Silent night, holy night.

All is calm, all is bright.

Su época favorita para visitar Londres siempre será la navideña.

Es cierto, todos los países se llenan de luces, de muérdagos, de nieve cubriendo todo (aunque fuera falsa), de campanas y lo más importante, un Santa Claus en cada rincón dónde puedan ponerlo. Es lo normal y si no te gusta eres claramente un Grinch .

Pero es que Londres…es otra cosa.

Brilla.

Centellea en rincones, techos y sobrevuela en las guirnaldas y luces sobre cada glorieta de edificio a edificio. Los escaparates relucen, las calles resplandecen con cada extravagante adorno, los gigantes pinos deslumbran a cada niño. Todos irradian felicidad.

Adrien es un parisino orgulloso, pero Londres convierte Jingle Bells Rock es un hechizo que surge efecto inmediato y no quiere irse nunca. O hasta que la última esfera sea regresada a su caja.

Por desgracia, ni Silent Night hace que su corazón encuentre paz ni siente que sus vacaciones serán brillantes. Su cabeza es un tormento y su corazón no deja de hacer que le duela el pecho. Late muy rápido o late tan poco que pensaría que ya no tiene nada ahí, más que un abismo. Un agujero que ojala decidiera llevarse el recuerdo de esa maldita conversación que leyó.

— No eres una figura muy digna, de ningún sentido.

Londres es divertido por sí solo, lleno de museos, parques, plazas, Harry Potter, pero quien también le hace divertido es Félix, su primo favorito. Emily, la madre de Adrien es la madre gemela de Amely, la madre de Félix; las coincidencias extrañas de gemelas se cumplían también en ellas, se embarazaron en el mismo año, sus hijos compartían el mismo día de cumpleaños, aunque por un mes de diferencia. Lo más curioso, era el parecido que tenían los primos Graham: parecían ser igual gemelos, una calca del otro con las personalidades opuestas. Adrien prefiere el negro y Felix el blanco. Adrien prefería quedarse en casa escuchando a Michael Bublé con una galletas de jengibre y Felix preferiría algunas buenas botellas de champagne, pero dado que todos le andan poniendo el ojo encima, tenía que conformarse con estar en Chinatown con dos botellitas de suju de sabores que habían conseguido como favor especial y a escondidas en unos grandes vasos y rojos.

Adrien suspiró, con todas las quejas del mundo.

Definitivamente Félix quería más alcohol y un primo más animado, pero no, ahí tenía a un adefesio echado en la mesa, picando los dumplings con los palillos y la tablet de su "novia" en la mesa.

Santa, don't make me fall in love again,

If she won't be here next year.

— Mira, otro mensaje— la tablet se había mantenido apagada, pero dado que Félix se aburría, decidió prenderla y husmear más sobre aquella relación clandestina de Lila— .Está con un tarado de verdad.

LilaRossi fue taggeada en las fotos del chico. Adrien no tuvo la fuerza de voluntad para no ver las fotos. Eran ellos dos, su novia y el chico (desconocido, para su alivio) en varios lugares, de la mano, compartiendo conos de helado Navideño, y hasta un beso bajo el muérdago.

No estaba seguro de cómo, pero el mundo dejó de girar en ese momento.

— Ah, mira, que decente, le pide que quite el taggeo. "Mis amigos podrían verlo y avisaran a Adrien. " ¡Quitalas! " y una carita apenada, que mona —se mofó Félix.

— ¿Y qué le respondió?— Ya no estaba viendo las fotos.

— Que las quitó, pero no era justo porque ellos se ven mejor juntos— rodó los ojos— . " Eso no lo sé. ¿Mañana lo confirmamos más a fondo? "

— ¡Qué zorra!

La mesera que hacía un rato les había llevado la comida, exclamó a todo pulmón desde la mesa contraria. Ambos la voltearon a ver, Adrien con una los ojos en plato y Félix mordiéndose la lengua para no reírse. La chica se sonrojó hasta las orejas y se disculpó al mismo tiempo que levantaba los platos sucios y se iba a la cocina.

— Bueno, alguien debía decirlo.

— ¿Por qué seguimos aquí? — estaba volviendo a estar de mal humor.

— Porque Kagami está de compras y prometimos esperarla aquí.

— Es japonesa — no está siendo lógico y lo sabe. ¿Qué tenía que ver una cosa con la otra. Nada. Solo quiere quejarse y estar de malas.

— No hay un barrio japonés, duh. Además, este es su restaurante favorito.

Adrien iba a volver a quejarse, pero la puerta se abrió y conjurada por su nombre, Kagami apareció con bolsas rojas de compras. Se acercó a Adrien a darle un beso en la mejilla y un abrazo porque no se habían visto desde el verano; a Félix le dio un rápido beso en los labios y se sentó a su lado para darle la mano sobre la mesa.

— ¿De qué hablaban?

Adrien hizo un ademán de que Félix, quien parecía regodearse de su decepción amorosa, contará lo que había sucedido hasta el momento. Kagami se quedó boquiabierta.

Kagami había conocido a Lila desde las primeras vacaciones que Adrien formalizó con Semana Santa en París y un verano en Londres. Se hicieron amigas aquel verano. Lila se quedó en su casa y se unieron enseguida. Nunca se imaginó que sería capaz de hacerle eso a Adrien, siempre se vió como una buena chica, una novia amorosa.

— Que zorra— sentenció Kagami, Félix aplaudió— ¡Marinette, té caliente por favor!

— ¡Enseguida!— gritó desde la cocina.

— ¿La conoces?— dijo Adrien, extrañado de la familiaridad de su amiga con la mesera, por lo general solo habla con ellos, es muy reservada y modesta.

— Es la sobrina del señor Wang Cheng, siempre viene de vacaciones con su familia, pero es la primera vez que está ayudando en el restaurante. Somos amigas desde hace mucho tiempo. Ah, ella también es de París.

— Aquí tienes, Kagami.

Por primera vez en la noche la vio. Marinette, claramente era euroasiática; pequeña, brillante cabello negro recogido en dos colitas bajas y ojos ligeramente rasgados, pero de un bonito color azul. Todo ella era bonita, hasta esa sonrisa apenada al verle.

— Oye, lo lamento. Es solo que…¡lo siento!, escuché todo lo que te hizo esa chica y es…

— Le salió-intervino Félix— .Todos dijimos lo mismo.

— Tú no lo dijiste— Adrien alzó una ceja.

— Lo siento— se aclaró la garganta—. Lila es una zorra.

Kagami soltó una carcajada y Marinette se volteó para no ser grosera con los clientes.

Una notificación apareció nuevamente en la tablet de Lila. Estaba en el centro de la mesa. Todos se quedaron viendo. Sin desbloquearla, el mensaje en pantalla aparecía " ¿Ya hablaste con él? ¿Lo vas a cortar? ".

Adrien abrió la conversación, Lila justó había contestado un " Convenceme más mañana ".

— ¿Qué estás esperando, Adrien? No vas a seguir con ella— vio la duda en los ojos de su primo— ¿En serio lo estás pensando?

— Adrien, Lila ha demostrado que no te respeta. No solo por estar con otro chico, sino por como se expresa de ti— Kagami le trajo claridad a sus pensamientos, puso los pensamientos y palabras que tanto le costó llegar—. No digo que la odies, que le guardes rencor o la trates mal, pero primero debes tratarte bien tú.

— Pero ustedes la llamaron zorra— hasta volteó a ver a Marinette, la cual sonrió apenada.

— Estamos enojados, tenemos derecho a expresarnos— Félix se encogió de hombros y Kagami dio un trago de su té— .Está delicioso, ¿es nuevo?

— Té de la buena suerte. Será la especialidad para el Año Nuevo Lunar.

— Ya, hazlo Adrien. Pone ahí que ya, es todo. No tienes porque tener una relación— hizo signos de comilla en el aire— durante las vacaciones. Ya, hazlo.

— Si, lo haré.

" No es necesario, yo lo hago:

Lila, terminamos. Pronto te regreso tu tablet.

Feliz Navidad "

Envió el mensaje, con las manos temblando y el pulso disparado hasta sus orejas que no dejaban de crujir. Félix le dio una fuerte palmada en la espalda para felicitarlo y Kagami le tomó con cariño de la mano. La tablet terminó apagada y en una de las bolsas de compras de la chica.

— Te felicito por tu fuerza, Adrien.

— Vuelvo en un momento— Adrien se levantó de la mesa.

En el baño, se echó agua fría en el rostro y respiró todo lo que no había podido en cinco minutos. ¿Cómo se encontraba? ¿Triste? ¿Enojado? En ese momento solo podía ver a un pálido chico con los ojos desorbitados, perdido en una difusa sensación de sentimientos. Sabe que hizo bien, que terminar con ella fue la mejor decisión. Sabe que sin Félix y Kagami no hubiera podido hacerlo, se habría esperado y atormentado todas las vacaciones.

De todas los momentos, debía ser en sus fiestas favoritas cuando su corazón estuviera roto. Se lamenta y agradece que así fuera.

Al salir del baño, encontró a Marinette parada en la barra, poniéndose derecha al verle. Ahora que están ambos de pie, se ve más pequeña de lo que parecía.

— ¿Sabes? Sé que no es asunto mío, que ni te conozco pero…sé muy bien como es Kagami, y un poco Félix— negó con la cabeza y sonrió apenas—. Lo que quiero decir es que…está bien si te sientes mal, si quieres llorar o estar deprimido. Ser valiente es importante, pero no es sano que no aceptes un corazón roto. Si quieres puedes deshacerte un rato de Félix y llorar por ella, es sano.

Adrien asintió lentamente.

— O llora enfrente de él, que se aguante. Con tantas escenitas que luego hace no tiene porque andar criticando a los demás.

Soltó una carcajada, la primera en dos días.

— Muchas gracias, Marinette —palmeó su hombro. Estaba por volver a la mesa, pero la voz de Marinette le hizo voltear a ella nuevamente.

— Si quieres llorar con Felix o solo, o si quieres nada más hablar, aquí estaré el resto de las vacaciones.

Salió corriendo a la cocina, Adrien no le pudo contestar.

En la mesa había dos tazas más de té de la buena suerte, en medio había una torre de unos postres que no conocía.

Moon Cakes, son tradición del Año Nuevo Lunar. Los trajo Marinette por cortesía de la casa.

Bebieron el té antes de que se enfriara. Adrien no sabía cuánto necesitaba un trago caliente en su garganta hasta ese momento, por fin sintió que dejaba de temblar.

Baby it's cold outside.

En la noche, Adrien lloró en su habitación, comiendo los Moon Cakes que se había llevado del restaurante. Lloró viendo las fotos de Lila y leyendo conversaciones pasadas. Lloró por ese amor que aun sentía y le hacía daño.

A la mañana siguiente, Adrien bajó a desayunar con su familia. Con una taza de chocolate caliente con un bastoncito de menta, Adrien pidió que mandaran la tablet a Lila ese mismo día. Sería lo primero de ella que sacaría de su vida.