Capítulo 2:
A pocos kilómetros de Ciudad Verde y sobre su nueva moto, Ash y su Pikachu fueron sorprendidos por un coche que se dirigía a ellos de frente. Sin darse cuenta, Ash estaba conduciendo en el carril contrario.
El joven entrenador intentó esquivar al vehículo pero perdió el control de la moto y acabó chocándose contra el muro de un edificio. Pikachu, que había saltado de la moto antes de que ésta colisionase, comenzó a reírse de su entrenador.
Al presenciar el accidente, un grupo de chicas alocadas se acercaron para ayudar a Ash y le llevaron al Centro Pokémon más cercano para que la Enfermera Joy le atendiera.
Una vez en el Centro Pokémon, llevaron al entrenador a una sala para curar sus heridas y comprobar su estado, pues se había golpeado fuertemente en la cabeza. Al poco tiempo salió de la habitación, sin percatarse de donde estaba, únicamente vestido con un ajustado bóxer negro y envuelto con algunas vendas.
En la entrada se encontró con las chicas que le habían ayudado y con su amigo Brock esperándole.
-Oí que hubo un accidente de moto hace un rato y pensé que podías ser tú. Veo que no estaba equivocado- dijo Brock con cara de resignación.
-Bueno, ya sabes lo torpe que puedo ser a veces- contestó Ash llevándose una mano a la nuca.
-¿A veces? Yo creo que todo el tiempo, amigo - respondió Brock apoyando una mano en el hombro de Ash-. Por cierto, ¿Quiénes son todas esas chicas?
-Ah, son unas chicas muy majas que me han traído al Centro. Por cierto, muchas gracias- dijo Ash sonriéndoles.
Las jóvenes, que ya estaban excitadas por ver a Ash en ropa interior, enloquecieron al ver su bonita sonrisa. Se formó entonces un potente alboroto en el Centro Pokémon.
Al mismo tiempo un hombre, con un curioso parecido a la enfermera Joy, salió de una de las habitaciones.
-Chicas, si queréis hablar idos fuera. Hay muchos Pokémon enfermos en el centro y necesitan descansar- dijo el hombre de cabellos rosas.
- ¿Y la enfermera Joy?- preguntó Brock decepcionado.
- Soy su primo Joe ¿Necesitas algo?- le respondió el enfermero mientras le guiñaba un ojo.
-No, nada nada- respondió Brock en tono triste por no poder ver a una de las hermosas enfermeras Joy-. Solo que no esperaba verte a ti precisamente…
Pero el enfermero Joe no le estaba escuchando. Se encontraba ensimismado consigo mismo observando cómo se movían sus definidos músculos.
- ¿Eh? ¿Decías? No te estaba escuchando – dijo al rato el enfermero.
- No, nada… – respondió Brock cabizbajo.
Después de preguntar, Brock miró a su alrededor y observó que todo el mundo estaba mirandoles a él y a su amigo mientras cuchicheaban. Se percató de que Ash iba en ropa interior, razón por la que empujó a su amigo a la habitación de donde había salido.
-¿No has notado que estás sin vestido?- preguntó Brock.
Ash se dio cuenta de que había salido sin su ropa. Acto seguido, se puso rojo y se tapó con los brazos en señal de vergüenza.
- No me he dado cuenta. Es la costumbre de ir por mi casa semidesnudo– respondió el entrenador.
Pikachu, con rostro de resignación por el comportamiento de su entrenador, saltó al hombro de Brock en forma de saludo y éste le acarició.
Mientras tanto, una de las chicas adolescentes que esperaban fuera se encontraba hablando por teléfono con una misteriosa y dulce voz.
-Chicas, hay que pasar al plan B. Tenéis que coger su IDex, así podremos conseguir nuestro objetivo. Esta vez no falléis u os relegaré de vuestro rango- aseguró la misteriosa chica por teléfono.
-Sí señora, no fallaremos. Su última localización es en el Centro Pokémon de Ciudad Verde, estamos allí esperando su salida- dijo una de las chicas.
Al colgar, la que parecía dirigir a las chicas se lamió los labios mientras dijo "Soy una diosa".
Cuando los dos chicos salieron del Centro Pokémon, las chicas adolescentes estaban esperándoles.
Una de las chicas se dio cuenta de que Ash llevaba la IDex en la mano. Se abalanzó a quitársela y dijo:
- ¡Wow, una IDex! ¡Nunca he tenido una en mis manos!
-¡Eh, que esa es mi IDex!- dijo Ash intentando quitársela.
- Sólo estoy apuntándote mi número, quiero que me llames algún día- respondió la chica fingiendo con voz dulce mientras le descargaba una extraña aplicación.
- Quieres que te llame para un combate Pokémon ¿No es así? ¡Podemos combatir aquí y ahora mismo si quieres! –dijo entusiasmado Ash.
- Desde luego, podríamos jugar con mis pokeballs – respondió la chica mientras se desabrochaba un botón y le guiñaba un ojo, pensando que Ash estaba expresando una metáfora sexual.
- ¡Sí, claro! Todavía no me has enseñado tus pokeballs –respondió Ash que seguía sin entender las intenciones de la muchacha.
- ¡Uy, qué directo, Ash! – exclamó la chica avergonzada.
Todos le miraron con cara de resignación, no podrían comprender como Ash podía ser tan poco inteligente.
- Bueno, chicas, me tengo que ir. Nos queda mucho camino que recorrer. ¿Me devuelves mi Idex, por favor? –preguntó el joven entrenador con una mano en la cabeza y sonriendo.
La chica le devolvió la IDex y le dio un beso en la mejilla para despedirse.
- ¡Oye, oye! Si Ash no quiere jugar con tus pokeballs, yo estoy dispuesto ¿Eh? ¿Eh, nenita guapa? –dijo Brock emocionado.
- No, lo siento. Mis pokeballs son solo para Ash - dijo manteniendo cara de superioridad.- ¡Adiós, Ash! Ya jugaremos otro día.
Las otras dos chicas miraron envidiosas y también se despidieron con un tierno beso en la mejilla. Ash no comprendía el comportamiento de aquellas chicas pero se despidió con una sonrisa entrecortada.
-¿Desde cuándo eres tan popular entre las chicas? – preguntó celoso brock.
-Deben ser seguidoras mías y querrán combatir contra mí ¡Wow, me siento como un miembro del Alto Mando! – exclamó orgulloso Ash.
Brock prefirió quedarse callado ante las palabras de su compañero y ambos siguieron su camino hacia el Bosque Verde.
Después de tantos años sin pasar por él, el Bosque Verde era irreconocible para Ash. Una niebla muy espesa presidía el lugar y no había nadie por los alrededores. Entre tanta niebla, se encontraron a un pokémon que nunca antes habían visto. Estaba herido y un grupo de Beedrill lo perseguía. Ash intentó ahuyentar a los Beedrill con el ataque trueno de Pikachu mientras que Brock se acercaba al Pokémon para socorrerlo.
El chico intentó ayudarle con una baya que tenía en el bolsillo. El pokémon se tranquilizó, pero aún no estaba totalmente recuperado. Ash sacó su IDex para averiguar de qué clase de Pokémon se trataba.
"Holycorn, pokemon de tipo sagrado. Generalmente de naturaleza pacífica. Cuando se siente en peligro, su cabello ciega a los enemigos con un brillo celestial, permitiéndole escapar."
-Con que es Holycorn, un Pokémon sagrado ¿Eh? ¡Vaya, quiero atraparlo! – exclamó entusiasmado Ash.
¡Espera! Está herido, no puedes combatir contra él- dijo Brock.
Entonces un anciano apareció entre la niebla y se colocó delante del Pokémon sagrado para intentar protegerlo.
-¡No podéis capturar a este pokémon, es una especie protegida!- exclamó el anciano.
-Nosotros no queríamos capturarlo, estaba herido y le ayudamos- respondió Brock.
El anciano se volteó y se percató de que el pokémon estaba herido. Acto seguido respondió a los muchachos:
-Venid conmigo, os quiero mostrar algo.
El hombre cogió a Holycorn con ayuda de los chicos y los guio a su reserva natural de Pokémon. No tuvieron mucho tiempo para contemplar la variedad de especies que allí vivían porque entraron rápidamente a una gran casa de madera desde donde se organizaba la reserva. Brock y el anciano ayudaron a Holycorn a curar sus heridas mientras Ash, aburrido, se dedicaba a mirar por la ventana.
Un rato después, Holycorn ya se encontraba mejor. El anciano se había dado cuenta de que Ash no apartaba la vista de los Pokémon que había en su reserva y decidió preguntar a los dos muchachos si querían dar un paseo por los alrededores. Los chicos aceptaron sin dudarlo.
El anciano les contó que construyó la reserva para los pokémon abandonados por sus entrenadores. Un día, mientras iban apareciendo pokémon de nuevo tipo, la presidenta de Kanto decidió que su reserva sería un buen sitio para protegerlos de los cazadores furtivos.
Los chicos se dieron cuenta de que además de haber pokémon sagrados, había también pokémon de tipos ya conocidos. Un pokémon muy parecido a Eevee se acercó a los chicos. Ash sacó su IDex para identificarlo.
"Beautyeon, forma evolucionada de Eevee. Cuando se encuentra en combate, el polvo brillante que da forma a su vello y cola, brilla y desprende un veneno mortal."
-¡Vaya, es precioso! - exclamó Ash acariciando al pokémon.
-¿Te gusta Beautyeon? Éste fue abandonado hace unos días por su entrenador, parece que no lo creía los suficientemente fuerte para su equipo- dijo el anciano en tono triste.
Apenado, Ash cogió al pokémon entre sus brazos y dijo sonriendo:
-Pues yo creo que puede llegar a ser muy fuerte si entrena lo suficiente. Un Pokemon necesita el cariño y confianza de su entrenador para ser más poderoso - afirmó Ash convencido.
Entonces, Brock se dio cuenta de que un pokemon estaba acariciando su pierna. Era el Holycorn que habían curado.
-Creo que te ha cogido cariño, chico- dijo el anciano.
De repente, apareció entre los árboles un robot gigante con forma de Malamar. Dentro de él había dos niños y un Persian. Del robot, no dejaban de salir redes electrificadas que estaban atrapando a todos los pokémon de la reserva. El anciano corrió hacia el robot y gritó:
-¡Niños, no podéis llevaros a estos pokémon! ¡Esto es una reserva protegida!
-Como si eso fuera a importarnos… Son pokémon que nadie ha visto. Los queremos para nuestra colección- exclamó una voz de niña.
Cuándo Ash y Brock vieron las caras de los niños las encontraron familiares. Ash les preguntó:
-¿Vosotros sois Jessie y James? ¿Habéis encogido o algo?
Los dos niños se enfadaron y respondieron:
-¡Nosotros nada tenemos que ver con esos perdedores, somos mucho mejores que cualquier miembro del Team Rocket! ¡Nosotros somos el Team Rocket 2.0!
"Para destruir el orden mundial,
Para hacernos con el control global,
El Team Rocket 2.0 ¡Una versión estelar!
Que se prepara para deslumbrar.
¡Jimmy! ¡Jenny!
El Team Rocket despega a una velocidad sin igual.
Os rindáis o no, no tendremos piedad.
El elegante persian os da su aprobación (perrr)"
Asombrados de que después de tanto tiempo el Team Rocket hubiera vuelto, no dudaron ni un segundo en que tenían que ayudar a los pokémon de la reserva. Brock sacó a un pokémon que Ash desconocía. Éste utilizó de nuevo su Idex para registrar en ella al Pokémon:
"Dralyx, forma evolucionada de Steelix. Se trata de un dragón de acero con la capacidad de volar. Su impenetrable piel y su titánica fuerza lo convierten en un temible enemigo tanto por aire como por tierra."
A ambos se les ocurrió un plan. Ash lucharía con Bayleaf y usaría látigo cepa para agarrar al robot mientras Dralyx atacaría con golpe roca. Funcionó, pero cuándo fueron a sacar a los pokémon del robot se dieron cuenta de que ya se los habían llevado. Los chicos habían subido a la copa de un árbol y cada uno de ellos llevaba una bolsa llena de Pokémon.
-¿Creéis que nos venceréis tan fácilmente?- preguntó el niño, mientras bajaba de los árboles para salir corriendo de la reserva.
Al ver las caras de los jóvenes, Beautyeon y Holycorn decidieron ayudar. Beautyeon se montó a lomos de Holycorn y cuándo los alcanzaron realizó disparo demora a las redes y las atrajo hacia él. Holycorn dio un cabezazo a un árbol lleno de colmenas de Beedrill y enseguida los niños se vieron rodeados por todo un enjambre. Holycorn y Beautyeon salieron corriendo hacia la reserva mientras los niños huían de los Beedrill, gritando:
-El teamrocket 2.0 no os tiene miedo.
Cuándo Holycorn y Beautyeon regresaron, vieron que Brock y Ash estaban preocupados por ellos y fueron corriendo hacia los entrenadores.
-¡Holycorn, tú estabas herido ¿Cómo se te ocurre?- dijo Brock preocupado.
Holycorn bajó la cabeza en señal de arrepentimiento. Brock al ver su cara, afirmó acariciándole:
-Pero lo has hecho muy bien, eres muy rápido.
Holycorn y Brock se habían cogido cariño.
-¡Son unos pokémon muy fuertes, deberían dedicarse a proteger la reserva! – exclamó Ash acercándose a Holycorn mientras tenía en brazos a Beautyeon.
-Se nota que os encantan los pokémon- dijo el anciano contento.
-Yo soy doctor Pokémon y él quiere ser Maestro Pokémon- aclaró Brock.
-Sin duda acabaréis cumpliendo vuestros sueños – respondió el encargado de la reserva.
A los pocos segundos el anciano se acordó de que por el Bosque Verde no pasaba nadie desde hacía años y se quedó extrañado al ver a estos chicos, por lo que les preguntó:
-¿Y a donde os dirigíais por esta arboleda?
-A Ciudad Plateada, tenemos pensado visitar la isla Neoball- respondió Ash.
-¿No sabíais que han construido un carril de bici, moto y patín que lleva directamente a Ciudad Plateada?- preguntó extrañado el anciano.
Los dos chicos se quedaron pensativos, ninguno de los dos lo sabía. Entonces Ash se acordó de que su moto se había estrellado y que estaba en el taller.
Avergonzado, Ash le contó que había tenido un accidente en Ciudad Verde. Los tres echaron a reir.
-Vaya "metepatas" estás hecho- dijo riéndose el anciano.
-Le conozco desde hace ocho años y lo único que ha cambiado es su aspecto- respondió Brock, mientras apoyaba un brazo en el hombro de Ash.
-¡Eh, puede que sea torpe pero puedo dejar de serlo cuándo quie..!- dijo Ash sin poder terminar la frase, debido a que Bayleaf le hizo caer de un cabezazo en un charco de barro donde se estaban revolcando varios Tepig.
Brock y el anciano se rieron mientras Ash, enfadado, farfullaba algo en voz baja.
Bayleaf estaba enfadada por que no la llevaba de viaje desde hacía años.
Los Tepig que se revolcaban en ese charco de barro decidieron salpicarle. Mientras el más travieso lanzó un ataque lanzallamas directo al trasero del entrenador. Ash salió corriendo. Pikachu, con la intención de tranquilizarlo, le lanzó un impactrueno, pero solamente consiguió chamuscarle.
Todos se reían de él.
-Deberías dedicarte a la comedia- dijo el anciano sin poder dejar de reír.
Mientras tanto, las tres chicas que habían aparecido anteriormente en Pueblo Paleta y Ciudad Verde, vigilaban en la copa de un árbol mientras hablaban de nuevo con la misteriosa voz por teléfono.
-Jefa, el plan ha funcionado a la perfección. La aplicación nos muestra donde está en cada momento. Pero necesitamos algún vehículo volador para poder perseguirle desde el cielo- dijo una de las chicas.
- O sea, bien hecho chicas, no esperaba menos de vosotras. Mandaré a otra agente con un Jiggly-globo aerostático. O sea, es monísimo- dijo la misteriosa voz.
A la hora de despedirse, Beautyeon y Holycorn habían cogido tanto cariño a los dos chicos que no podían separarse de ellos. Decidieron acompañarlos en el viaje.
El anciano y los chicos se despidieron y éste les dijo rodeado por todos los Pokémon de la reserva:
- ¡Cuidad de Beautyon y Holycorn!
Los dos amigos respondieron con una amplia sonrisa.
El próximo destino de los chicos es Ciudad Plateada, donde les esperan nuevas y emocionantes aventuras.
POSDATA: os agradecemos y valoramos todos los comentarios y sugerencias que nos enviáis, no obstante, el fanfic ya está escrito y os animamos desde aquí a que sigáis de cerca esta nueva aventura en Kanto, disfrutando tanto como nosotros.
