Capítulo doble porque vengo atrasada. Espero pasaran una feliz navidad.
12.- Matsukawa x Hanamaki: Issei debe saber en qué momento debe mantener la boca cerrada. Esta ocasión, no es uno de esos momentos.
1
Comenzó de una forma bastante estúpida, si lo piensa bien.
—Necesito dinero —comentó Hanamaki de forma distraída.
Sus padres le daban algo de dinero cada tanto, pero el chico había estado hablando de algo que necesitaba comprar, bastante caro y lejos de las posibilidades de cualquiera de ellos dos, sus padres no habían querido darle más dinero. Por todo aquello de conocer el valor de las cosas y quién sabe qué más. Olvidaban, por supuesto, que a su edad y con la falta de tiempo por la escuela y el club de voleibol, no podía conseguir un trabajo.
Así que Hanamaki tenía días quejándose de ello y Mattsun realmente es un buen amigo y compañero sino le tocas demasiado los cojones. Pero la misma cantaleta día tras día le hizo soltar un comentario despectivo, sólo por joder.
—Ponte a chupar pollas. Así te quedas callado y consigues algo de dinero.
—¡No se la voy a andar chupando a desconocidos! —chilló Hanamaki de forma indignada.
Issei le iba a contestar algo mordaz al ver que no desechaba la idea de chuparle el pene a un hombre.
—Aunque contigo… —dijo Takahiro después, de forma pensativa y viéndole a profundidad.
La mente de Maki funciona de formas muy extrañas y complejas, supone Matsun. Eso de pedirle a tu mejor amigo que se preste como conejillo de indias para ver si puede chuparle la polla a un hombre no es muy normal.
—Será gratis por ser la primera vez —agrega después de la petición como si ese fuera realmente el problema.
2
Hay una paradoja dentro de la mente de Matsun, mientras la boca de Takahiro se pasea por toda su longitud con una seguridad que contrasta con su pésima técnica –no que eso evite que la tenga tan dura que le duele-. Por un lado piensa que debería ser él quien se quede callado, no andar soltando ideas tan estúpidas como esas, por el otro sabe que debería abrir la boca y detener todo eso, dejarlo en una broma y tal. Pero esa lengua se enrosca en la punta de su pene, recorre el tronco surcando el pliegue de cada vena que palpita de dolor y excitación que en realidad no puedo pensar en nada ni dejar salir más que jadeos deseosos y necesitados cada tanto.
Se corre fuerte y patéticamente en lo profundo de la garganta de Hanamaki, con un gruñido que debió escucharse hasta Karasuno. Respira con dificultad y aunque quisiera ver mal a Takahiro y gritarle un par de cosas, se queda laxo en su cama, tratando de respirar con normalidad.
Maki se limpia un poco la boca, con el rostro tranquilo y pensativo mientras le acomoda la ropa.
—Pues no fue tan malo —concluye y le sonríe de forma tranquila—. Aunque no sé si sea igual con alguien más, ya veremos.
Issei debe ignorar el malestar que le sobrecoge antes de que ambos finjan que ahí nada pasó.
3
Sigue siendo bastante estúpido aun después de la primera, la segunda, hasta de la cuarta vez. Hanamaki llegó y le dijo que era imposible pensar si quiera en chuparle la polla a otro chico aunque fuera alguien discreto y medio conocido de la escuela. Por lo cual exigió, como si fuera culpa de Issei y este debiera responsabilizarse, sólo tener que chupársela a él y que pagara por ello.
Había muchos fallos en esa lógica, sí alguien le preguntaba a Matsukawa, pero algo también debía fallar mucho con él al verse aceptando de buena gana aunque tuviera que dar dinero a cambio. Que no es que él tuviera mucho dinero, pero tampoco tantos gastos así que, ¿por qué no?
Y es un poco tonto pensar a esas alturas, después de cinco buenas mamadas donde Takahiro dejaba claro que aprendía muy rápido, que Issei se preguntó porque simplemente no le prestaba el dinero poco a poco y le ayudaba a ahorrar. Que le pagara ya que pudiera, no tenía urgencias al respecto. Hoy por ti, mañana por mí y toda esa mierda.
—Toma —le había dicho pocos días después de haber usado los vestuarios del club de voleibol para cosas no aptas para sus pobres kouhai, extendiéndole unos cuantos billetes—. Saqué cuentas con lo que me dan cada semana de dinero, separando viáticos, almuerzo y algo extra puedo prestarte el dinero y ayudarte a ahorrar más rápido sin que tengas… ya sabes.
Se encontraban en casa de Matsun, donde solían reunirse de tanto en tanto para perder el tiempo. Maki se encontraba entretenido con una revista sentado a los pies de la cama de Matsun, donde este tenía casi media hora debatiéndose cómo plantear aquello y tratando de no pensar en que extrañaría esos labios. Pero creía justo, y se lamentaba un poco no haber hecho eso desde el principio dejándose llevar por la lujuria, que no era justo para Takahiro degradarse así. Por algo eran amigos, suponía.
Hanamaki le vio con atención desde su lugar, ignorando la revista. Vio primero el dinero en su mano, frunciendo un poco el ceño antes de voltearle a ver. Le dio un manotazo, no muy fuerte pero que por lo inesperado le hizo soltar el dinero, el cual fue a parar al piso. Maki se incorporó hasta subir a la cama y empujarle con fuerza, rebotando un poco y quedando Matsun tendido boca arriba.
—¿Qué…?
—¿No te gusta cómo la chupo? —interrumpió Hanamaki, sentándose sobre las caderas de Matsukawa y balanceándose de adelante hacia atrás, frotando las entrepiernas de ambos—. No necesito caridad —agregó al hacer los movimientos más rápidos—. Por esa cantidad —miró un momento al suelo, los billetes olvidados desparramados por el suelo—, podría darte algo mucho mejor.
—Maki —intentó de nuevo, pero esos labios que tan arduamente trabajaban sobre su polla días antes, rojos y jugosos asaltaron los suyos propios, la lengua contraria serpenteando húmeda hasta colarse en el interior de su boca y apoderarse de todo a su paso.
Se le puso dura en el mismo instante que sus caderas chocaron con las de Maki, pero con eso beso sentía que la polla le iba a explotar por la acumulación de sangre. Se imaginaba todo lo que esa lengua le podía hacer disfrutar mientras masajeaba en el interior de su boca, los suaves gemidos de Maki al sentir las manos de Matsukawa en su trasero, buscando más fricción entre ambos cuerpo, vibraban con fuerza contra su lengua y le hacían aferrarse con más fuerza al cuerpo del contrario.
Issei invirtió posiciones, usando el peso de todo su cuerpo hasta dejar a Takahiro debajo suyo, jadeando y con las piernas abiertas, donde se hizo lugar hasta lograr juntas su penes de nuevo, moliéndose con fuerza hasta arrancar un jadeo necesitado por parte de Maki. Se arrancaron la ropa como bien pudieron, torpes, inexpertos y quedarse atorados entre sus playeras y pantalones, ambos casi yendo a parar al suelo por sus ansias y prisas. La risa de ambos ante la situación era más bien nerviosa y si alguno se detuvo a pensar "¿pero qué cojones estoy haciendo?" en algún momento, no lo expresó en voz alta. Se limitaron a entrar en contacto total cuando sus pieles quedaron desnudas. Las caricias y los besos no se hicieron esperar. Maki parecía tímido a la hora de acariciar a Matsun, subiendo y bajando sus manos por todo el cuerpo, como si buscara aprenderse cada pliegue, cada contorno de su cuerpo hasta llegar a su pene y acariciarlo con fuerza. En contra parte, Matsun parecía un poco más desesperado, sus labios dejaban besos húmedos, sus dientes marcas que no se irían en días. No sabía si quería besarlo o comérselo, así que hacía de todo un poco. Sus manos se aferraban en su piel hasta marcarla. Sus caderas, sus muslos, tenían marcas de dedos. Gritando "mío coño, es mío" en cada movimiento, arrancando jadeos y gemidos. Matsun no lo notó hasta que las uñas de Takahiro se enterraron con fuerza en su espalda, pero una de sus manos tenía tres dedos bien enterrados en el trasero de Hanamaki, entrando y saliendo con algo de dificultad por la falta de buena lubricación.
Se creía capaz de meterse de golpe, así, seco y bruto para que Hanamaki sollozara de dolor y se dejara de ideas pendejas en un futuro. Pero parecía que por mucho que se dejara llevar por el instinto y las ganas, había algo de sentido común por algún lugar de su mente aun. Con su mano libre manoteo por toda la mesita de noche, entre el primer cajón y el segundo rogando tener aun lo que necesitaba.
—¿Por qué tienes lubricante? —masculló Hanamaki, los tintes del dolor sin poder ocultarse y viendo lo que al final la mano de Matsun pudo encontrar.
—Me gustan las buenas pajas —respondió al tiempo que maniobraba para dejar caer una cantidad considerable del liquido entre los dedos que en ningún momento había dejado de mover dentro de Maki, y dejando caer otro tanto sobre su erección antes de arrojar el bote casi vacío en algún punto desconocido.
Con su mano ahora libre esparció todo el lubricante por su polla, aliviando un poco el dolor que le provocaba tenerla tan dura y que los gemidos, ahora menos doloridos, de Maki le provocaba. Sus dedos resbalaban con mucha más facilidad, enterrando los tres casi hasta los nudillos y jugueteaban en el interior que se contraía, caliente, expectante, húmedo. Dejó libre su pene, poco más y se correría, sacó sus dedos de golpe, apreciando la vista que un Hanamaki totalmente abierto de piernas le otorgaba. Su ano se contraía, como si palpitara, rojo y chorreando un poco de lubricante. Perder lo que le quedaba de sentido común sería un eufemismo para lo que sucedió después, porque después de enterrar su lengua en los labios de Takahiro, más que nada para evitar cualquier sonido que quisiera escapar de ellos, se enterró con total fuerza bruta dentro del cuerpo de su compañero. Un golpe brutal que Maki recibió y resistió por pura fuerza de voluntad.
Takahiro enterró las uñas en la carne blanda de la espalda de Matsun, intentando mitigar el dolor, sus piernas se enredaron con tanta fuerza en la cintura de Issei que por unos segundos le impidió si quiera pensar en comenzar a moverse, más que nada porque esa presión evitaba que se corriera con fuerza entre sus cuerpos. Le dolía como el carajo, sí. Quería morirse en ese momento, también. Pero aquel miembro enterrado hasta sus entrañas palpitaba con fuerza contra su próstata y estaría sollozando uno fuerza porque la lengua de Matsukawa no le daba espacio ni para respirar.
Las embestidas comenzaron de la misma forma que todo eso, de golpe, sin aviso, brutales y dejando a ambos sin aire, ahogados en las sensaciones de estar follando como si nunca lo fueran a hacer. Maki pensaba que así sería, que después de aquello Matsun no volvería siquiera a hablarle. Que cuando el sentido común llegara a él se daría cuenta de la tontería que estaban haciendo. Así que se dejaba follar con fuerza, que le doliera por días para poder recordarlo en pajas futuras. Matsukawa a esas alturas ni siquiera pensaba, Maki le apretaba con tanta fuerza la polla que sentía que en una de sus embestidas se la iba a arrancar, no sentía el ardor de los rasguños de su espalda, sólo la presión de las piernas en su cintura que se negaban a dejarle ir y los besos torpes que lograban darse entre las embestidas que balanceaban ambos cuerpos con fuerza.
A ninguno le sorprendió que todo aquello fuera tan rápido y abrupto a cada paso. Su orgasmo no fue diferente. A Maki le llegó tan de golpe y brutal que sólo alcanzó a tensar cada músculo de su cuerpo, casi llorando cuando cada fibra de su cuerpo se vio estimulada con pequeñas descargas eléctricas que desembocaron en su pene, corriéndose con fuerza. La tensión en su trasero fue tal que Issei se vio atrapado sin posibilidad de salirse a riesgo de verdad rasgarse algo si forzaba el movimiento, abrumado por el calor, la humedad y la fuerza con la que su miembro era estrujado que se corrió antes de poder salir del cuerpo que había profanado.
Ambos se quedaron quietos, casi congelados recibiendo el orgasmo más brutal de sus jóvenes existencias, las piernas de Maki enroscadas en las caderas de Matsukawa, sus manos aferradas a su espalda y el rostro de Matsun en el cuello de Hanamaki, tan inmóviles que parecerían una estatua erótica de no ser por los pequeños espasmos que ambos sufrían.
Cuando al fin se calmaron un poco, se dejaron caer sobre la cama, respirando agitados y demasiado abrumados todavía.
El silencio fue raro e incomodo por un tiempo, ninguno se veía capaz de mover ni un musculo pero Matsun sabía que no podía quedarse eternamente sobre el cuerpo de Maki, aunque fuera lo que más quería en ese momento.
4
Los siguientes días fueron raros para ambos. Hablaban poco, lo que no era muy raro ya que no eran adeptos a charlas largas, pero las miradas furtivas y los largos silencios se volvían incómodos para todos.
Hanamaki no había jugado en esos días alegando una lesión que se notaba en su andar incómodo y su forma rara de sentarse, por lo cual nadie cuestionaba nada.
Issei creyó que la cosa estaba totalmente jodida y que no podría arreglarse. No hasta que Maki le abordó a la salida de la escuela una semana después.
—Todavía necesito dinero —su rostro tan imperturbable se desmentía con el discreto sonrojo y el movimiento nervioso de sus manos.
Y Matsun, que acababa de recibir el dinero de la semana y no pudo evitar una discreta sonrisa un poco lasciva, sabía cómo ayudarle con eso.
Tengo hueva de explicar porqué el atraso, sinceramente.
