Disclaimer. Dragon ball no me pertenece, es propiedad absoluta del dios Akira Toriyama.

RETROCESO INVOLUNTARIO

Capítulo 4 : Instinto bajo control

Despertó agitado y con todos los sentidos a flor de piel, miro hacia todos lados y la iluminación artificial de la habitación le demarcaba que estaba justamente en donde se había quedado dormido, eso lo relajo en parte. Sentía la mente revuelta y el pecho le dolía por el rápido latir del corazón, le hacían preguntarse con que había estado soñando. Vegeta paso su manita por su frente notándola perlada de sudor, cerro sus ojos tratando de recordar algo de aquello que había soñado y lo había alterado tanto, pero lo que sea que haya sido ya se había borrado completamente de su mente.

Se levantó con sigilo y abrió la puerta sin hacer el más mínimo sonido, la oscuridad de la noche se hacía presente en el pasillo carente de luz artificial, cual orgulloso gato se deslizo confiado sin emitir sonido alguno, llegando a la cocina sin toparse con presencias indeseadas

Aun con cierto recelo rebusco entre los anaqueles encontrando una versión aun sin abrir de ese mismo frasco trasparente con la pasta roja que horas antes le había visto al mestizo ingerir con tanto esmero, repitiendo para si la misma acción, untándolo en esa rebana blanca de apariencia insípida, aun con cierta desconfianza. Sentimiento que le abandono por completo al dar el primer bocado, la maldita cosa esa deliciosa, dulce y suave a la vez, como un postre del que podías comer uno tras otro sin empalagarte ni hastiarte. Cosa que noto cuando la cuchara toco el fondo del frasco vacío.

Cuando miro a su alrededor noto que la luz de la mañana ya se colaba por la pequeña ventana perteneciente a la otra pieza, absorto aun con el dulce sabor en su boca, casi se le antojo el salir y continuar con su vida, desaparecer de ahí para nunca más volver, ni aquí, ni con el tirano que le sabia dueño suyo, solo irse y caminar sin rumbo, devorar las delicias que ese austero planeta le ofrecía a manos abiertas, quería un descanso, unas merecidas vacaciones: de la esclavitud, de la locura, de lo todo lo ilógico y sin sentido que ahora le parecía el simple hecho de estar ahí sentado sin deseos de hacer nada más que ver pasar el tiempo… que fácil sería: dejarse llevar una vez más, como antes… como siempre; perpetuamente una pieza, jamás el jugador.

El sonido de algo asentándose en la mesa lo regreso de súbito de su enajenante letargo

-prueba esto, te gustara también, te lo aseguro-

Frente al él, el semi saiyajin había puesto un vaso con un líquido anaranjado, ¿en qué momento había llegado que no le había escuchado? ¿Qué tanto se había embelesado con la situación, que sus siempre alerta sentidos no le habían alertado de la otra presencia en la estancia?

-tsk… - quiso rebatir, estaba en su naturaleza el negarse; pero frente a él, en la mesa desarreglada, en su plato vacío y tanto en sus manos como en sus labios manchados, portadores implícitos de los endulzados residuos del delito infraganti. Vegeta se irguió en su asiento y bebió de la insistente bebida, cual rey que recibe un servicio que él mismo ha ordenado y no al cual se ha resignado a aceptar.

Si le había parecido agradable o no, Trunks no pudo deducirlo en esa mirada indiferente, pero se alegraba de que no le había "huido" como la última vez, eso le daba esperanzas de poder tomarse aunque sea esa tan necesaria primera taza de café matutino, antes de iniciar de nuevo con la insipiente faena previamente encomendada.

Mirai no cabía en su gozo, finalmente estaban volando rumbo a Capsule Corp, quería reír, quería hablarle de todos aquellos que ahora el pequeño no recordaba pero que eran parte de su vida, la de su padre, mas no de la propia; Mirai se mordió los labios, hablar sería contraproducente, lo sabía y podía con ello, tenía que aprovechar al máximo ese estado de mansedumbre en que su mini padre se había sumergido desde el término del desayuno.

Vegeta volaba a la par del saiyan mestizo, a pesar de que se supone tenía que dejarse guiar no le gustaba la idea de ir detrás como un obediente súbdito, no, el nunca, esclavo era de Freezer, de nadie más y menos aún de uno de su propia raza.

Después del desayuno la urgencia de saber que desperdiciaba su tiempo le habían dado la pauta y los deseos al principito de terminar con todo ese absurdo asunto de una vez, todo el día anterior el hibrido se la había gastado intentando hacerse interesante y creíble a sus ojos, independientemente de si lo había logrado o no, tenían que pasar a lo siguiente, por su propia estabilidad mental. Vegeta estaba a nada de intentar retomar de nuevo su tarea de buscarse una nave y una ruta, pero la asfixiante certeza de saber que el mestizo no se lo permitiría, que no se le desprendería, le provocaban un hastió anticipado. Unas soberanas ganas de terminar toda esta absurda faena y pasar a lo siguiente.

Sobrevolaron una enorme ciudad, vegeta ávido de información paladeo su próxima libertad al ver los enormes edificios que derrochaban tecnología y pulcritud, ¡si!, esa era la ciudad que le daría una nave, miro al frente notando como su vuelo se había rezagado un poco debido a su creciente curiosidad por esa enorme ciudad, analizo la situación, ¿sería posible desprenderse del mestizo e intentar algo para irse de ahí? Notar la mirada que el peliazul le daba de reojo le hicieron comprobar que no, que sería imposible, al menos mientras tuviera a ese mitad saiyan pegado a él como una insistente e intransigente lapa. Así que los infantiles ojos se dedicaron a memorizar cada aspecto de la ciudad, la ubicación de los edificios y si podía reconocer el tipo de tecnología cuando pasaban cerca, lo que sea que le ahorrara tiempo de escape si lograba descuidar al hibrido aunque sea por unos momentos.

-hemos llegado… pa… vegeta-

Descendieron en los jardines de la casa principal de corporación capsula, a Mirai Trunks se le crisparon los nervios cuando los primeros en recibirlos fueron chibi Trunks y el pequeño Goten, el cual si no fuera porque el día anterior lo había visto por unos instantes antes de marcharse, fácilmente hubiese pensado que se trataba de la versión mini del señor Goku, el parecido era increíble, parecían gemelos. A Trunks le causo curiosidad cual habría sido la reacción del señor Goku con un niño que fácilmente podría ser su clon.

Sin saber exactamente como pararle los pies a los niños a Mirai no le quedó más que abrir los brazos para impedir que la carrera de los niños concluyera donde estaba seguro estos se dirigían a toda prisa

-Trunks… necesito hablar con Wiss y con Bulma, podrías por favor llamarla-

Chibi Trunks entorno lo ojos no muy contento de la obvia intención que expelia el mayor en evitar que el se acercara a SU padre

-están adentro, porque no vas tu a buscarlos- Mirai tuvo que moverse para bloquear el nuevo intento de contacto y chibi Trunks con toda su infantil y consentida persona le reto molesto

Vegeta desde su posición observaba curioso a los niños desvergonzados que intentaban darle alcance, se sonrió malicioso y relamió sus labios, que bien le sentaría volarle la cabeza a esos caprichosos niños, especialmente a ese que por todas las fachas era como menos, el hermano pequeño del que se presumía su inconveniente captor. Los mismo ojos azules, los mismo cabellos lilas, oh si, que perfecto substituto hacia esos deseos casi irrefrenables de partirle la cara.

-Trunks… creo que deberíamos regresar- Goten sujeto de la manga a chibi Trunks, a diferencia del pequeño Brief, él si había notado la extraña mirada enloquecida de la versión mini del señor Vegeta que el Trunks de otro tiempo intentaba mantener fuera de su alcance, pero sabía que la caprichosa persona que era su mejor amigo ni siquiera lo había notado, tan ocupado en retar a su versión futura.

Ambas miradas oscuras se encontraron, vegeta sonrió satisfecho al distinguir tan fácilmente el miedo que provocaba con tanta facilidad en criaturas que apenas y se encontraban con él por primera vez. Entonces lo noto, ese niño, el segundo niño, el que no parecía una calca de ese sofocante autoimpuesto guardián; era por mucho lo más cercano a un saiyajin que había visto en un tiempo, hasta le recordaba a alguien, a alguien que ya había visto con anterioridad pero no estaba tan seguro, alguno de sus soldado tal vez, pero a fuerza un saiyajin, ¿quién podría ser? Raditz?... ¿porque mirarlo le hacía recordar a Raditz?… no, no a Raditz; a su padre, a ese que había sido el fiel comandante del ejército de su padre antes de que el planeta Vegetasei fuera destruido. ¿Acaso seria este el hermanito que Raditz menciono alguna vez?

Vegeta se removió incomodo, por algún motivo que no terminaba de entender, quería irse, y a la vez quería interrogar a ese pequeñajo

De nuevo esa sensación ambigua querer creer eso que sabía era solo un hermosa mentira que parecía querer extenderse frente a él, casi a su alcance, casi real

El pequeño vegeta mordió sus labios y su instinto asesino fue percibido con total facilidad por los tres híbridos frente a él, chibi Trunks se sintió incómodo y permitió que los jaloneos de Goten le dieran la salida perfecta en ese extraño ambiente, esa aura asesina tan igual y a la vez tan diferente a la de su padre cuando este estaba realmente muy cabreado.

-maaa… su… supongo que podría ir esta vez a buscar a mamá- sus ojos chocaron con los negros y afilados de su pequeño padre, esa mirada tan inhumanamente iracunda nunca la había recibido, no así, tan fulminante, habían verdaderas ganas de matar en ella, un verdadero deseo asesino, se erizo completamente y chibi Trunks incluso sintió deseos de llorar, no tanto por el miedo de muerte que esa aura orscura generaba en su piel, un miedo no del todo desconocido y que antes ya había sentido en otras peleas con guerreros peligrosos, como con Majin boo o la que Bills-sama expelía de vez en cuando. No, esa mirada mortal, no era de amenaza, si no de advertencia, los ojos febriles de su padre le dolieron en el alma, iba más allá de la ira normal, acumulativa y explosiva que su padre solía conferir de vez en vez. Esta estaba llena de sed de sangre.

Se alejaron volando y poco a poco la mirada iracunda del pequeño príncipe remitió, Mirai Trunks se aseguró q los pequeños ya estaban fuera de vista cuando decidió encarar de nuevo a chibi Vegeta

-otosan- negó en su mente, deseoso de proferis dichas palabra, pero no.

-Vegeta san, agradecería que mantuvieras al margen tus ansias de pelear-

-o qué? Estúpido hibrido acaso te crees con el derecho de ordenarme? Si realmente eres un saiyajin entonces Yo soy tu príncipe, deberías obedecer mis órdenes- vegeta elevo su porte aún más si fuera posible y Mirai sonrió entre nostálgico y divertido, recordaba frases similares lanzadas por su padre cuando entraba en ese plan de nobles y príncipes

-hai hai Vegeta sama- dijo condescendiente Mirai, Vegeta Chibi entrecerró los ojos al notar el claro tono divertido en la voz del mestizo que lejos de darle el respeto que merecía le estaba dando por su lado como si fuera nadan más que un simple niño mimado.

-Vegeta sama, agradecería que no intentaras matar a nadie- No se dignó a responder y únicamente lo miró con desprecio,

- esos dos niños eran saiyajin- Trunks no supo si contestar ya que por la forma en que lo había dicho no parecía ser una pregunta

-Eh, si… si, lo son-

- Pero no tenían cola y ambos parecían deseosos de darme alcance, ¿porque?-

- Bueno si, ellos son, em…, -tu hijo y su mejor amigo, no, mala respuesta-

-Ya te lo dije no? Esta no es tu verdadera edad, y ellos son parte del grupo, solo tenían curiosidad - Vegeta le miro, había una clara mentira en lo que el hibrido decía, pero no propiamente, solo… parecía estar omitiendo algo, algo importante

-Vayamos al patio, los demás deben estar ahí- el principito giro la cabeza, el no recibía ordenes de nadie y Trunks captó el mensaje

-Onegai Vegeta sama, permítame escoltarlo- Trunks no pudo aguantarse una leve sonrisa divertida mientras hacia una reverencia digna, vegeta le miro entre molesto y contrariado, que le había picado ahora a este, pero seguirle el juego así sería más fácil, si el hibrido quería jugar a ser su sirviente, entonces el querría ver cuánto soportaba

-Muy bien, guíame entonces inútil hibrido, a ver si sirves de algo para variar-

-hai hai- muy lejos de causarle molestia con esos hirientes comentarios, le causaba gracia, si podía verlo como un juego estaba bien, lo que sea por recuperar a su padre

Caminado con parsimonia Vegeta observo desde la retaguardia el porte altanero del solemne guerrero frente a él, independientemente de la absurda situación hacia la que se encaminaban y a la que Vegeta seguía sin verle pies o cabeza, el tener a un poderoso guerrero saiyajin como este de su lado seria provechosamente conveniente. Si Freezer aún seguía con vida entonces estaría uno o varios pasos más cerca de su venganza, ese llano pensamiento lo puso de buen humor.

-¿era tu bastardo?- pregunto relajado, como si soltara la pregunta solo por hacer conversación, aunque muy en el fondo jamás admitiría que la presencia de más integrantes de su ya muy menguada raza le causaba cierta curiosidad.

-Eh?- Trunks por su parte no lograba hilvanar la pregunta

-Ese niño, que parece tu copia pero en pequeño. Es tu hijo ¿o, no? -

-¿Trunks? –

-¿Se llaman igual?, que falta de imaginación, maa, supongo que es normal en algunas costumbres, él es tu primogénito entonces… - fue más una afirmación, que una pregunta, pero Trunks recién entendía las cavilaciones del pequeño príncipe

-No, el no... No es mi hijo, él es... mmm – corto su frase tratando de deducir la mejor forma de explicar la relación que había entre ambos Trunks.

-¿No sabes? Como puedes no saberlo? –

-es solo... eso es...-

-Complicado? – Vegeta contesto por el riendo con sorna, adelantándose a esa posible respuesta que ya antes había utilizado, burlándose así de todo aquello, cuantas veces el mestizo se había escudado en la palabra complicado

-pues sí, lo es... es complicado –

-Kami sama que tan difícil puede ser- froto su rostro exasperado, que tan dificl podría ser saber la relación exacta que tenía con una persona que parecía tu clon- tal vez lo crees complicado porque es un medio hermano, un bastado producto de otra mujer o de otro padre, jejeje, no sería tan raro… -

-No es... de hecho tenemos los mismos padres jeje-

-Heee...- Vegeta chibi entrecerró la mirada aburriéndose rápidamente, eran hermanos, -pff… gran cosa- pensó sarcástico, eso no era complicado. Tampoco interesante, a su parecer. Aunque ¿quién en su sano juicio le pone el mismo nombre a ambos hijos?.

Piccolo, Krilin y Wiss ya estaban en el patio trasero, pero los tres estaban bastante entretenidos viendo como mini Goku intentaba aprender a volar, Goku había retrocedido al día en que había conocido a Bulma y para alivio de la Brief, a ella pudo reconocerla y todo fue mucho más fácil, pero estaba aún muy confuso entre juntar las esferas del dragón que era lo que él sabía que la chica quería hacer y ahora eso no parecía importarle en lo más mínimo, peor aún era que no tenía consigo la esfera de su abuelito, y eso le había generado una soberana rabieta. Goku ya se había decidido a irse a buscarla, cuando alegando a su curiosidad innata de combatiente, chibi Trunks y Goten le habían logrado parar los pies y ahora le distraían enseñándole a volar. Vegeta a lo lejos veía como lo único notoriamente saiyajin de ahí, expelía torpeza y debilidad, por fin un maldito saiyajin con cola, y si, este era gemelo idéntico del chiquillo que le había recordado a Raditz, tal vez fueran familia, por lo tanto, todos de clase baja, pero ya era algo.

-yare yare Trunks san, será mejor empezar pronto- Esa cantarina voz, el principito la recordaba en los sueños que tubo antes de despertar. Toda su prepotencia y altanería se fue al carajo al verlo a él, a ese sujeto, no recordaba su nombre pero si su rostro, era el sirviente que seguía a todos las a Bills sama el dios destructor, al cual su mismo padre le tenía pavor, incluso más que a Freezer, por kamisama, a donde se había ido a meter, Freezer era una pesadilla pero estaba dudando si este lugar no fuera aun peor, sus ojitos entrenados buscaron por todos lados intentando notar cualquier cosa extraña, pero el dios Bills no estaba por ahí, y todos de echo parecían bastante divertidos, relajados, cada uno metido en sus propias cosas o entretenidos viendo como el saiyajin con cola fallaba estrepitosamente en su intento de volar, ¿es que acaso el único cuerdo aquí era él?

-Tru… Trunks…- el pelilila iba a voltear hacia el llamado tan extrañamente tímido de su padre cuando sintió unas manitas aferrarse a la tela de su pantalón, extrañado miro desde su misma poción como vegeta parecía querer encogerse cual pequeño niño asustado, pero eso sería absurdo tratándose de Vegeta por no decir imposible, ¿que lo había amedrentado a tal grado?

-mmm, Vegeta-kun, ¿estás listo para comenzar?- Wiss lo veía desde su alto porte, con sus ojos curiosos y su voz siempre tan cantarina. Trunks anonadado presencio como el principito se escondió tímidamente detrás de sus piernas, sin soltar nunca sus ropas y dejando apenas suficiente espacio para poder ver con una media mirada al alto ángel frente a ellos.

Se veía tan asustado, tan indefenso, Trunks no lo reconoció como su padre, en estos momentos Vegeta era únicamente un niño pequeño, las ganas de abrasarlo y consolarlo se le hicieron intensas, pero al menos en ese sentido Mirai sabia controlarse muy bien. Sobretodo sabiendo que de hacerlo, su padre lo rechazaría llana e incluso violentamente.

Aunque claro, eso no evito que se girara completamente hacia el pequeño y se agachara quedando a su altura, Vegeta retrocedió notando recién lo que él mismo había hecho, y es que por solo unos segundos deseo desde el fondo de su alma esa protección propia que solo podía darle su progenitor, supliéndolo con lo único más cercano y parecido que tenía en ese momento. Y de nuevo esa mirada azul tan brillante y llena de cosas que el pequeño no entendía

-Vegeta sama…- la voz enternecida con que el mitad saiyajin le llama casi lo distraen de su actual situación, casi…

- …Wiss sama los llevara al lugar donde tú y el señor Goku perdieron sus memorias y su tiempo, para poder recuperarlo…- serás buen niño y te portaras bien- buah! esas últimas palabras se le paladearon tan bien en su mente que se sorprendió de haberse controlado lo suficiente para no decirlas en voz alta.

Y por increíble que pareciera el pequeño príncipe seguía abstraído en esa actitud temerosa, Trunks sabía que probablemente nunca jamás volvería a ver ese pequeño y tierno rostro aniñado e indefenso en lo que le quedara de vida, así que disfruto cada segundo

-Wi… Wiss sama…- lo miro de arriba abajo, notando ese elegante ropaje tan reconocido de los dioses, sus deditos se abrieron y cerraron deseosos de sujetarse del guerrero frente al él, con esa mirada tan extraña pero tan tranquilizadora y ese poder del que le sabia portador.

-mmm… Vegeta kun, por tu mirada puedo ver que me recuerdas ¿no es así?- canto Wiss, poniendo suma atención a esos pequeños ojos negros.

Apenas y logro dominar el gritito que quería ser proferido de su garganta, pero no así el leve saltito que su cuerpo dio en respuesta, y sin notarlo aferrándose con ambas manos a la manga del suéter verde del saiyajin hibrido, que era lo único que se interponía entre él y ese dios

-uu… usted es…- Vegeta carraspeo intentando controlarse.- usted es el acompañante del dios Bills sama, el otro día visito mi planeta y… y mi padre- su voz que había recuperado fuerza y orgullo volvió a decaer al recordar como su padre se humillo severamente ante el dios destructor.

-oh ya veo! Ah jajajaja, así que de ahí es de donde me recuerdas, muy bien, entonces esto será un poco más fácil, si ya sabes quién soy entonces seguirás mis indicaciones, ¿de acuerdo?- Wiss se aseguró de proferir una tétrica mirada que en su rostro siempre alegre era una visión muy perturbadora.

Vegeta bajo la mirada compungido y asustado pero haciendo hasta lo imposible por no mostrar lo aterrado que realmente estaba, solo asintiendo suavemente y notando recién que sus manos apretaban con fuerza las ropas del mestizo

-nande? (porque?)… nande?! nande?!...porque él no se comporta como mi padre, como todos los que les miran, sé que hasta el mismísimo Freezer les guardaría respeto, ¿porque no parece haber miedo o temor hacia su presencia…? ¿quiénes son estas personas?-

Esa mirada azul tan alegre y esa sonrisa distraída que le miraba divertido, lejos de irritarle como sabía que normalmente le provocaría, en estos momentos le sorprendía enormemente, todos parecían tan distraídos, tan alegres, a pesar de la presencia de este dios

-¿quiénes son ustedes?- murmuro apenas con una débil voz, y Trunks casi cede a sus impulsos de ternura

-lo sabrás todo, cuando todo esto termine Vegeta sama… no voy a pedirte que confíes en mí porque sé que eso es imposible, pero podrías solo por esta vez… dejarte llevar por la situación, solo un poco más-

Apretó su agarre y su colita se movió inquieta a su espalda, su boca se abrió y se cerró como si quisiera decir algo pero las frases no parecían terminar de acomodarse en su mente y al final no pudo poner en orden lo que su pecho sentía.

-¿dejarme llevar? Que opción me queda, ante los caprichos de los dioses no se puede hacer nada más, ¿cierto?-

Después de reflexionar ese pobre y escueto pensamiento, Vegeta se soltó apenado por su temerosa actitud y asintió intentando recuperar el orgullo, una cosa era mostrarse pasivo y complaciente ante los dioses y otra muy diferente mostrarse vulnerable ante otros saiyajins que para colmo de males ni siquiera eran de raza pura.

-todo es tu culpa estúpido mestizo!- Trunks se incorporó y sonrió resignado ante el repentino cambio de actitud de su pequeño padre

-si me hubieras avisado de la presencia de Wiss sama, no me habría comportado como un imbécil, mestizo idiota!-

Mirai se rasco la nuca no sabiendo si debía disculparse o si solo debía dejarlo pasar, demasiado condescendiente ya estaba siendo con su padre para además permitirle que le culpe de situaciones que claramente no eran culpa suya

-mestizo?, dare?(quien?) – chibi Trunks había descendido de su vuelo al notar la nueva actitud tranquila de su padre, confundiera con cooperación o calma

-Nandemo nai! Nandemo nai!(no es nada), se hace tarde, debemos empezar cuanto antes o el riesgo será mayor, ¿ustedes ya convencieron al señor Goku?-

-Goten está en ello, parece que verse casi reflejado en su hijo, le ayudo a pensarse la situación-

Vegeta subió una de sus cejas al no encontrarle sentido a la frase, pero lo dejo pasar, que más daba ya a estas alturas, después de todo, se suponía que dentro de poco la situación se aclararía.

El ángel se paró en el centro del patio y con su báculo abrió una grieta en el aire, la oscuridad y el poder que emanaba de esa dimensión recién abierta erizaron la piel de todos, vegeta y Goku se sintieron especialmente atraído hacia su interior, casi hipnotizados por los trazos fugaces de energía que parecían explotar en torrentadas eléctricas en el fondo de la dimensión, como si solo con tocarla esta les prometiera los secretos del universo, tan maravillosa y aterradora a la vez

-solo con entrar no será suficiente, pero tampoco puedo decirles lo que tienen que hacer, eso lo tendrán que descubrir por ustedes mismos, adelante-

Vegeta miro con desconfianza, indeciso de seguir este juego. Pero la facilidad con la que el saiyajin evidentemente más débil que él entro haciendo gala de una tranquilidad curiosa, le provocaron cierto grado de irritación sintiendo casi como si su orgullo de príncipe estuviese siendo puesto a prueba, ante las miradas evaluadoras de todos los demás. Por supuesto siendo el príncipe de todos los saiyajin no tendría miedo de entrar, menos si una simple sabandija de tercera clase ya estaba técnicamente dentro.

-iba a protestar cuando la dimensión se cerró tras de sí, Vegeta giro asustado notando la infinita extensión del lugar, parecía no existir nada aparte de ellos dos, el suelo era negro o tal vez transparente, ni siquiera estaba seguro de algo aparentemente tan sencillo como eso, la energía se paseaba entre nubarrones violetas como si fuera una tormenta eléctrica a lo lejos, y solo las descargas iluminaban de vez en vez esa oscura dimensión, aun así poco a poco sus ojos se fueron acostumbrando a la poca luz del lugar

-buaa! Qué lugar tan extraño…- hablo el tercera clase sacándolo de su análisis

-io! Soy Goku! Mucho gusto!- saludo levantando la mano, quitándole importancia a la situación y Vegeta sintió unos irrefrenables deseos de estrellar ese sonriente rostro en el piso y hacerlo tragar tierra una y otra vez. No sabía porque, pero esa imagen le pareció infinitamente satisfactoria. No quería matarlo, como le pasaba con muchos otros, no, a este solo quería humillarlo, someterlo, vencerlo y bailar sobre su cuerpo vivo pero derrotado, ¡oh sí! ¿Por qué ese sentimiento de querer sentirse superior se sentía tan agradable? Ni siquiera conocía a este tercera clase

Bien… tenía que comprobarlo o nunca lo sabría. Sonrió anticipándose a su victoria y Goku alertado por ese repentino despliegue de instinto homicida se puso en guardia con apenas el suficiente tiempo para detener con su antebrazo, el fuerte puñetazo que el chico frente a él le había propinado, arrojándolo hacia atrás, aguantando apenas, notando en sus huesos y en su piel el increíble poder de ese chico desconocido.

Y sonrió a su manera, esto se pondría interesante.

Continuara…

Muchas gracias a los que aún siguen esta historia, lamento la tardanza, pero el trabajo no me permitía concentrarme mucho

Agradecería sus reviews, ya que son el alimento de mi torpe musa, arigatou

atte: Kagome Nekko