CAPÍTULO 16

WHAT DO I STAND FOR?(1)

This is it, boys, this is war, what are we waiting for?

Why don't we break the rules already?

I was never one to believe the hype,

Save that for the black and white I try twice as hard and I'm half as liked,

But here they come again to jack my style

That's alright, I found a martyr in my bed tonight

Stops my bones from wondering just who I, who I, who I am, oh who am I, mm, mm

Well some nights, I wish that this all would end

'Cause I could use some friends for a change

And some nights, I'm scared you'll forget me again

Some nights, I always win, I always win

- ¿Esto va a ser una pelea? Porque si es así déjame ir a buscar un trago- dijo Tony cuando Bruce cerró la puerta del laboratorio.- No puedes pretender que tengamos nuestra primera pelea sin que yo esté al menos con un trago en la mano. Es una tradición en mis parejas. Y antes que digas nada, el vodka no me hace nada desde que salí con una modelo rusa que no comía nada excepto vodka frambuesa. Así que si vas a usar el famoso "tenemos que hablar, Tony" primero déjame picar unas rodajas de limón y voy por un vaso…- Tony se calló cuando Bruce se detuvo enfrente suyo, y con el movimiento ligero que sólo sabe hacer bien la gente que hace yoga o artes marciales, se arrodilló a sus pies, sentándose en los talones en simple seiza.(2)

Luego, con manos muy seguras, tomó el pie derecho de Tony, metido en unas carísimas Nike a guisa de chancletas sin calcetines, y se lo puso en el pecho, haciendo que Tony casi perdiera el equilibrio y tuviera que apoyar el trasero y las manos en el mesón detrás suyo.

- Nunca dije que quería hablar, Tony- dijo Bruce con ternura. Y desatando la cinta que ya había pasado por varias duchas atada al tobillo de Tony, liberó el hueso del tobillo y lo besó, delicado a pesar de su masculinidad: el tobillo de Tony era apenas más grueso que las muñecas de Bruce. Era extraño ver el detalle de esa fragilidad, oculta siempre tras armaduras, ropa de diseñador y carisma.

- No hagas eso, hazlo después que me bañe, no soy…- empezó Tony, pero Bruce no le hizo caso, y acunando el calcáreo que escapaba de la zapatilla, deslizó sus labios por todo el tobillo, besando y paladeando la desvaída línea rojiza que dejara la cintita.

Tony echó la cabeza atrás en un suspiro e intentó mantener el equilibrio, aunque cada roce le arrancaba un temblor. Una vez le habían hecho un sexy masaje en los pies y no había sentido mucho: sin embargo ahora, los besos, las yemas de los dedos tan suaves por tantos químicos, la tibieza de su aliento, el deje caliente de una puntita de lengua a veces rozándolo… Tuvo que mirar el techo e inhalar por la nariz, porque si miraba la cabeza rizada tan dócil a sus pies, todo el tantrismo se iba a la mierda y le caía encima en pleno piso de la cocina. Bueno, al menos era su cocina.

El autocontrol le duró hasta que sintió las manos de Bruce yendo al cierre de sus jeans, y sus manos sujetaron las del físico, el rubor de la excitación mezclándose con la ansiedad en sus ojos.

- No… Espera. Explica… explícate.-

- Para ser famoso por pensar después y correr antes de caminar, te la pasas deteniéndome y pidiéndome que me explique.-

- Eres desagradablemente lúcido en la mitad de esto, Bruce Banner- gruñó Tony, porque su sexo estaba palpitando contra el cierre a medio bajar.

- Tony, te quiero…- susurró Bruce, y deslizó los jeans abajo, liberando los briefs de Iron Man con una risa. Eran blancos, con montones de caritas rojas y amarillas. Tony rió, el ceño fruncido y el aliento agitado, cuando Bruce le arremangó una de las breves perneras de los briefs y ató la cinta en el pliegue entre muslo y cadera, ayudado por los fuertes músculos abultados que solían mover un traje de más de 150 kilos de metal.

- ¡Más te vale que me quieras! ¡Mira lo que me haces hacer, torturador perverso! ¡Y con esa cara de spaniel inocente!-

Bruce se arrodilló, y rozando su vientre con un beso, rodeó su cintura con los brazos, hundiendo el rostro en los abdominales ajustados y recios, aunque no tan marcados de Tony. Con manos que querían ser tiernas, Tony acarició con cierta torpeza sus sienes, sus hombros, y al fin habló, sintiendo la respiración honda y algo temblorosa del hombre que estaba aprendiendo a amar con todas sus fuerzas.

- Hey. Hey. Háblame, doc. Normalmente eres muy bueno con tus palabras… Mucho mejor que yo… Vamos, háblame, Verdecito tiene excusa para ser monosilábico, tú no…-

- Gracias… por atreverte a pensar en él. A pensar… en cómo ayudarnos, no en como destruirnos. Nadie nunca ha pensado así, en él, en nosotros- dijo Bruce, y aunque sus ojos estaban nublados, el pardo tenía un deje verdoso a la luz indecisa de la tarde.- Gracias por pensar… diferente. Eres el primero en acercarte al problema como si creyeras que algún día podría tener solución…-

- ¡No necesitas solución!- exclamó Tony con rebeldía.- Te he dicho que es un privilegio. Todo lo que necesitas es perder el miedo y que aprendas a controlarlo mejor y sobre todo, mejorar tu calidad de vida. Es todo lo que me importa. Quiero que estés a salvo y feliz, y en mi caso "querer" va muy de cerca con "hacer" y lo sabes- gruñó, aferrando la cabeza de Bruce entre las manos como si pudiera poseerla.- No soy un tipo que se quede sentado y espere que las cosas le salgan bien. Yo hago que salgan bien.-

- El tiempo es el río en el que voy pescando, en cambio. R. L. Stevenson, ése soy yo- (3)dijo Bruce, un beso casi casto en el vientre expuesto de Tony, volteando el rostro, frotando la sombra de barba que siempre ya era definitiva a un segundo día en su mentón contra la piel suave bajo su ombligo. Tony se estremeció, deseo mezclándose con la decisión en sus ojos.

- ¿Me dejarás experimentar? Quiero ayudar.-

- ¿Me meterás alambres en el cerebro?- dijo Bruce pensativo.- El mejor modo de estudiar emociones es con estimulación límbica directa…-

- No, masoquista de mierda. ¡No soy el loco de Ross! Hay mejores maneras. Nos iremos a esa isla los dos, y experimentaremos con todo. Con tu curry. Con posiciones… Con todo el tantrismo que se te ocurra hacerme y con todo el panel hormonal que logre comprar en el mercado negro. Tendremos orgías de ciencia y clases magistrales de sexo…-dijo Tony con los ojos brillantes. Mientras él hablaba, los ojos de Bruce parecían contagiarse del mismo brillo, aunque se notaba que querían mantenerse severos.

- ¿Podríamos hacerlo?-

- Hablas con el tipo que se hizo un colisionador de hadrones en el garaje.-

Bruce rió, y Tony se inclinó hacia él, rozando la comisura de uno de sus ojos.

- Tienes una arruguita… aquí, que normalmente no tienes. ¿Es cansancio?-

- Dolor de cabeza- dijo Bruce despacio. Tony lo miró a los ojos, y vio las venas rojizas en la esclera.

- ¿Lloraste? ¿Te hice llorar?-

- Fueron lágrimas buenas- dijo Bruce enderezándose, y Tony lo atrajo para besarlo, sus labios calientes y hambrientos, sus manos yendo a sus hombros, a sus brazos, a su pecho…

Bruce hizo un sonido y Tony, que había hundido el rostro en su cuello, esbozó una sonrisa felina.

- ¿Aún están sensibles? ¿No que te curabas tan rápido?-

- Asumo que si no me curase rápido no toleraría la camisa puesta- dijo Bruce, volviendo a gemir cuando Tony deslizó sus palmas experimentalmente por su pecho de nuevo, concentrándose en sus pezones.- No juegues, sádico…-

- Sólo endorfinas, lo prometo, nada de adrenalina- prometió Tony dulcemente, aunque había entrecerrado los ojos.- Esta noche, tú eliges nuestra cita.-

- Unas copas de vino… Una película… Tú y yo tranquilos…- Bruce gimió y respiró hondo, pero no detuvo a Tony, que le había abierto la camisa botón a botón y ahora deslizaba pulgares cuidadosos por pezones cuyas puntitas eréctiles aún estaban algo tumefactas y enrojecidas, leve inflamación alrededor de la sombra de un morado en donde se habían sujetado la pinzas.

- Qué monstruo te hizo esto- dijo Tony con falso horror.- Hay que atenderte de inmediato…- agregó, y separando los labios, deslizó la punta de su lengua por la carne abusada, una y otra vez, sujetándolo en los labios, humedeciéndolo, dejando que su aliento estremeciera a Bruce, la caricia lenta y sibarita, pero sobre todo, amante.

Las manos de Bruce fueron a sus hombros, y luego lo rodeó con los brazos, acogiéndolo contra su pecho. Su rostro estaba congelado en el placer, los ojos cerrados: y Tony atesoró sus gemidos bajos, el placer desnudo en su rostro mientras los besos seguían.

- Elige tú la película- sugirió Tony, sin detener sus atenciones, ahora yendo al otro pezón mientras su palma encerraba al primero protectoramente.- ¿Qué quieres ver?-

- …Ehm….- y Tony disfrutó el esfuerzo de esa mente en echarse a andar, porque había perdido por un momento la lucidez.- Eh… Siempre he querido ver… Good night and good luck(4)… o alguna que sea un poco de… época… No le digas a Steve pero tengo… algo con los años 40…-

- Me has seducido con el blanco y negro, nerd chalado. Sirve el vino, yo preparo lo demás- dijo Tony al fin soltándolo con un último beso a la carne sensible. - En mi cuarto… Diez minutos.-

-No aún- dijo Bruce abotonándose la camisa.- Le prometí a Jane mostrarle el Potatolímero en un rato. Seguramente tendrá ideas para usos: queremos ver si puede usarse como lente… Dada la capacidad de arquearlo iónicamente, permitiría enfoques mucho más exactos que el gel que ella usa…-

Tony bufó y apoyó la cabeza derrotado en el mesón.- Cockblocked by science. Nunca creí ver el día en que eso me pasara a mí…-

-No podemos, siempre…- musitó Bruce, y parecía culpable y algo triste de repente.-Tú sabes que no puedo…-

- Y te he dicho que lo que me des me hará feliz. Besuquearnos como adolescentes frente a una película…Compartir un buen vino mientras discutimos sobre efectos especiales… Todo me sirve, Bruce- dijo Tony, y su sinceridad era obvia, los codos apoyados, el rostro levantado a él, que se había cruzado autoprotectoramente de brazos.- Sólo quiero, quiero…-

- ¿Qué quieres, Tony?- dijo Bruce, y había suavidad en su voz, una voluntad de darle lo que pidiera que conmovía.

- Quiero que lo que me quede de vida te quedes conmigo- dijo él simplemente.- No me dejes solo como antes.-

- ¿Antes?-

- Pensaba que era único en el mundo. Joder, el ego que tenía…- Tony apoyó la frente en las manos.- Creo que lloré a mi padre más porque él me entendía que porque fuera mi padre. Me entendía y no le gustaba, aclaremos. Luego conocí a Reed,(5) a Hank (6)… Grupo de assholes, francamente. Supongo que encajaba perfecto.-

- No eres un asshole. No todo el tiempo- dijo Bruce, y se apoyó al otro lado del mesón, imitando su postura.- Sólo a veces. Un poco seguidas, cuando hay alguien tratando de que hagas algo, pero…-

- ¡La última vez que alguien trató de convencerte de que hiciera algo, te echaste un helicarrier!-

- Sí, bueno.- Bruce buscó sus lentes y los limpió.- Era un mal día. Pero creo que sé lo que quieres decir.-

- ¿Sí?-

- Sí. He viajado mucho, como sabes. Y a veces, pasaban semanas o meses sin que escuchara a alguien hablar inglés. Soy fluente en varios idiomas, y la mayor parte del tiempo no lo extrañaba demasiado. A veces, era incluso una amenaza de peligro. Pero la primera vez que nos reunimos en ese estúpido laboratorio gamma de Fury, fue como… como una mañana en Kuala Lumpur cuando me encontré con un grupo de alpinistas ingleses, uno de ellos se había roto una pierna. Oír inglés después de semanas fue maravilloso. Fue como si oír el idioma me confirmara que mis recuerdos no eran, no habían sido un sueño…-

- Tu idioma y el mío… Muy poético, doctor- dijo Tony, enderezándose, aunque su rostro traslucía algo de emoción. Bruce le sonrió, y sus manos se encontraron en el mesón.

- ¡Okay! ¡Moverse! ¡Tengamos algo bonito para mostrarle a la gansita cuando baje! Yo te diseño pantalones, tú ves las aplicaciones del P-limero en biotecnología…-

- ¿Gansita?-

- ¿No se folló Zeus a una…?-

- TONY.-

- Tony y el doc están en el laboratorio, y cuando se les una Jane, estarán hasta tarde declamándose ecuaciones unos a otros. No creo que tengas tu sesión con el doc esta noche… Deberías irte a acostar- dijo Steve desde el umbral. En la sala, Libby estaba sentada pegada al televisor viendo un documental sobre el desastre del vuelo 411, y aunque a Steve la historia le parecía un tanto morbosa -las tomas de cadáveres en los Everglades y los esfuerzos de rescate no estaban censurados- Libby parecía absolutamente fascinada.

- Prometí ir a cocinarle a Clint- dijo Libby, aunque no sonaba entusiasmada.- Saqué pollo fresco y arvejas de la cocina, le haré un guiso…-

- Eso suena delicioso- dijo Steve, aunque no había mucho calor en su voz. Se sentó junto a Libby, y se quedó callado un rato, mientras ella se perdía en más imágenes del desastre.

Los cuidados de Bruce le habían hecho mucho bien, eso estaba claro. Libby tenía una solidez a la que ni siquiera el hambre, supuso Steve, podía arrebatarle su belleza femenina. En condiciones semejantes, seguramente Natasha o Pepper (¡o Jane!) perderían cada curva y cada gramo mientras que Libby se mantenía obstinadamente sana: pero su cutis, el brillo de sus ojos, y cada vez menos de esa mirada perdida que tanto lo había asustado al comienzo se habían ido. Steve no había mentido al decirle a Ross que frente a la titánica mente de Bruce y Tony, a veces sentía que él no era menos bruto que Hulk: y sin embargo, le era imposible sentir envidia, y sólo sentía el deseo propio de un líder de proteger a los suyos con su carne y sangre. Tony tendía a arriesgarse más de la cuenta, como Nat y Clint. Bruce, como Thor, tendía a aguantar en silencio más de lo soportable en cuerpo y alma. Era su privilegio y su derecho protegerlos, y si algo lo hacía feliz, era saber que Libby estaba a salvo, que nunca se arriesgaría como tenía que tolerar que sus otros amigos se arriesgaran, que si todo salía bien, nunca la perdería.

Sin saber lo que hacía, alargó una mano y rozó los espejados lisos color lino. El cabello de Libby era mucho más claro que el suyo, y mucho más fino: y lo acarició fascinado por el reflejo del sol en las hebras, captando los destellos platinados con sus ojos de artista.

- ¿Steve?- ella no se volteó, pero Steve se sorprendió cuando se movió en el sillón y se apoyó en él. Steve la rodeó con el brazo casi sin saber lo que hacía: se sentía tan correcto, tan simple.

- ¿Sí, Libby?-

- Bruce insiste en que me llamen Lydice. Pero nadie lo hace- dijo ella encogiéndose de hombros.- Steve, he estado pensando mucho…-

- Cuéntame.-

- ¿Ustedes tienen… alguien que los coordina, verdad? ¿Alguien en SHIELD, que se ocupa de ustedes?-

- Sí. ¿Por qué quieres saber eso?-

- Me gustaría hablar con esa persona.-

La voz de Steve se endureció.- ¿Para qué?-

Libby bajó la vista, y entrelazó las manos, en un gesto que Steve recordaba bien. También recordaba su nerviosismo al ponerse el cabello tras la oreja.- Bueno, no soy como tú, pero hay cosas que podría hacer para ayudar…-

- No. No. Hell no- Steve se envaró.- No.-

Bucky, cayendo al vacío. Y Clint.

Natasha, acostada en esa cama enorme de hospital, más blanca que las sábanas.

Thor, cayendo… Cayendo irradiado… Cayendo como una cometa con los hilos cortados.

Bruce, desnudo y sucio, inconsciente…

Tony, cayendo desde ese portal en el cielo como un peso muerto…

- No digo que vaya a hacer nada como lo que haces tú, tú eres… hombre y mucho más poderoso que yo. Sé que no estoy al nivel, pero… aunque sé que no es mi lugar decidirlo, me gustaría que me utilicen de algún modo que sea útil…-

- No, Libby- susurró Steve, su voz áspera.- No lo permitiré. ¿No te han utilizado ya lo suficiente?-

Pudo ver en su rostro el deseo de discutirle, el deseo de responder, pero Libby calló. Calló, comprendió Steve, porque era lo que se esperaba de una mujer en 1945, y a diferencia de Peggy, Libby era una mujer exactamente de su época.

Y sin embargo había rebeldía en sus ojos.

- Como tú digas. Tienes razón, por supuesto.-

- La tengo, pero…- Steve, incómodo, se frotó la nuca.- Quiero que entiendas… No me digas que sí porque sí… Libby, no quiero que te pongas en peligro, es todo.-

- Pero si no me va a pasar nada. Soy como tú. Me curo de las heridas…-

- Sí, ¡pero duelen igualmente! Y además, para eso estoy yo, tú… tú deberías…-

- ¿Quedarte en casa con media docena de Stevies rubiecitos haciéndote asquerosidades de gelatina?- dijo la voz de Clint desde la puerta, y Steve retrocedió, porque sin querer había tomado a Libby por la cintura.- Nat tiene por ahí un par de esos… ¿Rulos rizadores? Para que te hagas el peinado tipo colmena y todo eso…-

- Steve sólo se preocupa por mí. No lo molestes, Clint- soltó Libby con irritación, y partió a la cocina a buscar lo prometido para la cena. Clint fue a seguirla, pero Steve lo sujetó con una mano en su pecho, su rostro muy tenso.

- ¿Eres tú quien le ha metido en la cabeza la idea de entrar a SHIELD? Estaba confiando en ti…-

- Te informo que cuando dije que confiaras en mí, no era para ayudar a lavarle la cabeza más de lo que se la han escobillado. Si quiere meterse a SHIELD, lo que es una movida bastante lógica si me preguntas, no veo porqué debería disuadirla.-

- Cuando la trajimos dijimos que SHIELD…-

- No, ¡tú, y el patológico desconfiado que es Bruce dijeron! Nosotros no opinamos una mierda, sólo te dimos en el gusto- exclamó Clint irritado.- ¡Y te recuerdo que podemos discutir esto a palos, y la única opinión que sigue importando no es la mía ni la tuya!-

- ¡¿La de quién pretendes entonces…?!-

- ¡La suya! ¡Joder, Cap, para ser el símbolo de la libertad eres bastante nazi…!-

- ¡CLINT!- ladró Libby en el umbral de la cocina, una bolsa plástica cargada de ingredientes en cada mano contrastando con su enojo.- ¡Discúlpate ahora mismo! ¡Cómo le dices una cosa semejante a Steve!-

- ¿Que está siendo un jodido nazi? Pero si le falta…- empezó Clint, y entonces sólo el reflejo de asesino lo salvó, porque Libby había dado tres pasos, y alzado una mano para abofetearlo con ira.

- ¡Libby!- exclamó Steve asombrado, pero Clint, sin soltarle la mano, la apretó entre sus dedos poderosos, y musitó:

- Sie, Lydice. Sie. ¡Sie!-

Libby se tambaleó y Steve alargó las manos para sujetarla, pero Clint la mantuvo de pie, los ojos fijos en ella, sus fuertes manos sosteniéndola de los antebrazos.

- ¿Lydice?-

- Lo siento, Clint. Lo siento. Lo siento… Lo siento…-

- Está bien. Te haces perdonar con budín- dijo Clint con forzada alegría, y pasó una mano por su cintura, llevándosela, hablando con fingida animación.- Thor está que trina, ¿sabes? Jane le metió más carbono inerte y lo acostó, y le prohibió… ehm… toda "tarea agotadora" si planea asistir a la fiesta de mañana. Va a dormir en el cuarto de al lado, creo. Le ha salido por la culata hacerse el enfermo.-

- Pero si está enfermo. Esa cantidad de roetgens…- musitó Steve, desconcertado y ansioso.

- Bueno, no lo suficientemente enfermo como para no querer follar a su novia, parece- Clint se encogió de hombros.- ¿Y quién lo culpa? Cuando tienes una chica guapa al frente, todo lo demás es secundario… ¿No es así, Lydice?-

- ¿Clint?- murmuró Steve, pero el arquero le echó una mirada que le pedía una vez más que confiara. Y mordiéndose los labios, Steve lo hizo. Cuando Clint se la llevó, Steve se sentó en el sofá, puso una película bastante extraña, y lo suficientemente moderna para mantenerlo curioso y ansioso, porque ya sabía que esa noche no iba a dormir.

Estaba a la mitad de Legally Blonde cuando Natasha entró con su laptop, se sentó cerca suyo y se puso a trabajar, ignorándolo. Steve se levantó y le trajo un jugo de fresa y unas galletas, y cuando las acabó, rebañó los cajones hasta encontrar un paquete de buñuelos, que calentó y le trajo.

- Sé que Clint hace chistes sobre que sería el mejor de nosotros para bajar gatitos de los árboles… a flechazos. Pero no es capaz de hacer nada malo- dijo Nat con sencillez. Steve quería debatirle: quería recordarle el pasado, quería recordarle que Clint no era por nada el asesino más temible de SHIELD, el hombre tras cuya sonrisa estaba el espía que podía planear golpes de estado y operativos que ponían un país de cabeza. Y sin embargo, no pudo. No pudo, porque era el mismo hombre que al rescatarlo del vacío lo había besado con el abandono, con el amor, con la confianza con que sólo Bucky alguna vez lo había tocado, y confiar en él era lo único que tenía sentido.

Si cerca de las cuatro de la mañana Steve se tendió en el sofá, apoyó su cabeza en el muslo sano de Natasha Romanoff y se durmió, una mano agarrada posesivamente de su bata, ella no dijo nada, y sólo cerró el laptop para seguir trabajando en las inmateriales pantallas de JARVIS.

- Esto es… Te mato. Esto es un piluchito- Bruce elevó las cejas, mirando la tablet en donde Tony había trazado, en una simulación muy exacta, la figura de Hulk y la suya, y envuelto ambas en el proyecto de un traje de una pieza, que los cubría por completo y sólo dejaba al descubierto la cabeza.

- Mira, sabía que estabas orgulloso de ti mismo, pero te informo que te faltan como ocho kilos para que valga la pena que andes exhibiendo el pecho… Modestia, Banner, qué ejemplo para los niños.-

- ¿Modestia? Paso más tiempo desnudo en público que un actor porno- dijo Bruce con los brazos cruzados en resignación.- Ya me he acostumbrado a que todo el mundo me conozca como mi madre.-

- Bueno, ahora que eres propiedad Stark, yo *no* devalúo mis assets exhibiéndolos por todos lados. No tengo paciencia para que toquen, usen o siquiera miren mucho mis cosas, ¿sabes?-

- Tony- dijo Bruce sin cambiar la expresión.- Sigue siendo un piluchito. Y es morado. ¿Por qué cresta de la reconcha de tu MADRE es morado?-

- ¿Porque Clint ya usa el lila?-

- Buenas noch… ¿Ese es el anticoloide?- la voz de Jane los interrumpió, y la diminuta científica, para frustración de Tony, le echó una mirada a su táctil touch junto a la puerta, tipeó una secuencia de números, luego otra y con la tercera la abrió, precipitándose después en línea recta al contenedor y su luz violácea.- ¡Es precioso! E imposible. Es totalmente imposible. ¡Y está ahí! ¡Oh, Bruce, Bruce!- exclamó con entusiasmo, dando un saltito para colgarse de su cuello.

- Esto es lo típico de los bautizos- exclamó Tony.- Todo el mundo felicita al padre, y la pobre madre, que hizo el trabajo, que sufrió con sangre, sudor y lágrimas, queda olvidada…-

- Hay más de donde salió ese pequeño- dijo Bruce con una sonrisa malvada por sobre el hombro de Jane.- Dos meses de descanso y continuamos con la familia, querida, así la ropa de una le sirve a los demás…-

- Stark, es maravilloso que puedas darle a Bruce los recursos que necesita para echar a andar su programa de inmunizaciones y genoterapia. Va a hacer una diferencia en el mundo…- dijo Jane al fin soltando a su amigo, para volverse a Tony y estrecharle la mano entre dos manecitas diminutas con entusiasmo.- ¡Y esto es tan cool! ¿Qué usaron? ¿Carbono?-

- Sílice. Mejor punto de fusión. Tenemos que hacer algunas pruebas, pero ya sabemos que es inmune al hielo y al fuego.-

- ¡Es fantástico!-

- Lo vamos a usar para vestir a Hulk, y proteger a todos- dijo Tony, enseñándole la pantalla. Jane dio un chillidito de excitación.

- ¡Qué lindo es! ¿Es un piluchito?-

Bruce le echó una mirada sombría por sobre la cabeza de Jane a Tony, y éste soltó la risa.

- DOC. Arriba. Sáquese de encima a Love Machine. DOOOC. JARVIS, ábreme, no voy a ver nada que no haya visto, con Pornhub le conozco hasta los lunares a Stark…-

Eran las siete de la mañana y Tony, a medio vestir, estaba tendido de espaldas en su otomana frente a la pantalla de su habitación. Bruce, que había dormido entre sus piernas y con la cabeza hundida en un cojín, que a su vez había cubierto el brillo del reactor, alzó la cara absolutamente perdida, con los labios inflamados de tantos besos y el cabello en los ojos.

- ¿Ah? ¿Clint?- balbuceó a la puerta cerrada.

- A volar, pajarito. Si me haces levantarme iré a buscar repulsores…- amenazó Tony, un brazo sobre los ojos.- ¡VETE, BARTON!-

- ¡NADIE TE HABLA A TI, ES AL DOC A QUIEN QUIERO! ¡BRUUCE!-

- ¿Ya están ebrios? ¿Ya empezó la fiesta?- musitó Bruce, echándose infructuosamente el pelo atrás y buscando aún más infructuosamente sus lentes en el suelo junto al sillón.

- La fiesta es a las ocho. La ebriedad a toda hora- gruñó Tony sin abrir los ojos.- A no ser que Nat haya hecho uno de sus numeritos de desaparición…-

- SE COMPRÓ UN VERSACE PARA HOY, NO HAY FORMA DE QUE NO ASISTA, POR ESO SABÍA QUE NO SE IBA A IR ANTES…- comentó Clint desde afuera.

- Versace. Eso me recuerda que hay que tapizarte- Tony abrió los ojos, súbitamente despierto al 100%.

- Oh, Dios- Bruce movió la cabeza.

- DOOOOC.-

- Ya voy, Clint- dijo Bruce con un bufido, mientras Tony empezaba a vomitar una impresionante lista de cosas que el arquero podía hacer con su arco, e intentaba hacerse un bulto muy pequeño en la otomana.

- ¡GRAACIAS!- canturreó Clint, y cuando al fin Bruce le ordenó a JARVIS que abriera la puerta, se lo encontró apoyado en el umbral, con una mano en la cadera, las gafas en la punta de la nariz y la misma ropa del día anterior, sólo que mucho más arrugada que de costumbre.

Por supuesto, él parecía un modelo grunge y Bruce algo blando y peludo que había sido amado hasta casi la destrucción, como un peluche. Y en verdad, los dos eran exactamente eso.

- ¿Para qué me necesitas, Clint?- dijo Bruce, frotándose los ojos y ahogando un bostezo.

- Los necesito a todos. Quiero que todos juntos hagan un corro alrededor mío, y me declaren el tipo más inteligente de esta Torre, y que después JARVIS lo publique en carteles y pantallas por toda la ciudad…- dijo Clint gesticulando con las manos.- En Times Square, por un momento, " CLINT BARTON SMARTEST BASTARD EVER".-

- Fallo en ver dónde entro yo- dijo Bruce, su flemática expresión sin cambiar mientras que Tony se enderezaba y asomaba ojos desafiantes por sobre el respaldo de la otomana.

- En tus sueños, Barton. Nunca te declararé más listo que yo, y después viene Bruce, y…-

- Eso es porque todavía no me oyen. Van a querer hijos míos después de esto- dijo Clint, las manos en las caderas: pero había una seriedad en su rostro, cierto deje de decisión, que hizo que Tony se sentara al fin y se frotara los ojos.

- Los recogeremos cuando los tires nido abajo, supongo- dijo Tony desde atrás.- Desde que tengo a Bruce al lado me ha dado por recoger a indigentes como ustedes…-

- Qué hijo de puta eres, Stark- Clint se cruzó de brazos.- Los veo en la sala. Es sobre la última adición. Es sobre Libby - dijo, y hubo un destello en sus ojos al mirarlos por sobre las gafas.- Apúrense.-

- ¿Soy yo o parece extremadamente excitado?-

- ¿Quizá es una pedida de mano?- sugirió Thor, que caminaba junto a Steve en el pasillo, rumbo a la sala. Los dos se habían encontrado en el ascensor, Jane empequeñecida entre ellos, y ahora cruzaban el pasillo alfombrado en rojo del piso 88, en donde estaba la sala y la cocina común, inundado de sol. Jane, aunque sólo había visto a Libby al pasar, había oído vagas descripciones de la situación en Thor-speak, y conocía a Steve más por libros de historia que en persona, adivinó un montón de cosas cuando éste se paró en seco y se puso levemente pálido, su cuerpo envarándose como si hubiera vuelto a sentir el hielo alrededor.

- ¿Si él la hace feliz? Hablamos de…. Libby, ¿verdad?- Jane se volvió a Thor, y delicadamente aguardó antes de entrar a la sala, dándole un momento a Steve para alcanzarlos. Jane poseía, como muchos genios, varios problemas para socializar, y al igual que Tony también había decidido a los seis años que el resto del mundo eran idiotas; pero su amor por Thor le había dado algo de confianza, y su simpatía por los Avengers que conocía más, (7) había causado que opinara que el resto, forzosamente, tenían que ser buenas personas.

- No es como si…- Steve se interrumpió al ver a Libby, que en la sala había puesto bebidas y waffles calientes en una cesta de desayuno que parecía casi un balde, con varias jarras de café, leche y té.- Deja que te ayude.-

- Steve, buenos días- dijo Libby, y entonces Steve se detuvo al notar que la joven tenía una mano vendada, aunque disimulada por la manga del sweater lila que llevaba sobre un vestido largo.

- ¿Qué te pasó?-

- No es nada…-

- Se quemó cocinando para mí. Más carnecita en mi olla- dijo Clint, pasando junto a Libby y dándole una palmada en el trasero muy poco sutil. Ella se estremeció y se apartó, pero sólo siguió doblando servilletas sin decir nada, mientras que Steve miraba a Clint con desaprobación pero tampoco decía nada, mientras se arremangaba las mangas de su jersey rojo y empezaba a ayudar a cargar la mesita central de cosas para el desayuno.

- ¿Vamos a desayunar aquí? ¿No tenemos una mesa perfecta en la cocina?- dijo Natasha con un bostezo al sumárseles, en pantalones de yoga ajustados y una camiseta gris que dejaba muy poco a la imaginación, a pesar del elocuente estampado de "SMASHING THE PATRIARCHY IS MY CARDIO".

Si había un Avenger que intimidaba un poco a Jane, era Natasha, con su fría eficiencia y su exacta fraseología. En ese sentido, Jane sabía que era un poco cínica: como una feminista convencida, y rodeada de feministas entre sus pocas amigas científicas, sabía que Natasha, con su temible poder que Thor admiraba tanto y los demás parecían temer como al fuego, era la personificación del poder femenino en ese mundo súperheroico. Pero era, seamos honestos, por muy brillante que fuera, un jock: una atleta, una diplomática, una asesina quizá, pero definitivamente no tenía nada en común con la científica preocupada por si se notaba mucho que usaba sostén con relleno.

- Es más cómodo acá, hay sofás blanditos- dijo Clint, que había abierto los ventanales del balcón, y con su habitual falta de temor a las alturas colgaba medio cuerpo fuera, disfrutando del sol y el viento en la terraza justo afuera de la sala. A Jane se le subía el corazón a la boca cada vez que veía a Clint encaramarse en algo con tanta pachorra -en su aventura en Arizona, lo había visto de pie en una columna de rocas sueltas que se desmoronó dos segundos después de que él saltara, sobre un abismo de quince metros de profundidad. Saber que Thor, esta vez, al menos estaba al lado en caso de un resbalón accidental o algo así, la tranquilizaba.- Se pueden decir muchas cosas de Stark, pero tiene buen gusto, la verdad.-

- Gracias por eso, Clint- dijo Bruce con una sonrisa pícara al entrar a la sala, seguido de no muy lejos por Tony, que bostezaba como si se le fuera a descoyuntar la mandíbula y estaba en jeans sin abrochar, una camiseta arrugada, descalzo y con los pelos de un erizo. Bruce en cambio lucía peinado y compuesto, con jeans planchados y una linda camisa a rayas beige y blancas se veía animoso y alegre. Jane era muy observadora, y había poco en Bruce del hombre asustado y nervioso, amargado y que siempre buscaba fundirse con el papel mural, en el hombre alto y sonriente que se paseaba por la sala diciendo buenos días con una sonrisa blanca y ancha, que extendía las piernas sin temor a ocupar espacio en el sillón que eligió, que se servía café y tomaba unos waffles sin señales de pedir permiso; y cuyos ojos parecían aclarados y seguros, e incluso traviesos cuando Tony Stark, que era una nube negra a esa hora de la mañana, tomó una taza de café de sus manos y se la bebió casi sin respirar antes de demandar otra con un gruñido.

¿No era que Tony no tomaba cosas de las manos de otra gente? Era una de sus más famosas quirks: y sin embargo, con las maneras de un niño que gatea, demandó con un sonido gutural un poco de waffle, y lo mordió directamente de la mano de Bruce, que se lo sostenía sin mirarlo mientras hablaba con Natasha.

- Queridos hermanos, estamos todos aquí…- dijo Clint con maldad, regresando del balcón. Libby al fin se había sentado junto a Steve y hablaban: pero a una mirada de Clint, a la que respondió con un gesto levemente rebelde, dejó el brazo del sillón en donde se había apoyado y se fue a sentar en el sofá en que Clint se había acomodado, a otro gesto buscándole café y galletas. A Jane, como feminista, el gesto desagradecido y dominante le cayó muy mal: y dado que había conocido a Clint antes y se las había arreglado para jamás irritarlas ni a ella ni Darcy, también le extrañó el modo de Clint de ignorar a Libby, excepto para, consumido un sorbo de café y una galleta, dejar una mano en su pierna. Era algo que visiblemente la tensaba a ella y en respuesta, parecía tensar a Steve.

No era la única en notarlo: Bruce claramente bebía café con una ceja alzada como si estuviera juntando las palabras para decir algo, y Thor se volvía a Jane a cada rato, como si quisiera su opinión sobre si eso era aceptable. Natasha seguía inescrutable, sin embargo, y Tony… Bueno, Tony claramente necesitaba otra taza de café y otro waffle, porque estaba tan dormido que casi se había comido la mano de Bruce.

- En una hora más, estarán todos adorándome más de lo que ya lo hacen. Stark, exijo tu retractación pública sobre lo del tipo más listo de la Torre si el doc aprueba.-

- Vas a ser la mancha más lista de la Torre si no explicas qué está pasando. Levantaste a Thor y a Hulk de sus respectivos lugares favoritos para dormir: te recomiendo que empieces a justificarte. Rápido- dijo Bruce cortésmente, aunque sin lentes era más obvio el destello verdoso de sus ojos al sol.

- Oh, mi impaciente, adorado doc…- Clint esbozó su mejor sonrisa dientona.- Libby, café.-

- Un por favor te ayudaría, Barton- susurró Libby, alargándole una taza fresca.

- Silencio, mujer- Clint apoyó el respaldo en el sillón, ignorando la mirada irritada de Steve y Natasha.- ¿Cuánto lleva acá Libby? ¿Dos meses y medio? Creo que todos tienen clara su situación, ¿no? Bruce analizó que tiene cuatro personalidades dentro y decidió que lo más sano sería poner tres a dormir hasta difuminarlas, y quedarse con la más reciente.-

- ¿Crees que es apropiado discutir eso ahora? ¿Y con todos?- inquirió Steve, pero Bruce, que parecía interesado, se volvió a Libby.

- Si no te molesta que lo conversemos, yo estoy feliz de recibir el input de todos. Además, el trabajo ya lo hemos empezado. Libby es bastante dúctil a la sugestión, y "Lydia", con las memorias directamente de posguerra en Berlín, casi han desaparecido en la consciencia y en los sueños.-

- Sí, me cuesta acceder a ellas ahora- dijo Libby, asintiendo.- No me molesta que lo conversemos, si hay un sentido en esto- dijo algo indecisa, mirando a Steve, que había dejado su desayuno abandonado y tenía las manos entrelazadas apretadamente.

- ¿Puedes explicarnos cómo te has sentido, lo que quieres hacer y cómo consideras tus habilidades?- dijo Clint, alargando la mano para acariciar su costado, a lo que ella se apartó con discreción pero clara incomodidad.

- Barton, ¿la puedes cortar con eso?- soltó al fin Steve, un retumbo peligroso en su voz. Clint dirigió sus ojos claros a Libby, que tragó, y aunque había irritación en su voz, habló con firmeza.

- En primer lugar, quiero darles las gracias a todos por haberme acogido y haberme dado su apoyo en… esta situación extraña y sin precedentes en que me encontraron gracias a Steve…-

- No sin precedentes, Libby- dijo Natasha, y su rostro era suave. Libby le sonrió, asintiendo.

- Los he conocido a todos, lo que ha sido un honor, y todos han sido extremadamente amables. Tengo que darles las gracias por mi rescate, mi protección, mi curación, y mi nueva vida. Como saben, el doctor Banner me ayudó y me está ayudando a recuperar mi sanidad mental, no sólo porque quiera curarme y recuperar una existencia normal, sino porque… deseo usar mis habilidades. Howard Stark me irradió y aunque no sé nada de combate, soy más resistente, fuerte y rápida que la mayoría, me curo muy velozmente, y tengo buenos reflejos. Sé que me irradió con la esperanza de ver si esas habilidades pasaban a mis hipotéticos hijos, pero con mi sanidad mental como está, obviamente no lo sabremos en muchos años, aún si la ocasión aparece- agregó, encogiéndose de hombros.- Hasta entonces, quiero aprovechar lo que me dio y mi nueva libertad. Deseo unirme a SHIELD y para eso, tengo que pasar tests psicológicos y de respuesta bajo stress, y si quiero conseguirlo, tengo que estar sana.-

- No necesitas unirte a SHIELD para hacer el bien, testigo cinco de siete en esta mesa- gruñó Tony, al fin recuperando sus neuronas, después de cuatro tazas de café.- Si quieres, yo mismo te diseño algo colorido y sexy, y así tenemos el cliché de la pelirroja malvada vestida de negro y la rubia amistosa vestida de blanco, las dos infartantes, combatiendo con abundante bouncing y estratégicas rupturas de tela…-

Steve se frotó la frente, la tensión en su rostro obvia. - Stark, basta. ¿Por qué nadie dice que es una mala idea? Es una pésima idea. ¿Thor? Libby, ¿por qué no escuchas a Bruce?-

- No es una mala idea- intervino Natasha.- No soy precisamente SHIELD: Human Resources, pero su velocidad y habilidades podrían ser muy útiles en el campo, y por eso estuvieron dispuestos a olvidarse de bastantes cositas en mi archivo: no creo que te hagan tan difícil la entrada a ti, Libby, que eres americana, a pesar de tus problemas mentales. Si fuera por eso…- agregó, cruzando una mirada divertida con Clint.

- Eso sin contar que cuando, y es cuando y no si, los alemanes o Hydra vengan a buscarla, al menos tendrá quien pelee para protegerla. Ser miembro de SHIELD haría mucho más difícil que te hagan desaparecer: es por eso mismo que yo tolero el ser su " consultor"- dijo Bruce con un mohín.- Pero tampoco me gusta demasiado, Libby. Concuerdo con Steve. Tony está dispuesto, y creo que lo estaría aunque no hubieras sido amiga y objeto de los experimentos de su padre, a mantenerte segura acá en la Torre, a salvo, mientras te recuperas bien. ¿Por qué no te quedas?-

- Porque quiero ayudar- dijo ella en un susurro.- Usted puede ayudar sólo con sentarse frente a sus pantallas y experimentos y salvar a millones, doctor Banner. Yo sólo tengo… mis manos- acabó, y hubo un suspiro colectivo, un silencio. Si todos ellos no comprendiesen el deseo de ayudar, ninguno de ellos hubiera sido un Avenger.

- Libby, ve al balcón y tírate por la ventana- dijo Clint de pronto, mirándola fijo. Libby rodó los ojos y tomando las cafeteras vacías se las llevó a la cocina, mientras los demás intercambiaban miradas desconcertadas.

- Estoy harto de cómo la tratas…- empezó Steve, pero Clint saltó sobre sus pies.

- ¿En serio? Vamos afuera. ¡Duelo matutino! ¡El asesino en la sombra contra el hijo favorito de América! Vamos, vamos, vamos, muévete…-

- ¿Estás de broma…?- empezó Steve, mientras el resto miraba a Clint dar saltitos de box como si se hubiera vuelto loco.

- Diez minutos para tener una peleíta sexy por la chica y vuelvo. Déjenme nomás, defenderé a mi chica hasta del súpersoldado malvado, sexista y con mal gusto para vestirse… En serio, otra camisa a cuadros, pero cuántas tienes… No se vayan, no sintonicen otro canal, vengo enseguida…- musitó Clint, agarrando a Steve del brazo y ante la incredulidad de todos, saliendo al pasillo y dejando la sala. Natasha se acarició el labio con el pulgar pensativa, mientras Tony miraba a Bruce buscando una explicación y Thor, confuso, servía más jugo para Jane.

Ella y Bruce intercambiaron una mirada, y algo en el rostro de ambos los hizo quedarse quietitos, sorbiendo café.

- Me quedé pensando anoche sobre la posibilidad de atrapar el potatolímero entre dos lentes de cuarzo…- empezó Jane, apoyada en el brazo de Thor.

Clint regresó a los quince minutos, solo y sonriente, y si bien su sonrisa parecía más malvada y chispeante que antes, no comentó nada por un rato, acomodándose de regreso en el sofá. Tras mandar a Libby a por más café, se puso a hablar en voz muy alta de las últimas tendencias en política de Europa, comentando todo lo que Natasha necesitaba tener fresco para su viaje.

- No mencionen a Steve. Nada. Nada- susurró de repente, urgentemente, tras una larga risa por comentarios ácidos de Putin sobre el fiasco en Michigan.- Libby, ¡tráeme una naranja, y más té para el doc!-

- Sí- dijo Libby, y trajo lo pedido. Cuando se sentó junto a Clint, él le rodeó la cadera con la mano. No hubo nada, ni siquiera un twitch. Ella siguió sonriendo placenteramente.

- Estábamos hablando de tu deseo de unirte a SHIELD. ¿De verdad crees que es buena idea? El doc acá cree que es una pésima idea- comentó Clint cuando Jane hubo acabado de mencionarle un eclipse lunar que iba a apreciarse maravillosamente desde Europa Oriental en un par de semanas.

- Tiene razón- dijo Libby, asintiendo y sonriendo.- Es una pésima idea- dijo dócilmente, y bebió su café. No parecía darse cuenta de que su discurso había cambiado, y le ofreció más waffles a Nat.

Bruce intercambió una mirada con Jane y otra con Natasha, mientras Tony apoyaba los codos en las rodillas y miraba fijo a Libby.

- Fascinante. ¿Cómo hiciste esto, Barton?-

- Yo no hice nada- dijo Clint.- Si lo que quieres es que te enseñe la técnica…-

- Libby, dijiste que querías unirte a SHIELD- dijo Tony, enunciando claramente las palabras.

- Quizá estaba equivocada. Seguiré su consejo, Mr Stark- dijo ella, y aunque hubo un leve temblor en su voz al mencionar su apellido, su rostro seguía siendo tranquilo y placentero.

Hubo un silencio un poco abismado, y entonces Clint le echó atrás el cabello, deslizó el dedo por su cuello, su seno, su cadera, y finalmente llegó a su rodilla, sin que ella siquiera parpadeara cuando su mano volvió a subir, esta vez por la cara interna de la rodilla.

- ¡BARTON!- bramó Thor, saltando sobre sus pies.- Es suficiente, ¡no comprendo qué estás haciendo pero no puede estar…!-

Clint, sin mirar a Thor, alzó una mano callándolo, y luego miró a Libby a los ojos, yéndose al otro extremo de la sala.

- Doc- dijo, las manos en los bolsillos, dándole la espalda.- Dígale que se tire por la ventana.-

- ¿Qué?- susurró Jane.

- Libby…- dijo Bruce, y se notaba que tenía la boca seca.- Haz lo que dijo Clint.-

Si a Nat no le hubiera fallado la pierna justo en ese momento, la hubiera agarrado ella: pero Thor fue más veloz, aunque por poco. Un momento luego la joven, que había alcanzado a cruzar la sala y poner un pie en la barandilla del balcón, estaba aplastada contra las baldosas con todo el corpachón de Thor encima. Los demás, de pie, pálidos y asombrados, miraban a Clint, que se había cruzado de brazos, y a Bruce, que se había puesto color ceniza.

- Un momento, ¿no se estaba eliminando el condicionamiento?- balbuceó Tony.- ¿No estaba mejor? ¡Explícate de una mierda vez, Barton!-

- Bozheva moi, debí haberlo visto…- gruñó Natasha, acercándose a Libby, pero Clint la detuvo con un gesto.

- Libby- musitó. - Lydice. ¡Tienes tus órdenes!-

Y Libby se volvió una furia bajo Thor, peleando con todas sus fuerzas, con tal ferocidad que Thor tuvo que agarrarle las muñecas con una mano y voltearla bajo su cuerpo para al fin poder rodearla con el otro brazo. La joven se debatía con los ojos vacíos y perdidos, mientras los demás miraban asombrados a la gentil muchacha que conocían lograr que Thor tuviera que esforzarse en sujetarla.

- JARVIS, llama a Steve- dijo Bruce, y Clint asintió. La mirada de Clint era triunfante, pero se suavizó al mirar a Bruce, que estaba mortalmente serio y parecía severo. Hubo unos segundos más de infructífera lucha, y luego, la voz de Steve cortó el aire.

- ¡¿Qué DEMONIOS le estás haciendo, Thor?!-

- ¿Steve…?- musitó Libby y se detuvo un seco. Un minuto luego empezaba a respirar hondo, luego a jadear, y todos pudieron ver cómo bajo Thor se encogía y empezaba a temblar violentamente.

- Estaba tratando de evitar que saltara, y luego, bueno, que le sacara los ojos…- justificó Jane cuando Steve avanzó velozmente, la alzó en sus brazos y se retrajo con ella, todo en su actitud señalando que había tenido suficiente de todos los misterios y los intentos de dañarla. Fue entonces cuando Bruce emitió un sonido de desánimo y mirando a Clint, musitó tristemente.

- JARVIS, haz que en Times Square aparezca la frase "CLINT BARTON SMARTEST BASTARD EVER", por favor.-

- Si Natasha hubiera estado sobre sus pies, y no con litros de sangre menos y drogada hasta el pelo, se habría dado cuenta también- dijo Clint, que como siempre que estaba excitado, había plantado el traste en el respaldo del sofá y los pies en los apoyabrazos, en el punto más alto de la habitación. Tenía suficiente equilibrio para balancearse incluso ahí con las piernas cruzadas, pero ahora, los ojos brillantes y los codos en las rodillas, gesticulaba con entusiasmo.- A ustedes se les olvida que la experta en control mental y lavados de cerebro es ella…-

- Pero tú lo solucionaste- dijo Natasha, con obvio orgullo.

- No fue tanto eso como… Sus convulsiones me recordaron a algo- dijo Clint, toda la atención de la sala puesta en él. - Se parecían a las que tuve después de Loki (8)- agregó, y el brillo de sus ojos se ensombreció. Thor, que estaba sentado a su lado, le puso una mano en la rodilla, porque el nombre que nunca dejaba de entristecerlo también robaba la luz de Clint sólo con su mención, y a Thor le costaba perdonarse eso.

Clint palmeó su mano y volvió a sonreír.

- Como decía, sus convulsiones me dieron la impresión no de que perdiera el control, sino de que intentaba recuperarlo. Leí los apuntes del doctor…-

- Un minuto, ¿te metiste en sus archivos?-

- Mis archivos son públicos, Tony- dijo Bruce, sin ninguna molestia.- ¿Pero cómo me entendiste la letra?-

-… y me pareció que aunque era obvio que Steve, y una vez Tony, gatillaron sus convulsiones, era Libby intentando romper el condicionamiento que le habían puesto, no al revés.-

- ¿Por qué pensaste eso? ¿Y cómo no dijiste nada?- exclamó Steve. Libby, pálida pero serena y aún con el cabello deshecho, estaba sentada muy pegada a su costado, claramente sacudida por toda la situación.

- No tenía ni la sombra de una prueba. Al comienzo pensé que era el mismo caso de Nat, una personalidad moldeada que había que desprogramar, muy parecido a podar un árbol para que crezca de nuevo recto. Pero el caso de Libby era distinto: se la llevaron adulta, ya con una personalidad. Y como no lograron doblegarla, le crearon otras. Pero Libby era fuerte y reaparecía, y por eso, tuvieron que programarla… Sucesivamente. Y una vez salió muy mal.-

- Liesl- dijo Bruce.

- No son sino personalidades parásitas, ataduras para retorcer a Libby. Todo eso, por supuesto, era teoría. Y ustedes… Ustedes estuvieron analizando sus patrones, improntas psiquiátricas, yadda yadda. Pero hay una cosa que a mí me importa mucho más que a nadie, creo, y es en lo que me fijé, por eso no lograba estar… totalmente de acuerdo con la decisión que tomaron de borrar la personalidad de Libby.-

- Porque era la única…- musitó Bruce, frotándose los ojos derrotadamente.- ¿Cómo no lo vi?-

- ¿La única que qué?- exclamó Thor.

- La única con autonomía. La única que se resistía a una orden. La única con libre albedrío. Como comprenderás, es un tema muy personal para mí- dijo Clint con determinación. - Incluso con toda su buena educación, y con esa deferencia de los años 40 en las mujeres, sólo se atrevía a disentir cuando era Libby.-

- ¿Cómo estuviste seguro que era Libby?-

- Fácil. Lo es siempre que está Steve delante. Cuando estamos solos, e hice varias pruebas, créanme… Doc, no me mire así, no hice nada malo, aunque ayer cuando le dije que apoyara la mano en la sartén no fui tan rápido como debí…- Clint movió la cabeza culpablemente.- … Pero ustedes lo vieron. Lo es cuando está Steve delante. Por eso él nunca notaba nada raro, ¡porque siempre veía a Libby y sólo a Libby!-

- Cuando fue Liesl, la calmaste con unas palabras alemanas- dijo Steve, en voz baja. - Ahí sí vi a la… otra.-

- Usé las palabras alemanas "te tenemos, estás a salvo". Pero no son para calmarla. Funcionan para paralizarla y hacerle entender que toda resistencia es inútil.- dijo Clint, y Natasha hizo un sonido de revulsión.

- Son las palabras que usaban en la Stasi (9) cuando agarraban a los defectores- dijo en voz baja. - Lo gritaban para que el resto de la gente creyera que no iban a hacerles daño, cuando en realidad los torturaban y asesinaban.-

- Pero entonces…- murmuró Tony, sus cejas elevándose.

- Liesl logró escapar una vez. La agarró la Stasi antes de que la recuperase el gobierno, sospecho- dijo Clint, y había una enorme compasión en sus ojos. - Sospecho que eso fue lo que la volvió loca e hizo que tratara de hacerse daño. Tratar de hacerse daño o escapar son las únicas cosas que sus captores no podían tolerarle: ergo, lobotomía(10).-

- Oh, Padre- musitó Thor, la frente en las muñecas.

- Pero… bueno. Está aquí. Libby está aquí, y mientras tenga a Steve delante, puede concentrarse en sacarse el condicionamiento y ejercitar su voluntad, hasta que ya no lo necesite delante para ser independiente- dijo Clint con un gesto, y le sonrió con leve maldad a Steve.- Lamento obligarte a algo que te va a disgustar tantísimo, pero no vas a poder despegarte de ella… De hecho, sugiero que vivan juntos unos meses al menos… Hasta que su personalidad esté anclada y se acostumbre a disentir tranquila sin regresiones al condicionamiento. Hice algo parecido con Nat, y hay que vigilarlas *muy * de cerca.-

- Puedo ver la tantísima pena que les da a los dos, par de pervertidos…- gruñó Tony. - Siempre podemos contratar a alguien… ¿Qué opinas, Libby?-

- No. Lo haré yo- dijo Steve con firmeza, pero Natasha le echó una mirada seca y un ladrido.

- ¡Deja que sea ella quien decida! ¡Déjenla hablar, maldita bozhea sea!-

Eso los calló automáticamente. Pero Libby habló en voz baja, y con dulzura.

- Te agradezco el ofrecimiento y lo acepto, si no es mucha molestia, pero… De todas formas, gracias. A todos. Me asusta un poco olvidar todo lo que sé del siglo XXI y empezar de nuevo, porque de verdad me quiero unir a SHIELD…-

- ¡No vas a ir a pelear si aún ni siquiera tenemos claro…!- protestó Steve.

- Steve, ¡déjala hablar! ¡Vas a tener que controlar eso, si quieres hacerte cargo de ayudarla!- gruñó Bruce, y su rostro era sombrío entre todos.

- ¡Pero yo nunca dije que quería pelear! ¡No quiero pelear!- protestó Libby.- ¡No sé pelear!-

- Libby quiere unirse a la unidad de rescate, Steve- dijo Clint, y lo decía con cierta admiración.- Los tipos con uniforme y hombreras blancas. Los que sacan a la gente de debajo de los autos y de los edificios derrumbados mientras nosotros peleamos.-

- Oh- dijo Steve, con alivio.

- Oh- dijo Tony, un deje de decepción en su voz.

- Es una buena elección, Libby - dijo Bruce, y tras una pausa, se quitó los anteojos y dejó a la sala. Todos pudieron ver la tensión de sus hombros cuando salió: y tras una pausa en que Libby lo vio irse con una expresión confusa y Clint con un gesto culpable, Tony cruzó una mirada con Natasha y partió tras él.

- ¿Qué… pasa?- musitó Libby. Era obvio que no tenía ninguna información sobre Hulk, pero sí había notado la tensión en Bruce. Natasha movió la cabeza mirando a Clint, que había hundido el mentón, pero se volvió a ella, una suave sonrisa en sus labios.

- Felicitaciones, Libby. Tu idea es muy útil, y me agradará saber que tengo un súpersoldado dispuesto a sacarme la próxima vez que estos idiotas me dejen caer un edificio encima.-

- Siempre tienes uno- dijo Steve, que sonreía, los ojos iluminados. Parecía que le habían sacado un peso enorme de encima, y aunque no estaba muy seguro de cómo había pasado, tenía la mano de Libby en las suyas.

- Está claro que cuando te alejas, y ella se enfrenta a cosas del siglo XXI, es Lydice quien reaparece. Por lo tanto, tendrán que estar pegaditos 24/7, al comienzo- dijo Clint, y aunque su rostro era serio, le bailoteaban los ojos al mirar a Steve, cuyo leve blush era imposible de ocultar en la piel pálida.- Creo que lo mejor es que se mude a tus apartamentos. ¿Qué opinas, Libby?.-

- Me asusta un poco perder mis conocimientos del siglo XXI. Y mi grado. ¿Me voy a olvidar de todo?- musitó ella, nerviosamente apartándose el cabello.

- Linda, todo eso se puede recuperar, máxime cuando sólo estará dormido en tu mente. Pero tu libre albedrío es más valioso que nada. Si lo sabremos nosotros- dijo Clint, muy bajo. Se veía mucho mayor cuando no sonreía, y sus ojos, grandes y claros, tenían la melancolía del hombre que ha visto demasiados horrores. - Lamento haber tenido que ser… cruel, pero tenía que estar seguro. Como cualquiera de las otras, no tienes sentido de tu propio cuerpo, ni límites, ni siquiera instinto de conservación. El imaginarme cómo te quitaron todo eso en estos años va a hacer que la próxima vez que nos enfrentemos con HYDRA o semejantes, lleve flechas con ácido especiales para ellos- dijo con lenta furia. - Pero todo lo demás lo recuperarás. No estás sola. Y con Steve a tu lado… Bueno, no se me ocurre nadie mejor para traducirte el mundo moderno. Lo que no sepa, lo aprenderán juntos.-

La sonrisa de Libby, que era muy hermosa, había brotado en su rostro en respuesta, porque la voz sombría de Clint había acabado por traducirse en afecto. Libby le tendió una mano, Clint la tomó, y le besó los nudillos respetuosamente antes de soltarla.

- Libre, como corresponde a Liberty Belle.- dijo dulcemente.- Te lo debíamos hace muchos, muchos años.-

- ¡Esta revelación es otro motivo más para que la celebración de esta noche sea inolvidable!- dijo Thor alegremente, y su sonrisa era tan contagiosa que Steve incluso rió, los dedos de Libby entrelazados con los suyos.- La dama Libby ha encontrado respuestas, la dama Natasha irá a buscarlas, y mi dama Jane se encuentra aquí conmigo. La música y la celebración no deben detenerse esta noche, mis amigos- dijo, brindando con café. Clint asintió, su rostro sereno al fin, y se levantó, dejando la sala sin más: pero antes de que nadie preguntase nada, Natasha había ocupado el espacio de Clint junto a Libby, y había empezado a hablar, capturando la atención de los demás.

- Me iré el martes, como decidimos. Pero mientras busco sobre mi pasado, veré qué puedo encontrar sobre el tuyo, Libby.- dijo seriamente. Steve contuvo el aliento, pero los ojos de Libby brillaron.

- Tony, creo que es mejor que me dejes solo ahora- dijo la voz de Bruce, lenta y controlada, pero tensa, cuando el ingeniero entró al salón que, diametralmente opuesto al de la sala matutina, a esa hora estaba a oscuras casi: apuntando al oeste, le daba el sol al atardecer. Los grandes ventanales ya estaban decorados festivamente con hilos de papel plateado, y dos equipos de música y una mesa de mezclas contrastaban con el gran piano que no se veía tan grande, en una atalaya dominando la pista de baile, contra los ventanales inmensos. Dos mesas largas ya tenían puestos prístinos manteles gris plata, y una auténtica bola disco rodeada de nueve más- eran así de nerds- más pequeñas colgaba sobre la pista, un par de enormes pantallas completando la decoración.(11) Un también enorme festón de nacimiento colgaba sobre una de las mesas, incluyendo el obligatorio globo plateado con cintas azules que proclamaba " IT'S A BOY!", y tenía algunas polaroid del potatolímero enganchadas a sus festones.

Tony podía ver que Bruce, sentado en el escalón que bajaba a la pista de baile, estaba temblando.

- Bruce…-

- Vete, Tony- dijo el físico, y sus puños apretados temblaron. Su mirada sombría se volvió a Tony al fin, que no se había movido, y había una chispa verde en sus ojos que decía claramente: deseo destruir todo.

- Dime qué puedo hacer- dijo Tony en voz baja.- Dime qué quieres. Te lo daré. Dime qué hago, pero dime lo que estás pensando, ¿Bruce, por favor…?-

Need to go need to go need to go

Gonna hurt them all gonna hurt them all

What I've done What I am doing What I'm gonna do

- Necesito irme-dijo Bruce, sus palabras casi balbuceadas, enronquecidas por el sonido dentro de su cabeza. Hulk se removía, y dio unos pasos hacia la salida, para encontrarse con Tony en su camino.- Sal. No quiero…-

- No puedo dejarte salir, Bruce. Lo siento- dijo Tony, y su rostro realmente parecía dolido.- No can do, big guy. Lo siento.-

- Necesito aire. Déjame salir.-

- No.-

- Tony, ¡maldita sea! ¡Sal del camino! –

- No.-

Los ojos de Bruce destellaron verde, y empujó a Tony, su fuerza superándolo; pero Tony, aunque trastabilló, no se movió.

- ¡Entonces es cierto! ¿Te crees que puedes tenerme prisionero? ¡¿Que el ratoncito NUNCA va a intentar salir?! ¡¿De verdad crees que puedes detenerme, Tony Stark?!-

- Probablemente sólo te demoraré- dijo Tony sombríamente.

- Tony, sal del medio. No quieres que el otro tipo salga aquí en mitad de tu Torre y…-

- Mejor aquí que en el centro de New York. Allá hay nueve millones de personas y apostaría a que sólo una en diez mil tiene habilidades. Acá hay siete, de las que sólo tres somos humanos normales. La proporción es mejor acá que allá para que no mates a ningún inocente. Nótese que yo no me pongo en esa lista, además. Si me matas, tú y Pepper lo heredan todo, y capaz y que hasta se queden juntos… -

- Tony…- murmuró Bruce. El verde en sus ojos retrocedió un poco, y jadeando e inclinado como un viejo, tuvo que sentarse en el suelo.

- Respira hondo. Estás teniendo un ataque de pánico. Pasará, Bruce, pasará, te lo juro. Estoy acá- dijo Tony, sin tocarlo, cerca suyo, encuclillándose, su voz cálida y tranquila.- No lo sabré yo. Los conozco bien… Pasará…-

Bruce bajó las manos derrotadas entre las rodillas, y con la cabeza inclinada musitó.- Podría haberte matado. Voy a acabar matándote, Tony, maldita sea. ¿Te das cuenta de lo que casi hice? Casi…-

- Cometiste un error, Bruce. Como todo el mundo.-

- ¡Casi le borro el libre albedrío a una prisionera de guerra, a un súpersoldado! Hice todo lo que estuvo en mi mano y estaba convencido… ¡Convencido de lo que estaba haciendo! Tony, fue igual que con Hulk, mi arrogancia no me deja ver, cada vez que alguien me da poder lo que hago es…-

- Respira. Hondo- ordenó Tony, y Bruce obedeció, aunque había vuelto a temblar.- Bruce, de todos modos hiciste algo que ni los psiquiatras se hubieran atrevido a hacer. No sólo diagnosticaste correctamente algo sin precedentes, diseñaste el tratamiento; y fue Libby, recuerda, quien pidió quedarse con la personalidad más reciente, no fue como si tú…-

- ¡Por la mierda, Tony!- ladró Bruce, su palma golpeando el suelo con un golpe seco.- ¡No es un tema de ego! No estoy furioso porque me haya equivocado, estoy espantado de lo que casi hice, casi la…-

- Sí, bueno- dijo Tony, los brazos cruzados, sin alterarse ante la nueva explosión.- Te dije que era el miedo. -

Eso paró a Bruce en seco. El verde abandonó sus ojos lentamente, y con un parpadeo, respiró hondo, se frotó la cara, y con un gesto de incredulidad hundió el rostro en las manos.

- Es… el miedo a lastimar a otros. Creo que Hulk sólo lo ha exacerbado, pero para ti, es una fobia. El sólo pensar que casi lastimaste a alguien sin querer es suficiente para…- susurró Tony, y Bruce se abrazó a sí mismo, meciéndose un poco, recogiendo las rodillas hasta que pudo apoyar la frente en ellas. Era increíble cómo un hombre adulto y de huesos anchos lograba hacerse tan pequeño.

- Steve me va a odiar. Me confió a Libby y…-

- Steve estará demasiado ocupado saltando en una pata y gritando viva, fuegos artificiales incluídos, con Libby cosida a su lado por su bienestar, como para enojarse con nada- dijo Tony, y hubo un rumor que podría haber sido una risa en otras circunstancias en lo profundo del pecho de Bruce.- Clint, jodido Clint, definitivamente podría haber hecho las cosas un poco menos dramáticas…-

- Sólo estás enojado porque resultó que sí es más listo que los dos.-

- Barton *no* es más listo que yo. Yo no he trabajado en el problema de Libby: habla por ti- dijo Tony con aspereza.- Además, sólo lo resolvió porque el libre albedrío es una puta obsesión suya.-

- Clint fue más listo. Que los dos- dijo Bruce, terminantemente, pero al fin había una pequeña sonrisa en su rostro y alzó la cabeza, aunque aún se abrazaba a sí mismo en el gesto de autoconsuelo de los heridos.- Acéptalo. Te hablé lo suficiente del caso, y si hubieras prestado la atención mínima, deberías…-

- No te estaba escuchando. Estaba pensando en todas las cosas más útiles que podías hacer con esos labios mientras divagabas sobre memorias…- se burló Tony, y Bruce al fin rió.

- Lo sabía. Me quieres sólo por mi cuerpo. No me respetas nada, nada- agregó, temblando un poco más.

- ¿Quieres ir a tenderte un rato? O…-

- ¿Es cierto que tocas el piano?- dijo Bruce súbitamente.

- Pésimo. Y canto peor.-

- No es cierto- dijo Bruce encogiéndose de hombros.- Con tus dones matemáticos, es imposible que seas mal músico. Pepper me contó la historia del bar mitzvah…-

- Oh, por el Deuteronomio, la voy a matar.-

- Toca algo para mí, Tony- dijo Bruce, y levantándose lentamente, como si le doliera, avanzó hacia el gran piano. Se sentó pesadamente en una esquina de la banqueta, y Tony se acomodó al otro lado, sus ojos suavizados.

- ¿Duele?-

- Cuando le niego que… salga… es como un calambre- dijo Bruce despacio.- Toca algo para que se calme. La música… siempre ayuda.-

- No te burles…- dijo Tony como advertencia, antes de abrir el piano. Bruce le dirigió esa sonrisa cansada y dolida que Tony amaba y odiaba a la vez, y cuando él empezó una melodía familiar y simple Bruce, sentado de espaldas al piano, apoyó la cabeza en su brazo, respirando hondo.

(12)

- ¿Mejor?- preguntó Tony sin dejar de tocar.

- He tenido… ataques de furia muy violentos sin transformarme. Esto no era más que un miedo… vago y simple y casi…-

- ¿Lo ves? Te dije que era el miedo. No era más que miedo, ¿verdad?-

- Fue… ansiedad y miedo, supongo- Bruce, que aún respiraba rápido, el verde aún girando en sus pupilas, cerró los ojos.- Dame unos momentos… Sólo quisiera no tener miedo nunca más.-

- No tienes que tenerlo nunca más. ¿No lo ves? Ross te daba miedo, y ahora ya no tiene por qué. Estallar inesperadamente entre nosotros tampoco… Lo controlamos juntos, ¿lo viste? No debes tener miedo nunca más… Los destruiremos a todos juntos, te lo juro.-

- Tony, no puedes mejorar toda mi vida así…-

- Puedo tratar-dijo Tony tercamente.- Puedo tratar todos los jodidos días de mi vida, y pagarle a una puta dinastía de ninjas para que lo haga cuando yo me muera…-

- Me conformo con no tener miedo hoy- dijo Bruce, con súbita dulzura.

- No lo tengas. Hoy arriesguémonos juntos- susurró Tony.- No tengas miedo, estoy contigo… Every single day, every word you say… I'll be watching you…-

Oh can't you see

You belong to me

How my poor heart aches

With every step you take

La canción acabó con un acorde lento y profundo, y en el silencio maravilloso que siguió, Tony inclinó la cabeza para besar los rizos contra su hombro, para apartarlos y rozar su frente, atraerlo hacia sí; y el brazo de Bruce le rodeó la cintura, su aliento al fin tranquilo…

- 911, estoy llamando para reportar… un stalker.- dijo una voz masculina y burlona, el shock tan violento que Tony casi se cayó al saltar sobre sus pies mientras Bruce se giraba, inconscientemente protegiéndolo, los flashes verdes en sus ojos. Pero sólo era Clint, equilibrado en las vigas de acero de las que colgaban las bolas de disco, con el arco tendido y la postura de un asesino perfecto, a pesar de que seguía en pantalón de buzo y camiseta de ejercicio.(13)

- BARTON, ¡¿qué MIERDA te crees que estás haciendo?! ¡Bájate de ahí, pelotudo!- bramó Tony, pero Bruce alzó una mano. Había incredulidad en sus ojos, y luego súbita, desolada comprensión, que en su rostro se parecía mucho a una paz resignada.

- Clint…- dijo, en voz baja. Apoyando una mano en la viga, Clint se dejó caer al suelo, ligero como un pájaro; sin que el arco perdiese en ningún momento su blanco, que era la garganta de Bruce.

- ¿A qué estás jugando? ¡Baja esa mierda o te meto un repulsor en la jeta, Barton, lo digo en serio…!- amenazó Tony, pero Bruce volvió a alzar la mano para callarlo con un gesto suave, y luego habló, esa resignación en su voz con un deje de humor negro.

- Me imaginaba que sería Natasha.-

- Despierte, doc. Hace mucho tiempo que SHIELD sabe que Nat lo adora.-

- Me imaginé que les preocuparía un poco.-

- Ya todos saben que si Stark se vuelve súpervillano usted se va con él, y Nat detrás. Coulson hasta tiene un plan de contingencia formado, que involucra al Cap derrotando a Nat y a Thor parando a Stark…-

- ¿Y paras a Hulk? ¿De verdaaad te crees eso?- siseó Tony, su rostro tan amenazante que ya era casi el súpervillano.

Clint avanzó, sin responder. Sólo entonces Tony vio en la única flecha que tenía, la que llevaba tendida en el arco, que la cabeza era un contenedor; y allí, un líquido rojizo enganchado a algo como un pequeño detonador palpitaba como una lucecita.

- ¡BARTON!- bramó Tony, viendo con espanto que la flecha estaba en la cuerda: si Clint sólo estornudaba, estaba tan cerca que…

Bruce dio un paso, y luego otro. Se colocó frente a la flecha, y cuando la punta casi tocó el espacio entre sus cejas, bajó la cabeza, mirando a Clint a los ojos; y la flecha bajó, apuntando a sus labios, su cuello, su pecho.

Después se volvió, y apartándose los rizos de la nuca, pegó el mentón al pecho, su índice señalando.

- Si lo vas a hacer, tendrías que hacerlo aquí, entre las C3 y C4. Hulk tiene las C1 y C2 fusionadas como los neanderthals. Aquí, si entra bien, cortarías la médula en seco y paralizarías el bulbo raquídeo de inmediato.-

- No dolería- dijo Clint, en voz baja.

- No, no dolería nada- dijo Bruce con dulzura.

Clint asintió, y despacio, sacó la flecha de la cuerda; y con su mano encallecida y llena de cicatrices, se la tendió a Bruce.

- No- dijo él, y susurró.- Guárdala. Si alguna vez es necesario, prefiero que seas tú, Clint- dijo, cerrando la mano de Clint alrededor de la flecha que SHIELD había diseñado para matar a Bruce Banner.

Clint jadeó, perdiendo la rigidez en su postura, y con un paso que fue casi como caer, rodeó a Bruce con los brazos; apretándolo frenéticamente, respirando en su cuello, los ojos cerrados con fuerza.

- … Como Judas, me sentía como Judas… Pensé… Pensé que te había gatillado… No quería…-

- No podías saber lo que esto podía hacerme…- susurró Bruce en respuesta, su mano yendo a acariciar el corto cabello rubio.- Clint, está bien…-

- ¿SHIELD te asignó como misión matar a Bruce?- la voz de Tony era de hielo y acero.- ¡¿Desde cuándo, Barton?!-

- Desde antes de que lo conociera- dijo Clint, y hubo un temblor en su voz, pero luego alzó ojos también endurecidos.- No me digas que no pensaste que le iban a poner un seguro…-

- Un seguro, ¡no una puta flecha en la nuca, Barton! Llevas un año viviendo con él, con nosotros, y todo este tiempo… Joder, ¡si con razón dicen que ladrones y asesinos no se reforman nunca de verdad…!-

- Una palabra más y me transformo, echo el piano por la ventana y a los dos detrás- siseó Bruce.- Clint, si alguien tiene que tenerla, prefiero con toda mi alma que seas tú. Tony, querías que perdiera el miedo: el saber que hay alguien no sólo dispuesto, sino capaz de pararme, me da una paz que no puedes ni siquiera imaginarte.-

- ¿¡Le estás dando las gracias por planear matarte!?-

- Le estoy dando las gracias por ser mi red de seguridad- dijo Bruce sin cinismo, antes de volverse a Tony, y agarrándolo del brazo lo sacó de la sala.- Gracias, Clint.-

- ¡No hemos terminado, Barton…!- exclamó Tony, pero Clint, aunque había tenido los ojos húmedos, ahora había vuelto a sonreír. Claramente, haber confesado al fin ese secreto le había devuelto mucha paz.

- Oiga, doc. Más que red de seguridad prefiero ser mantita de seguridad. Con las mantitas se duerme, sabe…-

- THAT'S IT, BARTON!-

- Tony… Deberías estar agradecido- dijo Bruce, que caminaba bastante rápido e iba, notó Tony con interés, directo a sus habitaciones.- No quiero ni pensar cómo se ha sentido todo este tiempo, con ese secreto…-

- Sí, bueno, como el asesino a sueldo que era debe estar acostumbrado… ¡Aw!-

- Voy a brindar con él esta noche, y tú proveerás el alcohol- dijo Bruce, y el humor negro había vuelto a su voz cuando tras dejar el ascensor privado, lo empujó al penthouse, lo hizo retroceder hasta la cama y le desabrochó los pantalones rápidamente.- Y todo con una sonrisa.-

- Estás… No me estoy quejando, ¿pero estás seguro de esto, justo después de casi…?- Tony tuvo un sobresalto cuando agarrando las perneras de sus jeans, Bruce se los quitó de un tirón, y arrojándolos por sobre el hombro se arrodilló entre sus rodillas como un gran predador.

- No puedes ponerte pantalones de vestir con esto.- dijo Bruce, como si eso justificase todo, y el hombre tembloroso y afectado que hacía una hora parecía a punto de disolverse en lágrimas, bajó la cabeza y agarrándole el muslo, cubrió de besos y lamidas la juntura con la cadera, devorando la línea roja que había dejado la cintita. A Tony se le escapó un grito y tuvo que agarrarse de la colcha para no revolverse: el contacto ardiente y húmedo, y tan determinado, había alertado todos sus nervios; el vello erizado, su sexo palpitando bajo los briefs. Bruce ignoró su miembro ahí tan cerca, y siguió el camino de la cinta, bruscamente volteándolo boca abajo y siguiendo hacia la juntura bajo sus nalgas: haciendo que Tony gimiese, maldijera, y se aferrara al edredón con los dientes apretados.

- Bru… ah… Bruce… aah… es… me… me… AH…-

- Rimming (14)- dijo Bruce, su voz tranquila y profesoral, deslizando un pulgar especulativo por la juntura de sus muslos.- Nunca lo he hecho. ¿Es agradable, Tony?-

- Ah… ¡Ah! B-b…- Tony trató de hablar y no pudo, cuando sintió primero la lengua y luego los dientes de Bruce justo bajo el pliegue de su nalga, el muslo temblando bajo las manos del físico.

- Cuando volvamos de la fiesta, te bañaré, te penetraré y luego te voy a hacer rimming hasta que te desmayes. En ese orden.- dijo Bruce con voracidad, y lo mordió. Tony hundió la cara en el colchón y gritó, y luego sintió a Bruce sentarse sobre su espalda, aún completamente vestido, haciendo algo… (15)

- Q-qué... ¿qué cuernos…?- balbuceó, echando la cabeza atrás para poder ver qué hacía. Bruce, la jodida cinta de lana prensada en la mano, deshacía algunos eslabones con ayuda de los dientes. Luego, cuando la cinta midió al menos setenta centímetros, rodeó la cintura de Tony con ella y la ató, dejándola floja esta vez.

- Me voy de compras- dijo Bruce conversacionalmente, bajándose con un saltito.- Necesito algo decente para esta noche.-

- Mi closet…- murmuró Tony, intentando enderezarse aunque la erección abandonada que tenía casi lo había mareado.

- Quiero algo mío. Algo… obscenamente caro, si me voy a parar a tu lado- dijo Bruce especulativamente.- Volveré a las seis.-

- Voy c-cont…-

- No: tienes que recibir a Rhodey, y a Pepper…- dijo Bruce, y se apoyó en la cama, mirando a Tony a los ojos. Había una especie de enloquecida alegría allí, abandono casi. Tony no sabía si asustarse o desear que nunca se acabara ese rush, aún cuando todo el cuerpo y la cabeza le latían tras tantas emociones desatadas. Y él que había dicho que prefería un enema de lejía a una escena emocional…

- Te amo- dijo, porque era todo lo que podía decir. Una extraña expresión pétrea pasó por los ojos de Bruce, e inclinó la cabeza para besarlo, larga, lenta, posesivamente. Cuando al fin lo soltó, Tony respiraba a bocanadas.

- Te amo demasiado como para ponerte a salvo- dijo Bruce.- Que Dios me maldiga- agregó, antes de salir.

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(6) .

(7) Que eran Clint-una vez asignado a cuidarla-, Bruce-con quien se había carteado por años, originalmente Banner a YOUJANE - y Tony -que había tratado de reclutarla para Stark Industries varias veces (deficiencia de "1 cargo de físico cuántico" que ya había subsanado en su pozo de Recursos Humanos él solito, muchas gracias, actualmente)

(8) La recuperación cognitiva tras Loki para Clint había tomado mucho más que un montaje de un par de horas atado a una silla.Sólo Natasha sabía los detalles: sabía del cuidadoso estudio de deprogramción que SHIELD le había hecho, sabía de las noches en que Clint no logrba sentirse seguro durmiendo en su cama en las barracas y acababa paseándose por los bres hasta que lo echaban al amanecer, sabía de los incontables amaneceres que sorprendían a Clint llevándose la flecha número mil a la oreja tras horas y horas de práctica. No fue hasta que se mudaron la Torre Stark, luego la Avengers Tower, que Clint volvió a dormir, y sólo después de que Tony y Jarvis le hubiesen mostrado las 27 barreras de seguridad que tomría poder entrar a sus habitaciones, eso sin contar que los pisos de Steve, Thor y Natasha estaban debajo suyo y el de Bruce la Torre, si la voz de Loki lo perseguía, podía ir a buscar a Thor, cuyo tono profundo, aunque fuera con el mismo acento, estba lleno de paz: si la memoria del frío de la magia de Loki lo helaba, allí estaba el apartmento de Steve, siempre con el termostato más caliente que los otros, o Bruce y sus tés especiados y su curry que arroz que picaba como el infierno para espantar el frío. y si la soledad se le llenaba de los fantasmas de sus muertos, podía bajar al apartmento de Natasha o al garaje de Tony, en donde siempre ellos dos estaban haciendo algo algo y podían alargarle un destornillador y un trapo y aceite, para que se ocupara de armas que en sus manos, significaban seguridad, y ante esas dos presencias, cuyo firme realismo podían espantar todos los espectros, Clint podía pasar horas puliendo cañones o testeando repulsores charlando ...

Todo eso lo había curado más que cualquier psiquiatra o medicamentos. Había sido en la Torre que Clint había vuelto a reír.

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(13) .

(14)(3) Conocido vulgarmente como "kiss my ass", para quien no esté familiarizado con la terminología. Para detalles más gráficos, . ?term=rimming