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34
La historia está vez fue un poco distinta de siempre. Y quizá de los pedazos que más recuerdo.
Ella no estaba, si no que en casa de su amiga la princesa junto a la chica dona. La habían invitado para que las ayudará a preparar algo de chocolate. Se suponía que no debía decirlo, pero todo quedó en un "se suponía."
Estaba en el trabajo, y con el antifaz puesto en una banca bajo un árbol. Estaba sumamente aburrido.
Traté de llamarla para ver cómo iban las cosas, y no contestaba. Entonces por fin lo hizo.
"Estoy ocupada. Esto es difícil."
"Pues espero que lo hagas bien."
"¿Y tú? De seguro estas de holgazán en una banca estúpido sadico."
"Creo que estas vez te equivocas."
"Ajá. Llegaré hasta un poco tarde, Soyo-chan no me dejará ir hasta que vea que lo hice bien..."
Una voz se escuchó en el fondo.
"El chocolate se quema."
Era la chica dona.
"Nobume ten cuidado..."
Escuché el celular caerse, y unas cosas acomodarse.
"Listo. Kagura-chan, ¿Te habló Okita-san?"
La que habló era Soyo, su voz era más dulce que la de ellas dos.
"Si. Está otra vez durmiendo en el trabajo."
"Me pregunto por qué no lo corren de una buena vez."
"¡Nobume-san! Y Kagura-chan, ¿Qué piensas poner en el chocolate de Okita-san?"
Seguí escuchando. Sabía que debía colgar el celular, era lo mejor. Lo único que debía hacer y continuar con mi rutina, pero mi terquedad en ese momento fue grande.
"No sé. Lo que sea."
"¿Algo como "Te amo" quizás?"
"Si lo crees así está bien, por mi iría un 'muere bastardo sádico' o algo por el estilo."
"Estoy a favor."
Secundó esa chica glotona.
"No. Y Kagura-chan..."
Su tono se volvió más serio.
"¿Qué sientes por él ahora? ¿Lo mismo o cambió en algo tus sentimientos? Aunque sea mínimo."
Ella no respondió. Ese silencio se volvió incomodo hasta para mí que no estaba ahí.
"Parece que el chocolate está listo para hacer los moldes."
Era la voz de esa china.
"Te estoy hablado... Sólo respóndeme, ¿Lo amas aunque sea sólo un poco?"
De nuevo el abrumador silencio.
"No."
Tragué saliva en esos momentos. Sentí como si el tiempo pasara más lento, y también una bofetada en el rostro.
"No siento eso que dices, las mariposas, las ilusiones y los suspiros. Mi pecho no duele."
"Kagura-chan..."
Quedé inmóvil sosteniendo el celular. Sin embargo la voz de la chica dona me logró espabilar.
"El celular sigue en llamada."
"¿¡Qué!?"
Ambas chicas (Soyo y la china) dijeron al mismo tiempo, mientras sus pisadas resonaban. No pensé más allá de eso y colgué.
No sabía cómo procesar las cosas, y sin embargo, había una parte de mí que no estaba tan sorprendida. Me recosté más en la banca y continué en mi siesta recién interrumpida.
No tenía ni tiempo de pensar.
Más tarde hubo una pequeña fiesta con algunos compañeros. Celebraron que uno sería eso no recuerdo muy bien lo demás.
En fragmentos me pude ver tocando la puerta, y ella en frente mirándome, invitándome a pasar. Sacó el vino y sirvió una copa a cada uno. Ella lo bebió si fuera agua, y se sirvió más.
Lo siguiente que recuerdo es a los dos riendo como idiotas. Hasta que, entre risas, dije algo de lo que debí ni mencionar.
"¿Quién iba a pensar que serías hipócrita todo este tiempo?"
Seguí riendo, y ella hizo lo mismo.
"No lo sé. Yo no me lo hubiera imaginado."
"¿Entonces por eso no te podías acostar conmigo?"
Las carcajadas comenzaron a ser molestas.
"Quizá. No sé cómo dejarme llevar."
Quiso dar otro sorbo a su copa, pero ya no había nada ni ahí ni en la botella.
"Ops, se acabó."
Dijo eso con un leve saltó de hipo.
"No dejaste que lo hiciéramos por que no sabías como dejarte llevar, ¿pero aun así aceptaste ese maldito anillo?"
No podía dejar de reír por lo graciosa y absurda que me parecía la situación en ese momento.
"¡Qué ya no hay vino!"
Gritó como una niña pequeña.
Me levanté bruscamente de la silla, y ella sonrió.
"¿Irás por más?"
Ignoré su pregunta y la tomé de la muñeca con fuerza. Jalándola mientras ella se quejaba.
La llevé a la habitación y la lancé contra la cama, a lo que ella soltó un quejido.
"¿Qué tienes? Maldita sea eso dolió. ¿Acaso quieres pelear? Eh maldito sádico."
Trató de levantarse pero caía de nuevo a la cama.
De un jalón me deshice de mi sacó y la camisa. Me acerqué a ella, y le quité de un tirón la blusa haciendo que ella soltará gemido de dolor. No me importó nada en ese momento.
Acaricié su piel y ella sonrió. Torpemente trató de desabrocharse el sostén.
"Si esto basta por mi está bien..."
Dijo en balbuceos.
En ese momento reaccioné. Me refregué el rostro con las manos, y al darme cuenta de que trataba de hacer me alejé, tapándola a ella con la sábana.
Me apoyé de la pared hasta llegar al sofá, y tirarme en él.
Cuando desperté la cabeza me palpitó lo suficiente para ponerme de mal humor. Vi el desastre de la mesa, y de poco en poco recordar lo sucedido.
Pronto escuché unas arcadas. Corrí hasta el baño, de donde provenían. Abrí y ahí estaba ella vomitando todo el vino que había tomado la noche anterior. Estaba sólo con el sostén, y este aun desabrochado; lo que me hizo entender que se acababa de levantar con la única razón de vomitar.
Me acerqué cuando terminó y la ayudé a levantarse, tenía un aspecto terrible.
"Voy a preparar la ducha. Apestas."
Al terminar lo que dije ella me lanzó una almohada, no tenía ganas ni de bromas.
Ella se metió primero, luego hice lo mismo.
Agradecí tener turno más tarde, y ella tuvo que mandar un mensaje que se ausentaba a clases por que había amanecido muy enferma.
No hablamos ese día. No peleamos, mucho menos. Simplemente no cruzamos palabra.
Unas cuantas veces estuve a punto de ceder, y entonces fue ella la primera que perdió.
"Perdón."
Lo dijo con demasiado esfuerzo, que hasta yo sentí el gran trabajo que le había costado.
"Sólo te pediré disculpas, no quiero irme de aquí. Gin-chan decía que cuando yo encuentro un buen lugar para quedarme no hay nada que pueda sacarme, me dijo que soy más dura de sacar que un chicle en el suelo pegado desde hace años... Explicó todo eso cuando me estaba obligando a irse de su departamento cuando cumplí diecinueve, con su pretexto que ya no era una niña. Ese día fue cuando discutí con él y le dije que ya no trabajaría a su lado, y me fui a una cafetería a buscar trabajo y lo único que encontré por desgracia fue un sádico idiota."
No sabía que responderle.
"Si quieres puedes quedarte. Yo me iré a otro lugar."
Noté como sus labios se apretaron y juntó las cejas. Fue hacía mí y me dio un fuerte golpe en la cara.
"No bastardo."
Me levanté con la mano en la cara. Eso dolió por varios días.
"¿¡Qué tienes maldita sea!? ¡Eso dolió perra!"
"¡Pues yo no me voy a ir de aquí ni tú te irás! Si vuelves a decir lo contrario conocerás a mi otro puño."
Estaba realmente enojada.
Bufé.
"Eres demasiado egoísta."
"Lo soy. ¿Y sabes qué? Me importa una mierda."
Se acercó de nuevo a mí y me empujó al sofá. Eso también había dolido.
Ella se sentó a mi lado, y sin pensarlo más me abrazó. La escuché suspirar en mi pecho. Por más que mi mente dijo que la alejara mi cuerpo no respondió. Sabía el por qué, yo estaba irremediablemente enamorado de alguien quien no hacía lo mismo.
Sentí que esa melodía arrítmica comenzaba a sonar al mismo tiempo, pero aún seguía siendo distinta.
Siempre lo supe.
35
En primavera recuerdo que ella insistió en ir a ver los cerezos. Dijo que iría "Gin-chan" y "Shinpachi". Supuse que iría Kondo-san y su esposa gorila. Lo que no sabía era que él había invitado a mi hermana y a Hijikata-san.
Estuvo feliz todo el día, y cuando hicimos competencia de algo siempre buscamos ganar. Era algo de lo cual ya nos habíamos acostumbrado.
Los dos borrachos de siempre discutían acerca de cuál era mejor y al final terminaron casi peleando, mientras mi hermana estaba riéndose de ambos.
"Adoro ver a esos dos juntos."
Comentó mi hermana con una sonrisa mientras repartía a todos el almuerzo que había traído. Era picante por lo que muchos se negaban, hasta que yo los amenazaba con algo.
La china no se negó, y cuando mi hermana se iba, tosía pidiendo agua. Me reía un rato y luego de disfrutar sus expresiones unos segundos más, le alcanzaba la botella de agua.
Cuando todos se fueron en el ocaso, ella me pidió quedarnos un rato más. No me negué.
Entonces sacó algo envuelto dándomelo de la manera menos cariñosa.
"Para ti sádico."
Lo abrí y era chocolate. Mal hecho, pero el sabor no era tan malo.
"Horrible."
"¿¡Eh!? ¿¡Quieres probarlo en otro lado!? ¡Quizá ahí te sepa mejor!"
"Bromeo, bromeo. No lo hiciste tan mal, le faltó más amor."
Una atmósfera pesada nos rodeó. Y yo lamenté haber hecho ese comentario.
"La próxima vez será así."
Sonreí sin decir ni una palabra.
No tenía por qué decir más.
36
Una vez mientras estaba en el trabajo, comiendo ramen me encontré con la princesa y la chica dona.
Me saludaron y se acercaron a conversar conmigo. Una con comentarios buenos y la otra insultándome de todas las maneras que la ocasión le permitía. Pero hubo un punto en el cual la conversación se desvió.
"Okita-san... Si tienes a alguien a quien reclamarle por lo que pasó la otra vez sería a nosotras dos. La vez que le pediste que salieran yo le insistí en que aceptara..."
"Yo le dije que no. Se podía conseguir un idiota mejor si seguía buscando."
"Gracias."
Le respondí a esa molesta chica y quise que siguiera comiendo para que no hablara.
Quería que Soyo siguiera. Se acomodó la voz y prosiguió:
"Yo le pedí que aceptara. Hasta fuimos detrás de ella para ver que lo hiciera. Sabes... Ella nunca se ha enamorado, y un día me dijo que le encantaría hacerlo alguna vez. Vi en ti la oportunidad perfecta. Kagura-chan hablaba de ti más que de otros chicos..."
"Aunque fuese en insultos lo hacía."
La interrupción de Nobume de nuevo.
"Además que, ella es tan tonta con ese tipo de sentimientos no puede notar el de alguien más. Cada vez que veíamos una película de romance ella nunca notaba el amor de los protagonistas, era como un sentimiento totalmente ajeno a ella. Pero... Respecto a ti, ella quisiera llegar a probarlo... Escuché que a veces lleva tiempo..."
"Soyo... Vamonos."
"Nobume-san aún no he terminado."
La chica dona se levantó y se llevó a la princesa a pesar de las protestas de esta.
Yo seguí comiendo mientras pensaba. Supe que no debía culpar a Soyo, si esa vez ella hubiera contestado de diferente forma muchas cosas hubieran cambiado.
Pero, a pesar de todo ella era inmune a lo que yo sentía. Consideré tonterías en mayor parte a eso del amor, y la teoría de la zapatilla de cristal. Entendía a lo que Soyo se refería, por eso Nobume se la había llevado, suponía que ella estaba llevando todo eso un poco lejos. A mí ya me había llevado en todo eso que había creado, veía el camino de regreso demasiado lejos y distorsionado; aferrándome a esa tonta pelirroja, que no se perdiera en la neblina que habíamos creado.
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Hola :D Antes que nada gracias por leer y por los reviews
Se supone que actualizaría ayer pero no pude :'v Yolo, un día más, un día menos.
Espero les guste y saludos :3
Ah si, y cualquier error me gustaría que me dijeran c: Leo rápido y corrijo más rápido para poder subir antes :'v
