Segundo Acto: Espejito, espejito
Unas gotas de rocío en su mejilla hicieran que el peliceleste despertara poco a poco, mientras distinguía con dificultad los rayos de sol de un nuevo día, ¿Dónde estaba? No era su habitación…ni si quiera parecía estar dentro de una.
-Nagisa sama ¿Que está haciendo aquí?
-¿Eh?¿Sama?- sin aun poder distinguir a la persona que lo llamaba…
-Su madre lo castigará de nuevo por quedarse aquí, no es lugar para una princesa el dormir en los jardines…
-¿Princesa?¿Jardines?…¿princesa?
Definitivamente seguía dormido, él era todo menos una princesa debía haber una clase de error y su subconsciente le estaba jugando una mala pasada todo a raíz de la historia de Korosensei y los comentarios de Karma kun, ¡sí! eso debía ser. Pero la chica frente a él no parecía estar bromeando…
-¿Ritsu? – la identificó finalmente
-A sus órdenes Nagisa Sama –Mientras hacía una pequeña reverencia.
La chica estaba allí frente a él, como una chica completamente normal, es decir sin una caja llena de armas de por medio, por el contrario parecía de carne y hueso. Vestía un vestido largo de época nada ostentoso en color blanco y café. Luego dirigió la mirada a lo que él estaba usando…
Un vestido de falda larga con revuelos y detalle de piedras preciosas era celeste con toques blancos. En la parte de arriba un corsé tan ceñido a su figura que parecía un milagro que pudiera estar respirando, las mangas caían delicadas hasta sus muñecas pero dejando al descubierto sus hombros. Definitivamente esto ya no era normal.
-Ritsu… creo que aún estoy dormido – y volvió a colocarse entre el verde pasto disponiéndose a dormir con la esperanza de que todo volviera a la normalidad cuando despertara…
-¡Nagisa sama! ¡No estoy jugando!- la Reina se molestará con usted y me castigará si la dejo aquí – mientras lo jaloneaba.
-¡Nada de esto tiene sentido Ritsu chan! Déjame dormir aquí – se negaba a ser parte de esa realidad…
-No dejaré que eso pase…Su… su madre la Reina se ¡pondrá furiosa!… además Nagisa sama este día cumple los 15 años es decir que dentro de muy… poco tendrá que casarse…
-Ca…¡Casarme! –Debía estar de broma…
Pero justo en ese momento alguien se les unía a la conversación…
-El matrimonio solo es un paso inevitable Nagisa chan, no tienes por qué tener miedo- sonreía tiernamente.
-Kanzaki chan…
-Señorita es un alivio que este aquí…-Respondió la peli rosa.
**Dentro del castillo**
Cierta cabellera rubia caminaba despampanante entre los elegantes pasillos del castillo, dejando boquiabierta a cualquiera que se topara en su camino. Era hermosa ella lo sabía, tenía todo para conquistar a quien quisiera sin el más mínimo esfuerzo, su belleza y astucia habían cautivado incluso al antiguo Rey de aquellas tierras. Era una lástima que este muriera al poco tiempo de haberla convertido en Reina y ¿Por qué no decirlo? También en madrastra.
Pero tal narcisismo debía ser alimentado… no por comentarios mundanos que solo endulzaban sus oídos, sino por algo más divino… algo o alguien de su plena confianza y amor… su espejo mágico.
Caminaba hasta su habitación como era costumbre, dictando las órdenes precisas de no ser molestada aún si eso incluyera que el reino se callera en pedazos, ese momento era para ella y para nadie más.
Cerró la puerta tras ella y camino hasta su lugar secreto celosamente escondido entre las paredes de sus aposentos, rodeado de joyas y lujos asomaba entre una de las paredes un espejo de cristal del más fino labrado jamás forjado, sin duda digno de una Reina como ella.
-Espejito, espejito en la pared salúdame como debe ser –decía mientras le guiñaba un ojo al rostro que aparecía entre los cristales.
-Irina … de nuevo estas aquí – le contesto el hombre del espejo, este tenía una mirada bastante seria enmarcada por unas cejas bastantes llamativas, y por muy impresionante que fuera no parecía caer ante los encantos y coqueteos de la rubia.
- Awww! Karazuma espejito… ¡no me digas eso!, sabes que vengo especialmente por ti – su voz era más aguda y seductora.
-Vienes a hacer la misma pregunta de todos los días – contestaba asteado por la actitud tan infantil de la Reina.
-Mmmmm lo haces escuchar tan malo – dijo con puchero.
-Solo pregunta de una vez….
-Karazuma espejito dime quien es la más hermosa de todo el reino
-La más hermosa es NagisaNieves.
-Ya sabía que yo….- se detuvo en seco en lo que las palabras del espejo se procesaban en su cabeza- ¿Qué dijiste?
-Que la más hermosa de este reino es Nagisa Nieves…
-Debe haber un error… -se apresuró a decir- Además…- se acercó al espejo –¿Nagisa es un chico? Como puede ser ¡la más hermosa! – Mientras sacaba de entre el escote de su vestido un cuchillo que clavó en la pared sin piedad a un lado de espejo mágico.
-Mmmm las estadísticas no mienten, a pesar de ellos Nagisa Nieves es la doncella más hermosa del reino, siempre lo ha sido pero por su corta edad no podía ser considerada para tal recuento. Ahora a sus quince primaveras te puedo asegurar que es la chica más codiciada del reino… y tú eres la segunda.
-Eso no lo será por mucho tiempo….-
**Fin del capítulo**
¡Hola a todos! Quiero aclarar que no tengo nada contra Irina sensei XD pero necesitaba a alguien para el papel de madrastra y ella me parece perfecta *-*
También agradecer a Guest por mi review! Y a todos lo que se han tomado la molestia de leerlo espero verlos en el próximo capítulo.
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