Este one-shot es para Andy, espero que lo disfrutes, y si algo no te convence avísame con toda confianza y lo cambiaré para que sea de tu gusto ;)

Los personajes de Haikyuu no me pertenecen.


Sugawara recuerda perfectamente los eventos sucedidos el año pasado.

Él y Daichi acompañados de Tanaka asistieron a un torneo de secundaria buscando futuros posibles jugadores para el Karasuno, era algo así como una obligación ya que Suga era el próximo vice-capitán y su novio era el futuro capitán.

Su relación con Daichi era relativamente nueva, empezaron a salir oficialmente como una pareja hace dos meses y todos lo sabían sin tener que preguntar, después de todo era más que obvio que ésos dos se amaban con locura, había una pasión indescriptible en sus miradas, como si con solo verse entendieran lo que el otro estaba pensando y las palabras no fueran necesarias.

Se complementaban de maravilla.

Ambos fueron votados capitán y vice-capitán debido a la naturaleza protectora de los dos, siempre preocupándose por el equipo y cada uno de sus kohais, ambos eran estrictos cuando era necesario pero eso se le daba un poco mejor a Daichi,aunque Sugawara podía ser bastante aterrador cuando se enojaba, a pesar de que eran jodidamente protectores Daichi era conocido por ser el que a menudo controlaba a sus kohais y poseía menos paciencia que Suga, este era mas amable pero aun así tenía autoridad con los demás y respetaban a ambos por igual.

Fue por su naturaleza amable que Suga no soportó ver al pequeño Hinata de secundaria llorar como lo estaba haciendo por haber perdido su primer y último partido oficial, sentía que se le estrujaba el corazón pero no había nada que pudiera hacer en ese momento.

- Suga, ¿ocurre algo?- preguntó Daichi un poco preocupado, su novio y él se quedaron a solas después de que Tanaka se despidió de ellos y desde entonces el peliplateado no ha levantado la vista del suelo, algo que no era típico en él.

- Es solo que, enserio me siento muy mal por ese pequeño-

- ¿Qué pequeño?-

-El capitán del equipo que jugó contra el Kitagawa daiichi, se veía destrozado-

-Ahh, ahora que lo mencionas tienes razón, no paraba de llorar- volteó para ver que sus palabras probablemente no hayan sido las correctas en ese momento ya que no obtuvo reacción alguno por parte de su compañero- pero aunque te sientas triste por él no había nada que pudieras hacer, además seguro que esa derrota lo hará fuerte, no parecía del tipo que se rinde fácilmente- terminó por dedicarle una pequeña sonrisa para intentar calmarlo un poco.

-Bueno, tienes razón- Sugawara suspiró mientras le devolvía la sonrisa al ahora capitán del Karasuno al mismo tiempo que se ponía de puntitas besándolo con cariño, haciéndo sonrojar al otro levemente.

Con las mejillas aún un poco rojas su mano buscó la mano de su ahora novio y la apretó ligeramente mientras besaba la frente de Koushi.

- Te amo Koushi-


Suga aún recordaba ese momento tan tierno, era el tipo de recuerdo que uno atesora con mucho cariño.

Y lo mejor de todo era que Daichi tenía razón.

Enserio se había llevado una gran sorpresa cuando vió al pequeño Hinata en el gimnasio esperando con entusiasmo formar parte de su equipo.

Algo en él se disparó en ese instante, algo a lo que los demás llaman instinto maternal.

Sabía que Hinata era fuerte y aún le faltaba mucho más potencial por descubrir pero aún así no podía evitar preocuparse por su pequeño ''bebé'' después de lo sucedido el año pasado.

Esta preocupación no hizo más que aumentar después de su derrota contra el Aoba Johsai, no va a negarlo a el también le había dolido pero una vez que se hubo calmado recordó a sus bebés de primero, en especial al pequeño cuervo de cabello naranja alborotado, las derrotas parecían afectarlo demasiado.

Él y Daichi eran conocidos como la mamá y el papá cuervo de Karasuno respectivamente, no le molestaba en lo absoluto y mamá cuervo era protectora con todos por igual, pero era sobreprotector con Hinata en especial, tanto que en algún punto después de aquella derrota se había vuelto ridículo.

Lo seguía a todas partes y no dejaba de mirarlo en ningún momento, atento a todos los movimientos del pelinaranja a todas horas y en todo lugar.

Incluso cuando entrenaban el vice-capitán estaba muy distraído ofreciéndole agua a su pequeño bebé cada cinco minutos con la excusa de que ''era importante estar bien hidratado'', el pobre Hinata no podía tener ni un momento de privacidad, era realmente abrumador.

Usualmente a Daichi le parecía adorable que Suga tuviera ese instinto materno pero al ver tal sobreprotección incluso el que conocía muy bien a su novio empezó a preocuparse seriamente, la gota que derramó el vaso sucedió una noche durante una sesión de besos en la casa de Koushi mientras sus padres no estaban.

Todo iba bien, todo iba más que bien, era perfecto, no...más que perfecto.

No estaban haciendo gran cosa solo se daban beso tras beso en la cama de mamá cuervo, pero eso era más que suficiente para ponerlos nerviosos a ambos por igual.

Cuando el aire se volvió vital para ambos jóvenes apasionados, entre suspiros y pequeños besos Suga habló:

- Nee Daichi -

- ¿Que pasa Suga?- tomaron un pequeño descanso para mirarse a los ojos mientras hablaban, pero de entre todas las cosas que pudiera haber estado pensando su novio en ese momento Daichi no se había esperado la siguiente para nada.

- ¿Crees que Hinata este durmiendo bien?-

No puede ser, fue lo único que pensó, ahí estaba él dandole amor, teniendo un tiempo a solas con el otro y privacidad, ¿y para que eh?, para que su novio estuviera pensando en el polluelo sobre protegido, por Dios esto lo estaba matando.

Daichi tenía cara de que le robaron el alma después de esa pregunta.

Volteó a ver al siempre sonriente Suga y notó que esté ni siquiera lo estaba mirando.

Suga tenía los ojos cerrados y una pose pensativa, pensando en Hinata seguramente, mami estaba tan absorto en sus pensamientos que no se dió cuenta del momento en el que su novio se fue de la casa.


Al día siguiente el capitán llegó de muy mal humor a la práctica y se puso peor aún cuando divisó del otro lado a su novio muy pendiente del bebé Hinata.

Toda la práctica fue lo mismo, el siendo ignorado por Suga y sin poder reclamarle, pues el otro ni siquiera lo volteaba a ver, hasta que algo inesperado sucedió.

- Etto Sugawara-san, es suficiente-

En ese mismo instante todo mundo dejó de hablar y voltearon a ver en dirección de Hinata y Suga-san.

- ¿Hinata?- interrogó un confundido Suga, su pequeño nunca le había hablado de esa manera.

- Este...ummm... pues no me malinterpreto pero...etto...enserio aprecio el que se preocupe por mi pero no soy un bebé, puedo cuidarme solo-

- Ah- Mama se quedó atónito, ya no lo necesitaba, no mas.

Con esas últimas palabras Hinata le dió la espalda mientras caminaba hacia donde se encontraba Kageyama para seguir practicando sus remates.

El resto de la práctica transcurrió de manera normal a excepción de que Suga ya no iba tras su polluelo.

Cuando por fin terminaron su sesión de entrenamiento y ya cada uno tomó diferentes caminos Daichi al fin pudo pasar un tiempo a solas con su adorado novio.

Iban tomados de la mano como era costumbre pero no mantenían conversación alguna y eso no era costumbre.

Aunque fue Suga el primero en hablar.

- Hinata ya no me necesita huh, así que esto es lo que se siente cuando tus hijos te abandonan-

Daichi no pudo evitar soltar una pequeña carcajada, enserio que le parecía adorable.

-Sawamura Daichi de quien rayos te ríes-

-Del chico lindo de al lado-

-Ahhhh, ¿acaso me estas engañando?- respondió Sugawara con un tono juguetón.

- Bueno aunque quisiera encontrar a alguien más no creo que le hagan justicia a tu sonrisa-

Suga se sonrojó, a pesar de que estaba acostumbrado a su novio siendo tan cursi no podía evitar sonreír siempre que decía esas cosas.

-Pero no te pongas triste Suga, de seguro solo está en su etapa rebelde, ya podrás mimarlo luego-

-No lo creo, además- volteó a ver a su novio mientras le dedicaba una de esas sonrisas que el otro tanto amaba- Hinata ya tiene a Kageyama para que lo cuide-.

- ¿Ehhhh?-

-Oh vamos Diachi, todos saben que esos dos se gustan-

-Ah maldición Suga, por que siempre tienes que tener la razón- Daichi volteó a ver como su novio simplemente se reía de su comentario y aprovechó como el otro estaba desprevenido para robarle un pequeño y rápido beso - vamos- le dijo en el momento en que se separaron,Suga solo asintió mientras que otra sonrisa juguetona se posaba en sus labios cuando entrelazó su mano con la del pelinegro, definitivamente este se convertiría en otro de esos momentos muy apreciados para él.


El próximo será un SemiShira para Vergayo.

Gracias por leer y espero que les haya gustado, hasta el próximo capítulo.