Capítulo 3:

Nuestros amigos se encontraban camino de Ciudad Plateada, dejando atrás el frondoso y oscuro Bosque Verde a lomos de Holycorn.

-¡Qué bien! Hacía mucho tiempo que no pasaba por aquí, como ha cambiado todo – dijo Ash impresionado.

- Ha cambiado tanto que han renovado el museo de fósiles de detrás del gimnasio – respondió Brock.

-¡Sugoi! ¿Y a qué esperamos para ir? – exclamó Ash.

Sin pensarlo dos veces, echó a correr dirección al museo. Brock salió tras él.

Una vez allí, los jóvenes observaron exóticos fósiles de todos los rincones del mundo pokémon y otros ya conocidos. Pero hubo uno en particular que llamó especialmente la atención del azabache.

-Sugoi, ¿A qué pokémon pertenecerá este fósil? Es bastante extraño y a la vez impresionante- dijo Ash mientras lo cogía con sus manos.

-¡Espera no toques eso! – gritó la voz de un extraño.

Ambos observaron que un hombre con aspecto de científico corría hacia ellos. Ash se asustó por la "cara de velocidad" del hombre e intento huir, pero entonces tropezó con un excremento de furfrou y resbaló. El fósil aún estaba suspendido en el aire cuándo un niño vestido con bata blanca lo cogió mientras murmuraba "¡Ya es mío!".

El científico, por su parte, no se percató del obstáculo que tenía delante y tropezó cayendo encima de Ash.

Detrás iba Brock, que realizó un acrobático salto para sortear a los dos que antes habían tropezado, pero tampoco le funcionó, pues pisó una cascara de plátano y resbaló hasta el chico que sostenía el fósil. Entonces el niño lo lanzó a un persian que saltó a cogerlo como si de un pescado fresco se tratase.

-¡Ja, eso por hacerte el chulo!- dijo Ash entre risas.

-¿Y de eso te preocupas ahora?- respondió con una pregunta el científico mientras le apretaba con los nudillos las sienes al más puro estilo de Misae Nohara.

En ese preciso momento Brock se percató de que tras el persian había una joven. Sospechó que bajo los disfraces se ocultaba el Team Rocket 2.0.

El científico se incorporó decididamente y se dirigió hacia los jóvenes para agradecerles el haber salvado el fósil. Pero, al acercarse, se dio cuenta de que no eran ninguno de los becarios del museo, y preguntó extrañado:

-¿Sois hijos de algún miembro de nuestro equipo?

Los chicos permanecieron callados temiendo ser descubiertos, pero Ash se acercó y dijo:

-Seguro que jugabais a ser arqueólogos pokémon y por eso habéis venido aquí, ¿A que sí?

Los chicos se relajaron y, poniendo cara de no haber roto un plato en su vida, solicitaron al científico una visita guiada del museo. El hombre también invitó a Brock y a Ash a que viniesen con él. Los chicos aceptaron.

El científico les guio por todo el edificio, explicando la historia de cada fósil que se encontraban, hasta llegar al fósil que los miembros disfrazados del Team Rocket 2.0 habían intentado robar. El científico empezó a explicar:

-Este es el fósil hada, se estima que tiene unos ochocientos millones de años. No tenemos mucha información acerca de él, pero según unos estudios recientes, se dice que proviene de un pokémon tipo hada de nombre Blairy. Solo hemos encontrado tres fósiles de este antiguo y misterioso pokémon.

Los chicos se impresionaron, mientras el niño disfrazado susurró al oído de su compañera:

-Ese es el que nos pidió la pesada de la jefa, ¿No?

- Sí, es el que dice la bruja – susurró la niña.

-Sí, es tal y como dijo que se llamaba- respondió al chico.

El científico se percató de los murmullos de los niños y les preguntó:

-¿Tenéis alguna duda, chicos?

Los niños se pusieron nerviosos de nuevo, no sabían que decir. No obstante, Ash se les adelantó de nuevo y comentó:

-Seguro que les encantaría ver el pokémon en carne y hueso, a mí también. ¿Tenéis alguno en forma de "no-piedra"?

El hombre, ligeramente molesto por la ignorancia del joven, le propinó un coscorrón y exclamó:

-¡Habla con propiedad, eres lo suficientemente mayor como para emplear un vocabulario más específico!

-¿Y qué digo? ¿Qué esté desfosilizado?- respondió con una pregunta Ash.

- Por ejemplo… - contestó el científico entornando la mirada.

Los niños, aprovechando la distracción, cogieron el fósil a hurtadillas e intentaron huir, pero Brock se dio cuenta y fue tras ellos.

Brock acorraló a los chicos y les preguntó:

-Vosotros sois Jimmy y Jenny ¿No es cierto?

Los chicos empezaron a reír mientras se quitaban el disfraz y comenzaban a recitar su lema:

"Para destruir el orden mundial,

Para hacernos con el control global,

El TeamRocket 2.0, una versión estelar,

Que se prepara para deslumbrar.

¡Jimmy! ¡Jenny!

El TeamRocket despega a una velocidad sin igual.

Os rindáis o no, no tendremos piedad.

De repente un Persian se avalanzó sobre Brock mientras decía:

-El elegante persian os da su aprobación (perrr)

Entonces los los miembros del nuevo Team Rocket se dieron a la fuga al tiempo que Brock se levantaba lo más rápidamente posible para seguirlos. Ash y el científico también se dispusieron a ir tras ellos.

Cuándo Ash, Brock y el científico consiguieron llegar a la salida, vieron como los jóvenes miembros del TeamRocket 2.0 se encontraban dentro de un gigantesco robot con forma de Gengar.

-Tenemos que hacer algo, estoy seguro que quieren destruir el museo y llevarse el fósil – afirmó Ash con decisión.

Brock sacó a Holycorn y Ash a Beautyeon, los dos decidieron probar la última combinación empleada en la batalla del Bosque Verde.

Beautyeon corrió a lomos de Holycorn acercándose a la base del robot, mientras Beautyeon usaba Disparo Demora para atar sus piernas. El robot cayó al suelo y, acto seguido, Ash y Brock chocaron la mano.

Los niños empezaron a reír mientras el robot se volvía a levantar

-¿Creíais que ese truco os iba a funcionar de nuevo? – preguntó Jenny.

Brock se dio cuenta de que Holycorn estaba muy cansado, por lo que le pidió que regresara a la Pokéball. Ash hizo lo mismo con su Beautyon.

-Tenemos que pensar en otra estrategia- dijo Brock pensativo.

-Saca a Dralyx, se me ha ocurrido un plan- respodio Ash confiado.

Entonces Brock sacó de su Pokéball a Dralyx y Ash a Blastoise mientras susurraba al oído de su compañero la estrategia a seguir.

Los niños, extrañados de que no reaccionasen, se acercaron al edificio y comenzaron a destruirlo. Jimmy comentó sonriente:

-Son demasiado débiles, la última vez simplemente tuvieron suerte.

Súbitamente, un impacto les tomó por sorpresa, se trataba de la cola férrea de Dralyx. El fuerte golpe había aflojado varios tornillos que sostenían una placa de acero, por lo que quedaron al descubierto algunos cables internos del Gengar robótico. Blastoise usó Hidrobomba en ellos y, como consecuencia, el robot explotó a causa de un cortocircuito. Los niños y el Persian cayeron al suelo. Jimmy y Jenny exclamaron al unísono:

-¡Habéis estropeado el robot pero seguimos teniendo el fósil!

Acto seguido salieron corriendo y poniendo caras de burla pero se chocaron contra un hombre. Aquel hombre era el científico que había realizado la visita al museo.

Éste recogió el fósil del suelo y miró de forma siniestra a los niños. Entonces agarró a Jenny y Jimmy y les empezó a golpear en el culo como castigo. Los chicos comenzaron llorar.

El hombre se acercó a Brock y Ash manteniendo su siniestra mirada. Los chicos se asustaron pero el científico levantó la cabeza y les miró sonriente.

-Gracias, habéis salvado el museo. Os entregaré el fósil de Blairy. Cuidadlo bien – dijo el científico.

Los chicos se emocionaron, a Ash se le escapó su típica muletilla y ambos chocaron las manos.

-Pero antes tenéis que limpiar ese destrozo- afirmó el científico mientras les daba una escoba y un recogedor.

A los chicos no les quedó más remedio que aceptar y, tras un profundo suspiro, cogieron los utensilios y comenzaron a limpiar.

Cuando terminaron ya era de noche, así que el hombre les invitó a pasar la noche en su casa. Antes de acostarse, les explicó que para revivir el fósil tenían que visitar a Bill, que se encontraba pasando Ciudad Celeste.

De esta forma, los jóvenes entrenadores finalizaron su visita a Ciudad Plateada pensando en partir a la mañana siguiente hacia Ciudad Celeste.

A muchos kilómetros de distancia, en una mansión que no aparecía en los mapas oficiales de Kanto, una dulce y sensual voz recibía una llamada de teléfono:

-¿Y bien? ¿Tenéis noticias de mi querido, querido amorcito Ash? – preguntó la misteriosa voz.

-No, mi señora. Hemos vuelto a fracasar. Nos distrajeron las súper ofertas de ropa de Ciudad Plateada y… - respondió con temor una de sus subordinadas.

-¡Sois unas inútiles! – Exclamó la voz-. Definitivamente no pueden dejarse los asuntos importantes en manos de incompetentes como vosotras ¡Traedme el arma definitiva!

-Pero mi señora, ¿Es realmente necesario? – preguntó alterada su subordinada.

-Vuestra incompetencia nos ha llevado a esto – respondió seria la voz.

-A sus órdenes, señora – dijo la subordinada.