poco de dolor después de terminar. Quizás Iwaizumi busque alguien con más experiencia. Tú podrías hacer lo mismo, para que no lastimen tu divino trasero.
—¡No me estás ayudando para nada!
—No se supone que te ayude, te estoy diciendo de forma sutil lo que pasará si no dejas ese comportamiento infantil. Deberías pedirle perdón. Era la primera vez de los dos juntos, se supone que sea desastroso y memorable, y un total fracaso porque ninguno había estado con un hombre, pero tampoco se trataba de hacer que fuera una experiencia traumática, ¿o lo fue?
—No…
—Exactamente, no. Pero ahora lo está siendo y si tú te sentiste como la mierda no me imagino cómo se habrá sentido Iwaizumi.
Oikawa volvió al refugio que eran sus manos, ahogando sus palabras y su mirada.
—Iwaizumi es de mente simple. Pídele perdón y dile que te comportaste como un idiota y volverá a ser todo tuyo. Tienes ese poder sobre él.
Oikawa no estaba muy seguro si seguía siendo así.
4
Aunque en realidad no fue necesario que le pidiera perdón. No al menos al principio. Ya que Iwaizumi llegó a casa de Tooru y sin pedir permiso –o decir algo- arrastró a Oikawa hasta su habitación y comenzó a besarlo como si no lo hubiera hecho en mucho tiempo. Lo cual era verdad. Una semana sin besarse, sin tocarse, ni siquiera una maldita paja juntos. Hajime nunca lo pensó pero admitiría crímenes de los que es inocente sólo para poder tocar a Tooru de nuevo, lo cual le hace sentir patético y vulnerable, pero está bien, sobre todo su Oikawa responde con la misma urgencia porque tiene el mismo tiempo aguantando todas su ganas.
Y hay algo muy diferente que la primera vez, ya que a pesar de la urgencia y las ganas, las cosas van más tranquilas. No es esa necesidad de meterla y decir que ya lo hicieron. Hay más caricias y besos. Más exploración por parte del contrario. Hajime está conociendo porciones de piel que no se había detenido a contemplar, acariciando cada tramo con devoción. Oikawa está admirando la contracción de los músculos de Iwaizumi, su fibroso cuerpo, su mirada brillante como si contemplara algo maravilloso y se siente estúpido y virginal y lo patearía si ese no fuera el trabajo de Iwaizumi o si este no tuviera dos dedos enterrados en su cuerpo, moviéndolos por todos lados y no puede creer que eso sea tan increíble.
La intrusión del miembro de Hajime no es dolorosa, es una corriente eléctrica placentera que le eriza cada vello del cuerpo, es un jadeo ahogado en los labios contrarios, es los dientes enterrados en su cuello y las sacudidas feroces de un mete y saca tan poderoso que le hace ver estrellas.
Es también el recuerdo de la primera vez, parecido pero a la vez más intenso. Tooru quisiera borrar esa primera vez no porque fuera terrible sino porque fue un idiota y no necesita recordar eso nunca. Necesita recordar las manos de Iwaizumi sobre su piel, venerando cada parte. Igual que la primera vez, pero más lento, más delicado. Es Hajime intentando que no sea doloroso y por primera vez en mucho tiempo Oikawa se siente como un completo imbécil y necesita borrar esa primera vez también de la mente de Iwaizumi. Pero no puede así que le besa con ganas, le araña la espalda para dejar marcas y susurra su nombre como un mantra porque es lo que quiere hacer muchas, muchas veces más en el futuro, sólo con él.
Terminan con un jadeo que intentan acallar en los labios contrarios y una maldición en la mente al sentirse tan increíble.
Es diez minutos después, con los dos más dormidos que despiertos y sus cuerpos fríos y satisfechos que Oikawa lo recuerda.
—Lo siento mucho, Iwa-chan.
Toda respuesta que obtiene es un abrazo más apretado y un beso en su hombro.
5
Por mucho que todos en Aoba Jousai estén felices que su capitán y su as por fin lograras resolver sus diferencias, no son tan felices al saber que ahora hay otra pareja por ahí pululando a la cual le gusta darse… mucho afecto de vez en vez cuando creen, ilusamente, que nadie logrará atraparlos infraganti, aunque esa no sea su intensión.
—¿Quién dice que follar no es la solución? —susurra Matsun al día siguiente, cuando Iwaizumi y Oikawa pululan por ahí en su nube rosa.
Hanamaki y Matsukawa se sienten especialmente orgullosos al poder cumplir su rol de mejores amigos, pero no totalmente satisfechos de tener que compartir el armario de las escobas.
Gajes del oficio.
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