-Felí me dijo que querías mi ayuda – dijo Vainilla con los ojos muy abiertos, era poco frecuente que Vi pidiera ayuda
-Necesito decidir entre la falda escocesa y el vestido de violetas – confesó Pervinca con la mirada gacha
A Vainilla por poco no se le salen los ojos de las cuencas.
-¡¿No usarás pantalones?!
-No, Grisam me ha dicho que le gusta como me veo con falda y he pensado…
-En usar una hoy – completó Babú con una sonrisa amable – venga, te ayudaré
Luego de un par de vestidos y unas quejas y resoplidos de parte de Vi las gemelas dieron con un vestido apropiado para ella, no era a capas (usualmente Babú usaba capas y capas de ropa como todas las brujas) y era cómodo para moverse, por si acaso también Babú se las arregló para escogerle a su hermana unas medias gruesas, del resto se encargó Pervinca.
-También vienen Tommy y Flox ¿no te cambiarás? – preguntó Pervinca mirando a su hermana
-Sí, voy a eso – sonrió Babú dejando a su hermana sola en la habitación
Pervinca bajó a abrir la puerta, los chicos la miraron extrañados por su cambio de estilo.
-Hola Vi ¿usas vestido ahora? – le dijo Flox con un abrazo y una enorme sonrisa
-Ujummm – dijo la gemela incómoda
Grisam se limitó a sonreírle como quien gana una guerra, Tommy, que conocía el carácter explosivo de Vi, prefirió omitir cualquier comentario.
Entonces bajó Vainilla, con ese vestido color noche que tanto le gustaba a su gemela pero que jamás lo había mencionado, se había cambiado las botas por unas bailarinas de suave satén rosa fuerte y encima del vestido (como ya os dije viste a capas) un bolerito fucsia que Felí había bordado para navidad, el hadita voló a hablarle del repentino cambio a Devien, su amiga, el hada de niñera de Flox.
-Que lindo vestido Babú – dijo Grisam con una sonrisa alegre
Pervinca montó en cólera interna, ella se había puesto el vestido por él y no le había dicho nada pero su hermana, la que siempre usaba vestido había ganado un cumplido.
-Tengo algo que hacer ¡vuelvo en seguida! – dijo Pervinca y subió las escaleras a toda prisa
¿Por qué Grisam le había dicho aquello? Las faldas y vestidos eran cosa de Vainilla, no de ella. No, Pervinca era un espíritu libre, de esos a los que les gusta correr y volar sin preocuparse por molestas faldas, su hermana en cambio era moldeable a toda situación ¿por qué Grisam le había dicho eso a ella? Y por si no fuera poco Vainilla hacia muy poco que había dado un paso al lado… si su hermana aún tenía sentimientos por Grisam… pero no, aquello no, y aunque los tuviera Vi sabía en el fondo de su corazón que Babú no haría nada, porque ella era honesta y dulce.
Era una criatura incapaz de mentir.
