Cursi
Summary: Alzándola, los recién comprometidos se besaron con fuera mientras un rayo a la distancia caía con luz propia y un resonar estridente llenaba el cielo de la ciudad en el cual dulces estrellas se seguían viendo a pesar de la lluvia. Permitiendo que con una cursi y especial pedida de mano los jóvenes portadores de la creación y destrucción hicieran el pacto de unir sus vidas para siempre.
Adrien parecía una ostra en una olla, sus pulsaciones estaban a mil y podría jurar que sentía como el sudor de su cuello rodaba por la curvatura de su espalda, si bien él era de las personas que le gustaba crear planes y que todo fluyera sin presión esta vez no podía darse el lujo de verlo así.
Un grito interno dejo salir el joven al ver como casi se cae un bello adorno de flores rosadas y azules y suspirando al ver que no fue nada grave y lograron acomodarlo mejor.
—Mi principito está muy estresado al parecer —la voz suave de la mujer que le había dado la vida lo hizo suspirar y mirarla derrotado.
A ella jamás podría engañar con sus emociones, ni a ella, ni a Kagami y mucho menos a la persona por la cual hacia esto, ellas podían reconocer sus emociones.
—No puedo mentirte, madre.
La risa jovial de aquella mujer; similar al joven, pero en versión femenina; resonó y abrazo a su retoño mientras le acariciaba su cabeza.
—En verdad quieres que salga perfecto ¿verdad?
Suspirando el joven asintió.
—Sé que nuestras citas no son perfectas, de hecho, nuestra relación no lo es y es parte de su encanto, sin embargo… quiero que esto lo sea, no es una cita o nada por el estilo, es muy especial.
—Cariño, lo que hagas por la pequeña Marinette será siempre perfecto para ella, créeme, no debes estresarte con ello.
Asintiendo ante las palabras de aliento de su madre el joven se sintió más relajado, así comenzó a caminar hasta donde estaba una dulce mesa con bocadillos de azúcar y sal, a su vez, había una exquisita botella de bebida efervescente.
Sonriendo al ver que todo estaba perfecto, ahí en su dulce jardín donde tenían gratos recuerdos de ellos dos, el joven siguió revisando así ante la vista de su madre la cual estaba sonriendo y negando, en seso parecía a su padre.
—En verdad ama a Marinette.
—Ella ayudo a que le devolviera la sonrisa a su hijo, Emilie —expresó Natalie mientras llegaba con una bebida fría.
Emilie sonrió aún más, en verdad le agradecía y tenía un gran aprecio a la joven.
—Marinette es la lady de sus sueños y es una chica extraordinaria.
—Así es.
—Natalie, por favor, que nadie arruine esta bella tarde de mis niños.
—La seguridad esta lista si llega a pasar algo fuera de lo normal, aunque no creo, luego de ese ataque de akuma y la verdad revelada todo está bien.
Sonriendo, Emilie asintió mientras comenzaba a caminar hacia la casa, mientras veía a su retoño robarse una que otra golosina.
Adrien por su parte no sabía cómo hacer que el momento llegara hasta ese punto donde lo haría, quería que todo fluyera y que Marinette no sintiera su tensión.
—Chico calma, tu madre mismo lo dijo, cualquier cosa que hagas será perfecto para Marinette, así como ella lo es para ti.
—Lo sé Plagg, pero esto solo pasa una vez en la vida y quiero que ella lo recuerde eternamente.
Con una sonrisa algo triste el kwami entendió por qué su dueño estaba así, temía que la mujer que amaba lo olvidara para siempre si sucedían las cosas como estaban previstas.
—La guardiana no te olvidara Adrien, ni a ti ni a Chat.
Adrien miró a su kwami y vio como este volaba hacia él y lo abrazaba.
—Eso espero —Adrien sonrió un poco mientras comenzó a seguir revisando, sintiendo aun nervioso, pero confiando aún más.
El ser de la destrucción tenía razón, su lady estaba trabajando muy dura para ello y se seguía preparando para ello.
Y así paso el tiempo hasta la hora acordada, el sonido estridente del reloj dio las nueve de la noche y el timbre de aquella casa imponente abrió sus puertas para la azabache de mirada feliz que estaba y veía como el joven al que tanto amaba salía por la puerta principal.
—Buenas noches, mi lady —saludó con un beso en el dorso de su mano.
—Buenas noches, gatito —saludó la joven besando su frente.
Ambos jóvenes rieron mientras comenzaban caminar justo dentro de la mansión alegre que los recibía con la dueña de la misma en las escaleras sonriendo mientras bajaba y abrazaba a la azabache con ganas.
—Querida Marinette.
—Señora Emilie, buenas noches.
— ¡Mi niña! Por favor, a mí no me llames Señora, si bien lo soy solo dime Emilie.
Marinette rio y la llamo sin formalidades sacando una sonrisa a la mujer que les comentó que dormirá temprano y que ellos tenían la mansión completa a su disposición, aunque pedía que no fueran ruidosos.
Lo que provocó un sonrojo brutal en los jóvenes y dejando la entrada la mujer salió de su vista mientras los dos enamorados iban hacia el hermoso jardín que estaba más bello que nunca.
Si de por si aquel jardín siempre tenía flores a su alrededor, ahora en verdad parecía sacado de un libro de ensueño, aún más con balcones colgantes que la hicieron sorprenderse a la joven, todo ello con la noche como acompañante.
—Adrien esto es… magnifico.
—Me alegro que te guste —abrazándola por la cintura desde atrás el joven beso su mejilla—vamos, la noche es larga y las cosas que tengo preparadas te encantaran más.
Siguiendo a su enamorado, los jóvenes bajaron las escaleras y se sentaron en la mesa que tenía una comida hace poco servida la cual era lasaña y vino como acompañante, a su vez, esta estaba rodeado de adornos frutales y algunas delicias de pastelería, la cual por cierto era la que manejaban los padres de la joven.
—Adelante —siendo todo un caballero movió el asiento de su dama y la ayudo a acomodarse en la mesa, haciendo lo mismo para su persona y quedar los dos juntos en esa mesa.
Las risas de los jóvenes llenaron el ambiente mientras comenzaban de sus días, de cómo le fue a cada uno en sus respectivas universidades y como estaban con tareas y actividades.
A su vez comenzaron a hablar de lo que habían logrado como héroes, porque si, ambos jóvenes ya sabían quienes se escondían bajo la máscara.
Enterándose así que la azabache iba muy bien con los experimentos de la orden de guardianes y por su parte, el rubio comentaba como le estaba yendo en el estudio de las nuevas habilidades que se estaban desarrollando en todos los portadores y como Luka lo ayudaba con ello y su querido primo también aportaba mucho con su esposa y gran amiga Kagami.
Y así fue su conversación, bromas mal hechas por aquí y allá, comentarios que provocaban sonrojos en cada uno y una amena reunión entre dos almas que se amaban más que nunca.
Siguiendo con la noche, el joven había preparado juegos de palabras, lectura de poemas, en especial rimas que adoraba el joven dedicarle a su amada, y por último una gran partida de videojuegos en al cual quedaron tres de cinco siendo la ganadora Marinette.
Y, por último, un pequeño baile que el joven había planeado para los dos mientras miraban y contaban estrellas en el proceso, en verdad el ambiente cursi que habían formado era tan bello que Adrien supo que nada podía arruinarlo.
Hasta que una tormenta azoto la ciudad francesa.
—No puede ser.
Marinette rio mientras las primeras gotas de lluvia caían y miraba como su enamorado estaba sorprendido y algo confundido.
—Se supone que el clima era perfecto.
—Y lo es, Adrien —la joven volvió a su posición de baile y lo hizo seguirle mientras el joven negaba.
—Marinette.
—Alya un día me dijo que no hay cosa más bella que bailar bajo la lluvia y tiene razón y en esta ocasión tan romántica como no hacerlo.
Con la mujer que amaba sonriendo ante el hecho el joven fue contagiado de aquella vitalidad y la hizo rodar mientras la lluvia los empapaba y reían con ella.
Y ahí lo Adrien lo supo.
Era el momento.
Deteniendo sus movimientos y besándola suavemente en la frente y mejillas el joven fue por una sombrilla que estaba cerca, aunque claro ya no era factible utilizarla.
Marinette lo miró curiosa y expectante.
Abriendo la misma Adrien se acercó a Marinette y mostrando el mango la hizo tomarlo.
—Yo jamás estuve en una escuela, jamás tuve amigos antes en mi vida —susurró despacio mientras sus ojos verdes aprisionaban a los azules que lo miraban—, y un día pude por fin ir a una escuela y tenerlos, y la alegría para mi llego con la jovencita que primero me detesto y entiendo su motivo.
—Pero luego, al pedirle una disculpa y entregarle algo para que no se mojara ella me sonrió y me abrió espacio en su vida mucho más del que merecía.
—Adrien…
—Y no sabes lo genuinamente que estoy agradecido de que el destino te haya puesto en mi camino, de que me haya enamorado de ti en tus dos formas, de que tú te hayas enamorado de mi en mis dos almas.
—Gatito…
—Yo jure que amaría a la chica que se escondiera debajo de la máscara y le doy gracias a este mundo que ella fuera mi amiga, confidente y ser amado. No sé qué nos depare el destino Marinette, aun nos falta mucho por vivir y hacer, pero sé que hay cosas que podrán acabarnos y estoy seguro que saldremos adelante. Y quiero salir adelante contigo.
Los ojos cristalizados de Marinette miraban como Adrien sacaba de esta sombrilla un anillo preciado para él, el símbolo de su vida.
—Concédeme de ser tu pasado, presente y futuro, concédeme ser siempre tu compañero fiel, tu amante y esposo, ser con quien compartas tu corazón hasta el final y permíteme hacerte la dueña de mi vida y poner está en tus manos.
—Adrien esto… es lo más cursi y lindo que has podido realizar ¡Incluso me superaste a mí! ¡A mí!
La risa del joven resonó mientras Marinette dejaba que el hombre colocara aquel anillo formado de dos.
—Y te amare hasta que mi vida de su último suspiro, sin importar nada estaré a tu lado, así como lo estuve en el pasado, lo estoy en el presente y loe estaré el futuro. Acepto gatito.
—Marinette.
—Adrien.
Alzándola, los recién comprometidos se besaron con fuera mientras un rayo a la distancia caía con luz propia y un resonar estridente llenaba el cielo de la ciudad en el cual dulces estrellas se seguían viendo a pesar de la lluvia. Permitiendo que con una cursi y especial pedida de mano los jóvenes portadores de la creación y destrucción hicieran el pacto de unir sus vidas para siempre.
