Pervinca lo meditó un instante, enfadada, su objetivo había sido subir a cambiarse aquel vestido por unos cómodos y normales pantalones, pero se había esforzado, y no quería parecer infantil celando a su hermana, eso solo la haría ver como una niña terca frente a Grisam y haría a Babú tener sospechas de sus pensamientos. No. Esbozó una sonrisa, tomó aire y bajó corriendo la escalera para encontrarse con sus amigos.

-Ya estoy lista ¿nos vamos? – preguntó

Vainilla iba adelante con Flox y Tommy, el muchacho le estaba contando sobre su visita a Frentebosque, en la cual se había propuesto contar todos los verdes que se pudieran encontrar, la brujita se mostró sorprendida pero fue Flox a quien más le brillaron los ojos.

-¡Es megaincreíble! – gritó la brujita pidiendo detalles de cómo calcularía y como haría para no repetirse, Tommy contestó como mejor supo.

-Mi madre siempre pensó que Tommy y Babú terminarían juntos – comentó Pervinca con una sonrisa tímida a Grisam.

-Pero eso aún está por verse ¿no? Está claro que Tommy siente algo por ella, pero tu hermana nunca le ha dado mayores motivos – dijo él en tono despreocupado y con una leve, muy leve sonrisa.

-A decir verdad ella nunca ha dicho nada sobre eso – se extrañó Pervinca.

-Supongo que después del ataque todo se volvió abrumador, no tenían tiempo para hablar de esas cosas.

Si supieras…

-Pues ahora estamos bien, y quizás ella hable de eso pronto – Pervinca apagó la sonrisa, toda la conversación hasta ahora había girado en torno a Babú - ¿Supiste algo del mapa de tu tío? ¿Del bastón-espada?

-No, y no le he vuelto a preguntar – Grisam estaba serio – la verdad quería hablar contigo de eso, y de otras cosas.

Dejaron que los tres chicos se adelantaran un poco más y entonces el mago de ojos azules se ajustó la gorra.

-Creo que me precipité al pedirte que fueras mi novia – confesó de golpe y porrazo.

El mundo de Pervinca se estaba deshaciendo bajo sus pies, pero no se dio a notar, se mordió el labio y siguió escuchando.

-No me malinterpretes, me gustas, tu manera de participar en los juegos de verano, tu energía, tu sonrisa. Pero cada vez que yo intento demostrar ese amor tú no quieres corresponderlo Vi, se que eres tímida, lo entiendo, esto también es nuevo para mí, pero… Yo también necesito cariño Vi, y te lo estoy cediendo todo a cambio de nada.

-Grisam yo… Lo siento, pero, yo no soy como tú quieres que sea, además sabes que odio usar vestidos, que no soy romántica, que las cosas que dices me emocionan y que detesto dar abrazos a alguien que no sea mi padre o mi hermana, si me elegiste así, aceptaste el paquete completo Burdock.

-El problema es que empiezo a pensar, que he confundido lo que sentía por ti por lo que siento por Vainilla – dijo el chico con la mirada crispada de dolor.

Pervinca quería llorar pero no lo demostró.

-Creo que lo mejor es que dejemos de vernos un tiempo – determinó con la mirada fija en el camino.

-Estoy confundido Vi, dame un par de días para pensar bien todo y…

-No, creo que te expresaste con claridad, el tiempo dirá que pasará con nosotros, si es tu rostro el que veo en el arroyo en mis 16 años, será entonces que yo te busque pero si no…

El mago se ensombreció y se preocupó, no quería causarle daño a Pervinca, claro que no, pero… Tampoco quería mentirle, quería ser honesto, al final optó por besar el cabello de Vi.

-No quiero mantenerte a mi lado engañada Vi, quería que lo supieras.

La bruja no hizo caso y avanzó hasta su hermana a la que abrazó por un costado, la joven bruja de la luz sintió el dolor de su hermana sin que ella dijera una palabra.

-Creo que mejor lo dejamos para otro día chicos, ¿les importaría? Vi tiene dolor de estómago hoy – pidió la dulce brujita

Sus amigos le desearon buena suerte y las dejaron ir, Babú, haciendo uso de la fuerza esa que da el amor abrazó a su hermana y la llevó volando hasta la casa, solo Urka sabía cuanto le dolerían los brazos después por el tremendo esfuerzo, pero en ese momento a ella no le importaba, su prioridad más que su propio bien era el de su gemela.

-¿Te ha dicho algo desagradable Grisam? – preguntó Babú al ver como una solitaria lágrima se escurría por el rostro de Pervinca quien la secó enojada.

-Lo hemos dejado – susurró la gemela

-¿Y te ha dicho por qué?

-Está confundido

-Con el peligro de la guerra creo que todos lo estamos – Vainilla se acomodó junto a su hermana – Duerme conmigo hoy ¿quieres?

Su gemela detestaba dormir con alguien más, ella necesitaba espacio y Babú solía abrazarla como a un oso de felpa, pero a pesar de todo, sabía que la culpa no la tenía su gemela, agradecida, Pervinca la abrazó al tiempo que asentía.

Ojalá ella fuera un día como Babú.