Disclaimer. Dragon ball no me pertenece, es propiedad absoluta del dios Akira Toriyama.
RETROCESO INVOLUNTARIO
Capitulo 3
En algún punto del trayecto Vegeta había recuperado el control de su cuerpo, pero sabiendo lo inútil que sería intentar escapar –al menos por el momento- se arremolino en ese extraño y amable contacto tan desconocido para él, cruzando los brazos y dándole la espalda lo mejor que la posición permitía; ni siquiera cuando Freezer lo dejaba irreconocible y al borde de la muerte, ni Nappa, ni Raditz, que eran los que solían socorrerlo en esos momentos, le trataban con tanto cuidado.
Trunks bajo la mirada notando ese fruncir de labios tan reconocible aun en ese aniñado rostro, el coraje aun lo sentía presionándole el pecho, pero eso no le evito sentir cierta alegría la saber que su padre se encontraba bien y que su trato anterior no le había provocado nada grave, al menos no físicamente, pues intuía que el menor debía tener sumamente herido el orgullo, no solo por haberlo derrotado de dos simples golpes, sino también por cuidarlo después de eso y era consiente que entre todo, eso era lo que más detestaba.
Llegaron a la casa capsula y nada más pisar suelo Vegeta técnicamente salto de los brazos de Trunks como si estos quemaran, el cielo ya estaba oscurecido, solo unas pocas luces reminiscentes del atardecer era lo único que permitía cierta visibilidad.
De vuelta aquí… ¿Qué maldita obsesión? Vegeta observo esa gran casita circular con infinitas ganas de quemarla hasta los cimientos, tal vez así haría que el mestizo dejara de intentar hacerlo volver con él cada vez. Aunque deducía que no importaba lo que hiciera, la mitad saiyajin no le dejaría así nada más, únicamente le molestaría, aunque solo eso ya valía el intentarlo.
Trunks lo observaba dándole la espalda con los brazos cruzados y tan altanero como si nunca le hubiese hecho visitar el suelo momentos antes, sintió esa punzada en el pecho provocado por sus previas palabras que le habían ocasionado el arrebato y también reconoció en su estómago esa sensación de hambre y en sus nervios esa necesidad de cafeína que le había sido negado todo el día; quería… realmente deseaba entrar a la casa y prepararse un café, pero no quería perder de vista a esa mini versión de Vegeta. ¿Qué podía hacer?
-¿me dejaras explicarte de una vez por todas? ¿O seguirás con ese comportamiento infantil intentando escapar de mí?-
¿Escapar?! El no huía de nada ni de nadie! Ni de Freezer! ni menos aún de un inútil mestizo!
-yo no escapaba de ti, idiota! Es simplemente que tengo cosas más importantes que hacer que jugar a la casita con un hibrido falto de atención!- Vegeta bajo los brazos apretó los puños y cerró los ojos con fuerza, intentando guardar aunque sea un poco la compostura pero su paciencia estaba técnicamente extinta
-habla ya maldita sea! – Abrió los ojos y se enfrentó al azul con fiereza- ¿Por qué tanto jodido misterio? Dime que quieres conmigo de una buena vez y déjame en paz!-
Si Vegeta creía que él era el único que se había quedado sin paciencia, Trunks estaba a punto de demostrarle que dos pueden jugar el mismo juego
Vegeta de nuevo reconoció esa extraña sensación de querer retroceder cuando vio al peliazul acercarse justo igual que la última vez, pero esta vez logro controlar el latir de su desbocado corazón y pausar sus nervios, clavándose en su sitio sin retroceder, no lo haría, no esta vez. Si iba a golpearlo que lo hiciera, si iba a sujetarlo como lo había hecho antes queriendo hacerle creer una sarta de mentiras tras otra, eso era su maldito problema, no el de él.
Pero de nuevo esa confusión aturdiéndolo cuando el mayor lo tomo de la mano como si este fuera solo un niño pequeño perdido, bueno… era un niño pequeño y técnicamente estaba perdido, pero no era su niño pequeño, ni era el de nadie. Cuando sintió ese característico jalón queriendo guiarlo Vegeta clavo los pies en su sitio y se reusó rotundamente a avanzar, pero Trunks simplemente siguió jalando provocando que se formaran dos surcos en la tierra mientras su pequeño padre era literalmente jalado al interior de la vivienda, Mirai rolo los ojos mientras trataba de descifrar que clase de rabieta era esta que su padre le demostraba, si el pequeño príncipe se sentía completamente perdido y fuera de lugar con cada nueva acción del adulto, Mirai no estaba muy lejos de la misma sensación disonante que lo invadía.
Al pasar la puerta al menos Vegeta ya daba pasitos molestos mientras intentaba con ambas manos romper el agarre del mayor sobre una sola de sus manos, mientras su cola ondeaba inquieta a su espalda; a Trunks le recordó al movimiento que hacia un gato sumamente cabreado momentos antes de que este…
-auch! Maldición! Me mordiste!- el azul le miró fijamente con denotada molestia, mientras el negro le retaba con explicito odio, plantado en el piso, con su cola en movimientos involuntario, los puños apretados y esa mirada siempre furibunda.
-escucha! Solo quiero un maldito café! Y no creas que permitiré por ningún motivo que vuelvas a irte de mí vista, si quieres jugar este juego toda la maldita noche! pues entonces así será! Pero el único perjudicado serás tú! te lo aseguro! Iré tras de ti y te perseguiré una y otra vez si es necesario! Maldita sea! te lo juro por el padre que me dio esta sangre saiyajin que lo hare!- le manifestó mientras se sobaba la mano en ese lugar donde se notaban las marquitas rojas de los dientes del pequeño príncipe.
El mayor se giró, dándole finalmente la espalda mientras se dirigía de regreso a la cocina. Vegeta ladeo el rostro increíblemente molesto, apretaba los puños con tanta fuerza que estaba a punto de abrirse la piel del puro coraje, quería gritar, quería hacer explotar todo el maldito lugar, ¿que si quería jugar toda la noche? Cualquier cosa seria mejor que sentir esa maldita impotencia, era la misma sensación que lo atormentaba cuando Freezer se burlaba de él, humillándolo desde las alturas, con esa sonrisita pedante y autosuficiente; pero al igual que con el icejin, el pequeño saiyajin se tragó su molestia convirtiéndola en odio puro una vez más, consiguiendo controlarse. Prometiéndose a sí mismo que tarde o temprano se vengaría de este supuesto mitad saiyajin y del tirano de Freezer y de todo el maldito universo.
Por suerte para Trunks la maquina había mantenido el café caliente, así que servírselo había sido rápido, un par de cucharadas de azúcar desprolijas y se había bebido la primera taza como un sediento a un vaso de agua helada, la sensación de bienestar se extendió por su cuerpo junto con el calor que el café le dejo en su recorrido, el dolor de cabeza que le estaba empezando fue cediendo poco a poco conforme su sangre absorbía la cafeína.
Miro de reojo al mini vegeta, este parecía un niño a punto de estallar en una macro rabieta, sonrió de medio lado notando que hasta su altanero padre había sido niño alguna vez, irascible como ninguno y tan orgulloso como le conocía desde siempre, con la diferencia que su comportamiento parecía ser cien veces más explosivo.
Por la edad quizá, tal vez por las circunstancias- se cuestionó el mayor, él mejor que nadie sabía que el contexto podía jugar un papel clave en la forma de ser de uno, su padre y él habían vivido y crecido en su propio mundo apocalíptico personalizado, lo que les había forjado el carácter a ambos, de tan similar manera y a la vez tan contrastantemente diferente, pero siempre con sus puntos en común.
Quizá el fuera el único que comprendiera lo que era tener una desconfianza absoluta por todo aquello que produjera sombra. Le veía ahí compungido e irritado y le entendía absolutamente.
Entonces ¿cómo contar una verdad increíble? ¿Cómo plantear una situación inverosímil y extraña más allá de la lógica básica para la supervivencia? Una lógica que ambos, padre e hijo, había tallado en el fondo de sus razonamientos y que les había permitido sobrellevar el infierno.
¿Cómo empezar?- desde su sitio en la cocina miro hacia la ventana de la salita de estar, la oscuridad total del exterior contrastaba con la iluminación artificial del interior de la casa capsula, habían perdido todo el día, sumado a los tres días más que su padre había estado inconsciente, eran ya 4 días que se habían desperdiciado totalmente.
-Vegeta…- Trunks noto que este dio un pequeño respingo en su lugar pero se negó a mirarle, pero igual sabía que le estaba prestando atención, así que continuo
-la razón por la que me es difícil explicarte las cosas es porque tú has perdido la memoria de todo este tiempo que has estado con…- con nosotros? Conmigo? Ambas serian una mentira, ya que yo no calzo precisamente en esta ecuación, pero bueno, lo que sea por explicarlo lo más fácil posible.
-… con nosotros-
Esta vez los ojitos negros de Vegeta se dignaron a verle con esa mirada curiosa que ya le había visto antes, suspiro aliviado, eso tenía que ser algún tipo de avance.
-¿quiénes nosotros? ¿De qué hablas?-
-nosotros, tu grupo… tus recuerdos se echaron para atrás y por eso no nos recuerdas… por eso yo a ti te conozco pero tú no a mí-
Desde la percepción de Trunks, Vegeta pareció analizar la información, su colita inquieta se detuvo y se enrollo de nuevo a su cintura, mientras la mirada oscura se perdía en el negro de la noche que se traslucía por la ventana a unos cuantos metros de distancia.
El principito, lo que hacía era buscar huecos en la "teoría" que le era planteada, era bueno buscando fallas en la información, era muy bueno en eso, aun a su edad podía detectar traidores, a veces con solo verlos, a veces era más difícil pero en un interrogatorio todo terminaba saliendo a flote, pero esta teoría… esta historia… esto lo que sea que fuera… estaba en otro nivel
-es demasiado conveniente…-
Le escucho decir, el niño suspiro con fastidio o quizá con ¿resignación? Trunks no podía saberlo, solo lo observaba mientras este se acercaba hasta la cocina y tomaba el asiento más alejado de él
-mi vida no es algo precisamente muy privado que digamos, todo aquel al que le interese saber quién soy solo tiene que preguntar a cualquier soldado de Freezer… los datos de mí son técnicamente públicos, si realmente quieres hacerme creer que "me conoces" tendrás que decirme algo que no esté la base de datos de la familia changlong-
Trunks de nuevo se sintió en un maldito cruce sin puente, todo lo que sabía de su padre era a partir de que este era un adulto, de su infancia sabia precisamente todos aquellos datos públicos, como los llamaba su padre… entonces ¿Qué le quedaba?
Puso su cerebro a trabajar al cien por ciento, casi podía escucharlo funcionar. Mientras observaba como el pequeño Vegeta husmeaba con curiosidad los platillos fríos y abandonados que en la mesa le quedaban al alcance de sus pequeñas manos, este olisqueo el vaso de jugo y lo aparto, hizo lo mismo con la taza de café frunciendo el ceño en desagrado y apartándolo también; solo analizando, solo… haciendo tiempo.
-sé que tu deseo siempre fue el convertirte en el legendario súper saiyajin para derrocar a Freezer-
El principito interrumpió lo que hacía y le presto toda su atención al adulto, del cual, aunque no lo pareciera: se había fijado, llevaba su tercera taza de ese líquido negro humeante y su segunda rebanada de ese producto blanco de apariencia crujiente, que estaba sobre la cesta del centro, untando cada uno con esa cosa roja del frasco que desde la distancia olía sumamente dulce, y que discretamente se autorizaba a sí mismo a probarlo más adelante.
-bien… de acuerdo, lo admito, eso no está en la base de datos de Freezer, pero fácilmente Nappa o Raditz pudieron haberlo boqueado sin problema, sé que ellos no serían tan idiotas como para darle esa información a un hombre de Freezer, pero si los convenciste de que eres un saiyajin, entonces la situación cambia-
-bueno… aun con nosotros siempre fuiste muy reservado en tus cosas personales- esa respuesta de parte del mayor, les pareció una excusa a ambos.
-y tú eres un puñado de respuestas sumamente convenientes, ¿no crees?- Vegeta perdía rápidamente el interés en esa platica circular que no sentía llegara a ningún lado, su única verdad por el momento era que ese supuesto mitad saiyajin era muchísimo más fuerte que él y que no estaba dispuesto a perderle de vista, así que eso era lo único que aceptaba como una realidad y nada más.
-bien… ¿puedo hacerte una pregunta?-
El niño solo levanto los hombros desganado
-¿qué edad crees que tienes?-
-tu dímelo si tanto es que me conoces- le dijo mientras una de sus manitas jugueteaba con un trozo de esa cosa blanca cuadrada y tostada, de lejos no parecía tener olor alguno pero de cerca despedía un aroma bastante agradable, tal vez se animara a probarla cuando el mestizo no lo estuviese mirando, también sentía deseos por la cosa roja que el otro comía con tanto entusiasmo, pero al paso que iba, dudaba que quedara algo en el frasco cuando este terminase.
-ese es el problema, el Vegeta que yo conozco tiene un poco más de 52 años-
Bien… eso si le pareció un poco más allá de lo que había esperado, su mano dejo caer la ahora frutilla de color extraño que solo analizaba entre sus dedos y casi como por inercia miro su cuerpo, sintiéndose estúpido al instante, abochornado y casi traicionado cuando se reconoció a si mismo con la edad de 8 años; Percibió la vergüenza apoderándose de él por permitirse tan absurda reacción. ¿Estaba jodiendo con él? ¿Qué demonios esperaba conseguir soltando una barbaridad tan incoherente como esa? Más lo que realmente le abochornaba, era el haber reaccionado por ello.
Una risa sardónica se dibujó en ese pequeño rostro, Trunks empezaba a reconocerla como una de absoluta incredulidad, el Vegeta adulto también solía darla de vez en vez, pero un poco menos marcada, un poco menos enloquecida
-ya veo! Eso es lo que pasa! El problema no soy yo! Eres tú!... Siempre has sido tú! Estas total y completamente demente! Maldita sea mi jodida suerte!, vine quedar varado en un planeta mediocre con un tipo que perdió la razón! Jajajaja! Esto tiene que ser una jodida broma! Kami sama debe tener alguna especie de saña conmigo, Claro, claro… me calmo… me calmo- Vegeta suspiro con fuerza, acaricio con rapidez sus cabellos y coloco sus manitas al frente haciendo un gesto de relajación forzado
-ya, ya… me la hiciste hibrido, buena broma, solo querías ver como reaccionaba y yo caí redondito y me altere, ¿era eso verdad? Digo… porque es obvio que es una broma teniendo en cuenta que no hay una jodida manera en que yo pueda tener más de 8 años!- termino su frase completamente exaltado
-entonces ¿8 años? –
El ojo derecho de Vegeta vibro con un leve tick y sus mejillas se cubrieron de un carmín tan sublime que Trunks tuvo que esforzarse por no reír en este momento de tensión.
-eso fue… ¿todo eso fue solo porque no te quise decir mi edad?! Maldición! Sí que eres ocurrente lo admito! Me la hiciste! - Vegeta con leve violencia se dejó caer sentado en la silla de antes, cruzando los brazos y arremolinándose inquieto por la jugarreta de la que había sido víctima, tenía que admitir que el mestizo había sido muy ingenioso en su manera de sacarle los años, el respetaba eso.
Trunks quiso ahogarse en una carcajada, de hecho agradecía que mini vegeta no lo estuviera mirando porque apretaba sus labios con fuerza para que una sonora risa no lo dominara, pero sabía que aunque no estuviera haciendo ruido, en su rostro debía notarse claramente sus deseos de reír con ganas.
Suspiro profundo, y lo más silencioso posible, un par de veces para calmar sus ansias de carcajearse
-es verdad… en serio, el Vegeta que yo conozco tiene cincuenta y tantos, el detalle es que tu cuerpo se ve así porque tú y el señor Goku se metieron con magias que no debían-
-así que… ¿ahora magia? Wow mestizo, tu sí que sabes encontrar escusas convenientes-
No se dignó a verlo, se giró en la silla lo más que pudo para que la posición le permitieran darle la espalda lo mejor posible
-por eso te dije que era… complicado…-
-si por complicado te referías a completamente descabellado y absurdo, si… tienes razón-
A pesar de lo mal que iba todo Trunks no pudo evitar sonreír, al menos le estaba escuchando y eso, a estas alturas, ya lo sentía como una ganancia.
-has vivido aquí en la tierra por 16 años, justo después de que Freezer fuera derrotado y de hecho tu estuviste involucrado en eso, no directamente, pero fuiste parte de ello - redactaba Trunks, alternando su vistan entre su décima tostada de mermelada de fresa y la espalda de su pequeño padre que se negaba a voltear a verle
-…Nappa y Raditz, bueno ellos… murieron por diferentes motivos en ese entonces, aunque me parece que a Nappa tú mismo le eliminaste, o al menos eso me contaron porque yo no estuve en el lugar- aun no nacía jejeje, pero para que darle más ilógicos a lo que ya es bastante imposible de creer
Vegeta escuchaba sin comprender, aunque lo de Nappa si lo creía, en más de una ocasión estuvo a punto de hacerlo, pero nunca se había atrevido, más que nada por no querer disminuir unas filas ya increíblemente escasas, tal vez después de muchos años finalmente le había colmado la paciencia…
¿Pero que estaba pensando?! No estaba considerando seriamente todo lo que salía de la boca de ese hibrido… ¿o sí?. No!, claro que no, pero la única manera de buscarle absurdos a las teorías era juguetear con ellas como si estas fueran real para encontrar los puntos flojos. Si… era eso únicamente.
Vegeta suspiro cansado, esto no estaba llegando a ningún lado.
-escucha, hibrido… no sé cómo prendes que crea algo como eso, pero por hoy ya fue suficiente…-
Trunks lo vio levantarse de la mesa y sus nervios se sobresaltaron temiendo que el niño decidiera irse de nuevo, el principito lo noto todo en esa mirada que era tan fácil de leer
-no voy a irme, está bien, solo me iré a dormir, - vegeta movió los hombros y se tronó el cuello, por algún motivo se sentía sumamente cansado, y no entendía por que, -probablemente aun no este recuperado del todo, de eso que, sea lo que sea, me dejo tirado tres días… -
- …no me fastidies o entonces si hare hasta lo imposible por perderte…-
A pesar de sentirse mortificado por la resolución del pequeño, esa mirada infantil negra y profunda por algún motivo, le hicieron creer en sus palabras así que le dejo partir.
Vegeta no quería aceptarlo pero este día le había dejado agotado, con cada paso que daba sentía como su cuerpo entraba en ese sopor deseoso de caer en la inconciencia, a pesar de que las únicas veces que podía dormir profundamente era cuando viajaba entre planetas completamente cómodo y seguro en su nave esférica; fuera de eso, el estar pendiente a sus alrededores era algo que nuca le dejaba conciliar un sueño profundo.
Pero esta vez, estaba seguro que apenas tocara esa cama blanca con la que se había encontrado apenas entrar en una habitación cualquiera, su mente se perdería más allá de lo que realmente le gustaría, lo sabía y su instinto le decían que intentara esconderse, que buscara un lugar donde pudiera abandonarse al sueño sin que nadie le encontrase sin su permiso. Pero ya era tarde: sus dedos se paseaban por esas frías y finas sábanas blancas comprobando su atrayente suavidad, la habitación era tan idéntica a esa donde había despertado que su sentido común adormecido le decían que lo deje pasar, que: que más daba, igual y el mestizo se pondría histérico si intentaba irse, y al mismo tiempo, saberlo ahí afuera extrañamente obsesionado con su persona le hicieron cuestionarse si no sería aquello una especie de ventaja; él no iba a matarle, al menos no esta noche, de eso estaba tan seguro como de que Freezer siempre le dejaba vivir solo para poder divertirse otro día; y en este patético planeta estaba seguro que la única amenaza real hacia su persona estaba en la otra habitación intentando convencerlo de ser justo lo contrario.
Igual hubiese preferido analizar toda la situación, pensar en un nuevo plan, pero cuando su pequeño cuerpo se hundió de frente contra el mullido colchón, su visión se volvió borrosa y tratar de forzar cualquier tipo de pensamiento le pareció absurdo e infructuoso… ese fue su ultimo pensamiento antes de la total inconciencia.
Pendiente del pequeño ki que ingresaba en una de las muchas habitaciones, Mirai no pudo relajarse hasta que sintió esa extraña estabilidad en el ki de su padre que le decía que este ya se había dormido.
Recogió la mesa guardo, tiro, lavo y acomodo eso que tenía que ser hecho, pero a diferencia de su pequeño padre el sueño no parecía querer venir hacia él, se cuestionó si sería prudente prender el televisor, a pesar de estar en medio de la nada sabía que la casa tenia conexión satelital, así que esta captaría algo; pero no creía tener cabeza para el incesante parloteo de algún noticiero o alguna serie sin verdadero sentido para él que venía de un mundo tan diferente. Se mordió los labios, deseoso de poder hacer una llamada, pero temía despertar a su padre y darle aún más motivos para desconfiar en él.
Así que Trunks opto por lo único que le quedaba para matar el tiempo… cual instintivo adiestramiento de vivir años en el infierno y por instrucciones posteriormente aprendidas por un padre de otra línea temporal, el de cabellos lilas termino de recorrer esa enorme casa capsula, cosa que había dejado pendiente en el día y que si bien ahora no le parecía una tarea de lo más idónea, le interesaba encontrar una cosa muy particular.
Después de deambular por pasillos y habitaciones de diferentes índoles, finalmente la encontró; no se lo podía creer, realmente la habían empacado: una cámara de gravedad un poco más austera que la que había en la casa principal, el tamaño era similar y parecía no haber sido usada más de un par de veces.
Trunks se fue a los controles intentando recordar cómo se usaba, pues ya hacia algunos años que no entraba en una con afán de utilizarla; reconoció algunos controles y la activo en 10 de gravedad, le alegro ver que todo el cuarto se iluminaba de un rojo suave y que su peso parecía aumentar -bien, si funciona- se quitó su suéter verde quedando solo con su sport negra y sus pantalones oscuros, saco los robots del armario especial y los activo en velocidad dos, después de que todo estuvo preparado, aumento la gravedad hasta 500, la habitación se alumbro con un rojo intenso y Mirai tuvo que aumentar su ki para contrarrestar el jaloneo que la maquina le daba contra el piso.
Empezó lento y un poco distraído, dando patadas y puñetazos más que nada para relajarse, pero poco a poco sus recuerdos fueron mutando a esos años de infierno; los robots volaban a su alrededor y él los esquivaba con facilidad, sujeto uno y le subió la velocidad a 10, automáticamente los otros lo hicieron también, entonces tuvo que concentrarse un poco más para no dejarse alcanzar, lanzaba bolitas de energía que los robots agarraban para su propio uso, había momentos en que sus instintos le pedían la transformación en ssj pero sabía que de hacerlo: el entrenamiento no tendría ningún caso; así que resistió en fase básica, el sudor perlaba su cuerpo y su rostro haciendo que sus mechones lilas se adhirieran a su frente y sus ropas al cuerpo.
El estrés acumulado del día empezaron a pasarle factura cuando varios robots lograron atizarle un par de bolas de su propia energía contra su espalda impactándolo contra el piso de la cámara de gravedad haciéndolo perder un poco el aire por el impacto y dificultándole, por unos segundos, el reincorporarse de nuevo, y percibió emerger del centro de sus entrañas, ese miedo irracional de saberse subyugado, obligándolo a desatar su forma súper, los robots cayeron a los lados desarmados y fuera de servicio y Trunks flotando al centro de la habitación intento controlar su agitada respiración mientras sus cabellos dorados regresaban con suavidad al lila; se acercó furioso a los controles y apago la cámara, ahora también había perdido los deseos de entrenar.
Salió apresurado y de mal humor, ese tropezón le habían traído a la sangre esa angustiosa sensación de impotencia que Black le había estado provocando los últimos meses, lo odiaba: a ese extraño ser, a sí mismo por no poder hacer nada, a toda esta extraña situación en la que su padre se había metido solo por él. Porque muy en el fondo lo sabía, aunque no lo deseara reconocer siquiera, sabía que todo esto era su culpa.
Entro en la habitación que antes había decidido como suya, las pocas ropas que más bien eran producto de los mimos de su madre de esta línea de tiempo, estaban ahí, tomo una toalla y se desvistió sin su acostumbrada parsimonia, seguía irritado y no deducía una manera para poder mitigar la frustración que toda la situación le originaba.
El agua templada corriendo por su rostro, su espalda y su pecho, le hicieron aminorar por unos segundos su molestia, el suave aroma floral del jabón que su manos empezaban a lavarle de manera automática le provocaron el sumirse de nuevo en esos recuerdos de lo que su vida había sido después de los androides y antes de Black, ¿Por qué las cosas no habían podido quedarse simplemente así?
¿Es que acaso un solo apocalipsis no había sido suficiente? ¿Acaso ser sometidos por años y años a gusto y placer de dos criaturas sin corazón no había sido suficiente para comparecer ante los dioses? Ahora, sabiendo su tiempo al borde del exterminio total, hundidos en un infierno de absoluto terror, se daba cuenta que las cosas siempre podían empeorar.
Apretó sus puños colocándolos con sumo cuidado sobre el azulejo del baño, no sería la primera vez que se cargara una pared por sus arranques de frustración y no quería hacer ruido, ni romper aún más la casa capsula de su madre, recostó su frente contra el dorso de su mano ahora abierta y respiro profundamente intentando apaciguar la indignación de sus pensamientos. Inhalar – exhalar - intentar no destrozar todo a su alrededor- …un mantra silencioso que ciertamente se tenía bien practicado.
Tenía el presentimiento que el día de mañana sería igual de duro que este, debía tratar de dormir aunque sea unas pocas horas.
Continuara…
Todos sufriendo la abstinencia de la falta de capi de esta semana, pero ya mero =D
Gracias especiales a quienes me mandaros sus dulces reviews, espero con ansias leer sus comentarios de este capi, es lo que da energía a mi perezosa Musa.
Esta no es una historia romántica ni de lemon por lo que hacerle pervertidas cosas a Mirai en el baño no irían con la trama, así que tuve que contener mis instintos lemoneros sabroseadores de Trunks jejeje. Tal vez haga un one shot solo para eso n/n
Atte: Kagome Nekko
