Harry potter, ¿Don Juan o chico malo?- De Adrian Andrews
Harry Potter. Odiarle, ser fan suyo, sentirse indiferente... Hay muchas opinión diferentes acerca de Harry Potter. Sobre todo tras los acontecimientos de este pasado año.
¿Pero es Harry Potter un loco o solo un aprovechado?
Porque, mis querido lectores, este mismo día les traemos una historia que haría que incluso los suscritos a Bruja Semanal se desmayaran de la emoción.
Hace nueve días, Harry Potter utilizó magia en presencia de un muggle. Y no el tipo de magia que uno sería capaz de hacer pasar por otra cosa, ¡sino el encantamiento Patronus!
Esto claramente alertó a nuestro querido ministerio, quienes tomaron la decisión, tras ver que el señor Potter ya tenía más de un aviso por magia fuera de la escuela, de destruir su varita y expulsarlo de Hogwarts.
O se suponía que debería haber sido así.
Albus Dumbledore pudo salvar a nuestro amado salvador, convenciendo a los altos cargos del ministerio de magia de que permitieran que se efectuara un juicio.
Pero el señor Potter no se presentó. ¿Y dónde creen que le encontramos?
Sí, señoras y señores. Encontramos a el famoso Harry Potter yendo por Londres con una chica de su edad en lo que podemos asegurarles sin ninguna duda que era una cita.
¡Un gran ligón si se permite decirlo! Pues el señor Potter ha pasado de Hermione Granger, una hija de muggles con su única cualidad destacable siendo sus aptitudes académicas, a lo que cualquier chico de su edad categorizaría como un bombón.
Acabamos perdiéndoles de vista, pero por lo que algunos de nuestros testigos visuales pudieron contarnos, los dos estuvieron hablando y pasando un buen rato, no haciendo nada interesante en particular. ¡Incluso algunas brujas que pudieron escuchar algo de sus conversaciones, pudieron decir que Potter fue todo un caballero!
Así que, Potter dejó tirado a nuestro ministro para irse en citas. ¿Quizás aprovechando el reconocimiento que le dimos al hablar de su juicio y ligandose a la joven de la foto?
Bien, ya dada la información, decidan ustedes.
Harry Potter, ¿Don Juan o chico malo?
Sí. Harry estaba definitivamente con la boca abierta de par en par.
Saber, quien estaba mirando por encima del hombro, le miró serio.
-Harry. Si alguien nos ha hecho una foto, debemos ser extremadamente cuidadosos. Podrían usarla para descubrir nuestra localización si nos ven salir del edificio.
-A-Ah, eh...- A Harry le extrañó un poco la indiferencia que sentía Saber... ¿O quizás debería llamarla Arturo... Arturia? Bueno, que parecía no reaccionar ante lo de la cita- no... ¿No te molesta lo que pone ahí de que ayer tuvimos una...?- Harry se puso algo rojo- ¿una cita?
La respuesta del espíritu heroico fue una que Harry jamás se esperó escuchar.
-Tenemos tareas más importantes de emprender que discutir este artículo- dijo Saber para luego poner una cara curiosa- aunque he de decir que me siento algo confusa. ¿Qué este término que viene aquí de "cita"? No lo recuerdo de mi tiempo y parece que todo el artículo está centrado alrededor de este concepto.
Harry no tardo ni medio segundo en entenderlo.
En los tiempos de Saber, nadie iba en citas o tenía novias. La gente cortejaba a las damas o tenía prometidas... Por lo que resultaba normal que Saber no comprendiera el término.
Pero...
-¿No te enseñó el Grial todos los conocimientos necesarios?- Preguntó Harry con esperanza.
Y, por supuesto, Saber la destrozó sin inmutarse.
-El Grial solo me proporcionó la información fundamental para vivir en esta época, por lo que habrá detalles pequeños de los cuales no tenga conocimientos.
"¿Debería decírselo?" Esa era la pregunta que se hacía.
-Oh, qué diablos- soltó Harry en bajo. Era una tontería lo que había escrito el profeta como cualquier otra. A él nunca le habían importado las noticias sobre él y estaba seguro de que Saber lo encontraría gracioso... Bueno, casi seguro- Saber. Una cita se refiere a un evento especial en el que... Dos amantes pasan ratos juntos.
Aunque sabía que era mentira lo que el profeta había redactado, no podía evitar sentirse algo decepcionado de que no fuera una cita... Pero bueno. Ni él ni Saber lo consideraron una y estaba seguro de que Saber o se reiría o lo encontraría una tontería y diría que sería mejor seguir buscando.
La reacción de Arturia fue increíblemente adorable. Sus ojos abiertos de par en par, sus mejillas sonrojadas y sus manos unidas como si fuera a hacer una oración hicieron de ella adorable.
-A-Ah, ya veo- tosiendo, Saber trató de recomponerse... Fallando en el intento- ciertamente es un tema que no me esperaba que trataran, pero supongo que da igual.
Su expresión facial le dijo que lo último era una completa mentira, pero Harry decidió dejarse para sí mismo su observación. No fuera a ser que la furia del rey de los caballeros explotara sobre él.
-Bueno, será mejor que empecemos a buscar- dijo el mago sacando un mapa de Londres.
Y así empezaron su búsqueda.
A una avenida en los suburbios de Londres se les había extraído toda su energía.
Un hospital entero de personas había desaparecido completamente, aparentemente raptadas.
Una gasolinera había explotado, pero no se encontraron ninguno de los cuerpos de los trabajadores, ni un solo resto.
La lista seguía, seguía y seguía sin terminar.
-Riddle...- Harry cerró el puño y soltó un gruñido. Pero Saber estaba peor, esta sus ojos prácticamente brillando con furia que asustaría incluso al colacuerno húngaro más feroz.
Pero siguieron, al final consiguiendo marcar en el mapa que tenían todos los puntos en los que habían sucedido desapariciones o ataques.
-Vale, esto ya está- Harry empezó a mirar el mapa lo más atentamente posible, tratando de buscar el lugar- agh, no encuentro nada.
-Está aquí- y claramente Saber no pudo tardar en hallar el lugar, señalando un lugar con su dedo índice.
El mago tragó saliva.
-Saber, antes de ir, me gustaría que practicáramos algo- la joven ("espera, ¿qué edad tenía el rey Arturo al morir?") Le lanzó una mirada que le decía que continuase- quiero... Quiero practicar magia de refuerzo, y como tu tienes resistencia mágica del nivel más alto, me preguntaba si...
-No hace falta preguntarlo dos veces, Harry- respondió Arturia sonriendo- es una habilidad que podría serte de gran ayuda, por lo que por supuesto que no me importará ayudarte a dominarla.
Saber cerró las ventanas, cerró la persiana y encendió la luz del salón.
Harry soltó una risa nerviosa.
Parecía ser que Saber estaba muy decidida a ayudarlo.
Guerra del Santo Grial
"Qué rápida llega la noche" pensó Harry haciendo su típica rutina con Arturia junto a él. Habían estado toda la tarde practicando y las horas se habían pasado en nada.
Puede que aún no hubiera dominado por completo la magia de refuerzo, pero se sentía cada vez más cerca. O por lo menos, Saber le aseguraba que probablemente lo acabaría consiguiendo antes de que acabara la guerra.
Lo que le era más sencillo era el hacer más fuerte su cuerpo, lo cual ya tenía medianamente aprendido, en cuanto a hacer más fuertes los hechizos... Había conseguido hacer un lumos que le dejó ciego a sí mismo durante unos segundos. Eso contaba como victoria moral, ¿no?
En fin, que estaban dirigiéndose a dónde se suponía que estaría la guarida de Voldemort. Estaba completamente preparado para cualquier cosa que necesitara hacer. ¡Incluso se había traído la capa de invisibilidad!
-Saber, ¿en qué estás pensando?- Preguntó el mago a su compañera.
-...Ponte en guardia, Harry. Siento que estamos siendo vigilados- eso bastó para que Harry se quedara callado y se acercara aún más a Saber.
Siguieron caminando poco a poco, hasta que llegaron junto al río, que fue cuando escucharon una voz.
-Parece que Thomas tenía razón- los dos se giraron para ver a dos figuras caminando hacia ellos. Una de ellas era Berserker, y la otra era...
-El master de Berserker- murmuró Harry. Él reconocía esa voz. Pero ese hombre no era Tom en absoluto, ¿así que tenía Riddle otro aliado? Pero no había escuchado nada de un segundo master en sus sueños, ¡era imposible!
Espera, a no ser que...
-¿¡Caster!?- Soltó Harry en voz alta, a lo que dicho servant asintió- pero... ¿Cómo? ¿Cómo puedo un servant invocar a otro servant?
-Eso es imposible, va contra las reglas de la guerra del Santo Grial y no deberías tener la suficiente energía mágica como para mantener a un servant- comentó Saber, a lo que Caster soltó una risa.
-Ya que el sacerdote enviado por la Iglesia ahora mismo estará reencontrándose con su señor, creo que no le importará mucho lo que está pasando- Harry no necesitó preguntar para saber a qué se referían. Habían matado a Risei- y, bueno, el tener un master competente y absorber la energía mágica de los muggles y algún que otro squib y sangre sucia ayudó bastante- Harry apretó su puño y Saber se contuvo, no deseando utilizar Excalibur antes de tiempo aunque era lo que más deseaba hacer en ese momento.
-Pero... Si se suponía que estabais demasiado heridos para pelear- discutió Harry la presencia de los dos servants delante suyo, aunque los podía ver con sus propios ojos. Era imposible.
El supuesto mago de leyenda negó con su cabeza manteniendo su sonrisa, claramente todo estaba siendo muy entretenido para él.
-¿Y no pensaste en algún momento que, al igual que poder mandarte visiones verdaderas, Thomas también podía mandarte falsas?- El corazón del joven se detuvo. A eso se refería antes con lo de que Tom tenía razón... Habían actuado justamente como ellos esperaban que lo hicieran- Thomas tenía toda la razón. Eres un iluso, Harry Potter. Puede que Archer sí que fuera un enemigo temible, pero Assassin fue básicamente nuestro escudo de carne humana, y las heridas que nos dio fueron curadas con facilidad con varias pociones y un poquito de energía mágica.
Saber materializó su armadura y se colocó delante suyo.
-No te preocupes, Harry. Yo me ocuparé de ellos- le envió una amable sonrisa para luego mirar con furia a sus contrincantes- ¿os atrevéis a arrebatarles la vida a tantas personas y ahora habéis usado contra mi master su mayor inseguridad? No saldréis de aquí con vida.
Harry sabía a lo que se refería con mayor inseguridad. Nunca le habían gustado a Harry los sueños de Tom, ¿pero el que lo usara contra él? Eso era horrible y esperaba que jamás volviera a pasar.
-Heh, es su culpa por no haberlo pensado un poquito más- pero Caster no pareció lo más mínimamente intimidado por las palabras de Saber. Le lanzó a Harry una mirada burlona- muchas veces en el pasado, has sido salvado por la suerte cuando peleaste contra mi master, Potter. Pero esta vez hay una barrera que impide que cualquier persona vea, escuche o entre en esta zona... Así que se te ha acabado la suerte, Potter.
Caster le hizo una señal a su servant y este salió disparado hacia Saber, los dos empezando a enfrentarse en un duelo de espadas.
Claramente Berserker era más fuerte, pero Saber no era alguien a quien uno pudiera subestimar. Golpe tras golpe, la joven chica desviaba todos los ataques y hacia un contraataque que sería mortal para cualquier persona que no fuera también un maestro en el arte de la espada.
Pero Saber no solo se tenía que preocupar de los ataques de Berserker, pues Caster no paraba de lanzarla rayos púrpuras sin descanso, aunque claramente los lanzaba con vagancia, como si solo fuera un juego para él.
¿Por qué no le atacaban a él? ¿Por qué lo ignoraban y solo se fijaban en Saber?
La respuesta le llegó a Harry en seguida. Para ellos, él no era más que una simple mosca.
Claro que podía ser molesta si se lo propusiera, pero la cosa era que con solo un movimiento, podían librarse de él en un instante. No era un problema para ellos y solo se librarían de él si le encontraban muy molesto.
Harry cogió su varita del bolsillo del pantalón y la apretó con fuerza.
¿Acaso no iba a poder hacer nada? Saber no iba a poder pelear contra los dos al mismo tiempo y necesitaba su ayuda. Ella no era como Archer. No tenía ataques a distancia, necesitaba acercarse a su oponente y atacar de frente.
Y luchar contra Berserker de cerca era suicidio. O lo sería si no te llamaras Arturia Pendragon.
De repente, Berserker rompió parte de su negra armadura con su espada y se sacó algo de sangre, la cual se fusionó con su espada.
"¡Su Tesoro Heroico!" Los ojos de Harry se abrieron como platos.
-¡SABER, MUÉVETE!- Pero antes de que la chica pudiera esquivar, Berserker saltó hacia Saber, quien fue forzada a bloquear con su espada invisible.
-¡ESPADA DE GODRIC GRYFFINDOR!
Hubo una explosión que provocó un fuego y una gran cantidad de hormigón y asfalto salió volando por los aires. Harry estuvo observando esta con sorpresa.
"E-Espada de..." Con la identidad de Berserker revelada, un gran temor invadió el cuerpo de Harry. La única esperanza que le quedaba era que Arturia no hubiera salido herida.
Y, por supuesto, el pequeño cuerpo ensangrentado de Saber fue pateado con fuerza fuera del pequeño mar de llamas segundos después.
Vomito. El contenido del estómago de Harry salió por su boca al ver a su servant en ese estado.
-...H-Harr-y...- Tras decir su nombre, Saber empezó a levantarse lentamente, preparada para seguir peleando.
Pero un rayo de luz la golpeó, y la joven se quedó completamente quieta.
-Ah, petrificus totalus, como no amar este hechizo- Harry solo escuchó a Caster de milagro, pues estaba distraído mirando el cuerpo inmovil de su compañera- no hagas nada, Berserker. Quiero encargarme yo de esto.
Un pequeño rayo púrpura salió disparado hacia Saber, y el mundo alrededor de Harry pareció detenerse.
Saber... Estaba a punto de morir. En su estado, la resistencia mágica no podría detener ese golpe.
Su cuerpo ensangrentado en aquella colina.
Volvería a morir, por tercera vez en su existencia.
Tan solitaria. Todo a su alrededor siendo cuerpos muertos de aliados y enemigos.
Y no había conseguido hacerla cambiar de opinión. Seguiría con esa estúpida idea de salvar al reino.
Incluso con todas las habladurías sobre ellos y todo el odio dirigido a ella, Arturia aún quería salvarlos.
No...
No si él lo podía evitar.
Reforzando sus piernas, Harry empezó a correr a una velocidad a la que jamás había llegado anteriormente.
-¡SABER!- Y, empujando a la joven, el mago se puso en su lugar, siendo atravesado por el rayo- ah...
Su visión se volvió roja.
-Bueno, eso fue inesperado- incluso Caster parecía sorprendido- pero no cambia nada. Muere Saber.
Lanzó otro rayo a Arturia.
Pero Harry aún no se había rendido.
Reforzando de nuevo sus extremidades, el joven se colocó delante de Saber y gritó:
-¡PROTEGO MÁXIMA!- Utilizó el encantamiento escudo a toda potencia. Claramente no podría detener el ataque de Caster, pero por lo menos... ¡Podría desviarlo!
Y así pasó, el rayo siendo redirigido a una farola, la cual explotó.
-¿Aún vas a seguir?- Preguntó el enemigo, más curioso que enfadado.
-Yo... Yo...- A Harry le costaba respirar, pero se mantenía firme, con varita en mano apretada con frimeza- no pienso dejar... Que la hagáis daño.
Caster soltó una risa y lanzó otro pequeño rayo.
Harry lo desvió con dificultad.
Caster volvió a lanzar otro, esa vez un poco más rápido.
Harry consiguió redirigirlo de nuevo.
Caster lanzó uno más, ese algo más fuerte.
Harry solo pudo cambiar lo suficiente la dirección del rayo para que solo le revanara un poco de sangre.
Y así, Caster y Harry continuaron, los rayos haciéndose cada vez más veloces y fuertes mientras este último hacía todo lo posible para resistir los continuos ataques.
Arturia veía aterrorizada lo que estaba ocurriendo.
"¡Detente, Harry! Si sigues así, vas a..." Pero Harry ignoró las advertencias mentales de Saber y siguió haciendo todo lo posible para detener a Caster.
Jadeando, Harry tuvo que desviar la mirada del mago legendario. Solo con mirarlo, el joven dejaba de respirar, pues sabía que tendría que prepararse para otro ataque. Era una tontería, pero era un acto reflejo de su cuerpo y no podía hacer otra cosa.
-Hey, Potter- el joven mago levantó la mirada con rapidez, solo para ser lanzado con fuerza contra la barandilla del río.
Sus huesos estaban destrozados y su cuerpo se encontraba al límite. Estaba al borde del desmayo.
-Parece que ya se ha acabado- escuchó el joven decir a Caster- ahora sí que es el fin, Saber.
...Pero mientras pudiera moverse, aunque solo fuera un poco, Harry no se detendría.
-¡HAAAAAAAAAAAAAAA!- Gritó Harry, reforzando todo su cuerpo al máximo y poniéndose entre el ataque y Saber, recibiéndolo de lleno igual que pasó al principio.
-¿Q-Qué?- Caster no se lo podía creer. ¿Por qué había Potter...?- ¿A qué ha venido eso? ¿Por qué la has defendido?
Harry soltó una risa floja. Ya se imaginaba que Caster no lo entendería. Solo habían hecho falta unos minutos para darse cuenta de que ese espíritu heroico era una persona cruel y despiadada, por lo que era normal que no lo entendiera.
-Saber es una idiota y una cabezota- soltó Harry levantándose con una gran lentitud- ella jamás entendió que ella hizo más que suficiente... O lo que significaba tener un amigo... Siempre sola y haciendo su deber, incluso si eso hacía que la gente la odiara... Por eso he de protegerla. Porque si yo no trato de ayudarla... ¿Quién lo hará?- Harry casi se tropezó, pero siguió levantándose- además... No dejaré que hagas daño a las personas que amo.
Y pensar que había necesitaba tenerles a los dos en un estado tan lamentable para darse cuenta de algo tan obvio... Harry era ciertamente un idiota.
-E-Eso ha sido ciertamente interesante, Potter- soltó Caster habiéndose calmado- pero me temo que este es el fin.
Caster lanzó otro rayo púrpura, este con el tamaño de los que había utilizado para atacar a Saber mientras esta luchaba contra Berserker.
Harry cerró los ojos, una sonrisa en sus labios. Estaba preparado para el fin de su vida, pero si era defendiendo a Saber estaría más que contento.
Pero ninguna de las personas ahí contó con un detalle.
El rey Arturo en su leyenda era dicho ser la encarnación viva de un dragón rojo.
Y tras ver el sacrificio y escuchar las palabras de su master, la ira del dragón despertó dentro de Saber.
Un tornado pareció surgir de detrás de Harry.
-¡HAH!- Y una espada dorada partió el rayo púrpura en dos- ¡CASTEEEEER!
Los ojos de Caster se abrieron como platos al ver a la joven de la espada sagrada mirándole con gran furia en los ojos.
-¡EXCALIBUUUUUR!- Y la espada soltó de ella, literalmente, luz en forma física.
-¡Detrás mío, Berserker!- Gritó el mago para luego invocar un círculo mágico que se llenó de serpientes. Sus siguientes palabras habrían parecido sonidos irreconocibles para cualquier otra persona, pero Harry los entendió con total facilidad- escudo del más grande, ¡Slytherin!
La luz de todas las esperanzas y deseos de la humanidad chocó contra la barrera de serpientes... Y la barrera estaba perdiendo por mucho.
"¿C-Cómo? ¡Thomas! usa un conjuro de obediencia para hacer mi Tesoro Heroico más fuerte ahora mismo" en su guarida, Voldemort hizo lo que le mandó su servant.
Pero el escudo seguía cediendo.
"¿Cómo no pude darme cuenta?" Pensó Caster mientras utilizaba toda su energía mágica "Fui un iluso. Mira que no recordar la advertencia de Helga... Nunca hagas cosquillas a un dragón dormido (1)... Aunque en este caso, creo que lo mejor hubiera sido no acercarse a sus tesoros".
El escudo iba a ceder. Eso era algo innegable.
"Thomas, utiliza el segundo. ¡Necesito que nos saques de aquí!"
Y así hizo Voldemort.
Caster, Berserker y el rayo de luz que Saber detuvo al verles desaparecer se esfumaron... Solo que el rayo se llevó consigo antes de desaparecer la parte inferior del cuerpo de Caster antes de irse.
Harry se encontraba embobado ante lo que había ocurrido delante suyo, solo una palabra saliendo por su boca:
-Guau- y el mago se desmayó.
-¡HARRY!
Guerra del Santo Grial
-Sandeces. Todo lo que dices es mentira, Albus- el ministro Fudge claramente no se había tomado a bien las palabras de Dumbledore.
Pero este no cedía.
-Te estoy diciendo toda la verdad, Cornelius. Y es por esa razón por la que deseo que me hagas caso y actúes- el tono amable del director había desaparecido por completo, solo quedando firmeza- necesitamos estar preparados para el movimiento que empezará Voldemort dentro de unos días.
-¡MENTIRAS! ¡TODO ESO ES MENTIRA!- gritó el ministro perdiendo su calma- ¡y si esperas que me crea algo tan descabellado como eso sin ninguna prueba, ya te puedes largar!
-Debes admitir que lo que estás diciendo, Dumbledore, es algo que parece imposible de lo cual jamás habíamos escuchado hablar- dijo Rufus Scrimgeour.
-Aún a mi pesar, he de concederle un punto al ministro, Albus- confesó Amelia Bones, ignorando la cara ofendida del ministro ante sus palabras- si lo que dices es cierto, entonces deberíamos tener una solicitud de entrada de un miembro de la Iglesia a nuestro territorio. Cosa que no tenemos.
Albus se quedó unos segundos callado para luego suspirar.
-Entendido. ¿Tienes un pensador por aquí, Cornelius?- Este asintió y le trajo con manos temblantes uno. Dumbledore sacó un líquido plateado de su cabeza con su varita y lo echó en el artefacto mágico para luego decir:- os aviso que la faceta que vais a ver aquí de mí es una que os sorprenderá, pero esto es importante y os imploro que os dejéis las preguntas para el final.
Y las cuatro personas entraron en la memoria.
-¿Tenemos los catalizadores?
-Afirmativo.
-¿El círculo mágico?
-Hecho a la perfección.
-¿Comida suficiente para toda la guerra y lugar donde quedarnos?
-Preparados y listos.
-...Bien hecho, Albus.
-No fue nada, Gellert.
Los ojos de los tres miembros del ministerio se agrandaron al escuchar los nombres de las personas que estaban teniendo la conversación.
-¡Gellert Grindelwald!- Gritó el ministro, lanzando a Dumbledore un tono acusador.
-...Luego, Cornelius.
-Pues bien, es hora de empezar la invocación- soltó el joven Grindelwald mientras colocaba la vaina dorada dentro del círculo mágico- será mejor que vayas tu primero. A saber lo que harían los servants si vieran a otro justo al ser invocados... Será mejor que lo hagas bien, Albus. Contando lo mucho que nos ha costado obtener la vaina perdida, espero que no la cagues.
El Dumbledore de veinte años soltó una risa.
-No te preocupes, Gellert. Lo tengo perfectamente preparado- y, poniéndose delante del círculo mágico, Albus tosió para aclararse la garganta y empezó:-Permite que la plata y el acero sean la esencia.
Permite que la piedra y el archiduque de los contratos sean la fundación.
Permite que el _ sea el color al que pague tributo.
Permite que se levante un muro contra el viento que esta por caer.
Permite que las cinco puertas cardinales se cierren.
Permite que el camino dividido en tres que llega al Reino desde la corona rote."
"Permite que sea declarado ahora;
Tu carne estará bajo mi servicio, y tu destino se encontrara bajo tu espada.
Ríndete ante el llamado del Santo Grial.
Responde, si estás dispuesto a obedecer esta voluntad y a esta verdad."
"Un juramento será realizado aquí.
Yo obtendré todas las virtudes de todo el Cielo;
Yo tendré dominio sobre todos los males del Infierno."
"¡Desde el Séptimo Cielo, atendido por las tres grandes palabras de poder,
Emerge del anillo de control, protector del balance sagrado!"
Luz emergió del círculo mágico, asombrando a las cinco personas ahí que no habían visto una invocación en el pasado.
-Servant Saber ha acudido a su llamada... ¿Eres tú... Mi master?- Y del círculo mágico, una chica en armadura emergió y miró a Albus
-...Joder, Albus. La has cagado, es imposible que esta chica sea el rey Arturo- el ministro empezó a balbucear, los ojos de Rufus y Amelia se abrieron como platos, Saber miró al chico que había hablado, el joven Albus se hundió de hombros y Gellert suspiró- bueno... ¿Cuál es tu verdadero nombre?
-No entiendo lo que dice, pues si estabais esperando al llegada del rey Arturo, me tienen aquí delante- aunque cualquier otra persona habría hecho esa frase parecer arrogante, ella lo dijo de tal manera que no parecía nada erróneo.
Y la memoria terminó, Albus sacándose y metiendo otra memoria en el pensador.
Todos se metieron sin decir media palabra.
-Lo he... Conseguido- Saber se encontraba jadeando, acabando de derrotar a servant Lancer, siendo ella y Assassin los únicos servants restantes de la guerra. ¡Y las bajas habían sido mínimas! No había habido muertes de civiles y los únicos masters que murieron fueron el de Berserker y el de Archer, estos siendo derrotados por Assassin y Albus junto a Gellert respectivamente.
-Bien hecho, Saber- la felicitación del joven Dumbledore parecía vacía y sin sentimiento alguno, aunque eso quizás era pora acabar de ver al master de Lancer huir llorando del lugar- ahora, solo queda una cosa por hacer.
Saber miró a Assassin, quien estaba junto a su master, y levantó su espada con una sonrisa en sus labios. La última batalla iba a ser una honorable por el Grial, sin artimañas de los masters. Solo una pelea entre ella y Assassin para decidir quién se quedaría con el Grial.
Y ella sabía perfectamente que, incluso en su estado herido, la victoria estaba asegurada. Aún tenía la suficiente fuerza como para utilizar Excalibur una vez más, lo cual acabaría con Assassin de un golpe.
-Muy bien, Saber- Albus levantó su mano, la cual tenía los conjuros de obediencia, y los funcionarios del ministerio lo observaron muy atentamente- por el poder de un conjuro de obediencia, suicídate, Saber.
-¡QUÉ!- Gritaron todos los que estaban viendo la memoria (menos Albus) y Saber- ¡qué haces Albus!
Invisible Air fue liberado, dejando libre la espada dorada. Saber tuvo que usar toda su fuerza para impedir que esta se hundiera en su estómago.
-¡Por favor Albus, no hagas esto!- Rogó Saber- ¡por favor, por favor, por favor, POR FAVOR, POR FAVOR, POR FAVOOOOOR!
-Por el poder de un conjuro de obediencia, suicídate, Saber- otra vez la misma orden de Albus.
-¡NOOOOO!- La espada de Saber atravesó el cuerpo de su portador, y el espíritu heroico Saber desapareció.
El joven Dumbledore suspiró.
-Dios, eso... Eso ha sido más incómodo de lo que pensaba que sería.
-No tuvimos en cuenta la resistencia mágica- analizó la situación Gellert, aunque más que incómodo como Albus, parecía que se podría hiperventilar por lo alegre que estaba.
Otra vez, la memoria terminó.
-Gellert utilizó su deseo para conseguir un gran poder. Así fue como el mago oscuro Gellert Grindelwald llegó a hacerse tan poderoso a tan temprana edad.
-Albus...-Incluso el ministro parecía incómodo, pero Dumbledore metió otra memoria en el pensador y todos se volvieron a meter en otra memoria.
-Oh, no. Ni de co-broma te vas a volver a ir- Aberforth se corrigió a sí mismo, tratando de no decir insultos delante de su hermana pequeña.
-Por favor, entiéndeme, hermano, Gellert y yo tene- Albus fue interrumpido por su hermano.
-Sí, "Gellert y yo tenemos algo que hacer" eso dijiste hace dos meses cuando nos dejastes a Arianna y a mí para irte a no sé dónde, y luego hiciste lo mismo hace tres semanas. ¿Sabes lo triste que estuvo Arianna? Oh, es verdad. No lo sabes- Aberforth estaba empezando a alzar la voz.
-Por favor, dejad de pelear...- dijo en un susurro la pálida chica que los trabajadores del ministerio supusieron que era Arianna. Pero nadie perteneciente a la memoria la escuchó.
-¿Y no crees tú que nosotros dos tenemos algo importante que hacer?- Soltó arrogantemente Gellert, su tono de voz diferente al que utilizó en la otra memoria cuando hablaba con Albus.
-¿Más importante que su propia hermana? Lo dudo mucho- Aberforth seguía firme.
Gellert se quedó callado unos segundos para luego levantarse de su sitio y ponerse a centímetros del hermano de su amigo... Para darle un puñetazo en la barriga segundos después y darle con la maldición Crucciatus de lleno.
-¡GELLERT! ¿Qué haces?- La concentración de Grindelwald se perdió y Albus se acercó a su hermano, tratando de ayudarle a levantarse.
Pero Aberforth no se iba a quedar calladito tras haber sido golpeado con una maldición imperdonable.
-¡Expulso!
Y así, un duelo comenzó.
-Al final, Arianna fue golpeada por uno de los hechizos. No sé si fue Gellert o Aberforth, o incluso si fui yo quien lanzó el hechizo... Y probablemente nunca lo sabré- Albus se llevó la mano a su nariz- esto me lo hizo Aberforth en el funeral, y no dudo que me lo mereciera... Volviendo al tema. Solo fue gracias a la reliquia sagrado con la que invoqué a Saber y a mi querido compañero, Fawkes, que conseguí derrotar por mera suerte a Grindelwald.
Hubo un terrible silencio en la sala.
-La catástrofe mágica de hace una década fue causada por el Grial, Cornelius. Ya ha habido un total de dos guerras que han acabado en desastre... No permitas que ocurra una más.
-...Tendrás tus tropas listas para cuando lo desees, Dumbledore. Y yo mismo seré una de ellas- soltó Cornelius.
-Y yo- repitió Rufus.
-Yo también- se apuntó también Amelia.
-...Os lo agradezco de corazón.
De repente, un trabajador del ministerio entró corriendo por la puerta.
-¡Siento interrumpir, pero una calle ha sido destrozada por lo que parece ser un duelo y necesitamos su aprobación para empezar la limpieza inmediata, señor ministro!
Hubo un silencio en la habitación.
-Por supuesto. Es más, yo mismo iré con vosotros.
Guerra del Santo Grial
Arturia suspiró mientras posaba su mano en la frente de Harry.
"Bien. Su temperatura es estable" había cogido varios galeones y comprado de incógnito varias pociones de curación en el callejón Diagon, pero... No podía evitar preocuparse.
-¿Fueron tus últimas palabras verdaderas, Harry?- Preguntó en bajo Saber sin apartarse de la cama en la que se encontraba su master.
Sabía que no tenía la más mínima oportunidad.
Sabía que ella ya había muerto, por lo que sabía que una muerte más no la molestaría demasiado.
Entonces, ¿lo hizo por... Por amor?
Era un concepto desconocido para Saber. En el matrimonio entre ella y Guinevere, no hubo ni una pizca de amor, solo se casaron por el reino.
Lo único que se le parecía era el cómo le hablaba Kay cuando era pequeña. Pero eso era el típico amor entre dos hermanos.
Por un momento, las palabras que ella le dijo a Merlin semanas antes de su muerte volvieron a su mente.
Ella le dijo que estaba agradecida por todo lo que él había hecho por ella, y que le amaba. (2)
Pero ahí no hubo sentimiento alguno. Solo fueron unas palabras que ella dijo porque pensaba que sería la forma más adecuada de agradecerle toda la ayuda que le había dado durante tantos años.
Lo que se preguntaba era que si ella le dijera lo mismo a Harry... ¿serían también solo palabras vacías?
Era algo de locos y lo sabía. Ella, que había pasado toda su vida sin comprender y casi ni tener sentimientos humanos, ¿los había desarrollado en diez días por estar con un adolescente?
Ciertamente era una locura. Pero si no era así, ¿por qué latía su corazón con tanta fuerza al estar junto a él?
-...Me pregunto que diría sir Tristan si me viera así- el que dijo la frase que tanto la había estado atormentando estaría sin lugar a dudas sorprendido.
-El rey Arturo no entiende los sentimientos humanos.
"Tristan tenía razón, pero la pregunta es, si dijera las mismas palabras ahora mismo... ¿Estaría en lo correcto?"
Y en el fondo de su corazón, Saber sabía la respuesta a la perfección.
-...Mira que justamente tú me llamaras cabezota...- Una pequeña sonrisa apareció en los labios de Arturia.
Puede que desapareciera cuando terminara la guerra, pero ella seguiría esperando por su llegada por siempre. Aunque fuera un sueño imposible, seguiría esperando.
Quizás era el momento de dejar a su reino descansar en paz.
Guerra del Santo Grial
-¿¡Cómo ha podido pasar algo así!?- Voldemort golpeó la mesa de madera con fuerza- el servant del chico era poderoso, pero no lo suficiente como para usar un ataque tan potente.
Su servant, Caster, estaba mirando al techo de la habitación, su mirada perdida.
Saber había hecho lo que nadie, incluyendo a Godric había conseguido.
Esa herida que le había propiciado sería imposible de curar. Regenerar la mitad de su cuerpo era algo que podría hacer, sí. Pero necesitaría tiempo, el cual no tenían.
-...Thomas, tendremos que adelantar el ataque a la mansión de los Einzbern a mañana- soltó Caster sin siquiera mirar a su master.
-Cierto- Voldemort pareció calmarse poco a poco- aunque siento decirte, Caster, que tendrás que abscenerte de participar en la batalla.
-No hacía falta que me lo dijeras. Sé perfectamente que solo sería un estorbo en mi estado- y Lancer acabaría con él de un solo golpe.
Thomas asintió y salió de la habitación con paso firme, dejando al fundador solo en la habitación.
"Fui un iluso" pensó el servant "tenía a Potter ahí delante. Pude haberlo matado de un solo ataque y haber acabado con él... Pero tuve que ser arrogante. Si hubiera acabado con él, por lo menos, Saber acabaría muriéndose por sí sola por falta de energía mágica, por lo que la guerra ya estaría en nuestras manos... Y aunque le dejara a las puertas de la muerte, sé perfectamente que Saber cuidará de su master hasta que se recupere".
Al final, ellos habían salido perdiendo.
Si Thomas tenía razón, el chico conocía la lengua parsel y habría escuchado sus palabras al activar su Tesoro Heroico, por lo que sabría su verdadera identidad. Además, descubrieron la identidad de Berserker y le consiguieron herir a él, Caster, de gravedad.
La historia estaba cerca de su desenlace y una pregunta no salía de su cabeza.
"¿Quién será el vencedor en esta historia? ¿El héroe que ya ha ganado varias veces en el pasado o el villano que solo desea la desgracia para sus enemigos?"
Solo el tiempo lo diría.
Y Caster estaba decidido a estar ahí cuando el final ocurriera.
Pues Sa- no. El rey Arturo pagaría caro por su ofensa.
Así lo juraba el más grande de los cuatro fundadores.
Así lo juraba Salazar Slytherin.
Guerra del Santo Grial
-¡Ataca, Lancer!- Gritó Illyasviel a su servant, quien salió disparado hacia los enemigos que tenía delante.
A través de una bola de cristal, los miembros de la orden del fénix y ciertos agentes del ministerio estaban viendo la batalla del castillo de los Einzbern. Había pasado un día desde que Dumbledore consiguió convencer al ministro de que le creyera, por lo que el director pensó que sería lo mejor que todos vieran lo que podría ser la batalla más decisiva de todas. (3, si Voldemort pudo colocar el hechizo en la batalla vs orden, Archer y Rin; Dumbledore claramente fue capaz de hacer lo mismo con los Einzbern)
-Esto... Esto es de locos- comentó Remús al ver a Lancer y Assassin correr a velocidades inigualables por el castillo.
-Creo que ya te puedes ir imaginando como acabará esto, Grial- soltó Voldemort con una sonrisa siniestra- aunque sea Cu Chulainn, un solo solo servant no es capaz de derrotar a dos. Y sin tus sirvientas, no tienes nada que hacer contra mí en una batalla mágica.
Illya gruñó, pero no pudo negar sus palabras al ver como Lancer trataba de acabar con Assassin, solo para tener que volver a la defensiva por un ataque de Berserker.
-¿No era Cu Chulainn ese aprendiz de Scathach de las historias de Irlanda?- Preguntó Amelia Bones a Dumbledore, quien asintió.
-Es una pena que su clase limite sus habilidades, pues la magia que le pudo haber enseñado la señora del reino de las sombras podría cambiar el curso de la batalla- añadió Dumbledore.
Nadie le contestó, pues el resultado del encuentro estaba prácticamente decidido.
-Hijo de...- Lancer esquivó las dagas de Assassin con maestría, empezando una carrera inmediatamente después y colocándose delante de este último, su lanza a centímetros de la cabeza del espíritu heroico del asesinato.
Pero se dio cuenta de que Assassin tenía su daga posicionado junto a su corazón, por lo que atacarle sería un suicidio. Puede que podría seguir peleando gracias a su habilidad (continuación de batalla), pero Berserker acabaría con él en un instante tras haber sido atacado.
-Para haber sido herido de gravedad, no luchas nada mal- felicitó Lancer dando un salto hacia atrás, evadiendo otro espadazo de Berserker- pero me temo que debo terminar con esto en seguida. La vida de mi master está en juego...
Lancer desapareció.
-¿Qué?- Fueron las palabras de Voldemort, quien se giró con rapidez al escuchar el ruido de metal detrás suyo.
Berserker había conseguido interceptar el que de seguro habría sido un ataque mortal de Lancer contra su persona.
-Y no pienso permitiros hacerla el más mínimo daño- la voz del lancero se tornó seria.
-¡Ost-!
-¡Sirius!- Interrumpió la señora Wealey al antiguo prisionero de Azkaban.
Aprovechando el momento, Assassin se colocó detrás de su enemigo, preparado para apuñalarle por la espalda.
Pero Cu Chulainn no era precisamente el enemigo más fácil de derrotar.
Hundiendo su Lanza en el suelo, el héroe de Irlanda se subió en esta para esquivar el ataque y a continuación la sacó, utilizándola para atacar a Assassin, quien no pudo esquivarlo.
-¡Agh!- El enmascarado pudo sobrevivir al ataque, desplazándose lo suficiente para evitar que la Gae Bolg le atravesase en cualquier punto mortal.
Usando el momento, Berserker saltó por encima de su compañero, preparado para acabar con Lancer, quien consiguió sacar la lanza y bloquear el ataque.
Chasqueando la lengua, Lancer miró a su master.
-Illya, ponte detrás mío ahora mismo- la niña asintió y se apareció donde su servant la había indicado.
El servant dio un salto y su lanza se cubrió de un aura mortífera.
Pero extrañamente, Voldemort no parecía preocupado, más bien... Parecía contento, pues sonrió.
Y en un solo segundo, Berserker apareció junto a Lancer para la sorpresa de este e Illya.
-¡ESPADA DE GODRIC GRYFFINDOR!- El ataque golpeó a Lancer de lleno y lanzó a este al suelo.
-¡LANCER!- Gritó Illya- ¿pero cómo...?
-Ah, los conjuros de obediencia. Siempre tan útiles- y ahí estaba la respuesta. Voldemort ni siquiera tuvo que ocultarlo.
-G-Godric Gryffindor- murmuró Rufus sorprendido.
-Parece que Tohsaka no mintió- comentó Moody, claramente pensando ya en maneras con las que enfrentarse a Berserker.
-Ahora, creo que es el momento coger lo que estuvimos buscando desde un primer momento- Voldemort le hizo una señal a Assassin- dame su corazón.
Illya empezó a llorar. Dando pasos cortos hacia atrás, la chica parecía que podría derrumbarse en cualquier momento.
Assassin apareció justo delante de ella, preparado para usar su Tesoro Heroico y extraerle el corazón a la chica.
Pero, de repente, una lanza le atravesó el corazón.
-¿Q-Qué?- Voldemort no se lo podía creer.
Ahí estaba Lancer, con su cuerpo ensangrentado y prácticamente cortado por la mitad.
-No le toques ni un solo pelo a mi master- la Gae Bolg fue extraída del cuerpo de Assassin y este desapareció.
Lancer no esperó ni un segundo más y salió disparado hacia el otro master restante en el castillo.
-¡VOLDEMORT!- Y su lanza atravesó el estómago del señor tenebroso.
La sala se quedó en silencio, no pudiendo creerse lo que acababa de acontecer.
Todo parecía haber acabado para él, pero...
-Heh- los ojos de Lancer se abrieron como platos al escuchar la voz de la persona que se suponía que había asesinado- parece ser que el Grial no te proporcionó toda la información necesaria, porque entonces...
Berserker golpeó a Lancer, tirando a este al suelo.
-Sabrías que yo, Lord Voldemort, viviré para siempre.
Y Godric Gryffindor clavó su espada en el cráneo de Cu Chulainn, este último desapareciendo por completo.
-N-No...- Soltó Tonks, incapaz de creerse lo que acababa de ver.
-Esperaba poder hacer esto sin ensuciarme las manos, pero parece que no tendré otra opción- Tom Riddle apareció justo delante de Illya, se reforzó la mano y...- Un homúnculo no se merece convertirse en el Santo Grial.
La arrancó el corazón.
-¡NO!- La señora Weasley empezó a llorar mientras su esposo la trataba de consolar- p-pobre niña.
Voldemort miró en la dirección desde la cual veían todo lo que estaba ocurriendo, sonrió e hizo un simple movimiento de varita.
La bola de cristal explotó.
Guerra del Santo Grial
-Así que pensaban que podían espiarme y salir de rositas, ¿eh?- Dijo en voz alta Voldemort para luego hacer un segundo movimiento, teletransportando el corazón a la guarida.
La victoria ya estaba asegurada. Con el corazón del homúnculo, ya podrían invocar al Santo Grial.
Solo faltaba esperar a que por la noche llegaran sus subordinados con el joven Matou y empezar el proceso.
Lo único que le molestaba era la muerte de Assassin. Al final, había conseguido ser un muy buen peón. Bastante triste que tomara en cuenta la habilidad de Lancer.
"Ah, Cu Chulainn... No llega a ser por los Horrocruxes y todo habría terminado con ese ataque" Tom Riddle se tocó la parte de la túnica que había sido atravesada y tomó una pequeña muestra de la sangre alrededor de la herida. "Sin duda, un servant de gran poder".
Con un movimiento de varita, la túnica se arregló y la sangre de esta desapareció. La herida tardaría en curarse, pero no era algo que le impediría conseguir la victoria.
Y, de repente, Voldemort sintió como alguien entraba dentro de la barrera de los Einzbern.
-Potter- una sonrisa macabra apareció en su cara. Bendita arrogancia de los Einzbern, que crearon la barrera de manera que el "dueño" de esta fuera la persona con una cantidad superior de energía mágica que estuviera dentro del castillo.
"Parece que ya se ha recuperado de sus heridas" Caster falló en su intento de matar al chico, pero una vez vio la memoria en el pensador, no pudo evitar reír al ver a Potter ser humillado de tal manera.
Acariciando a Nagini, quien acababa de entrar al castillo, el señor tenebroso se relajó.
Llegarían en unos minutos, por lo que solo tenía que esperar.
Guerra del Santo Grial
-No te fuerces, Harry- le aconsejó Arturia a su master, quien estaba reforzando poco a poco sus piernas para ir más rápido.
-Estoy bien, estoy bien...- Repitió Harry por la dicimo novena vez en lo que llevaban de camino- solo quiero llegar lo antes posible al castillo.
Y no solo para advertir a Illyasviel, también lo deseaba para salir lo antes posible de ese bosque. Los escalofríos que tenía ahí dentro eran increíbles y cuanto antes pudieran hablar con Illyasviel y salir de ahí, mejor.
Bueno, si la chica les creía. Pero Harry estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguir su confianza, incluso si tuviera que tomar veritaserum o hacer algún pacto mágico extraño.
¿Qué? Podía pasar.
-Ya casi estamos- soltó Harry, empezando a correr más rápido.
Desde su derecha, Saber lo miró de reojo. Aún no habían podido de lo que Harry había dicho la noche anterior, es más, parecía o que se había olvidado completamente de ello o que estaba actuando como si no hubiese dicho nada.
"Quizás en verdad no dijo esas palabras en serio, o dijo lo de que me amaba en un sentido platónico o..." Saber negó con la cabeza. Ella tenía que centrarse por completo.
No tardaron en llegar frente al castillo.
-¿Qué... Qué ha pasado aquí?- Las paredes del castillo estaban completamente derruidas y el lugar apestaba a algo a lo que Harry estaba ya acostumbrado a sentir.
Magia oscura.
-Harry, detrás mío- mandó Saber con firmeza.
-No te preocupes, Harry. Yo me ocuparé de ellos.
El mago sonrió. Puede que hubiera detalles de la noche anterior de los cuales no se acordaba por la paliza que recibió, pero algo que nunca cambiaría sería la determinación de Saber de protegerlo.
Y los dos entraron al castillo, donde se encontraron con tres cosas.
Illyasviel muerta en el suelo.
Berserker junto a las escaleras mirándolos.
Y...
-T-Tom Riddle- Harry tragó saliva. No podía acobardarse. Si le entraba el miedo solo con mirar a Voldemort, ¿cómo podría derrotarle?- tú... ¿Has matado a Illyasviel?
Voldemort sonrió y bajó flotando al suelo, con Berserker delante suyo.
-Creo que la respuesta es obvia, Potter.
-Monstruo- insultó Saber agarrando su espada invisible con más fuerza- ¿cómo pudiste hacer algo así a una simple niña?
-Heh- el mago oscuro siguió portando su sonrisa- ¿eso una chica? No es más que un homúnculo al que le fue entregado la magia. Puede que sea incluso peor que un sangre sucia, pues ni siquiera es humana.
Harry gruñó y sacó su varita, preparado para atacar en cualquier momento. Ese hombre había matado a una niña. A una pobre niña. ¿Y qué decía? Que se lo merecía por no ser humana.
Le ponía enfermo. Todo el miedo de antes se había desvanecido, solo quedando furia y ganas de empezar a atacar.
-No te recomendaría hacer eso- comentó Voldemort, lo cual incitó incluso más a Harry, quien empezó a levantar la varita- Caster, el chico Matou y los mortífagos están en camino. Te dejaré ir si te quedas quieto, pero si atacas... No saldrás vivo de este castillo.
"¿Qué hacemos?" Preguntó Harry a Saber echándola una mirada.
"...Será mejor hacer lo que dice por ahora. Tiene razón. En una batalla de tal magnitud nos sería imposible vencer".
"¿No podría estar mintiendo? Acaba de pelear contra Lancer y Berserker no está en su mejor momento".
"No tiene motivo para mentir. Incluso herido, Berserker es increíblemente poderoso. Además, aún si no estuvieran viniendo, tiene un conjuro de obediencia con el que invocar a Caster en cualquier momento" Harry asintió.
-¿Qué quieres de nosotros? Sé que si quisieras tenerme muerto, lo habría estado las primeras noches de la guerra- Preguntó el joven mago con sus ojos fijos en su némesis.
-¿Que por qué aún no te he matado? Potter, Potter, Potter... No querría estropear mi propio plan- ante la mirada confusa de Harry, Tom se rio- será mejor que elabore. Para que lo entiendas, será mejor que empiece desde cero... Hace setenta años, la familia Einzbern estaban cansados de perder la guerra. Así que decidieron hacer unos... Ajustes a la invocación de servant Berserker, resultando en una clase nueva, Avenger. ¿A quién invocaron? A Angra Mainyu, Potter. ¡A todos los males de este mundo!- Voldemort soltó otra carcajada mientras a Harry se le ponía la piel de gallina- los Einzbern desde luego estaban desesperados... En fin, fue un servant extremadamente débil que fue derrotado en los primeros días de la guerra. Pero, Angra Mainyu no fue absorbido por el Grial como cualquier otro servant, no... Él corrompió al Grial.
Harry no necesitó un espejo para saber la cara de sorpresa y terror que había puesto, cara la cual estaba presente en menor medida en Saber.
-¡I-Imposible! El Grial es un objeto que posee energía mágica infinita. Es imposible que algo como un servant tan débil sea capaz de cambiar su forma de operar, incluso si dicho servant es Angra Mainyu. Además, es imposible invocar espíritus divinos- Arturia no se creería algo así hasta que tuviera una prueba. Después de todo lo que había trabajado para conseguir el grial...
-Por supuesto que les fue imposible invocar al verdadero Dios, por lo que invocaron a una simple persona la cual "obtuvo" todos los males del mundo, por esa razón pudo ser invocado y fue un servant tan débil- lord Voldemort miró directamente a la monarca- ah, y Saber... Creo que subestimas el poder de Angra Mainyu.
Saber se quedó callada, pero Harry también tenía algo que decir.
-Dijiste que Avenger corrompió el Grial, ¿pero qué cambió del funcionamiento de este? Si hubiera sido un cambio muy grande, los Einzbern se hubieran dado cuenta enseguida.
-Buena pregunta, Potter- Harry se mordió la lengua para no insultar a Voldemort, quien le estaba hablando como si fuera un niño pequeño- el Grial sigue concediendo los deseos de las personas como lo hacía antes, solo que los cumplirá... A su manera. ¿Deseas paz mundial? Mata a todos los humanos excepto a unos pocos- Harry abrió sus ojos como platos por el terror- ¿ser la persona más rica del planeta? Quitale el dinero a todas las personas y que tú seas el único con algo, ¿salvar a un país de su destrucción? Destruye a cualquier posible enemigo que pueda atacarlos- esa última frase la dijo mirando a Saber, quien parecía estar a segundos de derrumbarse. Pero Harry sabía que ella no lo haría. Era fuerte, más fuerte que cualquier persona que Harry hubiera conocido- y no solo eso. En el momento en el que un deseo se cumpla... Angra Mainyu renacerá en este mundo... Bueno, habiendo ya acabado con las explicaciones, es el momento de pasar a mi plan- a el joven mago le sorprendió la rapidez con la que Voldemort pudo cambiar de tema- usaré mi deseo para erradicar a todo muggle y sangre sucia existente.
Y ahí, Tom Riddle dejó caer la bomba.
Harry estaba sin habla. No podía decir ni una sola palabra, solo era capaz de mirar fijamente a Voldemort con la boca abierta.
Mientras tanto, Saber parecía estar a segundos de mostrar su espada sagrada.
Harry sintió como si un tornado surgiera detrás suyo, y antes de que el rayo púrpura lo alcanzara, Saber destruyó este con su espada dorada.
Llevándose las manos a la cabeza, Harry se resintió. Le llevaba doliendo la cabeza desde que se despertó y las memorias de la noche pasada parecían estar desperdigadas. En cualquier otra ocasión, él trataría de recuperar sus recuerdos, pero en ese momento no. Debía centrarse.
-No dejaremos que lleves a cabo tu deseo, Tom Riddle- dicho hombre pareció enfadarse por el que Saber dijera su verdadero nombre- si se cumpliera, toda la humanidad estaría perdida. ¿En serio crees que Angra Mainyu no destruirá a toda la humanidad y no solo a los no mágicos? No eres más que un lunático.
-Por lo menos mi deseo se puede volver realidad- ante la cara de sorpresa de Saber, Voldemort siguió hablando con más malicia que antes- ¿acaso no lo sabías? Para que se pueda cumplir un deseo, el Grial necesita la energía liberada por la muerte de todos los servants. Para eso están los conjuros de obediencia, para que el último servant se suicide- Harry se acercó corriento a su servant, quien se empezó a tambalear- ¡tú y Potter estáis destinados al fracaso y a la muerte! Antes de conseguir el Grial, ante los ojos de gran parte de la comunidad mágica, mataré a Potter, quitándoles toda la esperanza que les queda. Mi deseo se cumplirá y no habrá nadie que pueda detenerme.
-¡Da igual lo que digas, Riddle! ¡Te venceremos!- gritó Harry a pleno pulmón, ya harto de toda la palabrería del monstruo que tenía delante.
-Di lo que quieras, pues esas palabras sin sentido no harán nada contra mí- el hombre empezó a reír- y una vez cumpla mi deseo, simplemente utilizaré trasladores para mover a las personas que decidan seguirme como líder a otro país mientras que los Counter Guardians acaban con Avenger... Muy bien, ahora que os he contado mi plan, ¿qué haréis? ¿Me atacaréis o huiréis?
Voldemort iba a cumplir su palabra y dejarles ir si así lo deseaban.
Pero si se marchaban... ¿No sería eso básicamente decir que ya habían perdido?
"Yo... Yo..." Tragando saliva, Harry cogió la mano de Arturia.
-Vámonos, Saber- esta le miró incrédula.
-¿Qué? Pero si ahora es el mejor momento para atacar. Estoy segura que con mi Tesoro Heroico podría-
-Por favor, hazme caso solo esta vez, Saber- pidió Harry de todo corazón- ahora no es el momento.
La chica cerró el puño y miró al suelo. Claramente no le gustaba la decisión de Harry, pero este último tenia clara una cosa.
"Necesitamos un plan, Saber. En ningún momento hemos necesitado un plan tanto como ahora. No podemos atacar a lo loco" incluso a él le dolía decirlo.
Los dos salieron del castillo en silencio mientras lord Voldemort se redocijaba.
Guerra del Santo Grial
Suspirando por la sexta vez en lo que llevaba de cuarto hora, Harry siguió dando vueltas alrededor del salón.
¿Qué podían hacer? Tom no se detendría por nada y había dejado su deseo claro. Deseo el cual mataría a miles, quizás millones de personas.
-...y una vez cumpla mi deseo, simplemente utilizaré trasladores para mover a las personas que decidan seguirme como líder a otro país mientras que los Counter Guardians acaban con Avenger...
Saber le había explicado lo que eran los Counter Guardians. Y también le había dicho que solo actuaban una vez ya se había producido la tragedia.
Eso significaba que Avenger tendría tiempo para asesinar a todo el país, quizás incluso a parte de Europa, antes de que las bestias de Alaya aparecieran.
No podía permitir eso.
"No voy a dejar que complete su plan, aunque signifique que tenga que pelear contra él".
La vez anterior, Harry no pudo hacer nada contra Voldemort. Estuvo jugando con él y encima dominándole por completo.
Probablemente acabaría como sus padres... Como Cedric. Pero Harry ya había tomado la decisión.
No. Harry tomó la decisión de luchar cuando decidió participar en la guerra.
El joven miró por la ventana. Estaba a punto de amanecer y que comenzara el onceabo día de la guerra por el Santo Grial. La batalla no tardaría mucho en empezar.
Había mejorado tanto en las últimas dos semanas... Tanto que ni él mismo se lo podía creer. La magia de refuerzo y la experiencia que había adquirido le habían hecho más fuerte que nunca.
¿Pero sería suficiente?
Todo había pasado demasiado rápido. La tercera prueba del torneo de los tres magos, la invocación de Saber, la pelea contra el master de Rider, el conocer a Rin y a Archer, el retorno de las visiones de Tom, la pelea con Saber y el descubrir su nombre real, el aprender magia de refuerzo, la batalla junto al río, el deseo de Tom...
Había pasado por experiencias que probablemente un mago común solo podría soñar tener. Experiencias las cuales le fortalecieron. Pero la pregunta aún seguía en su mente.
-...¿Será suficiente?- Preguntó Harry en un susurró.
-¿Teniendo dudas antes de la batalla?- Arturia interrumpió sus pensamientos, colocándose a su izquierda.
El joven mago deseó poder decirla que no. Que estaba perfectamente... Pero no podía hacer algo así.
-Riddle es mucho más experimentado que yo, sabe mucha más magia y probablemente conoce los conjuros oscuros más poderosos existentes- Harry se llevó una mano a la cabeza y soltó una bocanada de aire- y yo soy un adolescente que ni siquiera ha acabado el colegio.
Saber posó su mano en el hombro de su master.
-Harry, ¿confías en mí?
-Por supuesto que sí, Saber- respondió sin pensarlo ni un solo segundo el chico- confío en ti completamente.
-Entonces confía en mí cuando te digo que todo irá bien- Harry miró a Arturia dudoso, pero esta siguió hablando- conozco tu nivel y sé que podrás resistir contra Tom Riddle lo suficiente para que yo derrote a Berserker y Caster y vaya a asistirte.
Su cuerpo ensangrentado tras recibir de lleno el Tesoro Heroico de Berserker.
-No. Te centrarás exclusivamente en la pelea contra Berserker y Caster, sin prestarme atención o pensar en ningún momento en mí- el espíritu heroico le miró con sorpresa- puede que no recuerdo muy bien lo que pasó junto al río, pero sí recuerdo que fuiste muy herida por el Tesoro Heroico. Si intentas ir rápido para ayudarme, no hay duda de que moriras.
Harry no pudo evitar ser honesto. Si eso significaba que Saber no acabaría herida, o peor, muerta; el estaría más tranquilo.
Poco a poco, Arturia le cogió la mano, las mejillas de los dos enrojeciendose ante tal acción.
-Prométeme que estarás bien- ante la ligeramente temerosa voz de Saber, Harry asintió. Pelearía con uñas y dientes para asegurarse que Voldemort no viera su deseo hecho realidad.
Hubo un silencio relajante, master y servant simplemente disfrutando del tiempo el uno junto al otro.
-...Harry- este miró a Saber- dices que no recuerdas todo lo que ocurrió en la batalla en el río, pero... ¿Puedes recordar lo que dijiste mientras me protegías de Caster?
El joven negó con la cabeza.
-Ya veo- la voz de Saber tenía un tono neutral, pero Harry creyó distinguir otra emoción ahí... ¿Tristeza?
-¿Qué dije?- Preguntó el mago.
-...Me llamaste una idiota y una cabezota- la pequeña sonrisa que Harry portaba segundos antes desapareció por completo- que nunca tuve amigos y que siempre estuve sola-el mago parecía haber sido golpeado en la cara por la expresión facial que portaba- y que por eso me protegerías.
Harry respiró aliviado. No le había dicho nada malo a Saber. Aunque... ¿Por qué diría lo de proteger?
-¡ESPADA DE GODRIC GRYFFINDOR!
Hubo una explosión que provocó un fuego y una gran cantidad de hormigón y asfalto salió volando por los aires. Harry estuvo observando esta con sorpresa.
Y, por supuesto, el pequeño cuerpo ensangrentado de Saber fue pateado con fuerza fuera del pequeño mar de llamas segundos después.
Harry abrió los ojos como platos. Pudo registrar en su mente la identidad de Berserker, pero hubo un detalle más importante.
-S-Saber... ¿Fuiste tan herida... E igualmente me curaste mientras estuve desmayado?- Su cuerpo estaba en un estado en el que cualquier persona normal hubiera sido dada por perdida. ¿Pero consiguió, no solo cuidar de él, sino curarle por completo?
La chica asintió.
-Aún cuando nuestras posibilidades de victoria eran nulas, no te rendiste. Me protegiste con lo que era literalmente un suicidio... Y desde el principio de la guerra, han pasado muchas cosas, y tengo muchas cosas que agradecerte, Harry- Arturia le mostró una amable sonrisa- no había manera de que te dejara morir. Incluso si tuviera que haber sacrificado gran parte de mi fuerza para salvarte, lo habría hecho.
Una lágrima empezó a deslizarse por su mejilla.
"¿E-Estoy llorando?" Harry se quitó la lágrima con su dedo índice, pero seguían cayendo.
-¡HAAAAAAAAAAAAAAA!- Gritó Harry, reforzando todo su cuerpo al máximo y poniéndose entre el ataque y Saber, recibiéndolo de lleno igual que pasó al principio.
"Fui golpeado, eso ya lo sé... ¿Pero qué le dije exactamente a Saber?"
-Ahora que conozco la verdadera funcionalidad del Grial, sé que mi deseo será imposible de cumplir, tal y como decías- Saber cerró sus ojos con una sonrisa- pero tenías razón. Hice todo lo posible para salvar Gran Bretaña de la destrucción, y ya va siendo hora de que descanse.
Parecía tan calmada... Claramente, un gran peso se le había quitado de sus hombros. Un peso que llevaba cargando años sin parar ni un solo momento.
Un tornado pareció surgir de detrás de Harry.
-¡HAH!- Y una espada dorada partió el rayo púrpura en dos- ¡CASTEEEEER!
Los ojos de Caster se abrieron como platos al ver a la joven de la espada sagrada mirándole con gran furia en los ojos.
-¡EXCALIBUUUUUR!- Y la espada soltó de ella, literalmente, luz en forma física.
-¡Detrás mío, Berserker!- Gritó el mago para luego invocar un círculo mágico que se llenó de serpientes. Sus siguientes palabras habrían parecido sonidos irreconocibles para cualquier otra persona, pero Harry los entendió con total facilidad- escudo del más grande, ¡Slytherin!
La luz de todas las esperanzas y deseos de la humanidad chocó contra la barrera de serpientes... Y la barrera estaba perdiendo por mucho.
Esta contrastaba enormemente con la furia mostrada en la batalla contra dos de los cuatro fundadores.
Por un momento, Harry pensó en contarle a Arturia los verdaderos nombres de los dos servants, pero siempre tendría un momento más tarde.
-Entonces... ¿Eres feliz?- Eso era lo más importante.
El espíritu heroico abrió nuevamente los ojos y asintió.
-Puede que mi deseo ya no pueda ser cumplido jamás... Y que mañana tendremos que enfrentarnos a enemigos que podrían hacer nacer a todos los males de este mundo, pero ahora no podría ser más feliz.
Harry sonrió.
-Eso es suficiente- el mago abrazó a Saber con fuerza, sorprendiendo a esta, quien lo acabó abrazando de vuelta con vacilación.
Solo segundos después se dio cuenta de lo que había hecho y se apartó poco a poco con una cara poniéndose cada vez más roja.
-A-Ah, perdóname si eso te ha incomodado, Sa- pero la chica lo interrumpió con un beso.
Estuvieron así unos cinco segundos. No hubo nada de pasión desenfrenada como Sirius le había (desafortunadamente) contado alguna vez. Solo era un beso lleno de amor.
Una vez se separaron, Arturia le dijo:
-Te amo, Harry.
-Saber es una idiota y una cabezota- soltó Harry levantándose con una gran lentitud- ella jamás entendió que ella hizo más que suficiente... O lo que significaba tener un amigo... Siempre sola y haciendo su deber, incluso si eso hacía que la gente la odiara... Por eso he de protegerla. Porque si yo no trato de ayudarla... ¿Quién lo hará?- Harry casi se tropezó, pero siguió levantándose- además... No dejaré que hagas daño a las personas que amo.
Harry sonrió.
-Yo también te amo.
Esa noche, los dos durmieron abrazados, pues sabían que lo de ellos era un amor imposible.
Arturia se iría una vez acabara la guerra, lo quisiera o no.
Harry continuaría en la tierra, siguiendo con su vida.
Pero ellos disfrutarían del poco tiempo que les quedaba juntos.
Servant Caster
Master- Tom Riddle
Nombre real- Salazar Slytherin
Sexo- Masculino.
Altura/Peso- 193 Cm/ 60 Kg
Alineamieto- Neutral malvado
Stats
Fuerza- D
Resistencia- C
Agilidad- A
Energía mágica- A++
Suerte- C
Tesoro Heroico- B+
Servant Berserker
Master: Salazar Slytherin
Nombre real: Godric Gryffindor
Sexo: Masculino.
Altura/Peso: 194 Cm/ 82 Kg
Alineamiento: Caótico loco.
Stats
Fuerza: A-(A+)
Resistencia: A-(A+)
Agilidad: A-(A+)
Energía mágica: A-(A+)
Suerte: D
Tesoro Heroico: A
Eran rivales temibles, pero Harry ya no tenía miedo.
Él y Saber conseguirían ganar.
Guerra del Santo Grial
El retorno de El-que-no-debe-ser-nombrado- De Frank Smith.
Hace varias horas, nuestro ministro hizo un comunicado especial a los trabajadores del ministerio.
Sí. Como podéis leer, el señor tenebroso ha regresado.
Nuestro ministro comentó que la historia de Harry Potter y Albus Dumbledore resultó, ante todo pronóstico, ser cierta.
Después del anuncio, el pánico estalló en la sala de conferencias donde yo mismo me encontraba. Todos estábamos confusos y aterrorizados, pero el profesor Dumbledore entró en la sala sin avisar y dijo unas palabras con claridad.
-Mañana se efectuará lo que será sin lugar a dudas, la batalla mágica que decidirá el destino, no solo de Inglaterra, sino de gran parte del mundo. No os forzaremos a ninguno de vosotros a luchar, pero quien desee pelear, que esté preparado para cualquier señal mágica potente, pues esa será la señal para que nos reunamos y que comience la batalla.
Sus palabras fueron claras y directas, pero estas consiguieron extrañamente calmar a la población.
Ya lo habéis oído, mis señores.
Espero estar aquí con ustedes dentro de unos días para escribir otra noticia.
Páginas relacionadas:
Página cuatro- ¿Y Harry Potter? Las preguntas de varios ciudadanos.
Página siete- Posibles consecuencias de la batalla. Eruditos responden.
Página nueve- Entrevista con Amelia Bones. Los aurores están listos.
El periódico había sido enviado gratuitamente como comunicado nocturno a toda familia mágica que se encontrara en el país.
Pero la noticia más reciente ponía los pelos de punta al ministro.
Fuga en masa de Azkaban- De Samantha Cooper.
Hace unas horas, la prisión de Azkaban fue atacada por fuerzas oscuras, posiblemente lideradas por quien-vosotros-sabéis.
La lista de personas que han huido de la prisión es la siguiente:
Bellatrix Lestrange.
Rodolphus Lestrange.
Rabastan Lestrange.
Antonin Dolohov.
Augustus Rookwood.
Aurora Rookwood.
Mulciber.
Travers.
Durben Greengrass.
Arthur Davis.
Sirius Black golpeó con fuerza la mesa, asustando a algunos aurores de confianza que estaban con Cornelius.
-Mierda.
Otros titulares era:
Sirius Black inocente. Peter Pettigrew vivo.
Lucius Malfoy y otros empleados del ministerio desaparecidos.
¿Ha huido Harry Potter?
Evacuaciones iniciadas por todo el país.
Todo tenía muy mal aspecto. El pánico estaba apoderándose de la población y los seguidores más poderosos del señor tenebroso habían sido liberados.
Lo peor era la sensación que tenía de que en horas podría estar muerto. Puede que fuera el ministro, pero hacía años que no tenía un duelo, y no había necesitado la magia de refurzo desde el final de la primera guerra.
Mordiéndose el labio, el ministro siguió el ejemplo del ex convicto y dio un golpe en la mesa.
-¿Podría alguien pasarme el whisky de fuego, por favor?- Pidió con lentitud.
-Tome, señor ministro- le sirvió Remus Lupin, quien también parecía estar preocupado, su palidez siendo incluso más notable de lo habitual.
Percy Weasley entró en la cocina de Grimmauld Place jadeando. Sus preocupados padres se acercaron a él preocupados pero el tercer hijo Weasley empezó a hablar antes de que empezaran ellos.
-¡Siento interrumpir!- Gritó este- ¡tenemos un problema muy grave, profesor Dumbledore!
El anciano, que había permanecido varios minutos en completo silencio, miró al que hace pocos años fue un alumno en su colegio.
-¿Qué ocurre, señor Weasley?
-Según varios de nuestros exploradores, un gran cúmulo de magia oscura se está acumulando en el interior del antiguo castillo de los Einzbern. Por ahora parece que no se está extendiendo, pero me han informado de que es la energía mágica más potente que han sentido en todas sus vidas.
-Falta poco para que comience...- Murmuró Dumbledore para luego levantarse de su silla y mirar a todas las personas presentes en la sala- es el momento de que nos estacionemos en el bosque... No pido a ninguno de vosotros que peleéis. Quien desee huir, es ahora libre de hacerlo.
Nadie dijo nada. Todos se dispusieron a salir de la sala cuando una chica entró.
-No penséis que vais a ir sin mí- la chica que él había sido informado que era Rin Tohsaka entró en la habitación.
-¡No lo vas a hacer!- Interrumpió la señora Weasley con firmeza- eres una niña que ni siquiera se ha graduado, no hay manera de que te dejemos pelear.
Cornelius tuvo ganas de darse un golpe en la cara. Había oído los rumores de que la mujer de Arthur era sobreprotectora con cualquier menor de edad, y claramente no había dicho eso en un mal sentido... Pero lo podría haber dicho mucho mejor. Prueba de ello fue la vasija que explotó detrás de ellos por culpa de magia accidental.
Y eso consiguió que la antigua señora de la casa Black empezara a gritar... Otra vez.
-He participado en esta guerra desde el inicio. No pienso dejar las cosas a medio hacer- soltó en un tono que, para su sorpresa, estaba lleno de emociones- mi padre me estuvo preparando desde poco después de mi nacimiento hasta su prematura muerte para participar y ganar esta guerra en caso de que fallara... Y tampoco nos podemos olvidar de Potter, quien es más joven que yo y sin duda peleará.
Sirius se colocó delante del grupo.
-Mira... Sé lo que estás intentando decir, pero lo que vamos a hacer es básicamente una misión suicida- gran parte de las personas ahí presentes desviaron sus miradas- así que habló en nombre de todos cuando te digo que vayas arriba con los demás y que duermas hasta el amanecer... Y creeme cuando te digo que preferiría que mi ahijado no pelease, pero hey... Quizás manda a su servant mientras que él se queda escondido.
Remus suspiró.
-Sabes tan bien como yo que eso no va a pasar, Sirius... Y Rin, ¿estás entonces decidida a venir a la batalla?- La joven asintió- muy bien, entonces ven- más quejas iban a surgir, pero Remus les lanzó una mirada feroz- no podemos estar perdiendo el tiempo de esta manera. Sí está menos cualificada, entonces solo tendremos que protegerla lo máximo que podamos.
Medio minuto más tarde, todos los adultos más Rin se aparecieron en las afueras del bosque de los Einzbern, empezando a caminar inmediatamente hacia las entrañas del bosque.
Tonks tuvo un escalofrío y sus cabellos se tornaron de un color oscuro.
-Esto es energía oscura potente- podía sentirlo. Todos podían sentirlo. Esa energía maligna era más potente que cualquier otra cosa que hubieran sentido anteriormente.
No solo era eso, no... El bosque de por sí desprendía una sensación de que algo malo iba a ocurrir. Ninguna planta parecía haber crecido en décadas y los únicos animales que veían parecían estar en guardia, esperando a cualquiera de sus acciones para atacar.
-¡Profesor Dumbledore, ministro!- Empezaron a gritar las personas que ya estaban acampando en la zona, rodeándoles y comenzando a hacerles preguntas desordenadamente.
Pero antes de que pudieran continuar, la fuerza oscura pareció explotar, tirando a todas y cada una de las personas congregadas al suelo.
Unos pocos segundos pasaron, el único sonido siendo el de los voluntarios apareciéndose en la zona.
De repente, la risa de una mujer se empezó a escuchar, esta cada vez acercándose más.
-Preparad las varitas- ordenó Amelia Bones con firmeza.
Y así se hizo, pero la carcajada siguió avanzando.
De repente, esta terminó. Pero solo cuando esa mujer salió de entre las sombras.
Pelo rizoso y largo, de color negro como la noche. Uniforme de mortífago.
Una mirada llena de locura.
-Oh... Veo que me echabais de menos- comentó esta con una sonrisa- ¡qué bien! Esta será una reunión fantástica.
-Es... Es... ¡ES BELLATRIX LESTRANGE!- Gritó un agente del ministerio.
Oh, no... Era mucho peor.
Detrás de la lunática, decenas y decenas de mortífagos aparecieron.
-Expulso- pronunció Dumbledore con claridad, apuntando a Bellatrix.
Y la batalla comenzó.
Los mortífagos se movieron a lo que parecía ser una velocidad supersónica, colocándose delante de la resistencia en un instante.
Pero Bellatrix se quedó quieta, usando un solo Protego no verbal para bloquear el ataque de Dumbledore.
Eso era imposible.
Dumbledore había utilizado ese conjuro a su más alto poder. Eso viniendo de alguien tan poderoso como el director de Hogwarts debería haber acabado con ella en un instante.
Fue entonces cuando Albus lo comprendió.
Estaban usando magia de refuerzo, pero no la normal... Sino la de un servant.
-¡Formad grupos, no os enfrentéis a ellos en duelos uno contra uno!- Rugió el profesor, utilizando Sonorus para que toda persona en el lugar lo escuchara.
Sirius dio una voltereta para evitar un desmaius de Travers para luego tratar de contraatacar con un petríficus totalus, hechizo el cual fue evadido con facilidad, el mortífago utilizando sus piernas reforzadas para llegar delante de Sirius en un solo instante.
-¡AVADA KEDA-!- Pero no pudo completar la maldición, pues tuvo que dar un salto hacia atrás para no ser golpeado por un ataque de Remus, quien se colocó junto al otro merodeador.
Se lanzaron el uno al otro miradas de entendimiento y empezaron a lanzar juntos hechizo reforzado tras otro a Travers, quien empezó a bloquearlos uno por uno con gran habilidad.
El mortífago sonrió cuando una rata pasó entre sus piernas y se colocó a un lado.
Y transformándose en Peter Pettigrew, este lanzó una ráfaga de maldiciones a los dos antiguos merodeadores.
Remus se tiró a la izquierda, mientras que Sirius lo hizo para el otro lado... Justo al lado en el que se encontraba el traidor.
-Vaya, vaya...- El corazón de Sirius pareció detenerse al escuchar la voz de su antiguo amigo- parece que tu vida está ahora en manos del idiota, inofensivo de Pettigrew...
-Peter, razona un poco por-
-¡CÁLLATE, REMUS!- Interrumpió colagusano para luego apuntar su varita al cuerpo indefenso de Sirius.
Black movió su varita con rapidez, tratando de atacar a Peter, pero este solo pateó su brazo con fuerza, tirando su varita a la hierba y dejando su brazo mal herido por la patada reforzada.
-¡ESTE ES TU FI-!
Y Tonks le dio un puñetazo en la cara, lanzándole contra el suelo.
-Había querido hacer eso desde hace mucho tiempo.
Pero no tuvieron más tiempo para hablar. Los hechizos no se habían detenido mientras hablaban, al fin y al cabo.
De la varita de Mulciber salió una especie de látigo de fuego que trató de golpear a Molly, quien utilizó ascendio para saltar por encima de este y luego atacar con un desmaius.
Pero no sirvió de nada. Mulciber bloqueó el ataque con un solo protego.
Con sus labios temblando, la señora Weasley empezó a gritar:
-¡Expulso! ¡Desmaius! ¡expelliarmus! ¡impedimenta! ¡locomotor mortis! ¡petríficus totalus!- pero nada que utilizó fue capaz de hacer un solo rasguño al mortífago, quien empezó a caminar hacia ella.
Los demás de su grupo estaban en el suelo. El si estaban muertos o tan solo incapacitados era algo sobre lo que Molly no tenía la mínima idea.
Pero antes de que pudiera seguir avanzando, un ataque vino hacia él. Percy Weasley se había unido a la batalla.
-¡No toques a mi madre!- Tenía una herida en la cabeza, sangre brotando de esta, pero no parecía que se fuera a desplomar en ningún momento.
Empezó a lanzar hechizo tras hechizo, pero tras ver que nada funcionaba, salió corriendo hacia el enemigo.
-¡AAAHHHH!- Con un grito de guerra, Percy trato de darle un puñetazo, solo para ser recompensado con una patada en el estómago que le obligó a desplomarse en el suelo, gritando de dolor.
-¡PERCY!- Gritó la señora Weasley, acercándose a Mulciber, quien le lanzó un petríficus totalus.
-No... Tú vas a ver esto.
Colocó su mano por encima del cuerpo de su hijo, preparado para arrancarle el corazón.
Pero Charlie y Bill se unieron a la batalla.
-¿Más Weasleys?- Preguntó Mulciber enojado mientras bloqueaba con facilidad los hechizos de los dos.
Y se olvido de que Percy seguía ahí.
-¡HAH!- Moviendo su varita con fuerza, el oficial del ministerio le asestó un golpe crítico en la rodilla, obligando al mortífago a caer al suelo para que los dos hijos mayores acabaran con él.
Rin dio brinco tras brinco por el campo de batalla, evitando hechizo tras hechizo de su adversario.
-¡Gandr!- La maldición creada por la familia Tohsaka fue lanzada a Lucius Malfoy quien, la evitó moviendo su cabeza con rapidez, contraatacando con un simple Locomotor Mortis, tirando a Rin al suelo.
Pero no se había acabado todo para ella todavía.
Había muchas maneras de utilizar la magia. Sin varita, con varita, con bastón... Pero los Tohsaka (y en menor parte los Edelfelt) tenían un método muy peculiar.
Rin sacó una gema de su bolsillo y se preparó para lanzársela a Malfoy.
-¡Expelliarmus!- Pero alguien atacó a Lucius antes que ella.
-Arthur...- Comentó entretenido Lucius- si enserio crees que un mago de tu categoría puede enfrentarse a mí, debes estar más loco de lo que pensaba.
En dos simples segundos, Malfoy se coloco detrás del señor Weasley, preparado para acabar con él.
Pero Rin no dejaría eso.
Había ido ella sola a enfrentarse a Malfoy por lo que le había hecho a Archer.
No dejaría que nadie más muriera a las manos de alguien como él.
Tohsaka lanzó una de sus joyas contra Lucius, esta creando un aura alrededor del mortífago, forzando a este al suelo.
Seguidamente, Rin utilizó wingardium leviosa con toda su fuerza para lanzar un árbol a Malfoy con la intención de aplastarle.
-¡Señor Weasley, apártese!- Este se apareció junto a ella, evitando el tronco.
-Incendio- con todas sus fueras, Malfoy movió su varita y quemó el árbol entero, murmurando a continuación unas palabras que ninguno de los dos pudieron escuchar.
Y el fuego se separó del árbol, formando cinco serpientes gigantes.
-¡Es fuego maligno!- Gritó Rin, utilizando todas sus fuerzas para utilizar Aquamenti y evitar que una les incinerara vivos.
El pánico se extendió entre la resistencia.
Estaban siendo completamente dominados, los mortífagos caídos volviendo a la pelea segundos después de ser derrotados.
Parecía que la batalla no tendría fin.
Y la energía oscura se hacía cada vez más fuerte.
-Todos detrás mío- dijo Dumbledore- protego máxima.
Las llamas de magia oscura fueron bloqueadas por el escudo de Dumbledore, pero estas no parecía que fueran a parar.
Golpe tras golpe, el escudo del director se hacía cada vez más débil mientras los mortífagos reían.
Y cuando toda la esperanza parecía haberse perdido...
Una chica en armadura cortó con su espada dorada las llamas.
Tres segundos después, Harry Potter salió de entre los árboles.
-Ve, Saber- el servant salió corriendo hacia los enemigos, quienes empezaron a lanzarla maldición tras maldición.
Ninguna fue efectiva.
Movió la espada con furia solo una vez, generando una ráfaga de viento que tiró a todos los mortífagos al suelo.
-Tenemos que apresurarnos, Harry- comentó el servant mientras ojeaba a todo mortífago que trataba de levantarse, claramente preparada para acabar con ellos- la energía de todos los males parece que se fuera a desbordar en cualquier momento.
Apareciéndose junto a ellos, Dumbledore colocó su mano en el hombro de Harry.
-Id- no había mensaje oculto en aquellas palabras.
Solo le quedaba confiar en Harry.
Los mortífagos estaban increíblemente heridos, y si Saber conseguía matar a Caster, el refuerzo acabaría y la batalla acabaría a su favor.
Había muerto mucha gente. Mucha más de la que él hubiera querido.
Pobre Severus... No había regresado a él ni tampoco se encontraba con los mortífagos, por lo que Albus sabía perfectamente cuál había sido su destino.
Harry asintió y se dejó coger por Saber.
Y continuaron su camino al castillo de los Einzbern.
-Oh... No sabes lo que has hecho- dijo en una carcajada Bellatrix.
Pero Albus sí que lo sabía.
No solo dependían de que Saber derrotara a Caster, también Harry dependía de ellos para derrotar a Voldemort.
Pues si eran vencidos y los mortífagos llegaban como refuerzos... El elegido por la profecía estaría acabado.
Agarrando su varita con firmeza, Dumbledore lanzó el primer hechizo.
Guerra del Santo Grial
Los dos habían llegado en el momento justo.
Literalmente, estaban discutiendo cuando podrían atacar cuando sintieron la energía de Angra Mainyu extenderse.
Si se hubiesen retrasado unos segundos más, probablemente Harry no hubiera vuelto a ver a ninguna persona encontrada en esa zona del bosque.
El sonido de hechizos y gritos habían cesado y la magia negra podía incluso olerse en el ambiente.
Y el castillo estaba delante de ellos, este rodeado por una especie de líquido gelatinoso que solo dejaba un camino posible.
Moviéndose con cuidado, Harry cogió una roca del camino y la tiró a la extraña sustancia.
La roca se derritió.
El mago tragó saliva.
-Parece que no podremos acercarnos a esa cosa- soltó el adolescente.
Saber asintió y los dos siguieron caminando.
Dolía mucho.
Dolía el saber que daba igual que ganaran o que perdiesen. Se separarían.
Uno de ellos iría a un lugar fuera del espacio y el tiempo.
Otro se quedaría en la tierra por el resto de su vida mortal.
Pero habían pasado por tantas cosas juntos que... Ninguno se atrevería a arruinar sus últimos momentos juntos con llantos.
Harry se planteó el huir, el escapar e intentar encontrar una solución para mantener a Saber con vida.
Esa idea murió joven. Él sabía perfectamente que no podría hacerle algo así a Arturia o así mismo, pues la batalla que tenían delante era una que tenían que librar.
Harry le cogió la mano y ella apretó con fuerza la suya.
Y entraron en el castillo.
Las paredes estaban destrozadas, el suelo igual, las escaleras caídas... Él no había visto el castillo de los Einzbern por dentro, pero estaba seguro de que no tenía que estar así.
Siguieron avanzando por el pasillo del medio, el rastró de magia oscura sirviéndoles de guía.
Había una barrera alrededor del castillo. Nadie se podría aparecer dentro mientras Caster siguiera vivo, por lo que los refuerzos no podrían llegar.
Todo dependería de su propia habilidad para ganar tiempo contra Riddle hasta que Saber consiguiera derrotar a Salazar Slytherin.
Por fin llegaron al centro de toda la oscuridad.
Harry tuvo, para ser honesto, ganas de vomitar.
La energía que desprendía era tan malvada, tan horripilante... Había visto y sentido muchas cosas, pero nunca antes había contemplado algo tan maléfico.
Ni los dementores ni Riddle se asemejaban.
De una especie de pozo gigante parecían surgir bultos que desprendían la extraña sustancia.
Sus observaciones del pozo fueron interrumpidas cuando Saber pareció teletransportarse a su izquierda, bloqueando con su espada sagrada un rayo purpura de Caster.
Un guerrero de negro salió de la oscuridad y atacó al monarca.
Harry lo entendió perfectamente.
Berserker podría haberle atacado, pero no lo había hecho porque quería separar a Saber de él.
Y el por qué deseó esa separación estaba delante suyo.
-Potter.
-Riddle.
Harry centró toda su atención en Tom Sorvolo Riddle, desenfocando automáticamente cualquier cosa que no fuera el enemigo que tenía delante y su varita. Ignorando el dolor que estaba sintiendo en la cicatriz, el adolescente estaba completamente tenso.
Si quería tener la más mínima posibilidad de vencer, debía ganar tiempo. Y la mejor manera sería forzando a su adversario a un priori incantatem.
-¡Expelliarmus!- Lanzando el hechizo reforzado, Harry vio la reacción de Tom a este.
Solo movió la varita un poco, desviando el hechizo.
-¡Impedimenta!- Otra vez fue bloqueado su ataque.
Y lo peor era que no dejaba de sonreír. Sabía perfectamente lo que estaba intentando hacer y no se lo permitía.
Su plan inicial había sido ganar tiempo, pero en ese momento pareció que era Tom quien estaba ganándolo.
Reforzando todo su cuerpo, Harry empezó a mover su varita a velocidades sobrehumanas mientras lanzaba hechizo tras hechizo.
-Protego- y con una sola palabra, sus intentos acabaron resultando inútiles.
No podía seguir así. Claramente estaba planeando algo y no le importaba perder el tiempo... Pero tampoco podía acercarse, pues acabaría muerto en un solo segundo.
-¡Bombarda, bombarda!- Lanzó Harry dos veces el hechizo a ambos lados de Voldemort, quien se protegió, creándose una capa de polvo... Sin embargo, la intención de Harry no fue el intentar dañarle.
Solo tenía esa oportunidad. En caso de no servir, Harry se retiraría a su posición inicial lo más rápido posible.
Sus piernas fueron reforzadas al máximo y Harry corrió hacia Tom.
El mago recordó en su tercer año cuando Hermione le dio un puñetazo a Draco Malfoy.
Si los hechizos no funcionaban... Algo físico quizás podría servir.
El polvo desapareció, pero Riddle no tendría el tiempo necesario para reaccionar.
Y así fue. Un puñetazo golpeó a Lord Voldemort... Quien desapareció en un humo negro.
-¿Dónde estás?- Murmuró Harry mirando a su alrededor. El humo había desaparecido y el señor tenebroso había desaparecido por completo.
De pronto, un dolor de cabeza terrible golpeó a Harry.
Fue peor que cuando Tom utilizó crucio en él... Fue peor que cuando su brazo fue atravesado por el colmillo del basilisco de la cámara.
Sentía como si la cabeza se le fuera a abrir en dos.
Saber estuvo junto a él en el momento en el que soltó el primer grito de intenso dolor.
-Harry, ¿qué te ocurre?- Caster y Berserker le habían dejado ir... Claramente algo estaba ocurriendo.
Los gritos de Harry cesaron.
Todo era oscuro, lo único que tenía delante era un espejo en el que solo estaba él, Harry Potter.
Y en un pestañeo, la figura de Lord Voldemort le sustituyó.
-Tú y yo somos iguales.
Harry tuvo un espasmo en el suelo.
La casa de los Dursleys estaba en llamas.
Vernon le estaba pidiendo auxilio desde la ventana, llorando de miedo.
Harry apretó su varita con fuerza y se dispuso a moverse cuando...
-Tú hiciste esto- le susurró una voz al oído- el delincuente y loco de Potter... Desequilibrado e inútil. Un chico que jamás debería haber nacido... Un error que esconder en la alacena debajo la escalera... Quieres venganza, ¿no? Es el momento. Tómala.
El joven se quedo quieto mientras contempló la casa en la que se crio arder.
Harry apretó sus dientes con fuerza.
Tenía delante a Hannah Abbot, Terry Boot y Seamus Finnegan. Los tres estaban atados sin varita en el suelo, lágrimas cayendo por sus mejillas sin parar.
-Nadie confía en ti ni te quiere de verdad- volvió a hablarle la voz- todos te idolotraron hasta que fue conveniente... No solo una vez. Tras perder los cincuenta puntos en primer año, por la cámara de los secretos en segundo, por el torneo de los tres magos en cuarto... No tienes a nadie en quien confiar. Solo traidores y oportunistas.
Los ojos de Harry empezaron a cambiar de color.
Sacó su varita y apuntó al chico de Ravenclaw.
-Avada kedavra- fueron solo dos palabras, pero estas cumplieron su función.
Terry dejó de resistirse a sus ataduras.
-Heh... ¡HAHAHAHAHAHA!- Arturia se sorprendió al ver a su master reír de tal manera.
-...Qué te ha hecho, Harry.
El joven se quitó una lágrima que había brotado de la risa y abrió los ojos, causando que Saber agarrara su espada con más fuerza.
En vez de su tono verde esmeralda, esos ojos eran de un color rojo intenso.
El chico se levantó del suelo, Berserker y Caster posicionándose delante suyo, y dijo:
-Habéis perdido, Pendragon- Arturia se quedó quieta- no puedes atacarme, pues matarías a tu propio master, y no puedes vencer a Caster y Berserker... Y menos cuando yo estoy en control de la energía mágica que recibes.
Su poder disminuyó enormemente, forzando a Saber a esconder Excalibur en invisible air. Había dejado de recibir energía.
Estaba acabada si seguía así. Lo mucho que podría lograr sería un empate si utilizara toda su fuerza en un solo ataque con su Tesoro Heroico.
Pero eso mataría a su master.
"Harry. Sé que estás ahí, respóndeme"
Tom soltó otra carcajada.
-No servirá de nada- miró a sus dos servants- atacadle.
Saber fue lanzada al aire por un fuerte espadazo de Berseker, solo pudiendo bloquea este con su espada gracias a su instinto, y seguidamente atacada por varios rayos de Caster.
Pudo ignorar los rayos. No estaban a un nivel que pudiera traspasar su resistencia mágica. Ni siquiera fueron tan fuertes como el petríficus totalus que le lanzó hace varias noches.
Y como era de esperar, Godric Gryffindor salió detrás de los rayos, preparado para acabar con ella con un corte limpio.
Hubiera funcionado con un espadachín medio. Pero ella era muy superior a eso.
"Harry, escúchame, por favor"
Saber liberó un fuerte viento que lanzó al guerrero loco hacia el suelo.
Una ráfaga fue liberada de invisible air en dirección a el servant pelirrojo, pero Caster se metió en medio y detuvo su ataque con un protego.
Su poder habían bajado enormemente. Ese ataque bajo el mando de Harry hubiera logrado penetrar esa barrera sin ninguna dificultad.
Servant Saber
Master-Harry Potter.
Nombre real-Arturia Pendragon
Sexo-Femenino.
Altura/Peso- 154 Cm/ 42 Kg
Alineamiento- Legal bueno.
Stats
Fuerza-B
Resistencia-C
Agilidad-B
Energía mágica-B
Suerte-B
Tesoro Heroico-A++
"Tú eres más fuerte, Harry"
-¿Aún no te rindes?- Preguntó retóricamente Riddle con una sonrisa. Después miró a Caster, quien asintió. Voldemort extendió su mano izquierda- por el poder de un conjuro de obediencia, suicída-
La oscuridad le envolvía.
Era demasiado grande. No había forma de que pudiera con algo así.
Agarrando sus rodillas, Harry cerró los ojos. Solo le quedaba esperar a que todo terminase.
-Ha... S... Hí... Me- una voz llegó a oídos de Harry, quien giró su cabeza con rapidez, buscando la fuente de sonido.
-Ry... Ame, p... Vor- el joven empezó a correr hacia el lugar del que venía el sonido.
-Tú eres más fuerte, Harry- esa voz era... Esa voz era...
Tom Riddle soltó un grito.
Harry miró al espejo que tenía la imagen de Tom Riddle.
Y de un puñetazo, el cristal cayó al suelo.
Él nunca sería como Voldemort.
Llevándose la mano a la cabeza, Tom miró a Saber, quien se fijó que uno de sus ojos volvía a ser esmeralda.
La casa estaba en llamas.
-¡Acuamenti!- Utilizó Harry con su máximo poder el hechizo.
Puede que los Dursleys fueran odiosos, pero Harry jamás les desearía la muerte.
Un humo negro empezó a salir del cuerpo de Harry.
Su otro yo estaba apuntando su varita a Terry Boot.
-¡Finite!- El cuerpo de Harry se transformó en el de Tom Riddle- ¡reducto!
El hechizo del adolescente golpeó el pecho del mago oscuro, este último explotando.
Puede que fuera verdad el que no le creyeran, pero el pasado era el pasado. Nunca condenaría a nadie por tener errores. Errar es humano, al fin y al cabo.
Harry cayó al suelo y el humo salió del todo de él, formando el cuerpo de Voldemort, quien parecía malherido.
-¿No te lo dijo Caster?- Comenzó Harry mirando exclusivamente a Tom- no dejare que le hagáis daño a Arturia.
Tom miró a Harry con enfado y gritó:
-¡Avada kedavra!- El cuerpo de Harry fue lanzado por los aires junto a Saber.
Por un momento, la chica sintió una furia inmensa surgía en su interior, preparada para estallar y acabar con los tres enemigos que tenía delante.
Pero entonces vio que la mano de Harry aún seguía teniendo sus conjuros de obediencia.
Guerra del Santo Grial
King's Cross.
Se encontraba en una estación de tren.
"Esto... Es muy extraño" Harry giró su cabeza, fijándose en todo el lugar.
Puede que tuviera un color diferente al normal pero estaba seguro de que se encontraba en King's Cross.
Lo último que recordaba era ser golpeado por la maldición asesina de Riddle.
-¿Es esto el cielo?- No había nadie. El lugar estaba desolado, sin ningún tren y sin la más mínima brisa- ¿o es el infierno?
...¿Quizás el trono de los héroes?
Sinceramente, el joven Potter no tenía la más mínima idea.
-Ni uno ni el otro- Harry se quedó completamente. El recordaba esa voz.
-¡A Harry no! ¡A Harry no! por favor... Haré cualquier cosa...
Dos personas se acercaron a él.
Una de ellas era un hombre alto que portaba una amable sonrisa. Su aspecto era igual al de Harry si no tenías en cuenta sus ojos marrones.
-Eres la viva imagen de tu padre...
Una de ellas era una mujer de estatura media, hermosa cara y pelirroja. Aunque lo que más destacaba de ella eran sus ojos.
-Excepto por tus ojos, por supuesto. Los ojos de tu madre.
Esas palabras que había oído una vez tras otra... Y Harry nunca creyó que se encontraría con dos personas que cumplieran esas características.
-Mamá, papá... ¡Mamá, papá!- Harry empezó a correr hacia ellos, pero antes de poder abrazarlos, el joven se quedó quieto en el aire.
-No vayas así en público, Harry- le riñó su madre, duplicando seguidamente la ropa de su padre y poniéndoselas a su hijo, quien se puso rojo al darse cuenta que estaba desnudo- ya está.
-Esa no ha sido una broma de buen gusto, Lily- comentó James moviendo su cabeza de lado a lado, aunque claramente le estaba entreteniendo los sucesos que acontecían- deberías dejarme a mí lo de las bromas.
Lily pareció algo indignada.
-James Potter... Si tú hubieras hecho la broma, probablemente Harry estaría ahora siendo golpeado por un pato de goma mágico, con cada golpe apareciéndosele una pieza de ropa- su madre dejó de mirar a su esposo y le abrazó- ha pasado tanto tiempo, Harry...
James hizo lo mismo que su mujer y abrazó con fuerza a su hijo, quien empezó a llorar con fuerza.
-Sshhhh, no pasa nada, tesoro- susurró Lily al oído de su hijo.
-E-Es solo que he querido conoceros desde hace t-tanto... T-Todo el mundo me hablaba de lo geniales que erais, pero yo no pude jamás verlo- la fuerza con la que se daban el abrazo se intensificó, tardando varios segundos en separarse.
El adolescente se secó las lágrimas y sonrió a sus padres.
-Entonces sí que estoy muerto... Por lo menos podré estar con vosotros al fin- sus padres se intercambiaron una triste mirada- ...¿Qué pasa?
James se acercó a él mientras revolvía su propio cabello con la mano.
-Mira Harry... Aún no estás muerto.
-¿¡Qué!?- Exclamó el joven- Riddle me lanzó la maldición asesina y la protección de mamá ya no servía. Es imposible que lo haya sobrevivido.
Lily se colocó a su lado y posó su mano en el hombro del chico.
-¿Por qué razón crees que puedes hablar lengua pársel, Harry? ¿Cómo puedes tener visiones de Voldemort?- Preguntó.
-Bueno... Saber me contó que cuando me Riddle me atacó, residuos de su magia oscura se colaron en mi cicatriz, pero no sabía nada más- contestó honestamente el chico.
-Ya me gustaría que solo fueran residuos de magia oscura- respondió con aparente rabia James- eso que tienes ahí no son simples residuos. Vuestra conexión fue formada por una magia prohibida que nunca debería haber existido.
Harry inconscientemente se llevó su mano a la cicatriz y presionó su dedo corazón contra esta.
-¿Recuerdas el diario de Voldemort?- El corazón del adolescente empezó a palpitar con más rapidez- ese diario fue impregnado por el alma de Tom Riddle. Y eso mismo le pasó a tu cicatriz.
Sin palabras.
Harry estaba sin palabras.
Una pieza de Riddle... ¿Vivía dentro de él?
Tenía ganas de vomitar, de negar las palabras de su padre.
Pero entonces, su madre movió su varita, revelando a su derecha un cuerpo extraño.
-¡AH!- Gritó Harry. Esa cosa... Era Voldemort, no había la menor duda. Pero estaba moribundo, con aspecto desnutrido y en las puertas de la muerte.
-Esa cosa fue el trozo de su alma que residía en ti- comentó Lily, dándole un nuevo abrazo.
-...¿Vivía?- Sus palabras fueron esperanzadoras.
James sonrió.
-Bueno, avada kedavra es una maldición que extrae el alma del cuerpo. Y no solo era una la que residía en tu cuerpo así que... Digamos que Riddle cometió suicidio y por eso estás vivo- el adulto miró curioso a su esposa- ¿se podría llamar justicia irónica?
-...Es Justicia poética, James- respondió exasperada pero a la vez entretenida Lily.
-Lo que sea. Como la maldición técnicamente no sacó tu alma, aún sigues vivo- su padre observó la estación- ¿tu limbo es King's Cross? Huh... Yo me esperaba Hogwarts o la casa de los Weasleys, pero bueno.
Harry tenía ganas de quedarse ahí. De seguir hablando con sus padres todo el tiempo posible.
Eso era lo que le decía el cerebro y lo que él sabía que era el camino fácil.
Y el siempre seguiría a su corazón.
No dejaría a Saber sola hasta el final, no dejaría al mundo a su suerte.
Derrotaría a Voldemort. Ya tendría el suficiente tiempo para hablar con sus padres en el futuro cuando le llegara el momento. (3)
-¿Cómo puedo volver?- Lily señaló a una pared y Harry sonrió.
Los dos padres cogieron de los hombros a su hijo mientras pasarón por esta, entrando en el andén nueve y tres cuartos.
-Solo tendrás que coger un tren.
El joven les dio un último abrazo y se subió al expreso de Hogwarts.
E inspirando profundamente, el joven cerró los ojos.
Estaba preparado.
Guerra del Santo Grial
Sintió su cuerpo contra el destruido suelo del castillo de los Einzberns.
Harry pudo escuchar el sonido de espadazos y hechizos desde su derecha e hizo lo primero que se le vino a la cabeza.
Se levantó, abrió los ojos y le lanzó un confringo a Riddle.
Este se encontraba contemplando el núcleo de oscuridad del que nacería Angra Mainyu cuando escuchó un hechizo venir hacia él.
Se giró con rapidez y lo desvió, este chocando contra la sustancia generada por el Grial, esta saltando.
Y su sangre se heló al ver a la persona que tenía delante.
-Harry Potter- dos de los servants que estaban pelando se quedaron tiesos, estos siendo Caster y Saber.
"Está bien" fue lo primero que pensó Harry.
Pero el joven no tuvo más tiempo para pensar, pues Tom movió la varita y el joven tuvo que usar magia de refuerzo para evitar las explosiones que Riddle causó.
Una vez el joven llegó a una zona de escaleras, Saber se posicionó junto a él.
-Harry, ¿cuál es el plan?- El chico Potter observó todo a su alrededor, hasta al final fijarse en cierto sitio del piso superior.
-Retén a Berserker y Caster, yo me encargaré de Riddle- seguido a sus palabras, Tom lanzó una maldición desconocida a Harry, quien la desvió con gran dificultad gracias a protego, Saber saliendo con velocidad hacia los dos servants inmediatamente después, confiando completamente en él.
Y el joven empezó a correr se reforzó las piernas para subir lo más rápidamente posible las escaleras.
Una vez llegó a arriba del todo, el chico se tiró a su izquierda, evitando un hechizo que destrozó la pared que golpeó por completo.
"Venga, tengo que seguir" reforzando más su cuerpo, el chico empezó a correr por el que era ahora un extenso pasillo.
De detrás suyo, una masa de humo negro en el que se había transformado Riddle empezó a seguirle a altas velocidades.
-Depulso- Harry le tiró una estatua de oro puro al humo de lleno, ralentizándolo un poco- wingardium leviosa, confringo- el niño que vivió le lanzó un mueble a Voldemort e hizo explotar el techo, cayéndole encima a su rival.
No había manera de que pudiera superar a alguien como lord Voldemort en velocidad, por lo que su única opción era ralentizarlo de cualquier manera posible.
Llegando a unas nuevas escaleras, Harry empezó a subierlas cuando escuchó unos pasos detrás suyo.
-¡Expelliarmus!
-Avada kedavra.
Los dos hechizos colisionaron, formandose piori incantatem.
Pero esa vez Tom Riddle no se asustó o le subestimó. El mago oscuro utilizó toda su fuerza mágica para forzar su maldición a avanzar hacia Harry.
Los espíritus no saldrían a tiempo y la recomfortante canción de fénix que escuchó la última vez no le estaba ayudando.
Un siseo se acercó por su espalda y Harry se giró para ver a una reconocible serpiente dirigiéndose a él.
El joven alternó entre mirar a Riddle y a Nagini por unos segundos hasta decidir romper el piori incantatem, desviando los hechizos al techo, que se desmoronó entre ellos.
Seguidamente, Nagini se avalanzó a morderle.
Siguiendo sus instintos, Harry trató de darle una patado a la serpiente.
Pero esta se enroscó alrededor de su pierna, preparada para clavarle sus colmillos.
"¡Eso es!"
-Accio colmillos- fue un intento desesperado y tuvo que usar el encantamiento a su máxima potencia (gastando muchísima energía mágica), pero los colmillos salieron volando de la boca de la serpiente hacia el joven quien movió su cuerpo a la derecha con rapidez para lanzar seguidamente- wingardium leviosa.
El chico desenroscó a la serpiente de su pierna y la lanzó contra los escombros, empezando a correr inmediatamente después.
Un piso más.
Consiguió subir un piso más hasta que se dio cuenta de algo.
Riddle había desaparecido.
Solo le quedaba llegar a la habitación del final de ese pasillo para conseguirlo, pero el señor tenebroso ya no parecía estar por ahí.
-oriéntame Tom Riddle.
Su varita señaló detrás suyo.
Harry reforzó su cuerpo y se tiró a la puerta de la derecha, tirándola abajo y evitando el bombarda que destruyó toda la zona en la que antes se hallaba.
-¡Confringo!- Harry destruyó la pared de la habitación en la que se encontraba y siguió a la siguiente, de la cual salió por la puerta y siguió corriendo hacia el final.
Pero Tom Sorvolo Riddle no era el mago oscuro más poderoso del siglo veinte por ninguna razón.
Hechizo tras hechizo fue lanzado a Harry, quien lo único que podía hacer era correr y bloquear lo máximo posible.
Un diffindo le hizo sangrar el brazo.
Veinte metros.
Un bombarda destruyó toda la habitación a su derecha.
Diez metros.
Un confringo tiró abajo el techo encima de Harry, quien tuvo que usar protego como paraguas contra los escombros.
Cinco metros.
Un armario fue lanzado contra él, Harry teniendo que destruirlo por completo con un confringo para no ser aplastado.
Un metro.
-¡Alohomora!- Harry abrió última puerta del pasillo y se metió dentro con rapidez.
Y toda la habitación pareció explotar.
Las paredes habían sido derruidas y un gran trozo de mármol cortó un poco la rodilla de Harry.
Aún así, el joven se levantó y vio el paisaje de abajo.
Ahí abajo estaba Saber pelando contra dos servants.
Pero no pudo pensar más, pues Tom le dio un puñetazo y le tiró al suelo.
-¿¡Cómo!? ¿¡Cómo pudiste sobrevivir una vez más!?- preguntó furioso.
-Heh... ¿El mago más oscuro del siglo no sabe algo así?- Preguntó Harry con una pequeña sonrisa.
Y, claro, esto fue recompensado con dolor.
-¡Crucio!- Harry empezó a gritar de agonía- ¡crucio! ¡Crucio! ¡crucio! ¡crucio!
Lo que sentía era inigualable, pero tenía que resistir un poco más.
Un poco más...
Un poco más...
El señor tenebroso paró y Harry se volvió a levantar a duras pensas.
-Acabemos esto... Como lo empezamos, Riddle- Harry le cogió del cuello y se tiró junto a él a la sala del Grial.
Voldemort gritó, intentando convertirse en humo para evitar el ataque.
Pero le quedaba muy poco energía mágica, por lo que no pudo manejar muy bien y los dos, Harry y él, cayeron con fuerza en el suelo en el lado de sus respectivos servants.
El adolescente sonrió a Arturia. Ella estaba en un mejor estado que él, pero eso era parte del plan.
-Por el poder de mi último conjuro de obediencia... ¡Saber, usa tu Tesoro Heroico a su máxima potencia para destruir el Grial con Riddle y sus servants!
Harry sintió como era drenado de su energía mágica para que Arturia pudiera usar su Tesoro Heroico.
La espada dorada fue liberada otra vez y Arturia la alzó.
La espada sagrada más fuerte de todas.
La espada que portaba todas las esperanzas y los deseos de la humanidad.
La espada que representaba a la victoria. Una victoria asegurada.
Arturia cerró los ojos para concentrarse y luego los abrió.
Sabía perfectamente lo que su master había tramado.
Le había dejado a ella debilitar a Caster y Berserker al máximo para que no pudieran esquivar su ataque.
Y él se dedicó a hacerle gastar a Thomas la máxima energía máxima posible para que, en el momento de que utilizara su Tesoro Heroico, no pudiera aparecerse.
Había crecido tanto...
-¡EX...!- Su espada desprendió un brillo cegador- ¡CALIBURRRR!
Un rayo de luz salió de su espada dirigido al Grial y a los tres enemigos.
Godric Gryffindor.
Un hombre de veintisiete años golpeó con su puño su escritorio, partiéndolo en dos mientras lloraba a lágrima viva.
-Joder... Salazar, ¿por qué...?- Le había fallado a su amigo.
Le prometió que le salvaría, que no dejaría que hiciera algo que luego lamentaría.
Pero solo le proporcionó la muerte.
¿Él era el fundador de la casa de la valentía y el honor? Porque se sentía como un miserable cobarde.
Alguien llamó a su puerta.
-¡Entrad!- Gritó mientras trataba de recomponerse.
La puerta cayó abajo y una mujer le abrazó.
Era una pelirroja de ojos cálidos que él conocía muy bien.
-¡Oh, Godric...! Las nuevas de la batalla entre tú y Salazar me llegaron hace poco- Helga Hufflepuff le abrazó con fuerza.
Y el hombre rompió a llorar.
-¡Es mi culpa!- No paraba de gritar.
-No pasa nada...-No paró de consolarle Helga.
Su locura se desvaneció en sus últimos momentos antes de desaparecer.
El segundo enemigo fue Salazar Slytherin.
-¡Papá!- Gritó un niño de melena plateada a su padre mientras se acercaba a su padre- ¡mira lo que puedo hacer!
El chico movió su dedo de manera circular, formando un aro de fuego.
El cual fue extinguido con rapidez por su padre.
-Nada de magia en casa.
-Oh, pero papá...
-He dicho que nada- la mirada penetrante de su padre incitó al chico a cayarse. Una serpiente se acarco a su padre, quien la susurró algo y fue siseado en respuesta- hemos tenido suerte. Ningún muggle ha visto nada.
Salazar soltó un suspiro.
-¿Qué más nos da si nos ven? Solo tendremos que evitar que se lo diga a más muggles.
Su padre le lanzó una mirada severa.
-¿Has oído lo que le pasó a la señora Finnegan?- El hijo negó con la cabeza y su padre continuó- es solo que... Puede que en el futuro pasen cosas desagradables hijo, pero júrame que nunca usaras magia delante de muggles.
-¿Y si la uso qué?- Preguntó reveldemente el niño de pelo plateado.
-...En tal caso, prométeme que nunca te olvidarás de que siempre te he querido y que todo irá a mejor.
Salazar empezó a llorar. Meses después, él utilizó magia delante de muggles, quienes le apresaron y estuvieron a punto de ejecutar.
Solo pudo salvarse gracias a su padre, quien se sacrificó por él.
Slytherin desapareció con la primera sonrisa honesta que había tenido en años.
Y el último enemigo, Tom Riddle...
Ese castillo... Era inmenso.
Las vistas eran mejores que cualquier cosa que jamás hubiera visto.
Con mucho cuidado de no caerse al lago, el joven Riddle se levantó de la barca en la que iba solo y miró con gran atención las luces que desprendía el castillo, como si estuviera hipnotizado.
Su nuevo hogar.
El lugar seguro fuera del orfanato.
Siempre había sabido cuándo los adultos estaban descontentos con él, por lo que no tardó en entender que quizás no había hecho la mejor primera impresión al profesor Dumbledore.
Pero eso no volvería a pasar.
Tenía una oportunidad de oro. Una oportunidad de aprender a utilizar ese poder suyo del que siempre se había enorgullecido.
Y no la iba a desaprovechar.
Una sonrisa apareció en los labios del joven Riddle.
-Genial.
...Por primera vez en décadas, se arrepintió.
Había pocas formas de destruir un Horrocrux. Fuego maligno, veneno de basilisco, maldición asesina del creador...
Y el arrepentimiento del creador.
Un anillo en una vieja cabaña desprendió un aura oscura, volviendo a la normalidad unos segundos después.
Una copa dentro de una cámara de Gingotts empezó a moverse descontroladamente hasta, literalmente, explotar.
Una diadema en la sala de los menesteres de Hogwarts se partió en dos.
Un guardapelo en cierta casa de Grimmauld Place explotó repentinamente, asustando a los adolescentes que aún seguían esperando a que volvieran los adultos de la batalla.
Una serpiente en el castillo de los Einzbern se convirtió poco a poco en polvo.
Una vez se destruyeron todos, Lord Vold- no.
Tom Riddle murió en paz.
Guerra del Santo Grial
Harry estaba embobado. Era la primera vez que veía (que pudiera recordar con claridad) el Tesoro Heroico de Saber.
Y había sido algo de otro mundo.
Pero el joven no tardó en fijarse en Arturia...
Específicamente en su cuerpo, el cual se estaba desvaneciéndose.
Harry se prometió no llorar...
Pero rompió esa promesa.
-Arturia... Arturia...
La chica le levantó con suavidad el mentón y lo besó.
Fue un beso corto, pero fue suficientemente para expresar el amor que se tenían el uno al otro.
-Te quiero más que a nada... Gracias Harry... Por todo.
Y la chica despareció en partículas doradas, como si nunca hubiera estado ahí.
Harry se desplomó en sus rodillas justo cuando empezaron a aparecerse los supervivientes de la resistencia en el lugar, claramente atraídos por el rayo de luz que se alzó en el cielo.
El ataque de Arturia...
Sirius se acercó a su ahijado, quien lloró con más fuerza.
N/A Solo queda un epílogo...
(1)- Lema de Hogwarts.
(2)- Del CD drama de Saber-Jardín de Avalon
(3)- Los registros de Akasha tienen, valga la redundancia, un registro de todo lo ocurrido. Es el llamado origen. Aunque exista el ciclo de reencarnación, el limbo imitó en personalidad perfectamente a las personas que subconscientemente Harry quiso ver más que estuvieran muertas, estas siendo sus padres
Como estoy seguro de que alguien lo mencionará, esto es lo que pasaría si la batalla en el casillo hubiera sucedido el día anterior:
-Di lo que quieras, pues esas palabras sin sentido no harán nada contra mí- el hombre empezó a reír- y una vez cumpla mi deseo, simplemente utilizaré trasladores para mover a las personas que decidan seguirme como líder a otro país mientras que los Counter Guardians acaban con Avenger... Muy bien, ahora que os he contado mi plan, ¿qué haréis? ¿Me atacaréis o huiréis?
Voldemort iba a cumplir su palabra y dejarles ir si así lo deseaban.
Pero si se marchaban... ¿No sería eso básicamente decir que ya habían perdido?
"Yo... Yo..." Tragando saliva, Harry tomó su decisión.
Él no tenía la más mínima posibilidad de vencer a Riddle, y menos en las circunstancias en las que se encontraba.
No iba a huir, pues si resultaba ser una trampa, todo se acabaría.
Y por tanto, deberían hacer el primer ataque para vencer.
-¡Saber, tu Tesoro Heroico!- Chilló Harry, el espíritu heroico respondiendo liberando invisible air y preparando su espada dorada.
Tom Riddle abrió sus ojos como platos. No se esperaba que Potter decidiera un plan así. Era suicida atacarlo y las posibilidades de que hiciera algo así eran prácticamente nulas.
Pero Harry Potter siempre iba en contra de lo habitual.
Antes de que pudiera mandarle cualquier cosa a Berserker, Saber gritó:
-¡EXCALIBUR!- Un rayo de luz le tomó por sorpresa y le envolvió completamente, acabando con él y su servant.
Pum pum.
El corazón de Harry empezó a latir con rapidez.
Pum pum pum pum.
Su visión se empezó a tornar de un color rojizo.
PUM PUM PUM PUM PUM.
Un dolor de cabeza terrible le azotó, pero no pudo gritar, pues se sentía como si su lengua hubiese desaparecido.
PUM PUM PUM PUM PUM PUM PUM PUM PUM PUM PUM
Riddle había muerto. Había desaparecido... Entonces, ¿qué le estaba ocurriendo?
Dolor, dolor, dolor dolor, ¡dolor! ¡Dolor! ¡dolor! ¡dolor! ¡dolor! ¡DOLOR! ¡DOLOR! ¡DOLOR! ¡DOLOR! ¡DOLOR!
Arturia observó desesperada como su master desaparecía poco a poco de una manera agonizante.
Bad END.
¿Quieres visitar la clase de Sirius y Remus-sensei?
Sí-No
Excalibur=Vuelven los recuerdos.
Vuelven los recuerdos=Voldemort se arrepiente.
Voldemort se arrepiente=Los Horrocruxes son destruidos.
Los Horrocruxes son destruidos=Harry (Horrocrux) muere.
