Capítulo 1
Las calles de París se habían cubierto de nieve hacia muy pocos días. Con la llegada del invierno, las festividades no se hicieron esperar. A pesar del frio, la gente estaba saliendo a festejar, por lo que se podía escuchar todo el ruido de la gente que se reunía alegre con sus seres queridos y como recorrían las calles para llegar a su destino.
Nathalie miraba por la ventana de su habitación en la mansión. La nieve formaba una capa blanca sobre ella. La mansión estaba en completo silencio, contrastando con el ambiente festivo que se encontraba en los alrededores. Era imposible no darse cuenta de la felicidad de las personas de afuera. Ella cerro los ojos por un momento, recordando porque esta época no era un momento feliz para ellos.
Observo la habitación alrededor de ella. Estaba un poco más vacía que la última vez. Hacía unos años atrás habían tenido problemas financieros y por supuesto, tuvieron que vender algunas cosas para poder vivir cómodamente y sin tener que preocuparse por las facturas y comida por un tiempo, mientras lograban estabilizar su situación. Muchos de los tesoros y recuerdos más preciados de Nathalie ya no estaban allí. Ese fue un sacrificio muy duro que tuvo que hacer, pero fue por una buena causa.
Observo las pocas fotos que tenía en la mesita de noche. En vez de traerle felicidad, le daba mucha tristeza, aunque pareciera irónico. Todos esos eran recuerdos de un tiempo mejor. El tiempo en el que Adrien aun no sabía la verdad de lo que había sucedido con los Miraculous y su madre.
Nathalie tomo la última foto que habían tomado de Adrien. Fue días antes del incidente. Adrien estaba haciendo la tarea con Marinette y le había pedido a Nathalie que les tomara una foto para recordar esos momentos en un futuro.
La mujer paso su pulgar sobre la foto con delicadeza. El gran reloj de la habitación resonó en la habitación, indicándole que ya eran las ocho de la noche. Nathalie dejo la foto nuevamente de donde la tomo. Sintió como una leve brisa paso por su lado, dándole escalofríos.
Ella se acercó a la cama para tomar la manta que siempre dejaba sobre esta. Se la coloco en los hombros para aliviar el frio que sentía. Nathalie tomo otra de las mantas que estaba en uno de los sillones de la habitación antes de salir a pasillo. Camino despacio hasta llegar a las escaleras. Se apoyo lo mejor posible de la barandilla para poder bajar. Después de haber usado el miraculous del pavo real por tanto tiempo, su salud nunca más fue la misma. Aunque se había recuperado bastante bien, le quedaron algunas secuelas, por lo que hacer algunas tareas era bastante complicado.
Después de bajar las escaleras se dirigió hacia la sala de estar. Así al entrar, encontró una figura ante el fuego de la sala. La persona que estaba allí parecía un tanto pálida ante el fuego, sus prominentes ojeras mostrando lo cansado que estaba. Su cabello casi blanco, denotaba lo mucho que había envejecido. Gabriel se encontraba en uno de los sillones frente a la chimenea, mirando hacia la nada. Su rostro solo denotaba… tristeza.
Ella camino hacia Gabriel y gentilmente poso sus manos en sus hombros.
—¿Estas bien Gabriel? — susurro ella, agachándose un poco para que la escuchara.
El levanto la mirada para verla. El asintió posando su mano sobre la suya.
Nathalie tomo la manta y lo cubrió con ella. Hacia frio y la camisa que él estaba usando no le ayudaba mucho. Ella se sentó junto a él en silencio, con la llama de la chimenea acompañando el momento. Se quedo mirando al fuego, hipnotizada por el movimiento de este…
Y sin darse cuenta, Nathalie se quedó dormida lo que ella pensó que eran unos pocos minutos. Despertó alertada, notando que ya estaban cerca de la media noche. Gabriel se había quedado con Nathalie todo ese tiempo con ella apoyada en su hombro.
—Lo siento, Gabriel. Me quede dormida —Ella se levantó, pasando sus manos por su rostro, tratando de quitar el cansancio de sus ojos.
—No pasa nada, Nathalie. Yo dormí un poco también.
Nathalie se levantó de su lugar reacomodando la desacomodada manta en sus hombros y le ofreció su mano a Gabriel.
—Vamos a descansar. Lo necesitas.
Gabriel tomo su mano para que ambos se encaminaran a su dormitorio. Subieron a la habitación que compartían hace algunos años, cuando se casaron.
Después de sus identidades de supervillanos se vieran comprometidas ante Ladybug y Chat Noir, por poco hubo un escándalo mediático. Estuvieron a punto de ir a la cárcel de no ser porque el dúo de superhéroes intervino, convenciendo a París que ellos mismos se encargarían de que recibieran el castigo correspondiente.
Pero la peor parte se la llevo Adrien.
Adrien, como era de esperarse, estaba muy decepcionado. No quiso volver a la mansión después aquel incidente. Aunque Nathalie estuvo también en arresto domiciliario, siempre estuvo muy al pendiente de Adrien. Logro obtener el permiso de la policía de velar por su bienestar mientras lograban solucionar la situación de Adrien.
Amelie no tuvo piedad. Apenas se supo lo sucedido, tomo el primer vuelo hasta París. La policía tomo cartas sobre el asunto y se llevaron a Adrien mientras Amelie se hacía cargo del asunto. Había encontrado la excusa perfecta para llevarse a Adrien con ella y no hubo mucho que se pudiera hacer por Adrien.
Lo único que Nathalie pudo hacer fue buscar el contacto de los mejores abogados de Gabriel's que estuvieran de acuerdo a trabajar con la suma de dinero que Amelie ofrecía. Ella también intento convencer a Gabriel de que saliera a ver a su hijo. Pero él se negaba a hacerlo. No después de lo que paso.
Poco a poco la salud mental de Gabriel empezó a decaer. Gabriel ya no sentía la inspiración para continuar diseñando por lo que lo dejo por completo. La compañía estuvo en serios problemas por los crímenes de Gabriel, pero Marinette junto con algunos empleados llegaron para ayudarlos realizando el trabajo que el ya no podía hacer.
Con el permiso de la policía después de un periodo en el que demostró tener buen comportamiento, Nathalie retomo el control de la compañía, para asegurarse de que pudiera seguir funcionando. Pero para ello, la compañía tuvo que cambiar de nombre y Gabriel dejo de ser su CEO de manera oficial.
Unos meses después de eso, Gabriel y Nathalie se casaron legalmente. Todo con el fin de que Nathalie tuviera más poder dentro de la compañía y así pudiera tomar decisiones importantes dentro de esta. Todo esto para poder salvar lo poco que quedaba de la compañía.
En el fondo Nathalie estaba feliz de estar junto a Gabriel. Pero no sentía que su matrimonio fuera precisamente como ella esperaba. Gabriel se la pasaba encerrado en el dormitorio, y lo único para lo que salía era para sus necesidades básicas.
Gabriel solo esperaba una cosa en ese punto en su vida: Su hijo lo buscara. Adrien no le había hablado directamente desde hace cinco años y eso lo estaba afectando negativamente. Aunque Nathalie sabía que en parte era también culpa de Gabriel, no quería presionarlo. Él estaba lidiando con una terrible depresión, desde aquel día en el que desconectaron a Emilie de la máquina que la mantenía con vida. Llego al punto de que a Gabriel le formularon unos fuertes antidepresivos que tenía que tomar todos los días.
Nathalie en estas alturas pensaba que ya se había vuelto dependiente de esa medicina.
Ambos llegaron a la habitación Gabriel se cambió a sus prendas de dormir. Nathalie saco de la mesita de noche un frasco blanco cuyo contenido eran los antidepresivos que Gabriel debía tomar todos los días. Cuando Gabriel salió del baño ella le entrego el frasco, junto a un vaso de agua que ya había llevado antes de ir a buscar a Gabriel.
Gabriel de sentó a la orilla de la cama para tomar sus medicamentos. Nathalie noto lo serio que estaba y se sentó junto a él cuando dejo el vaso de agua en la mesita de noche. Paso una de sus manos por su espalada en círculos y posando su cabeza suavemente en su hombro, sabiendo muy bien en lo que estaba pensado.
—Gabriel, estoy segura de que algún día, él te llamara.
El no dijo nada. Gabriel se levantó para ir al lado de su cama y retirar el cobertor para recostarse. Nathalie solo podía ver la expresión de su rostro, envejecido por el pasar de los años. Ella busco en su cajón su ropa de dormir y se fue al baño llevando su teléfono en su bolsillo.
Ella se encerró en el baño y sentándose en la tasa del baño, busco el número de la persona con la que estuvo armando su plan unas semanas atrás.
Esperaba que la persona a la que necesitaba aun estuviera despierta. Espero el sonido del tono.
Uno, dos, tres…
Nathalie estuvo a punto de colgar cuando escucho la voz al otro lado de la línea.
—¿Nathalie? ¿Cómo estás? —Marinette dijo desde la otra línea. Sonaba algo somnolienta.
—Hola Marinette ¿Te desperté?
Nathalie escucho un poco de ruido de fondo.
—Nathalie, pensé que no llamarías. Si me despertaste, pero no pasa nada. Adrien esta dormido por lo que no nos interrumpirá.
Eso alivio a Nathalie. Esto tenía que ser en secreto.
—¿Todo está listo?
Marinette se movía a otra habitación antes de contestar.
—Aún estoy buscando la forma de convencer a Adrien. No es fácil para él.
Nathalie se tomó un momento y suspiro.
—Lo sé.
En el otro lado de la llamada Marinette se fue a sentar al sillón de la habitación en la que acababa de entrar con algo de dificultad y para evitar llamar la atención de Adrien.
—Mi fecha de parto es en algunas semanas— dijo ella mientras que se frotaba el vientre —Solo espero que a este bebé no se le ocurra venir antes. Porque si es así tendremos que postergar el plan.
Nathalie esperaba que el plan de ambas funcionara. Tenía que funcionar. Porque era la única oportunidad de que Gabriel y Adrien se reconciliaran.
O eso esperaba Nathalie.
Adrien miraba por su ventana la caída de la nieve. El jardín estaba cubierto de una ligera capa de nieve, que había estado cayendo por días. Se fue a la cocina a revisar lo que estaba cocinando. El espagueti con albóndigas que estaba preparando ya casi estaba listo. El olor a comida caliente se le hacía agua a la boca. Esperaba que a Marinette le gustara también.
Desde que se fue a ir a vivir con Marinette, decidió que sería una buena idea aprender a cocinar platillos por su cuenta. Al principio la comida no sabía muy bien, pero con la ayuda de Marinette Adrien mejoro bastante. Y por ello le estaba preparando una de sus mejores recetas, siendo que ese día era su turno de preparar la cena.
Volvió a tapar la olla en donde estaba cocinando y salió al pequeño comedor. Encendió las velas de la mesa. Escucho pasos por la escalera, de donde apareció Marinette. Adrien se acercó a ella y posando una mano en su espalda, la guio hasta una de las sillas de la mesa y la ayudo a sentarse.
Ella le beso la mejilla.
—Gracias Adrien.
El solo sonrió y se fue a la cocina al detectar el fino olor de las albóndigas. Apago el fogón y con un tenedor sirvió los dos platos de espagueti. Cuando Marinette provo un bocado, sonrió contenta.
—Esta delicioso, Adrien.
Adrien también sirvió un pequeño plato para los kwamis. Ambos estuvieron un rato comiendo charlando animadamente entre ellos. Pero Marinette no pudo evitar notar que Adrien sonaba un poco alicaído. Cuando terminaron de cenar y Adrien limpio los platos se fueron a su habitación.
Mientras Marinette se lavaba los dientes Adrien miraba las fotos de su teléfono. Llegó a una en la que estaba con su padre. Marinette viéndolo desde la puerta se sentó a su lado.
—¿Cómo estás Adrien? ¿Estas bien? — pregunto Marinette preocupada.
—Oh no es nada...
—Para mí es importante Adrien. Se que algo te ha estado molestando— dijo esto tomándole la mano.
—Es que extraño a mi padre— Adrien tomo la otra mano de Marinette y agrego —Siento que no le importo a mi padre, ya han pasado años y nunca me ha vuelto a dirigir a la palabra y menos a venir a verme. Ya no sé qué pensar.
Era cierto. Hacía cinco años que Gabriel no contactaba con su hijo directamente. Si se había contactado con Marinette, hace algún tiempo, pero no estaba tan segura si era buena idea decírselo.
—Sabes Marinette, siempre pensé que Nathalie lograría ablandarlo, pero al parecer mi padre muy cabeza dura — Adrien negó con la cabeza, recordando el día en el que le insinuó a su padre que él podría ser feliz con Nathalie a su lado.
Marinette se mordió el labio, sabiendo lo que Nathalie estaba haciendo. Pero no podía decirle nada a Adrien, le prometió a la señorita Sancoeur que no lo haría. Al menos no todavía. Aunque, si le interesaba saber más acerca de lo había sucedido entre Nathalie y Gabriel, después de todo solo sabia algunos leves detalles de lo que le conto Adrien alguna vez.
—Adrien, siempre he querido saber qué fue lo que sucedió entre tu padre y Nathalie ¿Podrías contármelo? —Marinette tomo con ambas manos la mano libre de Adrien.
—Todo empezó una vez que me contacte con Nathalie por videollamada, hace como tres o cuatro años...
Adrien acababa de llegar de su viaje escolar en donde la había pasado estupendamente. Jamás había hecho un viaje que no fuera de trabajo y siempre quiso saber cómo se sentía. Adrien vio su reloj y se fue a la habitación en la que se alojaba en la casa de los Dupain Cheng. Saco su laptop y la encendió para poder hablar con Nathalie. Le había prometido que apenas llegara a la seguridad de su casa la llamara para contarle como estuvo su viaje. Realmente apreciaba lo mucho que se preocupaba de él, a pesar de todo.
Adrien estaba esperando en frente de su computadora en una habitación retirada de la casa en la que estaban hospedados. Pronto recibió la llamada de Nathalie. Ella estaba tan seria como siempre, pero cuando lo vio dejo de lado su cara seria para darle una sonrisa.
—Hola Adrien ¿Cómo estás?
Nunca la había escuchado tan casual. Tal vez eso era bueno.
Estuvieron un rato hablando cuando Nathalie paso una de sus manos por su cabello para reacomodarlo. Algo brillante en uno de sus dedos llamo la atención de Adrien.
—Nathalie ¿Qué es eso en tu dedo?
Ella se miró la mano.
—Oh, bueno, estaba esperando el momento indicado para contártelo, pero… me case con tu padre el día de ayer.
Adrien se sorprendió, tal vez demasiado. Quizás era porque nunca pensó que su padre estaría dispuesto a perseguir una relación con Nathalie. No después de la última vez que le pregunto.
Pero algo que no pudo evitar ver fue la expresión en el rostro de su antigua cuidadora.
—Pero no te veo muy feliz, Nathalie.
—Oh Adrien, claro que estoy feliz. Es solo… que no es como yo lo imaginaba —dijo ella con un poco de tristeza en su voz.
Adrien se sentía muy triste por ella. Sabía muy bien que Nathalie amaba mucho a su padre y que estuvo ahí para él desde que su madre había caído en coma mágico. No podía imaginar cómo se sentía en esos momentos. Siempre pensó que Nathalie y su padre tenían una gran química entre los dos y muchas cosas en común. Pero parecía que eso no había sido suficiente para que su padre correspondiera los sentimientos de Nathalie.
—Nathalie, ¿Estas bien?, ¿Quisieras hablar acerca de eso? —Adrien pregunto al ver la expresión de Nathalie.
Nathalie negó enérgicamente.
—No, no Adrien. No te preocupes por mí — ella se enderezo nuevamente en su asiento —No quiero agregar más preocupaciones a tu vida. Estaré bien.
Pero Adrien sabía que no era cierto. Nathalie no estaba bien.
—Así fue como me enteré de que se habían casado, al menos de manera legal.
Adrien estaba muy serio tras hablar de eso. Marinette lo tomo del rostro viendo como lágrimas se acumulaban en sus ojos.
—Gatito…
—Siempre pensé que mi padre y Nathalie estaban juntos. Que mi padre había superado a mi madre y que podríamos ser felices el, yo y Nathalie. Que volvería a tener la misma cercanía que tenía con mi padre antes.
Marinette se sintió un poco mal en esos momentos. Le limpio con los pulgares las lágrimas que empezaron a caer por el rostro de Adrien.
—No me importaría si solo pudiera hablar con mi padre, incluso si solo fuera un momento.
Marinette se tomó las manos de manera nerviosa, algo que Adrien noto al instante.
—Marinette ¿Pasa algo?
Marinette tomo las manos de Adrien.
—Tu padre, él te llamo. Fue el día de nuestra boda.
Adrien estaba estupefacto.
—Lamento habértelo ocultado Adrien, pero no sabía cómo ibas a reaccionar si te lo decía. Estabas tan feliz ese día, no quería arruinarte ese momento.
—Lo sé, lo entiendo— Le tomo ambas manos y las beso —Pero, ¿Por qué me llamo?
—Bueno, no dio muchas explicaciones, pero si puedo decir que parecía que quería estar en buenos términos contigo, Adrien. Le dije que podía volver a llamar otro día, incluso le di tu número, pero por lo que me dijiste, parece que no lo ha hecho.
Eso dejo pensativo a Adrien.
—Adrien sé que tú y tu padre tienen una… relación complicada. Pero por lo que he visto y por lo que Nathalie me dijo, es posible que él quiera arreglarlo.
—Yo aun amo a mi padre, a pesar de todo lo que hizo. No puedo odiarlo, no me siento capaz de eso —Adrien miro hacia abajo —La verdad no sé qué hacer.
—Bueno podrías darle una oportunidad. Y si las cosas no funcionan entre ustedes puedes simplemente alejarte.
Adrien suspiro y miro al suelo.
—Lo pensare.
Adrien salió un momento de la habitación para dejar organizadas algunas cosas. Marinette se sentía culpable por no haberle dicho de la llamada de su padre. Pero este era el primer paso para poder reunirlos nuevamente.
Tenia la idea de este fic después de ver el especial de Nueva york cuando se estreno. ¿Habrá la posibilidad de que Adrien y Gabriel se reconcilien? Eso lo veremos en los siguientes capítulos.
