CAPÍTULO 6

GOLD DUST(1)

- Estoy tan aburrido que estoy seguro que esto es un crimen constitucional. Voy a llamar a Amnesty y te denunciaré, malvado doctor.- dijo la voz de Tony desde detrás del sofá que Bruce había instalado a guisa de diván en su laboratorio. El doctor, que llevaba toda la tarde gruñendo para sí, ordenando papeles, separando pantallas en el aire y luchando con lo que parecía varias páginas de wikipedia y geografía, no miró en dirección de la voz en donde Tony Stark traducía la letra infame de su padre a ordenadas columnas de texto, pero habló con humor en la voz:

-Podrías. O podrías estarte metiéndote en más problemas de los que ya tienes. Tienes que considerar que Amnesty quizá intenten ponerme a recaudo como villano, pero lo más seguro es que a ti te consideren supervillano y tiren la llave.-

- Y cuál es la diferencia?- dijo Tony, risa en la voz.

- Yo soy un arma de destrucción masiva. Tú tomas armas de destrucción masiva y les añades aplicaciones y reproductores de mp3.-

(2) La risa de Tony era menos animosa que de costumbre, pero Bruce consiguió que gorgoriteara. Por una vez, lo que llenaba las pantallas no eran complicados circuitos ni cortes de inteligencias artificiales: eran fotos y documentos escaneados, y en las de Bruce, una tabla y un gráfico ondulante de cajas que cambiaba lentamente según Bruce seguía sumando datos.

- Cómo vas?- dijo tras una pausa. El silencio de Tony lo hizo colocar su stylus en el bolsillo del pecho de su bata de laboratorio, y rodear los mesones para colocarse detrás del ingeniero, que hundido en una silla giratoria, deslizaba las pantallas en donde todo el horror del archivo Lanchester estaba desplegado en 254 colores.

Bruce masajeó los hombros tensos de Tony, y la mano de Tony fue automáticamente a cubrir la suya.

- Sabía que había sido clave en el Proyecto Manhattan, pero esto… esto es..- Tony movió la cabeza, derrotado.- Nunca me imaginé algo como esto.-

- No es la primera unidad de experimentación humana, Tony. Ni la última.- dijo Bruce, con poca característica dureza.

- Ahora te compras una camiseta que diga I, corazoncito, 731?(3)-

- Yo mismo realicé experimentación humana. No tengo piedras que tirar.-

- Tú experimentaste contigo mismo!-

- Porque estaba seguro que funcionaría y quería ser el siguiente supersoldado.- dijo Bruce con la simpleza de quien conoce tan bien sus pecados que ya ni se altera por ellos.- No tenía más suero, y créeme que tampoco lo habría soltado gratis si lo hubiera tenido.-

Tony movió la cabeza, sus manos deslizando la pantalla para llegar a una foto de Libby, que junto a un grupo de sonrientes sujetos del proyecto esperaba, con un traje de baño muy delgado que para toda su gazmoñez se traslucía bastante, pacientemente extendiendo el brazo para recibir unas inyecciones.

- Ella recuerda todo esto?-

- No hasta ahora. El barrido que hice por su memoria fue muy general, pero creo que encontré lo suficiente para que nos hagamos una idea.- Bruce tironeó el brazo de Tony, alejándolo de las pantallas para llevárselo a sus gráficos.-

Su memoria está fragmentada. Para cada recuerdo, tiene cuatro memorias distintas, de las cuatro vidas que ha vivido. Como te puedes imaginar, es un milagro que pueda funcionar con todos esos recuerdos compitiendo por preponderancia. Aparentemente, los científicos alemanes trataron de darle tantas experiencia base e intercambiables como pudieron: su cautiverio era un delicado balance entre días idénticos y suficientes experiencias nuevas para crear una personalidad sostenible. Las personas que la manejaron claramente entendían mucho de psicología.-

- Sí, bueno, por lo que he visto en las pantallas, ella se ve completamente normal. Algo hicieron bien. Tienes una idea de cuántos óvulos le han sacado?-

- Según sus recuerdos, y extrapolando, dos cada mes. Y cada día posterior era siempre era idéntico, en todos sus detalles, hasta que se curaba. Aparentemente, para aumentar su dependencia y la solidificación de la memoria, trataban de que cada día siguiera exactamente la rutina.-

- Qué hijos de puta.-

- No me sorprende que con ese tipo de cautiverio, tú preferirías que te arrancaran las uñas. Yo personalmente, lo encuentro agradable dentro de su inherente horribilidad.- Bruce se encogió de hombros.- Comida, techo, buen trato… si alguna vez Ross me agarra para sacarme la médula de los huesos como tiene tantas ganas, seguramente me van a tratar mucho peor.-

- Ross no te va a agarrar nunca si no quiere que le caigamos encima como la ira de Dios. Mejor, como la ira de un dios, un supersoldado, dos asesinos y yo.- dijo Tony con un deje metálico en la voz.

Bruce inspiró, pero aunque había agradecimiento en su rostro, mantuvo la voz sarcástica.- Gracias. Que me conmuevan tus amenazas psicópatas es una señal de lo muy mal que estoy. Prefiero con mucho ser tu prisionero que el suyo, sabes.-

- No eres mi prisionero!- dijo Tony indignado.

- No he dicho que me esté quejando.- Bruce lo ojeó de costado.- Me has puesto todos los incentivos para el ratón no quiera salir de su jaulita, definitivamente.-

- Queso y semillas?-

- Más ratoncitos. Y botones que apretar.- agregó, moviendo con la mano un gráfico de una pantalla a la otra.- Ahí está… esta es toda la información que tenemos. Las cuatro personalidades, sus biografías conocidas, y su lugar en la línea de tiempo. Además de la progresión geométrica de sus genes, solamente porque soy ocioso, porque eso no va a servirnos de nada.-

Tony se quedó mirando las cuatro columnas: Libby, Lydia, Liesl, Lydice. Cada una con una fecha estimada de nacimiento/despertar, otra de "fin". La irradiación, el tiempo como enfermera en la guerra, la desaparición en 1944 era todo lo que sabían de Libby. Luego, Lydia había aparecido en 1947, aparentemente estable, como la hija de una familia en Bavaria, desde donde se había trasladado al Berlín de posguerra, para trabajar para la Cruz Roja aliada. Luego, un período de reposo, y luego, servir como liason entre los judíos alemanes y los de los sudetes que regresaban a la capital. A Lydia la pusieron a dormir en 1965, y casi inmediatamente despertó como Liesl. Por lo que comprendo, el segundo despertar fue más complejo: al parecer, trataron de criogenizarla, y salió terrible. Despertó con daños cerebrales y tomó al menos tres años que se recuperase. Después de eso, por lo que entiendo, Liesl quedó inestable y la dejaron en la casona de Bavaria tratando de curarla. Hasta que algo pasó.-

- Qué pasó? - Preguntó Tony, atrapado sin querer en la historia.

Bruce movió la cabeza.- No estoy seguro, pero no fue bueno. Liesl desapareció en el 75, y Lydice no despertó hasta el 79, pero la tuvieron retenida en Bavaria educándola hasta el 87 y luego la mandaron a Sttugart. Es una suposición, pero creo que temieron que la posible locura de Liesl contaminara los óvulos, y por eso trataron de darle un entorno lo más normal posible. La dejaron estudiar tranquila ciencias políticas, y luego, en el 93, pasó por una serie de trabajos en el gobierno alemán. Hay una interrupción extraña en el 96 al 99: no tiene claro dónde estuvo esos años, aunque sospecho que la escondieron en un lugar seguro mientras caía el muro y el ojo mundial estuvo puesto en Berlín. Luego, tras un magister en diplomacia, la instalaron como experta en protocolo en el ministerio de asuntos Exteriores, y ahí ha estado desde entonces, oculta a plena vista.-

- Hasta Steve.-

- Incluso yo reconozco que la casualidad de que la viera en televisión de refilón y la reconociera es, cuando mucho, casi imposible, y por lo menos, muy romántica.- dijo Bruce repantigándose en la silla.- Libby lo recuerda a él con claridad: y cuando está con él, es Libby. Pero cuando está con nosotros, especialmente con Nat y Thor, es Lydice. Sospecho que contigo vimos a Liesl.-

- Porqué les ponían nombres?- dijo Tony frustradamente, frotándose los ojos con un gesto de disgusto.

- Te recuerdo que eres el que le puso a uno de sus robots " tú".(4)-

Tony rió un poco, allí sentado a su lado, observando el frustrante chart, los dos sentados, meciéndose un poco, en sillas giratorias de laboratorio, la tarde acercándose al crepúsculo tras ellos.

- JARVIS?- musitó Bruce, porque iban a necesitar encender las luces, pero Tony alargó el brazo sin mirarlo, y le sujetó la manga.

- Espera. – dijo sin pausa, su rostro extrañamente serio.- aún estoy esperando una explicación de porqué me besaste.-

-Porque parecías necesitarlo.- respondió Bruce inmediatamente. Tony saltó sobre sus pies, la silla rodando en la otra dirección, y el ingeniero pareció erguirse más alto de pura rabia, su incoherencia dando la medida de lo furioso que estaba, antes de volverse al científico con un gesto cortante.

- Sí, bueno, gracias, no hace falta que lo vuelvas a hacer, el filántropo soy yo, no necesito caridad, porque si es para eso…-

- Déjame terminar.- dijo Bruce, sin ponerse de pie ni alterarse, sólo echándose un poco atrás para mirarlo mejor.

- Sí ése fue el comienzo, creo que ni siquiera quiero saber cómo es el puto corolario, gracias…-

- Tony.- dijo Bruce con voz firme, los brazos cruzados sobre el pecho arrugando la camisa blanca con rayitas finas.- Cállate y escúchame. Me expresé mal. Lo que quise decir es… que nunca pensé que necesitaras nada de mí. Eres un genio millonario, un héroe, el hombre más valiente que conozco y además un hijo de puta peligroso cuando quieres. Aunque te he querido desde el día que me estrechaste la mano como si de veras quisieras hacerlo, aún sabiendo lo que yo soy, nunca pensé que con todo lo que tú me dabas, con todo lo que poseías, mi cariño por ti podía servirte de algo.-

- No tengo idea de lo que estás diciendo.- murmuró Tony, sus ojos abiertos y sorprendidos, un poco anonadados.

- Tony, Steve, Fury, incluso Nat… todos evitaron hablar de " mi condición". Amablemente. Como si se tratara de una mutilación purulenta o una desfiguración espantosa. Steve incluso mencionó que no le importaba nada. Lo que me pareció maravilloso, entiéndase bien: lo habría seguido inmediatamente al infierno.-

- Y entonces llego yo y la friego, como de costumbre no?-

- No. Entonces vienes tú y haces que todo lo que los demás hicieron parezca ignorante. No sólo me lanzaste en cara en voz muy alta que sabías que yo era Hulk, te declaraste mi fan y estrechaste mi mano hasta que te obligué a soltarme. – Bruce bajó la vista, y luego lo miró entre los rizos que le caían en la frente, una tímida, pero irreprimible sonrisa en su cara.- Por primera vez en muchos años, me hiciste sentir… entero. Había alguien ante quien no tenía que fingir, ni tener cuidado, ni mentir…-

- Bruce…-

- Creo que te amaba ya entonces. Y no voy a hablar más de afecto admiración: basta de cobardías. Te quería, como nunca he querido a nadie, ni siquiera a Betty. Y cada día que pasó desde entonces olvidé todos mis instintos, todo mi aprendizaje, para seguir a tu lado.-

- Porqué no dijiste nada?! Porqué cuernos no dijiste nada?-

- Porqué iba a decir algo? Tenía tu atención, tu amistad, tu afecto. A qué más podría haber pretendido aspirar? Eres el hombre que lo tiene todo, Tony. Qué podía ofrecerte un desastre como yo? – señaló

- No hables así. Eres un genio…-

- Tú ya eres un genio, eso no te hace falta.- dijo Bruce encogiéndose de hombros. Siguió hablando, y sus ojos parecieron oscurecerse en vez de volverse más claros de verdes, si como en ese momento fuera más Bruce de lo que nunca había sido.- Pero aparentemente hay algo que sí te puedo ofrecer. Algo que inesperada e inexplicablemente quieres, y si lo quieres, es tuyo. Siempre ha sido tuyo, pero nunca pensé que lo reclamarías.-

Tony tragó. Le ardían los ojos. Una parte de él ardía de pasión, de violencia, de hambre: la otra no se atrevía a moverse. La mano de Bruce fue lentamente a las suyas, y acarició sus nudillos con los pulgares, mientras se ponía de pie y lo atraía a sí como se atrae a un niño asustado.- anoche te aferraste a mi brazo de un modo que nadie puede fingir. Me querías contigo. Querías que estuviera contigo cuando la noche es oscura y estás solo. Si quieres que sea quien está contigo en esas horas, quien vela contigo si las pesadillas no te dejan dormir, lo estaré, Tony. Soy todo tuyo.-

El autocontrol de Bruce no tenía límites, pero el de Tony no. Definitivamente no. Sus brazos rodearon al científico, y aferrando sus hombros lo besó violentamente, su boca ansiosa, hambrienta, devoradora, como si no hubieran palabras suficientes, caricias suficientes, amor suficiente en el mundo para calmar la necesidad de apretar contra sí a ese hombre tan invulnerable y tan delicado a la vez. Sus jadeos fueron lo único que se escuchó por un rato: la sangre le rugía en los oídos como nunca antes, incapaz de detenerse, de controlarse. Besar a Bruce así era semejante a lanzarse al vacío con el traje en silencio, a enfrentarse al espacio sin oxígeno suficiente, a enfrentar el mar a solas de noche: y Tony Stark, el hombre que ignoraba lo que era el miedo, lo aferró a manos llenas, incansable, voraz…

- Shhh. Sssh. Tranquilo. Tony, tranquilo… estoy aquí.-

-… viste todo lo que hizo mi padre, y aún así me besas.- susurró Tony contra su cuello. No sabía cómo era que los dos habían acabado en el ratonil sofá del laboratorio de Bruce, pero ahí estaban, abrazados, temblando, los dos sin aliento.

- Eres un buen hombre, Charlie Brown.- susurró Bruce con un beso a su sien.

- No soy un buen hombre. Tú si lo eres. Trato, juro que trato…- negó Tony.

- Sabes los errores que he cometido. No es como Steve…-

- Precisamente. No es como Steve. Dios y los ángeles saben que es un buen tipo, pero nunca podría entenderme como él así. Él… no comete errores. No como nosotros. Tú cometiste errores… cometiste… fuiste un arrogante hijo de puta y…- dijo Tony, levantándose del sillón de un salto para gesticular, intentar explicar.

- Cometí un Hulk, de acuerdo. No tienes que recordármelo, o este razonamiento va a alguna parte?- dijo con Bruce con placidez, la camisa desarreglada y los lentes descentrados.

- Eso! Fuiste una mierda de persona. Una mierda de persona desastre y destructiva y capaz de mandarte una que hace que Chernobyl parezca que se te caiga la cafetera. Por eso…- Tony gesticuló violentamente - … por eso te amo y quiero que estés aquí! Hiciste todo eso… todo eso y ahora eres… eres como puto Francisco de Asís y Hawking y la Madre Teresa en un solo envase guapo con rizos! Steve no tiene la menor idea lo que es redimirse! Tú no sólo te redimiste, fuiste completamente al otro extremo, te volviste un reputo ejemplo, es una historia de redención de Hallmark Channel, es como si a todas mis quejas alguien me diera en la cara con el Mjolnir y me dijera que la redención existe, que se puede, que puedes ser un mal tipo pero luego un buen tipo si te esfuerzas! Eres mi propio ejemplo, paseándote delante de mí todos los días, manteniéndome motivado para tratar de ser… para ser…-

- Me estás diciendo que te inspiro a ser una mejor persona?- dijo Bruce, limpiando sus lentes sospechosamente.

- Si logro ser la mitad de hombre que eres… si consigo la mitad del hombre que eres, estaré satisfecho.- dijo Tony con terquedad, pero un momento luego Bruce se había levantado, le había sujetado la cara y lo besaba larga y decididamente.

- Ya conseguiste el total del hombre que soy.- dijo con humor, aunque lo traicionaba el jadeo en su voz.

Y Tony se dejó llevar con ansia y sed, sus manos yendo inmediatamente al cinturón del científico, hartas de esperar.

- No…-

- Qué, todo eso eso de " soy tuyo" es jodida publicidad engañosa?!-

Bruce le sujetó las muñecas como una pinza de acero. Tony hizo sonidos de protesta y rabieta, pero sin soltar sus labios.

- Tony.- dijo Bruce, precautoriamente, cuando se apartaron por aire.- no…-

- Porqué no?! Si me vas a salir que vamos a ser amigos de por vida heterosexuales me tiro por la ventana sin traje.-

- No. Ciertamente no es eso lo que tengo en mente.-

- Entonces? Nos sacamos la ropita?-

Bruce abrió los ojos, y en donde todos los seres humanos cuerdos habrían dado media vuelta y huído, Tony sintió un ramalazo de excitación y ansia. Los ojos del amable doctor eran verde intenso.

- Eres el hombre más valiente de la tierra.- dijo Bruce en voz baja, que temblaba un poco de deseo.- no sólo te fuiste a meter a la cama de un monstruo anoche… ahora quieres llevártelo para hacerle el amor. Yo, que le tengo miedo a todo, no puedo sino…- su susurro fue apasionado, ferviente, cuando Tony lo interrumpió con otro beso mordedor – Necesito estar en total control si vamos a hacer esto. Un paso en falso y podría… destrozarte.- Bruce rió cuando Tony hizo un sonido de lujuria a eso.- Tienes que dejarme el control. Tienes que dejarme… hacer todo. Tony, es el único modo. Confías en mí?-

- Hazme todo lo que quieras.- rogó Tony.- No te pongas límites. He hecho todas las parafilias y perversiones que se te ocurran en orden alfabéticos, con expertos. Lo que sea que te guste, lo hago.-

- Puedes callarte y quedarte quietito?- susurró Bruce

- No puedo canjear eso por fisting y sounding?- Bruce echó la cara atrás riendo al bufido de Tony.- Es duro conmigo, Doctor Banner!-

- Ciertamente pretendo serlo.-

- De verdad dijiste eso?-

- Ten compasión. No he intentado hablar sexy en … bueno, nunca.-

- Prometo celebrarte todos los chistes malos. Eso no es el amor?-

- Definitivamente. Llevo un año contigo, ciertamente sé de eso.-

- Serás!- ´

o*o*o*o*o*o*o*o*o

Steve fue el primero sorprendido cuando la luz cambió: y le tomó un momento, como si se le hubiera muerto el cerebro, darse cuenta que eso significaba que la tarde se volvía crepúsculo y que llevaba al menos cinco horas paseando por Central Park con Libby. (5)

Pasear podía ser una exageración de su parte: una gran parte de ello había sido estar sentados en una de las mesitas de piedra que tenían talladas un tablero de ajedrez frente a la laguna central, observando patos, comiendo pretzels calientes y sodas frías y haber hablado de… de todo. De todo un poco. De nada.

Hacía años que no se sentía tan confortable.

Habían hablado de las cosas que les llamaban la atención, como de la moda spandex (" todos parecen superhéroes de cómics ahora, y nosotros, usando cuero y kevlar como bomberos") de cómo ahora se veía muy poca gente leyendo el periódico o libros, la mayoría con tablets o libros digitales ( la gente que me pregunta si prefiero las cosas en papel me exaspera. No soy tan retrógrado como para preferir que maten árboles si puedo tenerlo a todo color e instantáneamente en mis manos. Cuando los hipsters alegan, me dan ganas de ponerme a gritar que yo sí viví lo que extrañan, y créanme, esto es mucho mejor") y de su propia fascinación por Central Park ( " esto realmente no ha cambiado. La gente viene al sitio con árboles y plantas a sentirse centrado, calmado. Soy un chico de ciudad, pero este paisaje nunca falló en hacerme sentir mejor… es curioso pensar que algunos de estos árboles son más jóvenes que yo")

Steve apenas recordaba todo lo que habían hablado, pero lo inundaba una sensación de paz y bienestar que no había sentido en mucho tiempo. Libby tenía una mente inquisitiva y una capacidad, que asumía que se debía a esos años en protocolo, que la hacía preguntar las cosas de un modo asertivo, que incitaba la confianza, las ganas de hablar. La conversación no se había parado más que para comer pretzels: y Steve se había reído cuando la conversación fue a sus roles en el pasado, de sus propios años como pésimo actor vendiendo bonos; y también se había reído con ella de sus historias de pasearse por concursos de belleza desde que tenía siete años con disfraces de una docena de animales de granja y postres ( "fui miss Apple Pie!") antes de graduarse al traje de baño. Los dos habían mencionado la guerra, pero sin hablar demasiado, temerosos de que una nota de nostalgia se colase: y en cambio Steve le había hablado más sobre sus compañeros en la Torre, sobre los Avengers y su papel como líder, y un poco, sin quererlo, de su soledad.

- Cada vez que siento que podría estrangular a Tony, salgo de la Torre y veo a un estudiante haciendo sus tareas en un StarkPad o a un niño deshabilitado corriendo con una pierna artificial marca Stark y…- Steve movió la cabeza.- Tony a veces es difícil de querer, pero es imposible de odiar.-

- Recuerdo haber conocido a Tony Stark en la recepción. Esta es su Torre? Por qué no lo he visto? Ha pasado casi una semana.- dijo ella tras una pausa. Steve, que ya había dejado de quedarse callado o tratar de seguir las instrucciones de Bruce, le arrojó las migas de los pretzels a los patos de la laguna (6) y volvió a su lado.

- No lo recuerdas en el quinjet?-

- No recuerdo casi nada del vuelo.- dijo ella, despacio.- Pero quiero conocer al hijo de Howard.- dijo ella dulcemente. Steve se quedó mirándola un momento, antes de dirigir su vista al agua.

- Fuiste su novia, antes? Quiero decir, antes de Bucky?-

Libby parpadeó.- No! No, él me reclutó para su proyecto y luego…- sus cejas se elevaron, y Steve por un momento se temió haber gatillado una memoria de horror, pero lo que consiguió fue una cara de preocupación.- Tony Stark no quiere conocerme porque piensa que estuve con su padre!?-

- No! No es eso.- dijo Steve, y aunque quería preguntar más, se contuvo. Bruce le había pedido que tratara de no implantarle recuerdos: se abstendría las preguntas que le llenaban la cabeza. Pero ella lo ignoró, jugando con la servilleta, pensativa y algo triste.

- Howard fue un amigo. Nos conocimos la noche de Miss América: él era uno de los jueces. Cuando terminó el concurso, llevó a las ganadoras a cenar a Sardi's, y cuando bailamos, me habló de su experimento. Me pareció maravilloso.- dijo ella, Steve contuvo el aliento, mirando su rostro perdido en el pasado, en la voz que podía imaginar, porque la recordaba bien: Howard, chispeante como Tony, pero mucho más diplomático, tanto más astuto en vez de salvajemente inteligente.- Me habló de tu experimento. De cómo, con todas tus enfermedades, te habías presentado a alistarte, cómo querías ayudar a tu país.-

Steve se sonrojó, apartando la mirada, más que un poco azorado: nunca imaginó que Howard lo había usado para reclutar a sus voluntarias.- Yo también quería ayudar. Le firmé el contrato en la misma mesa de la cena.-

- Fue… cómo fue?- Steve habló en voz baja.- Los Vita Rays dolían. Las inyecciones…-

- El nuestro no fue tan… fueron varias semanas. Fue más lento.- dijo ella, antes de sacudir la cabeza, como si la rondara una abeja, como si .- Cuando terminamos su experimento y le pedí que me llevara al frente, aceptó. Yo…quería ayudar, aunque no fuera como tú. Si al menos me cansaba menos que los demás, podía liberar a las enfermeras y ordenanzas de algunas tareas, y ser útil.-

Una aspiración terriblemente práctica, nada glamorosa y muy humilde para un éxito del suero del supersoldado. Steve se quedó un momento pensando que mientras que al éxito masculino del proyecto lo habían liberado públicamente, lo habían rodeado de coristas, luces y confeti y lo había exhibido en todo USA mientras que al éxito femenino lo habían puesto a barrer y a lavar chatas de hospital: y aún así la gente, le preguntaba si extrañaba demasiado los años 40.

Yup, éramos unas mierdas sexistas.

Mi madre era enfermera, Buck. Y murió por ello.

- Tenía tu foto.- dijo Steve, tras una pausa.- Howard, quiero decir. Por eso preguntaba. Bucky también la tenía, después, en nuestro velador.- agregó, poniéndose rojo. No sabía por qué se sonrojaba: nunca había hecho nada raro con la foto, ni nada por el estilo, excepto usarla para referencia en algún dibujo, pero recordaba a Bucky estampándole un beso al retrato y algún comentario un tanto vulgar antes de acostarse cuando estaba un poco ebrio.

- Howard me la pidió cuando recién me conoció, y como yo acababa de ser Princesa de América… fue como un autógrafo. Oh, que vergüenza.- dijo ella riendo.- Se la di, presumidamente. James… Bucky me la pidió poco después, después de… conocernos. - agregó en voz baja. Estaba sonrojada también, pero había tanto afecto, tanta ternura en su mirada, que Steve sintió apretarse el corazón al ver el amor en su cara por el loco y letal francotirador, al niño y al hombre que había hecho su vida completa, que había sido su vida por tantos años que ahora parecían tan pocos.

sights and sounds

pull me back down

another year

I was here

Steve tomó su mano entre las suyas.- Lo extrañas mucho?-

- Sí.- dijo ella, simplemente, y su mano se hizo un puño.- Nunca lo olvidé. Ni cuando… ni siquiera cuando estaba, estaba… no sé si eran drogas o hipnotismo pero… nunca, nunca lo olvidé.- repitió, la mirada fija.- Sólo nos conocimos unas semanas pero nunca lo olvidé.-

- Yo tampoco podría olvidarlo.- dijo él, despacio, y tuvo que apretar la mandíbula y forzarse a tragar.

- Me contarás cómo…?- Libby alargó las manos y tomó las suyas: las manos de ambas aún estaban pegajosas. Se levantó un viento frío cuando habló, y Steve no supo si se había estremecido por eso o porque sabía lo que Libby le iba a preguntar.- Cuando… cuando puedas. Cuando estés listo, quisiera saber cómo fue que él… cómo lo perdimos. Nadie me dijo nada, no era su esposa ni su prometida ni nada pero... Cuando… puedas.- dijo despacio. Steve sintió que no podía soportarlo, la memoria de una mano mucho más grande y callosa que las de Libby en las suyas, que se soltó en el peor momento posible…

BUCKY

Se puso de pie, y dio unos pasos. El viento le pareció gélido y terrible de pronto, y al volverse vio a Libby desde lejos en la luz muriente, quieta, sus manos blancas vacías sobre la piedra, y el artista en él vio a un ángel de piedra tallada sobre una tumba.

Pero no era un ángel. En los cuadrados grises y negros, habían caído unos puntos más oscuros, como lluvia en el pavimento.(7)

Libby lloraba por Bucky, y él…

how did it go so fast

you'll say

as we are looking

back

La emoción que la hizo tomarla en sus brazos, apretarla contra sí, era de esas que te dejan mudo, sordo y ciego. Nunca había podido a llorar a Bucky todo lo que hubiera querido: habían estado en guerra, habían estado rodeados de subalternos, había tenido que confortar a los Commandos, había, luego, partido en su misión suicida, listo para hacerse matar. Ahora, al verla a ella con los ojos húmedos, sintió el duelo llenarlo como un oleaje, amargo, y sin embargo liberador.

Cuando sintió la humedad de sus lágrimas en el cuello, cuando sus brazos le rodearon el cuello, Steve se sintió anclado como nunca en muchísimos años, con la sensación de que no sólo había alguien que podía entender sus propias lágrimas, sus propios miedos, que lloraba los mismos muertos: no nombres en un libro de historia, sino sonrisas y caricias que extrañaban con el hambre de los exiliados…

Exiliados de su tiempo, de sus vidas, de cincuenta años más que se habían ganado, el héroe de guerra de una nación y la simple heroína de la Cruz Roja: simples íconos de cientos de soldados, de cientos de asistentes de guerra, que habían dado sus vidas y se merecían más que un rápido entierro en el frente. Ambos deberían haber vuelto a casa a vivir vidas que les habían sido robadas, a ellos, y a miles más como ellos.

and then we'll

understand

we held gold dust

in our

hands

Tantos debían haber vuelto, tantos, y todo lo que quedaba de esa lucha y esos años y sacrificios y vidas perdidas eran fotos en sepia y una hombre y una mujer heridos y traumatizados abrazados con lágrimas en los ojos junto a la laguna de los patos en Central Park.

- Libby…- musitó Steve, y sintió sus propias lágrimas calientes en los ojos, pero las retuvo, con la fuerza de un hombre de esa época. Las retuvo, porque ella había secado las suyas, y aunque aún apoyaba su nariz contra su pecho, no emitía ningún sonido.

El suspiró, y sólo entonces notó que sus brazos la habían apretado con demasiada fuerza, le rodeaban la cintura con demasiada angustia, tanto que podía sentir sus latidos contra el pecho, la forma de sus senos a través de la delgada tela del vestido. Se forzó a soltarla, y entonces, cuando ella levantó la cara y sus ojos se encontraron, azul cielo en el azul verdoso de Steve, una súbita idea le llenó la cabeza, una idea apabullante que borró todas las demás.

Si él no hubiera despertado del hielo, ella habría seguido prisionera para siempre, sola para siempre, en esta centuria monstruosa y hermosa a la vez. Anclado: al fin había encontrado un puerto, algo que nadie más que él podría haber hecho, algo que solamente él, sólo él , podía haber logrado: una respuesta simple al porqué he regresado.

Para rescatarte, Libby, Para salvar a la novia de mi amigo del horror, y no dejarte sola aquí. Mientras yo viva, no estarás sola en el mundo.

Mientras tú vivas, y recuerdes, yo no estoy solo…

Steve cerró los ojos, consumido por un alivio que lo inundaba hasta las puntas de los pies. Y también lo inundaba la súbita necesidad casi física, casi insoportable, de atraerla en las manos que aún le sujetaban la cintura y besarla. Quería besarla, con agradecimiento, con una promesa de protección, con una emoción enorme y coalescente en su pecho. Familia? Pertenencia?

- Steve?- dijo ella, y había un rubor en sus mejillas, las medialunas de sus pestañas rubias contra las mejillas sedosas tentadoras, reflejando el sol muriente más allá de las copas de los árboles y los edificios. Ella aguardaba, no se movía, quieta y silenciosa como las mujeres del siglo XXI no estaban jamás. Lo esperaba: ella esperaba.

- Nunca te dejaré sola, Libby. Lo juro. Abandoné a Peggy y a Howard y le fallé a Bucky… juro por Dios que nunca te fallaré.- dijo él con voz ahogada.- No me importa lo que te haya hecho Howard o los alemanes, no dejaré que nadie te toque nunca más…-

Steve, que tenía las manos en la cintura de Libby, sintió claramente bajo el suave algodón del vestido el músculo tensarse, su espalda erguirse. Cuando ella empezó a temblar, primero fue muy sutil: las manos, los labios. Pero un momento luego temblaba como alguien al borde de la hipotermia en sus brazos, y cuando Steve vio sus ojos dilatados y ciegos, se hubiera dado a sí mismo de puñetazos. Qué memoria había gatillado! Qué demonios había hecho?!

Y entonces, la sensación. La sensación de que alguien te miraba no le había fallado nunca. Se volvió, su brazo manteniendo a Libby abrazada mientras su brazo buscaba ciegamente su escudo y sólo encontraba el estúpido bolsito atiborrado de cosas. Al menos estaba tan atiborrado que pensó que podía parar una bala si era…

No, no era eso: eran cámaras. No las habituales cámaras de celular enfocadas así como no quiere la cosa, disimulando su sorpresa de haber pillado al Capitán América en Central Park un sábado al atardecer: no, eran las cámaras profesionales los paparazzi que Bruce y Clint odiaban con la pasión de las presas y que Thor y Tony manejaban con la paciencia de los predadores. Steve se sentía ambivalente: no le importaban siendo Capitán América, pero le irritaban siendo Steve.

Ahora, con lo que parecía un ataque de epilepsia de la mujer que quería proteger en los brazos, en la mitad del parque más famoso de la ciudad más poblada de la tierra, Steve deseó tener el retropropulsor de Tony en la mano y poder convertir todas esas cámaras en pedacitos con un gesto.

- Déjenme pasar…- ordenó, tratando de ser educado, alzando a Libby en brazos, intentando abrirse paso entre el grupo de reporteros y curiosos(8). Cuando finalmente se hartó de las fotos y de las preguntas ( "Es tu novia, Cap?" " Qué le pasa, es tímida?" " Linda, danos la cara!" " Oye, ésa no es Pepper Potts?" " Igual puede ser Clint Barton con vestido?" " Capi, muestra a tu chica!" "Nos dan un beso para la cámara!?"

- Déjenme pasar!- exclamó, empezando a enojarse. Y estaba a tres segundo exactos de agarrar el bolso, usarlo de escudo, y correr a la Torre aunque tuviera que derribar reporteros como palitroques, cuando Libby se soltó de sus brazos, se quedó un momento de pie y luego se volvió a los reporteros. Y Steve se quedó boquiabierto por la sorpresa.

Nada de la joven temblorosa, catatónica, llorosa, emocionada. Esta Libby sonreía a la cámara, se veía increíblemente fotogénica con ojos brillantes y labios húmedos, y hablaba con voz calma y sonora, el tipo de voz que le gana el sueldo a los lectores de noticias y a los políticos.

- Buenas tardes. Mi nombre es Libby Bell y soy una vieja amiga del Capitán Rogers. Por favor, les ruego que nos dejen pasar. No estoy muy bien de salud y el Capitán ha tenido la amabilidad de escoltarme a dar un paseo, pero debemos regresar a la Torre, en donde soy paciente del doctor Bruce Banner.-

- Pero si te ves bien! Muy bien de hecho! Qué opina el Capitán? Se ve bien verdad? Qué tienes, linda?-

- Sufrí altas dosis de radiación y el doctor Banner es la máxima autoridad mundial en el tratamiento.- dijo Libby con mucha convicción. Hubieron más flashes y algunas preguntas impertinentes más ( " Es novia de algún Avenger, señorita Bell? Es muy guapa como para que Tony Stark no haya tratado al menos!") pero Libby, como una auténtica política, sólo sonrió y asintió, abriéndose paso de la mano de Steve hasta que dejaron el parque. Entonces, fuera de la vista de la mayoría de los reporteros, su mano fue a la muñeca de Steve con una súplica muda, y Steve la alzó, sin ninguna de las protestas normales o sitios comunes sobre "sentirse bien" o " puedo caminar, no necesito ayuda" típicas de 2016. Steve sólo la alzó y corrió, un poco abismado por el cambio y la soltura con la que había manejado a la prensa, mientras esperaba que sinceramente Bruce no tuviera una de sus verdes apoplejías con todo el asunto.

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Normalmente, la Black Widow hubiera sentido posarse una paloma en lo alto de la Torre. Normalmente, una mancha roja y azul menos discreta que Superman hubiera hecho que Natasha tuviese tres planes de contingencia y cuatro armas letales a la mano antes de que siquiera hubiera sido visible al ojo desnudo. Sin embargo, cuando Thor, martillo en mano, pantalones de buzo Adidas rojos y canguro azul (9) se posó con la gracia de un predador enorme y melenudo en su balcón, Nat ni siquiera levantó la vista de la mesita de jardín cargada de macetas de azaleas en donde había apoyado los brazos y la cabeza.

- Me he tomado la libertad de visitar tus aposentos ya que no pareces inclinada a salir, mi bella Natasha.- dijo Thor, pisando los delicados raíles de hierro forjado blanco de las jardineras como si fueran escalones y atravesando con una inclinación las puertas de cristal del balcón sin más palabras. Nat se quedó allí unos momentos, con instintiva rebeldía, pero luego se rindió, porque no podías ganarle en terquedad al tipo que se había aprendido, sin ayuda de nadie, las bases de la física cuántica sin jamás haber estudiado cálculo para poder entender lo que hablaba su novia.

- Qué vas a preparar?- dijo cuando al fin entró, cruzándose de brazos, apoyándose en la mesa de la cocina. Thor, las mangas arremangadas, los musculosos brazos sirviéndole bien mientras en la tabla de picar cortaba finísima rebanadas de beef congelado, le sonrió mientras hacía un gesto.

- Guiso.- dijo con simpleza, inclinando la cabeza hacia Nat.- Tienes en tu poder alguna cinta o cordón que retenga mi pelo? Olvidé sujetarlo en el estilo que ustedes llaman " manbun" antes de comenzar mis preparaciones gastronómicas y ahora me encuentro con la preocupación de dejar algún cabello en la sopa.-

- Ven acá.- dijo Nat, una sonrisa escapándosele, porque Thor, el divino guerrero, era una figura de domesticidad, allí inclinado pacientemente, la máquina de guerra imposiblemente pacífica mientras ella le recogía el rubio cabello en la nuca con un elástico, y sacaba de uno de los muebles el vino tinto dulzón que Thor prefería, sirviendo dos copas.

- Ah.- dijo él, paladeándola antes de seguir cortando con entusiasmo la carne, y siguiendo con el maíz y la calabaza.- No existe nada como el vino, la comida, y la compañía de los amigos para elevar los espíritus decaídos. Si pudieses añadir el arte de ese maestro músico llamado Tchaikovsky que ambos preferimos sobre los demás, mi hermosa Natasha, ésta noche sería sin duda el bálsamo adecuado para cualquier corazón dolorido.-

- No tienes que hacer esto, Thor.- dijo Nat, pero obedientemente buscó el control remoto y dejó que uno de los valses que solían disfrutar (10) llenara las pausas de calidez.- Estoy bien. No es…-

- Jane va a pasar dos meses más en investigación en Kenya.- dijo Thor interrumpiéndola.- No soy tan magnánimo como para no planear ir a visitarla próximamente, pero durante sus investigaciones su mente, y su corazón, le pertenecen al Universo, y no a mí. Por ello, no abrigo ilusiones sobre el interés que le represento, comparado a las teorías astrofísicas de las primeras generaciones de midgardianos.- dijo, con inesperada resignación, quebrando con una sola enorme mano tres huevos en un bol y batiéndolos con energía.

Nat frunció cejas afectuosamente.- Quieres que le pida a Bruce que hable con ella? Considerando que debes volver a Asgard a fines de año, es un poco egoísta que se concentre sólo en su trabajo cuando…-

- Dama mía. Lo que expreso es la ansiedad y el dolor de mi corazón, pero en modo ninguno una crítica a mi amada Jane.- dijo Thor, y con un suspiro, reunió todos los ingredientes en una fuente de vidrio templado, le echó encima puñados de harina, una cucharada de sal y otra de grasa, y se inclinó para meterlo al horno, que ya calentaba la habitación.- El trabajo que su mente puede hacer es mucho más grande que cualquier otra consideración. Su trabajo puede traer paz y prosperidad no sólo a un reino, son a todos. Frente a la donación generosa de sus pensamientos y de su mente salpicada de estrellas, el trabajo que yo pueda hacer protegiendo su tierra natal no es más que una pequeña ofrenda de gratitud a nombre de Asgard.- dijo Thor, tanto amor, tanta admiración patente en su rostro honesto que Natasha sintió el deseo de abrazarlo como a un muchacho. Jane era el centro de la vida de Thor desde que el dios nórdico cayó del cielo directamente enfrente del parachoques de la única persona en todo el mundo que podía entender su origen: y ese milagro era uno de los que aún podía abismar a la gente. Eso era, si no los conocías o no los habías visto juntos. El amor de ambos eran de esos que simplemente parecían perfectos: en el guerrero y príncipe había un curioso aventurero, una mente inquisitiva y un diplomático en ciernes: en la científica, había una princesa.

Estaban hechos el uno para el otro, sin duda alguna: pero aún transida de amor, Jane Foster siempre miraría a las estrellas. Y Thor siempre la miraría a ella.

- Hay algo que pueda hacer?- dijo Natasha, tomando unas peras de su bol favorito de porcelana y empezando a pelarlas para acompañar el vino mientras la cena se cocinaba y Thor automáticamente sacaba del refrigerador el spray de crema batida. Fue en un ambienta hogareño en el que la diminuta asesina y el enorme príncipe cubrieron de crema los trozos de fruta y se los tragaron sin mucho estilo, acodados frente a frente mientras el olor del guiso empezaba a llenar la cocina y al fin, tras una larga pausa, Thor sirviera la tercera ronda, agotando el vino, y comentando en su voz profunda.

- ya lo estás haciendo. La generosidad de tu compañía, mi hermosa amiga, calienta mi corazón como este vino y el guiso calentarán mi estó dice el dicho midgardiano, los amigos dividen en dos las penas y doblan las alegrías. - dijo dulcemente, antes de tomar las manos delicadas de Nat entre las suyas.- Me haces el honor de compartir las tuyas conmigo, querida mía?-

Nat se lamió los labios, antes de inspirar profundo y mirar a los ojos a Thor, que esperaba con paciencia. La pausa se alargó, pero al fin ella se cruzó de brazos defensivamente.

- Lo hago por su propio bien, no espero que lo entiendas, Thor, pero…-

- Entiendo más de lo que te imaginas. Si de algo no tengo duda es que tus sentimientos por nuestro asombroso arquero son profundos y reales. Y aunque no dudo que los que corresponden a los tuyos en su corazón son igualmente indestructibles e intensos, me temo que hay otro tipo de sentimientos que no estás tomando en cuenta y que… dificultan la docilidad del amigo Clint de tu decisión.- comentó, gesticulando con la copa de vino. Nat elevó una ceja inquisitivamente, y aunque seguía a la defensiva, no pudo evitar la curiosidad y el humor en su cara de ver a semejante ovejero rubio hablando de amor en su cocina, con un guante de felpa en forma de mosca en una mano y una copa de vino en la otra.

- La belleza de tu cuerpo y la maravilla de tu pasión, por supuesto.- contestó Thor con total soltura a su pregunta tácita, dejando la copa para volverse a abrir el horno y probar la cocción de las patatas.- Mi invencible arquero es un hombre de elevado espíritu, pero es un hombre, al fin y al cabo, y hay que ser más que carne y sangre para resistirse a tu belleza inenarrable y el recuerdo de compartir tus sábanas. Si él ha tenido esa suerte, es comprensible que le tome un tiempo dejar de ansiarlo para concentrarse en los otros lazos que comparten.-

- Creo que exageras el " poder de mi belleza", Thor. Lo que le pasa a Clint con esto es…-

- No exagero nada.- dijo Thor, cierta severidad en su voz.- Tu belleza y tu poder son tales que tu historia debería ser cantada solamente en salones reales, en noches de nieve y magia, para maravillar a los jóvenes. Sé perfectamente que nuestro amigo Tony deseó poseerte en su momento: el buen Capitán, a pesar de toda su entereza moral, lo ha deseado intensamente más de una vez. Clint es un hombre, y es el más cercano a ti: habría sido antinatural que no sintiera el deseo de compartir tu lecho.-

- Y tú y Bruce, Thor? También son parte de mi club de fans?- dijo Nat, con humor y cierto autodesprecio que no era humildad, y se oía un poco amargo.

Quitándose los guantes de felpa, Thor removió la fuente para asegurarse que todo estaba en su punto, y luego trasladó su atención a Nat, que ponía platos y servicios a su alcance.

- El amable doctor no se ha permitido ser capturado por el deseo de tu belleza, y eso, más que cualquier otra cosa, me convence que necesita ayuda para lidiar con los demonios que lo atormentan. No es normal en ningún hombre semejante resistencia. Y yo…-

- Tú eres un dios.- dijo Nat con el mismo humor, y de súbito se quedó callada, porque Thor había puesto manos tan grandes como platos en su mesa, se había inclinado hacia ella, y había hablado con una intensidad que penetraba.

- Si mi corazón no fuera el absoluto prisionero de los cabellos de miel de mi amada, nada, absolutamente nada, habría evitado que pusiera a tus pies mi corona, mi poder y mi mano. No existe otra guerrera más grande, que haya salido de sombras más tenebrosas ni que se haya enfrentado y derrotado a poderes más avasalladores. Habrías sido el objeto de mi amor y mi pasión, y me habría sentido honrado hasta el fondo de mi corazón si te hubieras dignado de volver tus afectos a mí. Pero, mi amada Natasha, lo que puedo ofrecerte en su lugar es el no inferior don de mi eterna hermandad entre guerreros, hermana-escudo. Puedo jurar protegerte con mi vida, sin que eso sea más que expresar los sentimientos en mi corazón.- dijo, para luego enderezarse y suavizar la intensidad de sus ojos, el tono cargándose de cariño.- Sin embargo, a pesar de la armadura de mi amor por Jane, te pido que no juegues conmigo: sigo siendo un hombre y tu belleza sigue siendo casi intolerable.-

Nat movió la cabeza como si lo considerara una broma, pero ocultó en el vapor de la sopa sus ojos húmedos mientras servía el caldo en tacitas.-

- Yo también te quiero, Thor.- dijo al fin, con una sonrisa exasperada.- Ahora, comamos antes de que se enfríe. Adoro tus guisos.-

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- Por todo lo que es jodido y vintage en este mundo, ustedes dos están a punto de sacarle canas verdes a Bruce, del tipo que acompañan cuando empieza a romper distritos.- bufó Tony en la sala, en donde Steve se paseaba mientras Bruce acostaba a Libby tras una dosis de Haldol y otra de relajantes.- Te enseñaron discreción alguna vez en el ejército, o tengo que tomar como pista el que usaras la bandera de uniforme como señal de tu sutileza?-

- Ni siquiera se me pasó por la cabeza que nos iban a seguir periodistas. Normalmente no me siguen en las mañanas.-

- Porque te levantas en la raja de la mañana y además te vistes de jogger indigente, (11) NADIE va a molestar a un tipo lleno de esteroides en ropa vieja a las cinco y pico de la mañana. Pero arreglado como para una cita y a las cuatro de la tarde, te garantizo que estabas haciendo trending en twitter antes de que se comieran el primer helado. Con una chica que parece modelo de Victoria' Secret, más encima! Y hablando de eso, realmente te vestiste como para una cita. Era una cita? Les tomaron fotos comprometedoras? Necesito llamar a Pepper para compre fotos antes de que todo internet sepa si usar bóxers o briefs? Y oye, ésa es la chaqueta que te compró Pepper? A mí no me deja ponerme esas chaquetas. Dice que me veo petiso. Porqué a ti sí te deja?-

- Porque a él se le ven jóvenes y encantadoras modas que en ti y en mí gritarían " estoy buscando una novia nacida después del 1995".- dijo Bruce volviendo a la habitación, su estuche de jeringas en la mano y una expresión relajada mientras se metía a la cocina, los otros dos siguiéndolo como patitos.- Steve, apreciaría que con lo que estamos vigilando su ingesta calórica no mandes el conteo a la mierda dándole helados y pretzels. Aparte de eso, no puedo decir nada sobre la cita si se divirtieron.-

- No era una cita!- bramó Steve, frustrado, y cuando Tony le echó una mirada de incredulidad y Bruce lo ignoró sirviéndose café, se sentó a la mesa de la cocina con las manos entrelazadas en la nuca.- Lo siento. Lo siento. No quería gritar. No pretendía gritarte a ti, Bruce, tú seguramente te lo mereces, Stark. Estoy muy agradecido por lo que los dos han hecho por ella. Lo que quiero decir es… estaba perfectamente, estábamos hablando y de repente…-

- Qué gatilló los temblores? Qué mencionaste? Howard Stark o los alemanes?- preguntó Bruce, sentándose a su lado, quitándole a Tony la taza de café que se había hecho para entregársela a Steve, ignorando la protesta, y cómo Tony los maldijo y se puso a hacer otra.

- Hablamos de Howard antes, sin consecuencia. Incluso de los experimentos...-

CRASH. – Taza de porcelana de mierda, porqué no tenemos toda la puta loza hecha de aleaciones irrompibles, es una ridiculez idiota, la humanidad ya debería haber superado esta imbecilidad…

- Y entonces?- dijo Bruce, ignorando las maldiciones, y luego a Tony Stark lanzando pedazos de porcelana rota por encima de ambos, con buena puntería, al basurero sintiente.-Asumimos que fueron los alemanes? Yo he hablado con ella de su cautiverio, sin estos efectos.- agregó, cuidadosamente lanzando la bolsita de su té al basurero y fallando estrepitosamente.- Damn.-

- Ponte los lentes para eso.- dijo Tony, alargándole los anteojos mientras aguardaba que se llenara su nueva taza. Bruce los tomó, rozando su mano con una palmadita mientras Tony iba a recoger la bolsita rebelde.

- Hubo algún, uh, algún estímulo no verbal que pudiera gatillar el ataque?- dijo Bruce muy disciplentemente, limpiando los lentes en su camisa, la vista estudiadamente baja.

- No verbal? Cómo…?- Steve comprendió, y el sonrojo volvió. Era para maldecir ser tan rubio. Podía sentir, sin volverse, el smirk de Tony su nuca.- Bueno. La había abrazado.-

- Ah.- dijo Bruce.

- Ah.- repitió Tony.

- Era sólo un abrazo. Estábamos hablando de Buck y ella… estaba triste.-

- Estoy bastante seguro que los tipos que hacen eso en los funerales son considerados ampliamente douchebags.-

- Qué? Consolar a alguien…?-

- Levantarte a la viuda.-

- TONY!-

- Por el amor de Dios…- Tony dejó caer la cabeza atrás con exasperación mientras Steve se giraba irritado, pero la voz de Bruce, un poco áspera y metálica, los cortó a los ambos.(12)

- Te voy a pedir que te abstengas de todo tipo de movidas hasta que esté estabilizada. Y por estabilizada me refiero a completar un proceso que aún me estoy preguntando cómo empezar.- añadió con frustración.

- No era eso! No lo entienden? Ella es…- Steve empezó en voz baja, pero su tono subió, un poco suplicante.- Con ella hablamos, y ella entiende lo que… lo que es…-

- Steve, yo entiendo.- dijo Bruce, y se había suavizado.- Pero tienes que comprender que necesitamos un poco de tiempo. Mis análisis me muestran que claramente estamos tratando con personalidades separadas, cuatro al menos, fragmentadas con un trabajo de joyería de los alemanes. Las cuatro personalidades son distintas, y aunque cuando está contigo integra es Libby, tu Libby, por completo, la personalidad que está mejor adaptada y que ha tenido más tiempo es Lydice, la más reciente. –

- Y cómo podemos deshacer eso?-

- Aún me pregunto si es sano deshacerlo.- dijo Bruce pensativamente.- Quizá los alemanes dieron en el clavo: quizá la clave para mantenerte cuerdo y coherente en seres de larga vida, como tú o yo, Steve, es reinventarte por completo una vez completado un tiempo de vida normal. Quién dice que la mente humana está preparada para lidiar con la inmortalidad? O al menos, con ser jodidamente difíciles de matar?-

- Crees que…?- la voz de Steve se volvió áspera, quebrada. – Tú crees que tú y yo…?- su mirada fue a Tony, que apoyado en el mesón de la cocina se veía tan sorprendido como él. Tony moriría. Tony era humano, simplemente humano como Clint, mientras que ellos…

- Los rusos le hicieron algo parecido a Nat.- dijo Bruce, que seguía pensativo, sus ojos oscuros que sabían cuán horrible y práctica era a veces la vida enfocados en esas ideas, sin parpadear, sin miedo.- No es raro que dos grupos de científicos diferentes hayan llegado a la misma conclusión? Ambos grupos intentaban proteger sus assets.-

- los científicos americanos nunca intentaron nada así conmigo.-

- Sí, bueno.- dijo Bruce con aspereza.- SHIELD te dio un techo, un gimnasio y un plato de comida y te dejaron libre por las calles a los dos días que te paraste del hielo. La PTSD que aún tienes, tus issues de la guerra, los problemas de depresión y de imagen corporal que cargas… todo eso lo ignoraron y luego te tiraron a la batalla de Manhattan. Como no soy el póster de la estabilidad mental no diría nada normalmente, pero para muestra un botón: Loki hizo una pool party en la cabeza de Clint y lo soltaron de regreso a pelear con un arco, deseos de venganza y perfil suicida tres horas después. Decir que a nuestros aliados les importa una reverenda callampa lo que pase por nuestras cabezas es una subestimación tamaño Hulk.-

- Tengo todo eso?- musitó Steve asombrado, a lo que Bruce le dio un triste asentimiento.- me puedes tratar?-

- No soy un terapeuta…- gimió Bruce.- van a entender eso algún día? Tanta cara de terapeuta tengo?-

- Terapeuta, profesor de ciencias o pediatra. Esas son las profesiones escritas en tu cara. Lo siento.- dijo Tony.- Boytoy de millonario, también.-

Boytoy, musitó Bruce, con un bufido.- Steve, dime por favor si hubo un componente romántico en tu abrazo. No estoy chismeando, necesito toda la data que pueda tener, por favor.-

Steve aguardó un segundo, y luego asintió. Tony emitió un silbido y un bailecito detrás suyo.

- Puedo confiar en que te controles para la próxima? Es importante. Creo que ya habíamos tenido esta conversación.-

- Lo siento. No volverá a pasar.- dijo Steve, sombrío. Tony le puso una mano en el hombro.

- Es sólo mientras esté en tratamiento, Capi. Luego, calzoncillos largos fuera y misil patriótico al aire!- susurró, y cuando Steve se puso de pie, Bruce enarcó las cejas, pero antes de que Tony pudiera sentir alarma, Steve lo abrazó con una fuerza indeclinable, y luego dejó la habitación, dejándolos solos.

- Realmente funciona el contacto físico para callarte.- comentó Bruce, poniendo más endulzante en su té.

- Eso fue…? Estoy tan irresistible? Tengo que encontrar el modo de calmar esto… si Barton me abraza, lo empalo con una de sus propias flechas! Por Dios, es Iron Man, no Magnetic Man! Sexiest Man? Tendrá trademark ya?- Tony señaló a la puerta por donde había salido Steve, y cambió de postura varias veces, su sonrisa chispeante, pero Bruce se echó atrás en la silla.

- Creo que es primera vez que se enfrenta con el que hielo o no hielo igualmente habría tenido que enterrar a sus amigos. A que nos va a enterrar a todos excepto a Thor, probablemente.- dijo con serenidad.- A ti el primero. Si no me agarra Ross, lo más probable es que yo también tenga que enterrarte.-

- De dónde sale tanta alegría? Están hechos un dechado de positivismo hoy, y considerando que el capi llegó a primera base y tú te acercas a tercera, esperaría mejor ánimo en esta Torre. Nat no sale de su cuarto, Clint se largó con la cara de que alguien le dijo que el púrpura no es un color masculino (13) y Thor está de muerte porque su novia se largó a Kenya. Y además tenemos a la loca de las cuatro personalidades canalizando a Regan. Pregunto, es algo en el agua?-

- Me acerco a tercera base?-

- Eso! Eso! Así se habla, doctor Banner. Hay que concentrarse en lo positivo.-

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Después de haber dejado justo la porción adecuada que congelador (14) en su refrigerador para el día siguiente, Thor se acomodó en el sillón con ella, concentrándose en un documental sobre las casas reales europeas, que hacía mucho tiempo había expresado interés en ver. Después de un rato, Thor, confortablemente extendido y ocupando más de la mitad del amplio sofá había tomado los pies de ella en sus manos, y a través de los finos calcetines de media, había empezado un masaje que era un poco adorable: el pequeño pie de Natasha cabía perfectamente en su mano.

Nat había intentado, con su increíble autocontrol, resistir, pero le había sido inesperadamente difícil. Quizá ni siquiera el Red Room y años de lavado de cerebro y entrenamiento cognitivo podían resistirse a eso; y había acabado maravillosamente relajada, hundida en el sofá, la cabeza en el brazo del mueble y un cojín bajo los muslos mientras Thor masajeaba sus pequeños deditos. Con el vientre lleno de comida tibio y una agradable, aunque no excesiva, cantidad de vino en las venas, Nat no pudo evitar pensar que si la mitad de los hombres de la Tierra tomasen lecciones del dios nórdico, las tasas de natalidad se dispararían, porque incluso ella habría sido susceptible a tanto encanto.

- Es una historia conmovedora. E… inspiradora.- dijo Thor, que no había levantado la cabeza desde que el documental se concentrase en el romance escandaloso de Eduardo VII y Wallis Simpson- Renunciar a tu trono por amor, dejárselo a tu hermano que sí desea la corona, porque existe otro rey, pero no otro hombre para amar a tu mujer... es una acción loable, aunque divisoria- agregó con voz ronca.- Me encargaré de que la historia del buen rey Eduardo sea conocida en los salones de Asgard.- agregó, brindando a la pantalla.

- No creo que tu hermano fuera tan buen rey como George VI, Thor.- dijo Nat con un poco de alarma.

- Probablemente no.- dijo Thor con una sonrisa.- Pero no es una mala idea de que mis consejeros y los nobles de mi corte conozcan la historia, y la tengan en mente, si se les ocurre objetar de algún forma a mi posible enlace con Jane.-

- Mira que eres tramposo. La gente no suele pensar que puedes ser tan astuto… es muy bueno que te subestimen.- dijo ella, con un suspiro satisfecho. Estaba tan relajada.

Estaba demasiado relajada.- Thor?- dijo tratando de fruncir el ceño.- Le pusiste algo a la comida?-

- Patatas, arvejas, una pizca de jengibre…-

- Algo más? No siento los talones.- dijo Nat, y aunque debería haberse sentido alarmada, no lo sentía en absoluto.

- Raíz de peyo mexicano (15). Me la dio el buen doctor después de que absorbiera todo el poder de las máquinas del villano Vector la última vez, cuando me dolía todo el cuerpo. Su efecto es placentero y relajante, me parece.-

- Para tu tamaño, seguro.- dijo Nat con una risita, enderezando la cabeza y notando que efectivamente, los colores parecían más vivaces.- Thor, jodido idiota, me has drogado!-

- Lo he hecho mal? Pensé que era un efecto medicinal.-

- El efecto… es por kilo de peso.- dijo Nat, con una risa incontenible.- Thor, no alcanzo a pesar la mitad que tú, por supuesto que estoy volando más alto que un helicarrier!-

- Pero qué he hecho? Llamo al doctor? Mi Nat, nunca fue mi intención…!- empezó Thor enderezándose, pero Nat lo devolvió a su asiento empujándolo con el talón.

- Estoy perfectamente, se pasará solo. Ahora continúa con lo que estabas haciendo.- ordenó, su sonrisa muy amplia.- No puedes contarle a Bruce, porque le contará a Tony y ahí si tendré que matarte, porque nunca me dejará en paz.-

- Estás segura que no requieres asistencia? No se me ocurrió contabilizar las diferencias en la masa de nuestros cuerpos…- dijo Thor con las cejas elevadas en preocupación, aunque sus manos continuaban el espléndido masaje.

- Tú sabes que Steve y Clint harán una escena… no quiero escándalos. Además que esto es muy agradable… considerando la cantidad de drogas a las que he estado expuesta y a las que he ganado inmunidad, es sin duda el trip más agradable que he tenido.- agregó, los ojos entrecerrados.- Soñé que un príncipe rubio de otro mundo venía a darme cena y masaje en los pies…-

- Eso, mi hermosa Natasha, no ha sido un sueño, aunque lamentablemente el príncipe ha resultado un poco idiota y descuidado.- dijo Thor con contricción, aunque sonreía.

- Es ahora cuando te digo que para hacerte perdonar tienes que desvestirte?-

- Siendo que normalmente tomaría tus órdenes como sagradas para cualquier ocasión, mi Natasha, en este momento sospecho que es la raíz mágica hablando por tus labios. Además, aunque no comparto la preocupación por la desnudez de ustedes, midgardianos, sospecho que Jane podría objetar que me quite la ropa a tu comando.-

- No importa. Bruce se la quita con mucha frecuencia.- dijo Nat con una risita.- Es tan cute cuando empieza a buscar pantalones entre los escombros, como si creyera que salen de los árboles…-

- Me temo que la dosis fue realmente muy mal calculada. Me disculpo, lady Natasha. Mi única intención era relajarte y animarte, mi querida.-

- Estoy relajada. Estoy relajada. Estoy tan relajada que en un caso hipotético de seducción, ni siquiera tus volúmenes podrían lastimarme.- dijo Nat con una sonrisa.- habría sido bueno tener esa raíz a mano hace algunos años…-

Thor frunció el ceño, pero no presionó el tema, acariciando pacientemente pies y tobillos de la asesina, cuya cabeza se había deslizado del brazo del sofá y descansaba en el asiento ahora, la vista de los ojos verdes en el techo. Le dio un tironcito a los tobillos en su mano, porque la cabeza de Nat colgaba un poco, los brillantes rizos rojo salvaje extendidos en un desorden erótico: y aunque Nat lo había tomado a broma, era cierto que su belleza, que se apoderaba de ti como el alcohol de apoderaba de los hombres, hacía que incluso Thor se hiciera preguntas que no convenía contestar. Hijo del sabio AllFather, Thor había aprendido mucho sobre sí mismo durante su paso por Midgard: y una de esas lecciones era el entender la tentación, y dejar de despreciar a quienes cometían errores, porque una Natasha suave y pliable en el sofá, cargada de tristeza y a la vez de necesidad, rozaba peligrosamente el borde de su autocontrol.

- Porqué sentiste la necesidad de dar por terminada tu relación romántica con el amigo Clint?- preguntó al fin, su lenguaje más íntimo, menos grandilocuente de lo que usaba normalmente, esforzándose por encontrar las palabras adecuadas.- Por Ygdrassil, que comprendo su dolor y su angustia. Perderte debe ser lo peor que le puede pasar a un hombre. Lo compadezco intensamente, amada Natasha.- musitó, su fuerte brazo rodeando las delicadas piernas contra su costado.- Natasha? Hizo él algo malo?-

- No.- dijo Nat con un susurro, y sus ojos eran muy líquidos, muy abiertos al mirar el rostro de Thor.- No, no hizo nada malo.-

- Entonces porqué dejaste de quererlo?-

- Dejar…? Oh, Thor.- susurró ella.- Lo quiero con todas mis fuerzas, con toda mi alma… nunca lo he querido más.-

- Entonces, no quieres que lo vaya a buscar y los deje reunirse? No quieres que regrese?-

- No te atrevas a hacer eso.-

- Entonces, te ruego que me expliques. No logro comprender por qué dos personas como ustedes, dos héroes, tienen que separarse, si el amor que los une es tan grande.-

Nat suspiró, y una lágrima tembló en sus pestañas. Cuando habló, su voz era baja, su sus enunciados cargados de un acento que muy rara vez volvía a su voz: el acento de una muchacha de Ukrania, los tonos cortantes y agudizados de una lengua que casi ya no hablaba, traspasados al inglés. El efecto era extrañamente conmovedor, y Thor, que había oído todos los grandes poemas de amor y pérdida de la mitología nórdica, lamentó no ser poeta.

In Crimson- Jeenie Greene (16)

- Clint fue enviado por SHIELD para exterminarme. Tú sabes que fui una asesina: Clint… también lo fue. Dicen que toma uno conocer uno. Un ladrón atrapar otro ladrón. Pero Clint no me atrapó: Clint me salvó, me ayudó a escapar, recibió un tiro por mí. Cuando me trajo a SHIELD, pensé que nos iban a matar a los dos. Le hizo perder credibilidad por años: lo hicieron pasar de nuevo por toda la deprogramación y pesquisas y debriefings que tuve que pasar yo. Me dijo que lo había hecho porque había visto en mis ojos que quería escapar. Clint puso su vida y su carrera y sus buenos propósitos en juego por mí, después de ya haber tenido que hacerlo una vez por sí mismo. Todo lo que había costado tanto ganar, lo arriesgó por mí. No puedes… no puedes no amar a alguien que hace eso.

Cuando me trajo, yo era mentalmente una niña, a pesar de todo lo que había hecho. Tomó varios años que me… normalizara. Aún más, que desarrollara auténtica posesión de mí misma. Algo que me he jurado no volver a perder más. Fui… feliz, sintiendo que limpiaba un poco todo lo que había hecho, que justificaba su fe en mí, que me ganaba el respeto de SHIELD. De a poco, fui sintiéndome más libre, aunque dudo que nunca deje de mirar por sobre mi hombro. Hay noches en que me despierto y creo que puedo ver a mis entrenadores a los pies de la cama, mirándome… en que siento las manos de los hombres que tuve que…-

- Sólo tienes que llamar y lloveré los rayos del cielo sobre todos aquellos que te hicieron daño.- dijo Thor, lágrimas y homicidio juntos en su voz.

- Clint detuvo eso. Clint… me salvó, de todos los modos que puedes salvar a alguien. Con los años, nos volvimos… todo… el uno para el otro. Éramos los operativos más famosos, más letales, más temibles: y Clint… él es más terrible que yo, aunque lo disimula mucho mejor. He sido su back up diez años, y Thor… Clint ha pasado estos diez años limpiando todo rastro del Red Room, sólo por lo que hicieron de mí.- agregó Nat.- Ha pasado los últimos trece años de su vida pendiente de mí día y noche, y es suficiente.-

- Nat, lo que él siente…-

- Yo lo siento mil veces. No puedes comprender cómo lo amo, cómo lo amaré siempre. Supongo que era cuestión de tiempo que acabásemos en la cama. Fue…- Nat movió la cabeza.- Fue todo y nada a la vez. Fue nada porque no había nada de él que no conociera ya, que no amase ya, que me sorprendiera. Fue como es él: amable pero entusiasta, salvaje pero tierno, tan determinado, tan loco a la vez… Pero fue todo. Fue pasión, verdadera pasión, Thor. Ahora entiendo cómo se supone que debe sentirse. Por primera vez en mi vida, sé lo que es, sé cómo debe ser…- Nat se secó la cara, y el rostro dolorido de Thor se contrajo, sus manos tan delicadas en sus piernas como si acariciara a una muñeca de porcelana.

- Y entonces, mi Natasha? No fuiste feliz?-

- Fui feliz como una inconsciente estos años. No fue hasta que… hasta poco antes de Loki, que él me pidió matrimonio.-

- No comprendo.- dijo Thor, en voz baja y confusa.- No es ése el modo de coronar el amor y declararlo al mundo? No es ése el premio, la promesa que ofreces a quien conquista tu corazón? No te hizo feliz?-

-Thor…- dijo ella con enorme dulzura, y se enderezó, graciosa aún a pesar del estupefaciente, su voz tenue, yendo a acariciarle la cara.- Clint huyó de su casa cuando era un niño. Ahora, desea un hogar. Merece un hogar. Y yo no puedo dárselo. Me ha dedicado trece años de su vida, y no puedo darle lo que tan desesperadamente quiere. El Red Room se llevó mis ovarios y mi útero… -

- Él te quiere a ti.-

- Él me tiene. Pero ansía también un hogar, una casa blanca, una Ms. Clint Barton, media docena de niños. Clint, como Tony, como Jane, no tiene todo el tiempo del mundo. Tiene treinta y seis años, Thor. Quiere ser padre, quiere una oportunidad de ser feliz.- dijo ella, y su voz se ahogó cuando apoyó la frente en su pecho, y Thor la rodeó con el musculoso brazo.- El suero que me inyectaron no sólo me hizo una psicópata. También me ha hecho envejecer mucho más lento: podría ser su madre, bozhe moi! Lo sobreviviré seguro!. Lo veré morir un día, pero al menos quiero que haya tenido todo lo que ansía. Todo lo que le estoy quitando es una promesa que nunca debió haberme ofrecido: no es que me esté perdiendo…- balbuceó.- Me va a tener igual que siempre… sólo quiero que tenga más. Él merece más! Lo amaré y le agradeceré su amor toda la vida. Es hora de que vaya y encuentre a la Ms. Clint Barton y la casa blanca y los niños que sueña tanto, y yo le cuidaré sus sueños desde las sombras… tiene que desatarse de mis sombras y encontrar el camino a casa, mi amor, mi Clint…- susurró ella, y se echó a llorar. Thor, que casi no habría creído que la Black Widow podía llorar, la tomó en sus brazos, la meció, la cubrió de besos.

- Es una gesta dolorosa, una acción hermosa, un sacrificio digno de canciones…- susurró, lágrimas en su voz también.- Pero, mi amada Nat, es justo para ti…?-

- Estoy viva, a salvo, me hago llamar heroína, tengo amigos como tú… es mucho más de lo que merezco.- dijo ella. El efecto pasaba, con su legendaria tolerancia a las drogas actuando: el deje metálico volvía a su voz.

- Y tus sueños?-

- En mi mundo no existen los sueños. El Red Room se los llevó todos. Sólo tengo este presente, y es bueno.- dijo ella, su voz práctica cada vez más dura.

- Entonces…- dijo Thor, y tomó su cabeza entre las manos, para mirarla directamente a los ojos, cargados de amor, igualmente húmedos, un susurro secreto entre ambos(17).-… entonces seré yo quien te regale un sueño, mi amada Natasha. Cuando aquellos que amas ya no sean parte de este mundo, y los días largos de tu vida aún se extiendan, abandonarás este mundo sin sueños, y te irás al mío, en donde serás recibida como una reina, porque todos conocerán tu historia, la balada de la Dama Negra y el Arquero. Y allí conocerás la paz.- agregó, y más que un juramento, parecía casi una profecía en la voz del hijo del todopoderoso Odín.- Si este mundo no ha sido capaz de dártela, hay otros mundos.- acabó con determinación.

Los ojos verdes de Nat se habían agrandado: las cosas que podían sorprender aún a la Black Widow eran pocas, muy pocas.

Esa noche, Thor compartió su lecho, no como amante, sino como un hermano, su fuerte pecho sirviendo de almohada a la cabeza cansada de Natasha. Quizá, su último pensamiento consciente, aún influenciado por la droga, era que posiblemente, el sueño que Thor le había ofrecido le daba un motivo para sobrevivir que nunca había tenido antes: una promesa al final de todo. Después de todo, si el pedacito de Asgard que era Thor podía darle tanta paz, quizá si llegar a ese mundo como premio final algún día iba a ser como la promesa del cielo y de la redención para una pecadora como ella.

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- Supe que Libby tuvo un encontronazo con la prensa. Fury va a tener gatitos cuando sume dos más dos y le dé veinte.- dijo Clint apoyado en su puerta, los ojos normalmente tan agudos desenfocados.

Llevaba el casacón de cuero puesto al revés, el pelo revuelto y las llaves de la moto colgando del índice, y Steve se apartó para dejarlo entrar a su apartamento, notando que incluso artista marcial y todo, Clint trastabillaba un poco.

Yup, el arquero estaba borracho perdido. Steve casi lo envidiaba: a Clint nunca lo había visto más que levemente alegre en fiestas (18) pero ahora no cabía duda que había bebido hasta acabar incluso con su gracia habitual.

Eran las tres de la mañana, pero Steve no se había acostado, leyendo libros de psicología en su tablet, el televisor encendido acompañándolo con el sonido sordo de ESPN. Los ojos de águila de Clint debían haber identificado la luz al llegar, incluso en el piso ochenta de la Torre.

- Qué estamos viendo?- dijo, quitándose los mocasines de una patada y dejándose caer en el sofá azul.(19) Steve, cuyo desconcierto se estaba cuajando en preocupación, fue a buscar un vaso de agua enorme y dos aspirinas.

- Fútbol inglés, creo. Son más bestias que la gente de Hydra. Con ellos sí que no me enfrentaría sin Thor y Hulk al lado por lo menos. Bebe esto, o lo lamentarás por la mañana.-

- No debería mezclar medicamentos con alcohol.- dijo Clint sacando una botella de tequila de su chaqueta, como un mago. Steve elevó las cejas.- Bebes conmigo? Beber solo es malo para la salud.-

- Te cambio ese tequila por una cerveza. Creo que ya bebiste demasiado. Y como sabes a mí no me afecta el alcohol, así que no lo malgastemos. No soy un buen drinking buddy, lo siento.-

- Nah. Es mejor así. Stark se pone insoportable y Nat empieza a buscar algo que matar. Y el doc ya sabemos. Así que bebe conmigo, venga.- ordenó Clint.- No importa si no te pones idiota. Yo soy suficientemente idiota para los dos. Alcanza hasta para Thor con mi cuota de idiotez.- agregó, destapando la botella con la mano y tomando un largo trago.

- Sospecho que hay un motivo para que estés en mi sofá a esta hora en este estado, y quiero saberlo.- dijo Steve, dejando a un lado su tablet y quitándole la botella para servir dos copas llenas. Si Clint pretendía metérselo entero adentro, iba a acabar lamentándolo en serio, y Steve, que habría tomado una bala por él, perfectamente podía forzarse a aguantar el picor del tequila que no lo afectaba para evitar que se lo bebiera.- Algo que me quieras contar?-

- Lo usual.- dijo Clint, poniendo ambos pies descalzos sobre la mesita del café y repantingándose.- Odio mi trabajo, odio a Stark, odio a Fury, SHIELD me enferma y Nat me odia… yup, lo habitual.-

- Nat no te odia.- dijo Steve, sin poder evitar una risa.- A no ser que hayas hecho algo que yo no sepa.-

- He hecho un montón de cosas que no sabes y que te harían vomitar. Desde que te conozco tuve que parar. Cada vez que SHIELD me pide algo especialmente desagradable se me aparece tu cara de boy scout y digo que no. Te has metido en mi cabeza, maldito seas.-

- No tienes que hacer nada que choque con tu moral. De hecho, SHIELD no debería hacer nada que tú no apruebes, ahora que lo pienso.-

- Antes nunca decía que no, porque si yo decía que no, se lo ofrecían a Nat, y como ella cree que tiene que hacer penitencia hasta que se caiga el mundo, decía que sí y se aguantaba las pesadillas.-

- Clint…-

- Ahora ella también dice que no. Que es un Avenger. También te le has metido en la cabeza.- dijo Clint con otro trago y rellenando su vaso – Considerando la mierda que ha tenido en su cabeza, que ambos hemos tenido, bueno, eres la mejor cosa para inundarnos el cerebro.-

- No digas eso, no soy…-

- Todos nosotros, excepto tú y Thor, hemos sido criminales alguna vez. El doc es un asesino de masas. Stark estuvo haciendo armas desde los 21 hasta los 37… haz tu matemática. Y tú te paraste entre nosotros, levantaste el escudo y nos convertiste en héroes de golpe y porrazo. Te han llamado Cenicienta Americana y Bello Durmiente pero la verdad es más bien como esa historia infantil rusa… de la princesa que se echaba arroz y sopa verde en el pelo y se convertían en cascadas de perlas y esmeraldas. Todo lo que tocas…- susuró Clint, y perdió el hilo, apoyando la cabeza en el respaldo, sus ojos normalmente tan agudos cegados por el alcohol.- No tengas ningún miedo por la chica… por Libby. Ella no ha hecho nada malo comparado con nosotros… -

- Clint, creo que es buena idea que te acuestes. No tiene ningún sentido lo que estás diciendo.- dijo Steve, la voz ronca.

- Tiene mucho sentido! Y no quiero acostarme. No pienso acostarme. Mis sábanas huelen a Nat y no puedo dormir ahí. No si está su olor y no está ella. Y no quiero lavarlas nunca más tampoco.- balbuceó, antes de darse otro sorbo de la botella.- Nat me botó. Creo que está interesada en otro. Sólo sé que no es Stark, pero puede ser cualquiera de ustedes. Seguramente tú o Thor. Las posibilidades de que esté interesada en un pelagatos de SHIELD es…-

- Nat y tú… estaban juntos? Ya no están? Clint, es apropiado…?- Steve se mordió los labios, y movió la cabeza, porque era absurdo preguntarle a ese hombre cargado de dolor y ahogado en alcohol si era apropiado que confiara en él.- Clint, lo siento. Deben tener sus motivos… se arreglarán. Ella te quiere, eso es claro.-

- Ella no sólo me quiere. Me ama, caramba. Me lo ha probado mucho antes de meterse en la cama conmigo.- dijo Clint ásperamente.- Pero decidió que no quiere estar conmigo. No quiere más sexo conmigo. Y si ella no quiere no la voy a forzar. Ja! Como si pudiera!- murmuró con amargura, vaciando su vaso.- Seguramente me comparó con el millón de hombres que se ha acostado y quedé afuera del percentil más satisfactorio.-

- Clint!- exclamó Steve, enojándose.- No hables así de ella!-

- Todo porque aún no lo intenta contigo. Espera que use esos muslos contigo y me cuentas…-

- Una palabra más y te echo de mi apartamento, con lo mucho que te quiero. Dos palabras más, y teammate o no te parto la cara. Es de Natasha de quien estás hablando.- dijo Steve, vibranium en su voz. Clint dio un respingo, y luego sus ojos se contrajeron, un brazo yendo a cubrir su cabeza como si le doliera cuando apoyó la cara en las rodillas.

- Perdón. Soy un imbécil. Ves? Por eso me dejó. Cuando abro la boca, nunca sé que idiotez va salir. Es sólo que la quiero tanto.-

- No tienes que dejar de quererla. Sólo te pidió que respetes sus deseos. Pero eso no cambia nada, Clint.- dijo Steve, y su mano fue a la nuca, caliente por el alcohol, del obre arquero ebrio.- La puedes amar todos días de tu vida, nadie puede decirte lo contrario.-

- No sé vivir sin ella.-

- No tendrás que hacerlo.- dijo Steve, y hubo una promesa en su voz.- Sé cómo se siente la soledad… no dejaré que eso te pase.-

- No estás solo, no con este montón de inútiles que somos colgados de tu cinturón.- dijo Clint, sus ojos desenfocados mirándolo por sobre el brazo.- Todo lo desastre que somos… sin ti, habríamos durando cinco minutos o nos habríamos matado entre nosotros. Tú eres el que nos hace ser… mejores. Steve, no el Capi. Steve Rogers. – murmuró, algo incoherente.- Steve Rogers es mi amigo, no puedo ser tan malo, verdad…?-

- Soy tu amigo, Clint. Ahora, hazme caso como tu amigo y métete a la cama.-

- Sir, yes sir.- dijo Clint, e inesperadamente se quitó camiseta y pantalones de un tirón. (20) En unos ridículos briefs a rayas que empezaban bastante abajo y exhibían la asombrosa musculatura de su vientre y caderas, dio media vuelta, y se metió en la habitación de Steve. Un parpadeo luego, cuando Steve se asomó a su dormitorio, Clint estaba apagado como una lámpara, envuelto en su edredón y ya roncando suavemente abrazado a su almohada.

Steve movió la cabeza, y estaba buscando un edredón adicional para taparlo, además de cubrir el pie que se anclaba al suelo, el secreto eterno de los borrachos para no despertar vomitando, cuando la alarma resonó por la Torre, la alarma que habían codificado roja y que no había sonado desde que se instalaran en la Torre.

Era la alarma que significaba " ataque en New York".

- Pero qué…?- Clint, que había dormido tres minutos, se sentó, los ojos enfocados ahora, y saltó para ponerse pantalones que no habían alcanzado a enfriarse.- Maldita sea! JARVIS, qué pasa!?-

:: Se han contabilizado dos naves y al menos veinte figuras hostiles en el aire en trayectoria a la Torre, viniendo desde el Este:: dijo la voz de JARVIS, al mismo tiempo que en la pared del dormitorio de proyectaba la imagen dos aviones comerciales escoltados y rodeados, como un animal muerto por hormigas, de lo que parecían nanobots, variadas figuras arácnidas colgando como pesadillas cibernéticas de las alas :: Han usado los aviones como camuflaje para entrar al espacio aéreo, pero cuando cambiaron la ruta al pasar de largo por el aeropuerto Kennedy se dieron las alarmas::

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(9) Había empezado como una casualidad. Rhodey le había regalado a Tony unas zapatillas de correr Nike nuevas cuando el gobierno le obligó a usar estándar. Tony, que calzaba lo mismo, había decidido que le gustaban tanto que se compró 25 de todos los colores y nunca más hubo forma de sacárselas. Al mismo tiempo, cuando Jane y Darcy encontraron a Thor, lo único que encontraron en el guardarropa de Erik Selvig que le cupiese era un buzo Adidas, que Thor conservó y usó por mucho tiempo por razones sentimentales. Cuando los paparazzi los fotografiaron y la dicotomía se hizo conocida, Adidas empezó a enviarle ropa gratis a Thor mientras que Nike se la enviaba a Tony, y los dos siguieron usándola con asiduidad, gozando como infantes de la rivalidad de las marcas. Por supuesto, todo se fue a la mierda absoluta cuando Clint se paseó con unas Converse negras customizadas con pequeños halconcitos y creó una fiebre mediática por Avengers/Converse que hizo que al fin Tony se exasperara y comprara acciones suficientes en las tres empresas para parar la ridiculez. Por supuesto las tres compañías y unas cuántas más habían perseguido a Steve como gatos en celo para que sponsoreara alguno de sus productos, empezando por pasta de dientes y acabando en calzoncillos, pero Steve, siendo como era, la única cosa que sponsoreaba públicamente era Stark Tech, que según él " 95 años y logro entenderlo, así de intuitivas son las interfaces!"

(10) watch?v=BNxwVOZwu10

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(12) Again, Civil War. Dónde estabas, Banner.

(13) .

(14) Uno de los resultados de los sueros que le habían metido a Nat en sus años en el Red Room era el que, con menos de cinco mil calorías diarias, se quedara en los huesos rápidamente. Como en la torre Thor necesitaba siete mil -quince mil si invocaba el rayo- Steve nueve mil, Bruce once mil si se transformaba y Clint como deportista de alto impacto dos mil quinientas había que ser Tony Stark ( mil setecientas o le aparecía panza, lo que lo enojaba muchísimo ) para poder pagar ese budget de comida. Pero eso mismo hacía que todos comiesen como animales, y que Nat, que no era el mismo tipo de comedora compulsiva (honestamente, al igual que a Stark, con frecuencia se le olvidaba) ni era del tipo de asaltar la provisión de costillitas del freezer, fuera objeto de la vigilancia amistosa de los otros teammates, y la cantidad de platos que solían empujar hacia ella o bocaditos que le eran ofrecidos eran interminable. Thor había tomado como una cruzada personal lograr que dejaran de vérsele las clavículas marcadas: y Tony, al que le gustaba pensar que era sutil en sus afectos, traía de cada uno de sus viajes cajitas de dulces exóticos y caramelos étnicos para seducir su apetito. Sin embargo, de uno de los pocos platos que era capaz de ver el fondo sin importar cuánto le sirvieran era de los guisos de Thor, y si el dios nórdico se había dado cuenta que tenía que ver más con el cariño asociado que con la configuración adecuada de carne, patatas y verduras, bueno, no se daba por aludido.

(15) wiki/Peyote

(16) watch?v=pUO4IoPZEb0

(17) .

(18) a diferencia de Tony y Natasha, a quienes todos habían visto borrachos perdidos, uno como borracho insoportable, hiperkinético y agresivo, y la otra como ebria catatónica.

(19) .

(20) . /388fad4d6314326c7ca4dd58636e3c6a/tumblr_o4ayo4Wan41uf77xao3_