Disclaimer. Dragon ball no me pertenece, es propiedad absoluta del dios Akira Toriyama.
Mirai Trunks tiene que ayudar a Vegeta chibi a recuperar su cuerpo y sus recuerdos, pero será toda una faena ya que los recuerdos de su padre están estancados en esa edad que su infantil cuerpo aparenta… relación padre/hijo /Vegeta
RETROCESO INVOLUNTARIO
Capítulo 2
Trunks lo vio caminar dudoso hacia el interior semiderruido de la casa capsula, se había preocupado cuando lo vio colapsar, pero no sabía qué hacer y las malas noticias solo le seguirían llegando una tras otra. Inconsciente mordió su puño tratando de cavilar alguna forma de decirle todo lo que tenía que decirle, trago grueso, por kami sama, su madre sí que le había dado una tarea monumental, la tarea de mantener estable la cordura de su padre. Casi nada se dijo irónico.
…
Vegeta veía el interior de esa habitación en la que originalmente había despertado, las sábanas blancas estaban manchadas de polvo y escombros, busco a los alrededores y no vio nada que le resultara familiar, un hecho que ya sabía, pero quería cerciorarse una vez más que de sus cosas ya no había nada, lo sabía, al despertar era lo primero que había notado, pero necesitaba desesperadamente un punto de referencia conocido. Algo de lo cual asirse en este mar de incertidumbre, después de todo no era como que simplemente podía dejarse llevar por la emoción y aceptar tremenda y feliz noticia. No, él nunca tenía tanta suerte, le era más fácil pensar que todo esto era una mala jugarreta de alguien que le odiaba, que enemigos tenía muchos…
Enemigos…
Volvió su vista y apoyado en una de las paredes semiderruidas vio al supuesto súper saiyajin, sus cabellos lilas de apariencia suave, esos ojos azul claro, su mirada se dirigió a su cintura notando esa obvia falta de cola. Todo él era tan diferente a la raza saiyajin.
-ni siquiera pareces un saiyajin…- soltó… Vegeta dudaba si lo había dicho en voz alta. No fue hasta que este le contesto, que se dio cuenta que de hecho si se lo había dicho
-sí, es verdad, ya antes me lo habían dicho, pero eso se debe a que mi madre no es saiyajin-
-eres… ¿un hibrido?- Vegeta entrecerró lo ojos y se fijó con más fuerza en sus rasgos.
-yo… si, supongo que así es como se dice…- Trunks siempre había estado orgulloso de su condición hibrida, pero escucharlo de los labios de su padre le había resultado un poco doloroso, a pesar de que no entendía el porqué, a él siempre le gusto tener parte humana. Tal vez la incomodidad se debía a ese obvio desprecio que asomo tan fácilmente de la voz infantil
-¿cómo demonios se supone que fue un hibrido el que alcanzó el nivel de súper saiyajin?-
Trunks cerró los ojos intentando calmarse, no tenía ni las ganas, ni las intenciones de discutir con su padre temas plagados de obvio racismo y más conociendo lo mucho que este se enorgullecía de su sangre perteneciente a la realeza.
-no soy el único, ¿está bien? De donde vengo hay dos saiyajines de sangre pura que lo consiguieron mucho antes que yo, ¿te basta con eso?-
-¿mucho antes? … ¿Qué tan antes? - Vegeta entrecerró los ojos y Trunks se desesperó de lo suspicaz que su padre podría llegar a ser, si seguía así de nada le serviría haberle demostrado ese desbordante poder, su padre volvería a tacharlo como alguien en quien no se puede confiar y si ganar la confianza de Vegeta era toda una proeza, recuperarla después de haberla perdido estaba seguro sería algo técnicamente imposible.
Debía conservar la calma y la paciencia, pero ese mini saiyajin lo estaba sacando de quicio
Se acercó a paso raudo a él y este a pesar de lo mucho que lo intento no pudo evitar dar un paso hacia atrás, el mismo Vegeta se odio por esa temerosa reacción, odiaba cuando su condición infantil lo traicionaba de esa manera. ¿Y que si el tipo frente a él podría matarlo de un golpe si este así lo quisiera?, eso nunca lo había amedrentado frente a Freezer, no había sido tan idiota como para retarlo directamente, pero nunca se había echado para atrás aun sabiendo que eso era lo que le provocaba esas torrenciales palizas y castigos, e irónicamente estaba seguro que ese obvio orgullo era lo que mantenía entretenido al icejin lo suficiente como para no querer matarlo. No, hacerlo sufrir era mucho más divertido.
Entonces ¿qué había en este hibrido que lo hacían querer huir?
Arriesgándose a una reacción negativa de su padre, Trunks lo sujeto de los infantiles hombros con fuerza obligándolo a verle a los ojos, seriamente, sin que hubiese cabida a la duda
-¿qué puedo hacer para que me creas? ¿Qué puedo hacer para demostrarte que Freezer y que de hecho toda la familia changlong ya no existe más en este universo? Eres libre Vegeta, maldita sea, ven conmigo y déjame demostrártelo-
Ahora lo entendía…
A que le temía…
Él: Vegeta, el príncipe de los saiyajin no le temía a la muerte, siempre la encaraba con altanería, como diciéndole: si! ven! Tómame cuando se te plazca en gana!. Él nunca iba a humillarse, ni a rogarle y que por lo mismo está aún no se había atrevido a llevárselo del otro lado a pesar de lo cerca que había estado tantas veces en su tan corto periodo de vida. Era a la ilusión de volver a tener esperanza a lo que más le temía, a ser engañado como al simple niño que aún era, el tipo frente a él le mostraba una realidad tan hermosa que era imposible que esta existiera, menos aún que esta estuviera disponible para él.
Trunks en verdad se preocupó cuando esos ojos negros destilaron destellos de locura y se dejaron deslizar desde sus ojos subiendo con lentitud hacia el techo, mientras su rostro mutaba y soltaba una risotada que jamás en su vida le había escuchado conferir a su padre bajo ningún concepto, y por kami esperaba jamás en su vida tener que escucharla de nuevo.
-jajaja ahora resulta que no solo hay uno si no 3 súper saiyajines… y que no solo Freezer si no que TODA! la familia changlong ya han sido convenientemente asesinados y aquí estoy yo frente a uno de los únicos existentes de mi raza, porque estoy seguro…- bajo su mirada enfrentando con sorna al azul.
-estoy seguro que además me dirás que Nappa y Raditz o están muertos o no hay forma de comunicarse con ellos…- y vio en el rostro del hibrido esa verdad que parecía querer dejarse leer casi de manera intencional, confirmándole que efectivamente había acertado. Su sonrisa se amplió y su mente le dijo que: que más daba, igual y estaba atrapado ahí con ese sujeto, y que así fuera verdad o mentira, al final la verdad terminaría saliendo a la luz, y si todo era falso seria aún más pronto de averiguar; aunque probablemente eso le costase la vida. Una amenaza que la tenía tan presente todo el tiempo, que en este momento no le pareció algo tan significativo.
Esos ojos negros febriles y mordaces se pasearon por toda la habitación, casi como esperando a que esta se disolviera.
-muy bien, muy bien, ya me tienes… fingiré que te creo, que los demonios del frio no existen más y que hay 3 súper saiyajin pululando por el universo. ¿y ahora qué? ¿De casualidad no tendrás un planeta Vegetasei entre tus bolsillos? ¿O sí? Por qué sabes, eso sería realmente fantástico-
Trunks sé que quedo en blanco por unos momentos, ¿había ganado? ¿Había perdido? ¿Qué diablos significaba esa respuesta? ¿Qué haría su padre en el momento que le quitara la vista de encima? Por más que intentaba distinguir algo en esa fría mirada oscura se encontró de nuevo con ese muro impenetrable que no le permitían tener ni la más mínima idea de lo que pasaba por la mente del niño.
Se sintió volver a ese eterno año en la habitación del alma y el tiempo, cuando veía a su padre tan lejano a él, tan inalcanzable a pesar de tenerlo justo enfrente, justo entre sus brazos… se dio cuenta que aún lo apretaba con fuerza de sus pequeños hombros y este de igual manera no parecía tener intenciones de moverse, mirándolo con esa sonrisa sarcástica y esos ojos fríos y calculadores, retándolo a que intentara quedarse más tiempo ahí sin hacer nada.
Lo soltó con lentitud casi como si esperara que este saliera corriendo apenas aminorara su agarre, pero no fue así y era hasta obvio la verdad, el orgulloso príncipe Vegeta no huiría por algo como eso, Trunks se revolvió apenado por pensar algo tan absurdo como eso, sentía que este frente a él era su padre y a la vez no, pero a la vez, era más un sí.
Los segundos pasaban y se transformaban en minutos, la locura en Vegeta finalmente había dado paso la ironía, a la aceptación, a la calma y por ultimo al fastidio.
-bien hibrido, ¿ahora si me dirás dónde estamos? ¿Y cómo es que supuestamente me conoces? ¿Qué interés tienes conmigo? ¿O todo es demasiado complicado para hacer nada? ¿Eh?-
Mirai Trunks frunció el ceño, su padre se esforzaba tanto en herirle de una forma u otra, cada palabra conferida parecía tener la intención de hacerle ver como un estúpido, si, definitivamente se sentía de regreso en la habitación del alma y el tiempo y al mismo tiempo era como si su sarcasmo hubiese aumentado de manera exponencial.
Inversamente proporcional a su tamaño, pensó con burla.
Aguanto las ganas de apretarse las sienes, estaba seguro que en cualquier momento le daría un magnánimo dolor de cabeza.
-comamos algo mientras te lo intento explicar todo, ¿sí?, no he comido nada desde la mañana y tu llevas dormido casi tres días, así que estoy seguro que debes tener hambre-
El pequeño no se movió, cruzo sus brazos y se quedó ahí como si no hubiese escuchado ni una sola palabra. Aunque su perspicaz mente valoraba el primer dato que sentía importante.
Tres días, no es mucho tiempo.
Trunks salió por la puerta y camino por el pasillo esperando… realmente deseando que su padre le siguiera y que no huyera en el momento que saliera de su vista. Para su tranquilidad sintió un peso abandonar su pecho cuando escucho esos ligeros y casi silenciosos pasitos de niño ir tras él.
La casa capsula que su madre le había dado era casi una mansión pequeña, tenía más cuartos que lo que ellos podrían llegar a necesitar, además de un laboratorio vacío, una enorme sala de visitas, un salón de juegos y una enorme cocina, le sorprendía que no hubiese empacado también una cámara de gravedad, o tal vez si estaba por ahí, solo que aún no la encontraba, con su madre y sus abuelos nunca se sabía.
Lo único que agradecía por su puesto eran las grandes reservas de alimento que habían venido junto con el complejo. Trunks en modo automático encendió la máquina de café y fue metiendo algunos platillos del refrigerador al microondas y otros al horno, por unos segundos la cotidianeidad de sus acciones lo hicieron retroceder a esos pocos días que había estado disfrutando de este tiempo pasado, antes del terrible accidente de entrenamiento de su padre y del señor Goku, detenido en un obligatorio stand by a la espera de que su madre compusiera la segunda máquina del tiempo, abusando conscientemente de la amabilidad de su familia, una que si bien en su tiempo ya no existía más, los de esta época parecían querer compensarlo todo lo posible por todo ese tiempo que no habían estado para mimarle, siendo alentado incluso por su contraparte de 12 años que solía abordarlo cada que podía, presumiéndole sus gustos, sus caprichos, sus juguetes incluso, al principio había creído que era alguna especie de afrenta, si no fuera por esa extraña frase que le había tirado una vez casi de manera casi inconsciente, mirai Trunks hubiese pensado que el niño no lo quería en su vida, cuando al final había entendido que era todo lo contrario.
chibi Trunks le había dicho: todas estas son mis cosas, aunque… al final de cuentas… supongo que también son tuyas ¿o no? Aun no sé cómo se supone que esto funciona, tu eres yo pero al mismo tiempo no lo eres, ¿al menos compartimos gustos? Dímelo ¿mis cosas también son de tu agrado? ¿O tal vez mis gustos cambien con la edad? Le dijo mientras le veía expectante, realmente interesado en su respuesta, Usa todo lo que es mío mientras estés aquí, solo prométeme que no te llevaras nada cuando te vayas, después de eso una sonrisa marca Brief se había dibujado en el rostro del infante, una sonrisa que automáticamente fue una calca en el rostro del adulto frente a él.
¿Se puede sentir un cariño literal, -no nostálgico- por tu yo del pasado al cual conoces en persona y no solo como recuerdos de lo que alguna vez fuiste?
Él tampoco sabía cómo se suponía que funcionaba eso, pero ahora tenía otro problema, similar y al mismo tiempo tan diferente.
Regreso de entre sus recuerdos al terminar de preparar la mesa, diferentes platillos disponibles, dos tazas de café y también dos vasos de jugo, la luz de la tarde se colaba por la ventana y el recordaba solo haber tomado una taza de café por la mañana junto con una rebanada de pan con mermelada, así que si, se estaba muriendo de hambre, aunque siendo estrictos, él había aprendido a familiarizarse con ese sentimiento en el infierno en que su mundo se había convertido los últimos meses, pero ya no estaba ahí y ahogándose en sus recuerdos y penas no iba a acelerar su retorno ni a componer los males de su tiempo.
Miro de reojo a la mini versión de su padre, le sonrió sin poder evitarlo, se veía tan lindo, era una cosita furibunda con cara de pocos amigos que daban ganas de abrasar y apretar hasta la asfixia
-puedes servirte lo que quieras, hay café aunque si lo prefieres hay jugo-
Sus ojos miraron desconfiados los platillos en la mesa y luego al adulto.
-no creas que comeré nada de lo que tú me des… prefiero salir a cazar algo, comer algo que murió por mis manos es mucho más seguro-
Pensó que lo decía en broma hasta que este se empezó a dirigirse hacia la puerta de salida
-¿qué? No, espera Vegeta, no es necesario… a demás quería explicarte todo, ¿recuerdas?-
-déjame en paz mestizo, no probare nada de lo que me des, no soy idiota-
-¿piensas que voy a envenenarte o algo así?-
-No... No lo harás porque no te dejare hacerlo. Fin de la discusión-
-¿te parecería si lo pruebo primero antes de que lo comas tú?-
-sabes algo, mientras más me insistas más sospechare que quieres hacer algo- entrecerró lo ojos y lo vio con desprecio, Trunks supo que esta discusión no tendría solución alguna, así que simplemente se dirigió a la cocina y se dispuso a comer en silencio, mientras intentaba apaciguar los deseos irrefrenables de darle unas buenas nalgadas a ese niño desconsiderado. Los pasitos desaparecieron al salir por la puerta, Trunks sintió un escalofríos recorrerle cuando el ki de su padre se alejó con rapidez, probablemente este había levantado vuelo nada más salir de la vivienda; vio con desgana los alimentos que había calentado con entusiasmo, en su tiempo tener todo eso sería un lujo y ahora por los caprichos de ese niñito ya había perdido el apetito. Pero tampoco podía perderle la pista al caprichoso príncipe, tanto por su seguridad como por la de cualquier desdichado inocente que pudiese encontrarse en el camino, aunque se había asegurado de quedar bien lejos de cualquier civilización, así que sin pensárselo más emprendió con rapidez el vuelo hacia la ubicación de su ki.
Se sorprendió de lo rápido que era a pesar de su corta edad, si seguía volando así no tardaría en llegar a una ciudad. Se preguntó si acaso no sería esa su intención.
Sin su scouter Vegeta no podía saber dónde había gente, ni el nivel de pelea promedio del planeta en el que se encontraban, tampoco estaba completamente seguro de que el mestizo le estuviese siguiendo, aunque eso era un poco más fácil de deducir…
Ahora que analizaba con la cabeza un poco más fría y volando tranquilamente por el cielo, con esa sensación de libertad que le embriagaba en momentos tan austeros como este, se preguntó del porqué de la obsesión aparente de ese supuesto súper saiyajin, ¿sería solo por ser su raza? ¿O sería algo más?
Al principio creía que sabía su nombre porque era hombre de Freezer, pero entonces resulto que no lo era, entonces ¿Quién era? Ese sujeto parecía saber mucho de él, demasiado para su gusto. Y en cambio ¿Qué sabia él?: Un nombre que podría ser falso, una raza que al ser mestizo podría solo fingir serlo al tener solo una increíble coincidencia física, muy similares, sí, pero sin los puntos que los distinguían plenamente, como la cola por ejemplo, si tuviera cola sería más fácil creer que era un saiyajin y que era el guerrero del cuento infantil de su planeta. Pero todo sería fácilmente sacado de una conversación con cualquier saiyan y sin forma conveniente de comprobar tal veracidad.
Se detuvo en seco en el aire, la curiosidad estaba pudiendo con él, se planteó seriamente el regresar, además con todas las dudas de su cabeza no tenía precisamente ganas de cazar, comería lo que sea que le pusiera ese sujeto enfrente, aceptando que lo probara antes, total… si realmente quisiera matarle sería muy fácil para él, eso le molestaba de sobremanera, pero sabía que era cierto y no podía cambiarlo por más que le importunara… iba a volver, lo haría…
Entonces una luz se reflejó a lo lejos, cualquier otra persona hubiese creído que no era nada, pero una de las especialidades del pequeño Vegeta era el encontrar ciudades para purgar planetas y era muy bueno en lo que hacía, era esa eficacia lo que le permitían jugar y divertirse sin atrasarse en los plazos de entrega… ese destello era tan similar en tantos planetas, la luz del sol reflejando contra superficies pulidas ya sea de piedra o de cualquier otro material siempre de una manera tan artificial y por ende significaba una ciudad, habitantes, alimento y lo más importante… información.
Le seguía a una distancia prudente, lo vio detenerse, replanteándose si debía darle alcance o solo seguirlo de manera precautoria, podía sentir muy a lo lejos el ki de la gente de las ciudades, pero aún era imposible de ver y no creía que su padre estuviese intentado dar con alguna, aunque para ser sinceros no tenía ni idea de lo que su padre planeaba hacer, o si tan siquiera tenía pensado regresar con él.
No quería acosarlo pero tampoco podía dejarlo andar a sus anchas, tenían el tiempo medido y era su responsabilidad el llevarlo de vuelta a intentar recuperar su cuerpo y su tiempo perdidos. Wiss-sama había sido muy insistente en ese tema, mientras más tiempo pasaran lejos de esa dimensión que se había robado su tiempo, más trabajo les daría el recuperarlo todo, e incluso corrían el riesgo de que se volviera imposible.
Se preguntaba si el señor Goku ya estaría haciendo los preparativos para regresar su cuerpo a la normalidad, mientras el ahí sin poder convencer a su padre ni siquiera de tomar una merienda con él.
Carajo! - Se dijo al verlo reiniciar su vuelo, con aun más velocidad que la vez anterior e increíblemente iba directo hacia los pequeños ki que sentía a lo lejos, ¿cómo se había dado cuenta de que había una ciudad cerca? Él sabía que su padre no había aprendido a leer el ki hasta que conoció a los guerreros z, sabía que eran dependientes de ese famoso scouter como ya le había escuchado mencionar antes, entonces ¿Cómo se había dado cuenta?
Pero ya no había caso, tendría que seguirle y detenerle de ser preciso, no permitirá que su padre se convirtiera de nuevo en un asesino, condición que estaba seguro haba superado hace ya mucho tiempo
El pequeño príncipe analizo la bulliciosa ciudad desde el cielo, la tecnología era fácilmente catalogada como media, al menos lo que se podía apreciar, no eran salvajes pero no era como que estuvieran muy avanzados tampoco. Los habitantes se parecían muchísimo al mestizo, se preguntó si esta era su raza, la otra mitad de ella, y si acaso todos serian igual de fuertes que este; No… era tonto incluso pensarlo, era más que obvio que ese poder venia directamente de su parte saiyajin, las razas guerras en el universo no eran pocas, pero eran algo fácilmente reconocible cuando caías en un planeta guerrero y este definitivamente no lo era.
Descendió con calma, buscando con esa mirada entrenada un lugar que satisficiera sus necesidades inmediatas, primero el alimento, luego se relajaría aniquilando la ciudad entera, oh sí, eso estaría muy bien.
Muchos transeúntes se sorprendieron al ver a un pequeño niño bajar flotando del cielo y muchos tomaron distancias precavidos, pero muchos otros ni siquiera le prestaron atención, el moreno camino tranquilo, su aura endemoniada mantuvo apartado a los humanos lo suficiente para que este encontrara el local que tanto ansiaba encontrar. El aroma era indescriptible, en varios planetas había tenido la oportunidad de probar alimentos agradables, pero lo que su nariz sentía superaba por mucho lo que sea que hubiese sentido antes.
Entro, exigió y fue atendido con prisas, a pesar de la mirada recelosa de los meseros que sospechaban tendrían algún problema para hacer pagar al pequeño niño, pero al menos este se veía bien vestido y eso significaba que al final siempre habría alguien que se hiciera responsable.
Al sentir los fideos resbalando por su lengua, el saiyajin se olvidó por unos segundos de absolutamente todo, ¿Quién era Freezer? ¿Quién era Trunks? ¿Qué planeta ere ese? ¿Acaso algo tenía alguna importancia? Lo único que su mente procesaba era que en su vida había probado cosa más deliciosa, no sabía si era por el hambre que se traía o porque todo lo que le servían estaba al nivel de los manjares de la realeza.
Después del 5to platillo, su estómago levemente satisfecho le permitieron volver a la realidad, aun devorando el sexto y pidiendo el séptimo con simples gestos de sus manos, sus ávidos ojos negros entonces si empezaron procesar el lugar, al parecer este era un simple lugar donde cualquiera podía comer, no era especial ni de la realeza, lo que hablaba muy bien de la cocina de este planeta, se preguntó si sería posible mantenerlo escondido algún tiempo de Freezer para abusar de su servicio antes de que la lagartija decidiera vaciarlo, debería encontrar a Nappa y a Raditz, esos idiotas eran unos simples vasallos pero eran de su raza y los únicos que le habían jurado lealtad a él, la lealtad a Freezer era por imposición secundaria, pero él era su príncipe y una recompensa como esta fácilmente podría considerarse como un premio a sus servicios, su padre decía que era lo correcto de hacer hacia tus soldados más cercanos, remárcales que si eran leales a ti estos recibirían tratos especiales, no le costaba nada aplicarlo en esta generosa ocasión.
Vegeta ya estaba planeando su siguiente incursión hacia algún edificio tecnológico, exigiría la construcción de una nave y de ser necesario amenazaría de muerte a los más eruditos de este vulgar planeta, esperaba que al menos sus avances científicos no fueran tan mediocres como para desconocer de plano la tecnología espacial y por lo que había visto en la calle, tenía sus fuertes dudas. Sus planes y sus pensamientos se vieron interrumpidos de golpe al ver asomarse en la puerta, al guerrero de cabellos lilas, Vegeta frunció el ceño y se dio cuenta que no sería nada fácil deshacerse del insistente tipo. Iba a tener que planear alguna manera astuta de quitárselo de encima, ya que lamentablemente y para su disgusto, por la fuerza no podría ser.
-vaya y yo que pensé que no iba a tener que ver tu fea cara de nuevo, dime algo mestizo, no tienes algún otro demonio del frio que exterminar, nos harías un gran favor a todos en el universo-
Trunks apretó el puente de su nariz contando hasta diez, había hecho bien en seguirle la pista a su padre, y agradecía a los dioses que este aun no supiera nada referente a que se podía ocultar el ki-
-¿discúlpeme señor, desea ordenar algo?- pregunto un mesero que traía el ultimo platillo ordenado por el niño
-pero por supuesto que él no quiere nada- contesto Vegeta antes de que Trunks dijera nada – por cierto, aprovechando que estas aquí ¿podrías decirme como le llaman a este planeta?-
-¿qué? ¿Planeta? ¿Se refiere al planeta tierra?-
-sí, así que así le llaman ustedes a su propio planeta, que información tan mediocre, supongo que ¿no sabrás el número de serie, ni el sector al cual pertenece? ¿o sí?-
La cara de confusión absoluta del mesero le dieron a Vegeta unas infinitas ganas de volarle la cabeza, pero aun quería terminar ese delicioso platillo en paz, tal vez al terminar… si, eso le calmaría los nervios, sería el perfecto postre de una perfecta comida.
-dime algo mestizo…- le dijo a Trunks al verlo tomar asiento, si no se lo podía quitar de encima pronto al menos aprovecharía su forzada compañía
-me llamo Trunks, tú lo sabes-
-lo sé, pero no me interesa, ¿sabes?… por otro lado, puedo apreciar que esta es la raza a la cual perteneces… ¿no es así? ¿Mestizo?-
Trunks apretó los puños refrenando sus deseos de gritarle a su padre lo infantil que se estaba comportando, ¡quería decirle tantas cosas!
Tienes una maldita suerte de que yo sea tu hijo de otra línea temporal, o no tendrías cara para tratar todos los días con chibi Trunks cuando todo esto termine!
-si… lo son, esta es mi otra mitad, la raza humana-
-y… ¿qué tanto aprecio tienes por tu propia raza?-
Esa mirada y ese filo en su voz infantil, a Trunks se le erizaron los cabellos de la nuca al percibir la obvia amenaza, pero no se dejaría amedrentar tan fácil mente, no en vano era hijo de Vegeta
- te dije que te contaría todo, ¿o no es así? No hay necesidad que amenaces a nadie… y de todas formas no te dejaría…- esta vez fue el turno de Trunks de reír con arrogancia, lo que por supuesto no le hicieron nada de gracia al menor. Si este fuera cualquier otro sujeto le volaría la cabeza instantáneamente pero sabía que no funcionaria, así que su reacción inmediata fue por supuesto volar todo lo que estaba a un lado de ellos. Un certero rayo explosivo cruzo el local impacto contra la pared provocando una fuerte explosión, la gente grito, los escombros cayeron, el olor a humo a tierra y a sangre no se hizo esperar, todos intentaron huir y el pequeño Vegeta preparaba al siguiente segundo su segundo rayo, cuando las manos de Trunks tomaron la suyas levantándolas por encima de su cabeza y levantándolo a todo él unos cuantos centímetros del suelo, la mirada colérica del ojiazul casi le hicieron al principito arrepentirse de lo que acaba de hacer, casi… pero a él era Vegeta: un vanidoso príncipe sin planeta, si no tenía orgullo entonces de nada valía estar vivo
En una aprendida maniobra el saiyajin levanto las piernas y aprovechando su pequeño tamaño las coló por dentro de los brazos del mayor logrando patearle con todas sus fuerzas el cuello y la mandíbula, ese impacto le habría volado la cabeza fácilmente al mismísimo Nappa, pero a Trunks apenas lo aturdieron lo suficiente para soltarle y fue más por la sorpresa, aunque definitivamente le había dolido. Al sentirse libre, Vegeta no perdió el tiempo y empezó a disparar hacia todos lados, intentando provocar el mayor daño posible, escondiéndose entre las oleadas de polvo y humo, colándose entre las mesas y entre la gente que aullaba en pánico, salió del local pensando que le había perdido, recorrió algunas cuadras y se metió en un callejón, calmando su respiración y escuchando con habilidad sus alrededores, la gente se movía inquieta, unos corriendo hacia el lugar curiosos de la tragedia, y otro alejándose a toda prisa, un comportamiento que encontrabas en cualquier raza, ah! Como le hubiese gustado arrasar con la ciudad, pero lo primordial era perderle la pista al hibrido, después se desfogaría en otro planeta.
Se apoyó contra la pared y miro al cielo, sus labios dibujaron una mueca de decepción, ya sabía que esa patada bien centrada que le había dado, no iba a ser suficiente para matar al mestizo, aun así había albergado la esperanza de poder ponerle un fin definitivo a esa molesta presencia, realmente le había metido todas sus ganas y toda su técnica para matarle y a este apenas y le había incomodado lo suficiente para soltarle.
Sacudió su cabeza molesto, intentando alejar esos incomodos pensamientos, odiaba ser tan consiente del increíble trecho que diferenciaba sus poderes contra los del hibrido. Asomo por la esquina notando que no había nadie, nadie de cabellos lilas que le supusiera un problema y se deslizo con calma como si fuera un simple niño más de ese planeta, aprovechando su suerte de verse similar en apariencia, solo en apariencia.
Entro a una tienda y miro con despecho al dependiente
-oye… dime algo, ¿hay algún lugar en este austero planeta donde hagan naves espaciales?-
-hola niñito, aquí no vendemos juguetes espaciales, vendemos ropa, ¿está tu mama contigo?-
El hombre palideció de inmediato al recibir esa extraña mirada oscura que parecía anunciar su muerte, y oh¡ que acertado estaba… en menos de dos segundos la cabeza del empleado había desaparecido por completo, su cuerpo sin vida caía con un sonido seco que petrifico a las personas que estaban alrededor, uno… dos… tres segundos exactos pasaron antes de que se escuchara el primer grito siendo coreado por muchos otros, Vegeta aprovecho el caos para golpear a otro pobre tipo que pasaba por ahí, derrumbándolo y haciéndole la misma pregunta; el hombre aun sin saber cómo había muerto su compañero de trabajo pero deduciendo que ese chiquillo tenía algo que ver, apenas pudo balbucear la palabra Corporación capsula antes de caer presa del pánico absoluto y llorar hecho una bolita en el suelo suplicando piedad por su vida. Vegeta suspiro con fastidio, por eso no le gustaba crear pánico antes de obtener respuestas pero por culpa de cierto peliazul su paciencia estaba bastante menguada.
Salió de la tienda y la gente gritaba y le apuntaban con miedo, oh! como habría disfrutado matarles lentamente y ver el terror en esos ojos mientras se deshacía de cada uno de los que se habían atrevido a mirarle sin su consentimiento, pero sabía que no podía, estaba llamando mucho la atención y lo que él quería era irse de este planeta antes de que el mestizo lo encontrara de nuevo.
Emprendió vuelo para alejarse lo antes posible del caos que ya reinaba en la zona, regresaría a tierra apenas saliera de la vista de los que aún le veían con pánico, pero no fue lo suficientemente rápido ya que ni bien se había alejado un par de cuadras cuando su vuelo se vio súbitamente interrumpido al colisionar de frente con lo que el niño ya intuía lo que era
-maldición! Que insistente!-
-ya basta! Creí que podría razonar contigo, pero no eres más que un niño caprichoso!-
-suéltame maldito mestizo!-
Trunks le agarro de las muñecas con fuerza mientras el pequeño Vegeta se revolvía intentando soltarse. Le pateaba el vientre con fuerza pero este lo tenía dentro de un agarre de hierro y la desesperación se apodero de él.
-ya veras, voy a matar a todos en este planeta, lo dejare como un páramo yermo y seco y te arrepentirás de haberme recogido de donde sea que me hallas encontrado, te arrepentirás del día que te cruzaste en mi camino, maldito mestizo! ¡Desprecio el día en que mi sangre se mezcló con esta bazofia de raza para crearte!-
La última frase le había dolido más de lo que hubiese querido admitir, sintió temblar su mandíbula y un extraño, mas no desconocido, picor en los ojos le decían lo mucho que esas palabras viniendo de su padre, le habían afectado. Sabía que el niño no lo decía por ser él su hijo específicamente, y que toda la verborrea era por un ataque de ira de un infante que desconocía su propia vida y que al sentirse derrotado despotricaba contra todo a su alrededor. Una rabieta infantil.
Pero aun así
Aun así
Aun así…
Sus griteríos se extinguieron al recibir ese potente golpe en el vientre que le saco todo el aire y lo dejo sin fuerzas, antes de poder reaccionar otro golpe en la espalda lo proyectaron directo contra el pavimento, sintió su mundo retumbar en un eco mesclado entre el dolor y el aturdimiento… si, esa sensación si la reconocía, intento pararse pero su cuerpo aún estaba adormilado por el impacto, Vegeta cerro los ojos intentando deducir que seguía, tal vez un puntapié que lo proyectara lejos, o tal vez otro golpe en el centro de su espalda que lo sumiera aún más en su sitio, si fuera Freezer probablemente este le sujetaría con su cola por el cuello para elevarlo en el aire y usarlo como saco de boxeo por unos momentos antes de arrojarlo lejos, deteniéndose ahí, si es que estaba de buen humor.
Sus nervios se crisparon al escuchar el característico sonido de un par de pies aterrizando en el piso, muy cerca de él. Intento le levantarse de nuevo pero apenas había recuperado la capacidad para respirar, intentar cualquier otra cosa le tomaría un poco más de tiempo.
Trunks se reprendió a si mismo por su falta de control, usualmente no solía perder así los estribos, pero su padre se había excedido y al final le había obligado a sacar a relucir ese carácter heredado tanto de su madre como de su mismo padre, un carácter que muy pocas veces solía explotar así, pero el daño ya estaba hecho y a pesar de su arrepentimiento sabía que este se lo había buscado a pulso.
Frunció el ceño mientras lo veía tan indefenso, boca abajo, mientras esos pequeños puños cerrados intentaban juntar fuerzas para incorporarse por sí mismo; Mirai quiso disculparse pero las palabras simplemente se negaban a salir de su boca, estaba molesto, muy molesto. Su personalidad siempre amable estaba siendo retenida por el coraje que sentía en ese momento por ese niño que era y no era su padre.
Vegeta se dio cuenta que no iba a lograr pararse, ni huir, antes del siguiente ataque del mestizo así que trinco los ojos, los puños y tenso su cuerpo a la espera del inminente golpe… su mente tardo en procesar lo que estaba sintiendo, esperando algo que nunca llego, siendo reemplazado por un contacto suave casi cuidadoso, que le sujetaba y lo giraba con docilidad.
¿Qué diablos? Pensó cuando se vio en brazos del mestizo, quien lo levantaba en volandas y emprendía un vuelo rápido y seguro, en una dirección que fácilmente reconocía
Continuara:
Muchas gracias pos sus reviews, tan lindos, me dan energías para seguir con esta historia,
Si bueno como podrán notar esta es más bien enfocados en la relación Mirai y chibi Vegeta, gradualmente Vegetita hermoso tendrá la oportunidad de usar contra los demás sus instintos asesinos aprendidos, jejeje
Gracias especiales a Rosa94, Sora79, Aletuki01, Maytelu y suki
Atte: Kagome nekko
