Lalalalalala *finge no saber que viene tarde, otra vez*

La verdad mis musas no andan cooperando últimamente, y sé que este drabble era para el viernes pero, jé. Prometo mañana el de hoy e intentar regularizarme con las actualizaciones.

Pero no crean mucho en mis promesas.

Gracias por seguir leyendo y comentando mis niños, me suben el ánimo (:

La temática es "vecino" pero más parecen celos, juasjuas.

8.- Matsukawa x Hanamaki: no es cuestión de marcar territorio -piensa él- sino de dejar claro su punto. Hanamaki es suyo. Sólo suyo.


1

Al principio fue algo sutil.

Fueron besos frente a la ventana, tiernas muestras de afecto que poco a poco se tornaron más apasionados. De los besos al morreo más intenso que habían tenido desde la época de la escuela. Metida de mano y todo. En serio, Matsun nunca le había estrujado con esa saña el trasero cuando eran jóvenes. Tuvieron que correr a la cama y follar como locos de lo caliente que le puso. Y después, evolucionaron a temas más fuertes frente a la ventana.

Siempre han intentado ser todo lo discretos que pueden. Tampoco tienen una vena voyerista contrario a lo que el mundo cree. Pero ya iban unas cuantas ocasiones que Issei se aferraba a follarle cerca de la ventana, con la luz prendida y la persiana abierta.

Y el cabrón era bueno distrayéndolo para que no lo notara a la primera. Ni a la segunda, ni a la cuarta si quiera. Fue posiblemente como a la sexta ocasión que notó todos esos detalles, porque mientras le tenía empotrado contra la pared, dándole duro como le gustaba, Issei estaba muy concentrado en la ventana, viendo como una cortina allá fuera se cerraba y sonreía con satisfacción.

Entonces, después que su orgasmo explotara y disfrutara de ese cosquilleo placentero en su vientre mientras Matsun regaba besos por su cuello y sus hombros, recordó que todo había comenzado desde que el vecino de la casa de enfrente se mudara.

Un chaval amable que siempre le saludaba por las mañanas y tardes que se topaban. Que de vez en cuando le sacaba un poco de plática insustancial y que parecía tener una sonrisa perpetua marcada en el rostro, a menos que Matsun fuera a su lado, entonces el chico le saludaba de lejos, sonrisa incómoda incluida sin siquiera decirle hola o algo. Aunque de un tiempo para acá parecía más bien incómodo en su presencia.

Y, bueno, no es difícil sumar dos más dos.

Takahiro sabe que no es feo. Quizás no va por el mundo rompiendo corazones como Oikawa, eso seguro, pero sabe que al menos hay alguien que lo encuentra atractivo a parte de Issei. Si Maki le contara a su celoso novio la de veces que ha tenido que rechazar declaraciones éste sería capaz de andarle follando por todos los rincones de la ciudad como si estuviera marcando territorio. No que la idea le desagrade, pero alguien en esa relación debe ser un poco racional y marcar los límites.

O al menos eso se dice constantemente, pero cuando su novio llega y comienza a besarlo con fuerza –digo, como si fuera SU culpa que alguien guste de él, como si él anduviera por el mundo seduciendo gente cuando lo más sexy que le puede decirle a su novio es que ya se tardaron en follar ese día-, le mete mano por debajo de la ropa e intenta succionarle el alma en cada beso, mordida o duro embate con su polla, la verdad es que la intención de acabar con eso se le diluye en el orgasmo.

Prioridades, supone.

2

Matsukawa Issei nunca se ha considerado una persona celosa. Lo normal, quizás, no es que a nadie le guste que alguien coquetee con su pareja. Pero al menos no va por el mundo rompiendo caras como Iwaizumi cuando alguien si quiera le ve el trasero a su novio.

Sin embargo, descubrió ese lado oscuro cuando se percató de esas miradas hambrientas que el nuevo vecinito le lanzaba a su novio. El muy imbécil sabía que eran pareja, no es como si fuera un secreto o algo, y aún así no disimulaba en verle el trasero, toquetearle de más cuando se daba la oportunidad y contonear las caderas el claro cortejo. Y Hanamaki nunca ha sido despistado ni nada, pero a veces parece tener la estúpida idea de no ser lo suficientemente atractivo para atraer la atención de alguien, por favor. La de veces que no ha dicho nada cuando alguien le ve más de la cuenta.

Y viendo que el cabroncito no tenía intenciones de detenerse si quiera porque Hanamaki no está disponible en el mercado, tuvo que tomar cartas en el asunto.

Intentó ser sutil, en serio. Besos inocentes frente a la ventana cuando sabía que el vecino espiaba de vez en cuando, abrazos, caricias tiernas.

—Ve lo enamorados que estamos, pendejo —se decía con una sonrisilla socarrona cuando sus ojos se encontraban.

Pero no parecía funcionar. Así que poco a poco fue subiendo el nivel, aunque pensó que el espectáculo más bien sería bien recibido, y puede que le gustara un poco la atención tipo "mira todo lo que quieras lo que nunca tendrás". Aunque con el paso de los días fue más bien una costumbre que deseos de joder al vecino, follar con Maki siempre tiene ese efecto en su persona. Se olvida de todo a su alrededor.

Así que las raras veces que recordaba porqué estaba haciendo eso, volteaba a la ventana y encontraba la cortina del vecino totalmente cerrada. Notaba que los intentos de este por hablar con Takahiro eran cada vez más escasos y sus miradas hambrientas ahora eran más bien nostálgicas y soñadoras. Por lo cual eventualmente dejó de dar espectáculos por la ventana, tampoco se trata de torturar a nadie.

Le daba algo de pena, pero debía dejar en claro que Hanamaki Takahiro era suyo y siempre lo sería.


900 palabras cerraditas. Juasjuas. ¿Reviews?