Capítulo 3
Half a Heart without You. (1)
Bruce, Natasha y Tony volvieron al quinjet después de la recepción, para acceder a las bases de datos de SHIELD y ver qué revelaban las huellas digitales. Era cierto que podían no encontrar nada que los ayudara, pero el instinto de Natasha no solía fallar, y después de cambiarse el vestido por jeans y sweater, se unió a Tony, que con la corbata desabrochada y los suspensores del tuxedo en los muslos se había subido las mangas y escaneaba cuidadosamente los viejos lentes de Bruce.
- Es un buen momento para que el marco tenga un accidente y haya que cambiarlos por unos italianos.- le susurró Natasha, conspiradoramente. (2)
- Sí. Unos tipo ónix… claritos…- asintió Tony sonriendo.- Bruce, déjate el pelo en paz. Te quedan muy bien los rizos así.-
- Me siento como un poodle. Qué le puso tu estilista a mi pelo? Adhesivo de contacto?- gruñó Bruce regresando en su ropa habitual.- Algo hasta ahora?-
- Estoy lanzando el programa de reconocimiento… ahora.- dijo Tony, apretando unos botones. No les tomó ni diez minutos encontrar la ficha de LYDICE KULSTON-BERG, nacida el 88, hija de ANTON Y LAVINIA, casada en el 2003 con JACQUES ROHANNON BACH, ( sin foto) sin hijos, el que muere el 2006 en un accidente de trenes. Fotos del funeral, fotos de una casa de ciudad y otra de campo, fotos de recepciones.
- Bueno.- dijo Tony con decepción y algo de incomodidad.- Hasta aquí llegamos. Maldita sea, quién va a convencer a Rogers de que vea un psicólogo otra vez? El Prozac funcionará en supersoldados?-
- Espera.- Dijo Bruce frunciendo el ceño. – Ese es el 100% de match, verdad? Córrelo con un 90%. –
- Si haces eso, vamos a tener 200 matchs.- dijo Tony algo confuso.- Para qué?-
- Tengo tiempo.- dijo Bruce sentándose pacientemente frente a la pantalla. – Natasha, busca a ese Jacques Rohannon. Por qué no hay fotos de él?-
- Porque era feo? Porque nunca cometió ningún crimen? Porque no era importante?- sugirió Tony.
- Tenemos tiempo.- asintió Natasha, acomodándose en otra terminal.- Hay que esperar a Steve, no así?-
- Y yo que hago entretanto?-
- Tú nos traes café, Stark.-
- Arrogantes hijos de su madre!- dijo Tony con una risa.- Canela y leche?-
Por supuesto no era de muy buena forma ir a tocar la puerta de alguien poco antes de medianoche, pero Steve sabía que si esperaba más, perdería el valor. Thor, de civil, con Mjolnir en la mochilita en que solía cargarlo, lo acompañó en una vigilia esperando el regreso de Lydice Kulston-Berg a su casa, cuya dirección aparecía fácilmente en Google Maps.
Mientras esperaban, cenaron de nuevo, los dos acabándose una cantidad ingente de salchichas (3)
PAJARITA EN LIMOUSINA CON CHOFER A SU CASA. DEBE ESTAR POR LLEGAR, texteó Clint, (4)
GRACIAS.
TE GUARDAMOS SALCHICHAS.
Thor terminó la suya en dos mascadas y le limpió de migas el sweater azul al que Steve se había cambiado.- Hala, ahora a la brecha. No olvides ser muy claro y honesto. Las mujeres no suelen resistirse a eso.-
- Thor, voy a contarle una historia absurda sobre que la conocí hace setenta años, no voy a intentar seducirla.- gruñó Steve, al fin hartándose un poco porque Thor, con su habitual desprecio por el concepto del espacio personal, le estaba sacando miguitas atrapadas en el regazo.
- No digo que vayas a eso. Pero, si sale…- Thor ensanchó su sonrisa blanca.- Confío que estarás preparado! No se puede decepcionar a una dama, ich? –
- Esto va a ser un desastre.- musitó para sí Steve mientras cruzaba la calle al ver encenderse las luces de la casa que habían estado vigilando. Detrás suyo, en una banca de parque, Thor le agitaba la mano con su mejor sonrisa, y Steve movió la cabeza exasperado y sin embargo un poco conmovido, al ver al Príncipe de Asgard volver a acomodarse en la simple banca y meterse pacientemente otra salchicha a la boca.
Todo el poder de los Avengers a la espalda, y se sentía como un colegial.
La casa que habían estado acechando era un townhouse, pareada por ambos lados, en una cuadra de blanco estuco y marcos de ventanas grises que daban a la magnífica vista de Berlinplatz, el Central Park de la capital alemana. No era una ubicación barata: no había duda alguna de que la chica descendía de antiguo dinero alemán. Qué estaba haciendo? Tenía que estar equivocado.
Y sin embargo…
How deep is the ocean, how far are the stars…?
No tan lejos de Berlín. París, 1942. Un gramófono viejo haciendo sonar sus canciones lentas e insinuantes sobre amor y nostalgia. Bares llenos de soldados para los que eran más cómodos y familiares que sus incómodas barracas improvisadas. La sombra de la muerte tan cerca, y por eso más chispa, más necesidad de vivir, amar, gozar. Damas con ojos brillantes y labios de un rojo vibrante, bailando apoyadas en uniformes, hombres jóvenes tan parecidos, casi intercambiables, en sus uniformes caquis, olivas o azul marino. El suelo pegajoso de copas derramadas: las mesas sucias, el humo de cigarrillo nublando las habitaciones.
Howard se había reunido con ellos con frecuencia, y esa vez, con Libby, que Buck disfrutaba más que nadie como compañera de baile: decía que la americana tenía la flexibilidad necesaria, mientras que Peggy, con quien bailaba a veces, no era más que una británica tiesa. Peggy le había soltado que eso explicaba que su postura militar fuera tan lamentable, y Libby había reído y había intentado enseñarle el swing a Steve mientras Peggy y Buck se insultaban pero aún así bailaban sin una falla. Howard siempre pagaba un montón de rondas, y era tan conocido que a pesar de ser uno de los pocos hombres sin uniforme, era respetado universalmente: sin embargo Buck, que lo apreciaba, parecía disfrutar encocorarlo, porque era muy obvio que Howard tenía un interés en las chicas.
Buck no le dejaba ni una oportunidad. Y Steve, que a veces se preguntaba si el suero, que le había arreglado todo, no podría haberle también arreglado el sex appeal un poquito. Era cierto que un montón de mujeres se le habían insinuado y otras habían parecido muy interesadas en llevarse al Capitán América al huerto: pero eso duraba hasta que estaba Buck delante. Cuando Buck encendía el encanto, no había quien se le resistiera: incluso Peggy, que generalmente mantenía su formalidad incluso tras diez shots de whisky, se le iban la mirada a él cuando Buck hacía chistes y le brillaban los ojos.
Esa noche, Buck desafió a Peggy a una competencia de dardos, y cuando el sniper la derrotó, Peggy se llevó a Libby a buscar a sus cuarteles una caja de chocolate que le regalasen y que iba a pagar como prenda. Steve, que no estaba del mejor humor, bufó mientras Howard pedía otra ronda.
- No podías dejarla ganar?-
- Nunca dejes ganar a una mujer. Si se da cuenta no te lo perdonará nunca.- dijo Bucky, su costado cálido contra al suyo cuando apegó la silla a la de él, y apoyó los codos en la mesa. Buck tenía un enorme aguante para el alcohol, y lo llevaba bien: se volvía más relajado, más guapo si cabe, su sonrisa más pícara, sus ojos más cálidos. La verdad, Steve tenía que reconocer que ahí, sonrojado y despatarrado en la silla como un gran gato, Buck podía volver loco a quien se le antojara. Siempre lo había tenido, esa sombra seductora, ese gesto que parecía invitar y desafiar a la vez. Steve a su lado se sentía como debe sentirse un vaso de jugo de piña al lado de una copa de bourbon caro.
- Te mataría dejar de presumir un rato, Barnes?- le soltó Howard al regresar. Estaba acalorado también, y había bebido tanto como Buck. Puso las copas en la mesa, dejando las de las chicas al centro, y su voz tuvo algo firme, algo serio, casi amenazante, cuando se inclinó hacia Bucky.- Sabemos que Peggy no te interesa ni un alfiler. Y sobre Libby…-
- Stark, Stark, Stark… no te enojes.- ronroneó Buck.- Steve y yo estamos tratando de que nos maten los alemanes, déjalas divertirse con nosotros y luego cuando quedes tú sólo te quedas con ambas…-
- Buck!- exclamó Steve con reproche.
- No estoy hablando de mí!- dijo Howard con sequedad.- No se te ha ocurrido que Steve puede estar interesado también y tú acaparas todo? Eres un mal amigo, Bucky.-
- Soy un mal amigo?- dijo Bucky, haciendo un puchero y apoyando la nuca en el respaldo de la silla para mirar de reojo a Steve.- Tu también tienes celitos, Steve?-
- No seas ridículo, Buck.-
- Steve solo tiene celos de mí.- dijo Buck con una risa, palmeándole la pierna.- No te preocupes, Steve. Amigos antes que chicas, sí señor.-
- Buck?-
- Aw, Stark, no seas celosito tú también. Ven acá y te doy un abrazo.-
- Barnes!- exclamó Howard, a punto de tirarle una copa por la cabeza.- Libby está enamorada de Steve! No podrías dejarlos en paz?-
- Que Libby está qué?- soltó Steve, con una voz no muy distinta que si le hubieran dicho que su escudo también tenía sentimientos por él.
- Libby no está enamorada de Steve. Está enamorada de mí. Peggy está enamorada de Steve.- dijo Bucky con total seguridad, Howard se quedó boquiabierto, no menos que Steve, que además estaba fucsia, pero Bucky los ignoró y agitó los brazos, haciendo señas al ver que las dos chicas, una castaña y otra rubia, regresaban, riendo.- No te ofendas, Stark. Seguro que tus diseños mecánicos te quieren de verdad-
Reían. La expresión de Libby había sido distinta: ésa era la mayor diferencia que encontraba entre ambas. Libby había sido… risueña. En vez del sarcasmo agudo de Peggy, Libby había sido un poco tímida, muy femenina, algo nerviosa a veces. Buck una vez la había molestado hasta hacerla derramar dos tazas consecutivas de té. Pero sonreía con una dulzura apabullante, y amaba a sus pacientes, y Steve pensaba privadamente que abrir los ojos después de una herida y encontrarse con ella tenía que ser mejor tratamiento que todas las medicinas del mundo.
Se lo debía a Buck.
Decididamente, tocó la puerta, para que ésta se abriera y se encontrara con un real, honesto-a-Dios, mayordomo. Steve se quedó mudo por un momento, su aplomo abandonándolo.(5)
- Ehm. Hola. Buenas noches.- Steve inspiró, y se concentró en dar su mejor impresión de Capitán América, recordándose que estaba en pleno 2014, las cosas no eran como antes, y se codeaba con Tony Stark, caramba.- Necesito hablar con la señorita Kulston-Berg. Es urgente. Mi nombre es Steve Rogers.-
- Un momento, por favor…- respondió en inglés en mayordomo, y Steve conmiseró su confusión, a la que al fin le ganaron las buenas maneras y lo hizo pasar, haciéndolo cruzar un magnífico vestíbulo blanco con espejos y abundantes jarrones de magnolias.(6) Una escalinata de hierro forjado que parecía ligera como una flor subía al siguiente piso, y unos pasos lo hicieron levantar la vista. Allí, con el pelo suelto y un vestido de jersey de casa color beige, estaba Lydice. Libby. Dios del cielo, su cara!
Steve sintió que le trancaba la lengua otra vez, pero la joven hizo unas preguntas en alemán y luego descendió, tendiéndole la mano.
- Mr… Rogers, verdad? Por favor, Jutzen, tráenos café a la sala. Acompáñeme, Mr. Rogers: la sala tiene el fuego encendido. Las noches de Berlín son frías…- comentó, guiándolo a otra Hermosa habitación, en donde un sofá de cuero blanco enfrentaba una magnífica chimenea.- Hay algo en que pueda ayudarlo? Supongo que esta visita tiene algún motivo especial?- comentó, indicándole que se sentara. Steve se sentó, y entrelazó los dedos, sin saber por dónde empezar. Finalmente, decidió que Thor tenía toda la razón, y que había una sola forma de enfrentar esto.
- Libby?- musitó.- Me recuerdas?-
- Mr. Rogers?- la joven sonrió.- Me temo que no. Aunque nadie excepto mi familia cercana me llama así. Nos conocemos?-
- Esto te va a parecer una locura.- dijo Steve, pero estaba recuperando confianza. La sonrisa de la joven era cálida y receptiva: no parecía ofendida, asustada, ni desconcertada. Su rostro no mostraba más que toda la atención y toda la empatía que una mujer podía darle a un hombre, y Steve se sintió más seguro.
Había hablado con Libby así antes. Lo recordaba: sentados aguardando a Bucky, afuera del hospital. Libby lo había hecho reír con sus historias de pacientes. La recordaba, sirviéndole galletas con forma de lunitas.
- Mi nombre es Steve Rogers, y soy el Capitán América. El suero del supersoldado me transformó… y gracias a eso, pude sobrevivir a estrellarme en el ártico en 1945. Me encontraron hace unos años y desperté.-
- Es como un cuento de hadas. Había oído la historia. Es fascinante.- dijo ella, gentilmente.
- Libby… en 1940, conocí a una mujer que se llamaba Libby Bell. Era la novia de mi mejor amigo.- dijo un susurro: la memoria de Buck no sólo nunca dejaría de doler, sino que la añoranza que sentía por su amigo era tal que sospechaba que sin el amor de los Avengers no habría podido soportarlo.- Libby, era idéntica a ti. Absolutamente idéntica. Hoy, cuando bailé contigo, me convencí. Libby, por favor, sabes algo al respecto?-
La reacción de Libby lo descorazonó. Era normal. Era halagada, un poco, sí, y sonriente: un poquito confusa, interesada y curiosa.
Era la reacción normal. Era la reacción completamente normal a algo tan loco. Cómo era posible que su vida fuera tan absurda que por un momento hubiera creído…
- Te traje un dossier con… todo lo que Bruce… que un amigo pudo juntar sobre ella.- dijo Steve con voz que se volvía más nerviosa por momentos.- Por favor míralo.- acabó, su voz ahogada. Lydice lo aceptó, y lo revise, no ojeándolo, sino que mirando atentamente cada foto y cada página, para dar un respingo al ver la fotografía de Libby Bell.
- Tienes razón! Podríamos ser gemelas…- dijo, volviendo las hojas.- Es un misterio muy interesante, Mr. Rogers.-
- Sí, supongo que sí.- dijo Steve con voz vacía. De todo lo que había esperado, esto era quizá lo peor. Y ella estaba siendo tan amable.
Qué demonios había esperado? Había estado tan seguro…
- Puedo preguntarle a mis familiares. Es posible que alguno de mis tíos sepa algo.- dijo ella, y había, maldita sea, una chispa de conmiseración en sus ojos, como si quisiera consolarlo, como si supiera de su decepción.
Era absurdo. Todo el mundo lo estaba ayudando, preocupándose y esforzándose por ayudarlo, y él… él no hacía más que gimotear y perseguir fantasmas. Tenía una realidad, un team, amigos vivos a los que volver. Tenía que dejar en paz a los muertos. Había armado todo este show simplemente porque había visto una chica en televisión!
- Perdona que te haya molestado.- dijo poniéndose de pie, decidido, y alargándole la mano.- No tienes que llamarme si no te interesa, en realidad. Ahí hay un número por si averiguas algo, pero por favor, disculpa esta intrusión.-
- Está bien; es algo muy interesante.- dijo la chica, revisando las últimas páginas, y levantándose para despedirlo. Y entonces se quedó congelada, la carpeta en su mano.(7)
La carpeta tembló violentamente.
- Miss Kulston?-
- Qué… qué significa esto…?- susurró la chica en alemán, y luego levantó ojos a Steve, su mirada enojada, dolorida, ofendida.- Es algún tipo de broma?-
Steve se quedó boquiabierto. Había ido preparado para una mujer ofendida y enojada, pero qué era…?
La chica sostenía en su mano una fotografía de Bucky, no en uniforme, sino que relajado y sonriente en camiseta y suspensores junto a Steve, un fotograma del único video que existía de esa época, un newsreel de propaganda. Lydice tenía los ojos con lágrimas de rabia.
- Qué?- balbuceó Steve, no muy inteligentemente.
- Cómo se atreve a añadir fotos de mi marido a esto?- agregó Lydice, y fue como si algo cambiara delante de Steve. La expresión blanda y vacía se fue, reemplazándose por una ira temible, los ojos adquiriendo un brillo perlado, los labios tensos de rabia.- salga de aquí! No me importa quién demonios sea, no voy a tolerar que juegue así con mein…-
La voz de la joven se cortó cuando oyeron el ruido de disparos en el exterior, y Steve tuvo que agradecer a sus reflejos de supersoldado cuando el ventanal saltó hecho pedazos y Thor pasó por sobre sus cabezas, empujado por lo que parecía la explosión de una granada, golpeando la pared y rebotando en el suelo con una maldición en nórdico antiguo. Steve, que había cubierto a la joven con su cuerpo, levantó la cabeza con todos sus instintos de soldado despertándose: rodó con la chica, la colocó entre él y Thor, que los protegía con su armadura y capa cubriendo su cuerpo en una lluvia de chispas asgardianas. Tras la explosión Thor fue el primero en enderezarse, Mjolnir saltando a su mano, y Steve habló en voz firme, que no se parecía en nada a sus balbuceos anteriores.
- Clint?-
- En el techo. Dijo que la seguridad del lugar le parecía excesiva, y no alcanzó a asomar la nariz cuando nos tiraron un algún tipo de aparato explosivo. Tienen algo que Stark llama ametralladora, creo.-
- Qué está pasando acá? Porqué tienes tanta seguridad? Responde!- dijo Steve, volviéndose a la chica justo en el momento en que volvían a oírse disparos y los dos la empujaban fuera del living y del alcance del ventanal, hacia el desierto vestíbulo y la escalera. La chica, que ahora estaba inexpresiva y pálida, no opuso ninguna resistencia, pero cuando llegaron a lo alto de la escalera hubo una orden furiosa, y un grupo de hombres que se movían como un STRIKE team les cayó encima sin ninguna delicadeza. No era una pelea para detenerlos: era una pelea para matarlos y recuperar a la chica a como diera lugar. Y Steve y Thor, que eran dos guerreros, no se resistieron a la pelea, Thor repartiendo martillazos y Steve lanzando con puntería perfecta cualquier cosa a su alcance mientras mantenían a la chica segura entre sus anchas espaldas. Hubieron más balas, y buscando un espacio abierto desde donde Thor pudiera sacarlos, Steve sujetó a Lydice y saltó sobre unos estantes derrumbados, para meterse a una habitación y empujarla adentro mientras Thor sostenía la puerta.
- Qué está pasando!? – repitió.- Dime la verdad! Es Hydra!?- exclamó, aferrándola de los hombros. Thor le hizo un gesto, y Steve se movió para romper el ventanal y prepararse a salir de ahí, pero entonces Lydice se volvió y lo miró con ojos muy azules.
- Steve?- musitó, su voz cargada de emoción. Thor soltó la puerta para lanzarse y aferrarlos a los dos para sacarlos de ahí volando, pero Steve estaba tan atontado que le dio la espalda a la ventana, y para el espanto de Thor, pudieron ver las luces de un helicóptero llenar el marco del ventanal roto…
- ABAJO!- gritó Thor, pero era tarde, era demasiado tarde. La ametralladora del helicóptero inundó la sala de disparos, y aunque Steve saltó contra Libby, un par de balas atravesándole la pierna, fue ella quien recibió el mayor impacto. Thor no perdió tiempo, aferrándola en brazos, pero la joven sangraba por más de ocho agujeros en todo el cuerpo.
- NO!- gritó Steve, volteándose furioso, pero entonces el helicóptero pareció vacilar, y de pronto oyeron gritar al piloto, que cayó de la cabina al vacío, seguido por un copiloto, y un momento después vieron el rostro de Clint en la carlinga, haciéndoles señas. Thor aferró a Lydice y sin dudar saltó a la cabina abierta: Steve lo siguió, a pesar de que balas desde abajo y desde la habitación que dejaban los siguieron. Clint se elevó casi en línea recta, el helicóptero alcanzando máxima velocidad inclinado hacia adelante, y Steve agarrado de una barra de seguridad gritó entre el ruido, las luces, el sonido del viento y los rotores.
- Está viva? Thor dime que está viva! Thor!-
- Necesita atención urgente…- musitó el dios nórdico, el entrecejo fruncido. La capa roja que se había arrancado para envolver a la joven goteaba rojo en el piso del helicóptero.
- Después de esto, no creo que sea buena idea llevarla a un hospital acá. Hagamos que la vea Bruce!- dijo Clint con lógica, acelerando aún más, hasta que helicóptero vibraba como una secadora de ropa. Steve se arrodilló junto a la joven, cuyo rostro estaba rojo de sangre, y musitó su nombre, moviendo a cabeza con incredulidad.
- Ella me reconoció…- susurró, mientras le tomaba el pulso, frágil y anormal.- Thor… es ella…-
- OBJETIVO COMPROMETIDO CODIGO ROJO. ETA DOS MINUTOS.- gritó Clint en los controles entretanto, y Thor y Steve, que estaban paralizados viendo la sangre fluir, respingaron con alivio al oír la voz de Natasha en la radio del helicóptero.
- COORDENADAS DE SH ENVIADA. LOS SEGUIREMOS.- dijo crípticamente la voz, pero Clint asintió y se volvió.
- Thor, hay una base segura de SHIELD en la frontera con Francia. Si calculo bien tu velocidad estarás allí en cinco minutes. Llévala: Natasha te guiará via satélite. Nosotros te alcanzaremos allí.-
- De inmediato, amigo Clint.- dijo Thor eficientemente, alzando a Libby contra su pecho con un brazo, poniéndose un Starktooth en el oído y preparándose s saltar del helicóptero. Steve le aferró el brazo un segundo, pero no tenía que decir nada.
Sálvala. Por favor sálvala.
Aunque me costara la vida, haré todo lo que de mí dependa. Habría sido la respuesta a la angustia en los ojos de Steve Rogers. Thor se lanzó a la noche, dejando un salpicón de gotas de sangre, la voz de Natasha guiándolo eficientemente en su oído. Y Steve se dejó caer en el asiento del copiloto, la ropa pegajosa de sangre, las heridas de su pantorrilla ya empezando a curarse, mientras Clint forzaba al helicóptero a sus límites absolutos y lejos, muy arriba, oían el bramido del quinjet alcanzándolos.
- Esta wea va a ser un incidente internacional por lo menos.- comentó Bruce en el Quinjet, al que tras el update acezante de Clint, era pilotado por Natasha a velocidades supersónica, aunque aún más lentas que Thor a toda pastilla en ruta al refugio de SHIELD en la zona alsaciana. Tony, que se había tendido con un brazo sobre los ojos adoloridos después de releer cientos de páginas de biofichas en la búsqueda de huellas digitales, bufó desde el asiento del copiloto.
- Le pagaré a cuantos encargados de Relaciones Públicas sea necesario para que le soben el lomo a Angela Merkel después. Puede que ni necesite hacer eso. Le mandamos a Thor con una cesta de aceite de masaje y sales de baños, un lazo en las bolas y nada más, y te apuesto que dejamos a la viejita feliz. Lo único importante es que no se nos muera la chica, porque no estoy dispuesto a aguantar al Capi con cara más miserable que lo habitual. En serio, ese tipo hace que la mirada de basset hound(8) te parezca alegre.-
- Estoy segura que entrenas para ser tan sexista, insensible y bruto ante el espejo todas las mañanas mientras el doctor hace yoga y el Capi trota. – soltó Natasha sin levantar la vista del parabrisas. – Lo interesante es porqué esa chica estaba más custodiada que el Fuerte Knox, y sobre todo, porque les bastó ver a alguien sospechoso cerca para que se pusieran más locos que un croata en Herzegovia y empezaran a disparar a todo lo que se moviera. Si la estaban protegiendo, son muy ineptos.-
- O simplemente tenía órdenes de no dejar que se la llevaran viva, y teniendo a Thor al frente no les dejaron muchas opciones.- dijo Bruce, que aunque no sentía gran amor por los vuelos supersónicos seguía ocupado revisando pantallas, el entrecejo fruncido.- Tony, no puedo menos que notar que piensas mucho en Thor con lazos. Algo que nos quieras contar?-
- No es normal? Estoy seguro que todos lo pensamos. Tú no lo piensas? Nat? Soy el único con una libido sana y normal aquí? Además, no se sientan ofendidos. Pienso en todos con lazos. Creo en las oportunidades igualitarias. Bueno, quizá no en Steve. Soy muy kinky, pero ni yo soy capaz de follarme algo que parece que va a empezar a llorar en cualquier momento.-
- Tony, Steve te partiría al medio.- comentó Nat.
- Cómo sabes eso? Sabes eso de primera mano? O de algún otro primero algo? Nat! Fotos o no ocurrió!-
- Thor está llegando a la base.- dijo Bruce, levantando la vista al radar, antes de cerrar la pantalla, inspirar hondo y quitarse los lentes. – Dios, tenemos que hablar seriamente. Pero primero quiero ver a esa chica en persona.-
- Tienes voz de que encontraste el hilito de la piñata.- sugirió Tony, con una mirada de costado.- Te he dicho que te pones sexy cuando encuentras las respuestas?-
- Estoy empezando a pensar que desayunas Viagra.- Bruce movió la cabeza, pero contestó a su mirada con una sonrisa.- En serio, Tony. Supersoldado con cuerpo perfecto, dios nórdico, James Bond genderbender y artista circense arquero, por el amor de Dios. No me sobes el ego, estoy asumido a ser el feo del grupo, y eso sin enojarme.- agregó con humor.
- Smart is the new sexy, Dr. Banner.- comentó Natasha, bajando la nariz del quinjet para descender hacia la base, y Bruce rió sin darle importancia y bajó la vista. Tony, que fruncía el entrecejo, por una vez se quedó sin palabras, en parte de disgusto y un parte de molestia. Como un tipo que había sabido desde que era un adolescente cómo era tenerlo todo, el autodesprecio de Bruce a veces lo irritaba, y su reticencia a recibir halagos aún más. Y como no estaba acostumbrado a tratar con personas a su alrededor cuyos sentimientos le importasen, Bruce Banner a veces lo hacía sentir francamente torpe al respecto.
- Thor.- pidió Natasha mientras aterrizaban.- Repórtate. Dónde estás?-
:: En el interior de la base, Lady Nat::
Natasha rodó los ojos. – me imaginaba que no estabas debajo. Pregunto en qué sección!-
:: Bueno… es gris… más bien color acero… tiene un techo muy bonito y…::
- Hay algún letrero cerca, Thor?- preguntó Bruce, con su paciencia de profesor de primaria.
:: Sí. Dice Operating Theater 6. Eso es un teatro? Porqué hay un teatro?::
- Cómo está la chica?-
:: Es mejor que vengan.:: dijo Thor.:: No sé cómo explicar esto.::
Thor estaba acostumbrado a eventos inesperados: era un guerrero. Estaba acostumbrado a situaciones de vida a o muerte: era un líder. Estaba también acostumbrado a lograr lo imposible: era un héroe. Pero mientras cruzaba la noche a la velocidad de un misil aire-tierra, el objeto de las angustias del buen Capitán envuelto en su capa y bien apretado contra su pecho, tuvo miedo por primera vez en mucho tiempo. Los midgardianos eran frágiles y efímeros: sus mujeres, eran seres finos como cervatos, delicados como cristal. Thor nunca había visto nada tan etéreo, tan inconcebiblemente hermoso, como la mujer a la cual abrió los ojos por primera vez en Midgard; lady Jane Foster, la diminuta astrofísica de ojos como miel y cabellos de caramelo que conocía los secretos del universo y era esbelta y delicada como una flor en la brisa. Thor había sentido fascinación como ante una obra de arte, una pieza musical desconocida, hacia esos seres tan delicados ante los cuales sus propias manos parecían toscas, su mente misma le parecía tosca y sin terminar. Tener a Jane en sus brazos había sido una experiencia que sentía lo había refinado, reformado: conocer a Natasha, su compañera de armas que frágil como un estilete era inconcebiblemente mortal, había elevado su admiración más aún, su fascinación aún más.
Sin embargo, en estos momentos maldecía esa bella fragilidad. Si lo poco que sabía sobre los cuerpos midgardianos era cierto, esa joven rubia estaba más allá de toda posibilidad de salvación, la sangre escapando su cuerpo demasiada, las heridas demasiadas. Tenía que intentarlo, y acunándola con tanta delicadeza como pudo puso toda su fuerza y su voluntad en cruzar la noche con tanta velocidad como su poder permitía: pero cuando descendió frente a la base y tras el primer set de puertas de halló rodeado por el personal de SHIELD, eficiente y ansioso en su deseo de ayudar, y colocó a la joven en la camilla como si hubiera sido de cristal, la verdad no esperaba verla viva, y maldecía por ello, porque si Thor era rápido en sus afectos y sus odios, su admiración y amor por el líder de su equipo, cuya nobleza podría haber avergonzado a muchos Asgardianos, se había profundizado a cada momento que lo conocía. Steve, como un escudo de los más finos metales, resonaba con la nota correcta cada vez que era golpeado. Thor lo consideraba un ejemplo.
Thor rezó, por él, por ella, por el amor de los Avengers unos a otros, por su propio amor por las cosas frágiles y efímeras. (9) Padre, dale una oportunidad. Padre, sálvala, para que ayude al corazón de mi amigo. Padre, ayúdanos, para que los que amo puedan ser felices…
La gente de SHIELD retiró la capa roja que envolvía a la joven para empezar a cortarle la ropa ensangrentada mientras empujaban la camilla a la unidad de terapia intensiva, y ocho balas cayeron al suelo, resonando como cascabeles.
Thor parpadeó, y al mirar el rostro de la joven, hermoso aunque pálido, vio que respiraba.
- Como está? Qué pasó?- la voz ansiosa de Steve se oyó desde el pasillo cuando media hora luego, Clint y él se unieron al resto que aguardaba en la sala de espera de Terapia Intensiva, subterráneo 4. Thor se había quitado la armadura ensangrentada para ponerse un uniforme de deporte de SHIELD cuya camiseta, a pesar de ser la más grande, le hacía el mismo efecto tatuaje que solía pasarle a Steve: y Tony había conseguido de algún modo que les trajeran una cena tardía de sopa de noodles y bagels que estaban devorándose mientras aguardaban.- Dónde está Bruce?-
- Adentro. Con tu chica. Está viva y mucho mejor de lo que nadie con ocho hoyos en el cuerpo tiene derecho a estar.- dijo Tony alargándole una taza de plástico con sopa.- Siéntense y reposen un momento. Bruce está que revienta de teorías, y no me cree que toda esa gimnasia mental suya me excita.-
- Es Libby. Es ella! Me reconoció.- dijo Steve, su voz temblorosa pero triunfante.- No tengo idea cómo, no sé qué pasó, pero es Libby, y está viva.- agregó, dejándose caer sentado en uno de los sofás. Natasha le alargó un bagel a él y otro a Clint.
- Entonces felicidades. Disfrutémoslo un momento antes de calentarnos la cabeza con el cómo y el qué.- dijo suavemente.- Haz recuperado una amiga; y nosotros debimos haber confiado en tu instinto antes.-
- La Dama Natasha tiene toda la razón. Sus palabras están llenas de sabiduría.- dijo Thor, masticando dos bagels a la vez. – Regocijémonos en que la joven objeto de los afectos de nuestro líder está a salvo y rescatada de los villanos que la mantenían prisionera!-
Tony abrió la boca como si fuera a objetar el cuento de hadas que Thor celebraba, pero después de una mirada amenazante de Clint y Natasha, optó por meterse otro bagel a la boca mejor.
- Thor… no sé cómo agradecerte. No solo por salvarle la vida, sacarla de allí… por todo.- dijo Steve, y Thor, aún con masticando, se levantó para abrazarlo y completar la escena con unos besos en los cabellos rubios del Capitán, una de las pocas personas a las cuales podía abrazar sin tener que agacharse. Tony rodó los ojos a la demostración, pero Natasha sonreía.
- Bueno, ahora yo quiero saber cómo sobrevivió. La llenaron de plomo, eso lo vi. Hay como litro y medio de ella en el helicóptero.- dijo Clint con curiosidad, volviéndose a Tony. Tony alzó las manos afectando total ignorancia, pero Thor quien habló con un brazo aún alrededor de los hombros de Steve.
- Su cuerpo rechazó las balas. Como hace el Guerrero Verde o nuestro Capitán. Está claro que la joven no es una midgardiana común y corriente. Yo… recé por ella.- dijo Thor, asintiendo aliviado.- El buen doctor lleva un rato adentro con ella y el resto de los curadores: sospecho que él debe tener unas cuantas respuestas más.-
- Su cuerpo se curó? Libby?- Steve frunció las cejas, confuso. Se volvió a Tony, que se encogió de hombros y bajó la vista.- Dime lo que estás pensando.-
- Lo mismo que supongo que estamos todos pensando. Asumiendo que Natasha no esté pensando en vez de eso cómo es que ustedes hacen ese encuentro de manboobs a cada rato.-
- Tony.-
- Bueno, qué quieres que piense? Una chica en la que mi padre experimentó después del triunfo de Erskine contigo aparece viva viéndose ni un día más vieja tras setenta años, rechaza las balas y sobrevive a una ametralladora igualito quetú, y cuando nos acercamos a unos metros, Alemania poco más y nos tira encima una cabeza nuclear? Qué puedo pensar excepto el que mi padre consiguió recrear el suero del supersoldado y después… perdió la receta y le robaron el experimento?-
- Hay un par de cosas más que considerar. No sabemos si ella estaba donde quería.- dijo Natasha en voz baja.- Aún no sabemos si la tenían prisionera, como dijo Thor, o si quizá…-
- O si quizá somos unos secuestradores.- completó Clint. Todos miraron a Steve, esperando que quizá se horrorizara, pero él sólo movió la cabeza, total convencimiento en sus ojos.
- Ella me reconoció. Reconoció una fotografía de Bucky. Parecía…-
- Control mental?-
- No. Parecía confundida, simplemente.- dijo Steve mordiéndose el pulgar.- Me preguntó por qué tenía una foto de su marido.-
- Me estás diciendo que Bucky se casó en secreto?- Tony elevó las cejas al hablar de su héroe.- Y no te invitó?!-
- No seas idiota, Stark. Bucky y yo pasábamos juntos con los Comandos 24 horas, siete días a la semana. Nos habríamos enterado, al menos.- dijo Steve, ásperamente.- No, sospecho…-
- Jacques Rohannon Bach. James Buchannan Barnes.- dijo Natasha.- Oh, qué hijos de puta más grande. Eso es un clásico.- exclamó, de pronto con profundo odio en su voz, levantándose y dejando caer su taza en la mesa. Su rostro se contrajo de rabia, y los demás la miraron sorprendidos y algo asustados. Era tan raro ver un display de emoción en la Viuda, que los cuatro hombres se tensaron, sin saber cómo reaccionar.
- Nat?- dijo al fin Clint.
Natasha se demoró unos momentos en volverse y enfrentarlos, y su rostro se había calmado, pero aún había un brillo húmedo en sus ojos.
- Terapia de asociación. Cuando reprogramas a una persona, el mejor modo es reprogramarla tan cercano a la verdad como puedas. Buscas los hechos relevantes en su biografía y los acomodas en la nueva historia. Ese tipo de memorias, que se almacenan de un modo potente, son como piolets clavados en la nieve, que sostienen toda la historia.- agregó secamente.- Es… si ella amó a Bucky Barnes, y él murió, le mostraron fotos suyas, le dijeron que había sido su esposo, le dieron un nombre que sonara muy semejante y si había sufrido por su pérdida se aseguraron de usar ese dolor para anclar su nueva "historia".- acabó, mordiendo la última palabra. Bajó la vista, su mandíbula dura como piedra, y Thor inspiró, el sonido cargado de ira, mientras que Steve parecía descompuesto.
- A mí me lo hicieron. Viví seis años como esposa de un astronauta pensando que no era más que… que yo era solamente…- Nat tragó y se forzó a relajar las manos, inspirando por la nariz.- Cuando rompieron mi condicionamiento… el proceso casi me mató. No tengo idea como será romper un condicionamiento de setenta años.-
- Lo rompió con sólo ver a Steve, aparentemente. O los alemanes no son tan eficientes como el Red Room, Nat, o el suero del supersoldado le dio ventajas.- dijo Clint, su mano yendo a la de su compañera. Nat se sentó, calmándose por completo de inmediato: pero la mano de Clint en la suya, el modo en que Thor se afanó en conseguirle un buen café con leche, el modo en que a Tony le brillaban los ojos de deseos de venganza, la cercanía con que Steve se colocó en el brazo de su sillón e inconscientemente le frotó el hombro, decían mucho sobre cuán apasionadamente esos hombres amaban a la doncella impenetrable de su equipo. No tenían que decírselo: Natasha era experta en los silencios.
- Oh, sopa, gracias a Dios.- dijo Bruce, entrando con los ojos enrojecidos y las manos manchadas del talco de guantes estériles. Se dejó caer junto a Tony y se estiró, su espalda sonando como una maraca. Tomó un sorbo de sopa, mordió hambrientamente su bagel, y al fin suspiró, sintiendo las miradas en él.-De acuerdo, de acuerdo. En primer lugar, se va a salvar. Perdió mucha sangre, y está en un pre coma, pero sólo por falta de volemia, que se está recuperando a ojos vista. Está claro que posee un factor curativo muy potente, diría incluso más veloz que el tuyo, Steve. Le estoy corriendo varias baterías de tests, y la investigación que realizamos con sus huellas es… bastante conclusiva. Pero no quiero decir nada hasta no tener todas las pistas que poseemos en mano, y eso no será hasta que acabe con la secuenciación del western blot que estoy haciendo. ADN.- aclaró, aunque Tony asentía.- Miren, creo que lo mejor es que duerman un rato, yo incluido, y mañana explicaré todo lo que he averiguado. Pero estoy exhausto, y me temo que yo exhausto no es una buena idea.- acabó, frotándose los ojos. Era cierto: eran más de las cinco de la mañana, y aunque los rayos gamma le habían dado a Bruce Banner cierta resistencia, era cierto que excepto Thor, todos se veían agotados, física y psicológicamente.
- Puedo quedarme con ella? Por si despierta?- pidió Steve, y Bruce lo miró con afecto cansado.
- No despertará antes de diez horas…-
- Puedo?-
- Hagamos que te traigan un colchón al menos.-
Poco característicamente, Tony no hizo ningún comentario cuando Clint y Natasha se metieron en la misma habitación y cerraron la puerta. A él mismo le habían asignado un diminuto, para sus estándares, cuartito con baño en suite y una cama del porte exacto de un ataúd: pero Tony le echó una ojeada, y aunque estaba exhausto, agarró su almohada y volvió al pasillo para calcular de qué habitación no salían los ronquidos de Thor, y meterse en ella sin llamar.
Bruce, que se desabotonaba la camisa, se giró, pero parecía demasiado cansado incluso para sorprenderse.- Tony?-
- Sólo dime una cosa. Una cosa y me largo. Es un super soldado? Una super soldado? Tenemos una Steve con vagina ahora? Caramba, ahora que lo pienso Steve tiene virtualmente una vagina…-
- No estaré seguro hasta acabar la secuenciación.- dijo Bruce, y tras una pausa como si se cuestionara respecto al sentido de la propiedad de Tony Stark y luego se diera cuenta de lo que estaba pensando, acabó de desvestirse por completo y se puso un pantalón de buzo gris de los que SHIELD parecía tener un millón para regalar (10).- Pero lo dudo mucho. Los primeros test no dieron positivo para los antígenos del retrovirus del supersoldado que posee Steve. Lo que sea que le haya hecho tu padre, sospecho que tiene más que ver con sus Vita Rays, que con retrovirus o rayos gamma.-
- Pero porqué lo mantuvo en secreto? Porqué si tuvo éxito? Porqué guardar el secreto?- bufó Tony.
- Si quieres puedes seguir hablando y haciéndote preguntas. Pero no te contestaré, porque voy a dormir.- dijo Bruce enfáticamente.- Si no quieres dormir, ve y asegúrate que Steve no esté tratando de despertarla con besos de bella durmiente, o alguna otra cosa. Entiendo que esté desesperado por hablar con ella, pero esa chica perdió cuatro litros de sangre. Cómo está viva, Vita Rays o no, es algo que casi no me explico.-
- casi?-
- Supongo que los rezos asgardianos cuentan para algo. Largo, Stark.-
- Está bien. Ya me voy, ya me voy.- dijo Tony en la puerta. Se volvió para hacer otra pregunta, pero con la facilidad de un maestro de yoga, Bruce ya dormía, los ojos cerrados con el arco de pestañas sobre las profundas ojeras, la marea de rizos castaños salpicados de gris repartidos en la almohada. Tony sintió el cansancio en sus huesos, pero también la ansiedad, la energía, que veces lo hacía parecer loco o imposible, porque mientras la curiosidad la dominaba, mientras las preguntas recorrieran su mente, le era muy difícil encontrar la capacidad de dormir en sí mismo. Se inclinó sobre Bruce, admirando no sólo su autocontrol, su paciencia, sino también su mente ordenada: los dos eran un Chagall encontrándose un Kandinsky. Y preguntándose si quizá Thor no tenía razón en ese tipo de afecto fácil y físico, contuvo la ridícula noción de que podía besar la frente del inconsciente biólogo/ físico nuclear para asegurarse de que no vinieran pesadillas, y se largó, en línea recta a la sala de la UTI en donde el objeto de tantos desvelos dormía envuelta en más cableado que un servidor y Steve, en un diván acomodado al lado, tendido de bruces con el mentón en los brazos, la miraba.
Tony Stark quería respuestas, y si no podía tener las que quería hasta que Bruce despertara, buscaría otras para entretenerse. (11)
Y ya que Bruce y Thor dormían, y Steve estaba despierto…
- Te acostaste con ella en la guerra? Di la verdad. Quizá tu semen tiene propiedades retrovirales y eso es lo que ha mantenido a Miss Wyoming 1938 viéndose como Miss Wyoming 2015.-
Steve tenía que estar muy agotado, porque sólo alzó la mirada irritada sin mover la cabeza.- Supongo que me acordaría si me hubiera acostado con la novia de mi mejor amigo, Tony.-
- Y un blowjob? No sabemos qué tan potente es tu retrovirus.-
Steve lo miró largamente, imaginándolo decapitado, supuso Tony, pero luego hubieron unas diminutas arrugas junto a sus ojos.-Tony, si pensaras de verdad que hacerme un blowjob podría darte el secreto del suero del supersoldado, habrías estado de rodillas antes de saludarme.- agregó.- No tienes que venir a asegurarte que esté bien. Estoy haciendo lo que dijo Natasha, que es alegrarme de que Libby esté aquí, conmigo. Lo demás puede esperar.-
Tony se dejó caer pesadamente en una silla.- Es como una película Disney, reconócelo. El príncipe de un mundo perdido encuentra a la doncella de ese mundo a través de las eras y las barreras… casi estoy esperando que empieces una power ballad.-
Steve rió, bajo.- canto pésimo. Buck cantaba maravillosamente. Lo mantuvieron de niño del coro solo por eso por años, a pesar de que era el peor monaguillo de la historia.-
- A ti de veras tu mejor amigo te tenía un complejo de inferioridad que echaba de espaldas, no?
- Tony, yo pesaba 43 kilos, no podía subir una escalera sin desplomarme y no tenía un céntimo. Buck le daba complejos a todos los tipos de la cuadra: yo ni siquiera entraba en la lista.-
- He visto fotos. Y ese video mudo de los dos riéndose como retardados. Siempre me pregunté porque estaba sin audio.-
- Porque Buck estaba haciendo chistes sobre piojos de vello púbico. Si tú crees que tus comentarios inapropiados me azoran, es porque Howard no te contó la verdad sobre Bucky.-
- No me contó eso. Pero créeme que habló lo suficiente para que de adulto me preguntara si mi padre tenía un crush en ti y rivalizaba por ti con el tipo. Aparentemente tú no eras el supersoldado rubio por el que rivalizaba- musitó Tony, indicando a Libby con el mentón.- Hablando de eso. Aprovechando de dejar las cosas claras, tú sabes, es importante para conservar las amistades, yadda yadda, antes de que empieces con tu cosa de la caridad y eso… la chica es bienvenida en la Torre. Ya sea en tu cama o en su propio piso. En el peor de los casos, es algo que mi padre jodió científicamente y dejó botado por ahí sin memoria. En el mejor de los casos, es un supersoldado y quizá pueda ser un Avenger. Pero como sea, me haré cargo de ayudarla y lo haría aunque tú no existieras. Estamos claros?-
- Tony… gracias.- dijo Steve, su tono conmovido contrastando con la beligerancia de Tony.
- Además, sus exámenes van a mantener entretenido a Bruce por semanas. Viste todo lo mandón que se pone cuando le baja el juramento hipocrático? Está mal que guste tanto, verdad? Pero es tan rico… es como ver a un terrier corretear perros ovejeros.-
- He notado que Bruce y tú se han vuelto cercanos. Me alegro. Creo que es bueno para ambos.-
- Excepto darle un laboratorio para que siga ayudando a la humanidad, y entretenerlo un poco… si Bruce fuera un Sim, se moriría de aburrimiento.- dijo Tony, volviéndose en la silla para estirarse y poniéndose de pie. Quizá sí era una buena idea irse a dormir, ahora que le había dejado claro a Rogers que no estaba solo en esto, por si aún tenía alguna duda idiota.-En cambio él por mí… debe ser parecido lo que va a hacer esta chica para ti.-
- Ah?-
- Idiomas, Capitán Barritas. Esta chica y tú podrán babear todo lo que quieran música vintage y sostenes en forma de cono y todas esas cosas que hicieron tan entretenidos los 40. Pueden compartir el culture shock juntos y aprender a usar Spotify juntos.-
- Ella parece bien integrada a la época, pero entiendo lo que quieres decir.- dijo Steve dulcemente.- Sí, lo entiendo. Bruce y tú hablan los mismos idiomas. El no es sólo un genio… es un buen hombre.-
- Y yo soy sólo un genio, verdad? Me doy cuenta del sutil insulto, desgraciado!-
- Yo no he dicho nada.- dijo Steve, pero la sonrisa, aunque la había ocultado en los brazos, le había hecho aparecer hoyuelos.
- Me voy antes de que me insultes más.-
- Tony.- dijo Steve, y habló con voz firme, aunque había vuelto la cabeza para mirar a Libby. – Puedes darle un hogar a Bruce, un lugar seguro. No sólo porque no sólo lo entiendes mejor que nadie lo ha entendido y apreciado antes. Sino porque si alguien quiere llevárselo para estudiarlo como a una bestia…- agregó, y no necesitó más que oír la inspiración de Tony para saber la ola de ira que la sola idea le provocaba.-tendrían que pasar a través de todos nosotros. No creo que necesitemos hacerlo. Pero que él sepa que estamos dispuestos a hacerlo, es lo que le estás ofreciendo.-
- Tampoco dejaré que te quiten a Miss Wyoming.- dijo Tony, la voz gruesa.- Buenas noches, Steve.-
How mucho do I love you? How can I find the words?
How far is my heart from where you are?
- Por el amor de Dios, no se puede ser más lindos. Hay niveles de cuteness, gatitos dormidos, y luego esto.- dijo Bruce en la mañana, después de sacudir a Tony despierto y de encontrarse con Thor ya vestido y consiguiendo café para todos.
Bruce se refería a Steve, que estaba dormido con la cabeza en el borde de la cama de Libby, que con mucho mejor color, ya estaba sumida en un sueño natural, según los aparatos que Bruce chequeaba. Steve estaba tan exhausto que no se movió incluso con el doctor moviéndose alrededor y Tony bostezando.
- Ahora ya podemos hablar.- dijo Bruce tras una pausa de observar a su líder, algo dulce en sus ojos, antes de tomar un sorbo de café y darle una revisión a un manojo de hojas y papel térmico que sus aparatos habían escupido.- Estoy listo para que aclaremos este misterio de una vez por todas.-
- Yo despertaré al amigo Clint.- dijo Thor, y antes de que pudieran pararlo, el asgardiano tomó una taza de café y fue directamente a abrir la puerta de la habitación en donde habían dormido los asesinos. Tony le echó una mirada algo alarmada a Bruce, pero el doctor seguía con la vista fija en sus exámenes, con los ojos brillantes de interés pero un rictus de enojo en la boca.
Thor, entretanto, se había quedado de pie en el umbral. Podía ser muy silencioso cuando quería, a pesar de su tamaño, y cerró la puerta tras de sí con total discreción, avanzando para colocar la taza humeante en el velador.
Clint estaba completamente vestido, tendido sobre las frazadas, de espaldas con los ojos cerrados. A su lado, y convertida en un pequeñísimo bultito, Natasha dormía con la cabeza en el hueco de su brazo, tapada hasta la nariz en las mantas, sus rizos lustrosos lo único a la vista.
Thor entrecerró los ojos. Con mucha suavidad, acarició la sien de Clint, que parpadeó, y abrió los ojos a la cara tranquila del asgardiano, cuyo rostro pareció preguntar en un gesto por la asesina en sus brazos.
Clint le ofreció un asentimiento tranquilizante.
Malas memorias? Está mejor? Pudiste ayudar/consolar/apoyar?
Estará bien. Gracias por preocuparte.
- Bruce nos espera.- dijo Thor despacio, su tono de voz ronco y suave haciendo que Natasha abriera los ojos. Parpadeó despacio, y al sentarse, despeinada y soñolienta, lo primero que vio fue a Thor alargándole el café, ambas manos sosteniéndolo como si fuera algún tipo de ofrenda ceremonial.
Cuando ella sonrió, la sonrisa de Thor se ensanchó ampliamente.
- Hay novedades de Libby?- preguntó ella, tras un sorbo.
- El doctor nos espera, pero ella parece mucho mejor.- dijo Thor, saliendo con igual discreción. Clint miró a Natasha con una sonrisa, observando sus rasgos aún suavizados por el sueño. No dijo nada ( ellos dos estaban demasiado cerca para necesitar muchas palabras, y durante mucho tiempo se habían comunicado sin palabras por necesidad) pero ella apoyó un momento la cabeza en su hombro antes de enderezarse y buscar sus jeans.
- Crees que lo habremos escandalizado?-
- Así como te mira Thor? Podrías follarte a todo SHIELD y mientras estés contenta creo que santo y bueno para él-
- Clint, tú eres el único SHIELD que me he follado, te recuerdo.- dijo Natasha, cerrándose los jeans y pasándose un diminuto cepillo por el pelo.
- Sí, pero no les digas. Estoy esperando algún día usar eso para dejar a Stark callado.- dijo su amigo, acabándose el café con la fácil intimidad de dos personas que se consideran familia.- Estás bien?-
Ella asintió, sin decir nada. Al ver su mirada aún expectante, añadió.- Okay. Sólo tengo unas ganas enormes de encontrar a los que le hicieron eso a la novia de Bucky Barnes y rajarles el cuello. Estamos?-
- Esa es mi Nat.-sonrió Clint mientras cruzaban el pasillo para reunirse con los demás en la sala de espera. El rostro de Clint se enterneció un poco al ver a Steve aún dormido, apoyado en la cama de Libby, mientras Thor colocaba más café en la sala de espera y Tony hacía traer, Dios sabe cómo lo había conseguido, una bandeja de sándwiches de medio metro de alto.
- Tenemos varias de las respuestas que quería, aunque algunas no tienen que gustarme.- dijo Bruce, colocándose los lentes, y entregándole las hojas a Tony antes de tomar un sándwich.- Lo primero que tenemos claro, es que Howard usó lo que había aprendido de Erskine para tratar de recrear el suero del supersoldado a meses de que mandaran a Steve al frente. Creo que a Libby Bell le echó encima suficientes Vita Rays para iluminar una ciudad, pero no consiguió exactamente lo que quería. Lo que no logro entender bien es porqué mantuvo en secreto el proyecto Lanchester.-
- Proyecto Lanchester.- dijo Clint, casi atorándose con un trozo de pan, los ojos dilatados.- Oh, joder, es que son todos retardados? LANCHESTER!-
Los demás lo miraron con total incomprensión.
- No sé de qué estás hablando, Robin Hood, pero escupe de una vez o te meto el guantelete en…-
- Elsa! Elsa Lanchester, Stark!- exclamó Clint agitando los brazos.- Por Dios que es obvio! No se dan cuenta? Una reina de belleza americana! Después de crear a Steve, no es obvio el siguiente paso?-
- Oh, Dios mío.- susurró Bruce, poniéndose pálido, pero los demás seguían mirando a Clint con desconcierto, que al fin perdió la paciencia y susurró:
- Elsa Lanchester era la actriz que hizo La Novia de Frankenstein! (12) Proyecto Lanchester: lo que hicieron fue crearle una mujer a Steve para que la impregnara, no es obvio? Si no se podía replicar el suero, por qué no replicar al tipo? Un mejor modo, y barato, de hacer supersoldaditos en serie!- dijo gesticulando.- Y obvio que lo mantuvo en secreto! Ustedes se imaginan a Steve follándose una chica por órdenes? La única esperanza de tu padre, Tony, era que Steve se enamorase de ella sin saberlo!-
- Y entonces… there came Bucky.- mencionó Natasha, las cejas muy elevadas.
Tony se giró a Bruce, que había cerrado los ojos.- Bueno.- musitó al fin.- Ahora sí vamos a saber si es posible darle un derrame al Capitán América. Si quieren que le diga yo, no me opongo, pero déjenme que me ponga la armadura primero.-
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Natasha, a quien le provocaba manías homicidas-adquisitivas ver a Bruce con los puños de las camisas deshilachados. Para una asesina que había crecido teniendo que aguantar frío, abuso y la comida dispensada como premio, era la que más rápido había entendido que para Tony gastar en ellos era un inmenso placer. Sí, una cosa que tenían en común eran infancias mierderas, dijera lo que dijeran los psicólogos. Al menos Steve les llevaba la ventaja en que aún muerto de hambre y enfermo hasta el pelo, había sido amado sin reservas por su mamá.
sus metabolismos no iban a quedar satisfechos con una cenita de gala. Una vez habían hecho el experimento de cuánta pizza eran capaces de comer, y el ranking había quedado con Thor en primer lugar con 14, Steve con 11 ½, Bruce y Natasha empatados con 4, Clint con 3 ½ y Tony había perdido rindiéndose tras 3. Además, Steve era un comedor nervioso, por lo que ahora ya iba en la novena salchicha en pan cuando Clint les envió un mensaje.
Usuario: ANGRYBIRD.
Como nunca había visitado la casa de Howard, no había conocido a Jarvis. Las posibilidades que el hijo de inmigrante irlandesa mamá soltera de Brooklyn hubiera visto un mayordomo en otra ocasión era menor a cero.
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Era jodidamente bueno en encontrar en qué entretenerse, lo que solía generalmente consistir de buscar lo más peligroso a mano y pincharlo con un palito.
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