II

—…Huh… Genos, hace un poco de frio, ¿no crees? — los adormilados ojos del mayor se detuvieron sobre los suyos. Nuevamente, todo su cuerpo vibró, sus fibras metálicas se tensaron.

—Vuelva a dormir, maestro. Ahora mismo cerraré las ventanas. — Se soltó del abrazo de éste y se dispuso a levantarse.

—Nunca te dije que cerraras las ventanas — Saitama tomó su brazo y tiró de él, haciendo que volviese a su posición inicial, solo que ahora rodeaba su cuello con ambos brazos, apegando sus cuerpos.

Si antes sentía pequeños cortos circuitos dentro suyo, ahora mismo, su Core estaba en llamas. Y lo peor era que no sabía por qué. No encontraba respuestas razonables para lo que acababa de ocurrir.

—Tu calor es muy agradable — balbuceó Saitama casi dormido.

Instintivamente se apartó, pero no pudo ir muy lejos. ¿Qué acababa de pasar? ¿Qué habría querido decir su maestro realmente? ¿Por qué justo ahora su cuerpo reaccionaba tan extraño?

Ahora no era momento para analizar la situación. Simplemente dejaría de pensar, dejaría de razonar. Disfrutar el momento. Tal y como el otro solía aconsejarle mientras engullía con rapidez algún plato de comida. Nunca antes desde su nueva vida había experimentado algo así, el abrazo de una persona. Sobre todo, de Saitama.

Con los ojos ámbar ahora entrecerrados, se dedicó a grabar cada movimiento del contrario, que se revolvía en sus brazos como un niño pequeño.

Se acomodó sobre las sábanas, con el pecho del otro sobre el suyo, disfrutando el compás de sus latidos.

Lentamente las piernas contrarias se colocaron a ambos lados de sus muslos. A estas alturas ya no le importaba nada, solo su maestro.

Casi sin pensarlo, colocó ambos brazos rodeando las caderas del mayor, paseando sus manos de metal por la espalda de Saitama, sintiendo cada músculo tensarse y volverse a relajar. En verdad era una posición bastante comprometedora, pero así al menos, sentía que podría conciliar el sueño. El cyborg se acomodó entre ambos futones, apegando su barbilla a la cabeza del otro.

La respiración calmada en su pecho lo relajó por completo; hasta que cerró sus ojos.

—Genos…

—¿Sí maestro?

—¿Alguna vez besaste a alguien en la boca?

—No, realmente no recuerdo mucho sobre mi anterior vida, pero le puedo asegurar que nunca besé a ninguna chica.

—Ya veo.

Saitama acercó pesadamente su rostro al del ciborg, que lo miraba expectante. Su mirada se detuvo en los labios del muchacho.

El mayor se acercó un poco más, hasta que pudo sentir su propia respiración chocando con la boca contraria. Sonrió ligeramente al ver la expresión de sorpresa del joven rubio.

Con sumo cuidado, juntó sus labios en un tímido roce que estremeció cada pequeña parte de su cuerpo.

—Entonces… este es el primero—susurró a los labios del menor, que se encontraba ahora paralizado.

—S- sí, maestro — Estaba mucho más confundido que antes. Ver al mayor tan cerca, sentir su aliento, su boca unida a la suya. Realmente estaba a punto de incinerar todo.

Saitama intensificó aquel roce, moviendo suavemente sus labios.

Maestro— esa nueva y extraña sensación lo hacía vibrar. Apenas si podía procesar todo lo que estaba pasando. Más chorros de vapor se desprendieron de su cuerpo.

—Por cierto, siento mucho haberte despertado.

Realmente no era lo que esperaba. De hecho, era mucho mejor. La boca del muchacho era suave, húmeda y muy tibia. Realmente parecía piel verdadera. Comenzaba a descubrir una nueva adicción en los labios de su autoproclamado discípulo. Apretó un poco más su cuerpo al contrario, y abrió ligeramente la boca.

No sabía lo que hacía. Desde hace un par de meses comenzó a sentir cierta atracción hacia Genos, pero optó solo por ignorar, algo que inevitablemente crecía aceleradamente.

"¿qué se supone que debo hacer ahora?" –pensaba el ciborg. En verdad estaba disfrutando tanto de ese momento tan íntimo, pero también tenía miedo. ¿Y ahora qué? Nunca en su vida había besado a alguien. No sabía cómo hacerlo. No quería que su maestro piense que no era capaz de darle un simple beso. Probablemente se alejaría de él y le diría que lo olvidara.

Y él no estaba dispuesto a olvidar todo lo que había pasado.

—Creo que no tienes mucha experiencia en esto. –Le ronroneó el mayor al oído — ¡Sinceramente yo tampoco tengo ni idea!

—Entonces, es la primera vez de ambos — Genos le dedicó una dulce sonrisa, por lo menos, ya no sentía miedo — ¿qué es lo primero que deberíamos hacer, maestro? —Ya un poco más confiado, se atrevió a preguntarle, muy expectativo.

—Creo que deberíamos seguir con lo que hacíamos antes— susurró Saitama contra sus labios, volviendo a unirlos, esta vez, con un roce menos inocente.

...

Siento mucho dejarlo ahí.

Si. me estoy tomando mi tiempo en actualizar, porque simplemente no se dan las malditas oportunidades donde puedo estar sola con mi laptop (o si eso ocurre, me la paso reblogueando huevadas en tumblr) otra cosa tambien es que es complicado escoger cada palabra! sonará raro, pero es complicado joder. quiero que lo que vaya escribiendo sea entretenido tanto para mi como para ustedes y trato de siempre variar, y eso toma tiempo (MUCHO). estoy "estancada" como se podría decir, pero quiero continuar mis historias. así que no me queda nada más que seguir dándole pelea :´)

¡tatakae!, como diría eren :v