Segunda oportunidad.

Haruka... Te amo...– fue su último pensamiento, una vez que su cuerpo sucumbió para siempre.

Aquel hombre frente a ella la tomó por el cuello de su camisa y la levantó, comenzando a caminar hacia algún sitio con ese cuerpo que aún temblaba a causa de los espasmos involuntarios que el veneno le causaba –Tranquila– murmuró con una sonrisa –, es muy poderoso...– comentó sacando una pequeña botellita de su bolsillo y observando su etiqueta –En viente segundos todo habrá terminado...


Abrió sus ojos...

Estaba en cuclillas bajo la mesa de su habitación, abrazando sus piernas y con sus oídos cubiertos por aquellos queridos auriculares. Grandes escombros caían a su alrededor, y el piso temblaba en intervalos irregulares.

–¡Veinte segundos!– exclamó una voz en sus auriculares.

–Haruka...– murmuró saliendo desde debajo de la mesa, sentía una fuerte opresión en el pecho, se sentía angustiada y desesperada.

Miró hacia su ventana, fuera de su habitación el mundo también caía a pedazos.

–¡En veinte segundos todo habrá terminado!– insistió aquella voz femenina, al mismo tiempo que ella le prestó atención a aquel lejano hospital que se veía en lo alto de una colina.

Comenzó a correr, saliendo de su habitación y enfrentando ese mundo en pleno apocalipsis.

–¡El mundo está terminando!– informó aquella molesta voz que estaba cansada de escuchar, su propia voz –¡Debes llegar antes que todo acabe! Debes...

–¡Salvarlo!– terminó la frase con decisión mientras corría como nunca lo había hecho.

Debía llegar a él, debía decirle aquellas palabras a Haruka, sólo así lograría salvarlo de aquel mundo que se destruía por completo.

Corrió pasando frente a muchas personas, todas lloraban y gritaban en desesperación, algunas huían sin saber a dónde... Ella era la única que se dirigía en esa dirección, su vista jamás se apartaba de su objetivo, aquel hospital...

–¡Doce segundos!– exclamó la voz.

Aún no había recorrido la mitad del trayecto, columnas semáforos y paredes caían a su alrededor dificultándole aún más las cosas. Corrió más rápido de lo humanamente posible, llegando incluso a barrerse por debajo de un edificio que se desplomó sobre ella, logrando salir ilesa por un pelo.

–¡Diez segundos!

Trepó los escombros de otro edificio, trozos de cristal se calvaban en sus manos y piernas, la sangre fresca le complicaba sujetarse, sin embargo nada la detendría.

–¡Haruka!– gritó en un intento por darse fuerzas, logrando únicamente que las lágrimas comenzaran a caer por su rostro.

Estaba demasiado lejos... No llegaría...

Pero lo haría...

Correría aún más rápido que el tiempo y lo encontraría, diría aquellas palabras que durante tanto tiempo le debió y él... Al menos él, se salvaría...

–¡Un segundo!– el anuncio llegó cuando tenía la colina frente a ella, tan cercana que podía tocarla... Tan lejana que en lo profundo de su alma supo que había fracasado.

–Lo siento...– resonó por última vez esa voz en sus auriculares, en el momento en que llegó a la puerta del tan ansiado hospital.

–¡Haruka!– gritó desesperada, tal vez él aún pudiera escucharla –¡Haruka te...!– el sonido ensordecedor de lo que supo, era una bomba atómica, resonó en sus oídos, dejándola sin palabras, con la certeza de que finalmente todo había terminado.

Por instinto giró para observar la ciudad totalmente destruida, no sólo era la ciudad, el cielo e incluso el sol ya no existían. La oscuridad lo reinaba todo hasta el punto en que no era capaz de ver sus propias manos.

–Haruka...– sollozó, el mundo y su propia existencia le importaban bien poco en esos momentos.

–Me temo que hubo un inconveniente...– escuchó una voz detrás de ella.

Al girar encontró a mitad de la insondable oscuridad una mujer pequeña, aún más que ella, con cabello negro y una cinta roja en él.

–Debías ser tú... Pero sus planes eran otros...– continuó –Él le hizo algo a tu cuerpo, así que no puedes regresar...– explicó Azami a pesar de saber perfectamente que aquello estaba totalmente fuera de la comprensión de la chica frente a ella.

–¡¿Regresar?!– aquella palabra la llenó de esperanzas –¡¿Puedo regresar?!– preguntó ilusionada dando un par de pasos hacia la mujer, si aquello era posible, tal vez tuviera la oportunidad de salvar a Haruka... Una segunda oportunidad, eso necesitaba.

–Acabo de decir que no puedes hacerlo– negó la mujer –. No existe un lugar al que puedas regresar.

Nunca recordaría haber dicho esas palabras, pero las dijo con tal decisión y convicción que el destino incluidos los infinitos universos paralelos... fueron modificados en aquel momentos –¡Si no existe entonces lo crearé!

Azami sonrió –Si ese es tu deseo, entonces será cumplido...– aseguró en el momento en que la que en vida fue Takane, fuera tragada por una enorme serpiente... –Vivirás en cualquier lugar y forma...– sentenció antes que la chica desapareciera –Inmortal, hasta que la vida pierda sentido...


Abrió sus ojos...

El mundo frente a ella la encandiló, tan brillante, tan veloz... Tantos datos pasando frente a sus ojos y a través de ella... Tanta información que no lograba comprender qué sucedía...

Tardó pocos segundos, que para ella fueron años, en comprender que era un paquete más, moviéndose a toda velocidad por aquel mundo, carente de forma física o figura, carente de necesidades básicas o limitaciones humanas... Carente de cualquier cualidad que tuviera en su pasado, excepto una...

Sus recuerdos seguían allí, y con ellos sus sentimientos... La determinación que siempre la caracterizó regresó, debía comprender ese mundo, debía encontrarle un sentido, adaptarlo a sus necesidades y entonces... Buscaría a Haruka, le diría aquellas palabras y lo salvaría.

Viajó por la red durante varios días, aprendiendo y adaptándose, creando un avatar de sí misma y un tono de voz que usar... Todo, incluso los movimientos que podría realizar su cuerpo, fueron programados por ella. En aquel mundo el tiempo pasaba extremadamente lento, por lo que en esos pocos días estuvo lista para cumplir su misión...

Ya conociendo a la perfección sus nuevas habilidades, rastreó todas las computadoras del profesor Tateyama, aún no comprendía qué había sucedido, pero sabía que encontraría a Haruka a través de él...

Y lo encontró... Se pegó a la pantalla de aquel viejo computador abandonado en la soledad de algún laboratorio, donde no había más que ruidosos aparatos y su querido amigo suspendido en un tubo de vidrio.

–¡Haruka!– gritó aumentando el volumen del ordenador al máximo, sin embargo no importó cuan fuerte gritara o cuanto intentara romper aquella pantalla que la separaba de él... Nada podía hacer...

Sintió impotencia, esa efímera confianza que ganó durante su viaje por el ciberespacio se extinguió por completo en ese momento, cuando se dio cuenta de que un puñado de datos, no existían en realidad... No podía cambiar el destino de nadie en esa forma...

Ya no tenía piernas ni voz, no tenía cuerpo o apariencia real, ella... Ya no era nada...

–Haruka...– murmuró sintiendo la tristeza, pero ya no era capaz de llorar siquiera... No se había programado para aquello...

¿Por qué no lo había hecho...?

No lo sabía conscientemente, pero en su interior tenía la certeza de que si se le había regalado una nueva oportunidad no la usaría para lamentaciones, debía hacer algo con esa excusa de vida que tenía.

Debía salvar a Haruka... Y si ella no podía, buscaría a quien lo hiciera...

–¡Ayano!– cerró sus puños con decisión, iría por su mejor amiga, sabía que la dulce chica con delirios de heroína estaría encantada de hacerlo. Sonrió nuevamente –Sólo espera un poco Haruka...– le dijo con ilusión –Voy a salvarte...


Notas de la autora:

Cortito para retomar el ritmo de a poco... Estuve con pruebas y luego un poco enferma, bueno enferma sigo, y perdí de hacer muchas pruebas por no poder salir de casa, la verdad no tenía mucha cabeza para pensar. Así que decidí empezar suave, igual a pesar de corto me parece que era un capítulo necesario para presentar mi teoría acerca del origen de esos dos...

Por cierto, sé que el tema "Headphone actor" no se refiere exactamente a lo que describí aquí, lo adapté a mi gusto e intenté no detenerme mucho en eso porque ya saben lo que pasaba en esa parte, así que no tenía sentido extenderme demasiado.

Muchas gracias a quienes han comentado, en breve traeré más capítulos y me dignaré a terminar Diferentes, porque tengo el capítulo a medio hacer desde hace dos semanas.

Gracias por leer y comentar.

Hasta la próxima.

Trekumy.