Capítulo 2
Words can wait until another day.
It's Been A Long Long Time (1)
- Tú le explicas a Fury después cómo dejaste catatónico al líder de los Avengers, sabes. Yo no voy a hacerme responsable de esto.- dijo Tony, meciéndose con su taza de café número diecisiete en la silla de metal de la cocina mientras Bruce preparaba una bandeja con macarrones con queso y sopa de espárragos. (2) Habían pasado veinticuatro horas, y Steve Rogers no había levantado cabeza de internet, leyendo todo lo que podía encontrarse sobre los años posteriores a la ocupación aliada de Berlín. Bruce, que le había llevado el desayuno a las nueve cuando no apareció, se lo había encontrado con lágrimas en los ojos y pálido como un fantasma leyendo " Undercover in Nazi Berlin" y " The Rape of Berlin" (3): y la agradable sopa de tomates y pollo asado que Tony le enviase de almuerzo había sido un trabajo perdido, porque al llegar a un documental sobre la acción de los rusos sobre las mujeres en Berlín entre el 45 y el 48, lo había hecho vomitar. Y eso que Steve había ayudado a liberar campos de concentración, incluído Ravensbruck.(4)
Steve no era idiota: las bombas atómicas, el muro de Berlín, Vietnam, Cuba, Chechenya y el conflicto en Afganistán habían sido adecuadamente cubiertos no sólo por expertos de SHIELD, sino que por su propia voraz curiosidad y su pasión por la lectura. Pero a Tony no le sorprendía que SHIELD no se detuviera innecesariamente en horrores, menos en el aftermath de la guerra que Steve había ayudado a ganar. Sabía que Hiroshima y Nagasaki lo habían hecho romper una docena de sacos de arena y llorar una semana, y eso de un tipo que había vivido la polio.(5)
Tony, con una marcada expresión pesimista, siguió a Bruce por el pasillo, que tras tocar la puerta y no recibir respuesta se había encogido de hombros y simplemente había entrado al apartamento de Steve Rogers en la Torre de los Avengers. Tony en un comienzo había hecho decorar el apartamento, antes de regalárselo, con cuanto exorbitante vintage y anticuados objeto pudo encontrar, intentado hacerlo sentirse en casa: pero Pepper, que tenía mucho mejor gusto y toda la sensibilidad que al tipo que usaba armadura le faltaba, había recordado que Steve era un artista, y había cambiado todo a frescos tonos madera y azul intenso, había dejado los enormes ventanales desnudos para que entrara todo el sol y el paisaje de new York que Steve amaba tanto, y había cubierto el suelo con alfombras sueltas, había esparcido mesas y sillas funcionales de madera y metal modernas y estéticamente hermosas, y había colocado un gigante sofá de felpa azul frente a frente a una mesa de dibujante aperada con cuanto el corazoncito de un dibujante podía ansiar. (6)
Steve le había dado una ojeada después de un montón de discusiones sobre que " no era apropiado", que " no podía aceptar esa caridad" y que " no podía soñar en molestarlos", y se había mudado al día siguiente. (7)
En verdad no había sido solamente la mesa de dibujo: aunque seguramente la cafetera automática que hacía capuchinos también había influido, la verdad era que en medio de la discusión sobre la practicalidad de que los Avengers viviesen juntos en la Torre, Natasha había aparecido herida cargando a un Clint semiinconsciente de regreso de una de sus desagradabilísimas misiones para SHIELD, y habían acabado la discusión desplomándose en la mesita de café de Tony. Como Clint no podía pisar al día siguiente con los pies hinchados y Natasha tenía las costillas que parecían un mapa del Missisippi, la necesidad de atenderlos había acabado con Bruce y Steve instalados antes de que se diera cuenta.
- Steve?- preguntó Tony, pero Bruce le hizo un gesto, dejando la bandeja en la mesa redonda que servía de comedor. En la salita hundida que estaba justo delante, finalmente el cansancio había derrotado al supersoldado: descalzo y con el mismo buzo beige del día anterior, Steve dormía, los ojos contraídos y los brazos rodeándose a sí mismo en posición fetal, en un obvio gesto de autoprotección. Al StarkPad en el suelo junto al sofá se le había agotado la batería: alrededor suyo, libros y archivos estaban desperdigados como si un container de Amazon hubiera dado a luz.
Bruce recogió silenciosamente el despelote y colocó el StarkPad sobre la mesita. Se habrían retirado silenciosamente, Tony pidiéndole a JARVIS que subiera un poco la temperatura, no que el supersoldado se fuera a resfriar, pero después de setenta años en el hielo no era raro que el Capi le tuviera un poco de fobia al frío. (8) Pero entonces Steve se removió inquieto, y Bruce movió la cabeza, yendo a inclinarse sobre la figura encogida, una mano yendo a su hombro.
- Steve? Es sólo una pesadilla, despierta…-
- Buck…?- musitó Steve, sentándose completamente desorientado. Por su rostro pasó el reconocimiento, la pena y la vergüenza: y se frotó los ojos con las palmas, inclinando la cabeza exhausta.- Lo siento, Bruce…-
- Estuviste con la cabeza en la Segunda Guerra. No es raro que despiertes confundido.- dijo el amable doctor, sentándose a su lado, mientras Tony, poco característicamente silencioso, acercaba la bandeja.- Anda, come algo.-
- No tengo mucho apetito.- musitó Steve, y ahí descalzo y desarreglado, era más fácil ver en él al chico de Brooklyn enfermizo y terco que al magnífico capitán y supersoldado. Bruce hizo un sonido de reproche, y al fin Steve se llevó la sopa a los labios, los hombros encogidos.
- Al fin, hemos encontrado poco más.- dijo Tony al fin con un suspiro. – He metido todas las palabras clave que se me ocurren, e incluso fui a darme una vuelta a hacer trabajo manual (9) a la bóveda con el resto de las porquerías de mi padre, pero no encontré nada sobre el proyecto Lanchester. No tengo ninguna duda de que tenía algo que ver con tu proyecto Rebirth, Steve, pero no sé nada seguro.-
- Yo desenterré un archivo de la WAC sobre una " Elizabeth Bell" que hacía el trabajo que describiste, de recuperación. Pero si la chica era un experimento de tu padre, Tony, no era nada tan espectacular como Steve.- dijo Bruce, empujándole delante el plato de macarrones y ganando la competencia de miradas hasta que Steve empezó a empujarse las pastitas en la jeta.- Sospecho que falló, de alguna forma.-
- Después de que hablamos recordé un poco más sobre ella.- dijo Steve, entre mascadas desganadas.- Si se quedó en Alemania… si se la llevaron para alguno de esos proyectos asquerosos… si…- la voz le tembló, y era muy claro lo que estaba pensando.- Peggy al menos tuvo una vida feliz, pero dejé a la novia de Bucky quizá a qué destino…-
- Bueno, con lo rubia y linda que era, seguro que se la llevaron al Lebensborn (10) si la capturaron…- empezó Tony, queriendo ser consolador, pero Bruce, al que los ojos se le ponían verde pasto cuando le sacaban los choros del canasto, le echó encima tal mirada que Tony partió inmediatamente a lavar el tazón de la sopa muy solícito a la cocinita del apartamento.
Steve, que también se había puesto verde Hulk, pero por otros motivos, hizo un gesto pero Bruce lo sujetó sentado en el sillón de la cinturilla elástica, que era elástico, enseñó briefs blanco nieve al mundo y le dio un latigazo cuando lo soltó.
- Y tú te quedas quieto y te aguantas. Nada de vomitar más. Tienes que consumir 11500 calorías diarias y en las últimas 24 horas no te has metido ni dos mil. Soy tu médico, te lo recuerdo, y si sigues con esta crisis voy a arruinarle la apuesta sobre tu virginidad a todo el mundo y te violaré la garganta con un tubo de alimentación parenteral. Me entendiste?- Bruce le palmeó el brazo, con poca de su habitual incomodidad: Steve se veía tan vulnerable que incluso el tímido Bruce se sentía protector.- Steve, lo que haya pasado, ya pasó. Al menos la has recordado. Y no sabes a ciencia cierta si le pasó algo horrible o no. Averiguaremos más, pero basta de leer atrocidades. Mañana a correr como siempre y a ver películas con nosotros. Ya averiguaremos más…- continuó, cuando la puerta se abrió y los dos hombres en el sillón y Tony en el umbral se quedaron boquiabiertos, y a Steve se le cayó el plato al regazo y dejó todo regado de macarroncitos.
Natasha estaba en el umbral, con un vestido azul noche brillante ajustado que tenía un solo tirante (11), el escote asimétrico dejando ver un peligroso, infartante y rosado ejemplo de sideboob, una falda recta y lustrosa que caía hasta el suelo siguiendo la exquisita curva de sus piernas, y un tajo hasta bastante arriba, que enseñaba una expansión de pantorrilla y rodilla con medias azules, que podía o no acabar en la insinuación de un portaligas.
- sabes, he tenido sueños como estos, pero nunca con público.- comentó Tony, esperanzado, pero Natasha, que parecía increíblemente satisfecha de sí misma, cruzó los brazos y sonrió una roja sonrisa colmilluda.
- Me tocas y te conviertes en Iron Eunuco.-
- Pero entonces porqué paseas la carne delante de los hambrientos, sádica de mierda?-
- Vine a ver al dueño de casa, no a ustedes dos, Science Husbands. Steve?- dijo Natasha, yendo a sentarse con desparpajo en la mesa de café mientras Steve intentaba recoger todos los macarrones de su alfombra.- Espero que tengas un tuxedo mejor que esa horripilancia negra que te puso Tony la última vez, que parecía de bar mitzvah pobre. Thor y yo hemos solucionado todo.-
- Qué quieres decir?.- dijo Steve, sonrojado, porque Natasha, que era una de las mujeres menos autoconscientes del mundo, se había apoyado en las manos e inclinada hacia él, le enseñaba una expansión de esponjoso busto rosa que el vestido apenas contenía heroicamente.
- Ha sido muy tonto de tu parte dejar que este par de nerds se ocupen de tus asuntos. Tanto computador y archivos y búsquedas y papeleo… cuando la chica que viste está ahí en Alemania, y si todo apunta a que es posiblemente una descendiente de Libby Bell, es simplemente cosa de ir y preguntarle.-
- No puedo ir a preguntarle así… como así!- exclamó Steve horrorizado.
- Podemos pagarle…- empezó Tony.
- No crees que es un poco fuerte ir y preguntarle si los alemanes violaron a su abuela o…-
- Ustedes tres son tan machistas, retrógrados y brutos que me impresionan.- comentó ella ácidamente.- Steve, sé que por los años que pasaste en el hielo, para ti la guerra no terminó hace tanto. Pero han pasado setenta años. La gente se ha atrevido, y ha ofrecido con orgullo sus memorias de Auswichtz, de Siberia, de Wounded Knee… no vas a ofender a nadie preguntando con delicadeza. Y por eso, en vez de confiar este par de socialmente sordomudos, deberías haber hablado conmigo y con Clint, que somos los expertos en sacarle información a la gente.-
- Y qué tiene que ver el vestido, Mata Hari de bolsillo?- soltó Tony, las manos en la cintura.- Por Dios… no me digas que Barbie Germany es lesbiana! Y el tuxedo que le compré lo eligió él, de paso, cómo se te ocurre que yo le pondría chaqueta de tres botones a alguien! –
- Idiota.- Natasha, que no parecía nada desanimada por la idea, negó con la cabeza.- No que yo sepa al menos. Y no, el vestido es para una recepción mañana en la noche en la Embajada Americana en Berlín. Fury nos ayudó, y cuando Thor expresó el deseo de conocer a Angela Merkel y visitar el país en donde alguna vez se lo reverenció, creo que a la presidenta se le cayeron los calzones de gusto. Está todo organizado para mañana, así que nos vamos a Berlín, yo de escolta oficial de SHIELD para Thor y ustedes también invitados.- agregó Natasha, bamboleándose de satisfacción como un gato satisfecho. Steve dio un suspiro de alivio y agradecimiento, su rostro traicionando cuánto adoraba a la listísima ex asesina, e incluso Tony emitió un gruñido de admiración, moviendo la cabeza. Bruce fue quien se levantó entonces, y recogiendo la bandeja, se dirigió a la puerta.
- Entonces es mejor que descanses y mañana comas bien. Va a ser una noche larga con el jet lag. Tony, vamos: mañana tendrás que levantarte temprano para encontrarnos tuxedos que pasen la aprobación de Nat a los dos. Voy a adelantar un poco de trabajo juntando un dossier para que le presentes a la chica alemana.- dijo, llevándose a los otros dos a remolque y al fin cerrando la puerta del apartamento con un buenas noches. Steve, que había al fin recuperado el color y la sonrisa, les deseó buenas noches y era claro que al fin dormiría bien: pero cuando la puerta se cerró y Natasha y Tony partieron al ascensor discutiendo sobre qué le pondría Tim Gunn a Steve Rogers (12) Bruce guardó silencio.
No fue hasta que se hubo servido una taza de té de jazmín y Natasha se hubo cambiado el infartante vestido por un pijama con pequeñas arañitas estampadas, que Tony notó su silencio y preguntó.
- Qué pasa ahora?-
- ah?-
- Tienes ese entrecejo de neaderthal que dice " THINKING INTENSIFIES". Qué otra horripilancia se te ha ocurrido? En serio, si sales con otra idea estrella, vas a matar al Capi.-
Bruce se lamió los labios, y los miró a ambos en sucesión, antes de echarle otro cubo de azúcar a su té. – Es sólo una idea. Simple especulación sin pruebas.-
- Larga, Su Enojadez. Qué pasa?-
- Han considerado la posibilidad que quizá Libby estaba embarazada de Bucky Barnes cuando el sargento murió? Aparentemente el tipo hizo todo lo necesario para ello, caramba…-
Natasha guardó silencio un minuto.- Creo que vi esa película. Sinceramente, Bruce, estás leyendo Young Adult para que se te ocurran bebés póstumos de la nada?- (13)
- Sólo digo que es una posibilidad.- Bruce alzó la nariz ofendido.
- Bueno, si Steve se la levanta, todos esos memes y el fandom de Captain America/Bucky Barnes van a explotar en confeti y fangasm.-
- No nos olvidemos que Libby Bell fue experimentada por tu padre.- dijo Bruce, y una sombra pasó por sus ojos habitualmente suaves y castaños.- Sigue sin gustarme que no encontremos nada sobre el famoso proyecto Lanchester. Qué le hizo? Tu padre dejó kilómetros de notas sobre el proyecto Rebirth y el proceso del supersoldado: lo sé, las estudié antes del accidente que me hizo Hulk.-
- Con lo engreído que era mi padre, parece increíble que haya destruido algo en lo que haya trabajado. Lo único que se me ocurre es que no era nada importante, quizá inmunizaciones o algo así, y por eso no dejó notas. Las habríamos encontrado si existiesen, sabes.- dijo Tony decididamente. Natasha aceptó una taza de chocolate y se fue a dormir: Tony se echó en el sofá de la sala y se puso a ver un rerun de Planet of the Apes y a dormitar. Pero Bruce se quedó despierto mucho rato, la mirada perdida, su instinto agitado, mientras la Torre dormía a su alrededor y la luz de la pantalla dibujaba su suave perfil en la pared a su espalda, deformada como una sombra enorme y abultada. Lo que fuera que tensaba sus nervios y fruncía su ceño, no lo dejó dormir hasta mucho después de que la película hubiera terminado y Tony se hubiera dormido profundamente en su sofá favorito.
En Quinjet, el viaje a Alemania no tomaba más de dos horas y algo, menos pilotado por Clint, que se veía muy curioso con un exquisito tuxedo azul violáceo y el headset de pilotaje. Thor, que había preferido, ya que era una visita oficial de en el nombre de Asgard vestirse de gala con túnica rojo oscuro, armadura decorativa y brazales increíblemente ornados, dormía como un bendito tendido en uno de los asientos reclinables de la parte de atrás, y Natasha, no menos impresionante en su relumbrante vestido azul con brillos, dormitaba en el asiento contiguo, tacones aguja descartados a un lado y portaligas a la vista, el cual tenía más armas enganchadas que el cinturón de Batman.
Bruce y Steve habían acabado dándole carta blanca a Tony para que les comprara lo que se le antojara, a lo que Tony, que sabía que el par era extremadamente puntilloso con el tema de los " regalos" y la " caridad", se había frotado las manos, lo había achacado a gastos de Relaciones Públicas y le había borrado un cero a las etiquetas antes de entregarles sus nuevos tuxedos de gala.
Tony por supuesto llevaba encima el equivalente a un Lamborghini en tela, un tuxedo negro profundo sin corbata cuya camisa sedosa y esbelto corte lo hacía una figura impresionante: pero Tony, después de años de ser un rockstar, era generoso también, y los tuxedos de Steve y Bruce no tenían nada que envidiarle. El de Bruce, con elegante corte en los hombros y un ajuste perfecto, era gris oscuro, la nívea camisa enfatizando sus ojos oscuros y mancuernas de ónix destacando su elegancia profesoral, el blanco corbatín llamando la atención a su poco característica sonrisa, que podía ser encantadora cuando no era amarga. (14) Steve, que era por supuesto el sueño de un diseñador con su cuerpo perfecto, había acabado en algo más juvenil, azul profundo, menos ajustado y más ligero, pero que proclamaba clase por todos lados. Tony les había echado encima estilista a ambos para completar el look, y a diferencia de Thor, que nacido príncipe sabía perfectamente arreglarse, Clint que era un espía y podía hacer que James Bond pareciera un trash hobo, Tony que era un presumido y Natasha que había sido entrenada para ser infartante, el par de Avengers tímidos habían acabado con un auténtica transformación. Los rizos de Bruce brillaban, echados atrás y delicadamente recortados: un nuevo corte de pelo había rejuvenecido el anticuado look de Steve. En resumen, estaban tan listos como se podía para una recepción estatal, y aunque Tony se había acomodado junto a Clint y charlaban sobre política europea, a veces echaba ojeadas atrás, en donde Steve y Bruce hablaban en voz baja.
Parecían un foto de GQ. Tony estaba perdonablemente orgulloso de sí mismo, y les tomó varias fotos para su instagram antes de escuchar un bramido enojado detrás suyo cuando las imágenes aparecieron en el teléfono de Bruce.
- Tony!-
- Avengirl89 dice que quiere que le enseñes biología práctica, Doctor Banner. Y estás haciendo trend en twitter.- informó Tony, mientras Clint se reía sin sacar los ojos de los controles.
- Y no dicen nada de Steve?-
- Lo que dicen de Steve no puedo leerlo en voz alta.- dijo Tony santurronamente, a lo que Clint largó una carcajada. Tony se tomó una selfie con él antes de ir a reunirse con los otros dos, que estaban claramente tostados, pero al menos no nerviosos, le echaron miradas exasperadas. Si Steve tenía una perfecta Dad Face, la de Bruce era claramente la cara del profesor de primaria que escucha lo de que la tarea se la comió el perro.
- Bueno, para qué voy a tapizarlos sin lucirlos, no? Hay que mantener al público contento. La idea no es que sólo los vean lindos unos ministros viejos… - se excusó Tony, aunque su sonrisa de diablito lo desmentía por completo.
- Considerando que me la paso siendo filmado sin ropa, no sé ni para qué me molesto.- dijo Bruce ignorándolo. -Estamos confirmados que la señorita Kulstan-Berg estará allí?-
- Pepper confirmó la lista de invitados. Sí, estará allí.-
- Estoy nervioso. No sé qué decirle.- dijo Steve, mordiéndose los labios.
- Considerando como te ves, sácala a bailar y deja que ella babee. Seguro que sacas algo en limpio.- dijo Clint desde la cabina. Steve iba a protestar que estaba hablando en serio, pero la expresión de Clint al volverse no era burlona.- Steve, la atracción y el aspecto físico son armas también. Uno de los motivos por los que el Red Room eligió a Natasha fue porque su belleza era excepcional. Ese tipo de belleza te hace perder ciertas capacidades. Cuando la líbido, o la simple admiración se despiertan, no sólo bajas tu guardia, sino que intentas capturar se atención. Generalmente, acabas barbotando respuestas que no habrías dado en otro caso.- acabó, su expresión suavizándose.- Solo sácala a bailar y hazte el interesante. Luego sacas el tema de la familia y la dejas hablar.-
- Miren que es inteligente el pajarito.- elogió Tony.- Seguramente por eso te aceptaron de espía, a pesar de la cara que tienes.-
- No sé cómo agradecerles toda esta ayuda, saben.- dijo Steve, los dedos entrecruzados nerviosamente.- esto es un asunto personal, no tiene nada que ver con ustedes, y han sido… no sé qué decir…-
- Capi, ya deberías saber que soy realmente malo con esas cosas como espacio personal y demás cosas. Además somos todos americanos! La felicidad del capitán América es parte de nuestro deber cívico!-
- Ya te dije que averiguar qué pasó con la novia de Bucky Barnes es de interés histórico. Cuando escriba una monografía al respecto, me haré rico.- bromeó Bruce, su tono cariñoso desmintiendo las palabras.
- No siempre entiendo esa necesidad midgardiana por decir cosas distintas a las que en realidad piensan, amigo Steve, pero debes saber ya que cualquier preocupación que tengas y que esté en nuestras manos resolver es nuestro privilegio. Como amigos y compañeros de armas.- soltó Thor, resplandeciente en su traje de Asgard.- Amigo Clint! Cuánto nos falta para llegar? Lady Natasha necesita componer su maquillaje.-
- Ah, sí, Nat babea dormida.-
- No es cierto!- gritó una voz indignada de atrás, que fue ignorada. Las risas acabaron con el momento de incomodidad que las palabras de Thor habían despertado: lo cierto era que la capacidad del asgardiano de declarar amor u odio en voz muy alta y clara era a veces una fuente de problemas, pero lo cierto es que Thor no poseía ninguna de las timideces, traumas o percepciones sobre masculinidad y roles que los demás tenían, y que Steve tenía a la n: por lo tanto, nunca dudaba en abrazar, besar o acariciar sus compañeros sin duda alguna, y rechazarlo habría sido como insultar su corazón. Además que la verdad, dos metros de asgardiano rezumante en testosterona era difícil de acusar de " nena".(15)
- Estamos haciendo planes para sacarle información a esa chica alemana. Steve la sacará a bailar, y tratará de que hable. Después de todo, considerando que se ven como un sueño alemán, o tú o Thor seguro que acaban haciéndole tilín.-
- No tengo ninguna objeción a ese plan!-rió Thor.- Considerando que soy el invitado de honor, no creo que la dama pudiera negarse. Podríamos hacer una competencia de esto, amigo Steve.- agregó, maliciosamente. Cuando sonreía, parecía un gran collie rubio, de esos con colmillos de seis centímetros. Steve al fin sonrió, moviendo la cabeza, pero su gesto se agrió de inmediato cuando Tony le tomó otra foto.- Córtala!-
Ni siquiera los tacones de ocho centímetros de Natasha podían lograr que alcanzara el hombro de Thor, pero eso no debilitaba en lo más mínimo la poderosa impresión que realizaba al entrar, la pareja flanqueada y seguida por los Avengers, al entrar al salón en donde un nervioso edecán los guiara. El gobierno alemán claramente había decidido sacar la alfombra roja: el exquisito salón era una sinfonía en color durazno, flores amarillas y blancas y lujoso piso de mármol crema veteado, unos grupos escultóricos reflejando la luz en los rincones y una cincuentena de camareros rodeando a la treintena y algo de políticos enmarcando a Angela Merkel. La mujer, aunque menos impresionante en persona, tenía la prestancia y los ojos vivaces de una auténtica estadista: pero también hubo una chispa de complacencia cuando Thor se inclinó, saludando en antiguo nórdico, y le besó la mano. Estaba claro que aunque la Premier alemana recibía a Thor con toda la educación de un jefe de estado recibiendo a otro, y que estaba perfectamente preparada para hacer esta visita de estado un éxito, también estaba claro que en fondo ( muy en el fondo) había una chica haciendo gorgoritos. (16)
El jefe de gabinete continuó los saludos, y Tony, en un discreto segundo plano, porque el hecho de que normalmente no se comportara no significaba que no supiera comportarse, observó a Thor encender su encanto y a Natasha ser todo lo chispeante que podía ser, los dos atrayendo todas las miradas y llevándose toda la admiración. Se sirvieron unos cócteles, y se presentaron docenas de personas, desde historiadores de la universidad de Straburgo hasta anticuarios del museo de Berlín, que simplemente no podían contener su emoción de conocer a Thor en persona. Hubieron fotografías conmemorativas, y mucho estrechar de manos y conversación banal que hubiera hecho que cualquiera se agotara: pero la espía y el príncipe seguían sonriendo amablemente y mostrándose impecablemente corteses. Los dos habían sido educados para esto, en cierta forma.
Entretanto, Steve se había parapetado en un rinconcito, pero Tony ya había confirmado lo que los ojos vivos de Clint habían notado primero: Lydice Kulsten-Berg no se veía por ninguna parte. El intel que habían reunido les permitió identificar a su supuesto pariente, el ministro del interior, un graduado de medicina y ciencias políticas de unos setenta años que había estado charlando alegremente con Thor sobre el sistema de salud asgardiano, pero ni luces de la joven.
- Maldita sea.- soltó Bruce frustrado.- No lo había confirmado Pepper?-
- Está en la lista.- bufó Tony, que bebía una champaña como si tuviera la culpa de algo.- Déjame hacer lo mío. GEORG!- exclamó, alegremente, la voz de Tony Stark que usaba en público rsonando en el salón y haciendo que el Ministro del Interior diera un respingo. Nada comparado con el que dio cuando Tony Stark, que era mundialmente famoso (17) lo abrazó.
- Cómo ha estado mi querido amigo? La familia? Nos conocemos de algún lado aburrido que no me acuerdo…- le explicó a otros políticos que los rodeaban, enlazando el brazo del viejo ministro, que era un hombre pequeñito con bigote y cabeza de huevo.- Dónde está la pequeña Lydice? No la he visto para nada… ya salió del colegio?-
Uno de los edecanes cerca dejó escapar un leve resoplido, y Clint, uniéndose a la pantomima, se acercó a él conspiradoramente y le musitó algo en alemán.
- Sí, yo tampoco dejaría a mi sobrina cerca de Tony Stark!- respondió el edecán, aceptando el vaso de ponche alemán tradicional que Clint había requisado de una bandeja cercana.- menos como la protege….-
- Ah, sí? Porqué, es bonita?- Clint preguntó al aire, como si lo distrajese Natasha, que estaba riendo cerca y halagando a un juez.
- Pff, nada como eso… pero es guapa, muy simpática. Su Excelencia sí la trata como si fuera una colegiala aún… y eso que es viuda!-
- Viuda?- dijo Clint, con educada curiosidad.
- Sí… debe estar con la gente del banquete. Organiza siempre ese tipo de cosas…- comentó otro asistente acercándose.- Apostaría que ni Tony Stark le mueve el piso. Algunos lo han intentado, pero es muy aburrida.-
- Tengo que apoyar a mi compatriota. Treinta dólares a que al menos le saca un baile.- se burló Clint. Los edecanes se prestaron riendo al juego y mientras sacaban la equivalencia en euros, Clint se volvió para señalarle a Steve que todo estaba bien, que la verían, y entonces se abrieron las puertas del salón. (18)
Enmarcada en el arco blanco, en un discreto vestido de tafeta negra recto como una columna, el objeto se su búsqueda hizo una educada inclinación y se dirigió al salón.
- Buenas noches a todos. Madam Premier, la cena estará lista para cuando lo disponga.-
- Gracias, Lydice. Por favor, todos pasemos al comedor.- dijo Angela Merkel con una amable sonrisa. Thor le ofreció el brazo con galantería, y el resto los siguió por el pasillo, Bruce y Tony intercambiando una mirada de satisfacción. Steve, en cambio, se quedó atrás, blanco como un papel y con la vista fija en la joven, que esperaba al otro lado de los invitados salientes junto a la puerta, ostensiblemente para llevar la retaguardia.
Cuando Steve no hizo ningún gesto por acercarse, Clint rodó los ojos y se adelantó entre los últimos, ofreciéndole el brazo a la joven.
- Clint Barton. Me haría el honor?- era cierto que Clint no tenía la belleza apabullante de Thor o el sex appeal de Tony Stark, pero Bruce, que se demoraba arrastrando los pies en la cola del grupo, apreció que lo que había dicho en el quinjet era totalmente cierto. Clint era un espía consumado, y en ese momento, extendiendo el brazo con elegancia, su traje dando la impresión de ser su ropa diaria, rebosaba apostura y atractivo, los agudos ojos claros que eran su mejor atributo clavándose en la joven con halagador interés. La muchacha sonrió, y tomó su brazo. Era cierto que era muy guapa, pero de cerca, pensó Bruce al verlos pasar, era aún más evidente su falta de encanto. Estaba hermosamente arreglada y su rostro perfectamente maquillado, enfatizando los rasgos de muñequita: pero algo faltaba. Bruce no habría sabido nombrarlo.
Un edecán apresuró a Steve, que pareció despertar de un shock y fue el último en salir, caminando tras Clint y la chica con piernas tensas, Bruce yendo a reunirse con él discretamente.
- pensé que ibas a invitarla… estás bien?- le preguntó, tomando el codo y mirándolo preocupado. A través de la tela, podía sentir las palpitaciones de Steve en la arteria radial. Su ritmo cardíaco parecía un tambor.- Steve?-
- Es ella. Es igual. Es demasiado igual…-balbuceó Steve. Tenía las pupilas dilatadas.
- Steve!- dijo Bruce, francamente preocupado.- No vayas a armar un lío diplomático. Recuerdas que encontré toda su biografía? Tiene número de seguridad social, ficha de nacimiento… vamos, sabes que no es la misma persona. Pero acércate y háblale de una vez.-
Steve asintió, apretando la mandíbula como si hiciera de tripas corazón. Pero no pudo adelantarse porque entonces llegaron al comedor, un sueño de maderas talladas y piso espejado, decorado con gobelinos increíbles y un ventanal que enseñaba las luces de Berlín. Los edecanes se movieron discretamente, guiando a todo el mundo a sus asientos en tres largas mesas en paralelo que resplandecían de vajilla y cristales. Bruce no pudo contener su frustración y tuvo que ocultar ojos verdosos cuando la chica instaló a Clint en una esquina de la segunda mesa y fue a recibir indicaciones de su tío el ministro Kulsten, demorándose de un modo que los habría hecho groseros protestar sentarse hasta que regresara. Con un gesto derrotado, Steve se sentó de espaldas a Clint y un edecán sentó a Bruce enfrentándolos en la tercera mesa, mientras Tony, que no había perdido gesto de toda la situación, maniobraba sin dejar de charlar y bromear hasta encontrarse cerca del ministro y de repente barbotaba.
- Pero no me va a decir que esta es la pequeña Lydice? Pero si la recuerdo tan chiquita! Cómo has estado, querida?- preguntó con aspavientos, estrechándole la mano y dándole unos airosos besos. La chica no tuvo cómo sacárselo de encima cuando con todo desparpajo echó a otro edecán para sentarse junto a ella, porque había cosas que Tony Stark, millonario y genio, que había cercido codeándose con lo mejor de lo mejor, se atrevía a hacer con tal seguridad que nadie pensaba en discutirle. Bruce no pudo evitar una sonrisa admirada y exasperada a la vez, porque ése engreído, atrevido, listillo tipo, que tenía el mundo a sus pies, prefería a las cinco personas que lo habían acompañado, a ese grupo de irregular misfits, a nadie más en el mundo. (19)
Tony, en cambio, no las tenía todas consigo, pero la palidez de Steve lo había empujado a la acción. Tony era un inmediatista, y encontrarse con un problema al que sin importar cuanto dinero le tirase, cuánta gente moviera o cuánto se quebrara la cabeza no lograba solucionar lo empujaba siempre por una línea que empezaba en " audaz" y acababa en " insano". Podía tolerar sus propios problemas, más o menos, pero ver esa tensión en Steve lo ponía tan loco como ver lágrimas en Pepper o angustia en Bruce. Su gente era su gente, y su gente no sufría si él podía evitarlo, y caramba que era un tipo imaginativo. Tony Stark quería respuestas, las quería para ayer, y si tenía que estrujar a la alemanita como una naranja, lo haría.
- Juraría que conocí a tu padre. Como está? Y tu madre? Hermanos…?- Tony inspiró frustrado al ver la cara gentilmente desconcertada de la chica.- Mira, voy a ser sumamente honesto. No tengo pico idea quién eres y la verdad tampoco me importa mucho. Pero necesito saber sobre tus antepasados así como ahora mismo. Dame un número de euros y te pagaré lo que se te antoje, pero haz el favor de empezar a hablar.-
- Se trata de algún proyecto genealógico, señor Stark?- preguntó la chica con total urbanidad. No había batido una pestaña. Tony se preguntó si realmente era un poco tontita. Era claro que no podía ser estúpida si trabajaba para el gobierno alemán tan cerca de Angela Merkel, pero su cara no traicionaba ninguna sorpresa, ni tampoco nada que no fue cortés atención.
- Algo así. Háblame de tus abuelos. No tienes una abuela americana? Durante la segunda guerra, sabes qué hacía tu familia?-
Tony se arrepintió de sus preguntas mucho antes de que llegara el postre. Con total urbanidad y educada voz, la joven recontó las extasiantes aventuras de su abuela bávara por el lado Kulsten, sus mermeladas y su casa a los pies de los Alpes, las historias de otra abuela austríaca que había sido concertista de piano, y se extendió charlando sobre el origen de su familia de un modo tan espantosamente aburrido que el inquieto Tony estaba pensando en tratar de cortarse las venas con el platito de la compota antes de llegar al final. Ambas abuelas habían sido alemanas de tomo y lomo, de familias archiconocidas, y parecía tener una cantidad ingente de primos y familiares alrededor, de los cuales tenía un sinfín de anécdotas tan aburridas que la gente que los flanqueaba hacía mucho rato que prefería hablar con el resto de sus compañeros de mesa e ignorarlos sin más que miradas de compasión a Tony.
Por el amor de Steve Jobs, la chica era retardada, doctorado en ciencias políticas o no. Tony se bebió hasta el copón de agua intentando ahogar su aburrimiento, pero la frustración lo superaba, y estaba tamborileando con las cucharitas y mirando a Steve con rencor mientras la chica seguía hablando cuando empezaron los brindis y los discursos. No ayudaba que Thor y Natasha estuvieran pasándola de maravilla, aparentemente, la risa sonora del asgardiano retumbando más de una vez.
- Me gustaría hacer un brindis…?- empezó Angela Merkel, levantándose.
- Sí, por favor!- exclamó Tony sin poder contenerse.
El brindis fue extenso y pero gentil, y Thor sonreía de verdad ante el cálido recibimiento de la Premier Alemana. Thor correspondió con el suyo propio, una versión bastante menos extensa de " estamos entre amigos, bebed y sed felices!". Tony aprovechó para preguntar donde estaba el baño inmediatamente luego, y cuando un edecán lo llevó, se metió rápidamente a un cubículo y envió una serie de indignados StarkUps al grupo que los conectaba informalmente en sus teléfonos ( tenía emoticones).
LA CHICA ES RETARDADA. HE ESCUCHADO TODAS LAS VERSIONES DE HEIDI QUE EXISTEN. MATENME PLEASE.
PUEDE SER ADOPTADA. QUIZA ES EFECTIVAMENTE LEBENSBORN. Escribió de vuelta Bruce.
PUES TU SIGUES. PRIMERA VEZ QUE TE ENVIDIO LA SORDERA CLINT.
Gracias a Dios estaban aplaudiendo el ingreso de un grupo de música medieval, que era el entretenimiento de los postres, y la risotada de Clint al leer el mensaje pasó desapercibida. Bruce le echó una mirada de advertencia, aunque fruncía los labios para no reír cuando Tony volvió, con cara de ir al Gólgota, a su asiento: pero la chica se disculpó y se retiró, pasando junto a Steve, que estaba sentado más cerca de la salida.
Rápido como una centella, Clint fue a ponerse de pie, tropezó en el mantel y se las arregló para en su traspié agarrarse del brazo de la chica. La joven lo ayudó a sostenerse con toda amabilidad, y luego se retiró, musitando algo sobre una exposición que les habían preparado: pero Clint, que había sonreído azoradamente, se sentó de regreso en su puesto con un brillo en los ojos, y le alargó discretamente algo a Bruce.
Bruce lo tomó en la mano y elevó las cejas. Era un anillo de boda.
Después de la música medieval y otro brindis, la gente de Merkel abrió las puertas de una salita conectada en donde había un montón de reposeras, una fuente de chocolate gigante, y mostradores cargados de armas antiguas. Thor, al que las armas atraían como una lámpara a una polilla, y Natasha, que no era mejor, se fueron derecho a los anaqueles, mientras que al mismo tiempo se despejaba un espacio a la izquierda para bailar, y se abrían las puertas de una maravillosa terraza en donde al fin Tony, Steve, Clint y Bruce se encontraron.
-Ese no es tu tercer, vodka, Stark?-
- Necesito un trago. Escuché creo que todo el Deuteronomio dos veces.- dijo Tony vaciando su vaso.- Qué hacemos? Callejón sin salida. No es más alemana porque no lleva trajecito tirolés. Nos largamos y seguimos investigando a Libby Bell en otro lado?-
- No.- dijo Steve, que había recuperado el color, pero apenas había hablado en toda la noche.- No, tengo que hablar con ella. El parecido es demasiado grande como para que sea coincidencia.-
- Bueno, aquí tienes tu entrada.- dijo Bruce, sacando discretamente el anillo del bolsillo.- Clint le quitó el anillo de boda. Se lo entregas y la invitas a bailar. Ahí pueden hablar…-
- Mejor tú que yo.- dijo Tony con compasión.
- Espera.- dijo Clint, recuperando el anillo, y frunciendo el ceño.
- Qué? Lo vas a morder para ver los quilates? Clint, por el amor de Dios, ya no eres un muerto de hambre, no te pongas cleptómano…-
- Miren esto. La inscripción.-
Jacques Rohannon Bach- You are my sunshine.
- No debería estar en alemán?- preguntó Bruce, pero la expresión de Clint era más dudosa, los ojos entrecerrados como un ave de presa.
- No es eso. Miren los bordes. Son muy romos. Los anillos de boda antes se moldeaban de una pieza y después de cortaban en dos en separador caliente. Ahora se hacen en moldes individuales para no gastar oro, con prensas. Este anillo fue hecho antes de 1965, al menos. Stark, haz que corran una investigación para el tal Jacques Rohannon. Esto me da una sensación rara. Aquí hay algo que no encaja.-
- Se lo devolveré. No deberías habérselo quitado.- dijo Steve, en voz baja. Pero era cierto: los cuatro sentían la misma sensación de inquietud.
- Déjame hablar primero a mí.- dijo Bruce, que se mordía el labio pensativo. Poco después una banda empezó a tocar melodías suaves pero que invitaban al baile, y Thor, con mucha prosopeya, le ofreció el brazo a Merkel, que por un momento pareció abandonar su dignidad de Premier para irse a la pista con una sonrisa de oreja a oreja. A Tony le irritó profundamente que aunque por protocolo, alguien importante debería haber invitado a bailar a Natasha, pero claramente ninguno de los políticos se atrevía a ir a invitarla, acobardados por su belleza y porque fuera la cita de Thor, y fue a sacarla a bailar él mismo, llevándola sin esfuerzo alguno, porque Natasha Romanova bailaba como un plumón de cisne.(20)
- celebro que te estés divirtiendo, pero esta misión ha sido un fracaso completo, excepto por el filet mignon.- bufó Tony en su oído mientras se contoneaban al ritmo de la música. – La chica será muy bonita pero me tuvo dos horas escuchando las apasionantes aventuras de la familia Von Trapp. Palabra que estuve a punto de meterme los tenedores de pescado en los tímpanos.-
- Me siento halagado de que sea tan exigente con el interés de las mujeres que lo rodean y aún así me haya invitado a bailar, Mr. Stark.- comentó Natasha juguetonamente.
- Bromeas? Entre tú, Pepper, María y la enanita Foster, me la paso entre mujeres que tienen algo interesante que decir cuando abren la boca. Ustedes me han puesto más exigente de lo que era, que no era poco. Además que son tan guapas, Madre de Dios. Por culpa de ustedes tuve que añadirle un polígono al frente a mi armadura…-
- Tenía que arruinarlo.- bufó Natasha, aunque reía, su mejilla contra la suya, los largos brazos del millonario estrechándola sin timideces.- Cómo va Steve?-
- No hace más que repetir que es muy idéntica. Estoy a punto de recordarle que el clonaje humano aún no funciona. Y no se me ocurre que más hacer por él, Nat. No quiero que se vaya decepcionado.- suspiró, sus dedos entrelazados.- Me parte el reactor verlo así.-
- Mira, ha vuelto.- susurró Natasha volteándose para que pudiera ver a la chica, que había regresado y hablaba con unos encargados de las vitrinas antes de volverse. Bruce había maniobrado atentamente y la interceptó junto a un anaquel, bloqueando su paso de un modo que no habría sido más aparente si hubiera tenido el tamaño de Hulk.
- Me disculpa un momento, Doctor Kultsten? Quisiera hacerle una pregunta.- dijo Bruce formalmente, extendiéndole la mano.- Doctor Bruce Banner. Entiendo que tiene un doctorado en ciencias políticas?-
- Así es, Doctor Banner.- dijo la joven, con toda urbanidad. Su sonrisa era muy dócil, y lo siguió sin chistar a un espacio entre los anaqueles, en donde Bruce oohs y aaahs sobre unas hachas antiguas, y aparentemente se vengó del aburrimiento que ella le infligiese a Tony charlando volublemente y con gestos tan animados que al fin casi le derramó el vaso, luego se inclinó y se le cayeron los lentes en su escote, y finalmente le sonrió y se retiró, su mejor gesto de nerd que intenta impresionar una belleza y falla en su cara.
- Qué fue eso?- dijo Clint, que aguardaba en una esquina con Steve, intentando no echarse a reír.- Mejor que el doc se dedique a la física, sabes… como espía se muere de hambre. Ahora es tu chance, Capi.-
Steve asintió, y fue directamente a encontrar a la joven, el anillo en su mano, sin ningún disimulo. (21)
- Esto es suyo.- dijo bruscamente.- Bailamos?-
- 95 años y aún no puede hablar con las mujeres- suspiró Natasha apenada, Tony moviendo la cabeza compasivamente. Clint se cruzó de brazos y se apretó el puente de la nariz, pero la chica debía de ser la mujer más dócil y cortés del mundo, porque asintió y dejó que Steve la llevara en una versión acústica de It's Been a Long Long Time.(22) Los demás los vieron hablar con curiosidad, la chica sonriendo y asintiendo, Steve ni pizca, aunque también asentía a veces educadamente. Dieron unas pocas vueltas por la pista, pero pronto Natasha notó que la conversación había cesado, y Steve se limitaba a oscilar sobre sus pies, la chica pacientemente pegada a su costado, mientras la canción continuaba, los dos quietos y callados. La chica continuó ahí una canción más, y luego se despidió y se fue tras entregarle un vaso de sidra, y Steve se quedó allí parado como un poste en la mitad del salón.(23)
Natasha se coló entre sus brazos con mucha habilidad y lo arrastró dando vueltas, un poco sorprendida al darse cuenta que las manos de Steve parecían hielo.
- Steve, qué…?- musitó, pero una mirada de cerca a su cara y se lo llevó al balcón, porque no podía dejar que nadie más lo viera así. Steve tenía dos manchas rojas en las mejillas, la respiración inaudible y los ojos vidriosos. Estaba teniendo claramente un ataque de pánico.- Respira… Clint, tráeme agua!- ordenó al arquero, que se había acercado.
- Qué le hizo esa zorra?- murmuró Tony, uniéndose a ellos. Steve, que respiraba mal, se sentó dócilmente en una ornada banca de hierro blanco afuera.
- Nada que yo viera. Bébete esto. Steve, respira hondo…-
- Es… el asma. No lo había sentido… desde 1940…- susurró Steve.- ya no tengo asma en verdad, pero una vez… cuando Bucky…-
- Es asma psicosomática. Respira hondo y concéntrate el calmar tu pulso.- ordenó Bruce, usando su propio contador de latidos, que llevaba en una pulsera en la muñeca, para pasarlo a la de Steve y controlarlo.- Steve, tengo…-
- Es ella. Es Libby.- dijo Steve entre jadeos, y tosió, antes de hablar con absoluta certeza , su otra mano aferrando la muñeca de Tony como si quisiera convencerlo con su toque.- Por favor, tienen que creerme. Es ella. –
Hubo un silencio, cargado de las palabras Steve Rogers, estás teniendo un ataque de un asma que no existe y estás viendo a una mujer que seguro está muerta. Fue Clint quien se encuclilló a su lado, sus manos en las suyas.
- Steve… mira, sé que se parece y todo, todo esto ha sido un despelote. Todos queremos respuestas, y te ayudaremos, pero parece, bueno, poco probable…-
- Qué tan probable es que yo esté aquí ahora? Que lo esté Nat? O Thor?- respondió Steve con voz ya firme, aunque aún se apretaba el pecho con la mano y jadeaba un poco.- Clint, tienes que creerme!-
- Pero cómo? Tiene un biografía. Tiene familia, una tonelada de ella. – bufó Tony.- No tenemos pruebas de que tu hipótesis sea real y tenemos un montón de pruebas para la antihipótesis…-
- Aún hay una prueba que no hemos probado.- dijo Bruce, cruzándose brazos y sacando del bolsillo de su chaqueta el estuche rígido de sus anteojos.- Tengo sus huellas digitales. Hagamos unas pruebas más antes de descartar todo esto.-
- Eso era lo que estabas haciendo!- exclamó Tony.
- Se me cayeron los lentes en su escote. Lógicamente no podía meter mi propia mano ahí para recogerlos.- dijo Bruce con gazmoñería.
- Miren al doctor con lo que sale!- Clint silbó admirado.- Nat, creo que somos mala junta para el Bruce! Lo estamos contaminando!-
- Gracias, Bruce.- musitó Steve.
- De nada. Pero me gustaría que consideres aceptar que hay una posibilidad… de que no estés mirando esto con imparcialidad.- dijo Bruce suavemente. Como el tipo al que su propia mente lo transformaba en un monstruo de cinco metros, era claro que del grupo era la autoridad en psicología, aunque no que el resto anduviera muy fino que digamos.
- Me preguntaba en donde se habían metido.- dijo Thor, sumándose a ellos en el balcón.- Esto está a punto de terminar. Ya es apropiado que digamos nuestros adioses.- agregó, inclinando su corpachón hacia ellos como si de alguna manera pudiera ser sutil.- Averiguaron algo? – preguntó con un susurro que quería ser conspirador.- Vi al buen Capitán bailando con la dama en cuestión. Quizá pueda darle algunas clases de baile cuando volvamos. Requiere unos movimientos más que quedarse ahí parado…-
- Steve cree que la chica es Libby Bell.- dijo Tony, en voz baja. Thor se enderezó.
- Muy bien, qué hacemos ahora entonces con Lady Libby?-
- Thor, no entiendes. No puede ser…- empezó Nat.
- Pero el amigo Steve la identificó, no?- Thor se encogió de hombros.- Es el único que nosotros que la conocía. Si él dice que es ella, pues no veo porqué va a estar equivocado.-
- No estás ayudando…- bufó Clint.
- Amigo Clint, es muy simple. En cualquier otro tema, no tomarían una opinión del buen Capitán como verdad absoluta sin cuestionarla? Pues ahora no es diferente. De hecho, creo aún más en él, ya que es un tema cercano a su corazón, que no tomaría a la ligera.- dijo Thor con total lógica. – Ahora, si ella no lo ha reconocido, hay que ir y explicarle todo esto. Con honestidad se llega más rápido al final, siempre.- agregó. Los demás, espías y científicos de miraron apabullados, y finalmente Clint se encogió de hombros.
- No sé si es la sidra pero es la primera idea proactiva que escucho en toda la noche.-
- Que opinas, Tony?- preguntó Steve, que claramente estaba listo para abrazar a Thor.
- Que es un idea loca e idiota.- dijo Tony, su sonrisa dilatándose.- Hagámoslo!-
(1) watch?v=0dh3Ape1GmU
(2) Para los que no lo sepan, la revolución de comida no llegó a EEUU hasta los años 60-70. Hasta entonces, ni pizza, ni comida china, ni mexicana, nada de eso era conocido… todo era una imitación de comida inglesa, que era echar una papa, un pedazo de carne y otro de coliflor en una olla y hervirlos hasta la muerte. Por lo tanto, obviamente los gustos de Steve, por aventurero que fuera normalmente, en cuanto a "confort food" como-lo-que-hacía-mamá eran bastante… patéticos.
(3) No estoy exagerando. No lean esos libros antes de comer. Y si son mujeres, no los lean sin antes echarle llave hasta a sus calzones.
(4) El único campo de concentración exclusivamente femenino, y con personal femenino. Por afuera, tenía hasta arriates de flores. Por dentro, era exactamente la misma cosa que todos los demás.
(5) Steve: ( la cabeza en las manos, con Tony mirándolo con tristeza) Tu padre los ayudó! Me maté tirando ese avión al Ártico para que no le cayera una bomba nuclear a New York y luego ustedes van y hacen exactamente lo mismo que Hydra DOS VECES! Tony, si Truman aún viviera, iría a matarlo! Locos enfermos! No eran mejores que Red Skull!
Tony: ( impotente) Cómo puedo ayudar?
Steve: Promete que nunca harás algo así.
Tony: ( suspiro) Prometido, Jiminy Cricket.
Steve: Y, Tony…
Tony: Sí?
Steve: Necesito pegarle a algo. Te pondrías el traje?
Tony: * sonrisota*
(6) .
(7) Y a todo el mundo al final le había parecido de lo más normal que Tony Stark invitase a vivir con él a cinco personas que no conocía de nada, y les construyera apartamentos personalizados que habrían dejado a los tipos de Extreme Makeover- Home Edition como amateurs chantas. No que el tipo tuviera una necesidad de amigos brutal, quién dijo eso. No que Steve fuera especialmente mimado: el apartamento de Bruce tenía tatamis de verdad, una ducha de cascada forrada de piedra natural y una fuente fluyente. El de Clint tenía un estante de libros de fantasía heroica que ocupaba seis metros cuadrados. El de Natasha tenía una sala completa para práctica de ballet, barra y espejos incluídos. El de Thor tenía una cama de tres plazas, un jacuzzi en el que podrías tener una orca y un sofá en el que podría haberse acomodado una rinoceronte embarazada.
(8) Lo del frío era tan obvio que en la primera Navidad que pasaron juntos Steve recibió siete chalecos, una parka y dos gorros ( con estrellas bordadas)
(9) – ugh, proletario, ugh-
(10) watch?v=WxvRFWq0fAE. Si vomitan traten de que no salpique la pantalla.
(11) .
(12) ( posiblemente le sacaría ropa en vez de ponerle, francamente)
(13) Bruce sí leía Young Adult, pero no tanto como Clint, que amaba los libros de fantasía y personalmente se sentía secretamente orgulloso cuando lo llamaban Katniss.
(14) .
(15) Y con lo que costó convencerlo que el nudismo no era tan normal entre amigos en Midgard como en Asgard, ya no había duda ninguna POSIBLE que pudieran tener sobre la MASCULINIDAD posible del nórdico. La cantidad de veces que se lo encontraron desnudo en el sofá jugando Playstation y saludándolos con una enorme sonrisa y nada más acabó con que Natasha o Pepper se limitaban a mirar a otro lado y plantarle un cojín en el regazo para que pudiera seguir jugando.
(16) . /i/pix/2011/01/20/article-1348813-0CD577F9000005DC-793_
(17) E infame también era la palabra. Tony nunca había bajado del 10 de Forbes, pero era su colorida personalidad lo que había hecho que las Kardashian lo llamaran sobreexpuesto.
(18) images/product/xlarge/1674082_
(19) Excepto Rhodey. Coronel Rhodes siempre estaba primero. Y Pepper, por supuesto. Además, recientemente le había dado una wea por Ellie Goulding.
(20) .
(21) Era cierto que el Capi había sido llamado el " hombre con el plan" pero normalmente, su plan involucraba tocar el timbre y entrar a bofetadas.
(22)
Kiss me once and kiss me twice
Then kiss me once again
It's been a long, long time
Haven't felt like this, my dear
Since I can't remember when
It's been a long, long time
You'll never know how many dreams
I've dreamed about you
Or just how empty they all seemed without you
So kiss me once, then kiss me twice
Then kiss me once again
It's been a long, long time
It's been a mighty, mighty long time
(23): . /gi/Chris+Evans+Chris+Evans+Rings+Opening+Bell+
