CAPITULO 15
A DIFFERENT KIND OF PAIN
I'm going to the place where love
And feeling good don't ever cost a thing
And the pain you feel is a different kind of pain
I'm going home
Back to the place where I belong
And where your love has always been enough for me
I'm not running from
No, I think you got me all wrong
I don't regret this life I chose for me(1)
Cuando Tony despertó casi se cayó de la cama: estaba cubierto en las mantas, estaba completamente perdido, y además, estaba solo. Tony saltó de la cama, se dio en los dedos de los pies con la ubicua mueblería de Bruce, que era mayormente bambú y driftwood,(2) y maldijo sonoramente, llamando a JARVIS.
Se ha ido. Se ha ido se ha ido se ha ido debí amarrarlo debí soldarlo debí…
- JARVIS, status inmediato, Bruce…!-
:: El doctor Banner se encuentra en la cocina, Mr Odinson duerme aún, y el Capitán y los Agentes ya han iniciado su regreso, a las 20:00 hrs locales. Son las 20:46 pm, sir::
Tony bajó descalzo y hecho una tromba. Para su sorpresa, la cocina olía delicioso, y Bruce, perfectamente atildado con una camisa rosa, jeans grises planchaditos, bañado y peinado y con el delantal de cocina de Clint encima picaba tomates en la tabla de cocina, mientras varias ollas emitían delicioso vapor y unas fuentes estaban llenas de comida de buen aspecto.
- Hola. Deberías comer algo.- dijo Bruce, que tenía manchas de harina en la mejilla y sonreía.
Tony atrajo una silla sin mirar y se sentó, inhalando, las manos en las rodillas. Bruce, aún sonriendo, fue al refrigerador, sirvió lo que parecía un tazón de muesli grueso con pasas y nueces, y se lo alargó, su mano yendo a rozar delicadamente su mejilla.- vamos, come.-
- Creí… creí por un minuto…- la emoción en los ojos de Tony amenazaba con desbordarse.
- No me iré a ningún lado esta noche. Sólo… no me toques. Ya se ha ido casi todo el efecto, pero aún no podría tolerar… ya pasará.- dijo Bruce, trayéndole una jarra de jugo de arándano.- Los demás vienen en camino. Thor aún duerme, pero lo despertaré. Le hice jamón con patatas fritas y chucrut. Fue muy bueno que compraras suficiente para todos.-
- No tenías que…-
- Quería hacerlo.- dijo Bruce, un guiño gazmoño en sus ojos.- Carne picada picante para Nat, pollo con puré de patatas para Steve y Libby, una triple ración de estofado para Clint…- adivina qué tengo para ti.-
- Hay tantas formas de responder eso.- dijo Tony, comiéndose el muesli sin chistar, la vista baja.
- Capelletti de queso Edam.-(3)
- Pensé que no los vendían fuera de Francia.-
- No.- dijo el doctor, quitándose un poco de harina de la solapa.- No los venden en New York al menos.-
- Bruce…-
Tony no fue el único algo emocionado con la cena: pero cuando el resto del equipo llegó, sucio y exhausto, y Thor bajó, descansado y con un color ya normal, le hicieron los honores a la comida de tan forma que cuando Libby se levantó para guardar los restos, todo lo que había eran unos pedacitos de pollo y algo de chucrut.
- Mormones… inversos.- Clint comentó mientras rebañaba el bol de su estofado con una hogaza de pan.- Así como un marido y un montón de esposas… siempre podemos decir que Thor nos bendice y armamos una religión…-
- Clint, vete a la cama de una vez.-
- No puedes pretender que no intente asegurarme estofado de por vida, Cap…-
- Libby, deja que los demás limpien y guarden. Ven conmigo, tenemos que ver tu sesión de hoy.- dijo Bruce, guardándose los lentes en bolsillo y acabando la copa de té suave que se sirviese.- Buenas noches a todos.- dijo, de pie en el umbral de la ya tan familiar cocina, mientras los demás buscaban los últimos bocados.- Quería… quería darles las gracias. Por todo. Ha sido, ha sido una… experiencia. Aclaradora. Una… marca. Yo, sólo quería decir, gracias.-
- Bruce…- empezó Steve, los ojos doloridos, el efecto arruinado por una mancha de puré en la comisura de sus labios.- Bruce, lo único que…-
- No tienen que decir nada. Buenas noches, amigos míos.- dijo Bruce, retirándose, con Libby a su lado, que parecía enternecida. Clint le echó una mirada a Tony, una mirada muy específica, y Tony se cruzó de brazos con determinación.
- Los ascensores van a tener una falla esta noche, parece. Le recomiendo a todo el mundo que use las escaleras, si las necesita, después de la una de la mañana. Previa identificación con JARVIS.- anunció Tony. El resto asintió.
- No está en su cama. Donde corno está, JARVIS?- gruñó Tony una hora después, cuando tras revisar el sistema de seguridad de la Torre, estimó que Bruce y Libby ya habían terminado su sesión de lo que Darcy Lewis habría llamado " lavacocos". Tony, que se había demorado quince minutos en decidir si ir a meterse a la cama de Bruce sería demasiado invasivo con todo lo que había pasado, estaba irritado al encontrar susodicha cama vacía, y se paró en la mitad de la sala, los puños en la caderas, exasperación radiando de su aún empijamado ser.
::El doctor Banner se encuentra en su habitación, Sir.::
- No está, no es tan pequeño que se me vaya a pasar, máxime con esa masa de pelo, JARVIS; se te murió un sensor o…?!-
:: Mi sintaxis ha sido equívoca. Sólo puedo culpar a ello el hecho de que mi creador en ingeniero, no lingüista, y claramente nunca se vistió de abejita y participó en un spelling bee. Sir, lo que pretendía decir es que el Dr. Banner se encuentra en la cama de usted.::
Con una maldición, Tony se apresuró escaleras arriba. Aún débil, Bruce quería hablarle, en privado: posiblemente para convencerlo de que lo dejara irse. Quizá porque recordaba como había obligado a un sufriente Hulk a sellar ese núcleo. Incluso, porque ahora que tenía a Ross de nuevo a la espalda, quería heroicamente evitar que Ross tuviera a Avengers en la mira. La misión había sido un mierda desde el primer momento: Tony lo había sabido, al ver Bruce cada vez más tenso, cada vez más asustado, cada vez más ansioso…
Necesito algo a control remoto para estos casos, algo como un Wii, pero con mucha mejor interface, con toma de decisiones, con análisis surround… algo que ponga a los drones y a la sonda de marte en el pasado… tiene que haber algo que pueda construir, que evite que nunca más tenga que oír a Bruce ni a nadie gritar de dolor…
Lo haré… haré el lado informático de la interface y Bruce el lado humano y será mejor que la armadura, será lo mejor del mundo, será un Nobel juntos y Ross no se atreverá contra un Nobel…
Sólo no te vayas… escúchame primero, pero espero que no llores, no soporto verte llorar… me iré contigo a cualquier hoyo infecto que quieras meterte si es necesario, es…
Tony abrió la puerta de su cuarto, listo para empezar una diatriba con lágrimas y súplicas, y lo que se encontró fueron una vela color ámbar que olía a canela en cada velador, las luces bajas, y sobre su carísimo edredón, un científico cuyo pecho desnudo tenía un vello oscuro que trazaba una línea en su vientre hacia los bóxers beige que era lo único que llevaba, y cuyo cabello rizado estaba apoyado en la almohada, en donde esperaba, un libro en sus manos y una expresión de alivio al verlo entrar.(5)
- Pensé que te tardarías menos.- dijo Bruce cerrando el libro, anteojos y volumen yendo al velador con cuidado por la vela.- Estaba empezando a interesarme en Moorcock, de verdad.-
- Elric es un asshole.- dijo Tony, sin voz, al ver a Bruce sentarse en los talones, la mirada fija en la suya mientras se lamía los labios.- Qué pasó con lo de … no, tocar? O no puedo tocarte y sólo estás haciendo para que finalmente se me reviente la aorta?-
- Lo de no tocar era hace diez horas. O que otros me toquen.- dijo Bruce, amablemente.- Estoy tan sensible… en todo el cuerpo que hasta el roce de tus sábanas me excita.- agregó, sus ojos entrecerrándose.(4)
Tony exhaló aire con un esfuerzo brusco, y se acercó a la cama, los pies torpes.- Bruce… puedo? Quiero… oh, fuck, por un momento creí… creí que había perdido…-
- Tony?-
- Sí?-
- Ven a la cama de una vez.-
Los ojos dilatados, Tony se arrodilló en la cama, en donde Bruce, con un bufido, recuperó la ropa que le pertenecía cin brusca eficiencia, y un momento luego, recostaba, con un gemido de placer, a Tony en sus brazos, que sólo lo miraba, mudo por una vez.
- La mezcla de la toxina y la transformación que tuve… esta noche es imposible que me transforme. Comprendes?-
El rostro de Tony se iluminó, y tragó.
- Esta noche podemos hacer… todo… lo que quieras. Qué quieres que haga?- dijo Bruce, besando despacio su pecho. Tony, el rostro iluminado, incrédulo casi, agarró su cabeza y lo miró a los ojos.
- Penétrame.- ordenó.- Te quiero dentro mío, Bruce!-
- okay,- aceptó Bruce, una sonrisa, volteando la cara para frotar con fruición su mejilla contra sus dedos.- Tony… he querido eso desde hace mucho tiempo. Sólo esta vez… estás seguro?-
Tony se le fue encima, como si su cuota de charla se hubiera agotado o si hubiera una sóla forma correcta de contestar esa pregunta. Bruce gimió y jadeó con tanto contento bajo el movimiento de su cuerpo, que el movimiento enardecido de Tony se volvió feral, sus sexos rozándose a través de la tela: pero Bruce le sujetó la mano cuando intentó quitarle los bóxers con un tirón hambriento.
- No, no… estoy muy sensible, se acabará muy pronto si haces eso…-
- Te quiero adentro! Quiero más!- gimió Tony contra su oído, penetrándolo con la lengua. Bruce se arqueó contra su cuerpo, pero luego rodó para colocarse encima, y lo cubrió de besos, un largo y tortuoso viaje de su lengua y sus labios hacia el sexo de Tony, que ya erguido contra su vientre parecía palpitar de ansiedad.
- Sólo hazlo!-
- Tenemos toda la noche, impaciente de mierda.- soltó Bruce con una risa, una mano yendo al tobillo de Tony, en donde la cinta roja lo marcaba.- hace… casi veinte años que no estoy dentro de otra persona. Tony, esto significa mucho… para mí. Gracias…-
- Sí, sacrificio espantoso, blah blah, ahora tú glande, mi próstata, ya.- bufó Tony con muy poco romance, lo que sólo era perdonable por su erección, su sonrojo de excitación, y la forma en que manoteaba con dedos temblorosos hasta sacar del velador condones y lubricante. Al cerrar el cajón, derribó la vela, y Tony saltó de la cama con una maldición para recogerla apagada, volverse a Bruce y quedarse sin aire, porque Bruce lo agarró de la muñeca y lo derrumbó en la cama de un tirón, manteniéndolo de rodillas, y colocándose tras él, atrayendo sus nalgas expuestas a su regazo aún envuelto por tela, dejándolo sentir contra su entrada lo que parecía enorme e hirviente.
- Esto es lo que quieres, Tony?- susurró Bruce, su voz ronca y peligrosa. Tony sintió un ramalazo de excitación ante la amenaza, la promesa en esa voz, y a gatas en la cama, se apoyó en los codos, ofreciéndose sin tapujos, echando una mirada atrás con la famosa sonrisa de cama Stark.
La visión no lo decepcionaba: una rodilla en la cama, aún de pie, Bruce era una sombra enorme y amenazante allí, el pulgar que trazaba la separación entre sus nalgas y rozaba su entrada, decidido y firme. Le apretó la nalga con la mano, el muslo, y luego deslizó el índice por su pierna, poniéndole la piel de gallina.
- Sí, por favor sí. Oh, fuck, es lo que más quiero en mi vida, Bruce, por favor, no tienes que hacerme caso nunca más en nada que te pida si me das esto… si me das… todo lo que puedas, todo lo duro que puedas… Bruce, márcame, por favor…-
Bruce le besó la espalda, y pudo sentir su sonrisa, la calidez de su cuerpo en las lumbares, el roce de su cabello en las costillas cuando se agachó, envolviéndolo. Y luego, dos dedos expertos y lubricados dentro suyo, largos y hábiles, que lo penetraron con delicioso ardor, moviéndose, no sin amor pero sin mucha delicadeza, poseyéndolo con determinación.
- Tony.- ordenó Bruce, sus dedos inmóviles adentro mientras su otra mano iba a tomar firme posesión de la raíz de su sexo, un anillo lubricado contra el miembro palpitante.- Muévete. Muévete por mí. Muéstrame que quieres esto…-
Tony obedeció, y no habría podido no obedecer sintiendo esos dedos rozar su botón de placer, no hubiera podido aguantarse más tratar de follar el anillo de esos dedos. Se movió, se agitó, empujó, se empaló a sí mismo, el goce haciéndolo gemir y maldecir: y sobre su hombro podía ver rostro de Bruce cargado de disfrute, el modo en que su desnudo deseo parecía inflamar más y más el deseo de Bruce. Los dedos dentro suyo se volvieron más violentos y dominantes: y Tony siseó, pero no se apartó ni un centímetro, cuando dos dedos más se unieron, abriéndolo, poseyéndolo, explorándolo por dentro, el calor, la fricción, volviéndolo loco.
Había una llama oscura en su interior, algo que se consumía en ella, y Tony se dio cuenta vagamente mientras sentía a Bruce prepararlo, el roce quemante en carne que hacía mucho tiempo no hacía esto, que el miedo, la angustia, el dolor de ese par de días, que lo había herido tan profundamente, parecía quemarse, convertirse en otra cosa, en algo más duro pero menos amargo, algo sólido y aherrojante como la armadura dentro de sí mismo. Temblando de deseo, los dedos de Bruce dentro suyo profundo y más profundo, Tony apretó los dientes sintiendo esa nueva determinación, y separando más los muslos, ordenó por sobre el hombro.
- Bruce, ahora, hazlo ya, ahora… lo quiero ahora!-
- Tony.- susurró Bruce contra su espalda.- Debí decirte… no todo de mí está… oh, Tony… dime si te duele…- musitó, y una presión roma, envuelta en un grueso condón, presionó en su entrada lubricada. Tony se estremeció, y se le escapó un gemido cuando Bruce logró atravesar el duro anillo de su entrada con su glande duro como roca: y entonces Tony jadeó con alivio y sintió la primera oleada de placer con Bruce llenándolo, al mismo tiempo que el desesperado gemido de su amante al sentir el apretón de su carne, su calor, lo enorgullecía.
Y entonces, Bruce se empujó adentro, y Tony sintió una mezcla de alarma con la ola de placer, porque no sólo lo sentía duro como roca, sino que… Bruce siempre había sido tan largo…?
- Bruce…?- jadeó.- Bru…-
El glande palpitante se enterró en su próstata, y Tony perdió la capacidad de hablar. La penetración siguió, y cuando al fin sintió los testículos como dos grandes nueces duras contra su perineo, el toque quemante y rígido estimulándolo más aún, Tony manoteó para no irse de boca contra las sábanas, los oídos zumbándole, porque el rígido reborde del glande de Bruce estaba directamente frotando su próstata, y su visión se estaba poniendo blanca en el borde.
- Está, está…- gimió sin aliento, sin ser capaz de encontrar más palabras.- Está…. Cómo? Bruce!-
- La toxina… tejidos blandos… eréctiles…- la voz de Bruce era más ronca, más quebrada si cabe, y Tony, medio derrumbado en la cama pero con las caderas firmemente sujetas contra su regazo, sintió a Bruce recostarse contra su cuerpo, sus rodillas envolviendo las suyas, el roce del vello de su pecho contra sus omóplatos, su vientre, suave y velludo contra sus nalgas, su boca húmeda en su oído. Tony gimió cuando el brazo de Bruce pasó bajo sus brazos para aferrarlo de las costillas: jadeó cuando el otro le rodeó la pelvis, apoyando todo el peso de ambos en unas almohadas contra el pecho de Tony.
Lo que se le escapó cuando lo que parecía indoblegable como un sable y largo como un antebrazo salió y volvió entrar, con lo que se sentía como un puñetazo en su próstata, fue un grito. Y sus gritos puntuaron los movimientos de Bruce lentos y determinados, todo el peso de su cuerpo de Bruce envolviéndolo, caliente y seguro como una jaula, amado y amante, mientras su sexo se le hundía en las entrañas con ardiente violenta y su lengua le penetraba el oído, dejándolo ciego, sordo, e incapaz de más que gritar su nombre y aferrarse a la colcha con manos como garfios, temblando a cada empuje, hasta que su aliento era un gemido ronco y continuo y Bruce, cada vez más enloquecido por el placer, se movía con más abandono, con más violencia, su abrazo tan apretado que no podía respirar…
- Párame si soy muy brusco… párame si no te gusta…- gimió Bruce en su oído, entre besos, la lengua deslizándose detrás de la caracola de su oreja, su mano apretada justo bajo el reactor, manteniéndolo pegado a él de la nuca a los talones, su corazón golpeando contra la columna de Tony tan duro como golpeaba la cabeza de su sexo ardiente contra su próstata. Tony estaba enloquecido de placer: atrapado en ese abrazo irrompible, envuelto en la carne de Bruce como en una armadura de sangre y piel, se sentía más seguro que nunca en su vida, más jubiloso que jamás en su vida, más libre que incluso surcando en aire. Sólo un monstruo aterrador podía ser más poderoso que los monstruos que rondaban a Tony Stark, pero en los brazos de Bruce Banner, no había nada que pudiera herirlos, nada que pudiera alcanzarlos, nada que pudiera quitarles ese momento en que todo era fuego y como dos guerreros, dejaban todas las máscaras y armaduras en el suelo para abrazarse, expuestos como nervios.
- No creo… que haya nada que puedas hacerme… que no me gus-s-te…- gimó Tony en un momento de lucidez, la cabeza echada atrás, tenso como un arco, la penetración un roce sedoso que parecía dilatarlo a cada empuje. Bruce, apoyando una mano en la colcha, una mano en cuyos dedos Tony entrelazó los suyos, se concentró en salir casi completamente para volver a hacerle sentir el deleite del primer empuje, y Tony hundió la cara en la colcha para gritar, su cuerpo sensibilizado pidiendo más…
Podría morir de esto, pensó Tony, y moriría feliz, feliz…
- Bruce, déjate llevar, déjate llevar, hazlo duro, más duro…- gimió Tony, arqueándose para apretarse más contra él.- Más duro… - susurró. Sus palabras inflamaron más a Bruce, cuyo agarre se volvió implacable, y atrayéndolo al borde de la cama, oprimió sus caderas contra la esquina del colchón, dobló a Tony sobre el ángulo con los pies en el suelo, y de pie tras él, se dejó llevar por el más feroz, ansioso ritmo. Tony se aferró al edredón y aguantó, el zumbido del placer en sus oídos, la boca abierta. Los gruñidos de Bruce parecían cada vez más desesperados, cada vez más salvajes, y al fin se echó atrás con un sollozo, el nombre de Tony como un mantra gimiente.
- Tony, Tony…- susurró, y lo empujó de regreso a la cama, para echarse encima suyo de nuevo, envolviéndolo de pies a cabeza, hundiéndose hasta que no pudo ir más allá en él, rodeándolo con todo su cuerpo y todo su peso, hasta que con un siseo y un gemido se corrió, la convulsión que recorría su cuerpo sintiéndose como propia en el cuerpo de Tony, de tan unidos como estaban.
No supo si había pasado una hora o unos minutos cuando Bruce se movió, rodando a su lado sin soltarlo, aún respirando en bocanadas, una mano temblorosa yendo a acariciarle el cabello con ternura. Tony aún vibraba por dentro, aún sentía el deleite como droga en sus venas, y volteó la cabeza para mirarlo con esfuerzo, su propia mano yendo a la mejilla de Bruce. Su rostro parecía rejuvenecido, limpiado por el placer: sus labios, enrojecidos por tantos besos, atraparon su palma en otro más.
Cuántas mujeres habían tenido este privilegio, antes de Hulk, pensó Tony. Cuántas habían sabido cómo se veían esos ojos oscuros tras el orgasmo, habían sentido ese latido adentro, potente y a la vez amoroso, el peso de su cuerpo…? Era absurdo tener celos, pero Tony nunca había sido bueno compartiendo.
- Es bueno… que los dos… seamos hombres…- musitó Bruce tras una pausa, alzando la vista al techo. Era como si le hubiera leído la mente.
- Porqué?-
- Entre mi pelo… y tus ojos… nuestros hijos… serían Furbys…-
Tony soltó una carcajada contra la colcha. Bruce sonrió, una sonrisa drogada de placer, y le acarició la columna.
- Estás cansado ya…?- susurró Bruce. Por toda respuesta, Tony se apoyó en un codo, exhibiendo una erección que aún no había sido aliviada, y que tumefacta y enrojecida, reposaba contra el edredón, dejando gotas de su excitación contra la tela.
- No. Ni de chiste.-
- Tony…- dijo Bruce, y se tendió de espaldas, sin dejar de mirarlo. Su cuerpo se le antojaba un festín: el fuerte brazo de Tony fue posesivo alrededor de su torso, jugando con su pezón rodeado de vello, con las costillas aún marcadas tras un año en la Torre.
- Estás bien?-
- Nunca he estado mejor.- susurró él.- Quiero… pedirte algo.-
- Es un collar de diamantes para Nat? Esos tipo choker? Con un diamante bien grande al centro? A Nat le gustan las cositas brillantes…-
- Ah?-
- Para que nos haga el trabajo. Aunque sospecho que lo haría hasta por un anillo de plástico…-
- No quiero que te metas en problemas con Ross. De hecho, no quiero pensar en él nunca más cuando estemos desnudos en nuestra cama.-
- Sabes, bailes sexys y cuadráticas de química, y sigues diciendo " nuestra cama" y me derrito.-
- Tony.- dijo Bruce, y su mano fue a la suya, atrayéndola hacia sí.- Esta noche, por una vez, no he tenido miedo. No tengo miedo de hacerte daño, de hacerle daño a nadie. Me siento… tan libre.- susurró, y lo miró a los ojos, desnudo deseo en ellos.- Tony, esta noche no quiero que pares. Vuélveme loco… hazme lo que quieras, todo lo que quieras. Hazme daño, átame, juega conmigo… hazme todo lo que alguna vez hayas querido hacer. Tony, hazme perder la cabeza, sólo por hoy, sólo ahora que podemos… no quiero olvidar nunca más esta noche.- agregó, su aliento férvido cuando se enderezó en un codo y lo besó largamente.
El gemido de Tony, un gemido de la más abyecta excitación, se escapó contra su boca, y un momento luego, Tony se había arrodillado sobre su torso, y se empujaba sin pausa ni pregunta contra sus labios, demanda que Bruce aceptó con entusiasmo. Con las caderas de Tony contra su cara, presionado entre la colcha y la carne ardiente, Bruce succionó y lamió, y abrazó contra sí los muslos rígidos y atléticos que se movían con voracidad. No había resistencia ninguna mientras Tony le follaba la garganta: y cuando al fin se corrió, profundo dentro suyo, Bruce lo bebió con deleite, oyendo con orgullo el " Oh, Dios" de Tony.
Inmediatamente, aunque cualquier hombre habría tenido las piernas temblorosas, Tony se levantó de la cama, dejándolo ahí tendido. Su rostro era inexpresivo, si no era un poco voraz: y Bruce lo miró moverse por la habitación con cierta confusión, hasta que comprendió, con un ramalazo de excitación que como en la preparación de un altar obsceno., Tony estaba reuniendo cosas.
Una vela perfumada. Una jarra de agua tibia jabonosa y unas toallas. Lubricante, carísimo lubricante comestible con sabor a nuez moscada. Una colección de sus corbatas italianas, arrojadas con descuido a los pies de la cama. Unas sábanas, y finalmente, entró a su walk in closet, para salir con su bata azul sin abrochar encima, y un maletín largo y plano en los brazos, al que le quitó un poco de polvo de encima y tras lavarse las manos, abrió.
Los ojos de Bruce se dilataron. Él no era un hombre con demasiada experiencia, y aunque había sido apasionado de joven, y había disfrutado del sexo con fruición cuando había podido, nunca había sido un hombre que utilizara refinamientos en el dormitorio. La sóla visión de el rostro serio y hambriento de Tony mientras le mostraba esposas, dildos, látigos y otras cosas que no tenía idea de qué eran era un turn on increíble.
- Estás seguro de esto?- preguntó Tony con voz tranquila, inclinándose para besarlo.- Puedo sólo usar mis manos y mi boca en ti, soy así de bueno, pero si quieres que te haga todo lo que alguna vez he soñado hacerte… -
- Quiero que esta noche nos saciemos… tómame, juega…- musitó Bruce en sus labios, y sus ojos eran vivos y cargados de lujuria cuando se estiró, y en una muda invitación, separó los talones y entrecruzó las muñecas, elevándolas hacia el respaldo de la cama. Un músculo saltó en la mejilla de Tony, e inspiró hondo, antes de levantarse y con gestos precisos y entrenados atarle las muñecas con una de las corbatas, antes de pasar encima las esposas y atarlo a la pesada cabecera tallada.
- Está bien esto? Si algo no está bien, qué me dirás?-
Bruce se lamió los labios.- Nada. No quiero ninguna palabra de seguridad. Soportaré lo que me hagas, Tony. Quiero… quiero sentirlo. Tony, tenme a tu merced.- rogó, y Tony gimió a sus palabras, hundiendo el rostro en su vientre, besándolo, sus manos acariciando cuanta piel alcanzase.
- … estoy tan caliente que es como estar en otro planeta… Bruce, esto es… es todo lo que he querido…- gimió, y ciegamente acarició el sexo de Bruce, sus dedos palpándolo, frotándolo hasta que el físico tuvo que cerrar los ojos y arquearse.- Amor, mío… -
- Todo, Tony…- gimió Bruce con los ojos cerrados.- Hazme todo… vuélveme loco…-
Y Tony lo hizo. Sus manos no temblaban, pero jadeaba cuando empujó un anillo de pene en la base del sexo ya erguido de Bruce: añadió pinzas en sus pezones tras sensibilizarlos con la lengua hasta que Bruce tiritaba bajo sus manos, ajustado la succión de la goma hasta que la puntas estaban amoratadas e insoportables al tacto. Deslizó un trozo de seda entre sus piernas, y la enrolló, cada vez más apretada, en sus testículos: y cuando lo preparó entre las nalgas, Bruce se arqueó contra una almohada en su cóccix cuando empujó, lubricado y calentado en su boca, un vibrador pequeño y perverso que se hundió en él y lo hizo retorcerse con su furiosa y perversa vibración aleatoria, arrancándole gritos cuando Tony lo empujó más adentro al insertarle un plug ancho y corto…
Tony lo tomó en su boca, y la habilidad de su lengua hizo que Bruce gritase bajo sus manos, gritase con un abandono que hizo a Tony aferrarlo y hundir la cabeza con la devoción de un cultista con su ídolo. Quería esos gritos: ansiaba esos gritos como agua, porque sólo esos gritos extáticos podían hacerle olvidar los gritos de dolor de Hulk, los sollozos de dolor de Bruce, los gemidos de Steve, de Thor, de Nat, de Clint, cuando eran heridos, cuando sufrían por los demás, cuando sólo la voluntad y el deseo de salvar, de proteger, de defender, los mantenía de pie. Eran Avengers, pero Tony no quería tener que vengar a nadie. Sólo quería verlos felices, quería verlos sanos y libres, porque no eran soldados, no tenían que ser héroes…
Quería tener a Bruce siempre así, encerrado en sus brazos, transido de amor, libre sólo hasta donde estuviera perfectamente seguro.
Y dicen que el monstruo es él.
Tony jugó, forzó, poseyó, dominó. Ninguna palabra de resistencia salió de Bruce, nada excepto gemidos de placer y aceptación. Gimió su acquiescencia cuando Tony le introdujo una aguja de jengibre y cera que se disolvió dentro de su uretra, haciéndolo chillar: asintió, los dedos de Tony en su boca, mientras el ingeniero lo hacía lamer el dildo con el que procedió a follarlo hasta que todo su cuerpo se alzaba de la cama a cada penetración. El sudor le corría por el pecho, la garganta, la cara: y lamió hambriento el hielo que Tony le dejó chupar en sus dedos, antes de enloquecer cuando se lo introdujo en el recto mientras lo felaba.
Amanecía cuando Tony al fin, sus labios rodeando apretadamente la raíz de su sexo, soltó las pinzas de sus pezones, y en medio de ese rush, liberó también el cock ring y lo succionó violentamente. Bruce se vino con un aullido, sus piernas temblorosas arqueadas contra los hombros de Tony, convulsiones espásticas recorriéndolo: y Tony devoró con los ojos ese cuadro, el cuadro de un Bruce destruido a fuerza de pasión, deshecho en la cama, las pupilas idas atrás, fluidos empapándolo entero, y el rostro lacio por los orgasmos, incapaz de hablar, de razonar, de pensar. Había destruido la mente más brillante del mundo hasta que sólo podía decir su nombre, y tomó sus gemidos de su boca como un tesoro, besándolos, bebiéndolo, hasta que igualmente destruidos se quedaron dormidos en medio de todo el desastre, sus cuerpos envueltos el uno en el otro como víctimas de un tornado.
En el espacio onírico de una mañana tras una noche de amor, Tony dormitaba, sumergido en sábanas limpias y suaves y el calor del lecho, el agradable cansancio posterior a la pasión en todo su cuerpo. Algo le molestaba, y frunció el ceño, aún dormido, vagamente tratando de identificar la molestia para ordenar a JARVIS que removiera esa presencia.
Luego se dio cuenta que lo que le molestaba no era una presencia, era una ausencia.
SRIIIIIP.
Alguien había hecho una vez la broma de que Tony pensaba en unos y ceros, en code, y Tony no se había molestado en explicar que tras tantos años programando, sí, a veces, sobre todo cuando no estaba perfectamente despierto, perfectamente sobrio o perfectamente calmado, sí pensaba en código.
Sonido papel rasgándose, metal en metal, cierre plástico.
::/ cierre plástico.
Cierre de pantalón (0)Not/true ruido muy largo.
Cierre de bolso de viaje o maleta(1) true:
Input/Processing… processing…
Bolso de viaje/habitación Stark/Banner (1) true…
Processing…
Tony se sentó en la cama como un zombie de una película de Romero.- BRUCE BANNER!- vociferó.
- Holy….!- Bruce dio un salto, casi se cayó, y se volteó del rincón en donde estaba inclinado. Perfectamente bañado y arreglado, llevaba zapatillas cómodas, un buzo con canguro, y la cara apropiada para ver a Tony Stark, desnudo como el día que nació, ponerse de pie SOBRE la cama como un viviente huracán de furia.
- CERDO TRAMPOSO BASTARDO! ME AGOTASTE ANOCHE PARA IRTE EN LA MAÑANA COMO PUTA DE PELÍCULA FRANCESA MIENTRAS YO DORMÍA CON LAS BOLAS VACIADAS! SERÁS HIJO DE PUTA, DE MÍ NO TE ESCAPAS, NO VOY A CAER EN ESE TRUCO, PORQUIÉN ME HAS TOMADO…?!-
- Te agoté? YO te AGOTÉ a ti?!- soltó Bruce, las cejas elevadas.- El que tuvo puestas esferas chinas vibratorias por HORAS fui yo, desgraciado!-
- PUES NO TE ESTABAS QUEJANDO!-
- Estoy BASTANTE seguro que los RASCACIELOS cercanos te pondrán una demanda por indecencia!-
- Bruce…- Tony, viendo con desánimo una diminuta mochila a los pies de Bruce, bajó de la cama con piernas temblorosas, y agarró los jeans del día anterior, intentando ponérselos y saltando en un pie torpemente.- No te dejaré ir… voy detrás de ti, no lo tendrás… tan fácil…-
- Tony, soségate y escucha…-
- No quiero escuchar UNA MIERDA!- exclamó Tony, y cuando Bruce se volteó para discutirle, pasó bajo su brazo, le quitó el bolso y lo tiró por el hueco del montacargas, para luego quedarse desafiante con los puños en las caderas y los pantalones en las rodillas.
Bruce lo miró, parpadeando, y le dio un ataque de risa. Tony nunca lo había visto reír a carcajadas así: estaba hipando, y se cayó de costado en la cama, abrazándose el estómago. Tony, que empezaba a enojarse ante tanta hilaridad, se abrochó los pantalones y se inclinó sobre él con intención de sacudirlo y gritar, pero Bruce lo agarró de las orejas e inició una sesión de besos que en unos momentos lo tuvo en su regazo y gimiendo.
- no entiendo… explícate… Bruce, si esto es una despedida, te mato… no puedes huir así… menos con un bolso tan enano a no ser que hayas echado dentro todas mis tarjetas…-
- Tony, esto no es una despedida.- dijo Bruce, su frente contra la suya mientras inhalaba.- Oh, por Dios, tan asustado has estado de que me largue? Otra vez te he fallado… no me he sabido explicar… Oh, Tony…-
- Lo que quieras, pero no te vayas.- musitó Tony contra su cuello.
- Es… dulce.- dijo Bruce besándole los párpados.
- … o te encontraré, te cazaré y te pondré en mi isla privada hasta que nos cansemos de follar 24/7…-
-… tenías que arruinarlo.-
- Bruce.- susurró Tony, sus manos en sus clavículas, frotándolas por sobre la delgada polera que llevaba bajo el canguro.- Bruce, lo que Ross quería hacer, falló, falló y nunca tuvo una chance de…- se calló de golpe. Sus ojos estaban en los de Bruce, y había visto algo allí.
Un momento después lo manoteaba.
- Oh por Dios, oh por Dios, déjame pararme, voy a… oh, por la reputísima cresta, hijo de tu madre, voy a vomitar…-
- Necesitas agua? Una toalla?-
- Porqué no dijiste nada? Porqué no…?!- la voz de Tony se hizo espantada mientras ya de pie, sin más que los jeans encima, se paseaba por la alfombra de su cuarto, Bruce sentado modestamente en la cama.- Debiste decirme! Nos habríamos ido! Cuándo te diste cuenta?!-
- No antes de que Thor colocara las cámaras.- dijo Bruce con calmada amargura.- Cuando vimos la sala del reactor, la reconocí.-
- Cómo no te diste cuenta antes?!-
- Nunca vi el exterior. Me metieron y me sacaron inconsciente.-
Tony se sentó en el suelo, sin aire. Respiraba rápido, porque la mezcla de horror y rabia hace que se te cierre la garganta.
- Cuánto tiempo te tuvo ahí? Qué te hizo ese hijo de puta?-
- No estoy seguro, que de las dos veces que me ha atrapado, fue la mayor… fue el más largo. Al menos una semana.-
- Bruce, por Dios, debimos irnos…-
- Y dejar que explotase el núcleo y borrase Michigan? O dejar que esos niños se muriesen fritos desde dentro? Sabía que Ross tenía que estar cerca, pero esperaba lograr arreglar todo sin que me viera o me identificara. No quería verlo… yo.-
- Por el amor de Dios… yo mato a ese bastardo!-
- No.- dijo Bruce, en voz muy baja.- Prometí que no lo mataría, y no lo haré. Hice una promesa, Tony.-
Tony emitió una maldición y dio un puñetazo en la pared, su aliento jadeante. Cuando habló, su voz estaba quebrada.
- Te agarró con esa droga antes? Te tuvo paralizado… ciego y mudo pero sintiendo todo… SINTIENDO TODO, y MÁS! Qué te hizo?! Qué te hizo?!-
- No hablemos de eso aquí.- dijo Bruce en voz baja. Tony se cubrió la cara.
- Lo siento. Siento no haberme dado cuenta antes. Siento… que hayas tenido que verlo. Si hubiera sido más cuidadoso, si hubiera prestado más atención, si no hubiera estado exhausto por el polímero, joder, si no hubiera…-
- Tony, no, no.- dijo Bruce, y se levantó. Sus manos grandes eran muy cálidas contra la espalda de Tony, y cuando lo abrazó y hundió el rostro en su cabello, que a esa hora era una escultura moderna, la verdad, Tony sintió su aliento contra el oído, y una voz que sonaba de algún modo más entera, más profunda.- Estás entendiendo todo mal…-
- Por favor, no me digas que quiere irte por lo que hizo ese viejo desgraciado, o te juro que no me importa nada, voy y lo mato, lo mato… tú prometiste cosas, no yo!-
- Tony, cálmate. Esto… no es una despedida.- dijo Bruce, y lo volteó hacia sí, tomándolo de los hombros, obligándolo a quedarse quieto.
- Estabas huyendo con un bolso al amanecer, a escondidas después de dejarme inconsciente a fuerza de sexo!- bramó Tony.
- Estaba…? SON LAS PUTAS ONCE DE LA MAÑANA! ME DESPERTÉ DE HAMBRE! INTENTÉ HACERTE ARRUMACOS PERO ERAS UN CADÁVER! EL BOLSO TENÍA MI ROPA DE AYER, MI CELULAR, MIS VELAS Y MI LIBRO, TODO LO CUAL ASESINASTE!-
- Oh.-
- Sí, oh.-
- Las obras de Moorcock en Kindle? No lo siento por la ropa. Casi toda tu ropa es fea. Y el celular puedo reemplazarlo fácilmente por uno mejor, mucho mejor…-
- Tony.- dijo Bruce, y su rostro era chispeante, risueño: nunca lo había visto así. – JARVIS, saca el tinte de las ventanas, ya es de día, quiero ver el sol…-
JARVIS obedeció a Bruce, y el sol inundó la habitación, haciendo que Tony gimiera y se tapara como un vampiro, pero estaba sujeto en los brazos de Bruce, que lo sostuvo como a un gato rebelde y habló muy cerca, su voz muy suave.
- Tony, toda mi vida, desde que me transformé, he tenido miedo de Ross. Me he pasado años huyendo de él, teniendo pesadillas con él, temiendo que me alcance, me encuentre, me viviseccione y me mate. En la India, acepté ese miedo como una realidad fatalista… acepté, que cuando lo volviera a ver, sería mi muerte. O lo aceptaba o me volvería loco, destruiría la vida que me quedaba… era mi Satán personal, Tony.-
- Y sintiendo así, te quedaste, aunque reconociste el lugar…- gimió Tony.
- Me necesitaban.- dijo Bruce, despacio.- Me necesitabas.-
- Bruce… lo siento, debimos haberte sacado, o nunca haber permitido…-
- Tony, no.- dijo Bruce, y avanzando apoyó una mano en la ventana. El sol doraba su piel naturalmente morena: y se veía joven, tan joven y libre, tan chispeante, con esa nueva sonrisa, esos ojos luminosos.- No lo entiendes? El demonio vino por mí. Vino… y no pudo llevarme. Todos mis miedos… se acabó.- susurró.- La muerte vino, y mi héroe no la dejó llevarme. Tú te negaste a soltarme. Tú, Thor, Nat, Clint, Steve… lo oí todo. Ustedes miraron a la muerte a la cara y le dijeron que no. Mis héroes. Me salvaron.- agregó, y si había una lágrima en sus ojos, sólo los hacía más cristalinos, el pardo más ambarino que nunca.- Por primera vez creo que estoy a salvo de él. Dijeron que soy un Avenger, y no lo merezco, pero lo seré, porque no quiero separarme de ustedes, mi familia.- acabó, volviéndose a él.- Mi héroe, mi salvador. Te amo, Tony Stark. A no ser que lastime a alguien con quedarme, no me iré. No me iré nunca.- prometió, y lo besó. Tony convirtió el casto beso en una sesión salvaje sobre el edredón, besándolo con abandono, hundiendo la cara en su pecho, acariciándolo con profunda ternura: y abrazados al sol, por primera vez en mucho tiempo, el hombre que lo tenía todo sintió que no necesitaba nada más.
- Grande es la alegría de verte d nuevo de pie y con la luz de Mimir en los ojos, amigo Bruce!- dijo Thor, y aunque obviamente su primer impulso era ir a abrazarlo, se contuvo al verlo entrar la cocina, en ropa de deporte y una sonrisa. Bruce, notando la contención de Thor, se acercó para aceptar un abrazo de costado, mientras observaba a Thor picar fruta en un bowl y cubrirla de custard.
- Buenos días a ti también, Thor. Aunque ya es casi mediodía. Qué haces?-
- Postre inglés. Aparentemente ahora debería añadir el jugo de diez y seis naranjas.- Thor las colocó delante suyo, y empezó a cortarlas en mitades.- Es el postre favorito de mi dama Jane! Complacerla es siempre mi gesta favorita! Pero, debo explicar esta gesta desde el comienzo.-
- Efectivamente.- dijo Bruce, buscando pan y té para sí mismo.- Cómo te sientes hoy? Sigue siendo asombroso que hayas podido absorber todos esos roetgenn sin daños mayores. Revisé tus vitales a través de JARVIS en la mañana, y aparte de una baja leve pero brusca en tu volemia, no hay otras señales de daño.-
- No sé si es el tratamiento adecuado pero he ingerido litros de jugos de frutas según indicación de mi amigo Selvig. Y me lavé cuidadosamente, en especial mis armas masculinas, con el líquido descontaminante de Stark. Aunque el instructivo que JARVIS me mostró era irrisorio…-
- Mareos? Cansancio? Ojos irritados?- preguntó Bruce, una mano yendo al escalpo de Thor y a los rebeldes lisos rubios, fijando su vista en la suya. (6) Lo que no se esperaba quizá era que Thor inclinara la cabeza y los abrazara con café y todo, besando su frente largamente con la prosopeya de un rey.
- Bruce Banner, el más valiente de mis amigos. Preocupado por otros aún después de tu ordalía. La palabra misericordia y compasión no hacen justicia a la pureza de tu corazón. No eres el primer midgardiano que deseo arrebatarle a su país natal y llevarme, para que sea tratado como el héroe que es en Asgard, y encuentre la paz y la seguridad que su patria le niega. Si en algún momento el exilio te parece preferible al incomprensible odio, mi hogar es tu hogar, doctor.- dijo con emoción.
- Oh, Thor.- Bruce movió la cabeza.- Gracias. Gracias por todo.-
- Puedo solicitarte un favor, a cambio?-
- Lo que quieras.-
- Mi lady Jane ha estado preocupada, lo cual mucho lamento, por nuestras acciones en las tierras de Michigan. En particular por mi estado de salud corporal.-
- Quieres que la llame y la tranquilice? Jane y yo somos amigos desde hace años, podría…-
- En verdad…- Thor se puso a exprimir las naranjas con sus grandes manos, pero aunque ocultaba la mirada, sonreía traviesamente.- Es justo al contrario, estimado doctor. Recibí su comunicación telefónica, y es posible que durante la conversación haya exagerado un poco los efectos de esa ola de frío que me alcanzó. Por ello, Jane viene viajando en las alas de los carros de Earstern. Aunque no quisiera que se preocupara, el que haya decidido visitarme es…-
- Thor, you dog.-
Thor se echó a reír, feliz, antes de poner el postre en el refrigerador.- Partiré a buscarla en unos momentos. Es adecuado que la invite a la fiesta de Stark mañana, verdad?-
- Thor, es tu casa también.- dijo Bruce sonriendo.- Me gustará verla.-
- Gracias.- dijo Thor.- Me pondré en camino de inmediato, para ver el sol y el cielo y comprar una caja de esos cucuruchos de crema ácida que mi dama aprecia más que flores y joyas. Si ella acepta, le ofreceré un refrigerio al aire libre, para que pueda convencerse por sí misma de mi estado de salud.- dijo, enderezándose.- Estoy apropiadamente vestido?-
Bruce asintió, aunque con la sonrisa de felicidad y el cuerpo de Thor había muy poco que pudiera quedarle mal. Era cierto que Thor se vestía mucho mejor y con mucho más estilo que ninguno de ellos, y había absorbido las modas de Midgard a una velocidad pasmosa, al igual qu muchos otros detalles. Tony solía decir que cualquiera que dijera que Thor era una masa de músculos idiota debía preguntarse cómo era que había aprendido antes a identificar un Tom Ford mucho antes que Steve Rogers, y a combinar camisas monogramadas con pantalones plisados. Y en verdad, estaba guapo, y muy guapo, con un sweater de seda rojo vivo, el cuello desnudo excepto por un pedazo de cuero por una runa en cerámica, jeans oscuros y una casaca negra gruesa con botones. (7)
Bruce pensaba privadamente que Thor se vestía mejor que él, que era nacido en Midgard, qué demonios.
Cuando el Dios rubio salió, feliz como un labrador, Bruce se recostó en la silla de la cocina, bebió su té y le habló al techo.
- JARVIS, buenos días. Podrías ponerme en la línea con Miss Potts, por favor?-
:: Por supuesto, doctor. Un momento. MIIIIP. MIIIP MIIIIP MIII* Hola?::
- Hola, Pepper. Pensé que podías estar preocupada tras lo de ayer. Estamos todos perfectamente, y Tony está durmiendo, difícil como es de creer.-
- Lo lograste hacer dormir?- la voz de Pep traicionó su alivio.- Todavía inventarás la fusión Kelvin, por lo que veo, eres un genio.-
- A tu servicio, mi querida Pepper.-
- De verdad están todos bien? Si sirve de algo, Viacom y hasta Fox News los están canonizando. Realmente salvaron toda la heartland de un evento nuclear…-
- Un jueves cualquiera en nuestra oficina.- Bruce se hamacó en la silla.- Pepper, asumo que Jarvis te ha dicho que mañana tenemos una fiesta. Para celebrar el potatolímero y nuestra victoria. Viene Jane Foster: por favor dime que es posible que asistas. Por favor?-
- Sólo quieres que asista para tener pareja de baile y que alguien evite que Jane se azore y se largue.- Pepper hizo un sonido de reconvención, pero había humor en su voz.- Jarvis me avisó. Por supuesto que estaré allí.-
- Y el Coronel Rhodes?-
- Rhodey? Creo que Tony le había avisado. Le diré.- la voz de Pepper sonó juguetona.- Porqué quieres a toda la familia? Te estás preparando para la pedida de mano?-
- Bueno, la mano de Tony es una mano muy hábil, muy muy hábil, si de eso estamos hablando.-
- De verdad le estás haciendo chistes sexuales sobre el tipo a la ex novia? Utter troll, Bruce Banner.-
- Pep. Corta ya. El único motivo porque el que no lo soltaste como una patata caliente en cuando tuviste un reality check de lo que involucra ser su novia es porque lo quieres y te preocupas por él, como familia, no como pareja. Pero el tipo que realmente te interesa, es Rhodes.-
- Bruce!-
- Qué? Estabilidad y espacio, Pep. Y el cuerpo de un dios de ébano. Y clase. Mucha clase. Y más sentido común que tú incluso, y alguien que puede entender tu relación con Tony. No me digas que no: soy bueno detectando esas cosas.-
- A Rhodey no le intereso, o si le intereso, nunca ha dicho nada.- la voz de Pepper sonaba un poco desanimada, antes de volver a ser afectuosa.- Y en ese caso, habría ido por ti antes, doctor Bruce Banner! Un tipo que cumple deadlines y es amable con la gente… dado mi historial, es más que sexy…-
Bruce no se rió con Pepper: su voz se hizo baja, y muy dulce.- Si Tony no me tuviera de cabeza, Pep, y si no fuera por… bueno, tú sabes, claro que habría ido por ti, linda.-
- Oh, Bruce, you flatterer. Y a pesar del " bueno, tú sabes" yo habría dicho que sí, okay?-
- Bruce Potts. Me ha gustado como suena. Tony le devolvió los settings normales a JARVIS de inmediato: los celos son una muy buena técnica.- dijo Bruce riendo.- Cómo van las clases de salsa? Trae tus zapatos de baile mañana. Voy a hacer que el Coronel Rhodes se retuerza de celos.-
- Bruce, tonto. Tikka masala esta semana?-
- El jueves. Te llevaré a un lugar en donde sirven natto dulce. Mañana a las ocho, de acuerdo?-
- Sabes, no estoy seguro de que tu médico te haya dado permiso de hacer eso.- comentó Bruce en la puerta del gimnasio, viendo a Natasha dar una sucesión de tres patadas altísimas contra Steve, que inclinado, se cubría con los antebrazos, pero cualquiera fuera su potencia, retrocedía.- Deja que te chequee.-
- Todos los médicos son iguales.- comentó Clint desde la máquina de pesas, sus fuertes brazos extendidos.- cada vez que Nat se rompe una uña, los médicos la hacen desvestirse de pie a cabeza para vérsela.-
- No puedo culparlos demasiado.- Bruce se sentó en una banca y sin ningún morbo, bajó un poco la calza para observar la cicatriz rosada sobre el hueso de la pelvis de Natasha, un poquito de ropa interior de encaje roja saludando bajo la calza negra. Bruce acarició la cicatriz con el pulgar, testeando la elasticidad, y Natasha en respuesta le acarició los rizos, en un gesto de afecto poco corriente en ella.
– Y Stark, doc?-
- En su cama, durmiendo.- dijo Bruce con naturalidad, pero Clint lo arruinó con una risotada incrédula.
- Stark? En su cama durmiendo?!- exclamó.- Doc, mis respetos. Realmente dejaste a Tony Stark en su cama inconsciente? Admirable!-
- Admirable, hasta un poco intimidante. Qué stamina, doc.- comentó Natasha, Bruce sin azorarse en lo más mínimo.
- Esta no era mi idea de ti.- dijo Clint secándose con una toalla y yendo a la colchoneta de combate. Libby, un poco más allá en la trotadora, no protestó cuando Clint tomó su botella de agua y le dio un largo sorbo, y detuvo su trote, frenando la máquina, a un gesto de Bruce.- Te imaginaba con velas, aceites perfumados, sexo tántrico y música lenta… posiciones raras y mucho incienso! Y citas de Shoppenhauer-
- Soy un tipo muy adaptable. Además, soy bastante más Camus.- dijo Bruce, permitiéndose una caricia a Natasha y un asentimiento antes de ir a Libby.- Querida, es hora de tus ejercicios. Me acompañas?-
- Pero estamos entrenando!- protestó Clint.- Doc, venga a sudar con nosotros… venga a mostrarnos sus movidas!-
- No tengo "movidas".-
- Claro que tienes movidas.- dijo la voz de Steve, que entró al gimnasio envolviéndose las manos en cinta de papel y luego tiras de tela, un simple buzo azul marino y camiseta marcando su figura.- Leí tu archivo, doc. Quince años huyendo de todas las agencias del mundo, sin que te agarren… eso es movidas.-
- Y eso sin considerar que generalmente te da por vivir en los sitios con más alta criminalidad del mundo. Me tratanron de asaltar dos veces y violar tres en las horas en que demoré en encontrarte en Calcuta.- comentó Nat.
- Palabra operativa " trataron"- Clint tomó de nuevo la botella de Libby, que protestó.
- Muy buena idea, Clint. Es bueno que como equipo estemos muy claros con las fortalezas de todos. Bruce, muéstrame qué hacías si trataban de asaltarte.- dijo Steve, yendo a la colchoneta, dando unos saltos y volviéndose con las manos en guardia. – Como no habían avisos de la aparición de Hulk cada tres semanas en países tercermundistas, estoy seguro de que tenías otra técnica.-
- Correr como conejo. Soy un excelente corredor de sprint. Correr y ocultarme, tú sabes que soy un tipo pacifista.- dijo Bruce, muy de mala gana yendo a la colchoneta.
- Siempre funcionaba?-
- Algunas veces me agarraron y patearon, no creas.-
- Y cuando te agarraban, cómo lograbas escapar?-
- Rodando y haciéndome el muerto? Quieres ver mi performance? También doy la patita.- dijo Bruce, pero cuando levantó la cabeza, notó que ninguno de sus tres compañeros se estaba riendo.- Por el amor de Dios… pueden parar? Le decía a Tony…-
- Voy a tratar de sujetarte, y espero que trates de escaparte por todos los medios posibles, okay?- dijo Steve, sacudiendo las manos y mirándolo fijo.- Quiero saber que puedes defenderte, Bruce, y si no puedes, te entrenaré para mi tranquilidad, ni hablar de la tuya.-
- Steve… si me pegas, aún hoy hay un riesgo de Hulk… Steve, no quieres hacer esto… por favor, me asusta… Steve…?- musitó Bruce alarmado, retrocediendo hacia la pared. Clint sintió un pinchazo de culpabilidad al ver su postura, que había sido tan inusualmente erguida y sonriente, encogerse de nuevo, temor en sus ojos.
- Cap, quizá…- dijo echándole una ojeada a Nat, que no se movió, los brazos cruzados.
- No voy a hacerte daño, Bruce, sólo trata de escapar, okay?- dijo Steve conciliadoramente, pero sin dejar de avanzar. Bruce se pegó contra la pared de cemento, y se encogió un poco más, su mirada asustada recorriendo alrededor, su voz casi suplicante.
- Steve, por favor, no quiero… va a doler verdad? Steve, no quiero pelear, no me gusta pelear, no hay nada que pueda hacer contra ti… por favor, no me hagas daño!...-
- Bruce, tranquilízate, esto es solo…- Steve alargó una mano para sujetarlo del brazo, aunque ahora parecía más un intento de calmarlo.
Fue muy rápido. Bruce giró contra su brazo, tirándolo adelante en el mismo movimiento, y metió el hombro bajo el pesado corpachón de Steve al mismo tiempo, estrellándolo contra la pared con la cabeza por delante. Antes de que Steve cayera, Bruce ya se había deslizado por el lado de un sorprendido Clint, y ya estaba en la puerta, riendo y con los ojos chispeantes.
-… y adiós! Y entonces es cuando salgo por piernas.- comentó, como si continuara una conversación. Natasha soltó una risa muy poco corriente: Clint la había oído reír más ese año que en todos los años anteriores.
- Es toda una movida.- dijo Steve, sentándose en la colchoneta, un chichón en la frente que ya se deshinchaba.- Estaba sintiéndome mal por presionarte! Honestamente, sintiéndome mal!-
- Es el mismo movimiento que yo hago, pero el mío es con menos lloros y más senos.- dijo Natasha, las manos en las caderas.- Sigan subestimándonos, por favor.-
- Doc, chocaría cinco contigo pero ahora me da miedo que haya un engaño acá. Tenemos dos Black Widows en el team. Fantástico.-
- Sólo funciona una vez, pero es generalmente todo lo que hace falta.- dijo Bruce, regresando con la misma sonrisa.- Te golpeaste muy fuerte, Steve?-
- Bastante. En un tipo normal, lo habrías dejado concuso. Fue tai chi, verdad?- Steve se enderezó, apoyado en Libby, que se había acercado preocupada.- Estoy bien. No, en realidad no estoy bien, esto sólo puede arreglarlo más pollo casserole y puré…-
- Aún queda en el refrigerador.- dijo Libby sonriéndole.- Te traigo un poco de hielo para eso…?-
- Podrías traérselo a mi orgullo.- dijo Steve, pero sus honestos ojos azules parecían aliviados, al igual que los de Clint.
- Libby, no le traigas nada. Se está haciendo, para que lo mimes.- telegrafió Natasha, ganándose una honesta sacada de lengua del Capitán América
- Sabes, Thor está jugando la misma carta exacta con Jane. Viene en camino, para la fiesta de mañana: también Pepper y el Coronel Rhodes. Dios sabe que no me agradan los militares, con la excepción de Steve, pero Rhodes es de confiar, supongo.- comentó Bruce.
- Vamos a invitar a alguien más? Me estoy entusiasmando. Nos merecemos una parranda memorable, y nadie saber hacer una fiesta como Tony Stark!- dijo Clint, atrayendo a Libby a su lado.- Una vez que estemos realmente ebrios, tú y yo nos vamos al helipuerto a hacer cositas. Tengo un asunto con los lugares altos.-
Steve se apretó los labios, pero no dijo nada: Libby se apartó del abrazo de Clint, algo incómoda, y se volvió a Bruce.
- Mi sesión es ahora, doctor?-
- Efectivamente.- dijo Bruce, su mirada aguda no perdiendo señal del intercambio.- Nat, no fuerces la pierna. Libby, ven conmigo.-
Natasha los miró irse, antes de volverse a sus dos compañeros, los que estudiosamente se ignoraban, uno preparando una bolsa de arena, el otro secando su máquina de pesas. Las manos en las caderas, Natasha Romanova bufó, porque era si algo le habían enseñado era a leer a la gente, y especial a los hombres, como Tony leía a los robots, y lo que estaba leyendo, en letras gigantes, rojas e iluminadas con neón, no le hacía maldita la gracia.
- Clint… lo que tienes con Libby es formal?- preguntó Steve al fin.
- Realmente no tengo que responder a eso. Nat, ven. Hora de entrenar en serio. Con un A2 expuesto y egreso a las 90 grados.- dijo Clint, súbitamente severo. Nat asintió, y se colocó ante él, su pose de ataque habitual, mientras Clint esperaba relajadamente, aunque con los ojos fijos en ella.
Parecían un alacrán y un ave de rapiña.
Y la pelea que siguió no tenía nada de danza, de romance, de épica ni de belleza. Nat iba consistentemente hacia su hombro como si quisiera rompérselo: Clint la bloqueaba sin ninguna gentileza, y en un momento en que intentó echarle los muslos al cuello, la agarró del pelo y le estrelló la cabeza contra el suelo. Los dos acezantes se reagruparon y volvieron a sus posiciones, pero aunque Nat cojeaba un poco, y Clint estaba jadeante, ninguno de los dos tenía pinta de querer detenerse.
- Necesitan un…- empezó Steve, pero de repente, Nat saltó, ignorándolo. Clint, en vez de luchar, aparentó esquivarla: pero Nat lo agarró de la rodilla y lo volteó sobre sí mismo de bruces al suelo, antes de montarse en sus costilla, agarrar su cuello y tirar…
Clint saltó sobre sus pies como si la asesina en su espalda no pesara nada, pero estaba claro que apenas podía respirar: y sin embargo, no fue hasta que Clint alargó la mano y lanzó un puñetazo ciego a la herida de Nat, que Steve no supo que algo iba mal.
- SUÉLTENSE!- bramó, su voz una orden, y adelantándose, agarró a Nat que había perdido el soporte por el dolor y cayó en sus brazos, su cara pálida.- CLINT? Qué fue eso? Qué demonios te pasa? La has herido, es…!-
Clint estaba callado, la cara roja de ahogo, pero algo en los ojos. Miedo. Por un momento, Steve casi se mareó de susto al pensar que podía ser Loki en sus ojos otra vez, pero luego vio el miedo de Clint, y supo que era por ella.
- Nat…?- dijo él con voz muy baja y suave. Se adelantó, y Nat pasó de los brazos de Steve a los suyos con la suavidad del agua, echándole brazos y piernas alrededor, apretándolo, apretándolo, su rostro contra su cuello.- Shhh. Shhhh. Qué viste, amor mío? Qué viste?-
-… algo… un hombre… Leningrado… antes de…- su voz temblaba.- Un cuarto… tenía que matarlo o me mataría a mí… y no quería…-
- Natasha…- las manos de Steve fueron a los hombros de Nat, que de pronto se giró y lo miró con ojos llenos de extraño fuego.
- Hablaba como tú… - susurró, y se sentó en el suelo, soltándose de ambos. Estaba respirando hondo: las manos en la cara, jadeaba, y de repente, inspiró, y los dos vieron a la Black Widow erguirse, enderezarse, su rostro perdiendo toda emoción, hasta que se tranquilizó por completo.- Steve, estoy… no estoy lista para trabajo de campo. No hasta que solucione esto. Tendrás que decomisionarme, al menos por ahora.- dijo, y aunque había amargura en su voz, había también clínico desapasionamiento.- No les serviré de nada, hasta que no arregle esto.-
- Nat, no se trata de…-
- Steve, casi mato a Clint.- dijo ella fríamente.- Estuve a punto de separarle la C2 y C3. Porque lo vi como un … antiguo enemigo, supongo.-
Steve, helado, alargó los brazos, pero Nat, abrazándose a sí misma, se echó atrás, la vista baja. Clint, que la miraba, no hizo ningún gesto, pero era claro el dolor en sus ojos.
- Estaré en mis habitaciones.- dijo ella, con fría cortesía.- Les ruego que me dejen sola…- musitó.- Y yo… yo quería ayudar a Libby con esto…!- exclamó, sus cejas elevándose en burla antes de salir. Los dos hombres, el soldado y el francotirador, se quedaron viéndola irse impotentes y dolidos, y cuando Steve puso una mano en el hombro de Clint, el arquero movió la cabeza y maldijo.
- Profundo… dentro de tu mente. Real/no real. De acuerdo? Reposa… mente consciente dormida…- la voz de Bruce era muy suave, y parecía venir de muy lejos. Libby, en el sofá de su oficina, tenía los ojos cerrados, las manos en el vientre.
- Bavaria. Infancia ?-
- Real...- susurró ella.
- Campos de maíz. Infancia?-
- No real…-
- Natasha Romanova. Amigo.-
- Real.-
- Glenn Miller. Bailar.-
- No real…-
- La liberación de Vichy.-
- No real…-
- Microsoft. Información.-
- Real.-
- Bucky Barnes. Amigo.-
- No real…-
- War Bonds. Vender.-
- No real…-
- Sttugart. Universidad.-
- Real.-
- OPC, tratados.-
- Real.-
- Políticas. Merkel.-
- Real.-
- Berlín, el 2000k.-
- Real.-
- Microsoft. Información.-
- Real.-
- London, el Blitz.-
- No real…-
- Clint Barton. Amigo.-
- Real.-
- Macy's, Parada.-
- No real…-
- Steve Rogers. Amigo.-
- R-Real….- ella tomó aire, voz temblorosa.
- Howard Stark. Amigo.-
- No real… no… no… no…- Libby gimió, volteándose sobre sí misma, de lado, las piernas recogiéndose, y Bruce alargó una mano para tomarla de los hombros.
Libby se defendió de su toque como un gato histérico: por un momento, Bruce temió que realmente le hiciera daño, pero logró voltearla, y sujetarla, su palabra de comando tomándole un segundo porque de la sorpresa se había quedado sin aire.
- LYDICE! SIE, SIE!-
Libby se paró en seco, y por un momento sólo hubo la respiración de ambos. Bruce notó con humor que tenía a Libby doblada contra el sillón, y con todo su cuerpo envolviéndola para sujetarla, la posición era extremadamente semejante, aunque con bastante más ropa, a la posición en que la noche anterior había poseído a Tony.
- Estás bien?-
- …fui Liesl?-
- Por un momento. El recuerdo de Howard te lo gatilla, creo, aún más que tus memorias de Alemania.- dijo Bruce despacio.- Te puedo soltar?-
- Claro.- dijo ella, y parecía dolorosamente avergonzada.- Lo siento, lo siento, doctor…-
- Lydice, está bien. Estabas haciéndolo de maravilla hasta que mencioné a Howard.- dijo él amablemente.- Creo que hemos hecho excelente avance. No olvides meditar, y tus medicamentos.- dijo Bruce enderezándose. Le dolía un poco la espalda: a pesar de su resistencia, las acrobacias con Tony, el esfuerzo en el gimnasio y ahora sujetar a una supersoldado lo habían agotado.- Reposa un par de horas: sospecho que con todos aún cansados y preparándose para mañana, hoy cada uno cenará en sus apartamentos. Por si acaso, dejaré sopa en el refrigerador.-
- Clint me ha pedido que hoy le cocine en sus habitaciones.- dijo Libby, un extraño descenso en su voz. Se quedó mirando a Bruce a los ojos, y Bruce supo que Libby quería decirle algo, pero no tenía idea de qué.
- Tú quieres hacer eso? Lydice… quieres quedarte en el apartamento de Clint hoy?-
Ella asintió de inmediato, pero la expresión extraña no se iba de sus ojos. Cuando Bruce la dejó ir, sintió que algo se le había pasado.
- Me estaba preguntando en dónde te habías metido: subí con una bandeja con flores y románticas tacitas con corazones, pero me encontré con que el pajarito había volado.- comentó Bruce al entrar al laboratorio, la bata blanca ya puesta, los dos enormes tazones habituales rellenos con café de grano y espesa crema batida encima. Tony, los ojos en una pantalla, el mesón lleno de circuitos, alargó la mano para tomarlo sin quitar la vista de sus diagramas: aunque no le gustaba recibir cosas de la mano de la gente, lo que era un flashback de Afganistán, por algún modo, la manera de Bruce de tenderle cosas (9) no lo afectaba en absoluto.
- Me estaba duchando cuando se me vino una idea a la cabeza. Androides, Bruce, no inteligencias artificiales. Necesitamos algo que pueda hacer cosas que ya podemos hacer, primero.- dijo Tony, bebiendo el café y luego empinándolo con fruición.- Esto esté muy bueno, qué tiene?-
- Vitamina E y D.- Bruce abrió una pantalla copia y empezó a pasar por las ideas que Tony estaba plasmando.- Creo que tienes razón en simplificar el concepto. Sería más fácil partir de lo básico antes de empezar a pimpearlo.- dijo atrayendo uno e los taburetes para sí mismo con el pie y otro para Tony.
- No, gracias, estoy mejor de pie.- comentó Tony, antes de permitirse una sonrisa. Bruce bajó la vista culpablemente, pero le bailoteaban los ojos de orgullo. – En serio, me pregunto cómo tu estás sentado tan cómodo. –
- Me recupero rápido. Lo que no significa que ayer no me haya caído inconsciente.- Bruce se lamió los labios.- Fue… increíble, Tony.-
- No me distraigas cuando estoy diseñando circuitos reversos.- (10)
- Puedo sugerir que me mandes del modelo de interface beta para empezar a trabajar o prefieres que me vaya a seguir jugando con el Potatolìmero mientras planteas los básicos?-
- No; quédate.- dijo Tony, y le echó una mirada de reojo.- Estoy pensando en irnos unas semanas. Estoy seguro que no te has tomado unas vacaciones en años. Creo que tengo una isla privada en alguna parte. Si no la tengo, debería tenerla. Bueno, puedo pedirle a Pepper que me compre una. Nos vamos a un lugar en donde yo me ponga moreno, tú verde, te transformas tranquilo, y nos concentramos en solucionar esto, con pausas cada dos horas para tener sexo y comer.-
- Quieres que me transforme para poder haciendo lo que hicimos anoche?- la voz de Bruce sonó endurecida por un momento, pero luego se calmó, aún antes de que Tony alzara el índice.- Está bien. Explícate, porque suena, al menos, espectacularmente insensible de tu parte.-
- Necesito que te transformes, porque tengo que disculparme con Hulk.- dijo Tony, ambas manos en el mesón, flexionando los dedos, una tensión en su mandíbula.- Lo obligué… lo obligamos hacer algo que dolía. No estoy seguro de que haya sido muy diferente a torturar un niño, Bruce.-
- No es un niño. Es un…-
- Si dices monstruo, no te hablo hasta mañana.-
- No se suponía que el romance…?-
- Puedo tener sexo en silencio. Mayormente en silencio.- Tony guardó en la memoria los archivos, antes de volverse a Bruce, el ceño fruncido, las manos en los bolsillos.- Mira, estamos juntos y te amo. Pero eso no significa que no siga intrigado por Hulk. Y sé que has visto los videos, lo has analizado y todo, pero pienso que estás demasiado cerca para verlo de verdad. He hecho que Jarvis analice los patrones de habla de Hulk, diagramas de su movimiento y sus respuestas de ira/miedo/dolor. Y creo que he encontrado una respuesta, pero no creo que sea una respuesta que te guste.-
- Oigámosla. Estoy muy acostumbrado a cosas que no me gustan.- suspiró Bruce.
- Los patrones de comportamiento de Hulk lo colocan casi exactamente entre los cinco y los seis años. Coincidentemente, en 1983, tú tenías seis años.-
- Y?-
- 1983 fue la primera vez que tu madre llamó al 911 pidiendo ayuda por violencia doméstica.- dijo Tony en voz baja.
- Y sugieres que hay una relación entre ambas cosas?- la voz de Bruce se había enfriado y endurecido, una nota de metal bajo su habitual calma curiosidad científica. A Tony le dolió el corazón oír ese tono, porque la autodefensa cansada y visceral de Bruce discutiendo sobre sí mismo hablaba de lo mucho que se odiaba: pero continuó, porque era importante.
- Sí. Sé que es tu trabajo más que el mío entender a Verdecito, pero de verdad creo que la ira que lo creó empezó como un deseo de proteger a tu madre. Parece algo muy obvio, muy de psicólogo de sillón, pero…-
- La verdad, sí. No creo que sea un breakthrough digno de ti. Es posible, incluso probable, pero no hay cómo probarlo, y si es así, qué importa?- dijo Bruce, un gesto de disgusto a sí mismo.- Sugieres que tome terapia? No hay un terapeuta en el mundo en el cual confíe o que esté cualificado para lidiar con esto. Podemos hablar de otra cosa? Hay mucho que hacer con el Potatolímero, y tus diagramas para robots auténticos son…-
- Bruce.- dijo Tony, sentándose en un taburete, las manos en el mesón.- A los seis años, aún no te bajaban los testículos.- dijo con énfasis. La diatriba de Bruce calló, y elevó las cejas sin poder evitar el gesto, humor al fin volviendo a sus ojos.
- Bueno, obviamente no. A nadie. Porqué, a ti sí? Eso explicaría tantas cosas…-
Tony rió, atrayendo su taza de café y acabándosela.- A qué edad perdiste la virginidad?-
Bruce, un poco descolocado, se frotó los labios.- Ehm… no fui muy precoz. College, si quieres saberlo. Deirdre: la ayudante de física cuántica de mi curso.-
- 22?-
- 24.-
- Jesús.- Tony parpadeó, y Bruce se cruzó de brazos, hasta que Tony apuntó a sí mismo con el pulgar.- Doce.-
- Doce? Por el amor de Dios, Tony!-
- Mira, entre los dos hacemos una edad promedio!-
- Quién fue? Fue consensual? De qué hablo, no tenías edad para que fuera consensual!-
- Jan tenía 16 y yo era muy precoz. Hija de una amiga de mi madre. Se casó con uno de los hijos de puta mas antipáticos del mundo, pero Janet y yo nos divertíamos mucho. Y yo insistí mucho. MUCHO.-
- Al menos es un buen recuerdo.- dijo Bruce apoyado en el mesón.- Yo estaba tan nervioso que fue un desastre.-
- Sabes cuál es tu nivel de testosterona?-
- Ah? Ehm… no me he hecho un panel hormonal últimamente, pero está dentro del rango normal, es alrededor de 420 ng/dl o algo así.-
- En un rango de 300 a 1000.-
- Has estado estudiando endocrino, veo.-
Tony se levantó, tomó ambas tazas vacías, y le dio un beso, lento y tierno, muy poco característico del ingeniero. Luego habló mientras retrocedía a la puerta.
- Traeré más café y algo de tu horroroso muesli.-
- Tony, que estás tratando de decirme?-
- Te estoy dando todas las variables con las que trabajé yo, a ver si llegas al mismo enunciado para la hipótesis.-
- Y esa es?-
Tony se detuvo en el umbral, y finalmente se volvió.
- Tus niveles de testosterona están en el límite bajo. Cuando Hulk se formó, probablemente tenías cinco años. A esa edad aún no te bajaban los testículos, por lo que tus niveles no pueden haber sido mayores de 30 mg/dl. A esa edad y con esos niveles, la respuesta primaria del ser humano al " fight or flight" es flight, huir. No tenías testosterona suficiente para una respuesta exacerbada de la ira, que es supuestamente lo que gatilla a Hulk. Lo único que tenías era miedo. Lo normal en un niño abusado, Bruce! Tus niveles de vasopresina están todos en el rango alto. Así que creo que lo gatilla a Hulk no es la testosterona ni la adrenalina… es el miedo.- dijo al fin. No queriendo ver la expresión de Bruce, Tony se fue a la cocina, así que no vio al físico, tras un rato de inmovilidad, sentarse pesadamente en un taburete y apoyar la cara en las manos.
El golpe en el balcón y luego una maldición hizo a Natasha levantar la cabeza de la pantalla en donde llevaba varias horas trabajando. Le dolían los hombros por la tensión: y sus piernas estaban un poco dormidas por todas las horas cruzadas en el sillón, sosteniendo el laptop. Cuando apartó la cortina de crepe grueso y lujoso que cubría sus ventanas, vio a Thor, intentando arreglar una de sus azaleas, el macetero volcado, su cara llena de culpabilidad cuando la vio, para luego disolverse en una sonrisa penitente.
(8)
- Lo siento. No apunté bien. Mi dama está en sus abluciones ahora y quería verte y pedirte un favor…-
- Thor, estás a dos pisos de distancia. Puedes tomar el ascensor la próxima vez.-
Thor, en jeans y sweater, se frotó la melena rubia como si no se le hubiera ocurrido.- Lo siento. No es mi intención ser maleducado con dejarme caer en tu balcón…- dijo con contricción. Natasha sintió que le nacía una sonrisa, la primera desde la mañana.
- Thor, hazlo todas las veces que quieras. Me gusta que vengas. Es sobre ropa, verdad? Quieres que ayude a Jane a elegir algo para la fiesta de mañana?-
- Mi hermosa hermana-escudo, creo que leer mentes debería estar en la larga lista de tus poderes.-
- No debería preocuparse. Stark prometió algo pequeño y privado, y espero que sea cierto.- dijo yendo a la cocina.- Si le falta algo, supongo que somos casi de la misma talla.-
Thor snorted. Nat lo miró de reojo. Él corrigió su expresión, pero decía claramente que comparar a la curvilínea Black Widow con la esbelta científica le parecía gracioso, aunque ambas fueran bajitas.
- Estás planeando salir de viaje?- dijo Thor, yendo al sillón. Culpable y obviamente, en pantalla estaba una página de compra de pasajes de avión online, a lo que Natasha no tenía muchas excusas que hacer y al fin se encogió de hombros.
- Tengo algunas respuestas que buscar. No las encontraré aquí. Me iré después de la fiesta. No puedo negarme a brindar por Bruce y su descubrimiento.-
- Qué es exactamente el descubrimiento de doctor y Stark? Es un líquido de propiedades especiales?- preguntó Thor, dejándose caer en el sofá.
- No tengo idea.- dijo Nat.
- Yo tampoco.- confesó Thor, y los dos rieron.
- Adónde irás?-
- Polonia, probablemente. Europa central.- agregó, porque Thor, aunque había estudiado intensamente geografía, aún no lograba diferenciar todos los países por nombre.- Hay cosas de mi pasado que han estado resurgiendo en malos momentos, y necesito información.-
- Qué cosas?-
Natasha guardó silencio, y algo oscuro pasó por su rostro. Había miedo en sus ojos por un segundo, pero lo controló de inmediato, y luego se sentó, atrayendo el laptop a su regazo.
- Mira esta estructura. Es la Columna de Sigismundo, en Varsovia. La he visto en mis sueños, en sueños que parecen recuerdos que había olvidado. Pero… aquí está el problema.- agregó, y en la pantalla, apareció el dibujo de una iglesia antigua, gótica y con el pórtico ojival, la cruz cristiana triunfante y enorme encima.- Ésta es la iglesia de San Juan, en Varsovia. También la he visto en sueños: me costó mucho identificarla, pero el pórtico es muy característico.-
- Entonces, vamos a este lugar Varsovia?- dijo Thor, rascándose la barba pensativamente.
- Sí, pero…- Natasha se mordió los rojos labios.- La iglesia de San Juan fue uno de los edificios destruídos en 1944 por los nazis en la masacre de Varsovia. La reconstruyeron en el 2002 con un diseño moderno, pero la que ví en mis sueños…-
- 1944? Eso es mucho antes de que nacieras, seguramente.- dijo Thor desconcertado.- Quizá viste dibujos o pinturas de ella y lo incorporaste a tus sueños.-
- Es la teoría más lógica, pero parecía muy real.- dijo Natasha, cerrando el laptop.- Es sólo una de las muchas cosas que no tienen sentido en esto. Por eso, iré. Hay gente que conozco, de los cuales podría sacar más información.-
- Es una gesta noble y pivotal, mi hábil dama.- dijo Thor, y aunque fruncía un poco su impresionante ceño, había dulzura en sus ojos.- Pero no me complace que tan pronto después de tu herida te sumerjas en algo que es inherentemente peligroso. Compréndeme, por favor: no es ninguna ofensa a tus capacidades o recursos, es la simple aprensión de ver a un ser amado dirigirse al peligro.-
- No hay peligro, Thor.-
- Vas a ir a rebuscar en las circunstancias que crearon a una de las guerreras más magníficas de Midgard, circunstancias que sólo manejan los hombres malvados que intentaron usarte y controlarte. Ciertamente hay peligro: no me mientas, querida Natasha.-
- No más que de costumbre, entonces.- dijo Nat, y sonreía. Thor siempre la hacía sonreír.
- No te ofendas si lo hago mi preocupación y el objeto de mis rezos, entonces. Porque mi corazón no descansará tranquilo hasta no verte a salvo y con las respuestas que buscas.-
- Quizá no me gusten.- dijo Natasha, pensativa.- Pero…-
- NAAAAT. NAAAAAT. NAAAAAT-
:: Como la evidencia auditiva de balidos debe haberle dado una pista, Agente Romanov, señor Odinson, Mr. Stark se encuentra a la puerta. Le abro o desean pertrecharse de proyectiles previamente, Agente?::
- Creo que puedo darle a mano desnuda, gracias, JARVIS.- dijo Natasha pacientemente.- Además es su casa. Déjalo entrar, por favor.-
Thor se cruzó de brazos y sonrió al ver a Tony entrar , mirarlo por encima de la mesita de café atiborrada de figuritas de porcelana y alargarle una botella de vodka con etiquetas en letras cirílico a Nat.- Ofrenda de paz. Están con pantalones puestos? No interrumpo nada?-
- Le puse los pantalones rápido mientras tocabas la puerta.- dijo Nat con la cara seria, a lo que Thor se limitó a ampliar su sonrisa.- Qué hiciste, Stark? La ofrenda es por algo, verdad?-
- Digamos que podría entrar por la ventana como hacen otros, pero soy más decente que eso.- dijo con una sonrisa, antes de sentarse en el sofá de Natasha con los ojos fijos en ella.- Llevas toda la tarde encerrada. Es tu herida? Me tienes preocupado, Nat.-
- No tienes por qué preocuparte por mí, Stark.-
- Seguro que lo hago por lo divertido que es, zorra.- soltó Tony con irritación.- Agradece que no traigo a Bruce para que te desvista y chequee esa herida tuya. Te la agravaste friskeando con Clint y el Cap hoy? Jarvis me dijo que estuviste entrenando con ellos y luego te viniste a encerrar. Dijeron algo? Angry Bird dijo alguna tontería o el Capi intentó hacer terapia de pareja con ustedes? El Capi no reconocería una pareja aunque le hicieran un threesome…-
- Clint y yo ya no estamos juntos, Stark.-
- Estoy enterado.- bufó Tony.- A diferencia de alguna gente bruta que hay por aquí, me doy cuenta de las cosas. Pero eso no significa que el pajarito se rinda o el Capi capte una indirecta, pastelito que es, pedazo de americana. Por favor, Nat…- gruñó Tony.
- Lo que el amigo Tony quiere es que le des alguna forma de ayudar, porque te quiere.- subtituló Thor, haciendo que tanto Tony como Nat se congelasen, y apartaran la vista con idéntico gesto displicente, incómodos.
Yup, algún tipo de timidez rara de los Midgardianos cuando alguien subtitula e identifica sus verdaderos sentimientos, porque honestamente, los Midgardianos se ponía majaretas para esas cosas.
- No sé si puedes ayudar…- empezó Nat, a lo que Thor la interrumpió tomando su laptop y poniéndolo en manos de Tony, sin importar la protesta de la joven.
- Querida Natasha, es precisamente el amigo Tony quien puede ayudar. Todos podemos! JARVIS, llama al buen Capitán y al amigo Clint. Tenemos que discutir nuestra estrategia para ser un buen apoyo en la gesta de autoconocimiento de nuestra dama!-
- Thor!- exclamó Natasha, levantándose, pero Tony ya se había apoderado del laptop y revisaba con el ceño fruncido.
- Qué es esto? Te vas a ir meter a Polonia? Tú sabes cómo está de difícil volver de allí, ya no digo meterse, por pasaporte americano? Habrá que hacerte otro. Es información sobre Hydra o sobre el Red Room? Y por el amor de Dios, sigues usando Microsoft 10 cuando tengo StarkSXT? Eres masoquista o qué?-
- Tony…- la voz de Natasha se suavizó, pero entonces entraron en su living dos de los Avengers que faltaban, y tras ellos, poco después, entró Bruce, los ojos entrecerrados, como si viniera despertando.-
- Qué sucede?- preguntó, frotándose los ojos.
- Reunión de casa en el árbol, no se admiten nenas.- dijo Tony, alzando una mano, antes de usar el índice para apuntarle a Natasha.- Pretendía largarse sin decirnos nada.-
- Por qué haces esas cosas?- exclamó Steve con auténtica curiosidad y tristeza.- Es que no te das cuenta que eso sólo nos hace partir detrás como una jauría de cachorritos?-
- Tú haces lo mismo!- respondió ella.
- No es la misma situación!-
- Lo que tenemos que discutir es cómo ser una red de apoyo adecuada, amigos míos. La gesta de la Black Widow buscando pistas sobre su pasado será peligrosa, emocionante, y llena de aventura.- dijo Thor, y sonaba como un comentarista de cine, pero sus ojos eran amables.- Es una aventura digna de los Avengers! Vamos al rescate de algo más importante que el oro o las joyas, vamos en búsqueda de las invaluables memorias de nuestra dama!-
- Las memorias de nuestra dama han estado regresando sin que nos diga nada al respecto, no es así, Natasha?- preguntó Bruce, y había algo severo en su voz. Nat tuvo la gracia de verse algo avergonzada, pero Tony destapó el vodka, sirvió tres vasos, y le sirvió a los dos y a Clint, que guardaba un silencio ominoso cruzado de brazos y piernas, apoyado en el umbral de la sala. Thor fue por dos cervezas y un jugo de arándano, y tras una pausa, y echarse al seco un corto de vodka, Natasha habló, apoyando la espalda en el respaldo del sofá.
- Han regresado algunas, que no me hacen mucho sentido. Son mucho más antiguas de lo que yo debería recordar. Y hay un hombre…-(11)
- Ah! Hay un hombre!- dijo Tony, y para la sorpresa de todos, se veía realmente irritado.- Es un hombre que quieres ir a buscar? Porque acá hay cinco. Realmente te hace falta ir a buscar otro?-
- Tony…- empezó Steve, pero Tony, el expresivo rostro cada vez más enojado, vació su vodka y sirvió otro.
- No logro entender lo de esta gesta ni menos cuál es el interés de ir a desenterrar historias viejas en el avispero que es y siempre ha sido culodelmundokastán o esos pueblitos alegres en donde te criaste. Ahora estás aquí, estás bien, estás rodeada de un puñado de giles que no pueden respirar tranquilos si no te tienen a la vista y tienes el mejor trabajo del mundo, además de que aunque lo diga yo vives en un lugar fantástico. Qué necesidad tienes de ir a exponer tu sexy pellejo por…?!-
- Aunque dicho de un modo menos brusco, concuerdo con Tony.- dijo Bruce inesperadamente.- Podemos buscar información desde aquí: no hay necesidad de que te arriesgues, Natasha.-
- Si hubiera algo sobre mi pasado que no comprendiese, yo querría saberlo.- dijo Steve, su mirada cálida y comprensiva.
- Es lógico que piensen así.- dijo Nat en voz baja.- Stark, tú vives en el futuro: eres el futurista del grupo. Bruce, tú siempre vives en el presente estricto, los dos nunca miran atrás, como los sobrevivientes que son. Steve me entiende. A él y a mí nos definen nuestros pasados.-
- Sus memorias son derecho y herencia incontestable. Si tenemos el poder y la determinación de recuperarlas, me parece una empresa valedera.- dijo Thor, su voz ronca en su pecho. Tony miró a Clint, en busca de apoyo, pero la expresión de Clint era más sombría aún si se podía.
- Bueno. Para variar, no me van a hacer caso. Y va a ser un desastre. Qué hacemos?- bufó Tony.
- Tú no tienes que hacer nada…- empezó Natasha, pero Bruce y Tony, las cabezas juntas, ya estaban metidos en su laptop.
- Puedo arreglarte un drop en el quinjet cerca de Zamocs, y de ahí puedes tomar un vehículo hacia Varsovia…-
- Podemos darte apoyo aéreo y quedarnos…-
- Si voy contigo, puedo establecer una safehouse allí y esperar…-
- Por FUCK'SAKE.- dijo Clint de pronto, y todos callaron. Había tanto veneno en su voz que incluso cuando Steve se volvió, le costó reconocer al siempre risueño, alegre arquero. Parecía mucho mayor, mucho más temible: y a pesar del sweater claro y sus jeans, había algo militar en su postura, algo duro que te recordaba que no era llamado asesino por nada, algo que te recordaba que Loki una vez lo había usado como su mejor arma.
Clint tomó el laptop de las manos de Tony sin decir nada y se sentó junto a Thor, abriendo pantallas a una velocidad de vértigo.
- El lunes es Vldobosca en Ukrania. Es especialmente muy celebrado en los poblados, así que los caminos estarán vacíos. La ruta más comercial y rápida desde Ukrania a Varsovia es la carretera K-91, que cruza el río Baras: de ahí a Varsovia hay tres horas en vehículo. Si te dejamos cerca de las 6, llegarás a tiempo antes de que cierren las pensiones, que son mucho más discretas que un hotel. Identifícate como una reportera checoslovaca, y empieza tus averiguaciones con Rudophy Bertz, un ex Stasi arrepentido que vive en Ludba 19, pasado el mall Wojtila de Varsovia. Él tiene suficientes contactos como para ponerte en marcha, y me debe varios favores. Lo llamaré.- dijo, al fin dejando el laptop en la mesita. Natasha lo tomó delicadamente: varios paquetes de información estaban descargándose de "ineedmorearrows" a "lactrodectus".
- Clint… -dijo ella un poco conmovida, pero el ceño del arquero era francamente amenazante.
- Mejor te abrigas. En estas fechas llueve como que lo tiraran con balde.-
- Okay. Me rindo al puto experto. Maldita sea, Barton. Por qué uno siempre te subestima?-
- Es mi superpoder.- soltó Clint, pero se suavizó ante el obvio halago de Tony. –Un superpoder muy bueno para un espía, debo añadir.-
- Podemos ayudar desde aquí, verdad?-
- Lo ideal es siempre tener adónde ir enviando y vaciando archivos y data, nunca quedarte con nada en la mano.- dijo Natasha, y miró a Bruce y a Clint sucesivamente.- Me sentiré muy aliviada si son mis handlers, y están recibiendo mi data.-
- Clint y yo seremos tu extraction team. Te vamos a buscar cuando nos digas.- dijo Steve.
- Nosotros interpretaremos la data en lo que podamos.- ofreció Bruce, asintiendo.
- Y yo iré contigo.- dijo Thor con firmeza.
- Qué?-
La discusión habría seguido si el mensaje de JARVIS de que Jane había salido de la tina y lo buscaba no hubiera hecho que Thor de disculpara con toda pachorra y saliera como el pedazo de buen tipo que era, mientras la expresión de Clint pasaba al infranegro.
Bruce, que tenía sentido común, se llevó a Tony alegando que tenían que hablar, no sin indicarle a Steve, no con poca inteligencia, que se fuera a buscar a Libby y a asegurarse de que tuviera qué ponerse para la fiesta del día siguiente. Y cuando la puerta se cerró tras el capitán, Natasha al fin levantó la vista a Clint, que seguía porfiadamente sentado en el sofá, el laptop a un costado pero ignorado, la vista en el vacío.
- Clint…- empezó Nat, pero él no la miró, aunque habló con voz verdaderamente dolida.
- Thor, Nat? En serio, Thor?-
- No seas ridículo…-
- No hablo de eso.- dijo Clint, y su voz era severa y amarga.- Sabes que yo debería ir contigo. Hablo rumano, checo y polaco como un nativo. Soy tu puto sniper. Soy el operativo que conoce tu historia, Natasha, el único que te puede controlar si te sales del molde, y me estás dejando atrás simplemente… porqué?- gruñó, y en voz había un helado desprecio.- Crees que voy a aprovecharme de ti si te veo vulnerable? Crees que no estarás segura conmigo, o que te distraeré tratando de seducirte en pleno…-
- Cállate, Barton. No es en ti en quien no confío!- gritó Natasha, al fin exasperada. Clint la prefería furiosa a helada y cortés: al menos era prueba de que Natasha Romanova, la temible inmóvil máscara de la asesina, había dejado paso a su Nat.- No dudo de ti!-
- Si estás vulnerable es cuando más me necesitas! Quién más que yo puede protegerte? Quién más que yo puede protegerte de ti misma? Tú te bastas sola para matar a todos esos hijos de puta… lo que necesitas es alguien que pueda mirarte a los ojos y saber lo que está mirando! Saber quién lo mira de vuelta!- exclamó Clint.- Te juré que no iba a dejar que volvieran a utilizarte, y lo cumpliré!- agregó, agarrándole la cabeza entre las manos, sus dedos hundidos en los esponjosos rizos rojos, sus honestos ojos verdosos en los de ella. Vio el temblor en Natasha, vio la sombra del pánico en sus ojos y eso, más que ninguna otra cosa, le dijo cuán afectada estaba: pero ella apoyó ambas manos en su pecho y empujó, la cabeza baja, todo su ser hablando de dolorosa renuncia.
- No, Clint!- suplicó, y se apartó, abrazándose a sí misma, el rostro oculto. Hubo una larga pausa, hasta que levantó el rostro, y miró a Clint con angustioso deseo, tanta hambre en sus ojos esmeralda que el arquero sintió un puñetazo en el bajo vientre al mismo tiempo que le ardían los ojos.
- No eres tú en quien no confío. Es en mí. No sé si puedo enfrentarme a eso y no intentar… no tratar de reclamarte. Te necesito… tus brazos han sido mi refugio tantas veces!... hay veces que te necesito tanto, y allí… sé que no podré controlarme.-
- Sólo tienes que tomarlo. No me importa si es por una hora o para siempre, Nat, si me lo pides, es todo lo que…-
- Cómo está Laura, Clint?-
Clint calló, y hubo un destello de comprensión en sus ojos.- Acomodándose en la granja. Fury me ayudó a arreglarlo. Los chicos estarán en cuarentena al menos un año tras todas las operaciones, y mi granja lleva años abandonada.-
- Te gusta ella desde que le disparó a esos guardias, verdad?-
- Le admiré el valor.- dijo Clint con tranquilidad.- Y me he encariñado con los chicos. Pero Nat, ella no significa…-
Nat avanzó, y le apoyó los dedos en los labios. Clint la miró intensamente un momento, y luego se rindió, sus ojos apagándose, su mano yendo a apartar esos dedos, antes de besarlos y agachar la cabeza.
- Dime qué necesitas de mí, y lo haré. Pero te reportarás todos los días.- exigió, la voz ahogada, y se quebró cuando Natasha lo abrazó contra su pecho.- Todos los días, me oyes? Con Stark o con el doc o con quien quieras, pero te me reportas! En el momento en que no te reportes Capi y yo partimos a sacarte con nuestras pilchas más coloridas, palabra!-
- Lo prometo.-
- Llevarás a Thor?-
- Es un buen asset. No puedo llevar a Steve, o arrugará la nariz. Thor es un guerrero al menos, y no le tiene ningún odio a la sangre.-
- Él no es un operativo encubierto como yo, Nat.-
- No, pero no me dan ganas de meterme a su ducha, abrazarme a sus piernas y llorar por horas.-
- Sólo hiciste eso una vez.- susurró Clint. Habían acabado juntos mirando los mapas, (12)y el arquero acariciaba su espalda con manos que conocía perfectamente todos los músculos de su cuerpo.- jura que te reportarás. Cuando te hirieron, me morí un poco.- susurró él.- Si no, iré a buscarte y te sacaré sobre mis hombros desnuda como en una película de James Bond, con explosiones de fondo.-
Natasha se encogió de hombros, la risa sólo en sus ojos.
- Sólo hicimos eso una vez.-
- Le ayudaré al doc a descifrar tus letras horribles y a traducir. Cualquier cosa, avisa. Haré que Stark te mande juguetitos… y comida. Thor come mucho, la comida es escasa allá, y no sé si podrá cazar en la tundra para alimentarte…-
- Eso también lo hiciste una sola vez.- dijo, ella, su índice rozando el cabello corto y erizado, que era suave como un pincel.
- Bah. Esas torcaces estaban buenas.-
- Entonces mañana bailarás conmigo? Nos despediremos con una sonrisa?-
Hubo una larga pausa, y Clint la miró de frente con ojos secos, que sin embargo estaban cargados de un dolor intolerable.
- Despedirnos. Eso no lo hemos hecho nunca.- susurró Clint, y se le quebró la voz. Nat alzó la cara, y tomando su rostro entre los dedos, lo besó en la frente, los ojos, los labios castamente.
- Te adoro, Clint Barton.- dijo ella sin voz.
- Te quiero tanto, Nat.- susurró Clint.- Ja liubliu ciabie da smierci, liubou maja…-
(1) watch?v=o9HUV2ZKWJw
(2) pic/category/bedroom_
(3) .
(4) .
(5) /n8IQI
(6) . images/GettyImages-452774452.
(7) . /i/pix/2012/11/26/article-2238597-163781FD000005DC-173_
(8) .
(9) Que no involucraba contacto visual y constaba más bien de Bruce quieto como un poste sosteniendo las cosas y Tony invadiendo su espacio para tomarlas.
(10) .
(11) vi/QNE_
(12) images. /cover/i/002/881/212/Screen_Shot_2014-12-09_at_4.20.20_ ?rect=178,0,800,800&q=98&fm=jpg&fit=max
