Aclaración: Ahora sí, se viene luchita (?


Día 5: Peste

El escenario se tornó negro. Al instante siguiente, los primeros acordes acompañados de una insistente batería sonaron. Dos rasgueos interrumpieron con violencia el ritmo y el público se desencadenó al mismo tiempo que la melodía se volvió continua.

La pirotecnia al ritmo del tema hizo antesala al nombre de Tigresa Púrpura temblando entre bits de la pantalla principal del escenario.

Marinette y Adrien acordaron mirar el combate entre el público, pues como solía decir el rubio, la acción se vive de una forma diferente. Y sí. La euforia del momento se transmitía entre la fanaticada como si se tratara de una especie de germen viral, pero completamente inofensivo.

Claro, había de fanáticos a fanáticos. Como aquel imbécil al que le tuvo que mirar de forma asesina para que dejara de abuchear a su amiga.

—Haters gonna hate~

Las palabras de su pareja le hicieron suspirar.

—Entrando acompañada de su fiel amiga, Pigella... con una altura total de 1.78 metros, peso de 70 kilogramos... la campeona femenina indiscutida de Miraculous... ¡TIGRESA PÚRPURA!

Nadja Chamack solía meter una emoción que pocos presentadores eran capaces de entregar. Y, cómo no, el público se alzó en ovación general al verla alzarse imponente en el centro de la segunda cuerda, levantando su preciado cinturón mientras miraba a la cámara en actitud desafiante.

Pigella invitaba a la fanaticada a corear su nombre una y otra vez. Y su canto tuvo el efecto deseado, arrastrando a todo el mundo a entonar las dos palabras a un ritmo acorde a la música que seguía resonando en el escenario hasta que esta llegó a su fin.

Instantes después, la rival hizo aparición.

Primero se escuchó una risa estridente, y solo eso bastó para saber de quién se trataba.

—¡Ahora bien, todos de rodillas! —Fue el eco de la grabación.

Aunque fuese en menor medida, los gritos de apoyo se hicieron escuchar.

Entonces el sonido de un impetuoso clavicornio hizo sonar sus acordes, al mismo tiempo que la pantalla se teñía de amarillo, surcado de lado a lado por una abeja enfadada que terminó por posarse al final del nombre de la gladiadora.

—Desde el centro de la colmena... con una altura toral de 1.65 metros, peso de 55 kilogramos... la reina abeja de los vestidores, acompañada de su hermana de armas, Vesperia... ¡QUEEN BEE!

Y como una reina se hizo camino al bajar la rampa, alzando la mirada altiva sin responder los intentos de los fanáticos que querían interactuar con ella... de eso se encargó Vesperia, quien no tenía reparo en incluso hacerse fotos con un par de niñas usando los colores de las abejas que se encontró en el camino.

Pero tuvo que volver al cuadrilátero rápidamente, solo para abrir el espacio entre la segunda y tercera cuerda y así Queen Bee pudiera atravesar en medio.

La retadora miró por algunos segundos a la campeona, y aunque la diferencia de alturas era más que evidente, Queen Bee miraba a sus pies por encima del hombro. Se alzó sobre el esquinero de la tercera cuerda y posó como la diosa que sabía que era.

Su nombre fue coreado, en especial por Adrien para extrañeza y diversión de Marinette.

—¿Y a ti que mosco te picó?

—¿Qué? ¿Nunca fuiste parte de la Beemania?

La azabache se rio, lanzándole unas palomitas a la cara a su pareja.

—Pensé que esa peste había terminado hace mucho.

La campana sonó. Pigella y Vesperia se fueron abajo de sus respectivas esquinas, dejando únicamente a las luchadoras y al réferi en el cuadrilátero.

La acción comenzó con un pequeño careo. Algo se estaban diciendo, que no pudo escucharse por los micrófonos de la producción, pero pareció no gustarle a la retadora, pues de inmediato la empujó para hacer distancia entre ambas. Queen Bee corrió a las cuerdas para ganar impulso y se abalanzó contra la campeona en el regreso, dando un tope con el hombro que apenas movió a la mayor.

Esta se rió, y repitió lo mismo que su adversaria. Claramente, consiguió derribar a la luchadora de amarillo.

—Tengo que ir al baño...

—¿Ahora? ¡Acaba de empezar!

—No tardo —prometió Marinette, regalándole un beso en la mejilla a su pareja.

Adrien no se esperó algo tan repentino, si Marinette apenas había probado de su bebida.

Queen Bee no se dejó amedrentar. Se apoyó en las cuerdas para ponerse de pie y volvió al ataque.

Tigresa Púrpura la estaba esperando para propiciarle un lazo al cuello, sin embargo la rubia consiguió agacharse a tiempo y giró hasta quedar detrás de su contrincante. La abrazó por la cintura y, imprimiendo toda la fuerza que pudo, consiguió alzarla y azotarla hacia un costado.

Vesperia gritó entusiasmada, mientras Pigella se cubría la boca con asombro.

La abeja no pensaba darle un solo respiro a la tigresa, pues apenas la vio con intenciones de volverse a poner de pie corrió hacia ella, sin embargo, fue el turno del contraataque. Tigresa Púrpura esquivó la embestida haciéndose a un lado, dejando que Queen Bee se estrellara contra el esquinero. Y para castigar su atrevimiento, primero le aplicó un golpe con el antebrazo a la mandíbula que consiguió aturdirla.

Solo un poco.

La rubia devolvió el golpe, sosteniendo a la campeona por el cuello para evitar que se moviera a otro lado y la hizo retroceder un poco. Aprovechó para sentarse en el esquinero, apoyándose sobre las primeras cuerdas, después sobre las segundas. Tigresa Púrpura no quiso dejarle hacer cualquier cosa que estuviera pensando y se abalanzó sobre ella. Sin embargo, el terreno alto era de Queen Bee, quien solo tuvo que golpearla un par de veces más con el antebrazo más una patada para alejarla al centro del cuadrilátero. Terminó por subirse a la tercera cuerda y voló para aplastarla con una plancha que se vio espectacular.

Hubo toque de espalda contra la lona y el réferi empezó a contar.

Uno.

Dos.

Marinette se había tardado demasiado.

Tigresa púrpura cortó el conteo mucho antes que se alzara el brazo del réferi por tercera vez.

Entonces una persona encapuchada saltó la barandilla de seguridad que dividía el cuadrilátero de los fanáticos en primera fila, y fue a atacar sin piedad a Vesperia.

Adrien se levantó en su sitio, temiendo lo que estaba ocurriendo.

Alertada por el grito de ayuda de su compañera, Queen Bee olvidó por completo que estaba en una pelea para acercarse a ver qué ocurría al borde del cuadrilátero.

La figura encapuchada redujo al suelo a Vesperia de tanto golpe que le propició, haciendo enfadar y gritar a Queen Bee.

El réferi, claro, le tuvo que recordar que el combate seguía en pie, pero poco le importaba a la reina abeja, que se puso a discutir con él, y no vio que Tigresa Púrpura se había recuperado. La misma no estaba al tanto de lo que estaba ocurriendo abajo del cuadrilátero, por lo visto, de tal forma que aprisionó el cuello de su oponente con la mano dominante, pasó el brazo de la contraria sobre su hombro y profirió un grito de batalla similar a un rugido.

La alzó con el brazo casi completamente extendido, pero detuvo su movimiento al ver cómo Pigella estaba atravesando por lo mismo que Vesperia instantes antes, solo que a ella le fue un tanto peor.

En su perplejidad, soltó a Queen Bee quien cayó de rodillas para recuperar el aire, y se acercó al esquinero, temblando.

La figura perdió su capucha, revelándose ante las cámaras y el público en general como Ladybug, a punto de aplicar su movimiento de remate sobre la pobre chica de rosa. Y lo hizo mientras miraba con una sonrisa ladina y maliciosa a la campeona.

Ladybug conectó su Lucky Charm sobre Pigella y la dejó inconsciente.

Tigresa Púrpura iba a bajar del cuadrilátero para cobrar venganza, descompuesto su rostro en ira, pero no vio a Queen Bee por la espalda dispuesta a pagarle con la misma moneda su interrupción anterior, cuando quería ayudar también a su compañera de equipo.

Como una serpiente, coló el brazo en la entrepierna de la campeona e hizo palanca hacia atrás. La espalda de Tigresa Púrpura tocó la lona y el réferi hizo el conteo.

Uno.

Dos.

Tres.

La campana anunció el fin del combate, para incredulidad de la fanaticada. La música del tema de Queen Bee ensordeció a los presentes a propósito, pues no iba a acabar el encuentro así, para temor de Adrien.

Queen Bee escapó del cuadrilátero para ayudar de inmediato a Vesperia, mientras Tigresa Púrpura se quedó mirando a la nada, conmocionada. Y se quedó así varios segundos, hasta que Ladybug apareció por la espalda, huyendo de Queen Bee, y tomó a la campeona por la cabellera para obligarla a ponerse de pie y preparar su Lucky Charm en ella.

Todo lo que se escuchó fue el impacto de un cuerpo pesado estrellarse contra la lona y Tigresa Púrpura yacía inconsciente sobre el cuadrilátero, mientras Ladybug huía tras los bastidores.


Notas finales: El tema de entrada que quise ponerle a Juleka como Tigresa Púrpura fue un instrumental de "Loveless XXX", mientras que para Queen Bee un instrumental de "Daughter of Evil" (porque referencias a mi otro fanfic debo poner xd)

Amo Vocaloid y no dejaré de hacerlo, es un vicio que me persigue desde hace más de 13 años lpm

Ahora bien, una pista de lo que es el Lucky Charm de Ladybug... es considerado uno de los peores finisher del medio, pero claro, solo ella hace que se vea espectacular (?)